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jueves, 24 de septiembre de 2026

Los modelos de IA de CHINA tienen al mundo de la IA de Trump enfrentado consigo mismo

Publicado en MIT Technology Review
https://www.technologyreview.com/2026/07/20/1140675/chinas-ai-models-have-trumps-ai-world-at-war-with-itself/?utm_source=the_download&utm_medium=email&utm_campaign=the_download.unpaid.engagement&utm_term=&utm_content=07-26-2026&mc_cid=8ff75d76d5&mc_eid=117293906d

 

Los modelos de IA de China tienen al mundo de la IA de Trump enfrentado consigo mismo

Kimi y otros modelos gratuitos de China han vuelto a ser considerados una llamada de atención. ¿Pero para qué?

Por James O'Donnell
20 de julio de 2026

Este artículo apareció originalmente en The Algorithm, nuestro boletín semanal sobre inteligencia artificial. Para recibir primero historias como esta en su bandeja de entrada, suscríbase aquí.

Durante el fin de semana, varios asesores actuales y antiguos del presidente Donald Trump en materia de inteligencia artificial intercambiaron públicamente insultos dirigidos a las principales empresas de IA del país. David Sacks, quien hasta marzo fue el «zar» de inteligencia artificial y criptomonedas del presidente, calificó los modelos de Anthropic como «lobotomizados» y «woke». Por su parte, Emil Michael, un alto funcionario del Pentágono, llamó al nuevo director de futuros estratégicos de OpenAI un «auténtico idiota de pueblo».

Todo comenzó porque nadie logra ponerse de acuerdo sobre qué hacer con Kimi, un modelo gratuito y de código abierto que la empresa china de inteligencia artificial Moonshot lanzó la semana pasada. Al parecer, su capacidad rivaliza con la de los modelos desarrollados por OpenAI y Anthropic, que, por supuesto, no son gratuitos.

Kimi y otros modelos chinos similares representan un verdadero problema para Trump y están dividiendo en distintas facciones a los principales estrategas de IA de su entorno.

Cada vez que China lanza un nuevo modelo inteligente y gratuito como Kimi, las empresas estadounidenses tienen menos incentivos para pagar por el acceso a los modelos de Anthropic u OpenAI. Dado que el entusiasmo de los inversionistas por estas y otras compañías de IA impulsa una parte desproporcionadamente grande del crecimiento económico, los modelos chinos generan problemas tanto económicos como políticos para el presidente.

Según escribió en X Anton Leicht, investigador del Carnegie Endowment, estos modelos constituyen «una amenaza para una administración que realmente no quiere recibir más malas noticias económicas». De hecho, ya han provocado turbulencias en los mercados bursátiles estadounidenses.

¿Qué puede hacer Trump?

Para responder esa pregunta conviene recordar que todo esto ocurre apenas una semana después de que el estado de Nueva York aprobara la primera prohibición estatal del país sobre la construcción de nuevos centros de datos.

La desconfianza hacia las empresas de inteligencia artificial sigue creciendo y es fácil imaginar que una proporción nada despreciable de los estadounidenses sentiría poca simpatía por OpenAI o Anthropic mientras intentan defenderse de competidores más baratos. Muchos considerarían que no corresponde al gobierno proteger los intereses de estas compañías.

En este punto existiría un pequeño —muy pequeño— espacio de coincidencia con David Sacks, quien el 19 de julio criticó a las principales empresas de IA por «querer que el gobierno elimine a su competencia de código abierto». Sacks también ha sostenido que los modelos chinos se han vuelto populares porque imponen menos restricciones sobre la manera en que los usuarios pueden utilizarlos (dejando de lado la censura estatal incorporada en ellos).

Sin embargo, Sacks ya no ocupa ningún cargo público. Ha dejado de desempeñar una función oficial como asesor de Trump y su postura, favorable a una inteligencia artificial más abierta, ha sido sustituida en gran medida dentro de la administración por otra que asigna al gobierno un papel mucho más amplio en la regulación del sector.

La lógica de esta nueva posición es que los modelos de IA han alcanzado un nivel de capacidad suficiente como para representar riesgos para la seguridad nacional, por lo que el gobierno debe controlar la forma en que se utilizan.

Esta postura ha dado origen al nuevo proceso de revisión de la Casa Blanca, cuyo objetivo es evaluar la seguridad de los modelos de inteligencia artificial antes de autorizar su lanzamiento.

Dean Ball, antiguo asesor de IA de Trump y actualmente empleado de OpenAI, criticó ese proceso durante el fin de semana calificándolo como «un régimen de licencias de facto para la IA de frontera».

Ball pronosticó que Trump podría intentar resolver el problema que representan los modelos chinos de código abierto recurriendo al llamado poder blando, por ejemplo, generando temor entre las empresas estadounidenses para que eviten utilizar modelos como Kimi.

Estas declaraciones provocaron una respuesta de Emil Michael, quien, junto con el secretario de Defensa Pete Hegseth, ha sido el principal enlace del Pentágono con las empresas de inteligencia artificial.

Michael calificó a Ball como «el auténtico idiota de pueblo de la industria de la IA», molesto por la insinuación de que el gobierno recurriría discretamente a presiones informales sobre las empresas, en lugar de actuar, según sus propias palabras, «mediante el proceso democrático y no a través de algún plan del Estado profundo (Deep State)».

Un aspecto que ha quedado prácticamente fuera del debate es cómo un modelo como Kimi llegó a alcanzar semejante nivel de desempeño.

Durante gran parte de la administración de Joe Biden, e incluso al comienzo del segundo mandato de Trump, impedir que China accediera a los chips más avanzados constituyó una prioridad.

Posteriormente, esos controles a la exportación se flexibilizaron. Trump adoptó la controvertida decisión de permitir que Nvidia vendiera un mayor número de chips a China a cambio de que el gobierno estadounidense recibiera una parte de los ingresos generados por esas ventas. Además, el gobierno ha denunciado que también se ha producido contrabando de chips.

Aun así, China continúa enfrentando limitaciones en su capacidad de cómputo y todavía no está claro qué tipo de procesadores utilizó la empresa responsable de Kimi para entrenar el modelo.

Es posible que el proceso haya recurrido parcialmente a la destilación (distillation), una técnica mediante la cual un modelo de inteligencia artificial se entrena utilizando las respuestas generadas por otros modelos ya existentes.

OpenAI y Anthropic llevan tiempo denunciando que las empresas chinas de IA recurren a esta práctica y han solicitado al gobierno estadounidense que intervenga para ponerle fin.

En abril obtuvieron ese respaldo, cuando la administración Trump anunció una serie de medidas destinadas a limitar el uso de la destilación.

Sin embargo, Kimi ya está disponible, es gratuito y ofrece un desempeño casi equivalente al del modelo de Anthropic que el gobierno estadounidense consideró tan poderoso que fue retirado temporalmente por representar un riesgo para la seguridad nacional.

El intenso intercambio de declaraciones ocurrido durante el fin de semana sugiere que muchas personas cercanas a Trump consideran que este hecho constituye una auténtica llamada de atención.

Lo que nadie parece tener claro es sobre qué, exactamente, debería ser esa llamada de atención.

 

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Artificial intelligence

China’s AI models have Trump’s AI world at war with itself

Kimi and other free models from China have again been seen as a wake-up call. But for what?


By James O'Donnell

July 20, 2026


This story originally appeared in The Algorithm, our weekly newsletter on AI. To get stories like this in your inbox first, sign up here.

Over the weekend, several current and former advisors to President Donald Trump on AI publicly lobbed insults at the country’s leading AI companies. David Sacks, the president’s AI and crypto “czar” until March, branded Anthropic’s models as “lobotomized” and “woke.” Emil Michael, a top Pentagon official, called OpenAI’s new head of strategic futures a “supreme village idiot.”

It began because no one can agree on what to do about Kimi, a free, open source model that Chinese AI company Moonshot launched last week. It appears to rival the intelligence of models from OpenAI and Anthropic, which are very much not free.

Kimi and other Chinese models like it pose a real problem for Trump. And they’re dividing the top AI strategists in his orbit into factions. Every time a new smart, free model from China like Kimi gets released, US companies see less reason to fork out money to access models from Anthropic or OpenAI. Given that enthusiasm for these and other AI companies is driving an outsized share of economic growth, China’s AI models create both economic and political problems for the president. They are “a threat for an administration that really doesn’t want more economic bad news,” Anton Leicht, a fellow at the Carnegie Endowment, wrote on X. They’ve already rattled US stocks.

What is Trump to do? First, consider that this is all happening just a week after New York imposed the country’s first state ban on new data centers. There is growing distrust of AI companies, and I imagine a not-insignificant share of Americans would have little sympathy for OpenAI or Anthropic as they fend off cheaper competitors, and would say it’s not the government’s job to protect their interests.

On this point, they’d see a sliver of agreement (and really just a sliver) with David Sacks, who on July 19 criticized top AI companies that “want the government to eliminate their open source competition.” He has also argued that Chinese AI models have become popular because they come with fewer restrictions on how people can use them (putting aside the built-in state censorship).

Sacks, however, is out of a job. He no longer has a formal role advising Trump, and his position that more open AI is better has been largely replaced in the administration by one that sees a larger role for government intervention. The thinking behind this view is that because AI models have gotten strong enough to pose threats to national security, the government must control how they’re used.

This position has fueled the new White House review process that aims to vet AI models’ security before they’re released. Dean Ball, a former Trump AI advisor who now works for OpenAI, criticized it over the weekend as a “de facto licensing regime for frontier AI.” Ball predicted Trump may solve his Chinese open source problem with a bit of soft power, perhaps by making US companies afraid to use models like Kimi. That drew a response from Michael, who, with Secretary of Defense Pete Hegseth, has been the agency’s main liaison with AI companies. Michael called Ball the AI industry’s “supreme village idiot,” bristling at the suggestion that the government would quietly strong-arm companies rather than, as Michael put it, go through “the democratic process not some Deep State scheme.”

Left out of the conversation has been how a model like Kimi got so good in the first place. For much of the Biden administration and even the beginning of Trump’s second administration, keeping China from getting top chips was a priority. Those export controls have loosened—Trump made the controversial decision to allow Nvidia to sell more chips to China, in exchange for the US government taking a cut—and the government has alleged that some chip smuggling has taken place. But China nonetheless has limited computing power, and it’s not clear what chips the company behind Kimi used to train the model.

It’s possible that the process involved some distillation, a practice in which AI models are trained on the outputs of existing AI models. OpenAI and Anthropic have long complained that Chinese AI companies do this, and they have requested government help to put a stop to it. In April, they got it, when the Trump administration announced a series of efforts to curb the practice. 

But Kimi is out there and free, and it is nearly as good as the Anthropic model the US government deemed so powerful that it was briefly shut down because it threatened national security. The weekend’s sparring suggests many in Trump’s orbit see that as a wake-up call. But nobody can agree on what for.

martes, 28 de julio de 2026

CHINA la vuelve a hacer: nuevo shock con IA más eficiente y barata (modelos Kimi K3 y Qwen3.8 Max)

Publicado en The Daily Upside
https://www.thedailyupside.com/technology/artificial-intelligence/moonshot-alibaba-place-ai-affordability-in-the-spotlight/




Los modelos de Moonshot y Alibaba ponen el foco en la asequibilidad de la IA


Ambos modelos chinos fueron entrenados sin los semiconductores más costosos y se espera que sean más baratos y eficientes de operar.


Brian Boyle

brian@thedailyupside.com


Es otro momento DeepSeek, pero con el doble de impacto.


La empresa china de inteligencia artificial Moonshot hizo honor a su nombre el viernes con el lanzamiento de Kimi K3, un modelo de enorme potencia que rivaliza con los mejores de Estados Unidos incluso sin acceso a los semiconductores más avanzados de ese país. Para el lunes, otra empresa china, Alibaba, ya había presentado un modelo igualmente de vanguardia. Este doble golpe ha sacudido a una industria que comienza a cuestionarse la asequibilidad de sus propios desarrollos, aunque las noticias procedentes de Google muestran que Silicon Valley no ha quedado completamente rezagado.


Modelos ejemplares


Presentado durante la Conferencia Mundial sobre Inteligencia Artificial (World AI Conference) celebrada en Shanghái el viernes de la semana pasada, el modelo más reciente de Kimi superó a todos sus competidores, con excepción de Claude Fable 5 de Anthropic y GPT-5.6 de OpenAI, de acuerdo con la mayoría de las métricas del sector.


Al menos así fue hasta el lunes, cuando Alibaba presentó la versión preliminar de su modelo Qwen3.8 Max, del que afirma que es más potente que los modelos insignia tanto de Moonshot como de OpenAI.


A diferencia de Claude y GPT, el modelo de Kimi es de código abierto, mientras que el modelo de Alibaba es de pesos abiertos (open-weight), lo que significa que los desarrolladores externos pueden descargarlo y modificarlo, al igual que ocurre con los modelos de código abierto, aunque sin acceso al código fuente original.


Ambos modelos fueron entrenados sin utilizar los semiconductores más costosos y se espera que sean más baratos y eficientes de operar.


Esto representa, evidentemente, un problema para las empresas estadounidenses. Mientras Anthropic y OpenAI aceleran su camino hacia una oferta pública inicial (IPO), el analista de mercados de IG, Tony Sycamore, declaró a Bloomberg el lunes que las estimaciones de valoración combinadas de Anthropic y OpenAI habían perdido 314 mil millones de dólares.


Para los consumidores y los clientes empresariales, los competidores chinos resultan cada vez más atractivos:


Según una nota de Citi enviada a sus clientes el mes pasado, las empresas chinas de inteligencia artificial cobran tan solo 0.18 dólares por millón de tokens, frente a un promedio de 4 dólares por millón de tokens entre las empresas estadounidenses.


Esto ocurre en un contexto en el que únicamente el 5 % de las empresas afirma que su gasto en inteligencia artificial se mantuvo por debajo del presupuesto, según un estudio de McKinsey publicado el domingo, mientras que el 46 % señaló que sus gastos superaron el presupuesto hasta en un 30 %.


Como era de esperarse, el uso de modelos chinos está aumentando rápidamente en Estados Unidos. De acuerdo con datos de OpenRouter, casi la mitad de todos los tokens utilizados por empresas estadounidenses se destinan actualmente a modelos chinos, frente a una participación de mercado cercana al 11 % a comienzos del año.


La temporada de Gemini


Por si fuera poco, The Information informó el lunes que Google está desarrollando un semiconductor que podría optimizar de manera significativa su modelo de inteligencia artificial Gemini.


Según fuentes consultadas por The Information, es probable que el nuevo semiconductor no entre en funcionamiento antes de 2028. Aun así, las acciones de Alphabet, empresa matriz de Google, subieron un 1.5 % el lunes.


La próxima presentación de resultados financieros de la compañía tendrá lugar el miércoles, y la asequibilidad de la inteligencia artificial, así como el gasto asociado a esta tecnología, serán sin duda algunos de los temas centrales.



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Moonshot, Alibaba Train Spotlight on AI’s Affordability

Both Chinese models were trained without the most expensive chips and are expected to be cheaper and more efficient to operate.

Brian Boyle

brian@thedailyupside.com

It’s another DeepSeek moment, but with double the pain.

Chinese AI firm Moonshot lived up to its name on Friday with the launch of its ultra-powerful Kimi K3,  a model rivaling America’s best even without access to America’s top semiconductors. By Monday, fellow Chinese company Alibaba had unveiled a similarly leading-edge model of its own. The one-two punch has rattled an industry starting to ponder its own affordability, though news out of Google shows Silicon Valley isn’t entirely caught on the back foot.

Model Citizens

Debuted at the World AI Conference in Shanghai on Friday last week, the latest Kimi model outperformed all rivals outside of Anthropic’s Claude Fable 5 and OpenAI’s GPT-5.6, according to most industry metrics. Until Monday, at least, when Alibaba unveiled the preview version of its Qwen3.8 Max model, which it claims is more powerful than both the flagship Moonshot and OpenAI models. Unlike Claude and GPT, the Kimi model is open-source while the Alibaba model is open-weight (meaning third-party developers can download it and tweak it, like open-source models, though they won’t have access to the original source code). Both were trained without the most expensive chips and are expected to be cheaper and more efficient to operate.

That’s obviously a problem for the US firms. As Anthropic and OpenAI speed toward IPOs, IG market analyst Tony Sycamore told Bloomberg on Monday that a combined $314 billion had been erased from Anthropic’s and OpenAI’s valuation estimates. For consumers and enterprise clients, the Chinese competitors look more and more enticing:

  • According to a Citi note shared with clients last month, Chinese AI firms are charging as little as $0.18 per million tokens, compared with an average of $4 per million tokens among US firms. That comes as only 5% of companies say their AI spending came in under budget, according to a McKinsey study published on Sunday, with 46% of firms saying their spending went over budget by as much as 30%.

  • Usage of Chinese models is unsurprisingly surging in the US. Nearly half of all US company tokens are now going toward Chinese models, according to OpenRouter data, up from a roughly 11% market share at the start of the year.

Gemini Season: Not for nothing, The Information reported on Monday that Google is developing a chip that could significantly optimize its Gemini AI model. The new chip likely won’t be deployed until at least 2028, sources told The Information, but shares of Google’s parent, Alphabet, jumped 1.5% anyway on Monday. The company’s next earnings call is on Wednesday, and affordability and AI spending will surely be top of mind.



lunes, 22 de enero de 2024

La encrucijada digital de la UE: ¿por qué es tan difícil alcanzar la soberanía tecnológica?

Publicado en El Confidencial
https://www.elconfidencial.com/mundo/2023-12-31/encrucijada-digital-ue-soberania-tecnologica_3802847/



LA EUROPA DIGITAL DE 2030
La encrucijada digital de la UE: ¿por qué es tan difícil alcanzar la soberanía tecnológica?

La UE se fija para finales de la década que todo el mundo rural cuente con una red de 5G y los ciudadanos tengan acceso a golpe de clic a servicios públicos como el historial médico



31/12/2023 

La Unión Europea no quiere perderse el tren digital. Hace años que Estados Unidos y China la adelantaron en la competición tecnológica, pero el bloque quiere equilibrar la balanza con sus objetivos digitales para 2030. Una de las medidas más ambiciosas es una inversión de 43.000 millones de euros para fomentar la producción de microchips y que el 75% de las empresas cuenten con servicios de nube y macrodatos. Por otro lado, apostará por que el 80% de los adultos europeos tengan competencias digitales básicas.

El propósito de la UE es convertir los desafíos de la adaptación al mundo digital en una oportunidad. Pero no será una tarea fácil. Esta es la encrucijada digital de la UE, explicada en cinco datos.

1. Microchips: un billón en tiempos de escasez

En 2020, se fabricó en todo el mundo un billón de microchips. La demanda se duplicará de aquí a 2030. Con la pandemia del coronavirus, los europeos se dieron cuenta de que eran incapaces de producir por sí mismos un solo gramo de ibuprofeno. Al igual que por entonces, en medio de la revolución tecnológica actual, la dependencia de —especialmente— China para producir estos materiales es una de las grandes preocupaciones y retos de los europeos para el futuro próximo.

La crisis de microchips, material que se encuentra en dispositivos móviles o patinetes eléctricos, ha obligado a cerrar fábricas en distintos sectores, como el sanitario o el automovilístico. Estos microprocesadores se encuentran en todos los ámbitos del día a día: desde el transporte hasta la energía o la computación. Un teléfono móvil contiene alrededor de 160 chips diferentes y un coche híbrido puede tener hasta 3.500.

Según datos del Parlamento Europeo, una gran empresa de semiconductores puede depender de hasta 16.000 proveedores diferentes, lo que hace que la cadena de suministro sea altamente volátil, difícil y vulnerable. A esta complejidad se une el débil posicionamiento de la UE en el tablero global. El bloque comunitario produce menos del 10% de microchips del mundo. El objetivo pasa por que Europa represente el 20% de la producción mundial en 2030.

"Permítanme centrar su atención sobre los semiconductores, esos chips minúsculos que hacen que todo funcione, desde los teléfonos inteligentes y los patinetes eléctricos a los trenes o las fábricas inteligentes. Dependemos de los chips de vanguardia fabricados en Asia. No es, por lo tanto, solo una cuestión de nuestra competitividad, sino que se trata también de una cuestión de soberanía tecnológica. Así que prestémosle toda la atención que merece", aseguraba Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en su discurso sobre el estado de la Unión de 2021.

Un año después, desde el mismo atrio de Estrasburgo, la alemana recordó que la producción de automóviles se redujo en tres cuartas partes ese año, que la falta de piezas de recambio estaba obligando a Aeroflot a aparcar sus aviones y que, ante la falta de semiconductores, el Ejército ruso estaba extrayendo chips de los lavavajillas y los refrigeradores para reparar el material militar.

La UE es consciente de que abordar esta falla en la cadena de suministros es una cuestión de supervivencia para su competitividad y para abordar la transición climática y digital. La Ley Europea de Chips entró en vigor el 21 de septiembre de 2023 con el objetivo de movilizar más de 43.000 millones de euros de inversiones públicas y privadas con la misión de "reforzar el liderazgo tecnológico de Europa".

2. Inteligencia Artificial: 11 billones en la economía mundial

El que dejamos atrás es el año de la Inteligencia Artificial. Se espera que esta tecnología avanzada contribuya en 2030 a generar más de 11 billones de euros en la economía mundial. Y China, uno de los grandes gigantes tecnológicos del mundo, parte con ventaja. Ya en 2013, el presidente Xi Jinping reconoció el papel que el mundo digital jugaba en la geopolítica, desde el músculo económico hasta el avance de los ejércitos. En los últimos años, ha presentado el plan Made in China y el Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial para convertir a su país en el líder mundial de la IA de aquí a 2030.

En paralelo, la Unión Europea aprobó hace unos días la primera ley de Inteligencia Artificial del mundo. El que es ya uno de los grandes triunfos de la presidencia española del Consejo tiene por objetivo regular la IA para que sea una tecnología centrada en el ser humano, integradora, fiable y en línea con los "derechos fundamentales y los valores europeos". La legislación, pionera en el mundo, entrará en vigor a finales de 2026 con la misión de poner coto a los sistemas de vigilancia biométrica y exigir transparencia a herramientas como ChatGPT.

La transición digital es, junto a la verde, la gran prioridad de la legislatura europea actual. Buena parte de las partidas del Fondo de Recuperación Europeo van destinadas a esta doble misión. Next Generation exige que los Estados miembros destinen a la transformación digital al menos un 20% de los 672.500 millones de euros canalizados en el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. La tecnología y el clima se dan la mano para el futuro. Según los datos que maneja Bruselas, la Inteligencia Artificial tiene el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo un 4% para 2030.

3. La década digital: historial médico online en toda la UE

La Comisión Europea presentó en 2021 su "brújula hacia la década digital". La pandemia del coronavirus dejó muchas lecciones en Europa, y una de ellas fue el reconocimiento de que la brecha digital estaba dejando a muchos ciudadanos atrás.

La estrategia presentada en Bruselas es una suerte de biblia con los desafíos y metas concretas que la transformación digital representa para la Europa de 2030. Algunos de ellos pasan por conseguir que, a finales de década, el 80% de los adultos europeos tengan competencias digitales básicas y que al menos 20 millones de ellos sean especialistas en el sector de las TIC.

Para 2030, la UE debería tener también su primer ordenador cuántico. El 75% de las empresas deberán utilizar servicios de macrodatos, nubes e inteligencia artificial. Y todos los servicios públicos, como el historial médico, tendrán que estar disponibles de forma electrónica a golpe de clic.

La tecnología está avanzando a pasos agigantados, alterando todos los aspectos del día a día, desde cómo trabajamos hasta cómo nos relacionamos. Y Europa quiere estar a la vanguardia de esta transformación, ante la que busca el difícil equilibrio de proteger los derechos fundamentales y adaptarse al nuevo entorno. "Estamos llegando al límite de lo que podemos hacer de forma analógica. Y esta gran aceleración acaba de empezar (...) Ahora Europa debe liderar el camino digital, o tendrá que seguir el camino de otros, que están fijando estas normas para nosotros", afirmó Von der Leyen en su primer discurso sobre el estado de la Unión.

4. El 5G en la década digital: en todas las zonas rurales de Europa

Uno de los puntos cardinales de la brújula digital europea para la próxima década pasa por redoblar las infraestructuras sostenibles en el ámbito de la conectividad. La pandemia del coronavirus supuso una llamada urgente al despertar tecnológico. Las empresas o los centros educativos se tuvieron que adaptar a la fuerza y en tiempo récord a la nueva práctica del teletrabajo. Y, en paralelo, la crisis sanitaria puso de relieve la existencia de una Europa a varias velocidades en términos tecnológicos, que dejaba a dos grupos en situación de vulnerabilidad: el mundo rural y los más mayores.

"Las redes 5G están actualmente desplegadas en las principales regiones del mundo. Si bien la mayoría de los países de la UE han lanzado servicios 5G comerciales, la asignación de espectro y el despliegue de redes no son tan rápidos como en los principales países, como Corea del Sur y Estados Unidos", reconoce la Comisión Europea. Por ello, la meta de la capital comunitaria es que para 2030 todas las zonas rurales de Europa deberán contar con redes de 5G. Para esta fecha, el bloque comunitario se marca como objetivo desplegar un mínimo de 10.000 nodos de borde, climáticamente neutros y altamente seguros.

5. Qué piensan los ciudadanos: el 50% quiere más protección de derechos online

Cuatro de cada cinco europeos creen que la tecnología tiene un impacto creciente en su vida cotidiana y que este será todavía mayor en 2030. Según el último Eurobarómetro, el 66% de ellos estima que las herramientas digitales jugarán un papel muy importante en la lucha contra el cambio climático en los años venideros. Por prioridades, los ciudadanos comunitarios estiman que el principal foco de los gobiernos nacionales debe ser la protección contra los ciberataques, el incremento de la fibra óptica y la lucha contra la desinformación y el contenido ilegal.

En concreto, los españoles se encuentran entre los europeos que piden más medidas para tener acceso a internet a precios asequibles (54%) y que más apuestan por la cooperación con otros países para desarrollar proyectos conjuntos (89%). También son de los que exigen que los derechos protegidos en el mundo físico se apliquen y respeten en el virtual. Grosso modo, la mitad de los europeos creen que sus derechos digitales no están bien protegidos.

En Bruselas, todo plan, comunicación o iniciativa cuenta con un acrónimo. La Declaración Europea sobre los Derechos y los Principios Digitales que vio la luz hace un año se bautizó como ADN digital. Su base es trasladar los valores protegidos por los Tratados y la Carta de Derechos Fundamentales al mundo online y consta de seis principios. El primero, promover una transformación digital centrada en las personas; el segundo, respaldar la solidaridad, y la integración mediante una mayor conectividad e igualdad. Además, apuesta por reafirmar la importancia de la libertad de elección y de un entorno digital justo y por favorecer la participación en el espacio público digital. Por último, subraya la necesidad de aumentar la seguridad, la protección y el empoderamiento en el entorno digital e impulsar la sostenibilidad.


INDIA se replantea su soberanía en materia de publicación científica: por la infraestructura nacional y la superación del modelo de APC

Publicado en The Hindu https://www.thehindu.com/sci-tech/science/the-world-is-moving-on-from-paying-publishers-india-should-too/article71131...