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jueves, 1 de enero de 2026

CHINA vs. U.S.A. por CHILE: pugna por el control del cableado de fibra óptica submarina y transmisión de datos

Publicado en La República
https://larepublica.pe/mundo/2025/12/26/china-desafia-a-eeuu-con-su-oferta-de-cable-submarino-a-un-pais-de-america-latina-para-dominar-su-infraestructura-digital-1955200




China desafía a EE.UU. con una atractiva oferta de cable submarino a un país de América Latina para dominar su infraestructura digital

La pregunta clave es por qué este país latinoamericano necesitaría un segundo cable transpacífico si el Humboldt, proyecto desarrollado por Google, ya está en curso

China colocó sobre la mesa una oferta estratégica para América Latina que desafía la influencia tradicional de Estados Unidos en infraestructura digital. A través de un tentativo proyecto, Beijing propone un cable submarino que conectaría las costas de un país latinoamericano con Hong Kong, abriendo una nueva ruta de transmisión de datos entre el Pacífico sur y Asia, y generando un fuerte debate sobre soberanía digital en la región.

Lo que diferencia a esta propuesta de otras inversiones en infraestructura es la opacidad con que se ha manejado su desarrollo: sin cronogramas públicos, licitaciones transparentes o detalles claros sobre financiamiento y consorcios. Esto contrasta con proyectos gestionados por empresas occidentales, en los que los términos suelen ser públicos y sujetos a escrutinio. Además, la oferta china llega en un contexto de intensificación de la rivalidad geopolítica entre Pekín y Washington por el control de tecnologías críticas, un enfrentamiento que se ha intensificado bajo la superficie de los océanos, donde pasan más del 95 % de los datos globales.     


                            Cable submarino entre Asia Oriental y Estados Unidos. Foto: DW


Chile: el país latinoamericano en el centro de la oferta china

El país que ha recibido la oferta de China para este ambicioso cable submarino es Chile, un actor clave en la conectividad digital del Pacífico sur y en pleno proceso de consolidación como hub tecnológico regional. El proyecto, bautizado como Chile–China Express, fue identificado en registros industriales como una iniciativa “en progreso” a cargo de la firma Inchcape/ISS, con participación de empresas chinas, aunque sin detalles públicos sobre financiamiento o términos contractuales.   

La nación chilena no es ajena a la expansión de cables submarinos: ya pertenece a otras redes de fibra óptica que lo conectan con Sudamérica y el resto del mundo, como Humboldt, impulsado por Google y previsto para conectar Valparaíso con Sídney, cuyo cronograma e inversión han sido transparentes. Sin embargo, Chile–China Express propone ir más allá, estableciendo un enlace directo con Hong Kong que se presenta como una alternativa a los sistemas tradicionales con fuerte participación occidental.

China vs. EE.UU. por Chile

Chile se encuentra en el centro de una creciente disputa tecnológica al aceptar la oferta de China para construir un cable submarino de fibra óptica que conectará a la región con Asia. Este proyecto no solo representa un avance en la infraestructura digital, sino que también otorga a los chinos una influencia estratégica sobre las redes digitales internacionales. La decisión podría reconfigurar su posición geopolítica en América Latina, colocando al país en una competencia directa con EE.UU. por el control de la infraestructura crítica de transmisión de datos.   

El cable submarino chino intensifica la rivalidad entre ambas potencias, ya que el control de estas redes implica ventajas en inteligencia digital, seguridad cibernética y poder blando global. Washington ha expresado su preocupación por los riesgos de espionaje, dada la legislación china, que podría obligar a las empresas a cooperar con el Estado en la entrega de información, incluso fuera de su territorio. Esta situación también encendió las alarmas en América Latina sobre la soberanía de los datos y la autonomía digital de los países, que dependen cada vez más de redes seguras para su desarrollo económico y social.   

Cables submarinos de China preocupan al Pacífico

La preocupación creciente sobre la seguridad de los cables submarinos en el Pacífico se ha intensificado debido a las tensiones geopolíticas con China. Estos cables, que conectan a países clave como Japón, Taiwán, Corea del Sur y Estados Unidos, son esenciales para comunicaciones internacionales, incluidas transferencias de datos e información financiera. Dado su rol crucial en la globalización, su posible destrucción deliberada representaría una grave amenaza para la conectividad global, especialmente en tiempos de conflicto, lo que podría afectar gravemente sectores como la educación, negocios y seguridad nacional.

 La amenaza técnica relacionada con los cables submarinos es significativa. Según expertos, la nación china ha desarrollado un buque especializado que puede cortar cables a profundidades de hasta 4.000 metros, lo que demuestra que la destrucción de estos cables no requiere de tecnología avanzada o costosa. Basta con utilizar métodos relativamente simples, como anclas pesadas arrastradas por el fondo marino, para dañar estas infraestructuras vitales. Este tipo de sabotaje sería una forma efectiva de guerra híbrida, interrumpiendo las comunicaciones y causando caos en la región Asia-Pacífico, similar a los ataques ocurridos en el mar Báltico.

Como respuesta a esta amenaza, países como Japón están adoptando medidas preventivas para proteger sus cables submarinos, como excluir a empresas chinas de proyectos clave de infraestructura. Además, expertos abogan por la mejora de la protección legal, sugiriendo que se implementen sanciones severas para quienes destruyan deliberadamente cables submarinos. Sin embargo, la defensa física sigue siendo un desafío, ya que no existen mecanismos suficientes para prevenir o proteger estas infraestructuras de un ataque directo en el fondo marino. Estas medidas buscan minimizar el riesgo de que una interrupción de comunicaciones sea utilizada como una herramienta estratégica en futuros conflictos.   

     

viernes, 19 de diciembre de 2025

CHILE: El nuevo presidente ha prometido recortar el gasto público dedicado a la ciencia

Publicado en Science
https://www.science.org/content/article/chile-s-new-president-could-shake-nation-s-science-community?utm_source=onesignal&utm_medium=webpush&utm_content=news&utm_campaign=webpush



El nuevo presidente de Chile podría revolucionar la comunidad científica del país


El político de derecha José Antonio Kast ha prometido recortar el gasto público


17 de diciembre de 2025

Por María de los Ángeles Orfila


La comunidad científica chilena podría enfrentarse a una importante reorganización bajo el mandato del recién elegido presidente de derecha, según afirman investigadores y veteranos políticos del país. El abogado José Antonio Kast ha prometido recortar el gasto público y ha insinuado que podría reducir o eliminar el Ministerio de Ciencia del país.


Kast derrotó a su oponente de izquierda, Jeannette Jara, por un margen del 58 % al 42 % en las elecciones del 14 de diciembre. Se presentó con la promesa de tomar medidas enérgicas contra la delincuencia y la inmigración y de racionalizar el Gobierno, y algunos científicos chilenos temen que repita las controvertidas políticas relacionadas con la ciencia aplicadas por Javier Milei, el presidente libertario de la vecina Argentina.


«Kast se ha centrado principalmente en la seguridad como el principal problema del país», afirma Claudio Acuña Castillo, bioquímico de la Universidad de Santiago. «Por desgracia, ya hemos visto que, en gobiernos similares, la educación y la ciencia comienzan a desmantelarse para cumplir sus promesas».


Kast ha prometido recortar 6000 millones de dólares del gasto público en los 100 días siguientes a su toma de posesión, pero no ha ofrecido «una hoja de ruta clara» para los recortes, según Acuña Castillo. Y si se lleva adelante la propuesta de subordinar el Ministerio de Ciencia al Ministerio de Educación, la ciencia podría terminar «en las sombras», advierte Carolina Gainza, que se desempeñó como subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación en el actual Gobierno. Los grupos de investigación chilenos han advertido, por ejemplo, que la inversión gubernamental en ciencia y tecnología podría pasar a ser una prioridad menor y caer por debajo del ya bajo 0,41 % del producto interior bruto de Chile. «Debilitar el ministerio tendría un grave impacto en el desarrollo y la innovación», afirma Acuña Castillo.


Gainza también teme que la administración de Kast ponga demasiado énfasis en la investigación aplicada, promoviendo lo que ella denomina «una sociedad de dos velocidades: mientras algunos disfrutan de los beneficios del progreso, otros sufren. […] Si la ciencia solo se orienta hacia la productividad [económica], áreas como el medio ambiente, la pobreza, la educación y la salud quedan relegadas a un segundo plano, lo que afecta directamente a quienes ya son más vulnerables».


Otros en Chile están preocupados por el futuro de la libertad académica y la protección del medio ambiente. Durante la campaña, Kast atacó las regulaciones medioambientales y prometió impulsar el desarrollo mediante la desregulación. Además, criticó lo que denominó la «ideologización» de las universidades. «Ha presentado ideas que son muy perjudiciales para la sociedad, pero también para las instituciones que realizan investigaciones», afirma Cristina Dorador, ecóloga microbiana de la Universidad de Antofagasta. 

Durante la campaña, Kast adoptó una postura que contó con el apoyo de algunos científicos: se opuso a un gigantesco proyecto energético en el desierto de Atacama que, según advirtieron los astrónomos, empañaría los cielos oscuros sobre algunos de los telescopios más grandes del mundo. «Estos cielos», afirmó Kast, «son únicos en todo el mundo».


No está claro hasta qué punto o con qué rapidez Kast podrá impulsar su agenda, dado que su Partido Republicano no tiene mayoría en el Congreso chileno. Está previsto que asuma el cargo el 11 de marzo de 2026.



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ScienceInsiderLatin America


Chile’s new president could shake up nation’s science community


Right-wing politician José Antonio Kast has promised to slash government spending


17 Dec 2025

By María de los Ángeles Orfila


Chile’s scientific community could face a significant shake-up under the nation’s newly elected right-wing president, say researchers and policy veterans there. Lawyer José Antonio Kast has promised to slash government spending and hinted that he might shrink or eliminate the nation’s science ministry.

Kast defeated his left-wing opponent, Jeannette Jara, by a 58% to 42% margin in the 14 December election. He ran on promises to crack down on crime and immigration and streamline government, and some Chilean scientists fear he will replicate controversial science-related policies pursued by Javier Milei, the libertarian president of neighboring Argentina.  

“Kast has primarily focused on security as the country's main problem,” says Claudio Acuña Castillo, a biochemist at the University of Santiago. “Unfortunately, we have already seen that, in similar governments, education and science begin to be dismantled in order to fulfill their promises.”

Kast has promised to slash $6 billion from government spending within 100 days of taking office but hasn’t offered “a clear road map” for cuts, according to Acuña Castillo. And if a proposal to make the science ministry subordinate to the Ministry of Education moves forward, science could end up “in the shadows,” warns Carolina Gainza, who served as undersecretary of science, technology, knowledge, and innovation in the current government. Chilean research groups have warned, for example, that government investment in science and technology could become a lower priority and fall below the already low 0.41% of Chile’s gross domestic product. “Weakening the ministry would have a serious impact on development and innovation,” Acuña Castillo says.  

Gainza also worries Kast’s administration will put too much emphasis on applied research, promoting what she calls “a two-speed society: while some enjoy the benefits of progress, others suffer. … If science is only aimed at [economic] productivity, areas such as the environment, poverty, education, and health are pushed to the background, directly impacting those who are already most vulnerable.”

Others in Chile have concerns about the future of academic freedom and environmental protection. During the campaign Kast attacked environmental regulations and promised to boost development through deregulation. And he criticized what he called the “ideologization” of universities. “He has presented ideas that are very harmful to society, but also to the institutions that conduct research,” asserts Cristina Dorador, a microbial ecologist at the University of Antofagasta.  

During the campaign, Kast did take one position popular with some scientists: He opposed a giant energy project in the Atacama Desert that astronomers warned would mar the dark skies above some of the world’s largest telescopes. “These skies,” Kast said, “are unique worldwide.”

It’s not clear how far or quickly Kast will be able to push his agenda, given that his Republican Party does not have a majority in Chile’s Congress. He is scheduled to take office on 11 March 2026.


doi: 10.1126/science.z4y0xob


miércoles, 9 de abril de 2025

LIBRO: Participación de las mujeres en el sector editorial latinoamericano

Publicado en Blok de Bid
https://www.ub.edu/blokdebid/es/node/1383 






Hacia una subjetividad editorial femenina

Mié, 02/04/2025 

Alfredo Lèal
Instituto de Investigaciones Bibliográficas. UNAM

Szpilbarg, Daniela; Mihal, Ivana. Participación de las mujeres en el sector editorial latinoamericano [en línea]. Bogotá: Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe – Cerlalc, 2024. 61 p. <https://cerlalc.org/publicaciones/participacion-de-las-mujeres-en-el-sector-editorial-latinoamericano/>. [Consulta: 26.3.2025]. ISBN (PDF): 978-958-671-275-0. 



Presentado a la manera de un informe que da cuenta de la investigación piloto llevada a cabo en el sector editorial de Argentina, Colombia, Chile, Guatemala y Perú por las investigadoras Daniela Szpilbarg e Ivana Mihal, este trabajo dista mucho de limitarse a ofrecer una somera descripción de la Participación de las mujeres en el sector editorial latinoamericano, mostrándose más bien como, cuando menos, un inmejorable punto de partida para ulteriores investigaciones en el campo de los estudios del libro y la edición. Empleando herramientas sociológicas, principalmente encuestas y gráficas, tanto como un enfoque metodológico comparativo fuertemente anclado en la teoría feminista, con especial atención al modo en que en ésta se ha pensado, por ejemplo, en la categoría de trabajo, Szpilbarg y Mihal le ofrecen al lector y la lectora –especialista o no en temas de edición– un diagnóstico crítico en torno a la importancia de entender, documentar y, por supuesto, transformar las condiciones de la mujer en el sector editorial de América Latina.

De los cuatro apartados, el primero le sirve a las investigadoras para plantear sus hipótesis de trabajo, sustentadas en un diálogo horizontal con otras investigaciones que hoy día, a pesar de ser ciertamente recientes, resultan centrales en el desarrollo del estudio de los modos y alcances, materiales tanto cuanto simbólicos, del trabajo de las mujeres en el sector editorial, como lo son los trabajos de Marina Garone (Las mujeres y los estudios del libro y la edición en Iberoamérica, Universidad de Los Andes, 2023) o Ana Gallego Cuiñas («Femedición: hacia una práxis editorial feminista en Iberoamérica», Iberoamericana, 2022). Luego de establecer el estado de la cuestión, Szpilbarg y Mihal plantean que «el género determina no solamente las condiciones de trabajo en las editoriales, sino que también influye [en] otros aspectos que se expresan en las decisiones y políticas editoriales» (p. 14), por lo cual «es necesario considerar [a las editoras] como agentes intelectuales y, en esa medida, es preciso indagar por la experiencia de las mujeres en tanto editoras, frente a la tarea de selección e intervención sobre los textos» (p. 14).

De este modo, los datos que arrojan las encuestas realizadas son fundamentales para que, en las secciones 2 y 3, se establezca el soporte empírico sociológico para la sección 4, por mucho la más interesante del informe, sobre todo por el modo en que los números y porcentajes diagramados en gráficas adquieren, si no un rostro, sí una cierta familiaridad para todxs quienes investigan los procesos y políticas editoriales en América Latina. De esta manera, en un apartado que «recupera las opiniones, percepciones y experiencias con base en sus trayectorias como mujeres editoras, las cuales revelan una compleja interrelación entre los aspectos laborales y personales de las editoras, y ofrecen una visión rica y matizada de las condiciones de trabajo en el sector editorial» (p. 34), las investigadoras nos ofrecen un documento sociológico para lo que, con base en su texto, podríamos denominar la subjetividad editora femenina.

La definición de dicha subjetividad no es, creemos, asunto menor. Por el contrario: entenderla, documentarla y problematizarla resulta harto necesario en un ecosistema donde los libros de Carlos Barral, Jorge Herralde o Guillermo Schavelzon son mercancías que casi de inmediato encuentran su público lector –constituyendo, de paso, un género específico de las memorias culturales, como lo proponen Ana Gallego Cuiñas y Jorge J. Locane, coordinadorxs del dossier «Poéticas de editor/a: aproximaciones críticas para la demarcación de un género» de la Revista de Estudios Hispánicos, 2024–, mientras que nombres como Carmen Balcells, Esther Tusquets o Beatriz de Moura siguen más bien asociándose con el boom, es decir, con el éxito comercial de cuatro escritores hombres, cuatro «machos alfa», para usar la expresión que al respecto diera Roberto Bolaño. Baste decir que, de las tres, sólo Tusquets es autora de un libro de su experiencia como editora: Confesiones de una editora poco mentirosa (RqueR, 2005), desde cuyo título se perciben empero los ecos dieciochescos de aquellas mujeres que, en los salones literarios, se posicionaban en un campo controlado por los hombres.

En este sentido, es importante lo que el estudio de Szpilbarg y Mihal nos demuestra, en tanto la mujer editora, si la entendemos en cuanto subjetividad, se construye a sí misma: «es con el paso del tiempo que las mujeres fueron habilitadas o se habilitaron a sí mismas a tomar un rol que, más allá́ de lo ejecutivo o resolutivo, conllevaba tomar decisiones en cuanto a la construcción del catalogó, por medio de contratación de textos o adquisición de textos de otras lenguas para publicar traducciones» (p. 36). Historiar la subjetividad editora femenina implica, primero, debatir todo argumento que pretenda que dicha habilitación no es restrictiva de las mujeres. Por ello resulta indispensable, como lo hacen ver las autoras del informe, constatar «la confirmación de la feminización del trabajo editorial […] [la cual] se visualiza en el elevado número de mujeres que forman parte de los equipos editoriales, incluso en los grandes grupos empresariales» (p. 37), pero sobre todo en la medida en que, como lo demuestra el testimonio de varias de las editoras entrevistadas, «la feminización de la labor en la edición contemporánea se asocia a la precarización laboral, y como consecuencia de condiciones económicas menos redituables» (39). 

Así pues, mientras que, en palabras de una entrevistada, «los hombres hablan siempre en singular», siendo quienes, al final, se quedan con los créditos ante el público por los logros de una u otra editorial o sello, es un hecho que, en la voz de otra editora: «el mundo editorial en América Latina no ha sido nunca un mundo de hombres, sino un mundo lleno de mujeres, pero son los hombres los que salen en la foto. Eso ha cambiado, pero no en el mundo corporativo» (p. 43). Esto nos permite vislumbrar algunos derroteros críticos, por ejemplo, para el ámbito de las investigaciones –y ni qué decir en reseñas de índole más bien periódica– donde pocas veces se considera que una mercancía editorial que, ante el público, aparece como producto del borrado y la superación de las desigualdades de género, tiene, en su proceso productivo, una dinámica propiamente patriarcal. La oferta masificada de autoras, por ejemplo, de la literatura latinoamericana –Luiselli, Scweblin, Enriquez…–, no sólo no logra subsanar dichas instancias desigualmente construidas en la trastienda editorial, sino que de algún modo las replica vis a vis con otras mujeres cuyas obras se editan en editoriales significativamente más pequeñas y menos poderosas que Planeta o Random House.

De esta manera, en palabras de una de las entrevistadas, así como «los superjefes son varones» (p. 44), ¿podemos decir que las «superautoras» producen un efecto de feminización hacia aquellas que publican en editoriales medianas o pequeñas, convirtiendo el salto al gran conglomerado de sellos –absorbidos, por cierto, mediante una lógica que no puede sino concebirse en términos de neocolonialidad, en el sentido en que, como afirma Maurizio Lazzarato, «el primer botín del colonizador es la lengua del colonizado»– en otro techo de cristal? ¿Cómo pensar los casos de la mexicana Brenda Navarro, la ecuatoriana Mónica Ojeda o la uruguaya Fernanda Trías? Nos parece sumamente revelador que esta feminización sea incluso enunciada en la opinión de una editora chilena, quien afirma que hay menos mujeres en el catálogo a su cargo porque «a las mujeres hay que perseguirlas para que envíen manuscritos, en cambio los hombres envían y envían. Las mujeres, quizás por miedo, vergüenza o menos determinación que los hombres, envían mucho menos» (p. 48). Recuperamos las palabras de las propias Szpilbarg y Mihal, para quienes «resulta significativo que una de las editoras entrevistadas mencione que las mujeres no envíen tantos materiales por “miedo o vergüenza”, ya que en algunas otras entrevistas se habla de que las mujeres, por su dedicación a las tareas del hogar, necesitan de más tiempo para finalizar obras para presentar a las editoriales» (p. 48).

Si partimos, pues, del hecho de que una autora publicada en un sello trasnacional tiene, generalmente, un compromiso por más de una obra, mientras que una autora que publica, por ejemplo, en una editorial independiente –la chilanga Polilla Editorial o la madrileña Piezas Azules–, tiene la opción de firmar sólo por dicho material, cabe preguntarse por los problemas sistémicos que persisten en la consideración y el lugar que se le da a unas y otras obras en la crítica. Las autoras del informe lo sintetizan en este cuarto apartado, en el que se evidencia que, allende los resultados cuantitativos, siguen persistiendo «dinámicas de poder que jerarquizan los géneros aún en el presente, sobre todo, en el ámbito corporativo» (p. 50). Entender estas dinámicas resulta fundamental para la crítica, que, a pesar de la extensa oferta editorial, comúnmente toma como casos paradigmáticos sólo aquellas obras de los grandes sellos. 

El hecho de que en el informe se insista en que es el ámbito corporativo –que, recordemos, para el caso de la literatura latinoamericana, está poco menos que monopolizado por los capitales de Bertelsmann y Lara Hernández– donde persisten estas dinámicas de poder, razón estructural de la desigualdad, nos tiene que ayudar a, por lo menos, visibilizar que mientras la finalidad de la edición sea, como lo es bajo el sistema capitalista neoliberal –y, hoy día, bajo el modelo del capital en la nube o «tecnofeudalismo» propuesto por Cédric Durand y Yanis Varoufakis, en consonancia con el «capitalismo de la vigilancia» de Shoshana Zuboff–, la generación de plusvalor, ya sea mediante la ganancia o mediante la renta, la participación de la mujer en los ámbitos productivo y consuntivo no dejará de estar mediada por una instrumentalización de «la mujer» propiamente patriarcal. En suma, debemos cuestionarnos si lo que se nos vende como inclusivo o a veces hasta abiertamente «feminista» lo es en realidad. Y esto lo decimos haciendo eco de Szpilbarg y Mihal, quienes cierran su informe indicándonos la importancia de que «los diagnósticos [de su informe] contribuyan a emprender acciones que sirvan para cerrar las brechas, asimetrías y desigualdades que todavía persisten» (p. 57). Propongo una primera acción: leer y difundir este trabajo de Daniela Szpilbarg e Ivana Mihal. 

 

Esta reseña se publica juntamente con el Blog de l’Escola de Llibreria

jueves, 26 de diciembre de 2024

CHILE patenta tecnología en tratamiento del cáncer y revalida su liderazgo en el área

Publicado en BiobioChile
https://www.biobiochile.cl/noticias/salud-y-bienestar/cuerpo/2024/12/20/investigadores-chilenos-patentan-en-ee-uu-innovacion-que-reduce-tiempos-para-tratar-el-cancer.shtml 



Viernes 20 diciembre de 2024 | 

Investigadores chilenos patentan en EE.UU innovación que reduce tiempos para tratar el cáncer


La industria biotecnológica chilena sigue destacándose a nivel mundial con un desarrollo innovador en el área de la salud.

Investigadores de la Universidad de La Frontera (UFRO) lograron obtener una patente en Estados Unidos por los próximos 20 años para una tecnología revolucionaria destinada a la detección y tratamiento del cáncer mediante rayos X biomarcados con nanopartículas metálicas.

El sistema patentado, denominado COXIRIS (Sistema Confocal de Rayos-X de Ortovoltaje que Induce Radiación), permite identificar y tratar tumores de manera simultánea.

El proceso comienza con la inyección de nanopartículas metálicas o una solución de oro en el torrente sanguíneo, que se concentra selectivamente en las células cancerígenas. Esto permite visualizar y tratar las áreas afectadas mediante radiación focalizada, reduciendo significativamente el tiempo entre el diagnóstico y el tratamiento.

El director del Centro de Excelencia en Física e Ingeniería en Salud de la UFRO, Rodolfo Figueroa, destacó que la tecnología permite realizar tratamientos más precisos y con menor toxicidad radiológica.

“Incorporamos al organismo un preparado inocuo que se adhiere a los tumores a través de los anticuerpos cancerígenos, permitiendo aplicar radiación de manera efectiva en la zona marcada”, explicó.

Beneficios y próximos pasos

A diferencia de los tratamientos convencionales, que implican varias etapas entre el diagnóstico y la intervención, COXIRIS ofrece una solución inmediata gracias a su capacidad teranóstica (diagnóstico y tratamiento simultáneo).

Esto reduce los riesgos asociados al crecimiento y cambio de posición de los tumores durante los periodos de espera.

Actualmente, las pruebas realizadas en modelos experimentales han demostrado la capacidad del sistema para detectar anomalías a profundidades de entre cinco y siete centímetros. El equipo trabaja para ampliar este rango a diez centímetros y optimizar los tiempos de aplicación. Próximamente, iniciarán ensayos en animales pequeños, con miras a realizar pruebas clínicas en humanos en el futuro cercano.

La obtención de esta patente no solo representa un respaldo a la innovación tecnológica, sino que también abre la puerta a posibles transferencias tecnológicas en el mercado estadounidense.

Además, los investigadores esperan lograr patentes similares en Europa, particularmente en España, Francia y Alemania, consolidando a Chile como un referente en biotecnología aplicada a la salud. 



lunes, 17 de abril de 2023

ALyC: problemas por la alta rotación de ministros de ciencia

Publicado en SciDevNet
https://www.scidev.net/america-latina/news/alta-rotacion-de-ministros-de-ciencia-un-factor-que-afecta-al-sector/?utm_source=SciDev.Net&utm_medium=email&utm_campaign=13880866_2023-04-17%20Weekly%20Email%20Digest%20-%20Am%C3%A9rica%20Latina%20y%20el%20Caribe%20Template.%20For%20no%20topic%20preferences&dm_i=1SCG,89IJM,665LFG,XYC4M,1




17/04/23
Alta rotación de ministros de ciencia, un factor que afecta al sector
De un vistazo
  • En Chile, en poco más de 400 días, tres ministros de Ciencia y Tecnología han ocupado la cartera
  • Pero no es el único país latinoamericano con una alta rotación de ministros del sector
  • Constantes cambios son otra evidencia de poca importancia que el poder político da a la ciencia



[SANTIAGO DE CHILE] Los cambios constantes de ministros de Ciencia y
Tecnología son un factor adicional que contribuye a darle inestabilidad a las
políticas científicas y generan incertidumbre en los sectores involucrados,
según especialistas latinoamericanos en gestión pública de la ciencia
consultados por SciDev.Net.

Por ejemplo en Chile, en poco más de 400 días que lleva el régimen del 
presidente Gabriel Boric se han cambiado tres ministros de Ciencia, Tecnología,
Conocimiento e Innovación.

El último ocurrió el 10 de marzo pasado, cuando nombró a la abogada Aisén
Etcheverry, quien se desempeñaba hasta entonces como presidenta del Consejo
Nacional de Ciencia, Tecnología y Conocimiento e Innovación, cargo que ha sido
asumido por la removida ministra Silvia Díaz.

“Preocupa que cada persona que ocupa este cargo implementa nuevas medidas
lo que necesariamente conlleva una gran inestabilidad en el sistema. Más aún
considerando que con cada ministro o ministra se establece un diálogo, se llega a
acuerdos con la comunidad científica, pero todo queda en nada al cambiar la
 autoridad”, comenta a SciDev.Net Cecilia Hidalgo, presidenta de la Academia de
Ciencias de Chile
.

Pablo Astudillo, biólogo fundador del movimiento Más Ciencia Para Chile
y uno de los científicos que trabajó activamente para la creación del ministerio,
considera negativo que haya una rotación tan alta de ministros en una cartera
tan nueva (comenzó a operar en octubre de 2019).

“Los científicos seguimos viviendo una situación tan crítica como cuando todavía
no existía un ministerio y eso me parece que es grave porque si tu objetivo es
poner la ciencia al servicio del desarrollo me parece que es muy evidente que
en primer lugar necesitas una ciencia que movilizar para lograr tus objetivos”, opina.

Astudillo considera que el ministerio ha tenido un foco muy disperso en distintas
iniciativas: “aparece en distintas mesas liderando distintas políticas pero no se
preocupa de su ámbito sectorial y, por lo tanto, esto nos lleva a un segundo
problema: que se está depositando mucha expectativa en lo que puede hacer
el Ministerio de Ciencia y quizás no se está aprovechando que sean los ministerios
 sectoriales los que aprovechen los conocimientos científicos que pueda movilizar
el ministerio para sus propios objetivos”.

Por su parte Andrés Couve, quien fue el primer titular de la cartera en Chile durante
 el gobierno de Sebastián Piñera (2019-2022), opina que “promover la ciencia y la
 tecnología y su rol en el desarrollo del país realmente tienen que ser política de
 Estado porque es un desafío de largo plazo. La investigación científica y su
transferencia son transiciones que son lentas porque el conocimiento científico
demora en generarse”.

“No conozco las razones por las cuales los ministros recientes han durado poco.
Creo que siempre en los gobiernos, en los gabinetes hay razones para hacer
cambios que generalmente son complejas, son equilibrios políticos muchas veces”,
señala Couve a SciDev.Net en conversación telefónica.

Tras recordar que estos son cargos de exclusiva confianza del Presidente de
la República añade que estos cambios “afectan significativamente la continuidad
de una política científica. Lo que sí puedo decir es que no es lo que necesitamos”,
señala Couve, quien actualmente volvió a sus labores como docente en la facultad
de Medicina de la Universidad de Chile.

Más allá de los cambios de ministros

Y si bien el de Chile es un caso extremo, no es la excepción en Latinoamérica,
donde también se han presentado casos similares en Brasil y Costa Rica en
los últimos años.

Para Helena Nader, presidenta de la Academia Brasileña de Ciencias, la alta
rotación ministerial influye en el sector, pero es solo una parte del problema y
no solo de Brasil sino de toda la región.

En su país, desde la creación del ministerio, en 1985, han pasado por el cargo
24 ministros, un promedio de un ministro cada 1,5 años. Muy pocos titulares se
mantuvieron en esa cartera por más de tres años, mientras que 18 no alcanzaron
a permanecer un año. En el caso de Costa Rica, el ministerio se creó en 1990
y desde entonces han pasado por el cargo 16 ministros. El promedio en el cargo
es de 2 años.

Para Nader, el verdadero problema es que más allá de la alta rotación, los
científicos “todavía no estamos siendo considerados por los que están en el poder.
Ellos no ven a la ciencia como algo relevante”.

“Muy a menudo el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación es uno de
los últimos en elegir a su ministro. No se considera importante”, afirma Renato
Janine Ribeiro, quien fue ministro de Educación de Brasil en 2015 y actualmente
preside la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC).

Admite que el ser o no científico no necesariamente define si un ministro será
bueno o malo, ya que ha habido políticos que han sido muy buenos ministros de
ciencia.

Nader insiste en que más allá del desempeño de un ministerio lo que importa es
que los representantes de la ciencia sean bien considerados y comenta que
Estados Unidos no tiene un ministro de Ciencia, pero sí un asesor de alto nivel
el presidente, e instituciones sólidas como la National Academy of Science o
la National Academy of Engineering, con más de 1.000 empleados cada
una prestando apoyo tanto al Congreso como a la Presidencia.

“Nadie piensa allá que la ciencia no es relevante, lo mismo en el Reino Unido
o en la Unión Europea. Acá tenemos ministros, pero no cuentan con el apoyo
necesario”, sentencia.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y
el Caribe de 
SciDev.Net

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