Mostrando entradas con la etiqueta Comercio internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comercio internacional. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de julio de 2026

T-MEC digital: la revisión que expone la pugna tecnológica entre Washington y Pekín, con México como escenario clave

Publicado en dplnews
https://dplnews.com/t-mec-expone-pugna-tecnologica-washington-pekin/



T-MEC digital: la revisión que expone la pugna tecnológica entre Washington y Pekín

En la segunda entrega de la serie especial T-MEC digital, analizamos cómo el T-MEC se revisa en medio de tensiones geopolíticas y nuevas reglas de seguridad económica. La revisión refleja la pugna tecnológica entre EE.UU. y China, con México como escenario clave.




La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC o USMCA, por sus siglas en inglés) ―y específicamente el Capítulo 18 sobre comercio digital― se lleva a cabo en un contexto muy distinto al que existía cuando el acuerdo fue negociado.

En menos de una década, la tecnología se ha convertido en un activo estratégico que forma parte de las agendas de soberanía y seguridad nacional de los países. En este escenario, el debate sobre la revisión del tratado norteamericano refleja una reorganización más amplia de la economía digital global, en la que Estados Unidos y China ocupan un papel central.

En ese contexto, el concepto de de-risking ha ido sustituyendo gradualmente al de decoupling en el vocabulario de gobiernos y organismos internacionales.

Mientras que el decoupling planteaba un distanciamiento progresivo entre las economías estadounidense y china —una estrategia que resultó económicamente inviable dada la elevada interdependencia entre ambos países—, el de-risking busca reducir las dependencias consideradas críticas sin romper los vínculos comerciales.

El objetivo es diversificar proveedores, fortalecer capacidades nacionales y acercar las cadenas de suministro a socios considerados confiables. Esta lógica explica por qué conceptos como nearshoring, friendshoring y economic security están ocupando un lugar central en las estrategias comerciales de las principales economías.

Más que repatriar fábricas (reshoring), Estados Unidos ha promovido la reorganización de las cadenas de producción hacia países geográficamente cercanos o políticamente alineados.

Como resumió la exsecretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, se trata de fortalecer las cadenas globales de suministro entre socios “confiables”, reduciendo los riesgos asociados a determinados proveedores.

Mucho más que el T-MEC

Vista de forma aislada, la revisión del tratado podría parecer simplemente una etapa prevista en el propio texto del acuerdo, tal como defendió recientemente el diputado mexicano Arturo Dávila, de Morena, al describir el proceso como una “oportunidad”.

Sin embargo, si se analiza junto con otras iniciativas adoptadas por Estados Unidos desde 2022, revela una estrategia mucho más amplia.

La Ley de Chips y Ciencia, que destinó 52,700 millones de dólares para fortalecer la industria estadounidense de semiconductores; los controles a la exportación de chips avanzados y equipos para Inteligencia Artificial; los incentivos de la Ley de Reducción de la Inflación para las cadenas vinculadas a vehículos eléctricos y baterías; y la política de friendshoring responden a una misma lógica: reducir vulnerabilidades en sectores considerados estratégicos y preservar el liderazgo tecnológico de Estados Unidos.

Además, los datos muestran que las dos potencias compiten por el liderazgo tecnológico, aunque en diferentes eslabones de la cadena de valor.

Estados Unidos mantiene un claro liderazgo en los segmentos de mayor valor agregado de la economía digital. Empresas como Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud concentraron conjuntamente el 63% del gasto empresarial mundial en servicios de infraestructura en la Nube durante el tercer trimestre de 2025, según Synergy Research Group, y lideran la expansión de Centros de Datos e infraestructura para Inteligencia Artificial. 

De acuerdo con la OCDE, entre 2014 y 2024, empresas estadounidenses realizaron inversiones por 41,000 millones de dólares en proyectos digitales en América Latina, equivalentes al 62% del total, considerando únicamente los servicios digitales, como computación en la Nube, software, plataformas e infraestructura tecnológica.

La estrategia china sigue un camino distinto. Pekín ha fortalecido su presencia en equipos de telecomunicaciones, manufactura industrial, vehículos eléctricos, baterías y procesamiento de minerales críticos.

En América Latina, empresas como Huawei, ZTE, BYD, Lenovo e Hisense ampliaron sus inversiones durante la última década. El stock de inversiones chinas en actividades digitales se multiplicó por seis, pasando de cerca de 2,000 millones de dólares entre 2003 y 2013 a aproximadamente 12,000 millones entre 2014 y 2024, según la OCDE.

México como punto de equilibrio

Estos datos sitúan al capítulo digital del T-MEC en un contexto mucho más amplio. Estados Unidos y China no compiten exactamente en los mismos segmentos de la economía digital, pero ambos consideran a América Latina como un espacio estratégico.

La región cuenta con abundantes recursos minerales, disponibilidad de energía renovable, una ubicación geográfica privilegiada, un amplio mercado consumidor y una estrecha proximidad con Estados Unidos.

Es precisamente en este último aspecto donde México adquiere un papel singular. Ningún otro país combina un nivel tan alto de integración económica con Estados Unidos y, al mismo tiempo, una creciente presencia de empresas chinas.

México se ha convertido en uno de los principales beneficiarios del nearshoring, impulsado por la búsqueda de cadenas de suministro más cortas y resilientes tras la pandemia y la guerra comercial entre las dos potencias.

En 2025, México volvió a registrar un nivel récord de inversión extranjera directa, con alrededor de 41,000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente el 37% se concentró en el sector manufacturero, lo que refuerza la posición del país como una plataforma estratégica de manufactura y exportación para América del Norte. 

En este contexto, interpretar el capítulo digital del T-MEC como un “escudo” frente a China puede ser una lectura comprensible, aunque insuficiente.

Más que responder únicamente al aumento de la inversión china en la región, la revisión del tratado se produce en un momento en que EE.UU busca limitar vulnerabilidades en sectores estratégicos y evitar que empresas chinas utilicen a México como plataforma de acceso preferencial al mercado estadounidense mediante las ventajas arancelarias del acuerdo. 

Esta interpretación es compartida por Jake Jennings, investigador del Center for Strategic and International Studies (CSIS). En su opinión, la revisión del T-MEC “se está convirtiendo en una prueba para la seguridad tecnológica de América del Norte”, con México como principal escenario.

Para México —y, en cierta medida, para América Latina— el desafío será encontrar un punto de equilibrio. Estados Unidos continúa siendo el principal mercado, inversionista y socio estratégico de la región, mientras que China sigue ampliando su presencia en infraestructura, manufactura y financiamiento.

En un escenario de de-risking, la cuestión ya no es elegir entre uno u otro, sino encontrar la forma de preservar la competitividad y atraer inversiones de ambos sin comprometer la autonomía económica.

*************

    Analista especializada en Brasil

    Periodista especializada en políticas públicas, regulación y mercados de telecomunicaciones y tecnología. Cuenta con experiencia en la cobertura de educación, cultura y transformación digital, con enfoque en el ecosistema tecnológico de Brasil.





     

    jueves, 6 de febrero de 2025

    Disputa México-EE. UU. sobre maíz transgénico revela que falta analizar sus riesgos

    Publicado en SciDevNet
    https://www.scidev.net/america-latina/news/disputa-mexico-eeuu-sobre-maiz-gm-revela-que-falta-analizar-sus-riesgos/?utm_source=SciDev.Net&utm_medium=email&utm_campaign=14822554_2024-12-30%20Weekly%20Email%20Digest%20-%20Am%C3%A9rica%20Latina%20y%20el%20Caribe%20Template.%20For%20no%20topic%20preferences&dm_i=1SCG,8TP5M,665LFG,10PXIC,1


    30/12/24

    Disputa México-EE. UU. sobre maíz GM revela que falta analizar sus riesgos


    De un vistazo
    • Panel del T-MEC concluyó que México no tiene la evidencia científica para prohibir el maíz GM
    • Especialistas coinciden en que es necesario un análisis de riesgos específicos para México
    • Organizaciones de defensa del maíz dicen que el fallo prioriza intereses comerciales


     

    [CIUDAD DE MÉXICO] El fallo final a favor de Estados Unidos por parte de
    un panel de controversias, que suprime las barreras impuestas por México
    para la importación de maíz transgénico (GM), revela la necesidad
    de un análisis de riesgos específicos sobre este grano tanto para el
    ambiente como para la salud de la población mexicana.

    El panel se formó en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos
    y Canadá (T-MEC) y concluye que México no tiene la evidencia científica
    necesaria para prohibir el uso de maíz transgénico en su territorio,
    por lo tanto, debe cumplir con sus obligaciones comerciales en el T-MEC
    y continuar con las importaciones de maíz estadounidense.

    México es el mayor importador de maíz de Estados Unidos: recibe
    aproximadamente el 40 por ciento de sus exportaciones del grano.
    Aunque el promedio anual de estas importaciones varía entre
    14 y 16 toneladas, en 2023 llegó a una cifra récord de cerca de 20 toneladas,
    con un valor de más de US$ 5 mil millones.

    La decisión del panel va en contra de la intención manifestada
    por el gobierno mexicano desde 2020 de prohibir el uso de
    maíz OGM con el argumento de que al hacerlo se evita la
    contaminación de las variedades de maíz nativo y se protege
    la salud de la población por el potencial daño que pueden causar
    los residuos de pesticidas, como el glifosato, usado en el
    maíz estadounidense.

    La disputa se inició en 2020 y escaló a partir de febrero de 2023,
    cuando el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador,
    publicó un decreto en el que prohibía el uso de maíz transgénico
    en masas y tortillas, e instruía a las agencias gubernamentales
    mexicanas a eliminar gradualmente el uso de maíz transgénico
    para alimentación animal y de uso industrial para alimentación humana.

    Estados Unidos alegó que estas medidas eran incompatibles
    con las obligaciones de México en el T-MEC, y solicitó la intervención
     de un panel de resolución de controversias que se formalizó el
    23 de agosto del 2023 y presentó su reporte final el pasado 20 de diciembre.

    Este informe incluye las partes medulares de la controversia.
    Mientras México plantea que llevará a cabo la sustitución
    gradual del maíz GM y que esto dependerá de que se
    hagan los estudios científicos pertinentes para evaluar
    el riesgo de forma más objetiva, Estados Unidos argumenta que
    para eso antes debe haber pruebas suficientes sobre el riesgo
    del maíz GM y un plan para resolver la insuficiencia de pruebas.

    Para México, los artículos científicos presentados ante el panel
    muestran que existe evidencia suficiente para establecer el
    principio precautorio, que son las medidas de protección ante un
    potencial de riesgo a la salud o al ambiente.

    El país argumenta que es prioritario evitar que el maíz transgénico
    y las variedades nativas de maíz no transgénico de México crezcan
    en los mismos campos y milpas (como se le conoce a un
    sistema agrícola tradicional en el que en una misma parcela
    se cultiva maíz, frijol y calabaza principalmente).
    Con ello protegería a los mexicanos de consumir las
    proteínas transgénicas y los residuos de pesticidas utilizados en los OGM.

    Para Estados Unidos, ninguno de los estudios científicos
    presentados evalúa el riesgo específico del maíz GM para México,
    ni identifica riesgos por consumir residuos de mezclas o combinaciones
    de pesticidas en una dieta típica mexicana. “El argumento de México
    parece basarse en una presunción de peligro, en lugar de la
    necesaria identificación del riesgo”, dice el reporte.

    Frente a esta disyuntiva, el panel decidió que Estados Unidos
    tenía razón: “El panel comprende el deseo manifestado por México
    de mantener la integridad genética de sus variedades autóctonas de maíz”.
    Sin embargo, “México no ha demostrado que las medidas sean ‘necesarias’
    para lograr ese objetivo”.

    Para el investigador del Instituto de Geografía de la Universidad
    Nacional Autónoma de México, Quetzalcóatl Orozco, el panel
    tomó una decisión correcta. “Desde mi punto de vista México debió
    presentar sus propios datos de a cuánto glifosato estaría expuesto
    un consumidor si consume tortillas de maíz GM importado
    y comparar ese nivel con los límites permitidos internacionalmente”,
    comenta a SciDev.Net.

    “En el caso de los efectos a la salud por consumo de maíz GM
    tampoco hay datos de cantidad de exposición de proteínas
    genéticamente modificadas por consumo de tortilla.
    Tampoco se presentaron análisis específicos sobre el riesgo
    para la diversidad de maíz nativo. Creo que al gobierno de México
    la faltó hacer la tarea”, añade Orozco, quien se ha especializado
    en conservación y diversidad de maíces nativos mexicanos.

    El profesor investigador de la Universidad Autónoma Chapingo,
    J. Reyes Altamirano Cárdenas, especialista en problemas
    económico-agroindustriales, coincide en que “México no presentó
    evidencia suficiente que demostrara riesgos concretos asociados
    con el maíz GM ni llevó a cabo evaluaciones detalladas sobre
    su impacto en las especies nativas o en la salud humana.
    Por ello, la conclusión del panel resulta válida y consistente
    con las normas internacionales”, dice a SciDev.Net.

    No obstante, Altamirano refiere que “México cuenta con más de
    60 razas nativas de maíz, las cuales podrían verse ‘contaminadas’
    con transgenes provenientes del maíz importado, disminuyendo así
    la diversidad genética para adaptarse a diferentes entornos y
    usos específicos. Esto es una realidad, la principal fuente
    para esta contaminación es el maíz transgénico de las importaciones”.

    El verdadero reto: aumentar la producción nacional

    El fallo a favor de Estados Unidos ha provocado el rechazo
    entre organizaciones de la sociedad civil por tratarse, dicen,
    de una decisión comercial que prioriza los intereses de empresas
    internacionales por encima de la seguridad de los mexicanos.

    “Bajo ninguna circunstancia un tratado comercial puede estar
    por encima de la soberanía de México”, dice el posicionamiento 
    que publicó hace unos días la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País,
    movimiento conformado por más de 300 organizaciones campesinas,
    ambientales y de derechos humanos.

    Las organizaciones también critican que las tres personas que
    conformaron el panel, Christian Häberli (Suiza), Hugo Perezcano Díaz (México),
    y Jean Engelmayer Kalicki (Estados Unidos), sean especialistas en 
    comercio internacional y solución de controversias.

    “No son científicos ni especialistas en salud pública o ambiental.
    Su labor se limita a resolver la controversia administrativa presentada
    por EU contra México, sin considerar los posibles impactos del
    maíz genéticamente modificado en la salud, la biodiversidad 
    o el medio ambiente del país”, afirma el posicionamiento.

    Además, señalan que esta resolución es la prueba de las deficiencias
    que tienen los sistemas internacionales de evaluación de OGM
    y sus riesgos para la salud humana y ambiental, pues
    “no consideran factores clave, como las formas de consumo,
    la cantidad y la frecuencia con que lxs mexicanxs consumen maíz
    a lo largo de su vida”.

    El reto para México es generar, justamente, esa información.
    “El país cuenta con la infraestructura, los expertos y
    la capacidad técnica necesarios para realizar las evaluaciones
    de riesgo que considere pertinentes”, explica Altamirano.

    “Además, existen estándares internacionales como los del 
    Codex Alimentarius y las directrices de la Organización
    Mundial del Comercio, que pueden servir de guía.
    Lo que se requiere es una organización eficiente de estas
    capacidades y la asignación adecuada de recursos para llevar a cabo
     dichas evaluaciones”, añade.

    Sin embargo, “lo que vimos el sexenio pasado fue un desmantelamiento
    de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad
    (Conabio), parte fundamental para los análisis
    de riesgo de los OGM”, dice Orozco.

    Tras conocer el fallo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum,
    aseguró que acatará la determinación del panel, pero
    en la conferencia de prensa del 23 de diciembre dijo que buscará
    incluir la prohibición de la siembra del maíz transgénico en la Constitución,
    cuya aprobación por parte del Congreso se espera que
    suceda en febrero de 2025.

    “Conservar el maíz en México no transgénico es algo obligatorio
    para todas y todos los mexicanos. Eso es lo que queremos que
    quede en la Constitución. Y nadie puede intervenir sobre eso”,
    anunció la mandataria.

    Para Orozco, más que leyes y decretos que prohíben la importación
    de maíz GM, el país debería tener un programa para aumentar
    la producción nacional. “México debe aumentar la producción
    nacional de maíz blanco y amarillo no transgénico para ser
    autosuficiente”, sostiene.

    Altamirano también concluye que, sin los instrumentos de
    fomento a la producción, la soberanía alimentaria que defiende
    México tendrá efectos muy limitados.

    “La producción de maíz en México se ha estancado, mientras
    que las importaciones continúan aumentando. Por eso es
    necesario retomar estrategias para fomentar la producción nacional,
    incluyendo acceso a créditos, seguros agrícolas, asistencia técnica,
    reconversión productiva y el diseño de una política comercial efectiva”, asegura.

    Este artículo fue producido por la edición de América Latina
    y el Caribe de 
    SciDev.Net




    miércoles, 15 de marzo de 2023

    COPARMEX: el maíz transgénico no es dañino para la salud humana

    Publicado en El Imparcial
    https://www.elimparcial.com/dinero/Maiz-transgenico-no-es-danino-para-la-salud-humana-Coparmex-20230312-0041.html



    Maíz transgénico no es dañino para la salud humana: Coparmex

    México ordenó revocar permisos y no conceder nuevas autorizaciones de liberación al ambiente de semillas de maíz genéticamente modificado.

    Por Redacción/GH

    12 de Marzo de 2023
     
    CIUDAD DE MÉXICO.-La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) dijo que el maíz transgénico no es dañino para la salud.

    José Medina Mora Icaza, presidente de la Confederación, detalló que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador perdería un panel en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), porque no hay evidencia que el alimento cause daños.

    AMLO ordena prohibir el uso de maíz transgénico en la alimentación humana
    México ordenó revocar permisos y no conceder nuevas autorizaciones de liberación al ambiente de semillas de maíz genéticamente modificado.

    El decreto instruye a las autoridades de bioseguridad a revocar y negar otorgar autorizaciones para el uso de grano de maíz genéticamente modificado para la alimentación humana.

    El documento, que sustituye a un polémico decreto de finales del 2020, establece también anular autorizaciones existentes de permisos para la importación, producción, distribución y uso del herbicida glifosato y que se nieguen nuevas.

    El nuevo decreto fue firmado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

    La disputa del maíz
    Desde 2020, México tomó la decisión de prohibir la importación de maíz transgénico, lo cual preocupó a Estados Unidos debido a que este país es el segundo comprador mundial de maíz. Por ello es que el vecino país pidió formalmente a México consultas técnicas, a través del T-MEC.

    El Dr. Ignacio Casas Fraire, Docente de la Escuela de Administración y Negocios de CETYS Tijuana, refirió que en el 2020, el presidente de este país prohibió la producción e importación de maíz genéticamente modificado para 2024, sólo tendría permitido usarse para alimentación animal y para procesamiento en diversas industrias, esto mientras encuentran sustituto al grano transgénico. Sin embargo, como la importación de este producto en Estados Unidos es crucial, el vecino país entró en conflicto.

    La solicitud de consultas técnicas por parte de Estados Unidos bajo el Capítulo de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) del T-MEC no es de carácter contencioso, sino una etapa previa en la cual se busca encontrar una solución de manera cooperativa. Si no se resuelve, EU amenaza con considerar "todas las opciones, incluida la adopción de medidas formales", lo que podría llevar a la intervención de un panel de solución de controversias.

    “México asegura que la prohibición de importar maíz modificado no ha afectado el comercio agrícola entre ambos países, y que la medida es consistente con el propio Tratado. El gobierno mexicano argumenta que quiere preservar la tortilla elaborada con maíz nativo, asegurando así la conservación de la biodiversidad de las más de 64 variedades de maíz que hay en el país, de las cuales 59 son endémicas, y promover una alimentación sin transgénicos. La producción de granos genéticamente modificados suele asociarse con el uso de agrotóxicos en los cultivos, por lo que también se propone eliminar progresivamente el herbicida glifosato”, agregó el Dr. Casas.

    Por último, consideró que la decisión del gobierno mexicano de prohibir la importación de maíz transgénico ha generado tensiones comerciales entre México y los Estados Unidos. Mientras México argumenta que quiere proteger su biodiversidad y promover una alimentación sin transgénicos, Estados Unidos argumenta que la decisión de México no está basada en la ciencia. La solicitud de consultas técnicas bajo el T-MEC es una medida para encontrar una solución cooperativa a este problema, pero se espera que el conflicto continúe.

    lunes, 6 de marzo de 2023

    USA vs MÉXICO y el maíz transgénico: ¿Es maniqueísta la posición mexicana?

    Publicado en SciDevNet
    https://www.scidev.net/america-latina/news/maiz-gm-de-ee-uu-a-mexico-desacuerdo-mas-alla-de-la-ciencia/?utm_source=SciDev.Net&utm_medium=email&utm_campaign=13814222_2023-03-06%20Weekly%20Email%20Digest%20-%20Am%C3%A9rica%20Latina%20y%20el%20Caribe%20Template.%20For%20no%20topic%20preferences&dm_i=1SCG,8834E,665LFG,XQZBY,1




    06/03/23

    Maíz GM de EE.UU. a México: desacuerdo más allá de la ciencia

    De un vistazo
    • Anuncio del gobierno mexicano de suspender importación de maíz transgénico de EEUU generó polémica
    • Gobierno de EEUU pidió justificación científica para la medida tomada por México
    • Expertos coinciden en que los desacuerdos reflejan que el tema pasa más por la política y el comercio



    [CIUDAD DE MÉXICO] La reciente decisión de México de dejar de importar maíz transgénico amarillo para 2024 desde EE.UU. llevó al gobierno de ese país a pedir una justificación respaldada por fundamentos científicos, y generó cuestionamientos de si este tipo de negociaciones pueden responder más a intereses comerciales y políticos que a cuestiones técnicas.

    Así lo manifiestan algunos especialistas que ven una suerte de maniqueísmo en el uso de la evidencia a favor y en contra de la importación de maíz transgénico. Esta situación, aseguran, no está contribuyendo a una verdadera discusión sobre la ciencia detrás de este cultivo ni sobre lo que implica conservar la diversidad de maíces nativos.

    El conflicto entre las dos naciones nació a finales de 2020, cuando el gobierno de México publicó un decreto en el que planteaba que para enero de 2024 sustituiría el maíz genéticamente modificado con producción local. Esto implicaba dejar de importar los más de 16 millones de maíz amarillo, en su mayoría transgénico, que compra anualmente a agricultores en EE.UU.

    Desde entonces han ocurrido varios desencuentros que llegaron a un punto álgido el 9 de febrero de 2023, cuando el nuevo negociador jefe de comercio agrícola de la Representante Comercial de Estados Unidos, Doug McKalip, solicitó a México una explicación científica que justificara su decisión de eliminar el uso y las importaciones de este maíz.

    Unos días después, el 13 de febrero, México publicó un nuevo decreto en el que reitera que sustituirá del maíz genéticamente modificado, con una nueva fecha: marzo de 2024, y que mientras eso sucede, sí se podrá usar para la industria y alimentación animal, pero no para consumo humano, específicamente masa y tortilla.

    El conflicto ha generado opiniones opuestas entre la comunidad científica. Por un lado se ubican quienes insisten en que hay suficiente evidencia de que en 35 años de uso los transgénicos no han generado ningún daño a la salud ni al ambiente, y por otro quienes ven su liberación como un riesgo de contaminación, y potencial pérdida, de los maíces nativos, con el agravante que México es el centro de origen y domesticación del cultivo.

    Así que la solicitud de EE.UU. está atravesada por estas dos perspectivas: quienes lo ven como algo positivo y lamentan que el gobierno mexicano tome decisiones sin sustento científico, y quienes ven en la petición estadunidense un pretexto para no perder a México, su mayor importador de maíz amarillo que, tan solo en 2021, pagó 4.700 millones de dólares por 16,8 millones de toneladas.

    “La reacción de EE.UU. es normal”, dice el investigador del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Agustín López Munguía. Estados Unidos “está en su derecho de preguntar: ¿científicamente qué ha pasado en México? ¿Se les están muriendo los animales? ¿La gente tiene alergias? ¿Cuál es la evidencia que los está llevando a tomar esta decisión? Y lamento que la respuesta sea más una militancia”.

    “Este tipo de decisiones sobre uso de maíz transgénico no es estrictamente científico, sino comercial”, dice, en el sentido opuesto, el investigador del Instituto de Geografía de la UNAM, Quetzalcóatl Orozco. “Como todo cliente, México está en el derecho de definir qué es lo que va a comprar, independientemente de si hay un argumento científico o no”.

    “Incluso si la ciencia dijera que el maíz transgénico es completamente inocuo, o que es mucho mejor, si hay una comunidad que cree que el maíz es un dios, y cree que al hacerle esa modificación genética lo alteraron en su alma, hay que respetar la decisión. Esa comunidad no tendría por qué estar obligada a comer ese maíz transgénico”, explica Orozco.

    Para el geógrafo, el conflicto implica una crítica a la preponderancia de la ciencia. “Hay que bajar a la ciencia de esta pirámide en la que nos hemos puesto los científicos de que somos los que sabemos y decidimos. Desde hace muchos años existe algo llamado el diálogo de saberes, que tiene que ver con la importancia de reconocer otro de tipo de conocimientos y poder dialogar. En muchos de los problemas ambientales que enfrentamos actualmente, como especie, la ciencia no es la única voz”.

    Para Munguía, esos retos ambientales requieren, justamente, ciencia. “El problema que enfrentamos es monumental y si queremos seguir alimentando a toda la gente no va a haber una sola cosa que resuelva todo el problema”.

    En medio del debate prevalece la pregunta de si México tiene la capacidad real para sustituir el maíz amarillo que dejará de importar. “Nuestros maíces ancestrales son virtuosos, sagrados, sí, pero los producimos con rendimientos que no pasan de 2 a 3 toneladas por hectárea (t/ha). Cuando tenemos híbridos que te dan 14 t/ha”, dice Munguía.

    La evidencia al respecto no es homogénea. Unos experimentos muestran un rendimiento de variedades nativas superior al 4,5 t/ha, otros concluyen que no hay diferencias significativas entre las dos semillas. Datos de la Secretaría de Agricultura de México muestran que el rendimiento del maíz que se siembra en Oaxaca (1,26 t/ha) está lejos del de las variedades híbridas de Sinaloa (13,83 t/ha). Por eso, se considera que sustituir el maíz transgénico requerirá resolver esos desafíos.

    Desde una perspectiva conciliadora, Munguía explica que “el consumidor es el que va a decidir. Hay que hacerle llegar toda esta diversidad de maíces, pero producidos de una manera eficiente, distribuidos y comercializados de tal manera que la gente pueda llegar a un tianguis, a un supermercado, y pueda encontrar maíz blanco, amarillo, rojo, morado. Y que pueda disponer de ellos”.

    Pero también es necesario “darle una conciencia al consumidor para que sepa que a lo mejor unos maíces van a ser más caros porque va a pagar el costo de la preservación de una riqueza cultural”.

    Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net

    Quizás también le interese


    lunes, 25 de octubre de 2021

    Reporte: Colonialismo digital . Análisis de la agenda comercial europea

    Publicado en TNI
    https://www.tni.org/en/publication/digital-colonialism?content_language=es



    Colonialismo digital
    Análisis de la agenda comercial europea
    07 October 2021

    Policy briefing


    La batalla mundial por el control de la economía digital suele describirse como una lucha entre dos únicos titanes: EE.UU. y China, pero eso no significa que la UE se haya quedado parada. Como se documenta en este informe, la UE ha hecho grandes esfuerzos por ponerse al día utilizando las negociaciones y las normas comerciales para hacer valer sus propios intereses. En el proceso, la UE está tratando de trepar sobre las espaldas de los países en desarrollo, socavando la posibilidad de que todos compartan equitativamente los beneficios del desarrollo tecnológico.

    Descargue el informe completo aquí.

    Este informe examina 14 cláusulas sobre comercio digital que la UE defiende en sus negociaciones comerciales y su impacto en los países en desarrollo. A partir de un análisis exhaustivo de 13 acuerdos de libre comercio de la UE, así como de su posicionamiento en la Organización Mundial del Comercio, muestra que la UE ha adoptado una estrategia colonialista, saliendo a la caza de datos del Sur global, para posicionar a sus propias empresas en las nuevas cadenas de valor cibernéticas globales. Para empoderar a sus propias corporaciones tecnológicas, la UE está tratando de imponer cláusulas en las negociaciones comerciales que obstaculizarán la industrialización digital, restringirán la necesaria supervisión estatal de las empresas y socavarán los derechos de los ciudadanos en otros lugares, en particular en los países en desarrollo. Aunque estas cláusulas son de naturaleza técnica y obtusas para el público en general, pueden afectar a todo, incluidos los derechos de las personas a la privacidad, la naturaleza y el funcionamiento de los servicios públicos, la posibilidad de desarrollo económico e industrialización, la responsabilidad del gobierno, incluso la calidad de la propia democracia.

    CLÁUSULAS COMERCIALES DIGITALES

    1. Medidas que obstaculizan la industrialización digital
    a. Transferencia transfronteriza de datos
    b. Prohibición de la localización de datos
    c. Prohibición del tratamiento local de datos
    d. No divulgación del código fuente de los programas informáticos y de los algoritmos correspondientes
    e. Eliminación de los derechos de aduana sobre los productos digitales y/o las transmisiones electrónicas
    f. Contratación pública electrónica
    2. Medidas que restringen la necesaria supervisión estatal de las empresas
    g. Autorización previa
    h. No discriminación de los productos digitales
    i. Autenticación y firmas electrónicas
    j. Vigilancia
    k. Responsabilidad de los proveedores de servicios intermediarios
    3. Medidas que afectan a los derechos de los ciudadanos en línea
    l. Protección de datos personales
    m. Protección del consumidor en línea


    La batalla que libran la UE, Estados Unidos y China es por el control de los datos que generamos cada vez que nos conectamos a internet como materia prima básica para su proceso de producción. El verdadero valor no reside en los datos en sí, sino en el procesamiento de los mismos para ofrecer y vender explicaciones algorítmicas del comportamiento humano.

    El informe muestra que la UE fue inicialmente lenta en el avance de su agenda de comercio digital, pero ha sido mucho más agresiva desde 2016. La UE parece tener dos objetivos. En primer lugar, convertirse en un actor digital mundial mediante la creación de normas que respalden la transición de sus industrias hacia la digitalización y que, a continuación, fijen su dominio a largo plazo. Esto incluye campos tan diversos como los recursos humanos, la logística, los servicios médicos, el entretenimiento, la educación y el transporte urbano inteligente, aunque el empuje más poderoso proviene de la industria automovilística de la UE, deseosa de dominar los vehículos autónomos e inteligentes del futuro. En segundo lugar, y sobre todo en el marco de las negociaciones de la OMC, la UE parece dispuesta a postrarse ante el poder de los gigantes digitales estadounidenses, conocidos como GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft), que han gastado una fortuna en grupos de presión y han conseguido dar forma a cualquier negociación que incluya normas sobre la economía digital.

    La UE ya ha firmado seis acuerdos que incluyen cláusulas sobre comercio digital, con Canadá, Singapur, Vietnam, Mercosur, Japón y México. Actualmente está negociando otros siete acuerdos que incluyen cláusulas relacionadas con lo digital con Túnez, Chile, Indonesia, Australia, Nueva Zelanda y la región de África Oriental y Meridional (ESA), y a nivel internacional en la Organización Mundial del Comercio. Las negociaciones en curso con Indonesia, Australia, Nueva Zelanda y la región de África Oriental y Meridional (ESA), junto con la propuesta presentada por la UE a la Organización Mundial del Comercio, son las que incluyen las cláusulas más perjudiciales para los países del Sur global.

    Las 14 normas comerciales resumidas en el recuadro están cuidadosamente diseñadas para garantizar que las grandes empresas tecnológicas de la UE y Estados Unidos puedan operar libremente y maximizar sus beneficios en la economía digital, al tiempo que restringen la capacidad de los Estados para regular el sector, redistribuir los beneficios, mejorar sus servicios públicos o llevar adelante una estrategia de desarrollo tecnológico local. También desfinancian al Estado, al prohibir la recaudación de impuestos sobre las transmisiones electrónicas, una enorme pérdida potencial en el futuro dada la transición de todo a la red.

    Incluso en los casos en los que la UE se ha considerado un actor más progresista que China y Estados Unidos, como su adopción en 2018 del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), exportar esto por medio de normas comerciales afianzará, en lugar de socavar, un modelo extractivista. Esto se debe a que no va acompañado de los recursos necesarios para lograrlo, lo que, por lo tanto, crea costes adicionales para los países de bajos ingresos y una competencia desleal.

    La agenda de comercio digital de la UE equivale a una agenda de extractivismo. Extraer la materia prima (los datos) del Sur global sin pagar nada por ella y llevarla a los países en los que están radicados para procesarla y volver a vendernos esa tecnología. También es una estrategia para el subdesarrollo estructural deliberado de los países de bajos ingresos, ya que pretende poner reglas que les impidan capitalizar los ingresos y beneficios potenciales del desarrollo tecnológico. Parafraseando al conocido economista del desarrollo Ha-Joon Chang, la agenda comercial de la UE está retirando la escalera digital del desarrollo.

    Los perdedores en la batalla por la hegemonía tecnológica son los ciudadanos de a pie. Las normas comerciales no se están construyendo para fortalecer los derechos de los ciudadanos o la democracia, sino para beneficiar a las grandes tecnológicas, dándoles mercados y recursos de forma gratuita, monopolios ilimitados y sin responsabilidad social o fiscal. Contra este robo de recursos y el extractivismo digital, el único remedio es conservar la libertad de los Estados para regular, de modo que la gente pueda a su vez hacer valer su voluntad. Por lo tanto, es fundamental que los Estados se nieguen a firmar estos acuerdos como un primer paso hacia un proceso de industrialización y soberanía digital a largo plazo.





    CHINA y el código abierto salvan a OpenAI de un auto-ataque cibernético

      Publicado en La Jornada https://www.jornada.com.mx/2026/07/23/ciencias/a06n1cie Usan IA china para combatir ciberataque autónomo de OpenAI...