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viernes, 12 de junio de 2026

Costo de publicar invisibiliza biodiversidad del Sur Global

Publicado en SciDevNet
https://www.scidev.net/america-latina/news/costo-de-publicar-invisibiliza-biodiversidad-del-sur-global/



26/02/26
Costo de publicar invisibiliza biodiversidad del Sur Global

De un vistazo
  • Argentina, Chile y Brasil han disminuido drásticamente publicaciones en biodiversidad y ecología
  • Altos costos de las publicaciones, drenan fondos públicos y fomentan “ciencia paracaídas”
  • Expertos proponen priorizar revistas científicas que no cobran por publicar ni leer




BUENOS AIRES, SciDev.Net] El conocimiento sobre biodiversidad generado en el Sur Global pierde terreno en las revistas científicas de mayor impacto debido a las barreras económicas impuestas por las grandes firmas editoriales que exigen un pago por publicar.

Un estudio publicado en la revista Oikos revela que países como Argentina, Brasil y Chile, junto con India y Sudáfrica, redujeron drásticamente su presencia en publicaciones de ciencias agrícolas, biológicas y ambientales que aplican este modelo.

Ello conlleva un sesgo que, de continuar, podría “consolidar desigualdades sistémicas y debilitar la calidad y la diversidad de la evidencia científica”, señalan los autores.

“Una proporción muy importante de la biodiversidad mundial está en los países del Sur Global. Si quienes la estudian no pueden publicar en las revistas más difundidas, toda la comunidad científica y de gestión del mundo pierde esa información”, explica a SciDev.Net Sandra Díaz, del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina, una de las autoras del estudio.

Los Cargos por Procesamiento de Artículos (APC, por sus siglas en inglés) son tarifas que las revistas científicas cobran a los autores para publicar sus trabajos y que queden disponibles gratuitamente para los lectores.

Dichos cargos oscilan entre US$ 2,000 y 10,000. El análisis estima que desde que las revistas adoptaron el Acceso Abierto basado en APC y abandonaron el modelo de suscripción [el público pagaba por leer], la participación de científicos del Sur Global en estas publicaciones cayó 45 por ciento.

“Con lo que pide una revista puedes financiar tres meses de trabajo de un becario doctoral o mantener un laboratorio. Es una lógica perversa pretender que los recursos públicos destinados a investigación se usen para que una empresa comercial cobre por el producto final de la ciencia”.Mercedes Bustamante, investigadora de la Universidad de Brasilia y miembro de la Academia de Ciencias de Brasil

“Para un científico en Argentina es imposible pagar esos montos; en algunos casos, los subsidios de investigación ni siquiera alcanzarían a cubrir una sola publicación”, señala a SciDev.Net Pablo Huais, del Instituto de Diversidad y Ecología Animal de la UNC y autor principal del estudio.

También en Brasil estos costos representan altos porcentajes en los subsidios para investigación, que mayoritariamente son otorgados por fondos públicos y suelen restringir el uso del dinero para el pago de publicaciones.

“Con lo que pide una revista puedes financiar tres meses de trabajo de un becario doctoral o mantener un laboratorio. Es una lógica perversa pretender que los recursos públicos destinados a investigación se usen para que una empresa comercial cobre por el producto final de la ciencia”, dice a SciDev.Net Mercedes Bustamante, de la Universidad de Brasilia.

El modelo de Acceso Abierto nació hace dos décadas para democratizar el saber, pero en el camino fue capturado por intereses comerciales, explica a SciDev.Net la física Ana María Cetto, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y referente en el movimiento de ciencia abierta en la región.

Aunque instituciones grandes, como la UNAM, mantienen acuerdos para eximir estos pagos en miles de títulos, Cetto advierte que el problema persiste: “Incluso si el investigador no lo paga de su bolsillo, lo paga la universidad. Se está drenando el presupuesto institucional hacia editoriales comerciales”, afirma.

Esta exclusión financiera no solo afecta la carrera de los científicos, sino que distorsiona el conocimiento global.

Ek Del Val de Gortari, investigadora del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, quien trabaja con interacciones ecológicas en cultivos de maíz, advierte que información agrícola crucial suele quedar relegada a revistas locales de baja difusión.

“Sin una difusión adecuada (de las publicaciones) se pierde la posibilidad de aportar a la ciencia global desde el conocimiento local”, comenta a SciDev.Net.

Sandra Díaz concluye que esta brecha favorece la llamada “ciencia paracaídas”, desarrollada por el Norte Global, con preguntas que no responden a las prioridades regionales ni ayudan a generar políticas públicas sólidas en los países donde se encuentra la biodiversidad.

Consultada sobre esta brecha, la editorial Wiley —una de las tres grandes firmas sobre publicaciones científicas junto a Elsevier y Springer Nature— señaló mediante correo electrónico, que posee acuerdos con más de 15 organizaciones del Sur Global para apoyar tanto la lectura como la publicación.

Afirma que en 2025 lanzaron la iniciativa piloto de Paridad de Poder adquisitivo en los Precios de Acceso Abierto [ajuste de APC] para investigadores de América Latina, la cual permite a autores de 33 países publicar en casi 600 revistas de acceso abierto con costos muy reducidos.

“Recientemente, ampliamos el programa hasta mediados de 2026 y estamos monitoreando de cerca su impacto en las publicaciones de la región”, informa.

Sin embargo, expertos como Cetto advierten que estos acuerdos suelen ser insuficientes, pues no cubren a todos los países que requieren descuentos.

El estudio de Huais también subraya esta limitación, al señalar que como se trata de convenios con entidades específicas, quienes no pertenecen a esas instituciones quedan excluidos de los beneficios y deben pagar el costo total.

Por eso, el trabajo propone que las entidades de ciencia y tecnología fomenten el uso de repositorios y revistas no comerciales. Los autores plantean que la solución no es solo financiera, sino un cambio en la cultura de la evaluación científica, que reconozca el valor de las publicaciones regionales.

Proponen como alternativa el modelo Diamante, una forma de publicar en la que no paga ni el autor ni el lector. Estas revistas son apoyadas por universidades, instituciones públicas o asociaciones científicas, no tiene fin comercial y los costos asociados se cubren colectivamente. Algunos casos son Scielo o Redalyc.

“Es una cuestión de decisión política de parte de las administraciones que este tipo de cambio suceda”, sostiene Huais.

Cetto coincide: “Debemos invertir en nuestras propias revistas y plataformas, que no cobran por publicar ni por leer, y asegurar que sean reconocidas plenamente por los sistemas de evaluación de los investigadores en nuestros países”, concluye.

Consultadas por SciDev.Net, Elsevier y Springer Nature no brindaron sus comentarios hasta el cierre de esta información.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net




lunes, 8 de junio de 2026

La decisión de ARGENTINA de cortejar a Trump ha descarrilado el radiotelescopio más grande de Sudamérica

Publicado en Science
https://www.science.org/content/article/argentina-s-move-woo-trump-has-derailed-south-america-s-largest-radio-telescope?utm_source=sfmc&utm_medium=email&utm_content=alert&utm_campaign=DailyLatestNews&et_rid=309742451&et_cid=5773387 





La decisión de Argentina de cortejar a Trump ha descarrilado el radiotelescopio más grande de Sudamérica


Las tensiones entre Estados Unidos y China han dejado en el limbo un observatorio casi terminado, poniendo en peligro la investigación sobre púlsares y otros objetos celestes


27 de octubre de 2025


Por María de los Ángeles Orfila


A finales de este año, los astrónomos de Argentina esperaban comenzar a probar el radiotelescopio más grande de América Latina: un instrumento de 40 metros de diámetro diseñado para detectar susurros electromagnéticos del cosmos lejano. Los gobiernos de Argentina y China lanzaron el proyecto hace una década como símbolo de la cooperación científica entre ambas naciones. Pero ahora el Radiotelescopio China-Argentina (CART), que está casi terminado, se encuentra en un limbo, víctima de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China. 


«Estamos al 90 % de completarlo. Muy cerca. Por eso es tan difícil lo que está pasando, porque no queremos que se convierta en chatarra», afirma María Verónica Benavente, alta funcionaria de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), que lidera el proyecto.


Los investigadores atribuyen las dificultades del CART a los esfuerzos del presidente libertario de Argentina, Javier Milei, por forjar estrechos vínculos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya administración ha convertido en una prioridad frenar la influencia global de China. Las primeras señales de problemas se produjeron en junio, cuando la agencia científica argentina no cumplió el plazo para renovar un acuerdo de cooperación científica con China. Luego, en septiembre, los funcionarios de aduanas de Buenos Aires retuvieron un envío de piezas clave para las antenas fabricadas en China, que ha aportado unos 15 millones de dólares en equipos e ingeniería al proyecto. El mes pasado se produjo otro revés cuando el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo que la administración Trump proporcionaría hasta 20 000 millones de dólares para reforzar la maltrecha economía argentina, pero solo si el Gobierno de Milei suspendía los lazos estratégicos con China, incluidos los esfuerzos para construir «instalaciones de observación».


Benavente, exsecretario de Ciencia de San Juan, la provincia montañosa del oeste donde se encuentra el observatorio, cree que esa política estaba dirigida «directamente» al CART. «Hay una interferencia directa de la Casa Blanca en este asunto». 


La embajada china en Argentina condenó los comentarios de Bessent, afirmando que representaban una «mentalidad de Guerra Fría». En una segunda declaración, advirtió que «América Latina y el Caribe no son el patio trasero de nadie».


El último revés se produjo el 17 de octubre, cuando el Gobierno de Milei emitió un requisito por el que el Ministerio de Defensa debía aprobar «cualquier instalación de radares, observatorios o sistemas aeroespaciales». Esa norma es especialmente molesta porque «el CART es 100 % científico», afirma Ricardo Podestá, director del Observatorio Astronómico Félix Aguilar, donde se está construyendo el radiotelescopio. «Si se tratara de un proyecto militar, todo el mundo se daría cuenta».  


Otros señalan que el requisito parece redundante, ya que CART ya recibió la aprobación del Ministerio de Defensa en 2016 bajo un presidente anterior que está alineado políticamente con Milei. «No sé qué más quiere este gobierno», dice Jorge Castro, decano de ciencias de la UNSJ. «Espero que simplemente no sean conscientes de este hecho objetivo».


Las políticas de la administración Milei son «simplemente una medida exagerada para mostrarse servilmente alineados con la administración Trump, en detrimento de toda la comunidad astronómica de Argentina», declaró Roberto Salvarezza, director de la Comisión de Investigación Científica de Buenos Aires, al medio de comunicación Página/12. 


Los retrasos han frustrado a los astrónomos. «Si se libera el equipo, podríamos tener la antena lista este año o a principios del próximo», afirma Podestá, lo que abriría la puerta a una amplia gama de investigaciones, incluidos estudios de objetos celestes como púlsares y cuásares, así como colaboraciones con los más de 100 radiotelescopios que hay en todo el mundo. «San Juan tiene uno de los cielos más despejados del mundo», señala Podestá. «Se puede ver el núcleo galáctico en lo alto del cielo».


Para garantizar que estas oportunidades de observación no se desperdicien, el Gobierno debería emitir una «garantía inmediata de la continuidad [del CART]», afirmó la facultad de ciencias de la UNSJ en un comunicado. «El desarrollo de la ciencia no tiene fronteras», añadió, «y debe prevalecer una visión cosmopolita».


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Argentina’s move to woo Trump has derailed South America’s largest radio telescope

U.S.-Chinese tensions have left nearly complete observatory in limbo, jeopardizing research into pulsars and other celestial objects

Later this year, astronomers in Argentina expected to begin testing the largest radio telescope in Latin America: a 40-meter-diameter instrument designed to detect electromagnetic whispers from the distant cosmos. The Argentine and Chinese governments launched the project a decade ago as a symbol of scientific cooperation between the two nations. But now the China-Argentina Radio Telescope (CART), which is nearly finished, is stuck in limbo—a victim of growing tensions between the United States and China.

“We’re 90% complete. Very close. That’s why what’s happening is so difficult, because we don’t want it to become scrap metal,” says María Verónica Benavente, a senior official at the National University of San Juan (UNSJ), which is leading the project.

Researchers trace CART’s difficulties to efforts by Argentina’s libertarian president, Javier Milei, to forge close ties with U.S. President Donald Trump, whose administration has made curbing China’s global influence a priority. The first signs of trouble came in June, when Argentina’s science agency missed a deadline for renewing a scientific cooperation agreement with China. Then, in September, customs officials in Buenos Aires held up a shipment of key dish parts made in China, which has contributed some $15 million in equipment and engineering to the project. Last month brought another setback when U.S. Secretary of the Treasury Scott Bessent said the Trump administration would provide up to $20 billion to shore up Argentina’s beleaguered economy—but only if Milei’s government suspended strategic ties with China, including efforts to build “observational facilities.”

That policy was aimed “directly” at CART, believes Benavente, who is the former science secretary for San Juan, the mountainous western province where the observatory is located. “There is direct interference from the White House here.” 

The Chinese embassy in Argentina condemned Bessent’s comments, saying they represented a “Cold War mentality.” In a second statement, it warned that “Latin America and the Caribbean are no one’s backyard.”

The latest setback came on 17 October, when Milei’s government issued a requirement that the Ministry of Defense approve “any installation of radars, observatories, or aerospace systems.” That rule is especially vexing because “CART is 100% scientific,” says Ricardo Podestá, director of the Félix Aguilar Astronomical Observatory, where the radio telescope is being built. “If this were a military project, everyone would notice.” 

Others note that the requirement seems redundant because CART already received Defense Ministry approval in 2016 under a previous president who is politically aligned with Milei. “I don’t know what else this government wants,” says Jorge Castro, a science dean at UNSJ. “I hope they’re simply unaware of this objective fact.”

The Milei administration’s policies are “simply an over-the-top move to show themselves obsequiously aligned with the Trump administration, to the detriment of the entire astronomical community in Argentina,” Roberto Salvarezza, head of the Buenos Aires Scientific Research Commission, told the media outlet Página/12.

The delays have left astronomers frustrated. “If the equipment is released, we could have the antenna ready this year or early next year,” Podestá says, opening the way to a wide range of research, including studies of celestial objects such as pulsars and quasars, as well as collaborations with the more than 100 other radio telescopes around the world. “San Juan has some of the clearest skies in the world,” Podestá notes. “You can see the galactic nucleus high in the sky.”

To ensure that such observing opportunities don’t go to waste, the government should issue an “immediate guarantee of [CART’s] continuity,” UNSJ’s science faculty said in a statement. “The development of science has no borders,” it added, “and a cosmopolitan vision must prevail.”


doi: 10.1126/science.zjfs0k1

About the author
María de los Ángeles Orfila

María de los Ángeles Orfila is a journalist in Montevideo, Uruguay.


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