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Guerra EE. UU. – Irán amenaza infraestructura digital global: Centros de Datos y cables submarinos bajo la mira
El estrecho de Ormuz no sólo es una ruta vital para el tránsito de petróleo, sino también para la transmisión de datos. La guerra entre Estados Unidos e Irán es la primera en la que se utilizan capacidades cinéticas contra infraestructura de Nube pública, mientras los cables submarinos que atraviesan el Golfo Pérsico están en la mira de la Guardia Revolucionaria.
Raúl Parra Abr 27, 2026
La guerra entre Estados Unidos e Irán ha sentado varios precedentes, entre ellos, que las compañías tecnológicas y su infraestructura digital se volvieron, por primera vez, un objetivo militar.
Más que un conflicto regional en el Golfo Pérsico, el ataque iniciado por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero de 2026 detonó un auténtico conflicto global, ya que Irán respondió con medidas geoestratégicas que han puesto en vilo a numerosas industrias. La energética ha sido la más afectada pero dista de ser la única.
El cierre del estrecho de Ormuz que la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) hizo tan sólo 3 días después en represalia por los bombardeos en su territorio encareció el precio del petróleo, ya que por ahí pasa el 20% del hidrocarburo que se distribuye a nivel global y, a su vez, puso en jaque al gobierno de Donald Trump, que no se esperaba esta respuesta geoestratégica y ha hecho todo lo posible por reabrirlo, incluidos algunos conatos de tregua que no han prosperado.
Ataque a tecnológicas y Centros de DatosSin embargo, la respuesta de Irán no se ha limitado al ámbito público, ya que, además de combatir en su territorio, Irán ha atacado a empresas privadas. En marzo, el Centro de Datos de Amazon Web Services (AWS) en Emiratos Árabes Unidos (EAU) fue impactado por drones Shahed, dos zonas de disponibilidad (mec1-az2 y mec1-az3) de su región ME-CENTRAL-1 fueron dañadas y sus servicios quedaron inhabilitados por algunos días, lo que interrumpió los servicios financieros digitales, empresariales y de consumo en EAU. Mientras que un tercer Centro de Datos de AWS en Bahréin fue atacado como consecuencia de un ataque cercano.
Esto ha hecho que los Centros de Datos se conviertan por primera vez en objetivo de guerra, según el diario británico The Guardian; mientras que RUSI es más específico y asienta que “esta es la primera vez que se utilizan capacidades cinéticas contra infraestructura de Nube pública”.
Tras los ataques, cerca de un mes después, la agencia de noticias iraní Tasnim publicó una lista de 18 empresas tecnológicas estadounidenses que serían blanco, entre ellas Apple, Microsoft, Google, Nvidia, Meta, Intel, Oracle, IBM, Cisco, Dell, HP y Palantir.
Cables submarinos en la miraAdemás de ser un punto estratégico para el suministro energético, el estrecho de Ormuz es una arteria crítica para el Internet, ya que también es considerado un corredor fundamental para los cables submarinos que dan servicio al Golfo Pérsico.
Eso ha llevado a considerar que los cables submarinos podrían convertirse en la nueva frontera de la guerra. Recién este miércoles 22 de abril, Tasnim publicó un mapa con la infraestructura submarina de fibra óptica que atraviesa esa zona del Golfo Pérsico, en el que también incluyó las estaciones de aterrizaje y los hubs de Centros de Datos.
Al menos siete grandes cables submarinos atraviesan el estrecho: AAE-1, FALCON, TGN-Gulf, SEA-ME-WE y el Sistema Internacional de Cable Puente del Golfo, por los que, de acuerdo con diversas estimaciones, transita alrededor del 30% del tráfico global de Internet. La agencia de noticias describió al sistema, por lo tanto, como “altamente vulnerable” y un posible “punto de estrangulamiento digital”.
“La concentración de numerosos cables de Internet en un único paso estrecho ha convertido al estrecho de Ormuz en un punto vulnerable para la economía digital de la región: un lugar donde los cables, tras atravesarlo, se conectan a estaciones de aterrizaje costeras y a los principales Centros de Datos regionales. Los daños simultáneos a varios cables importantes, ya sea por accidentes o por acciones deliberadas, podrían provocar graves interrupciones en todo el golfo Pérsico”, consta en el informe de Tasnim.
Según TeleGeography, las averías en los cables submarinos son muy comunes y, cuando ocurren, son mayoritariamente debido a accidentes rutinarios. Hay una flota especializada en la reparación en alerta. No obstante, sólo tiene 63 buques para 1.5 millones de kilómetros de infraestructura submarina. e-Marine, basada en EAU, es la empresa encargada del mantenimiento de los cables submarinos en el Golfo Pérsico: opera cinco buques y sólo uno de ellos está en el estrecho. De acuerdo con el propio medio, cuando un cable resulta dañado, los buques especializados en mantenimiento primero deben obtener los permisos para ingresar a las aguas donde se produjo la avería y, posteriormente, permanecer en un mismo lugar por mucho tiempo durante la reparación, algo que luce muy complicado en el contexto actual de la zona.
Adicionalmente, el conflicto entre Estados Unidos e Irán trajo más efectos colaterales para otros cables submarinos planificados, como el 2Africa que Meta pausó tras el inicio de las hostilidades, un semestre después de que reconociera que un conflicto geopolítico en el Mar Rojo había retrasado otra sección. Con una longitud total de 45,000 kilómetros, cuando se concluya 2Africa presumiblemente será el sistema de fibra óptica más grande del mundo. Este, sin embargo, no ha sido el único cable retrasado por motivos bélicos. Otros que han corrido la misma suerte son: India Europe Xpress (IEX), Raman, SeaMeWe-6 y Africa-1, cuyos planes para completarse continúan suspendidos.
Como conclusión, puede verse que la de EE. UU. e Irán es una guerra híbrida, en la que ya no sólo está en riesgo la seguridad energética, sino también la continuidad de Internet. Las amenazas veladas a los cables submarinos de fibra óptica abren un nuevo frente, el de la infraestructura digital crítica que ya había sido inaugurado con los ataques a los Centros de Datos del Golfo. En caso de que finalmente se concreten estos impactos, las consecuencias económicas y digitales no se limitarían a los países del Golfo, sino que afectarían a países de Europa, África y Asia.