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domingo, 1 de noviembre de 2026

Las protestas estudiantiles se intensifican en toda Europa ante el creciente descontento de los jóvenes

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/student-protests-across-europe-escalate-youth-discontent-grows?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=editorial-weekly&spMailingID=33743410&spUserID=MTAyMjQ5OTc4OTA5MAS2&spJobID=3051157002&spReportId=MzA1MTE1NzAwMgS2 




Las protestas estudiantiles se intensifican en toda Europa ante el creciente descontento de los jóvenes

En algunos países, los estudiantes y el personal universitario encabezan las movilizaciones, mientras que en otros se han sumado a movimientos sociales mucho más amplios.

Publicado: 27 de octubre de 2026
Última actualización: 27 de octubre de 2026
Autora: Seher Asaf

Las protestas estudiantiles en toda Europa no muestran señales de disminuir, y se prevén nuevas huelgas y manifestaciones en las próximas semanas, a medida que aumenta el descontento por diversas cuestiones, entre ellas las elevadas tasas de matrícula, el costo de vida y la incertidumbre sobre el futuro de los jóvenes.

Los estudiantes universitarios encabezan los movimientos de protesta en Albania y Austria, mientras que en otros países se han convertido en una fuerza predominante dentro de movilizaciones a gran escala que han reunido a estudiantes de educación secundaria, sindicatos, trabajadores y otros sectores de la sociedad.

Los planes de nuevas protestas se producen después de un fin de semana de disturbios en todo el continente. En Albania, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las multitudes tras los violentos enfrentamientos con manifestantes registrados el 24 de octubre en Tirana, la capital del país.

A mediados de octubre, los estudiantes universitarios se sumaron a las protestas antigubernamentales más amplias que comenzaron en mayo, en rechazo a un proyecto inmobiliario de lujo en la costa respaldado por Ivanka Trump, hija del presidente estadounidense Donald Trump, y Jared Kushner, su yerno.

Los estudiantes han dado un nuevo impulso al movimiento y se han convertido en una de las principales fuerzas de las movilizaciones. Exigen una reducción de las tasas de matrícula, una mayor inversión en educación, el fin de la presunta corrupción en los servicios públicos y mejores oportunidades laborales.

También reclaman la dimisión del primer ministro Edi Rama, quien se ha negado reiteradamente a ceder ante las demandas. Los profesores universitarios de este país del sureste de Europa han anunciado un boicot a las actividades docentes en apoyo a los estudiantes.

Por su parte, en Francia, más de 1.000 personas fueron detenidas el 24 de octubre, mientras cientos de miles de manifestantes salían a las calles.

Las autoridades lograron evitar que se repitieran los disturbios y saqueos ocurridos durante el fin de semana anterior, que constituyeron algunos de los episodios de desorden público más graves registrados en el país en los últimos años.

El movimiento surge en un momento decisivo para Francia, de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

Las protestas comenzaron en septiembre, impulsadas por estudiantes de educación secundaria que denunciaban las deficientes condiciones de sus escuelas, antes de extenderse a los campus universitarios.

Los estudiantes universitarios se han sumado a las movilizaciones para expresar su preocupación por la falta de financiación de la educación superior, el costo de vida y lo que consideran un sistema de admisión «opaco», conocido como Parcoursup.

Se han programado nuevas manifestaciones para el 31 de octubre y una huelga nacional para el 5 de noviembre, a pesar de que el Ministerio de Educación anunció planes para eliminar Parcoursup, ampliar el número de plazas en las universidades y vincular las becas universitarias a la inflación.

En Austria también se han celebrado protestas, en su mayoría pacíficas. Decenas de miles de estudiantes y trabajadores universitarios participaron la semana pasada en una manifestación contra los recortes propuestos a la financiación de las universidades.

Bajo el lema «¡Salvemos las universidades: alerta roja!», la Unión de Estudiantes de Austria afirmó que las presiones presupuestarias habían provocado una reducción de la oferta de cursos y de los servicios de apoyo a los estudiantes en las universidades del país.

El movimiento surgió después de que el Gobierno propusiera un presupuesto universitario de 16.000 millones de euros (13.400 millones de libras esterlinas) para el período 2028-2030, una cantidad que, según las universidades, resulta insuficiente en 2.000 millones de euros.

El Gobierno tiene como fecha límite el 31 de octubre para definir la financiación.

En España, los estudiantes y el personal de las seis universidades públicas de Madrid han convocado una huelga de dos días, el 4 y 5 de noviembre, así como una manifestación frente al Ministerio de Educación el 28 de octubre.

Han acusado al Gobierno regional de no proporcionar financiación suficiente para la enseñanza y la investigación.

Durante las últimas semanas, España ha sido escenario de grandes protestas, en ocasiones violentas, por el elevado costo de la vivienda y su escasez, desencadenadas por el desalojo de una mujer de edad avanzada de su vivienda en Madrid, en septiembre.

Estas protestas han sido organizadas principalmente por sindicatos de inquilinos y colectivos en defensa del derecho a la vivienda.

Aunque la mayoría de los estudiantes universitarios en España viven con sus padres o familiares, algunos se han sumado al movimiento más amplio para expresar su preocupación por el costo de estudiar fuera del hogar familiar, según informaciones de medios locales.

De manera similar, en Italia, los estudiantes universitarios se han incorporado a protestas más amplias contra el aumento del costo de vida, los recortes a los servicios públicos y los bajos salarios, formando parte de grandes manifestaciones en las que también participan estudiantes de educación secundaria, sindicatos y trabajadores.

A principios de este mes, los estudiantes instalaron tiendas de campaña frente al Parlamento, en Roma, para llamar la atención sobre el aumento de los alquileres y la escasez de alojamientos asequibles.

La campaña, organizada por la unión nacional de estudiantes Unione degli Universitari, exige una mayor inversión pública en las universidades y en la vivienda estudiantil.

Contacto de la autora: seher.asaf@timeshighereducation.com


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Student protests across Europe escalate as youth discontent grows

In some countries, students and university staff are leading the charge, while elsewhere they have joined much larger movements 


Published on October 27, 2026

Last updated October 27, 2026

Seher Asaf

Twitter: @sehra852

Student protests across Europe show little sign of slowing, with more strikes and demonstrations planned in the weeks ahead as anger grows over a range of issues including high tuition fees, cost of living and anxiety about young people’s futures.

University students are leading protest movements in Albania and Austria, while in other countries they have become a dominant force in large-scale movements that have drawn together secondary school pupils, trade unions, workers and other sections of society. 

Plans for more protests follow a weekend of unrest across the continent. In Albania, police used tear gas and water cannons to disperse crowds following violent clashes with protesters in the capital Tirana on 24 October.

In mid-October, university students joined the broader anti-government protests in the country, which began in May, against a luxury coastal development backed by US president Donald Trump’s daughter Ivanka Trump and son-in-law Jared Kushner.

Students have given it new momentum, becoming a leading force in the unrest. They are calling for lower tuition fees, more investment in education, an end to alleged corruption in public services and better job opportunities. They are also demanding the resignation of prime ​minister Edi Rama, who has repeatedly refused to back down. University lecturers in the southeastern European country have announced a teaching boycott in support of the students.

Over in France, more than 1,000 people were arrested on 24 October as hundreds of thousands of people took to the streets. Officials were able to prevent a repeat of the rioting and looting that took place during the previous weekend, which was one of the worst scenes of disorder the country has seen in recent years. 

The movement comes at a pivotal time for France, ahead of presidential elections next year. It was started by secondary school pupils in September over poor conditions at schools before spreading to campuses. University students have joined the protests to express concerns over a lack of funding for higher education, the cost of living and what they see as an “opaque” admissions system known as Parcoursup.  

More demonstrations are planned for 31 October and a nationwide strike on 5 November despite the education ministry announcing plans to scrap Parcoursup, create more places at universities and link university scholarships to inflation. 

Mostly peaceful protests have also taken place in Austria. Tens of thousands of students and staff took part in a demonstration last week against proposed cuts to university funding. 

Marching under the slogan “Save Universities – Red Alert!”, the Austrian Student Union said funding pressures had led to fewer courses and less support for students at the country’s universities. 

The movement developed after the government proposed a €16 billion (£13.4 billion) budget for universities for 2028-30, which universities say falls short by €2 billion. The government has a 31 October deadline to finalise the funding. 

In Spain, students and staff at Madrid’s six public universities have called for a two-day strike on 4 and 5 November and a protest outside the education ministry on 28 October. They have accused the regional government of failing to provide enough funding for teaching and research.

Over the past few weeks, Spain has seen large and sometimes violent protests over the cost and shortage of housing, triggered by the removal of an elderly woman from her home in Madrid in September. These protests have mainly been organised by tenants’ unions and housing campaigners. Although most university students in Spain live at home with parents or family, some have joined the larger movement to express concerns over the cost of studying away from home, according to local media reports.

Similarly in Italy, university students have joined wider protests over the rising cost of living, cuts to public services and low wages, forming part of the larger demonstrations that also include secondary school pupils, trade unions and workers. 

Earlier this month, students set up tents outside the parliament in Rome to bring attention to rising rents and a shortage of affordable accommodation. The campaign, organised by national student union Unione degli Universitari, is calling for more public investment in universities and student housing.

seher.asaf@timeshighereducation.com 

martes, 3 de junio de 2025

MÉXICO: profesores de educación básica pelean por sus pensiones; los de educación superior se resignan

Publicado en CAMPUS
https://suplementocampus.com/cnte-universidades-y-jubilaciones/





CNTE, universidades y jubilaciones

mayo 22, 2025

Carlos Pallán


El futuro que espera a los académicos después de jubilarse no es halagueño, al menos en el terreno económico

De las 68 demandas del pliego petitorio de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), una de ellas reviste especial interés para la educación superior. Se refiere a las pensiones del ISSSTE y su medio de pago, en Unidades de Medida y Actualización (UMAs), implantadas en 2016, tal como se consigna en la respectiva ley que regula a ese Instituto. Según la reforma legislativa de ese año (reflejo a su vez de la modificación constitucional a los artículos 26, 41 y 123), el régimen de pago tasado en salarios mínimos fue abrogado, sustituyéndose por esa unidad de medida. En el primer año de vigencia de la disposición (2017) no hubo diferencia entre ambos y, en el segundo, esta se limitó a 13 pesos diarios a favor de los salarios mínimos. A lo largo del sexenio pasado la disparidad se hizo abismal: actualmente la discrepancia es de 165 pesos diarios, equivalente a 144 por ciento. Un ejemplo de lo que esto ha significado sería el siguiente. Un miembro típico del magisterio (con una plaza de un turno en el nivel básico, con 25 horas), una vez jubilado, tiene derecho a percibir dos UMAs, en números redondos seis mil pesos, frente a lo que significaría en salarios mínimos, 16 mil pesos (Tatiana Coll, La Jornada, 17 de mayo). Cuando en este paro nacional de la CNTE se insiste en que “todos tenemos derecho a una pensión justa y digna” (Pedro Hernández, sección IX), resulta imposible, con aquellos números, no admitirlo.

No obstante la desproporción observada, esa no es la principal demanda de la CNTE. Esta se localiza en la abrogación de la ley del ISSSTE de 2007, la que introdujo el régimen de cuentas individuales (suprimiendo el sistema de pensiones solidarias) y su manejo a través de las llamadas Afores. A esta demanda se ha agregado la de un incremento salarial de 100 por ciento y, por lo tanto, el rechazo de esa organización al 10 por ciento otorgado el pasado día 15.

La respuesta presidencial al conflicto ha sido clara… pero discordante. Por un lado, reconoce “la injusticia que se cometió en la reforma a la ley de 2007”, así como el deseo de que “en la medida que podamos vamos a apoyar a las maestras y maestros”. Por otro, expresa la realidad de las finanzas públicas: “hay demandas que el presupuesto no da”. La petición de la CNTE relacionada con UMAs y salarios mínimos tiene su correlato en la situación que viven varias universidades e instituciones públicas de educación superior. No es casual, seguramente, que en el momento en que se implantaron las UMAs (2016), la Auditoría Superior de la Federación tenía ya números que resultaban altamente preocupantes sobre ese asunto. Así, se indicaba que el pasivo contingente laboral para el conjunto de las universidades públicas ascendía ya a 1.3 billones de pesos, casi la cuarta parte del Presupuesto de Egresos de la Federación de ese año, monto que significaba, a su vez, un múltiplo de 22 veces la asignación de recursos federales para dichas IES.

El problema de las pensiones universitarias tiene una expresión específica que se observa en dos ámbitos: a) la necesaria sustitución de personal académico con un elevado promedio de edad; b) lo poco atrayente que resulta para ese grupo, toda vez que la percepción jubilatoria reduce significativamente su ingreso económico (hasta una tercera parte).

Lo primero por dos razones básicas. Edades y condiciones de salud que no favorecen un desempeño laboral, aunque siempre haya ejemplares excepciones. Esto convive con otro problema que resulta paradójico: el gran número de académicos potenciales, formados en buena parte con recursos públicos (del Conacyt) pero que no encuentran espacios en las IES, toda vez que el reclutamiento se hace a cuentagotas, ya que el personal en servicio se jubila también a ese ritmo.

Consecuencia de lo anterior es la segunda razón. Un profesor o investigador universitario típico tiene una perspectiva jubilatoria de obtener el máximo de 10 UMAs como su pensión (34 mil pesos al mes), lo que significa un tercio o la mitad de sus percepciones en servicio. Este fenómeno de “taponamiento” en el ingreso de nuevo personal es un gran impedimento para el debido avance de las IES. Es particularmente intenso en las instituciones de naturaleza jurídica federal como la UNAM, el IPN y la UAM. Las medidas correctivas implantadas en la primera son muy importantes, pero limitadas a pocos casos. El problema general subsiste en las tres.

Postdata: El pasado día 13 falleció Roberto Eibenschutz, un mexicano ejemplar. El urbanismo nacional y la planeación del territorio del país pierden a uno de sus profesionales más distinguidos. Su presencia en la UAM, y especialmente en la Unidad Xochimilco, se enriquecieron con su talento. Sus amigos añoraremos su bohonomía y buen talante de siempre. La cita en la Coyoacana queda pendiente…


Carlos Pallán
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com

martes, 6 de diciembre de 2022

USA: la huelga de la Univ. de California es la más importante de la historia de la educación superior estadounidense

Publicado en The Guardian
https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/dec/05/california-academic-strike-most-important-us-higher-education-history


La huelga académica de California es la más importante de la historia de la educación superior estadounidense

Nelson Lichtenstein

La Universidad de California intenta dividir y conquistar a los 48.000 trabajadores en huelga accediendo a las demandas de unos grupos pero no a las de otros

La huelga de los sindicatos que representan a 48.000 trabajadores académicos de la Universidad de California se encuentra en una encrucijada peligrosa. Se trata, con diferencia, de la mayor y más importante huelga de la historia de la enseñanza superior estadounidense, con el potencial de transformar tanto el estatus como los ingresos de quienes trabajan en una "industria" que actualmente emplea a más trabajadores que el gobierno federal.

A pesar de todos los trastornos, la huelga no ha generado prácticamente ninguna oposición por parte del profesorado ni de la mayoría de los estudiantes universitarios. De hecho, los líderes estudiantiles de los nueve campus de la Universidad de California han respaldado la demanda de sus ayudantes de enseñanza de posgrado y otros trabajadores académicos de un aumento salarial sustancial destinado a compensar el creciente coste de la vivienda en California, así como la corriente inflacionista más amplia que ha erosionado incluso los míseros salarios, subvenciones y becas de los que dependen tantos de ellos.

La mayoría del profesorado también se muestra comprensivo, y muchos se unen a los piquetes que cada día organiza United Automobile Workers, el sindicato que representa a los distintos sindicatos compuestos por ayudantes de cátedra, tutores y profesores, becarios postdoctorales e investigadores académicos. Muchos de los huelguistas de la UC sostienen que la "A" de UAW significa en realidad "académico", sobre todo en California, donde la mayoría de los miembros de UAW trabajan ahora en un entorno universitario.

Sin embargo, después de tres semanas, la huelga ha llegado a un momento de peligro. Los administradores de la UC han ofrecido a los postdocs y a los investigadores académicos, unos 12.000, una serie de contratos de cinco años que aumentan modestamente los salarios en el primer año y también ofrecen una serie de mejoras adicionales, como más dinero para bajas por maternidad o paternidad, ayudas para el cuidado de los hijos y contratos más largos. Pero los estudiantes de postgrado ayudantes de profesor, que componen una gran mayoría de los huelguistas y constituyen el elemento más militante y activista entre los sindicalistas, han sido hasta ahora incapaces de persuadir a los administradores de la UC para que aumenten una oferta salarial inicial -un 7% ahora seguido de incrementos anuales más pequeños más adelante- que apenas les compensaba por la erosión inflacionista de sus ingresos reales.

Es una estrategia de divide y vencerás. Como el gobierno federal paga los salarios de la mayoría de los postdoctorales e investigadores académicos -a través de subvenciones de la National Science Foundation y otras entidades financiadoras-, la UC puede acceder más fácilmente a una mejora salarial, en el caso de los postdoctorales, de más del 20% en el primer año, aunque sólo del 3,5% en los siguientes. Pero como los ayudantes de cátedra, cuyo salario actual es el más bajo de todos los que están en huelga, se financian directamente con cargo al presupuesto de la Universidad, los negociadores de la universidad han adoptado una línea dura.

Para colmo de males, la UC insiste en que los contratos de todos los huelguistas sean largos, con incrementos salariales relativamente míseros en los años siguientes. La mayoría de los ayudantes de cátedra -que han hecho de Cola, un ajuste garantizado del coste de la vida cada año, una reivindicación clave- consideran que un contrato de tan larga duración es una receta para una mayor erosión salarial inflacionista.

Por el momento, todos los miembros de la UAW en la UC siguen en huelga, pero algunos líderes sindicales parecen inclinados a fomentar la ratificación de los contratos que cubren a los becarios posdoctorales y a los investigadores académicos, dejando a los estudiantes graduados de AT a su suerte. Esto sería un desastre, pues generaría recriminaciones, división y desafección entre las filas de los estudiantes de posgrado más activos en la huelga.

Aún estamos a tiempo de evitar esta debacle y llevar la huelga a la victoria. Los administradores de la UC alegan que las limitaciones presupuestarias excluyen la posibilidad de un gran aumento salarial para los 36.000 estudiantes graduados de la universidad. Sin embargo, California sigue siendo un estado inmensamente rico, con un superávit presupuestario que casi alcanza los 100.000 millones de dólares este año. Sin embargo, a lo largo de las últimas décadas, la financiación estatal de la UC, así como la del sistema universitario estatal, aún mayor, no ha dejado de disminuir. En la actualidad, poco más del 10% del presupuesto de 44.000 millones de dólares de la UC está financiado por el Estado de California, frente a más de la mitad cuando, en 1963, el presidente de la UC, Clark Kerr, declaró célebremente que la institución que dirigía era una "multiversidad", el modelo mundial para la creación de una sociedad basada en el conocimiento.

Por tanto, la huelga de la UC no es sólo un esfuerzo por sacar a miles de trabajadores académicos de una situación cercana a la pobreza, sino un movimiento cuyo éxito requerirá que se invierta la austeridad que ha subvertido la promesa de la educación superior en California y en otros lugares. Es una causa que merece nuestro más sincero apoyo.

Nelson Lichtenstein es profesor de investigación en la Universidad de California, Santa Bárbara.


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The California academic strike is the most important in US higher education history

The University of California is trying to divide and conquer the 48,000 workers on strike by acceding to the demands of some groups but not others

The strike by unions representing 48,000 academic workers at the University of California stands at a perilous crossroads. It is by far the largest and most important strike in the history of American higher education, with the potential to transform both the status and income of those who work in an “industry” that now employs more workers than the federal government.

Despite all the disruption, the strike has generated virtually no opposition from either the faculty or from most undergraduates. Indeed, student leaders at all nine University of California campuses have endorsed the demand by their graduate student teaching assistants and other academic workers for a substantial wage increase designed to offset the soaring cost of California housing as well as the larger inflationary riptide that has eroded even the paltry salaries, grants and fellowships upon which so many of them rely.

Most faculty are sympathetic as well, with many joining the picket lines put up each day by the United Automobile Workers, the union representing the separate locals composed of teaching assistants, tutors and readers; postdoctoral scholars and academic researchers. Many of the UC strikers hold that the “A” in UAW really stands for “academic,” certainly in California, where most UAW members are now employed in a university setting.

After three weeks, however, the strike has reached a moment of danger. UC administrators have offered the postdocs and the academic researchers, about 12,000 in number, a set of five-year contracts that modestly increase wages in year one and also provide a set of additional enhancements, including more money for parental leave, childcare benefit and longer appointments. But the graduate student teaching assistants, who compose a large majority of those on strike and who constitute the most militant and activist element among the unionists, have thus far been unable to persuade UC administrators to increase an initial wage offer – 7% now followed by smaller annual increases later on – that barely compensated them for the inflationary erosion of their real incomes.

It’s a divide-and-conquer strategy. Because the federal government pays the salaries of most postdocs and academic researchers – through grants from the National Science Foundation and other funding entities – UC can more easily accede to a wage enhancement, in the case of the postdoctoral students, for more than 20% in the first year, although only 3.5% in subsequent years. But since the teaching assistants, whose current pay is the lowest of all those on strike, are funded directly out of the University budget, school negotiators have taken a hard line.

Adding insult to injury, UC insists upon long contracts for all those now on strike, with relatively paltry wage increments in the out years. Most of the teaching assistants – who have made Cola, a guaranteed cost of living adjustment each year, a key demand – see such a long-duration contract as a recipe for more inflationary wage erosion.

For the moment, all UAW members at UC remain on strike, but some union leaders seem inclined to encourage ratification of contracts covering the postdoctoral scholars and academic researchers, leaving the graduate student TAs to fend for themselves. This would be a disaster, generating recrimination, division and disaffection within the ranks of the more active grad student strikers.

There is still time to avoid such a debacle and instead carry the strike to victory. UC administrators plead that budget constraints foreclose the possibility of any large wage boost for the school’s 36,000 graduate student workers. Yet California remains an immensely wealthy state, with a budget surplus that almost reached $100bn this year. Over the last several decades, however, state funding for UC, as well as the even larger state university system, has steadily declined. Today just over 10% of UC’s $44bn budget is funded by California itself, down from more than half when in 1963 UC president Clark Kerr famously declared that the institution he led was a “multiversity”, the world-class model for the creation of a knowledge-based society.

The UC strike is therefore not just an effort to raise thousands of academic workers out of near poverty, but a movement whose success will require a reversal of the austerity that has subverted the higher education promise in California and elsewhere. That is a cause that deserves our hearty endorsement.

  • Nelson Lichtenstein is research professor at the University of California, Santa Barbara

  



lunes, 21 de marzo de 2022

MÉXICO: periodistas sacrificados / universidades apáticas

Publicado en La Jornada
https://www.jornada.com.mx/2022/03/19/opinion/015a1pol


Los periodistas y la universidad silenciosa

Hugo Aboites*

El hecho de que en México las y los periodistas enfrenten prácticamente solos una tarea que debería ser responsabilidad de muchos y muchas instituciones es una de las manifestaciones más dolorosas de haber intervenido –como se hizo desde la década de los 90– con criterios políticos y de control en el complejo terreno de la generación y difusión del conocimiento a escala nacional. El resultado es que ahora uno de los polos más importantes de información –las y los periodistas– está, además de aislado, prácticamente en estado de sitio. Es claro que se busca reducirlos y silenciarlos. Y sin embargo, la prensa crítica e independiente sigue siendo no sólo muy importante, es estratégica y vital para millones de mujeres y hombres, niños y niñas. Representa ahora la única oportunidad de ampliar sustancialmente el horizonte de lo cotidiano y, con ello, abrir la posibilidad de que surjan iniciativas de organizaciones independientes que permitan que cientos de miles accedan a la responsabilidad de pensar y actuar de manera colectiva con un fin mucho más allá de su entorno familiar y territorial inmediato. Es decir, en medio de la barbarie que por momentos –muy frecuentes– vive el país y el mundo, la posibilidad de crear un sustrato de conocimiento amplio y de participación que es la base más firme que puede tener cualquier proyecto de transformación para el futuro de México y Latinoamérica.

En nuestra nación, la generación y difusión del conocimiento –desde la década de los 40, corporativamente sometida– se reorganizó y transformó de fondo, a partir de un contexto de cambio del país posterior al 68. A mediados de los 70 surgió un periodismo nuevo (entre otros, La Jornada, en 1984) y, al mismo tiempo, se fortaleció una idea y práctica de la educación superior como polo de reflexión y crítica social y regional. Al mismo tiempo, coincidió en ese propósito el auge de las organizaciones sociales y políticas (por ejemplo, en 1979 la CNTE y, luego, el proyecto de Sindicato Único Nacional de Trabajadores Universitarios, Suntu). De tal manera que para fines de la década de los 80 en el país ya se habían fortalecido amplias corrientes de conocimiento y organización que claramente buscaban dar por terminado el control del país a cargo del PRI. No se consiguió, y se impuso como respuesta la opción neoliberal, que en las universidades y educación en general sustituyó el tejido de conciencia y organización por un paquete de promoción individual y mercantil (pago según el mérito, alta selectividad en el ingreso a la educación, financiamiento basado en evaluación, empresas como clientes y gobierno vertical y autoritario en las instituciones. La universidad se achicó sustancialmente como polo de crítica y reflexión y como espacio de ciencias y humanidades libres y se inhibieron o manipularon electoralmente los esfuerzos organizacionales. Se creó así un vacío que deja toda la responsabilidad de la información crítica a los periodistas, ya sin el respaldo de un contexto de universidades y organizaciones que inhiban la existencia de zonas de fuego libre contra los comunicadores.

La reflexión y la ciencia y las humanidades ahora no incluyen como algo natural y preponderante lo que pasa en las comunidades de Michoacán, Chiapas, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Sonora, Nayarit, Yucatán, Chihuahua ni sus luchas por la tierra, el agua, los productos de su trabajo, la vida y la paz. Ni las situaciones de empleados, trabajadores precarios, mujeres y niñas. Lo importante es la NASA, el SNI redundante, las empresas, los premios al mérito, la excelencia, las distinciones y lugares sólo a los mejores, la comercialización de cursos y diplomados de extensión universitaria, la investigación financiada, las decisiones discrecionales de la autoridad y se sigue, aún hoy, sin ofrecer paridad en el ingreso a las mujeres y los jóvenes de origen popular y negando en los hechos el derecho a la gratuidad. También los y las estudiantes están ahora en riesgo de asaltos y acosos. Este es el rumbo que el PRI dio a las universidades en los 90 y cuya enorme ventaja es que ha garantizado desde hace dos décadas que no haya movimientos sociales significativos en las universidades. Y es paradójico que el actual gobierno mantenga y refuerce. Pero con todo esto se entiende el silencio universitario y por qué la preocupación por una guerra devastadora no es de las universidades, sino de los zapatistas, que han construido su proyecto educativo a partir de una concepción mucho más humana y ahora independiente de los poderes hegemónicos. Por eso la caravana solidaria y contra las guerras del capital como la de Ucrania.

A la memoria de Gustavo Esteva.

* UAM-Xochimilco


El Ranking Leiden publicó su edición 2026, la última basada en Web of Science y la primera "Edición abierta" basada en OpenAlex

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