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viernes, 13 de marzo de 2026

MÉXICO: Bayer-Monsanto, Secihti y trampas transgénicas

Publicado en La Jornada
https://www.jornada.com.mx/2026/03/07/opinion/017a1eco





Bayer-Monsanto, Secihti y trampas transgénicas

Silvia Ribeiro

La llamada “edición genética” agrupa diversas técnicas de manipular los genomas de los seres vivos y es, desde hace algunos años, la preferida por Bayer-Monsanto, Corteva y otras trasnacionales de los transgénicos. La usan como estrategia para seguir vendiendo semillas “Frankenstein”, intentando confundir a consumidores, productores y reguladores, alegando que no son transgénicas, como si eso fuera garantía de que no hay riesgos. Es una vuelta de tuerca para expandir y legalizar la siembra de cultivos genéticamente modificados y agrotóxicos, con menos controles y nuevos riesgos a la salud y al ambiente. (Alianza Biodiversidad, https://tinyurl.com/484wwnc7).

Este intento corporativo engañoso ha sido ahora retomado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) de México, plasmado en la reciente publicación de sus ejes estratégicos para 2026, paradójicamente con énfasis en el eje 7 de soberanía alimentaria.

La Secihti establece que promoverá “la edición genética y otras herramientas de biotecnología” para la “generación de nuevas variedades, razas e individuos mejorados genéticamente”. Con la frase “desarrollo de protocolos para análisis de riesgo asociados al uso de biotecnologías”, se hace eco del pedido de investigadores protransgénicos y amigables a las trasnacionales, que demandan que México cree una regulación específica para permitir la edición genética.

Son todas formas de evadir las normativas de bioseguridad existentes y en el caso del maíz, también violatorias de la prohibición de sembrar maíz modificado genéticamente, establecida en la Constitución desde 2025. El marco planteado por Secihti podría además legalizar la manipulación, siembra y consumo de otros cultivos básicos como frijoles, arroz y trigo. Al contrario de la retórica utilizada por esa secretaría, es una amenaza a la soberanía alimentaria.

La edición genética, también llamada edición génica o genómica, abarca varias técnicas, la más usada es CRISPR-Cas. Todas son formas de manipulación de los genomas y se usan para alterar las funciones de seres vivos, como plantas y animales.

La propaganda de empresas y científicos a su servicio afirma que son para obtener cultivos con más rasgos nutricionales o resistentes a la sequía, pero la mayoría de las modificaciones con edición génica en agricultura son en realidad para tolerar viejos y nuevos agrotóxicos, el negocio más lucrativo de las trasnacionales fabricantes de transgénicos y venenos.

También afirman, falsamente, que son técnicas más precisas, ya que con los transgénicos anteriores no sabían en qué parte del genoma insertaban material genético de otras especies. CRISPR-Cas permite identificar un gen específico a manipular y alterar el genoma, sin necesariamente introducir genes foráneos. Por ejemplo, silenciar un gen al atrofiarlo o cambiando pocos nucleótidos. Las empresas usan esto para decir que los organismos resultantes no son “trans”-génicos. Omiten informar que se pueden producir otros cambios no deseados en el genoma, lejanos al punto intervenido, que conllevan riesgos graves a la salud.

Los desarreglos genómicos que se han comprobado en animales y plantas producto de la edición genética son tan graves que George Church, eminencia de la Universidad Harvard a favor de la biotecnología, declaró que sería más exacto llamar a esta tecnología “vandalismo genómico” (https://tinyurl.com/bdemuzps). Varios estudios posteriores lo confirman. Esto puede ser fuente de reacciones inesperadas, alergias y diversos impactos en su consumo.

La industria biotecnológica y de agronegocios realiza una escalada continental de cabildeo para establecer que los organismos genéticamente editados (OGE) no son transgénicos si no se observa material genético foráneo luego de la manipulación. Han logrado que se cambien las normas de bioseguridad en varios países de América Latina para que, en lugar de ampliarlas para evaluar los nuevos riesgos de los organismos editados, se reduzcan los criterios y se simplifiquen los trámites a favor de las empresas. Por ejemplo, que un pequeño comité determine, basado en lo que la empresa solicitante declare, que si no se encuentra material genético foráneo en el organismo final, los cultivos editados genéticamente se traten como cultivos convencionales.

Dos ejemplos preocupantes: Ecuador, donde están prohibidos los transgénicos en su Constitución, aprobó en 2025 arroz genéticamente editado como si fuera convencional. Similar tratamiento tuvo el arroz editado en Colombia y otros países. Otro caso el mismo año, fue la aprobación de trigo editado genéticamente en Chile, declarado como semilla convencional. Anteriormente, algunos países aprobaron un tipo de maíz manipulado con edición génica de Corteva Agrisciences, llamado maíz ceroso, que aunque se puede usar en alimentación, sobre todo se destina a usos industriales. (https://tinyurl.com/2rvpysdr).

Esto es grave porque podrían llegar a nuestra mesa sin que lo sepamos. Las semillas, animales o microorganismos manipulados con estas técnicas burlan la evaluación de riesgos y no se requiere a las empresas informar a productores ni consumidores que son genéticamente modificados. Arroz, maíz y trigo son alimentos claves de la alimentación, no podemos permitir que, disfrazado de innovación tecnológica, se promuevan estas nuevas amenazas a la salud, al ambiente y a la soberanía alimentaria.

martes, 10 de marzo de 2026

MÉXICO: El CIMMYT celebra el premio otorgado por el Gobierno de los Estados Unidos para fortalecer la seguridad alimentaria mundial y la ciencia abierta

Publicado en Detroit Free Press
https://www.freep.com/press-release/story/156438/cimmyt-welcomes-u-s-government-award-to-strengthen-global-food-security-and-open-science/



El CIMMYT celebra el premio otorgado por el Gobierno de los Estados Unidos para fortalecer la seguridad alimentaria mundial y la ciencia abierta

TEXCOCO, MÉXICO, 18 de febrero de 2026 /EINPresswire.com/ — El CIMMYT recibió hoy una subvención de 40 millones de dólares del Gobierno de los Estados Unidos para promover la seguridad alimentaria mundial, fortalecer la resiliencia agrícola y reforzar la colaboración científica abierta.

La subvención, anunciada durante una visita oficial de una delegación del Gobierno de los Estados Unidos, refleja la continua colaboración entre los Estados Unidos y el CIMMYT en la promoción de soluciones basadas en la ciencia que benefician a los agricultores, los mercados y los sistemas alimentarios de todo el mundo.

Durante más de 80 años, Estados Unidos y México, junto con organizaciones filantrópicas privadas y socios internacionales, han apoyado la investigación agrícola colaborativa que transformó la producción mundial de alimentos. Esta inversión renovada se basa en ese legado y subraya el entendimiento compartido de que los sistemas alimentarios resilientes son esenciales para la estabilidad económica, la seguridad nacional y la prosperidad mundial.

«Este premio subraya la solidez de una asociación duradera basada en la ciencia, la confianza y un propósito común», afirmó Bram Govaerts, director general del CIMMYT. «La seguridad alimentaria y los sistemas agrícolas resilientes son esenciales para la estabilidad y la prosperidad mundiales. Nos enorgullece seguir trabajando con socios de Estados Unidos y de todo el mundo para garantizar que los agricultores tengan acceso a la innovación, las herramientas y los conocimientos que necesitan».

La financiación reforzará plataformas fundamentales en toda la cartera de investigación del CIMMYT, entre ellas:

• El desarrollo de variedades de maíz y trigo tolerantes a la sequía y al calor.
• La conservación y el uso de recursos genéticos fundamentales.
• Herramientas agrícolas digitales y basadas en datos.
• Sistemas de alerta temprana y vigilancia mundial que protegen los cultivos de plagas y enfermedades emergentes.

Estas iniciativas ayudan a los agricultores a producir más con menos recursos, reducen la vulnerabilidad a las perturbaciones climáticas y refuerzan la resiliencia de la cadena de suministro, lo que contribuye a la estabilidad de los mercados tanto a nivel nacional como mundial.

Como institución global y apolítica, el CIMMYT colabora con gobiernos, instituciones de investigación y socios de América, Europa, África, Asia y Oceanía. Las alianzas diversificadas siguen siendo fundamentales para la resiliencia del CIMMYT y su misión a largo plazo de mejorar los medios de vida y construir sistemas alimentarios más sostenibles e inclusivos en todo el mundo.

El CIMMYT seguirá promoviendo soluciones basadas en la ciencia que beneficien a los pequeños agricultores y las comunidades de todo el mundo, garantizando que la innovación agrícola siga siendo abierta, colaborativa y receptiva a los retos globales.

Acerca del CIMMYT
El CIMMYT es una organización internacional sin ánimo de lucro de vanguardia dedicada a resolver hoy los problemas del mañana. Su misión es fomentar la mejora de la cantidad, la calidad y la fiabilidad de los sistemas de producción y los cereales básicos, como el maíz, el trigo, el triticale, el sorgo, los mijo y otros cultivos asociados, mediante la ciencia agrícola aplicada, especialmente en el Sur Global, y mediante la creación de alianzas sólidas. Esta combinación mejora las perspectivas de vida y la resiliencia de millones de agricultores con pocos recursos, al tiempo que se trabaja para lograr un sistema agroalimentario más productivo, inclusivo y resiliente dentro de los límites planetarios.

Nahyane Bakkali
CIMMYT
n.bakkali@cgiar.org

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CIMMYT Welcomes U.S. Government Award to Strengthen Global Food Security and Open Science

TEXCOCO, MEXICO, February 18, 2026 /EINPresswire.com/ — CIMMYT today welcomed an award of $40 million from the U.S. Government to advance global food security, strengthen agricultural resilience, and reinforce open scientific collaboration.

The award, announced during an official visit by a U.S. Government delegation, reflects continued partnership between the United States and CIMMYT in advancing science-driven solutions that benefit farmers, markets, and food systems worldwide.

For more than 80 years, the United States and Mexico, together with private philanthropies and international partners, have supported collaborative agricultural research that transformed global food production. This renewed investment builds on that legacy and underscores the shared understanding that resilient food systems are essential to economic stability, national security, and global prosperity.

“This award underscores the strength of a long-standing partnership built on science, trust, and shared purpose,” said Bram Govaerts, CIMMYT Director General. “Food security and resilient agricultural systems are essential to global stability and prosperity. We are proud to continue working with partners in the United States and around the world to ensure farmers have access to the innovation, tools, and knowledge they need.”

The funding will strengthen critical platforms across CIMMYT’s research portfolio, including:

• Development of drought- and heat-tolerant maize and wheat varieties
• Conservation and use of critical genetic resources
• Digital and data-driven agricultural tools
• Early warning and global surveillance systems that safeguard crops from emerging pests and diseases

These efforts help farmers produce more with fewer resources, reduce vulnerability to climate shocks, and reinforce supply chain resilience, contributing to more stable markets both domestically and globally.

As a global, apolitical institution, CIMMYT collaborates with governments, research institutions, and partners across the Americas, Europe, Africa, Asia, and Oceania. Diversified partnerships remain central to CIMMYT’s resilience and long-term mission to improve livelihoods and build more sustainable, inclusive food systems worldwide.

 CIMMYT will continue to advance science-based solutions that benefit smallholder farmers and communities everywhere, ensuring that agricultural innovation remains open, collaborative, and responsive to global challenges.

About CIMMYT
CIMMYT is a cutting edge, non-profit, international organization dedicated to solving tomorrow’s problems today. It is entrusted with fostering improved quantity, quality, and dependability of production systems and basic cereals such as maize, wheat, triticale, sorghum, millets, and associated crops through applied agricultural science, particularly in the Global South, through building strong partnerships. This combination enhances the livelihood trajectories and resilience of millions of resource-poor farmers, while working towards a more productive, inclusive, and resilient agrifood system within planetary boundaries.

Nahyane Bakkali
CIMMYT
n.bakkali@cgiar.org

jueves, 6 de febrero de 2025

Disputa México-EE. UU. sobre maíz transgénico revela que falta analizar sus riesgos

Publicado en SciDevNet
https://www.scidev.net/america-latina/news/disputa-mexico-eeuu-sobre-maiz-gm-revela-que-falta-analizar-sus-riesgos/?utm_source=SciDev.Net&utm_medium=email&utm_campaign=14822554_2024-12-30%20Weekly%20Email%20Digest%20-%20Am%C3%A9rica%20Latina%20y%20el%20Caribe%20Template.%20For%20no%20topic%20preferences&dm_i=1SCG,8TP5M,665LFG,10PXIC,1


30/12/24

Disputa México-EE. UU. sobre maíz GM revela que falta analizar sus riesgos


De un vistazo
  • Panel del T-MEC concluyó que México no tiene la evidencia científica para prohibir el maíz GM
  • Especialistas coinciden en que es necesario un análisis de riesgos específicos para México
  • Organizaciones de defensa del maíz dicen que el fallo prioriza intereses comerciales


 

[CIUDAD DE MÉXICO] El fallo final a favor de Estados Unidos por parte de
un panel de controversias, que suprime las barreras impuestas por México
para la importación de maíz transgénico (GM), revela la necesidad
de un análisis de riesgos específicos sobre este grano tanto para el
ambiente como para la salud de la población mexicana.

El panel se formó en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos
y Canadá (T-MEC) y concluye que México no tiene la evidencia científica
necesaria para prohibir el uso de maíz transgénico en su territorio,
por lo tanto, debe cumplir con sus obligaciones comerciales en el T-MEC
y continuar con las importaciones de maíz estadounidense.

México es el mayor importador de maíz de Estados Unidos: recibe
aproximadamente el 40 por ciento de sus exportaciones del grano.
Aunque el promedio anual de estas importaciones varía entre
14 y 16 toneladas, en 2023 llegó a una cifra récord de cerca de 20 toneladas,
con un valor de más de US$ 5 mil millones.

La decisión del panel va en contra de la intención manifestada
por el gobierno mexicano desde 2020 de prohibir el uso de
maíz OGM con el argumento de que al hacerlo se evita la
contaminación de las variedades de maíz nativo y se protege
la salud de la población por el potencial daño que pueden causar
los residuos de pesticidas, como el glifosato, usado en el
maíz estadounidense.

La disputa se inició en 2020 y escaló a partir de febrero de 2023,
cuando el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador,
publicó un decreto en el que prohibía el uso de maíz transgénico
en masas y tortillas, e instruía a las agencias gubernamentales
mexicanas a eliminar gradualmente el uso de maíz transgénico
para alimentación animal y de uso industrial para alimentación humana.

Estados Unidos alegó que estas medidas eran incompatibles
con las obligaciones de México en el T-MEC, y solicitó la intervención
 de un panel de resolución de controversias que se formalizó el
23 de agosto del 2023 y presentó su reporte final el pasado 20 de diciembre.

Este informe incluye las partes medulares de la controversia.
Mientras México plantea que llevará a cabo la sustitución
gradual del maíz GM y que esto dependerá de que se
hagan los estudios científicos pertinentes para evaluar
el riesgo de forma más objetiva, Estados Unidos argumenta que
para eso antes debe haber pruebas suficientes sobre el riesgo
del maíz GM y un plan para resolver la insuficiencia de pruebas.

Para México, los artículos científicos presentados ante el panel
muestran que existe evidencia suficiente para establecer el
principio precautorio, que son las medidas de protección ante un
potencial de riesgo a la salud o al ambiente.

El país argumenta que es prioritario evitar que el maíz transgénico
y las variedades nativas de maíz no transgénico de México crezcan
en los mismos campos y milpas (como se le conoce a un
sistema agrícola tradicional en el que en una misma parcela
se cultiva maíz, frijol y calabaza principalmente).
Con ello protegería a los mexicanos de consumir las
proteínas transgénicas y los residuos de pesticidas utilizados en los OGM.

Para Estados Unidos, ninguno de los estudios científicos
presentados evalúa el riesgo específico del maíz GM para México,
ni identifica riesgos por consumir residuos de mezclas o combinaciones
de pesticidas en una dieta típica mexicana. “El argumento de México
parece basarse en una presunción de peligro, en lugar de la
necesaria identificación del riesgo”, dice el reporte.

Frente a esta disyuntiva, el panel decidió que Estados Unidos
tenía razón: “El panel comprende el deseo manifestado por México
de mantener la integridad genética de sus variedades autóctonas de maíz”.
Sin embargo, “México no ha demostrado que las medidas sean ‘necesarias’
para lograr ese objetivo”.

Para el investigador del Instituto de Geografía de la Universidad
Nacional Autónoma de México, Quetzalcóatl Orozco, el panel
tomó una decisión correcta. “Desde mi punto de vista México debió
presentar sus propios datos de a cuánto glifosato estaría expuesto
un consumidor si consume tortillas de maíz GM importado
y comparar ese nivel con los límites permitidos internacionalmente”,
comenta a SciDev.Net.

“En el caso de los efectos a la salud por consumo de maíz GM
tampoco hay datos de cantidad de exposición de proteínas
genéticamente modificadas por consumo de tortilla.
Tampoco se presentaron análisis específicos sobre el riesgo
para la diversidad de maíz nativo. Creo que al gobierno de México
la faltó hacer la tarea”, añade Orozco, quien se ha especializado
en conservación y diversidad de maíces nativos mexicanos.

El profesor investigador de la Universidad Autónoma Chapingo,
J. Reyes Altamirano Cárdenas, especialista en problemas
económico-agroindustriales, coincide en que “México no presentó
evidencia suficiente que demostrara riesgos concretos asociados
con el maíz GM ni llevó a cabo evaluaciones detalladas sobre
su impacto en las especies nativas o en la salud humana.
Por ello, la conclusión del panel resulta válida y consistente
con las normas internacionales”, dice a SciDev.Net.

No obstante, Altamirano refiere que “México cuenta con más de
60 razas nativas de maíz, las cuales podrían verse ‘contaminadas’
con transgenes provenientes del maíz importado, disminuyendo así
la diversidad genética para adaptarse a diferentes entornos y
usos específicos. Esto es una realidad, la principal fuente
para esta contaminación es el maíz transgénico de las importaciones”.

El verdadero reto: aumentar la producción nacional

El fallo a favor de Estados Unidos ha provocado el rechazo
entre organizaciones de la sociedad civil por tratarse, dicen,
de una decisión comercial que prioriza los intereses de empresas
internacionales por encima de la seguridad de los mexicanos.

“Bajo ninguna circunstancia un tratado comercial puede estar
por encima de la soberanía de México”, dice el posicionamiento 
que publicó hace unos días la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País,
movimiento conformado por más de 300 organizaciones campesinas,
ambientales y de derechos humanos.

Las organizaciones también critican que las tres personas que
conformaron el panel, Christian Häberli (Suiza), Hugo Perezcano Díaz (México),
y Jean Engelmayer Kalicki (Estados Unidos), sean especialistas en 
comercio internacional y solución de controversias.

“No son científicos ni especialistas en salud pública o ambiental.
Su labor se limita a resolver la controversia administrativa presentada
por EU contra México, sin considerar los posibles impactos del
maíz genéticamente modificado en la salud, la biodiversidad 
o el medio ambiente del país”, afirma el posicionamiento.

Además, señalan que esta resolución es la prueba de las deficiencias
que tienen los sistemas internacionales de evaluación de OGM
y sus riesgos para la salud humana y ambiental, pues
“no consideran factores clave, como las formas de consumo,
la cantidad y la frecuencia con que lxs mexicanxs consumen maíz
a lo largo de su vida”.

El reto para México es generar, justamente, esa información.
“El país cuenta con la infraestructura, los expertos y
la capacidad técnica necesarios para realizar las evaluaciones
de riesgo que considere pertinentes”, explica Altamirano.

“Además, existen estándares internacionales como los del 
Codex Alimentarius y las directrices de la Organización
Mundial del Comercio, que pueden servir de guía.
Lo que se requiere es una organización eficiente de estas
capacidades y la asignación adecuada de recursos para llevar a cabo
 dichas evaluaciones”, añade.

Sin embargo, “lo que vimos el sexenio pasado fue un desmantelamiento
de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad
(Conabio), parte fundamental para los análisis
de riesgo de los OGM”, dice Orozco.

Tras conocer el fallo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum,
aseguró que acatará la determinación del panel, pero
en la conferencia de prensa del 23 de diciembre dijo que buscará
incluir la prohibición de la siembra del maíz transgénico en la Constitución,
cuya aprobación por parte del Congreso se espera que
suceda en febrero de 2025.

“Conservar el maíz en México no transgénico es algo obligatorio
para todas y todos los mexicanos. Eso es lo que queremos que
quede en la Constitución. Y nadie puede intervenir sobre eso”,
anunció la mandataria.

Para Orozco, más que leyes y decretos que prohíben la importación
de maíz GM, el país debería tener un programa para aumentar
la producción nacional. “México debe aumentar la producción
nacional de maíz blanco y amarillo no transgénico para ser
autosuficiente”, sostiene.

Altamirano también concluye que, sin los instrumentos de
fomento a la producción, la soberanía alimentaria que defiende
México tendrá efectos muy limitados.

“La producción de maíz en México se ha estancado, mientras
que las importaciones continúan aumentando. Por eso es
necesario retomar estrategias para fomentar la producción nacional,
incluyendo acceso a créditos, seguros agrícolas, asistencia técnica,
reconversión productiva y el diseño de una política comercial efectiva”, asegura.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina
y el Caribe de 
SciDev.Net




miércoles, 7 de diciembre de 2022

SIDALC: buscador en línea de información agrícola, pecuaria, forestal y ambiental

 SIDALC https://www.sidalc.net

Alianza de Servicios de Información Agropecuaria en las Américas (SIDALC) pone en marcha herramienta para recopilar información agrícola, pecuaria, forestal y ambiental de América Latina y el Caribe
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SIDALC

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·         Mapa de bibliotecas participantes en la Alianza SIDALC.

·         Enlace directo a la Biblioteca Agrícola Nacional de los Estados Unidos, la Biblioteca Agrícola de Canadá, el Centro de Información de Red de Agricultura AGNIC en los Estados Unidos, el CGIAR biblioteca virtual AGRIS (FAO).

·         Acceso a sistemas de información agrícolas disponibles vía Internet, así como a centros de recursos y paquetes de información agrícola y rural de Latinoamérica.

 Alianza SIDALC migra a un nuevo sistema de cosecha mediante protocolo de intercambio OAI-PMH con cosecha automática de repositorios y catálogos de las bibliotecas participantes.


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Las colecciones SciELO participan en SIDALC:

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UNESCO lanza consulta mundial sobre la implementación de la ciencia abierta

Publicado por  UNESCO https://www.unesco.org/en/articles/launch-global-consultation-equitable-scholarly-communication-implementation-open-sc...