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domingo, 13 de septiembre de 2026

1/3 de la búsqueda de información científica se hace a través de la IA y no de la consulta de las fuentes primarias

Publicado en Research information
https://www.researchinformation.info/news/ai-now-mediates-a-third-of-scholarly-information-discovery-study-finds/






La IA ya interviene en un tercio del descubrimiento de información académica, según un estudio

16 de julio de 2026

Un tercio del descubrimiento de información académica ya está mediado por la inteligencia artificial, y muchos investigadores desconocen hasta qué punto la IA está influyendo en su visión de la literatura científica.

Estos hallazgos proceden de la primera fase de Taming the Crocodile, un importante estudio del sector realizado por Kudos, que combina encuestas a 11,500 investigadores y 200 bibliotecarios con un análisis del entorno basado en más de 300 fuentes. El informe de la Fase I ya fue entregado a los patrocinadores e incluye análisis, recomendaciones y una hoja de ruta estratégica para editoriales, bibliotecarios y proveedores tecnológicos que buscan responder al rápido crecimiento del descubrimiento de información impulsado por IA.

Entre los hallazgos más relevantes del informe se encuentra que uno de cada diez investigadores comienza ahora su búsqueda de información directamente en herramientas de IA, mientras que otro 25 % empieza en motores de búsqueda generales, donde las respuestas generadas por inteligencia artificial están cada vez más integradas. Este cambio es todavía más pronunciado entre los investigadores en etapas iniciales de su carrera y quienes trabajan en entornos corporativos, donde se duplica la proporción de personas que comienzan sus búsquedas mediante herramientas de IA.

El estudio también pone de relieve una falta generalizada de comprensión sobre el papel que actualmente desempeña la IA en el descubrimiento académico. Según los resultados, el 40 % de los investigadores cree que las síntesis generadas por IA en los motores de búsqueda fueron creadas o seleccionadas por seres humanos, porcentaje que se eleva al 46 % entre los estudiantes. Los bibliotecarios informaron que los usuarios solicitan cada vez con mayor frecuencia artículos que no existen, tras haber sido dirigidos hacia referencias inventadas o «alucinadas» por sistemas de inteligencia artificial.

El informe sugiere que el auge del descubrimiento mediado por IA podría estar afectando ya las métricas tradicionales de interacción con los contenidos académicos. Los bibliotecarios señalaron una disminución en el uso de fuentes primarias a medida que cambian los comportamientos de búsqueda, y muchos expresaron su preocupación por el hecho de que las decisiones de adquisición de suscripciones sigan dependiendo en gran medida de las métricas de uso.

Al mismo tiempo, los bibliotecarios indicaron que desean que las editoriales desempeñen un papel más activo para garantizar que los contenidos académicos estén representados con precisión en los sistemas de IA. El informe encontró un fuerte respaldo a una mayor transparencia sobre la relación de las editoriales con la inteligencia artificial y a la adopción de enfoques cuidadosamente diseñados para otorgar licencias de contenidos destinados al entrenamiento de IA y a consultas realizadas por agentes.

Una de las recomendaciones más claras surgidas de la investigación es la necesidad de que las editoriales produzcan contenidos estructurados y redactados en lenguaje sencillo, específicamente diseñados para facilitar su descubrimiento mediante IA. El informe señala que los especialistas en optimización para inteligencia artificial recomiendan de manera consistente desarrollar contenidos «preparados para responder», que expliquen con claridad la importancia y la relevancia de una investigación.

El informe de la Fase I incluye orientaciones sobre la optimización de contenidos para entornos de IA, mientras que la Fase II se centrará en desarrollar buenas prácticas sectoriales en materia de esquemas, metadatos y marcado, con el fin de mejorar la visibilidad y la atribución en sistemas de inteligencia artificial.

Entre las recomendaciones adicionales se incluyen métodos para comparar y evaluar la visibilidad en IA, materiales educativos para bibliotecarios e investigadores, orientaciones sobre optimización para motores generativos y sobre optimización de IA para motores de búsqueda, estrategias para mantener la visibilidad en China y enfoques para reposicionar a las editoriales como curadoras y administradoras del conocimiento, y no únicamente como distribuidoras de contenidos.

«Los hallazgos nos proporcionan a todos una base muy sólida para ayudar a adaptar la infraestructura de nuestro sector», declaró Emilie Delquié, directora de Producto y Éxito del Cliente de Silverchair, empresa patrocinadora del estudio.

«Esta es la primera base de evidencia que hemos visto que conecta la forma en que los investigadores realizan realmente sus búsquedas con lo que autores y editoriales deberían hacer al respecto», afirmó Shane Rydquist, vicepresidente asociado de Entrega y Soluciones de CACTUS Communications. «El hallazgo más importante es que los investigadores recurren a la IA, pero no confían en ella, y que la evidencia y una atribución clara son lo que genera tanto el clic como la cita. Ya estamos utilizando estos resultados para definir la manera en que ayudamos a los autores a lograr que sus trabajos sean descubribles y creíbles en un mundo mediado por la IA».

Dan Penny, director de Inteligencia de Mercado de Springer Nature, añadió: «El impacto acelerado e imprevisible de la IA en todos los aspectos de la comunicación académica hace indispensable mantenerse a la vanguardia. Todos debemos actuar con rapidez y responsabilidad a partir de estos hallazgos para garantizar que sigamos apoyando a los investigadores, a la comunidad en general y a la integridad de la comunicación académica».

La siguiente fase de Taming the Crocodile pasará del diagnóstico a la respuesta. Examinará el impacto del descubrimiento impulsado por IA sobre el uso y los ingresos de las editoriales, observará directamente el comportamiento de los investigadores y desarrollará estándares compartidos para los contenidos, el marcado y las señales legibles por máquina que los actores de la comunicación académica desean que los sistemas de IA incorporen, interpreten y atribuyan correctamente.

Puede obtenerse más información sobre el proyecto y el informe completo a través de Kudos.



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AI now mediates a third of scholarly information discovery, study finds

16 July 2026 


A third of scholarly information discovery is now being mediated by artificial intelligence, with many researchers unaware of the extent to which AI is shaping their view of the scientific literature.

These findings come from the first phase of Taming the Crocodile, a major industry study by Kudos that combines surveys of 11,500 researchers and 200 librarians with an environmental scan of more than 300 sources. The Phase I report has now been delivered to sponsors and includes analysis, recommendations and a strategic roadmap for publishers, librarians and technology providers responding to the rapid growth of AI-driven discovery.

Among the report’s most significant findings is that one in 10 researchers now begin their search for information directly in AI tools, while a further 25 per cent start with general search engines where AI-generated answers are increasingly embedded. The shift is even more pronounced among early-career researchers and those working in corporate environments, where the proportion beginning with AI tools doubles.

The study also highlights widespread misunderstanding about the role AI now plays in scholarly discovery. According to the findings, 40 per cent of researchers believe that AI-generated overviews in search engines have been created or curated by humans, rising to 46 per cent among students. Librarians reported that users are increasingly requesting articles that do not exist, having been directed to hallucinated references generated by AI systems.

The report suggests that the rise of AI-mediated discovery may already be affecting traditional measures of engagement with scholarly content. Librarians reported seeing declines in usage of primary sources as discovery behaviour changes, with many expressing concern that subscription purchasing decisions continue to be heavily influenced by usage metrics.

At the same time, librarians indicated that they want publishers to take a more active role in ensuring that scholarly content is represented accurately within AI systems. The report found strong support for greater transparency around publishers’ engagement with AI and thoughtful approaches to licensing content for AI training and agentic querying.

One of the clearest recommendations to emerge from the research is the need for publishers to create structured, plain-language content designed specifically for AI discovery. The report notes that AI optimisation specialists consistently recommend the development of “answer-ready” content that explains the importance and relevance of research in clear language.

The Phase I report includes guidance on content optimisation for AI environments, while Phase II will focus on developing industry best practice for schema, metadata and mark-up to improve AI visibility and attribution.

Additional recommendations include methods for benchmarking AI visibility, educational materials for librarians and researchers, guidance on generative engine optimisation and AI optimisation for search engines, strategies for maintaining visibility in China, and approaches to repositioning publishers as curators and stewards of knowledge rather than simply distributors of content.

“The findings give us all such a strong foundation to help adapt our industry infrastructure,” said Emilie Delquié, Chief Product & Customer Success Officer at Silverchair, which sponsored the study.

“This is the first evidence base we have seen that connects how researchers actually search to what authors and publishers should do about it,” said Shane Rydquist, Associate Vice President, Delivery and Solutions at CACTUS Communications. “The finding that matters most is that researchers rely on AI but do not trust it, and that evidence and clear attribution are what earn both the click and the citation. We are already using it to shape how we help authors make their work discoverable and credible in an AI-mediated world.”

Dan Penny, Head of Market Intelligence at Springer Nature, added: “The fast-moving and unpredictable impact of AI on all aspects of scholarly communication makes it essential to stay ahead. We all need to act quickly, and responsibly, on the findings here to ensure that we continue to support researchers, the wider community, and the integrity of scholarly communication.”

The next phase of Taming the Crocodile will move from diagnosis to response, examining the impact of AI-driven discovery on publisher usage and revenues, observing researcher behaviour directly, and developing shared standards for the content, mark-up and machine-readable signals that scholarly communication stakeholders want AI systems to ingest, interpret and attribute.

Further information about the project and the full report is available from Kudos.

viernes, 24 de julio de 2026

ARGENTINA: ¿Cómo se ha asimilado la Ciencia Abierta? Resultados de encuesta en la Univ. Nacional de Córdoba

 Publicado en revista Informatio (Universidad de la República, Uruguay)





Presentamos los resultados de una encuesta institucional sobre conocimiento y percepción de la Ciencia Abierta en la comunidad académica de la Universidad Nacional de Córdoba.

Consideramos que los hallazgos pueden resultar de interés para universidades e instituciones de la región que se encuentran desarrollando o fortaleciendo sus políticas de Ciencia Abierta.

Diagnosticar para transformar: una encuesta institucional sobre Ciencia Abierta en la Universidad Nacional de Córdoba

Alejandra M. Nardi

amnardi@unc.edu.ar

 

¿Cómo percibe la comunidad universitaria la Ciencia Abierta? ¿Qué tanto conoce sus principios y prácticas? Estas preguntas motivaron el estudio "Conocimiento y percepción sobre la Ciencia Abierta en la Universidad Nacional de Córdoba: resultados de una encuesta institucional", recientemente publicado en la revista Informatio de la Universidad de la República (Uruguay).

El trabajo presenta los resultados de una encuesta diseñada y aplicada por la Oficina de Conocimiento Abierto (OCA), dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), con el objetivo de conocer el nivel de apropiación de la Ciencia Abierta entre docentes, investigadores, autoridades y personal de bibliotecas de la institución.

La encuesta reunió 712 respuestas válidas provenientes de las 15 facultades de la UNC, el Observatorio Astronómico de Córdoba, el Instituto Gulich y diversas dependencias del Rectorado. Si bien el 82,7 % de las personas encuestadas manifestó haber oído hablar de la Ciencia Abierta, solo el 23,6 % expresó un nivel de conocimiento suficiente para explicarla o enseñarla. Los componentes más reconocidos fueron las revistas de acceso abierto y los repositorios institucionales, mientras que las metodologías de investigación abiertas, la ciencia ciudadana y otros aspectos vinculados con la apertura de los procesos científicos presentaron niveles significativamente menores de conocimiento.

Más allá del diagnóstico, el artículo muestra cómo la evidencia obtenida contribuyó a impulsar la creación, en octubre de 2025, del Consejo Asesor de Ciencia Abierta de la Universidad Nacional de Córdoba, constituyendo un primer paso hacia el desarrollo de una política institucional integral en la materia.

La experiencia pone de manifiesto la importancia de generar evidencia local para orientar las estrategias de capacitación, sensibilización y formulación de políticas universitarias de Ciencia Abierta. Asimismo, propone una metodología que puede ser replicada por otras instituciones de educación superior de América Latina interesadas en conocer el grado de apropiación de la Ciencia Abierta en sus comunidades académicas y utilizar esa información como base para la planificación institucional.

 

El artículo completo puede consultarse en la revista Informatio:

Nardi, A. (2026). Conocimiento y percepción sobre la Ciencia Abierta en la Universidad Nacional de Córdoba: resultados de una encuesta institucional.

Informatio, 31(2), e210. https://doi.org/10.35643/Info.31.2.3


miércoles, 10 de junio de 2026

CHINA: La obsesión por las métricas está sustituyendo la visión académica

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/opinion/metrics-obsession-supplanting-academic-vision-china




La obsesión por las métricas está sustituyendo la visión académica en China

Pero la decisión de la Academia China de Ciencias de dejar de actualizar su lista de clasificación de revistas es una señal esperanzadora, afirma Bruce Macfarlane

Publicado el 29 de abril de 2026
Última actualización: 8 de mayo de 2026

Como decano de la facultad más grande de educación y psicología en Hong Kong, entrevisto regularmente a solicitantes para puestos de profesor asistente. Una de mis preguntas favoritas trata sobre el objetivo académico o la misión de vida de los candidatos.

Es una pregunta desafiante, más fácil de formular que de responder. Sin embargo, la respuesta es importante, y cualquier académico en formación que realmente valga la pena debería poder hablar con claridad sobre aquello que impulsa su labor académica. Tristemente, aunque apenas están comenzando sus carreras, la mayoría parece haber olvidado ya por qué querían convertirse en académicos en primer lugar.

Dicen que quieren ser uno de los científicos más citados del mundo. Su visión consiste en aumentar su índice h en Scopus o Google Scholar. Su ambición es publicar en revistas con altos factores de impacto. Les preocupan más los subproductos del éxito que cualquier cosa sustancial.

Ocasionalmente me siento alentado cuando los entrevistados explican su deseo de descubrir algo nuevo, desarrollar modelos innovadores de comprensión, cambiar actitudes públicas, cuestionar la sabiduría convencional, abrir caminos interdisciplinarios o generar alguna diferencia positiva en el mundo. Sin embargo, las respuestas que ofrecen una verdadera visión sobre lo que los académicos intentan lograr moral o intelectualmente son escasas. Sus respuestas típicas me recuerdan investigaciones sobre niños fascinados por la cultura de la celebridad, que quieren ser famosos simplemente por ser famosos, en lugar de intentar primero lograr algo valioso.

Pero las visiones de carrera obsesionadas con los números no son exclusivas de los académicos jóvenes. También lo he observado entre profesores asociados que solicitan ascender a profesores titulares. En muchas universidades del mundo, se exige a los candidatos presentar un currículum y redactar una declaración personal; sin embargo, esas declaraciones rara vez son personales en un sentido auténtico y se parecen más a resúmenes reciclados de perfiles bibliométricos.

Nuevamente, los candidatos exhiben su impacto de citas ponderado por campo, su índice h de Scopus, su número total de citas o la cantidad de financiamiento competitivo que han obtenido para investigación. Lo que está ausente es el corazón, la pasión, una verdadera noción de quiénes son y qué alimenta su ambición.

Sin embargo, la culpa recae tanto en las universidades como en los individuos, y es una falla particularmente común en esta parte del mundo.

La fijación con las métricas, incluido el factor de impacto de revistas (JIF, por sus siglas en inglés), es una característica de la vida académica en Hong Kong y China continental, de donde provienen aproximadamente dos tercios de los académicos que trabajan en las universidades públicas hongkonesas. En estos entornos académicos altamente performativos, el JIF, por ejemplo, se utiliza rutinariamente como indicador de la calidad de un artículo académico. Pero esta falsa suposición no toma en cuenta la manipulación del JIF por parte de algunas revistas —como exigir a los autores que citen un número excesivo de artículos previamente publicados en la misma revista— ni tampoco la calidad variable de los artículos incluso dentro de una misma publicación.

Una forma más equilibrada y menos perezosa de evaluar el desempeño académico es la recomendada por la San Francisco Declaration on Research Assessment (DORA), cuyos firmantes se comprometen a eliminar el uso de métricas basadas en revistas en procesos de financiamiento, contratación y promoción, y en cambio evaluar la investigación por sus propios méritos. Entre los firmantes se encuentran muchas universidades occidentales líderes, incluidas Harvard University, University of Oxford, University of Cambridge, ETH Zurich, University of Melbourne y PSL University en París. En contraste, ninguna universidad de Hong Kong o China continental ha firmado el acuerdo, salvo la University of Nottingham Ningbo, que es una sede de una universidad británica. De hecho, el apoyo a DORA en Asia Oriental en general es poco frecuente, aunque la University of Tokyo sí es firmante.

Las métricas, incluido el JIF, siguen siendo indicadores indirectos y no medidas directas de calidad. Deben verse únicamente como una pequeña parte de la manera en que evaluamos el trabajo académico, y no como el principio y fin de todo.

La decisión de la Biblioteca Nacional de Ciencias de la Chinese Academy of Sciences de dejar de actualizar su lista de clasificación de revistas en marzo de este año es una señal esperanzadora de que China se está alejando de una dependencia excesiva de las métricas, aunque probablemente tomará tiempo cambiar la cultura predominante de evaluación académica. Los académicos de Hong Kong y China continental deberían poder reconectarse con sus propósitos morales e intelectuales, al mismo tiempo que las universidades vuelven a conectarse con los suyos.

Bruce Macfarlane es decano de la Facultad de Educación y Desarrollo Humano y profesor titular de liderazgo educativo en la Education University of Hong Kong.

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Metrics obsession is supplanting academic vision in China

But the Chinese Academy of Sciences’ decision to stop updating its journal ranking list is a hopeful sign, says Bruce Macfarlane 

Published on April 29, 2026

Last updated May 8, 2026

Bruce Macfarlane 


As the dean of the largest faculty of education and psychology in Hong Kong, I regularly interview applicants for assistant professor positions. One of my favourite questions is about the applicants’ academic goal or mission in life.

It’s a challenging question that is easier to ask than answer. However, the answer is important, and any budding academic worth their salt should be able to talk lucidly about what fires their scholarship. Sadly, though they have only just started out on their academic careers, most appear to have already forgotten why they wanted to become academics in the first place.

They say that they want to be one of the world’s most cited scientists. Their vision is to increase their Scopus or Google Scholar h-index. Their ambition is to publish in journals with high impact factors. They are more concerned about the by-products of success than anything of substance.

Occasionally, I am heartened when interviewees explain their drive to discover something new, develop fresh models of understanding, change public attitudes, shake conventional wisdom, pioneer cross-disciplinary work or make some sort of positive difference to the world. Yet answers that provide any real insight into what academics are trying to achieve morally or intellectually are rare. Their typical answers remind me of research about children in thrall to celebrity culture, who want to be famous for the sake of being famous rather than first trying to achieve something worthwhile.

But numbers-obsessed career visions are not exclusive to junior academics. I have also observed it among associate professors applying to be full professors. The requirement at many universities around the world is for professorship candidates to submit a CV and write a personal statement, but such statements regularly fail to be personal in any real sense and look more like rehashes of bibliometric data profiles.

Again, candidates parade their field-weighted citation impact, Scopus h-index, career citation count, or the amount of competitive research funding that they have acquired. What is absent is any heart, any passion, any real sense of who they are and what fuels their ambition.

Yet the fault lies as much with universities as individuals – and it is a particularly common fault in my part of the world.

A fixation with metrics, including the journal impact factor (JIF), is a feature of academic life in Hong Kong and mainland China – from where about two-thirds of academics working in Hong Kong’s public universities hail. In these highly performative academic environments, the JIF, for instance, is routinely used as an indicator of the quality of an academic paper. But this false assumption fails to take into account the gaming of the JIF by some journals – such as demanding that contributors cite an excessive number of the journal’s previously published papers – not to mention the variable quality of papers even within a specific journal.

A more balanced and less lazy way to evaluate the performance of academics is recommended by the San Francisco Declaration on Research Assessment, or Dora), whose signatories pledge to eliminate the use of journal-based metrics in funding, appointment and promotion considerations and, instead, to assess research on its own merits. Those signatories include many leading Western universities, including Harvard, Oxford, Cambridge, ETH Zurich, Melbourne and PSL University in Paris. By contrast none of the Hong Kong or mainland Chinese universities have signed the agreement apart from the University of Nottingham Ningbo, which is a branch campus of a British university. Indeed, support for Dora in East Asia more widely is rare – although the University of Tokyo is a signatory.

Metrics, including the JIF, remain proxy indicators rather than direct measures of quality. They need to be seen as only a small part of the way in which we rate academic work and not the be-all and end-all.

The decision of the National Science Library of the Chinese Academy of Sciences to stop updating its journal ranking list in March this year is a hopeful sign that China is moving away from an over-reliance on metrics, although it is likely to take some time to change the prevailing culture of academic evaluation. Academics in Hong Kong and mainland China should be allowed to get back in touch with their moral and intellectual purposes – as universities get back in touch with theirs.

Bruce Macfarlane is dean of the Faculty of Education and Human Development and chair professor of educational leadership at the Education University of Hong Kong.


jueves, 21 de mayo de 2026

U.S.A.: el Gobierno ha perdido más de 10,000 doctores en STEM desde que Trump asumió el cargo

Publicado en Science
https://www.science.org/content/article/u-s-government-has-lost-more-10-000-stem-ph-d-s-trump-took-office?utm_source=sfmc&utm_medium=email&utm_content=alert&utm_campaign=DailyLatestNews&et_rid=309742451&et_cid=5859949 



El Gobierno de EE. UU. ha perdido más de 10 000 doctores en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) desde que Trump asumió el cargo


Un análisis de la revista Science revela cuántos fueron despedidos, se jubilaron o dimitieron en 14 organismos


26 de enero de 2026

Por Monica Hersher y Jeffrey Mervis



Unos 10 109 expertos con formación de doctorado en ciencias y campos relacionados dejaron sus puestos de trabajo el año pasado, cuando el presidente Donald Trump redujo drásticamente la plantilla federal en su conjunto. Ese éxodo supuso solo el 3 % de los 335 192 trabajadores federales que abandonaron sus puestos el año pasado, pero representa el 14 % del número total de doctores en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) o en campos de la salud empleados a finales de 2024, cuando el entonces presidente Joe Biden se preparaba para dejar el cargo.


Las cifras proceden de los datos sobre empleo publicados a principios de este mes por la Oficina de Gestión de Personal (OPM) de la Casa Blanca. En las 14 agencias de investigación que Science analizó en detalle, las bajas superaron a las nuevas contrataciones el año pasado en una proporción de 11 a 1, lo que supuso una pérdida neta de 4224 doctores en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Los gráficos que se muestran a continuación revelan que el impacto es especialmente notable en agencias con una gran concentración de científicos, como la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF). Pero en todo el Gobierno, estos doctores que se marcharon se llevaron consigo una gran experiencia en la materia y un profundo conocimiento del funcionamiento de las agencias.  


2025

106,636 años

de experiencia laboral en la administración federal se perdieron entre los 10,109 empleados con doctorado que abandonaron puestos en los ámbitos de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) o la salud entre el 1 de enero y el 30 de noviembre


2024

48,304 años

de experiencia laboral en la administración federal se perdieron entre los 4,576 empleados con doctorado que abandonaron puestos en los ámbitos de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) o la salud entre el 1 de enero y el 30 de noviembre


Las bajas se dispararon en 2025

Las 14 agencias analizadas por Science perdieron en 2025 a muchos más doctores en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) que en 2024, antes de que Trump asumiera el cargo. Los Institutos Nacionales de Salud encabezan la lista con más de 1100 bajas, frente a las 421 registradas en 2024. De media, las 14 agencias perdieron aproximadamente tres veces más de estos expertos en 2025 que en 2024, registrándose el mayor aumento porcentual de bajas en la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el Servicio Forestal de los Estados Unidos (USFS). Al mismo tiempo, el número de doctores en STEM contratados en todas las agencias fue drásticamente inferior el año pasado que en 2024.

*Los datos reflejan las bajas y las contrataciones (incluidas las traspasos) entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2024 y 2025

Dónde fueron mayores las pérdidas
Aunque la plantilla tanto de doctores en STEM (barras rojas) como de otros empleados (barras grises) se redujo en todas las agencias analizadas por Science, los puestos de investigación en cuatro de ellas se vieron especialmente afectados. La NSF, la EPA, el Departamento de Energía y el USFS perdieron un porcentaje mayor de esa mano de obra altamente cualificada en comparación con el resto de trabajadores. En la NSF, la reducción neta de 205 doctores en STEM entre el 1 de enero y el 30 de noviembre constituyó el 40 % de su plantilla total de doctores antes de Trump, que era de 517, con diferencia el porcentaje más alto de todas las agencias. Los doctores en STEM también representan un porcentaje mayor de la plantilla total de la NSF que en cualquier otra agencia: alrededor del 30 % en los últimos días de la administración Biden. Las pérdidas redujeron ese porcentaje al 26 % a 30 de noviembre de 2025.



Por qué se marcharon

El análisis de Science reveló que las reducciones de plantilla, o RIF, representaron un número relativamente reducido de bajas en 2025. Solo en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, donde el 16 % de los 519 doctores en STEM que se marcharon el año pasado recibieron la notificación de despido por RIF, el porcentaje superó el 6 %, y algunas agencias no registraron ningún caso de RIF entre los doctores en STEM en 2025.

En la mayoría de las agencias, las razones más comunes para las bajas fueron las jubilaciones y las dimisiones. Aunque la OPM clasifica muchas de estas como voluntarias, es probable que factores externos —como el miedo a ser despedido, el atractivo de las ofertas de indemnización por despido o un profundo desacuerdo con las políticas de Trump— influyeran en muchas decisiones de marcharse.

Muchos doctores se marcharon porque su puesto fue suprimido. En la NSF, el 45 % de los 204 doctores en STEM que se marcharon el año pasado eran «rotadores»: académicos en excedencia de su universidad para trabajar durante unos años en la agencia. El año pasado, la NSF eliminó tres cuartas partes de esos puestos.


Gráficos y análisis de datos a cargo de
Monica Hersher.

Datos

Las bajas y las contrataciones reflejan a todos los empleados incluidos en los datos mensuales de altas y bajas publicados por la Oficina de Gestión de Personal de los Estados Unidos (OPM) a fecha de 12 de enero de 2025.

Las bajas incluyen a todos los empleados civiles federales que dimitieron, se jubilaron, fueron despedidos por recortes de plantilla, fueron destituidos, fueron trasladados fuera de una agencia o abandonaron su puesto por cualquier otro motivo. Las contrataciones incluyen a todos los empleados civiles federales que fueron contratados recientemente o trasladados a una agencia.

Los cambios en el número de personal en todas las agencias en diciembre de 2024 y noviembre de 2025 reflejan a todos los empleados registrados en los datos mensuales de empleo de la OPM a fecha de 12 de enero de 2025. Estos datos incluyen a todos los empleados en activo, tanto en situación remunerada como no remunerada, a fecha del último día de cada mes.

El personal se clasificó como empleado en un puesto de STEM o de salud con un doctorado si tenía un nivel de estudios de doctorado o posdoctorado y ocupaba un puesto clasificado como ocupación de STEM o de salud, según los datos de Enterprise Human Resources Integration (EHRI) Dynamics de la OPM.

Los años de experiencia en el servicio federal perdidos incluyen «el número de años de empleo civil federal, el servicio militar computable y otros servicios computables en virtud de legislación específica», también según los datos de EHRI de la OPM.

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U.S. government has lost more than 10,000 STEM Ph.D.s since Trump took office


A Science analysis reveals how many were fired, retired, or quit across 14 agencies


26 Jan 2026

By Monica Hersher, Jeffrey Mervis



Some 10,109 doctoral-trained experts in science and related fields left their jobs last year as President Donald Trump dramatically shrank the overall federal workforce. That exodus was only 3% of the 335,192 federal workers who exited last year but represents 14% of the total number of Ph.D.s in science, technology, engineering, and math (STEM) or health fields employed at the end of 2024 as then-President Joe Biden prepared to leave office.  

The numbers come from employment data posted earlier this month by the White House Office of Personnel Management (OPM). At 14 research agencies Science examined in detail, departures outnumbered new hires last year by a ratio of 11 to one, resulting in a net loss of 4224 STEM Ph.D.s. The graphs that follow show the impact is particularly striking at such scientist-rich agencies as the National Science Foundation (NSF). But across the government, these departing Ph.D.s took with them a wealth of subject matter expertise and knowledge about how the agencies operate. 


2025

106,636 years

of federal work experience were lost across the 10,109 employees with Ph.D.s who departed STEM or health roles 1 January–30 November

2024

48,304 years

of federal work experience were lost across the 4576 employees with Ph.D.s who departed STEM or health roles 1 January–30 November


Losses surged in 2025

Every one of the 14 agencies that Science analyzed lost far more STEM Ph.D.s in 2025 than in 2024, before Trump took office. The National Institutes of Health tops the list with more than 1100 departures, compared with 421 in 2024. On average, the 14 agencies lost roughly three times more of these experts in 2025 than in 2024, with the highest percent increase in departures at the National Oceanic and Atmospheric Administration, the Environmental Protection Agency (EPA), and the U.S. Forest Service (USFS). At the same time, the number of STEM Ph.D.s hired at every agency was dramatically lower last year than in 2024.  


Where the losses were greatest

Although the payroll for both STEM Ph.D.s (red bars) and other employees (gray bars) shrank across the agencies that Science examined, research roles at four were hit particularly hard. NSF, EPA, the Department of Energy, and USFS all lost a greater percentage of that highly trained workforce than other workers. At NSF, the net reduction of 205 STEM Ph.D.s between 1 January and 30 November constituted 40% of its total pre-Trump Ph.D. workforce of 517, by far the largest percentage at any agency. STEM Ph.D.s also make up a larger percentage of the total workforce at NSF than at any other agency—some 30% in the waning days of the Biden administration. The losses reduced that percentage to 26% by 30 November 2025.  


Why they left

Science’s analysis found that reductions in force, or RIFs, accounted for relatively few departures in 2025. Only at the Centers for Disease Control and Prevention, where 16% of the 519 STEM Ph.D.s who left last year got pink RIF slips, did the percentage exceed 6%, and some agencies reported no STEM Ph.D. RIFs in 2025.

At most agencies, the most common reasons for departures were retirements and quitting. Although OPM classifies many of these as voluntary, outside forces including the fear of being fired, the lure of buyout offers, or a profound disagreement with Trump policies, likely influenced many decisions to leave.

Many Ph.D.s departed because their position was terminated. At NSF, 45% of the 204 STEM Ph.D.s who left last year were rotators—academics on leave from their university to work for a few years at the agency. Last year, NSF eliminated three-quarters of those positions. 

Graphics and data analysis by Monica Hersher.

Data

Departures and hires reflect all employees in monthly accessions and separations data published by the U.S. Office of Personnel Management (OPM) as of 12 January 2025.

Departures include all federal civilian employees who quit, retired, were terminated because of reductions in force, were fired, transferred out of an agency, or who left for any other reason. Hires include all federal civilian employees who were newly hired or transferred into an agency.

Changes in the number of personnel across agencies in December 2024 and November 2025 reflect all employees recorded in OPM’s monthly employment data as of 12 January 2025. These data include all active employees in either a pay or nonpay status as of the last day of each month.

Personnel were classified as an employee in a STEM or health role with a Ph.D. if they had an education level of doctorate degree or postdoctorate and were in a job classified as a STEM or health occupation, per OPM’s Enterprise Human Resources Integration (EHRI) Dynamics data.

Years of federal service experience lost includes “the number of years of federal civilian employment, creditable military service, and other service made creditable by specific legislation,” also per OPM’s EHRI data.


doi: 10.1126/science.zw5s0b4

[LIBRO] 100 preguntas y respuestas sobre revistas científicas

Descargar en:  https://omp.sld.cu/index.php/ecimed/catalog/book/129   Enlace alternativo para descarga en: https://drive.google.com/file/d/1...