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martes, 10 de marzo de 2026

MÉXICO: El CIMMYT celebra el premio otorgado por el Gobierno de los Estados Unidos para fortalecer la seguridad alimentaria mundial y la ciencia abierta

Publicado en Detroit Free Press
https://www.freep.com/press-release/story/156438/cimmyt-welcomes-u-s-government-award-to-strengthen-global-food-security-and-open-science/



El CIMMYT celebra el premio otorgado por el Gobierno de los Estados Unidos para fortalecer la seguridad alimentaria mundial y la ciencia abierta

TEXCOCO, MÉXICO, 18 de febrero de 2026 /EINPresswire.com/ — El CIMMYT recibió hoy una subvención de 40 millones de dólares del Gobierno de los Estados Unidos para promover la seguridad alimentaria mundial, fortalecer la resiliencia agrícola y reforzar la colaboración científica abierta.

La subvención, anunciada durante una visita oficial de una delegación del Gobierno de los Estados Unidos, refleja la continua colaboración entre los Estados Unidos y el CIMMYT en la promoción de soluciones basadas en la ciencia que benefician a los agricultores, los mercados y los sistemas alimentarios de todo el mundo.

Durante más de 80 años, Estados Unidos y México, junto con organizaciones filantrópicas privadas y socios internacionales, han apoyado la investigación agrícola colaborativa que transformó la producción mundial de alimentos. Esta inversión renovada se basa en ese legado y subraya el entendimiento compartido de que los sistemas alimentarios resilientes son esenciales para la estabilidad económica, la seguridad nacional y la prosperidad mundial.

«Este premio subraya la solidez de una asociación duradera basada en la ciencia, la confianza y un propósito común», afirmó Bram Govaerts, director general del CIMMYT. «La seguridad alimentaria y los sistemas agrícolas resilientes son esenciales para la estabilidad y la prosperidad mundiales. Nos enorgullece seguir trabajando con socios de Estados Unidos y de todo el mundo para garantizar que los agricultores tengan acceso a la innovación, las herramientas y los conocimientos que necesitan».

La financiación reforzará plataformas fundamentales en toda la cartera de investigación del CIMMYT, entre ellas:

• El desarrollo de variedades de maíz y trigo tolerantes a la sequía y al calor.
• La conservación y el uso de recursos genéticos fundamentales.
• Herramientas agrícolas digitales y basadas en datos.
• Sistemas de alerta temprana y vigilancia mundial que protegen los cultivos de plagas y enfermedades emergentes.

Estas iniciativas ayudan a los agricultores a producir más con menos recursos, reducen la vulnerabilidad a las perturbaciones climáticas y refuerzan la resiliencia de la cadena de suministro, lo que contribuye a la estabilidad de los mercados tanto a nivel nacional como mundial.

Como institución global y apolítica, el CIMMYT colabora con gobiernos, instituciones de investigación y socios de América, Europa, África, Asia y Oceanía. Las alianzas diversificadas siguen siendo fundamentales para la resiliencia del CIMMYT y su misión a largo plazo de mejorar los medios de vida y construir sistemas alimentarios más sostenibles e inclusivos en todo el mundo.

El CIMMYT seguirá promoviendo soluciones basadas en la ciencia que beneficien a los pequeños agricultores y las comunidades de todo el mundo, garantizando que la innovación agrícola siga siendo abierta, colaborativa y receptiva a los retos globales.

Acerca del CIMMYT
El CIMMYT es una organización internacional sin ánimo de lucro de vanguardia dedicada a resolver hoy los problemas del mañana. Su misión es fomentar la mejora de la cantidad, la calidad y la fiabilidad de los sistemas de producción y los cereales básicos, como el maíz, el trigo, el triticale, el sorgo, los mijo y otros cultivos asociados, mediante la ciencia agrícola aplicada, especialmente en el Sur Global, y mediante la creación de alianzas sólidas. Esta combinación mejora las perspectivas de vida y la resiliencia de millones de agricultores con pocos recursos, al tiempo que se trabaja para lograr un sistema agroalimentario más productivo, inclusivo y resiliente dentro de los límites planetarios.

Nahyane Bakkali
CIMMYT
n.bakkali@cgiar.org

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CIMMYT Welcomes U.S. Government Award to Strengthen Global Food Security and Open Science

TEXCOCO, MEXICO, February 18, 2026 /EINPresswire.com/ — CIMMYT today welcomed an award of $40 million from the U.S. Government to advance global food security, strengthen agricultural resilience, and reinforce open scientific collaboration.

The award, announced during an official visit by a U.S. Government delegation, reflects continued partnership between the United States and CIMMYT in advancing science-driven solutions that benefit farmers, markets, and food systems worldwide.

For more than 80 years, the United States and Mexico, together with private philanthropies and international partners, have supported collaborative agricultural research that transformed global food production. This renewed investment builds on that legacy and underscores the shared understanding that resilient food systems are essential to economic stability, national security, and global prosperity.

“This award underscores the strength of a long-standing partnership built on science, trust, and shared purpose,” said Bram Govaerts, CIMMYT Director General. “Food security and resilient agricultural systems are essential to global stability and prosperity. We are proud to continue working with partners in the United States and around the world to ensure farmers have access to the innovation, tools, and knowledge they need.”

The funding will strengthen critical platforms across CIMMYT’s research portfolio, including:

• Development of drought- and heat-tolerant maize and wheat varieties
• Conservation and use of critical genetic resources
• Digital and data-driven agricultural tools
• Early warning and global surveillance systems that safeguard crops from emerging pests and diseases

These efforts help farmers produce more with fewer resources, reduce vulnerability to climate shocks, and reinforce supply chain resilience, contributing to more stable markets both domestically and globally.

As a global, apolitical institution, CIMMYT collaborates with governments, research institutions, and partners across the Americas, Europe, Africa, Asia, and Oceania. Diversified partnerships remain central to CIMMYT’s resilience and long-term mission to improve livelihoods and build more sustainable, inclusive food systems worldwide.

 CIMMYT will continue to advance science-based solutions that benefit smallholder farmers and communities everywhere, ensuring that agricultural innovation remains open, collaborative, and responsive to global challenges.

About CIMMYT
CIMMYT is a cutting edge, non-profit, international organization dedicated to solving tomorrow’s problems today. It is entrusted with fostering improved quantity, quality, and dependability of production systems and basic cereals such as maize, wheat, triticale, sorghum, millets, and associated crops through applied agricultural science, particularly in the Global South, through building strong partnerships. This combination enhances the livelihood trajectories and resilience of millions of resource-poor farmers, while working towards a more productive, inclusive, and resilient agrifood system within planetary boundaries.

Nahyane Bakkali
CIMMYT
n.bakkali@cgiar.org

domingo, 30 de noviembre de 2025

Agenda 2030/ODS: Nadie puede servir a dos señores. Dinero para alinearse con la moda o investigación crítica e independiente

Publicado en Univerdad. Una conversación pública sobre la universidad
https://www.universidadsi.es/nadie-puede-servir-a-dos-senores/




Nadie puede servir a dos señores


Tania Alonso Sainz


Profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid

16/10/2025


La investigación educativa, como tantos otros campos, es especialmente vulnerable a las modas. En este caso, la sostenibilidad —aunque no es la única— se ha convertido en el mejor ejemplo de cómo universidades y centros de investigación pueden transformarse en fashion victims de las propuestas de los Organismos Internacionales y de las financiaciones que estos movilizan.

La Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no solo protagonizan informes y declaraciones supranacionales, sino que impregnan la vida universitaria cotidiana: concursos de vídeos sobre movilidad sostenible, gincanas “verdes”, congresos que combinan educación y sostenibilidad… El discurso está presente en todas partes.

Esta omnipresencia abre preguntas incómodas: si el desarrollo sostenible es un objetivo tan esencial para la humanidad, ¿cómo es posible que la investigación educativa apenas lo hubiera considerado antes de 2015? ¿Son realmente los ODS una brújula pedagógica o se han convertido en una agenda externa que la universidad asume sin discusión?

La investigación y los ODS: entusiasmo sin crítica

Desde su aprobación, la mayoría de publicaciones sobre educación en España han abrazado los ODS con entusiasmo. Casi todos los artículos se concentran en dos áreas: la formación de docentes en sostenibilidad y la implementación de experiencias ligadas a los ODS en escuelas y universidades. Obviamente, aquí no vamos a cuestionar la bondad evidente de tales objetivos. ¿Quién no querría erradicar el hambre, la pobreza o asegurar una educación de calidad? Pero a diferencia de los Derechos Humanos, los ODS no sólo no protegen a nadie, sino que además cierran el debate. Se hace casi imposible cuestionar el marco en sí. Al venir de organismos internacionales y estar ya cerrados en forma de objetivos, estándares e indicadores de logro, los ODS ofrecen poco espacio para el debate ciudadano.

La investigación se limita entonces a pensar cómo aplicarlos mejor, no si deberían aplicarse. En este escenario, abundan los estudios descriptivos y técnicos, mientras que escasean las perspectivas críticas.

El poder de la financiación

Para entender este fenómeno hay que seguir el rastro del dinero. La educación no es un campo especialmente dotado de recursos, y la financiación internacional se ha convertido en un factor decisivo. A diferencia de los antiguos Objetivos del Milenio, los ODS cuentan con partidas presupuestarias concretas que llegan directamente a las universidades. Así lo reconoce la propia Guía para el Desarrollo Sostenible en las Universidades: comprometerse con los ODS no solo mejora la imagen institucional, sino que abre puertas a nuevas fuentes de financiación.

Esto explica por qué proliferan proyectos con enfoque sostenible. Las convocatorias nacionales e internacionales están alineadas con la Agenda 2030 y, como ya ocurre con el programa europeo Horizon 2021-2027, se priorizan iniciativas que prometen un futuro “sostenible, fuerte y competitivo”. La consecuencia es clara: los proyectos con más posibilidades de financiación son los que mejor encajan en esta agenda global.

La metáfora de los dos señores

La investigación universitaria se parece, en muchos aspectos, a un barco en alta mar. Su timón debería estar guiado por la búsqueda del conocimiento y por el compromiso de aportar reflexión crítica a la sociedad. Sin embargo, cada vez con más frecuencia, ese timón parece moverse al ritmo de los vientos de la financiación.

De ahí la metáfora: no se puede servir a dos señores, al dinero y a la investigación. La investigación es un amo exigente: pide tiempo, paciencia, rigor, capacidad de cuestionar lo establecido. El dinero, en cambio, es un amo impaciente: exige resultados rápidos, indicadores medibles, impacto visible en rankings y memorias institucionales. Servir a ambos al mismo tiempo genera una tensión que acaba inclinando la balanza hacia el más poderoso: el dinero.

Cuando eso ocurre, la investigación pierde su independencia. Ya no se pregunta qué problemas merecen ser estudiados, sino qué temas tienen más posibilidades de conseguir financiación. La brújula deja de señalar el norte del pensamiento crítico y se convierte en un GPS programado por los organismos internacionales, que marcan de antemano la ruta con objetivos e indicadores cerrados.

La dignidad de la investigación

Así, el investigador se convierte en un equilibrista: con una mano trata de mantener la dignidad de la investigación y, con la otra, sostiene la presión de proyectos que deben “encajar” en las modas globales. Es como intentar remar en dos direcciones a la vez: hacia el puerto del conocimiento y hacia el muelle del financiamiento. El resultado suele ser un movimiento circular, que desgasta mucho y avanza poco.

El riesgo es claro: cuando la academia se habitúa a obedecer al señor del dinero, deja de tener voz propia. En vez de producir conocimiento transformador, se limita a confirmar lo que ya estaba decidido en las agendas internacionales. Y en lugar de ser un laboratorio de ideas nuevas, la universidad se convierte en un escaparate que expone, con obediencia, aquello que otros han diseñado.

Por eso la advertencia es tan contundente: no se puede servir a dos señores. O la investigación se pone al servicio del dinero, aceptando modas pasajeras y discursos preconfigurados, o se mantiene fiel a su vocación crítica, aunque eso signifique remar contra la corriente y avanzar más despacio. 

viernes, 1 de agosto de 2025

UK: las universidades esperanzadas en obtener financiamiento del gasto militar

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/will-defence-research-throw-lifeline-uk-universities 





¿Lanzará la investigación en defensa un salvavidas a las universidades británicas?


Las instituciones podrían verse obligadas a elegir entre una mayor financiación de la investigación y aplacar a los estudiantes, a menos que cambie la narrativa en torno al trabajo militar


2 de julio de 2025

Helen Packer

Twitter: @Helen_Packer


A medida que el Gobierno británico incrementa la inversión, las universidades tienen grandes oportunidades de llevar a cabo más investigación en colaboración con el sector de la defensa, pero puede ser necesario un cambio colectivo en el mensaje si las instituciones desean evitar más reacciones negativas. 


Los ministros se han comprometido a gastar el 5% del producto interior bruto del país en defensa de aquí a 2035 y la defensa aparece como un sector clave «impulsor del crecimiento» en la reciente estrategia industrial laborista.


Para las universidades con problemas de liquidez, aprovechar la misión del Gobierno de reforzar la seguridad nacional del Reino Unido podría ser una forma de ayudar a demostrar su valor social en un momento en el que reclaman un mayor apoyo financiero.


Pero con un pequeño número de instituciones que ya lideran este ámbito y una oposición constante a los vínculos con las empresas armamentísticas en los campus, es probable que el apoyo a la iniciativa del Gobierno suponga un reto para el sector de la enseñanza superior. 


«La oportunidad es enorme», afirma Christopher Fogwill, decano ejecutivo de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de Plymouth.


Plymouth forma parte de una agrupación de defensa descrita como un «rico ecosistema» en la estrategia industrial del Gobierno, cuyo núcleo de trabajo es el laboratorio de ciberseguridad y autonomía marítima Cyber-SHIP de la universidad.


«Hacemos esa labor de traslación en torno a la investigación: ¿cómo se unen los sistemas y se despliegan?». afirmó Fogwill. 


La nueva estrategia industrial y la Revisión Estratégica de la Defensa, ambas publicadas en junio, sugieren que, aunque «la financiación actual no está necesariamente bien adaptada a eso... la financiación futura sí lo estará», prosiguió.


Sin embargo, advirtió que, como toda investigación, «nunca apuntalará nuestras finanzas por completo».


Heather Goldstraw, Directora de Relaciones Estratégicas de la Universidad de Cranfield, advirtió que el aumento de los gastos de defensa puede tardar en traducirse en fondos de investigación.


"Creo que muchos de los nuevos fondos no se destinan a nada nuevo, como la investigación y el desarrollo. Se trata de solucionar algunos de los problemas sistémicos que existen desde hace tiempo", dijo, entre ellos la mejora de los salarios y la vivienda de las fuerzas armadas, así como la reconstrucción de los arsenales de munición que se agotaron durante la guerra entre Rusia y Ucrania.


«Dicho esto, creo que están surgiendo nuevos retos», prosiguió. Esto podría brindar oportunidades a todas las instituciones, más allá de las especializadas en defensa, añadió.


"Hay una pequeña parte muy especializada. Gran parte de la inversión se destina a todo el sistema«, prosiguió, y Defensa »suele hacer las cosas a través de una cadena de suministro".


«Puedes contribuir, pero eso no significa que tengas que contratar directamente con el Ministerio de Defensa, ni que tengas que tener todos los conocimientos, el idioma, el personal de seguridad... Todo eso cuesta mucho dinero mantenerlo... Más adelante en la cadena de suministro, sigues siendo parte de una solución».


Julian Free, vicerrector adjunto para el compromiso regional de la Universidad de Lincoln, afirmó que las universidades deben analizar sus capacidades actuales y lo que pueden producir en colaboración con la industria local.


"Hay que hacer una oferta, por así decirlo, al gobierno que diga: 'No te estoy pidiendo dinero porque sí. Lo que les digo es que con esto voy a conseguir esto y esto, y que puedo ofrecerles lo que sé que necesitan".


Sin embargo, es probable que algunas universidades se muestren reacias a crecer y promover su trabajo en el sector de la defensa, dada la posible reacción de estudiantes y académicos. 


A la luz del conflicto entre Israel y Hamás, las instituciones se enfrentan a un creciente escrutinio por sus vínculos con las empresas armamentísticas, y algunas organizaciones se han visto obligadas a cancelar sus apariciones en las ferias de empleo de los campus en respuesta a las protestas estudiantiles.


«Las instituciones van a tener que tomar decisiones difíciles», afirma Jess Lister, directora de educación de Public First. Creo que lo que realmente necesita el sector es una mejor manera de explicar por qué se asocia con estas empresas, por qué trabaja con ellas y por qué hace [investigación y desarrollo] para ellas".


«Ninguna institución se ha mostrado realmente dispuesta a explicar su forma de pensar al respecto, y creo que eso es lo que provoca parte de la creciente tensión entre los estudiantes y las propias instituciones».


Para Fogwill, «se trata de desarrollar una narrativa sobre la resiliencia [nacional]», en lugar de centrarse únicamente en las tecnologías ofensivas. «Si queremos beneficiarnos de este dividendo de la defensa, tenemos que unirnos de verdad».


helen.packer@timeshighereducation.com


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Will defence research throw a lifeline to UK universities?

Institutions may be forced to choose between extra research funding and placating students unless narrative around military work changes

July 2, 2025

Helen Packer

Twitter: @Helen_Packer


There are significant opportunities for universities to conduct more research in partnership with the defence sector as the UK government ramps up investment, but a collective change in messaging may be required if institutions wish to avoid further backlash. 

Ministers have pledged to spend 5 per cent of the country’s gross domestic product on defence by 2035 and defence appeared as a key “growth-driving” sector in Labour’s recent industrial strategy.  

For cash-strapped universities, tapping into the government’s mission to shore up the UK’s national security could be a way to help prove their societal worth at a time when they are calling for increased financial support. 

But with a small number of institutions already leading in this area and continued opposition to links with arms companies on campus, supporting the government’s drive is likely to come with challenges for the higher education sector. 

“The opportunity is huge,” said Christopher Fogwill, executive dean of the Faculty of Science and Engineering at the University of Plymouth.   

Plymouth is part of a defence cluster described as a “rich ecosystem” in the government’s industrial strategy, with the university’s Cyber-SHIP maritime autonomy and cybersecurity laboratory at the heart of its work. 

“We do that translatory piece around research: how do you bring systems together and deploy them?” Fogwill said. 

The new industrial strategy and Strategic Defence Review, both released in June, suggest that while “current funding is not necessarily well attuned to that…future funding will be,” he continued. 

However, he caveated, like all research, “it will never shore up our finances completely”.

Heather Goldstraw, director of strategic relationships at Cranfield University, warned that the uplift in defence spending may take time to translate into research funds.

“A lot of the new money, I think, is not going into anything new [like] research and development. It’s fixing some of the longstanding systemic problems,” she said, including improving armed forces pay and housing, as well as rebuilding ammunition stockpiles that have been depleted during the Russia-Ukraine war. 

“That said, I think there are new challenges coming through,” she continued. This could bring opportunities for all institutions, beyond those just specialising in defence, she added.  

“There’s a small amount of it that is very specialist. An awful lot of the investment is going on the whole system,” she continued, and defence “quite often does things through a supply chain”. 

“You can absolutely contribute, but that doesn’t mean you have to find a way to contract directly with [the Ministry of Defence] and you don’t have to have all of the knowledge, the language…the security-cleared staff – all of those things cost a lot of money to maintain…Further down the supply chain, you’re still part of a solution.”

Julian Free, deputy vice-chancellor for regional engagement at the University of Lincoln, said universities needed to look at their existing capabilities and what they may be able to produce in partnership with local industry.   

“You’ve got to have an offer, if you like, [to the] government that says, ‘I’m not just asking you for money. What I’m telling you is, with this, I’m going to achieve this and this and here is an output that I can deliver that I know you need.’”

However, some universities are likely to be reluctant to grow and promote their work in the defence sector, given the possible backlash from students and academics. 

In light of the Israel-Hamas conflict, institutions face growing scrutiny for their links to arms companies, with some organisations forced to cancel their appearances at campus job fairs in response to student protests.

“Institutions are going to have to make difficult choices,” said Jess Lister, director of education at Public First. “I think what the sector really needs is a better way of explaining why it partners with these companies, and why it works with them and why it does [research and development] for them.

“No institution has really been willing to explain its thinking on this, and I think that’s what leads to some of the increased tension between students and institutions themselves.”

For Fogwill, “it’s developing a narrative about [national] resilience”, rather than just focusing on offensive technologies. “If we are going to benefit from this defence dividend, we need to really come together.”

helen.packer@timeshighereducation.com

MÉXICO: 12 investigadoras reconocidas por los "Premios Elsevier 2026: Mujeres que Transforman México"

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