martes, 19 de mayo de 2026

CHILE: El mundo científico critica en bloque los cuestionamientos de Kast sobre el gasto en investigación

 Publicado en SciDevNet

https://www.scidev.net/america-latina/news/chile-alerta-ante-posible-recorte-al-presupuesto-de-ciencia/




07/05/26


Chile: alerta ante posible recorte al presupuesto de ciencia

De un vistazo
  • Filtración de documento oficial en Chile reveló recorte de 30 por ciento al Ministerio de Ciencia para 2027

  • Programas clave y becas están en riesgo, advierten investigadores

  • Gobierno habla de error en comunicación, pero persiste la incertidumbre científica

Por: Humberto Basilio


[CIUDAD DE MÉXICO, SciDev.Net] Pese a que el gobierno chileno, liderado desde marzo de este año por el presidente José Antonio Kast, intentó matizar la filtración de documentos oficiales que apuntan a un fuerte recorte del presupuesto en ciencia y tecnología para 2027, la comunidad científica latinoamericana sigue en alerta.

Cualquier recorte a la ciencia en América Latina “es una mala idea”, dice Edgar Guerra, sociólogo de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, México.

En el contexto de la polarización política actual, añade, los sistemas científicos sólo pueden mantener su autonomía a través de financiamiento e iniciativas claras que promuevan el desarrollo de los países. Ante la polémica actual, “no podemos quitar el ojo de Chile,” dice el investigador.

La filtración de la Secretaría de Hacienda, el pasado viernes 24 de abril,  desató críticas y preocupación en la comunidad científica chilena. Se trata de un oficio que muestra la intención del gobierno de reducir un 30 por ciento al presupuesto destinado al Ministerio de Ciencia para 2027.

De concretarse, sería el recorte más drástico de las últimas décadas.

El documento, de 19 páginas y revisado por SciDev.Net, contempla una “descontinuación” de poco más de US$ 6 millones en inversión respecto a 2026, afectando a diversos programas de ciencia, salud, tecnología, educación y otros ámbitos de desarrollo.

En el caso del Ministerio de Ciencia se prevé una reducción de US$190 millones en once programas cruciales para la investigación en el país, incluyendo el financiamiento de becas de posgrado en Chile y en el extranjero.

Horas después de la filtración, la Secretaría de Hacienda reconoció la validez de los documentos y argumentó que se trató de un mal uso de palabras y un error comunicacional.

Para la microbióloga de la Universidad de Antofagasta Cristina Dorador Ortíz, quien es una de los más de 500 científicos y científicas de diferentes países que firmaron un comunicado sobre el tema, la propuesta “es muy preocupante” y supone “un retroceso enorme para la ciencia chilena”.

Programas prioritarios en riesgo

Los programas que podrían sufrir recortes son vitales para la ciencia nacional y están coordinados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID). A través de ellos se financian proyectos en prácticamente todas las áreas científicas, como ciencias oceánicas, de la atmósfera, astronomía y cambio climático.

En varios de estos campos se desarrollan investigaciones de alta prioridad para Chile, como la extracción de litio en los salares del país, señala Dorador, quien ha dirigido varias de estas investigaciones con fondos públicos.

Entre los recortes que más inquietan a los científicos están los que afectarían a la Iniciativa Científica Milenio, que financia investigación de alto nivel y recibe alrededor de US$ 22 millones anuales, y a los Centros de Excelencia, estructuras que agrupan equipos científicos con financiamiento sostenido para desarrollar investigación de impacto, formar nuevos investigadores y fomentar la colaboración internacional. Estos reciben alrededor de US$15,5 millones anuales.

Los Nodos para la Aceleración de Impacto Territorial de la Ciencia Tecnología Conocimiento e Innovación serían eliminados. Se trata de un instrumento de política científica que conecta la ciencia con las necesidades de los territorios y recibe más de US$3 millones al año. Asimismo, se eliminaría el Programa de Investigación Asociativa que recibe alrededor de US$ 33 millones anuales.

Por otro lado, la posible reducción de becas nacionales y en el extranjero también genera alarma. En total, ambos programas reciben alrededor de US$ 77 millones. Los científicos temen que una medida de este tipo provoque, a largo plazo, una fuga de cerebros en Chile.  Hasta 2025, más de 5.000 estudiantes en Chile y 1.300 en el extranjero se beneficiaban de estas becas, según datos enviados por la ANID a SciDev.Net.

“Es lamentable”, dice Ximena Baez, Bioquímica y presidenta de la Red de Investigadoras de Chile. El país invierte actualmente alrededor del 0,3 por ciento de su Producto Interno Bruto en ciencia y tecnología, lo que lo sitúa entre los países de América Latina en la OCDE con menor inversión. Un recorte adicional a este ya bajo nivel sería “un desmantelamiento total del sistema científico”, advierte Baez.

Dorador señala que los recortes a la ANID afectarían directamente a las mujeres estudiantes e investigadoras del país, ya que cortaría financiamiento de los programas InES de Género, instrumentos que buscan reducir brechas de género en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación. En Chile, las mujeres representan el 40 por ciento de la comunidad científica activa.

Intenciones poco claras

Días después de la filtración, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, afirmó en una entrevista a 24 Horas Chile que, aunque los documentos eran oficiales, la palabra “descontinuar” no implicaba un recorte inmediato, sino que los programas quedarían sujetos a una posible reformulación presupuestaria.

Para Baez, el solo hecho de plantear esa reformulación es “tremendamente delicado y grave”, ya que estos programas no sólo garantizan la formación de nuevos investigadores, sino también una transición ordenada entre quienes se jubilan y quienes inician sus carreras.

En una reunión sostenida con el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), tras confirmarse la validez de los documentos, la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao Pilquian, reiteró que los recortes no están definidos. También anunció la intención de crear un comité asesor, con miembros de la comunidad científica, para revisar las propuestas de Hacienda antes de su aprobación.

“Sentarnos a conversar nos parece un avance, pero falta esperar a que la promesa se concrete”, dice a SciDev.Net Maria José Gallardo, presidenta de la Comisión de Investigación del CRUCH y presente en la reunión celebrada el 30 de abril.

Aunque desde el inicio de su gestión el presidente Kast no ha emitido declaraciones abiertamente contrarias a la ciencia, las fuentes consultadas por SciDev.Net señalan que su agenda en política científica sigue siendo poco clara. Durante su campaña presidencial, Kast dijo públicamente que “Chile no tiene futuro sin ciencia.”

La controversia por la filtración refleja la incertidumbre de la comunidad científica frente a los próximos cuatro años, dice Baez. “Es desconcertante,” añade, “no hay un plan de trabajo claro establecido, y no parece que lo vaya a haber pronto.”

SciDev.Net solicitó una declaración a la ANID. Hasta el cierre de esta edición, la agencia no ha respondido.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net

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El mundo científico critica en bloque los cuestionamientos de Kast sobre el gasto en investigación

El mandatario sostuvo que a veces se destinan millonarios recursos para proyectos académicos que no generan empleo


Santiago de Chile - 11 MAY 2026


Académicos, organizaciones de investigación y científicos han salido a defender en masa la importancia de los estudios en el mundo de la ciencia luego de que el presidente chileno José Antonio Kast cuestionara la semana pasada el gasto que significa y el poco empleo que generan algunas de las indagaciones. Más de 20 sociedades científicas y académicas respondieron a través de una carta abierta que detrás de cada avance que hoy damos por sentado —un tratamiento médico, una variedad agrícola resistente a la sequía, un protocolo de manejo de aguas— hay “décadas de investigación acumulada”. Otros pusieron el acento en que Chile invierte menos del 0,4% del PIB en ciencias y mostraron su preocupación sobre posibles recortes presupuestarios en el área bajo la lógica “reduccionista” de la empleabilidad. El mandatario ha reconocido este lunes que quizá podría modificar su declaración, pero que apunta a que todos los recursos sean bien utilizados.

“A veces 100 millones, 500 millones, para una investigación que termina en un libro precioso, empastado, en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno, salvo el de las personas que le dedicaron mucho tiempo al estudio”, afirmó Kast el pasado miércoles, donde también planteó que se necesita realizar seguimiento a los fondos del Estado entregados destinados a investigaciones en academias. “En Valdivia, donde tuvo este ataque la ministra [de Ciencias, Ximena] Lincolao, hagámosle un seguimiento a todos los recursos que se han entregado en los centros de educación y veamos cuál es el resultado de esos recursos que hemos entregado, y se van a sorprender”, advirtió.

Los dichos se enmarcan en la retórica de recortes presupuestarios del 3% que está implementando la Administración de derecha en todos los ministerios -salvo Seguridad- para hacer frente a la estrechez fiscal. En el ministerio de Ciencias, la ministra Lincolao suspendió las becas de magíster y posdoctorado internacionales para chilenos durante este 2026. Kast aclaró esta mañana en La Moneda que “quizás la frase uno la pueda modificar”. “Pero lo que apuntamos es al fondo: que todos los recursos para la ciencia sean bien utilizados. La ciencia es fundamental y el buen uso de los recursos también”, dijo, y calificó de “positiva” la discusión que generaron sus declaraciones. “Es un llamado a atención también a los Gobiernos Regionales, porque si van a entregar recursos para estudios científicos, ¿van a poder hacerle el seguimiento? o ¿tienen las personas adecuadas para después ver cómo se utilizaron los recursos?“, agregó.

El astrónomo y divulgador científico José Maza, Premio Nacional de Ciencias 1999, replicó que la investigación es clave en el desarrollo del país. “Si el propósito de una investigación era dar trabajo y no dio, tienen que hacerle un sumario al tipo. Pero si el propósito era estudiar a los huilliches, por ejemplo, y los estudió y se transforma en un libro magnífico, bueno, hay que aplaudirlo por haber hecho la pega (el trabajo)”, dijo el escritor de libros superventas y aseguró que Kast probablemente “habló sin pensar”. “Todos los países invierten 10 veces más que Chile, ¿y por economizar le van a quitar lo poquísimo que se invierte en investigación?”, cuestionó. La también astrónoma y divulgadora científica, Teresa Paneque, reconocida por acercar la astronomía a las personas y, en especial, a los niños, defendió en sus redes sociales que las posturas del mandatario “atacan la naturaleza de las ciencias básicas”, que es generar conocimiento en áreas específicas, a veces con aplicaciones inmediatas y muchas otras veces con consecuencias a largo plazo. “Muy (Javier) Milei el discurso sobre los libros y el financiamiento, ya basta. La gente no es tonta y, además, lo desafío a que me muestre un solo concurso con fondos públicos que haya otorgado 500 millones de pesos para un proyecto que resulte en un solo libro”, añadió.

La exministra de Ciencias del Gobierno de Gabriel Boric (2022-2026), Aisén Etcheverry, por su parte, respondió que las declaraciones de Kast, en un contexto de recortes “aún difusos”, son “señales no pueden leerse sino con alarma”. “Lo que está en juego no es solo el presupuesto de algunos proyectos, sino la posibilidad misma de construir futuro”, afirmó en una columna en El Mostrador.

El fin de semana, 24 organizaciones academicas y cientificas, incluida la Sociedad Científica de Psicología de Chile, la de Estadística, la de Física, la de Astronomía, la Matemática y la de Biológica emitieron una carta en la que no mencionaron al presidente Kast, pero sí aludieron a su cuestionamiento sobre el trabajo que realizan en investigación. “Revelan una comprensión parcial y preocupantemente reduccionista del conocimiento, de los ecosistemas y del rol del Estado en el desarrollo de la sociedad”, rezaba el escrito.” Una publicación especializada puede parecer abstracta desde la urgencia económica, pero forma parte del trayecto que permite a investigadores jóvenes asesorar territorios, desarrollar soluciones biotecnológicas o diagnosticar enfermedades emergentes”, añaden.. Las economías que adoptaron este principio, señalan, exportan hoy tecnología y talento.

La comunidad científica aprovechó de pedir que cualquier revisión presupuestaria o normativa, se realice a través de procesos transparentes y con la participación de académicos, centros de investigación y organismos técnicos competentes.

lunes, 18 de mayo de 2026

ELSEVIER vs META-Zuckerberg: ladrón que roba a ladrón... o la defensa del negocio de los artículos científicos

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/open-season-scholars-rights-if-elsevier-loses-meta-fight



«Se abrirá la veda» sobre los derechos de los investigadores si Elsevier pierde la batalla contra Meta


Según los expertos, una derrota del gigante editorial en su demanda judicial sobre el rastreo mediante IA dificultará mucho más que los investigadores puedan controlar cómo se utilizan sus trabajos


Publicado el 15 de mayo de 2026


Mientras que la editorial académica más grande del mundo se ha enfrentado a boicots y a dimisiones masivas de editores de revistas debido a las preocupaciones sobre sus precios y márgenes de beneficio, el anuncio de Elsevier de que se une a una demanda colectiva junto con otras cuatro editoriales importantes para demandar a Meta y a su fundador, Mark Zuckerberg, por «infracción deliberada de millones de obras textuales… para desarrollar los modelos de lenguaje a gran escala (LLM) Llama de Meta» podría atraer un apoyo significativo de la comunidad académica, según afirmó Alina Trapova, profesora de Derecho de la Propiedad Intelectual en la Facultad de Derecho de la UCL. 


«Puede que los académicos no hayan considerado a Elsevier como la editorial más favorable a lo largo de los años, pero ahora parece que está luchando por los derechos de los autores», declaró Trapova a Times Higher Education con motivo de la primera demanda relacionada con la inteligencia artificial (IA) presentada por varias editoriales líderes.


Alegaban que Meta había recopilado millones de artículos y libros pirateados ilegalmente para entrenar su modelo de IA generativa, el cual, a su vez, había devuelto a Internet unos 40 terabytes de datos, equivalentes a unos 5 millones de libros. Muchos de los resúmenes de Llama sobre resultados de investigación contienen alucinaciones e inexactitudes que podrían dañar la credibilidad de los académicos, afirma Elsevier. 


«Para los académicos, obtener reconocimiento a través de la atribución es realmente importante. Necesitamos que esas atribuciones nos lleguen a nosotros, en lugar de que nuestro trabajo acabe convertido en resúmenes anónimos generados por IA o en una simple alucinación», afirmó Trapova al explicar por qué los académicos se pondrán del lado de Elsevier.


Meta alega que el uso que hace de los artículos para entrenar su LLM constituye un «uso legítimo», pero, de aceptarse, esto ignoraría los derechos de los autores sobre sus propios materiales, que Elsevier ha tratado de gestionar mediante acuerdos individuales, continuó Trapova.   


«Se ha pedido a los colaboradores que firmen estos documentos indicando si permiten que su trabajo se utilice en diferentes contextos; Meta ha interpretado este acuerdo en el sentido de que “podemos hacer lo que queramos con este trabajo”, lo cual es una maniobra realmente desagradable», afirmó.


En este sentido, «está en juego la integridad académica», aunque «este no es el aspecto central de la demanda», continuó Trapova.


«Para Elsevier, esta demanda tiene como objetivo principal proteger su modelo de negocio, y los derechos de autor son el mecanismo legal para hacerlo. Pero también velará por los intereses de los autores y creadores», afirmó.


Aunque a muchos académicos les resulte difícil simpatizar con Elsevier —cuya empresa matriz, RELX, tiene una capitalización bursátil de 43 000 millones de libras—, la defensa jurídica de sus intereses económicos podría contribuir a reforzar el control que los autores tienen sobre sus obras y el uso que se hace de ellas, señaló Trapova. «El caso no se centra principalmente en la integridad de la investigación: el marco jurídico de EE. UU. tiene un aspecto moral, pero las protecciones en este ámbito son mucho más débiles. Por eso, lo que realmente se debate en los tribunales gira en torno a la pérdida económica», afirmó.


Emily Hudson, profesora de Derecho en la Universidad de Oxford, cuya investigación se centra en los derechos de propiedad intelectual, coincidió en que los académicos se pondrán en su mayoría del lado de Elsevier.



«Hay mucho apoyo... a las acciones legales contra las empresas tecnológicas», explicó Hudson, y añadió: «Esto no quiere decir que los académicos estén en contra del uso y el desarrollo de la IA en sí. Más bien, creo que la preocupación se refiere a cómo se está utilizando la IA».


«Si un investigador quiere utilizar mis artículos para, por ejemplo, desarrollar una IA que ayude a diagnosticar enfermedades, entonces me parecería bien que lo hiciera de forma gratuita y, de hecho, sin pedirme permiso. Por otro lado, me sentiría mucho menos cómoda si una empresa tecnológica utilizara el mismo conjunto de artículos para desarrollar un producto de IA generativa que ayude a los usuarios a redactar correos electrónicos o escribir ensayos», explicó.


«Dicho esto, debemos tener claro que los intereses de las editoriales y los académicos no coinciden del todo», afirmó Hudson, señalando que un acuerdo de compromiso podría ser aceptable para Elsevier, pero no para los autores.


«En este caso, dado que son las editoriales las que impulsan el asunto, es posible que el resultado final que ellas prefieren o consideran aceptable (como acuerdos de licencia con empresas tecnológicas) no sea el preferido por los autores académicos. Así pues, aunque tanto las editoriales como los autores puedan tener interés en demostrar que las empresas han infringido los derechos de autor en el desarrollo actual de la IA, puede que no haya acuerdo sobre cómo se debería gestionar esto en el futuro». 


Sin embargo, Caroline Ball, responsable de participación comunitaria en Open Book Collective, una organización que defiende la publicación de acceso abierto, afirmó que el enfrentamiento entre Elsevier y Meta era «complicado» para los académicos.


«Es más complicado que el caso de piratería de libros de Anthropic, ya que en aquel caso los derechos de los autores eran el núcleo del asunto, y cualquier compensación económica iría destinada principalmente a los autores», afirmó Ball en referencia al acuerdo de 1100 millones de libras esterlinas alcanzado en septiembre de 2025. 


«Si Elsevier ganara y obtuviera una indemnización o compensación, es poco probable que nada de eso llegara a las instituciones o a los académicos, ya que, en la mayoría de los casos, estos habrán cedido sus derechos a Elsevier en el momento de la publicación. Así que solo supondrá más dinero para Elsevier a costa del trabajo académico de estos», afirmó.


«Si Meta ganara y su uso generalizado de material protegido por derechos de autor se considerara legal, o lo que es más probable en los tribunales estadounidenses, “uso legítimo”, entonces se abriría la veda sobre el material protegido por derechos de autor», continuó Ball, añadiendo: «¡Sospecho que para la mayoría de nosotros en la comunidad académica se trata de un caso de “una plaga para ambas partes”!».


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Open season’ on scholars’ rights if Elsevier loses Meta fight


Loss for the publishing giant in its legal action over AI crawling will make it much harder for scholars to assert control on how their outputs are used, say experts


Published on May 15, 2026

Last updated May 15, 2026

Jack Grove

Twitter: @jgro_the



While the world’s largest academic publisher has faced boycotts and mass walkouts by journal editors over concerns over its prices and profit margins, Elsevier’s announcement that it is joining a class action with four other major publishers to sue Meta and its founder Mark Zuckerberg over “wilful infringement of millions of textual works…to develop Meta’s Llama large language models (LLM)” may attract significant support from the scholarly community, said Alina Trapova, lecturer in intellectual property law at UCL’s Faculty of Laws.  

“Academics might not see Elsevier as the friendliest publisher over the years but now it seems it is fighting for the rights of authors,” Trapova told Times Higher Education on the first artificial intelligence (AI) action brought by several leading publishing houses.

They allege Meta scraped millions of illegally pirated articles and books to train its generative AI model, which has, in turn, returned about 40 terabytes of data, equivalent to about 5 million books, to the internet. Many of the Lllama summaries of research outputs contain hallucinations and inaccuracies which could potentially damage the credibility of academics, claims Elsevier.  

“For academics, getting recognition through attribution is really important for us. We need those attributions coming to us rather than having our work spat out in anonymous AI summaries or a hallucination,” said Trapova on why academics will side with Elsevier.

Meta claims its use of articles for training its LLM represents “fair use” but, if accepted, this would ignore authors’ rights to their own materials which Elsevier had sought to manage via individual agreements, continued Trapova.   

“Contributors have been asked to sign these documents stating whether they permit their work to be used in different contexts – Meta has interpreted this agreement as that ‘we can do anything with this work’ which is a really nasty move,” she said.

In this respect, “academic integrity is at stake”, although “this is not the central piece of the claim”, Trapova continued.

“For Elsevier this lawsuit is about mainly about protecting their business model and copyright is the legal mechanism to do this. But it will also be looking after the interests of authors and creators,” she said.  

While many academics may find it hard to sympathise with Elsevier, whose owner RELX has a market capitalisation of £43 billion, its legal defence of its economic interests may help to uphold how authors can control their works and how they are used, said Trapova. “The case isn’t primarily about research integrity – the legal framework in the US does have a moral side but protections on this side are much weaker. That is why what is actually in court is framed around economic loss,” she said.

Emily Hudson, professor of law at the University of Oxford, whose research centres on intellectual property rights, agreed that academics will mostly side with Elsevier. 

“There is a lot of support...for legal actions against tech companies,” explained Hudson, adding: “This is not to suggest that academics are against the use and development of AI, per se. Rather, I think the concern relates to how AI is being used.”

“If a researcher wants to train on my papers to, say, develop an AI that helps diagnose diseases, then I may be happy for them to do so for free, and indeed without asking me for permission. On the other hand, I may be far less comfortable with a tech firm training on the same set of papers to develop a generative AI product that helps users draft emails or write essays,” she explained. 

“That said, we need to be clear that the interests of publishers and academics do not completely align,” said Hudson, noting that a compromise deal might be acceptable to Elsevier but not authors.

“In this case, because we have publishers driving the case, it may be that their preferred or acceptable endpoint (such as licensing deals with tech firms) may not be that preferred by academic authors. So while both publishers and authors may have an interest in showing that firms have infringed copyright in existing AI development, there may not be agreement on how this should be handled in the future.”

However, Caroline Ball, community engagement lead at the Open Book Collective, which champions open access publishing, said the Elsevier-Meta face-off was a “complicated one” for academics.

“It’s more complicated than the Anthropic book piracy case, since in that case authors’ rights were at the heart of the issue, and any financial recompense would go to the authors, mostly,” said Ball on the £1.1 billion settlement agreed in September 2025.

“Should Elsevier win and get a payout or compensation, it’s unlikely any of that would make its way back to institutions or academics, since in most cases they will have signed their rights over to Elsevier at the point of publication. So it will be just more money for Elsevier on the basis of their academic labour,” she said.

“Should Meta win, and their wholesale use of copyright material be deemed legal, or more likely in US courts, ‘fair use’, then it’s open season on copyrighted material,” Ball continued, adding: “I suspect for most of us in the academic community it’s a case of ‘a plague on both your houses’!”

jack.grove@timeshighereducation.com


U.S.A. vs. CHINA: la guerra comercial ha impulsado las patentes chinas basada en su propia ciencia

Publicado en South China Morning Post https://www.scmp.com/news/china/science/article/3367792/us-sanctions-boost-chinas-science-driven-innov...