lunes, 7 de septiembre de 2026

BRASIL demuestra que las revistas del Sur Global pueden ser de alto impacto, según muestra estudio basado en SciELO


artículo publicado en: scielo.br/j/aabc/a/Gt9GH39WH4BtwjHD3PsVrzG/?format=pdf&lang=en&ilang=pt_BR

Anais da Academia Brasileira de Ciências: https://www.scielo.br/j/aabc/a/Gt9GH39WH4BtwjHD3PsVrzG/?format=html&lang=en&ilang=pt_BR 

An Acad Bras Cienc (2026) 98(3): e20250769 DOI 10.1590/0001-3765202620250769 Anais da Academia Brasileira de Ciências | Annals of the Brazilian Academy of Sciences Printed ISSN 0001-3765 I Online ISSN 1678-2690 www.scielo.br/aabc | www.fb.com/aabcjourna


¿Pueden las revistas de bajo costo y acceso abierto del Sur Global tener un alto impacto?

CONCEPTA MCMANUS, ANDREA VIEIRA, FELIPE PIMENTEL, DANIEL PIMENTEL & ABILIO A. BAETA NEVES

Resumen: Este estudio examina si las revistas brasileñas indexadas en SciELO pueden alcanzar un impacto académico y en las políticas públicas significativo. Se evaluaron los 20,000 documentos más citados, de un total de 368,000 artículos encontrados en Scopus. Estos artículos, especialmente los pertenecientes a las ciencias de la salud y las ciencias agrícolas, presentaron un impacto de citación superior a dos veces el promedio mundial.

El impacto estuvo fuertemente influido por la posición de la revista en los cuartiles y por el tipo de entidad editora: las revistas Q1 y aquellas gestionadas por asociaciones o editoriales comerciales obtuvieron mejores resultados que las situadas en otros cuartiles. Los artículos de alto impacto también procedían con frecuencia de editoriales institucionales y universitarias.

Las publicaciones de SciELO tienen relevancia más allá del ámbito académico, como lo demuestran sus citas en importantes documentos de políticas públicas publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y organismos del gobierno brasileño. Estas citas estuvieron asociadas con un impacto académico significativamente mayor.

Importantes empresas farmacéuticas y tecnológicas hicieron referencia a estos artículos en solicitudes de patentes. La colaboración internacional fue limitada y no influyó significativamente en las tasas de citación.

Aunque el número de citas ha aumentado, pocos artículos de SciELO se publican en revistas internacionales de primer nivel, lo que refleja desigualdades estructurales y sesgos existentes en la publicación académica.

Los resultados cuestionan la idea de que las revistas del Sur Global tengan inherentemente un bajo impacto. Asimismo, confirman la importancia de plataformas como SciELO para promover una visibilidad y una influencia científicas más equitativas, y respaldan políticas destinadas a fortalecer la investigación procedente de las regiones en desarrollo.


Extractos de las secciones de DISCUSIÓN y CONCLUSIONES:

DISCUSIÓN

Muchas bases de datos de indización prestigiosas incluyen principalmente revistas de países de altos ingresos, lo que dificulta que las revistas del Sur Global alcancen una visibilidad y un reconocimiento más amplios. Estar indizado en las principales bases de datos es fundamental para incrementar las citas. SciELO está trabajando para lograr la indización de sus revistas en DOAJ, LILACS, MEDLINE, Redalyc, Scopus y Web of Science (Packer & Babini 2020). El lanzamiento del SciELO Citation Index en Web of Science (WoS) también puede considerarse un reconocimiento de la calidad de las publicaciones de la región (Minniti et al. 2018). En los últimos años ha aumentado el número de revistas de América Latina y el Caribe (ALC) indizadas en bases de datos internacionales (Machin-Mastromatteo 2019).

Las revistas del Sur Global pueden disponer de recursos limitados para actividades de marketing, promoción y difusión. Como consecuencia, pueden tener dificultades para atraer la atención de investigadores y lectores de todo el mundo, lo que se traduce en menores tasas de citación. Las universidades, asociaciones e institutos de investigación representan el 90 % de las revistas de ALC incluidas en SciELO (Vélez-Cuartas et al. 2016). Esta es la misma proporción de revistas brasileñas indizadas en WoS y Scopus que son gestionadas por universidades y asociaciones (Rodrigues & Abadal 2014). Aunque no todas las revistas académicas son de baja calidad científica, como se observa en el presente estudio, la escasez de financiamiento puede obstaculizar la publicación científica. Asimismo, la menor productividad de las revistas académicas repercute en su visibilidad internacional, ya que WoS y Scopus dan prioridad a las publicaciones más productivas (Repiso et al. 2019).

Otros factores que pueden reducir el número de citas son las redes de investigación limitadas, una cobertura restringida en índices y bases de datos, la falta de recursos para la promoción, los incentivos y el reconocimiento en la carrera académica, así como factores históricos. Los investigadores del Sur Global pueden tener menos oportunidades de colaborar con colegas de otros países o regiones, lo que afecta la visibilidad y el alcance de sus investigaciones. Contar con redes de investigación sólidas es fundamental para incrementar las citas y el impacto (McManus et al. 2020b). Brasil es el país con mayor grado de endogamia académica de América Latina, ya que el 88 % de los artículos publicados en revistas locales son de autoría brasileña (Collazo-Reyes 2014).

En algunos sistemas académicos, se incentiva a los investigadores a publicar en revistas de alto impacto para progresar en sus carreras u obtener financiamiento. Los investigadores del Sur Global pueden dar prioridad a la publicación de sus mejores trabajos en revistas consolidadas y de alto impacto, aun cuando dispongan de investigaciones valiosas que podrían publicar en revistas locales. El predominio histórico de la ciencia occidental y de la publicación académica occidental ha influido tanto en las prácticas de citación como en las percepciones sobre la calidad. Superar los sesgos históricos y promover una mayor diversidad de voces en el ámbito académico puede contribuir a elevar la visibilidad y el impacto de las revistas científicas del Sur Global. Beigel et al. (2024) demostraron un predominio de las revistas diamante, las instituciones editoriales universitarias y las formas multiescalares de circulación, como se observa en las revistas de SciELO y Redalyc. Los autores sostienen que, a pesar de la diversidad lingüística y disciplinaria, estas características pueden contribuir eficazmente a la comunicación científica en el contexto de la ciencia abierta.

Las publicaciones de alto impacto no son exclusivas de las revistas de países de altos ingresos ni de las editoriales comerciales. Muchas revistas de SciELO, particularmente en las ciencias de la salud y las ciencias agrícolas, alcanzaron niveles de citación superiores al promedio mundial —con un Impacto de Citación Ponderado por Campo (Field-Weighted Citation Impact, FWCI) superior a 2.0 en algunos títulos—. Esto sugiere que las investigaciones publicadas en estas revistas tienen repercusión tanto en el ámbito nacional como internacional, principalmente cuando abordan cuestiones de relevancia local que poseen una aplicabilidad más amplia, como la salud pública, la biodiversidad y la agricultura. Este resultado contrasta con lo señalado por Do Canto et al. (2022), quienes afirmaron que la preferencia por temas de investigación locales y regionales conduce a un bajo impacto.

Cabe destacar que los datos indican que el cuartil de la revista y el tipo de entidad editora influyen significativamente en el impacto. Las revistas situadas en el Q1 y aquellas gestionadas por editoriales comerciales o asociaciones científicas tienden a presentar puntuaciones más altas del Impacto de Citación Normalizado por Categoría (Category Normalized Citation Impact, CNCI). Sin embargo, una proporción considerable de los artículos altamente citados sigue procediendo de editoriales universitarias o institucionales, lo que indica que también es posible mantener investigaciones de calidad y estándares editoriales rigurosos con recursos modestos. La inclusión de las revistas en bases de datos como Web of Science o Scopus (Pranckutė 2021) puede contribuir a incrementar las citas en otras revistas (Martín Martín et al. 2018); el 53 % de las revistas brasileñas y el 52 % de los artículos están presentes en Web of Science (Maricato et al. 2023). Estos autores mostraron que Scopus (en 2007) y Web of Science (en 2014) incorporaron parcialmente datos de SciELO, aunque pueden existir deficiencias en la cobertura retrospectiva, problemas relacionados con las políticas de indización y una reducción en la transferencia de información de las revistas de SciELO hacia estas bases de datos, entre otros factores (Bojo-Canales & Melero 2023). La cobertura fue más amplia en Dimensions y OpenAlex.

Otra contribución significativa de este estudio es la demostración de la relevancia de estas publicaciones para las políticas públicas. Los artículos de SciELO han sido citados por importantes organizaciones internacionales, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como por organismos del gobierno brasileño y centros de análisis de políticas públicas (think tanks). La incorporación de artículos de SciELO en documentos de políticas públicas más que duplicó el FWCI de los artículos más citados, lo que pone de manifiesto su influencia más allá del ámbito académico. Aunque recientemente se ha producido una disminución de las citas en documentos de políticas públicas, esto podría reflejar un desfase temporal en su incorporación, más que una reducción de su relevancia.

Las citas en patentes ponen aún más de relieve el valor aplicado de las investigaciones publicadas en estas revistas. Aunque en los últimos años se ha registrado una disminución, empresas como GlaxoSmithKline, Novartis y Unilever han citado artículos de SciELO, lo que demuestra la existencia de vínculos concretos entre la ciencia en acceso abierto y la innovación. Esto añade una dimensión de impacto socioeconómico al argumento en favor del apoyo a los modelos de publicación en acceso abierto en el Sur Global. McManus et al. (2020, 2024a, 2024b) demostraron que la colaboración internacional y la colaboración con la industria incrementaron el impacto de la investigación brasileña.

A pesar de estas fortalezas, reconocemos que persisten importantes desafíos. La colaboración internacional continúa siendo limitada, aunque está aumentando lentamente. Curiosamente, y a diferencia de estudios anteriores, la colaboración internacional no incrementó significativamente el impacto en este conjunto de datos. Esto podría reflejar el carácter endógeno de la ciencia brasileña, en la que los investigadores nacionales son autores de una elevada proporción de las publicaciones. Este aislamiento puede reducir la visibilidad dentro de las redes internacionales, aun cuando el trabajo sea de alta calidad. Cintra et al. (2020) señalan que, en las Ciencias Sociales y las Humanidades, los artículos publicados en inglés tuvieron un impacto menor que los publicados en portugués o español dentro de la colección SciELO Brasil.

Además, los resultados ponen de manifiesto una desconexión entre el acceso abierto y la publicación en revistas de primer nivel. A pesar del incremento del FWCI y del número de citas, pocos artículos de SciELO aparecen en el 10 % de las revistas con mayor factor de impacto. Esto sugiere que, si bien el acceso abierto aumenta la visibilidad y las citas, no necesariamente se traduce en la publicación en revistas de élite (Figueiredo et al. 2024), probablemente debido a barreras estructurales, sesgos lingüísticos o percepciones de prestigio heredadas históricamente.

Este estudio confirma la importancia de las plataformas de acceso abierto, como SciELO, para democratizar la producción y la difusión del conocimiento. Asimismo, señala la necesidad de mantener la inversión en la indización de revistas, la formación editorial, la difusión multilingüe y las redes regionales. A medida que evoluciona el ecosistema de la publicación académica, los modelos que combinan acceso de bajo costo y alto impacto, como demuestra SciELO, podrían servir de modelo para otras regiones del Sur Global.

Incrementar el número de citas de un artículo científico requiere una combinación de esfuerzos estratégicos por parte de los autores y un apoyo coordinado de las agencias de financiamiento, las editoriales, las universidades y la comunidad investigadora en su conjunto.

A nivel individual, los autores son quienes ejercen la influencia más directa sobre la visibilidad y el potencial de citación de sus trabajos (Martín-Martín et al. 2021, Huang et al. 2025). Publicar en revistas reconocidas, bien indizadas y que atraigan a un público amplio aumenta la probabilidad de que un artículo sea citado. Los autores deben elaborar títulos y resúmenes claros y concisos, que contengan palabras clave pertinentes, con el fin de mejorar su descubribilidad a través de los motores de búsqueda académicos. Hacer que los artículos estén disponibles en acceso abierto constituye otro factor fundamental, ya que el acceso abierto mejora significativamente la visibilidad y las tasas de citación (Komaritsa 2022, Figueiredo et al. 2024), al igual que la disponibilidad de datos o programas (Colavizza et al. 2020, Frachtenberg 2022).

Más allá de la publicación, los autores deben difundir activamente sus trabajos a través de plataformas académicas como ResearchGate y Academia.edu (Ebrahimzadeh et al. 2020), así como mediante redes sociales como Twitter y LinkedIn (Adriaanse et al. 2024, Doulani et al. 2020, Peres et al. 2022). Las presentaciones en congresos y los seminarios web (Hauss 2021, Aguinis et al. 2020) también ofrecen valiosas oportunidades para llegar a públicos más amplios. Participar en colaboraciones internacionales o interdisciplinarias puede ampliar aún más el alcance de un artículo (McManus et al. 2020b). Cuando resulte apropiado (Szomszor et al. 2020), citar publicaciones previas pertinentes del propio autor puede contribuir a reforzar la continuidad y la visibilidad de una trayectoria de investigación.

Las agencias de financiamiento (Shin et al. 2022, Aagaard et al. 2021) desempeñan un papel fundamental en el aumento de la visibilidad de la investigación y, en consecuencia, de sus citas. Con frecuencia fomentan o exigen la publicación en acceso abierto y proporcionan apoyo financiero para cubrir los cargos de publicación, contribuyendo así a que los resultados de investigación sean accesibles de manera más amplia. Muchas agencias mantienen sus propios repositorios o exigen a los beneficiarios de financiamiento que depositen sus trabajos en bases de datos nacionales o temáticas, garantizando su descubribilidad a largo plazo (Montague-Hellen & Montague-Hellen 2023). Además, al reconocer el impacto de las citas —como un indicador indirecto de la calidad— en las evaluaciones de proyectos o del desempeño de los investigadores, las entidades financiadoras incentivan las actividades de difusión y divulgación (Park et al. 2023). Las agencias de financiamiento también pueden estimular la colaboración, tanto nacional como internacional (Davies et al. 2022), aumentando así el impacto y la visibilidad.

Las editoriales también contribuyen al incremento de las citas al garantizar que los artículos estén indizados en importantes bases de datos académicas como Scopus, Web of Science y Google Scholar, y al mantener metadatos de alta calidad (Vasudevan et al. 2025, Maddi et al. 2025). Muchas ofrecen servicios de promoción, como la difusión de artículos en boletines informativos, comunicados de prensa y campañas en redes sociales. Asimismo, apoyan cada vez más las prácticas de ciencia abierta, entre ellas el intercambio de preprints y las políticas que exigen datos abiertos, y proporcionan herramientas como métricas alternativas (altmetrics) y alertas de citas para hacer un seguimiento de la visibilidad de los artículos y potenciarla. También es necesaria la formación continua de los editores y revisores de revistas (Dengler 2023, Knöchelmann et al. 2022, Noel 2022, Veltman 2025), ya que estos pueden influir, en última instancia, en los descubrimientos innovadores (Baccini & Re 2025). Beigel (2025) destaca la importancia del papel del editor para SciELO y Redalyc.

Las universidades y las instituciones de investigación apoyan a sus investigadores (Aboagye et al. 2021, Lancho-Barrantes & Cantu-Ortiz 2021, Niles et al. 2020) mediante la promoción de los trabajos publicados en sitios web institucionales, comunicados de prensa y repositorios de acceso abierto. También ofrecen capacitación en escritura científica, estrategias de publicación y comunicación de la investigación. El reconocimiento de las métricas de citación —junto con indicadores cualitativos— en las decisiones de contratación, promoción y financiamiento incentiva a los investigadores a participar más activamente en la difusión de sus trabajos.

También son esenciales prácticas sistémicas más amplias. El uso de metadatos estandarizados (Ulrich et al. 2022), la adopción de identificadores persistentes como ORCID (Baglioni et al. 2021) y el cumplimiento de los principios FAIR —Localizables, Accesibles, Interoperables y Reutilizables (Findable, Accessible, Interoperable, and Reusable)— (Jacobsen et al. 2020) contribuyen a mejorar la descubribilidad y la posibilidad de reutilización de los resultados científicos. Iniciativas como la Declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación (DORA) también promueven un uso más equilibrado y responsable de las métricas de citación en la evaluación de la calidad y el impacto de la investigación (Boury et al. 2023).

El incremento de las citas no es responsabilidad exclusiva de los investigadores individuales, sino que también depende de acciones coordinadas entre todos los actores del ecosistema de investigación (Wigdorowitz et al. 2024). Cuando estos esfuerzos están alineados, pueden aumentar significativamente el alcance, la relevancia y el reconocimiento de las publicaciones científicas.

CONCLUSIONES

Los resultados de este estudio cuestionan las suposiciones predominantes acerca del limitado impacto mundial de las revistas de acceso abierto del Sur Global. Al centrarse en las revistas brasileñas indizadas en SciELO, el análisis revela que, contrariamente a lo esperado, estas revistas pueden alcanzar efectivamente un alto impacto, particularmente en términos de métricas de citación y relevancia para las políticas públicas.

Mejorar la visibilidad, accesibilidad, calidad y colaboración internacional de las revistas científicas del Sur Global puede contribuir a incrementar su impacto de citación con el paso del tiempo. En las revistas del Sur Global se publican artículos altamente citados que abordan temas relevantes tanto a escala nacional como internacional y que han sido citados en documentos de políticas públicas de todo el mundo.

Este estudio puede contribuir a orientar el desarrollo de políticas destinadas a incrementar el impacto de las revistas científicas del Sur Global.


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Can low-cost, open-access journals from the Global South have a high impact?

CONCEPTA MCMANUS, ANDREA VIEIRA, FELIPE PIMENTEL, DANIEL PIMENTEL & ABILIO A. BAETA NEVES 

Abstract: This study examines whether Brazilian journals indexed in SciELO can achieve significant academic and policy impact. The 20,000 most-cited documents, out of 368,000 papers found in Scopus, were evaluated. These articles, especially in health and agricultural sciences, had citation impacts more than twice the global average. The impact was strongly influenced by the journal’s quartile ranking and publisher type, with Q1 journals and those managed by associations or commercial publishers outperforming those in other quartiles. Impactful papers also frequently came from institutional and university publishers. SciELO publications have relevance beyond academia, as evidenced by their citations in major policy documents issued by the WHO, UNESCO, FAO, and Brazilian government agencies. These were associated with significantly higher academic impact. Leading pharmaceutical and technology firms referenced these papers in patent filings. International collaboration was limited and did not significantly influence citation rates. Although citation counts have increased, few SciELO articles are published in top-tier global journals, reflecting structural inequalities and biases in scholarly publishing. Findings challenge the notion that journals from the Global South are inherently low-impact. They affirm the importance of platforms like SciELO in promoting equitable scientific visibility and influence, and support policies that strengthen research from developing regions. 

Key words: Global South, Policy Citation, Equity in Publishing, Open Access, Patent Citation

DISCUSSION 

Many prestigious indexing databases primarily index journals from high-income countries, making it challenging for journals from the Global South to achieve more comprehensive visibility and recognition. Being indexed in major databases is crucial for increasing citations. Scielo is working on indexing its journals in DOAJ, LILACS, MEDLINE, Redalyc, Scopus, and Web of Science (Packer & Babini 2020). The launch of the SciELO Citation Index in the Web of Science (WoS) can also be seen as a recognition of the quality of publications in the region (Minniti et al. 2018). The number of Latin American and Caribbean (LAC) journals indexed in international databases has recently increased (Machin-Mastromatteo 2019).

Global South journals may have limited resources for marketing, promotion, and dissemination. As a result, they may struggle to attract the attention of researchers and readers worldwide, leading to lower citation rates. Universities, associations, and research institutes represent 90% of LAC journals in SciELO (Vélez-Cuartas et al. 2016). This is the same proportion of Brazilian journals indexed in WoS and Scopus maintained by universities and associations (Rodrigues & Abadal 2014). Although not all academic journals are of low scientific quality, as seen in the present study, funding shortages can hinder scientific publishing. Additionally, the lower productivity of academic journals also reflects on international visibility, as WoS and Scopus prioritize the most productive publications (Repiso et al. 2019). 

Further factors that may reduce citations include limited research networks, limited indexing and database coverage, a lack of resources for promotion, career incentives and recognition, and historical factors. Researchers in the Global South may have fewer opportunities to collaborate with peers from other countries or regions, thereby affecting the visibility and reach of their research. Strong research networks are essential for increasing citations and impact (McManus et al. 2020b). Brazil is the most endogamous country in Latin America, with 88% of local journal articles authored by Brazilians (Collazo-Reyes 2014).

In some academic systems, researchers are incentivized to publish in high-impact journals to advance their careers or obtain funding. Researchers from the Global South may prioritize publishing their best papers in established, high-impact journals, even if they have valuable research to publish in local journals. The historical dominance of Western science and academic publishing has influenced citation practices and perceptions of quality. Overcoming historical biases and promoting diverse voices in academia can help elevate the visibility and impact of scientific journals from the Global South. Beigel et al. (2024) demonstrated a predominance of diamond journals, university publishing institutions, and multiscalar forms of circulation, as seen in Scielo and Redalyc journals. The authors claim that, despite linguistic and disciplinary diversity, these characteristics can contribute effectively to science communication within the context of open science. 

High-impact publications are not exclusive to journals from high-income countries or commercial publishers. Many SciELO journals, particularly in the health and agricultural sciences, reached citation levels above the global average (with Field-Weighted Citation Impact [FWCI] exceeding 2.0 for some titles). This suggests that research published in these journals resonates both nationally and internationally, primarily when it addresses locally relevant issues with broader applicability, such as public health, biodiversity, and agriculture. This is in contrast to Do Canto et al. (2022), who stated that preferences for local and regional research subjects lead to low impact. 

Notably, the data indicate that journal quartile and publisher type significantly influence impact. Journals in Q1 and those managed by commercial publishers or scientific associations tend to have higher CNCI scores. However, a substantial proportion of the highly cited papers still come from university or institutional publishers, indicating that quality research and rigorous editorial standards can also be maintained with modest resources. Journal registration in databases such as Web of Science or Scopus (Pranckutė 2021) can help increase citations in other journals (Martín Martín et al. 2018), with 53% of Brazilian journals and 52% of papers in Web of Science (Maricato et al. 2023). These authors showed that Scopus (in 2007) and Web of Science (in 2014) partially incorporated SciELO data, although there may be a lack of retrospective coverage, issues related to indexing policies, and a reduction in the communication of SciELO journals to these databases, among others (Bojo-Canales & Melero 2023). Coverage was wider in Dimensions and Open Alex. 

Another significant contribution of this study is the demonstration of policy relevance. SciELO papers have been cited by major international organizations, including the World Health Organization (WHO), the Food and Agriculture Organization (FAO), and the United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization (UNESCO), as well as Brazilian government bodies and policy think tanks. The integration of SciELO articles into policy documents more than doubled the FWCI of the most-cited papers, highlighting their influence beyond academia. While there has been a recent decline in policy citations, this may reflect a time lag in uptake rather than a reduction in relevance.

The citation by patents further underscores the applied value of research from these journals. Although there has been a reduction in recent years, companies such as GlaxoSmithKline, Novartis, and Unilever have cited SciELO articles, showing tangible connections between open access science and innovation. This adds a layer of socio-economic impact to the argument for supporting open-access publication models in the Global South. McManus et al. (2020, 2024a, 2024b) demonstrated that international collaboration and collaboration with industry increased the impact of Brazilian research.

Despite these strengths, we acknowledge enduring challenges. International collaboration remains limited, although it is slowly increasing. Interestingly, in contrast to previous studies, international collaboration did not significantly enhance impact in this dataset. This could reflect the endogenous nature of Brazilian science, where domestic researchers author a high proportion of publications. This insularity may reduce visibility in international networks, even if the work is of high quality. Cintra et al. (2020) note that, in the Social Sciences and Humanities, papers published in English had lower impact than those in Portuguese or Spanish in the SciELO Brazil collection.

Moreover, the findings highlight a disconnect between open access and publication in top tier journals. Despite increases in FWCI and citations, few SciELO articles appear in the top 10% of journals by impact factor. This suggests that while open access boosts visibility and citation, it does not necessarily translate into placement in elite journals (Figueiredo et al. 2024), likely due to structural barriers, language bias, or legacy perceptions of prestige.

This study confirms the importance of open access platforms, such as SciELO, in democratizing knowledge production and dissemination. It also signals the need for continued investment in journal indexing, editorial training, multilingual dissemination, and regional networks. As the ecosystem of scholarly publishing evolves, models that combine low-cost access with high impact, as demonstrated by SciELO, could serve as a blueprint for other regions in the Global South.

Boosting the number of citations of a scientific article requires a combination of strategic efforts by the authors and coordinated support from funding agencies, publishers, universities, and the broader research community.

At the individual level, authors have the most direct impact on the visibility and citation potential of their work (Martín-Martín et al. 2021, Huang et al. 2025). Publishing in reputable, well indexed journals that attract a broad readership increases the likelihood that an article will be cited. Authors need to craft clear, concise titles and abstracts rich in relevant keywords to enhance discoverability through academic search engines. Making articles openly accessible is another key factor, as open access significantly improves visibility and citation rates (Komaritsa 2022, Figueiredo et al. 2024), as well as data or program availability (Colavizza et al. 2020, Frachtenberg 2022). Beyond publication, authors should actively disseminate their work through academic platforms such as ResearchGate and Academia.edu (Ebrahimzadeh et al. 2020), as well as via social media networks like Twitter and LinkedIn (Adriaanse et al. 2024, Doulani et al. 2020, Peres et al. 2022). Conference presentations and webinars (Hauss 2021, Aguinis et al. 2020) also offer valuable opportunities to reach broader audiences. Engaging in international or interdisciplinary collaborations can further broaden the article’s reach (McManus et al. 2020b). When appropriate (Szomszor et al. 2020), citing one’s own relevant prior publications can help reinforce the continuity and visibility of a research trajectory.

Funding agencies (Shin et al. 2022, Aagaard et al. 2021) play a crucial role in enhancing research visibility and, consequently, citations. They often encourage or require open-access publishing and provide financial support for publication fees, thereby helping make research outputs more widely accessible. Many agencies maintain their own repositories or require grantees to deposit work in national or thematic databases, ensuring long-term discoverability (Montague-Hellen & Montague-Hellen 2023). Moreover, by recognizing citation impact (as a proxy for quality) in project evaluations or researcher performance assessments, funding bodies incentivize dissemination and outreach activities (Park et al. 2023). Funding agencies can also stimulate collaboration, both nationally and internationally (Davies et al. 2022), thereby increasing impact and visibility. 

Publishers also contribute to citation growth by ensuring that articles are indexed in major academic databases such as Scopus, Web of Science, and Google Scholar, and by maintaining high-quality metadata (Vasudevan et al. 2025, Maddi et al. 2025). Many offer promotional services, such as featuring articles in newsletters, press releases, and social media campaigns. They increasingly support open science practices, including preprint sharing and open data mandates, and provide tools such as altmetrics and citation alerts to track and boost article visibility. The continued training of journal editors and reviewers is also necessary (Dengler 2023, Knöchelmann et al. 2022, Noel 2022, Veltman 2025), as these may ultimately affect innovative discoveries (Baccini & Re 2025). The importance of the editor role for SciELO and Redalyc is highlighted in Beigel (2025).

Universities and research institutions support their researchers (Aboagye et al. 2021, Lancho-Barrantes & Cantu-Ortiz 2021, Niles et al. 2020) by promoting published work on institutional websites, in press communications, and through open-access repositories. They also offer training in scientific writing, publishing strategies, and research communication. Recognizing citation metrics — alongside qualitative indicators — in hiring, promotion, and funding decisions encourages researchers to engage more actively in publicizing their work.

Broader systemic practices are essential. The use of standardized metadata (Ulrich et al. 2022), the adoption of persistent identifiers such as ORCID (Baglioni et al. 2021), and compliance with FAIR data principles (Findable, Accessible, Interoperable, and Reusable) (Jacobsen et al. 2020) all enhance the discoverability and usability of scientific outputs. Initiatives such as the San Francisco Declaration on Research Assessment (DORA) also promote more balanced and responsible use of citation metrics in evaluating research quality and impact (Boury et al. 2023).}}

Increasing citations is not solely the responsibility of individual researchers but also depends on coordinated actions across all actors in the research ecosystem (Wigdorowitz et al. 2024). When aligned, these efforts can significantly enhance the reach, relevance, and recognition of scientific publications.


CONCLUSIONS

 The results of this study challenge prevailing assumptions about the limited global impact of open-access journals from the Global South. By focusing on Brazilian journals indexed in SciELO, the analysis reveals that, contrary to expectations, such journals can indeed achieve high impact, particularly in terms of citation metrics and policy relevance. Improving the visibility, accessibility, quality, and international collaboration of Global South scientific journals can help enhance their citation impact over time. Highly cited papers are published in Global South journals, addressing themes relevant both nationally and internationally, and have been referenced in policy documents worldwide. This study can help inform the development of policies to enhance the impact of scientific journals from the Global South


 


viernes, 4 de septiembre de 2026

GROELANDIA reduce colaboración científica con ESTADOS UNIDOS por desconfianza. Se afectan los estudios sobre cambio climático

Publicado en Science|Business
https://sciencebusiness.net/news/international-news/greenland-research-institutions-halt-new-us-collaborations-citing-mistrust?utm_source=ActiveCampaign&utm_medium=email&utm_content=Greenland%20research%20institutions%20halt%20new%20US%20collaborations%20citing%20mistrust&utm_campaign=Science%7CBusiness%20Bulletin%20No%20%201317%20%28Copy%29






Las instituciones de investigación de Groenlandia suspenden nuevas colaboraciones con Estados Unidos alegando desconfianza

27 de agosto de 2026

Los recortes a la investigación sobre cambio climático de la NSF también podrían reducir la presencia investigadora de Estados Unidos en Groenlandia.

Por Ole Ellekrog

Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue albergando ambiciones de apoderarse de Groenlandia, sus acciones parecen haber tenido el efecto contrario para los investigadores estadounidenses. Durante el verano, las dos instituciones de investigación más importantes de Groenlandia, el Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia y la Universidad de Groenlandia, anunciaron políticas para no iniciar nuevos proyectos de investigación con investigadores estadounidenses.

Ambas instituciones señalan la desconfianza hacia Estados Unidos como una de las razones de esta decisión. En la Universidad de Groenlandia, el cambio de política ya ha provocado el rechazo de propuestas específicas para nuevas colaboraciones, declaró a Science|Business la rectora Mari Kleist.

«La razón es el cambio en la situación política entre Estados Unidos y Kalaallit Nunaat [Groenlandia], así como la incertidumbre que ha generado el interés estadounidense en Kalaallit Nunaat», afirmó.

En el caso del Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia, una institución de investigación ambiental financiada parcialmente por el Estado, la decisión también estuvo motivada por la falta de confianza en las intenciones estadounidenses. En una entrevista concedida en julio a la emisora local KNR, su directora, Josephine Nymand, mencionó preocupaciones relacionadas con la propiedad de los datos, los «agentes de influencia» estadounidenses y la vigilancia de las redes sociales de los investigadores que ingresan a Estados Unidos.

El Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia mantiene desde hace mucho tiempo colaboraciones con la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos. El cambio de política no afectará estas colaboraciones existentes, pero sí se aplicará a las colaboraciones con nuevos socios «desconocidos», señaló Nymand. En la Universidad de Groenlandia, la política es la misma.

Estos cambios se producen en medio de propuestas de fuertes recortes a la NSF, que probablemente también reducirían la presencia investigadora estadounidense en Groenlandia. A pesar de ello, cuando se le preguntó sobre el cambio de política de las instituciones groenlandesas, la NSF se mostró optimista respecto de la continuidad de su presencia en Groenlandia.

«Estamos agradecidos con nuestros socios en Groenlandia por su colaboración para avanzar en el conocimiento científico y formar a la próxima generación de investigadores. La NSF mantiene su compromiso con las colaboraciones de largo plazo con Groenlandia que hacen posible la investigación científica cerca de las comunidades y sobre la capa de hielo de Groenlandia», declaró un portavoz de la NSF a Science|Business.

Menos investigadores estadounidenses en Groenlandia

La mayor parte de la investigación publicada sobre Groenlandia se centra en temas de ciencias naturales, como la criosfera, la dinámica del hielo, el permafrost y el cambio climático. En los últimos años, los investigadores estadounidenses han sido quienes más publicaciones han producido sobre Groenlandia.

La presencia investigadora estadounidense en Groenlandia se extiende mucho más allá de la capital, Nuuk, donde se encuentran las dos instituciones de investigación. Incluye la Base Espacial Pituffik, en el noroeste de Groenlandia, diversos proyectos en asentamientos y estaciones de investigación situados a lo largo de la costa, así como estaciones de investigación ubicadas en la propia capa de hielo de Groenlandia.

La mayor de estas instalaciones, Summit Station, está situada en el punto más elevado de la capa de hielo de Groenlandia, aproximadamente a 3,200 metros sobre el nivel del mar, y desde la década de 1980 se utiliza para extraer núcleos de hielo. Estos núcleos proporcionan información valiosa sobre el clima mundial que se remonta al menos 100,000 años.

A unos 30 kilómetros de Summit Station, el Greenland Ice-core Project (GRIP), dirigido por Dinamarca y financiado por el Consejo Europeo de Investigación, también realiza perforaciones para obtener núcleos de hielo. Aunque inicialmente competían entre sí, la relación entre los dos equipos de investigación «desde hace mucho tiempo ha sido cordial», declaró a Science|Business Jørgen Peder Steffensen, investigador danés que ha formado parte de GRIP durante más de 40 años.

Sin embargo, desde que Trump asumió el cargo a principios de 2025, Steffensen ha observado una reducción de la investigación estadounidense en el país.

«Varios de nuestros socios estadounidenses no pudieron realizar trabajo de campo este año. Sus temporadas de campo fueron canceladas porque carecían de presupuesto», señaló.

Steffensen atribuyó parte de la reducción del número de investigadores estadounidenses a las obras de renovación de Summit Station.

«Una proporción muy importante de los fondos de la NSF se ha destinado a renovar la estación. Se ha retirado dinero de la investigación para asignarlo a su reconstrucción», afirmó.

Un informe publicado en agosto por Arctic Hub confirma las observaciones de Steffensen sobre la disminución del número de investigadores estadounidenses. El informe muestra que las publicaciones estadounidenses sobre Groenlandia disminuyeron hacia el final del periodo comprendido entre 2015 y 2024. En 2024, antes de que Trump asumiera el cargo, el número de publicaciones había descendido desde un promedio de aproximadamente 250 artículos anuales hasta solo 164, quedando por detrás de Canadá, que registró 169.

Los datos del proveedor logístico de la NSF, Battelle, también muestran una reducción de la presencia investigadora estadounidense en Groenlandia durante los últimos años. En 2023, Battelle contabilizó 48 proyectos distribuidos en 78 lugares, pero para 2025 la cifra había descendido a 40 proyectos en 38 lugares.

Y aunque las relaciones con el personal estadounidense en Groenlandia han seguido siendo sólidas, han surgido algunas tensiones desde que Trump asumió el cargo.

«En el ámbito personal, no hay ningún problema. Pero está en el ambiente. Está ahí, aunque nadie lo diga», señaló Steffensen.

Romper por completo los vínculos con los investigadores estadounidenses tendría un costo mayor para los investigadores de núcleos de hielo que para las instituciones con sede en Nuuk. Para transportar carga hacia y desde sus bases, tanto GRIP como Summit Station dependen de los singulares aviones Hercules LC-130 equipados con esquís, operados por la Guardia Nacional Aérea de Nueva York. Sin estos aviones, mantener una base de investigación sobre la capa de hielo de Groenlandia no sería viable con los presupuestos actuales, explicó Steffensen.

«[Si los aviones Hercules no estuvieran disponibles], tendríamos que buscar soluciones alternativas. Tendríamos que utilizar aviones más pequeños y construir una base más cerca de la costa. Pero permanecer en nuestra ubicación actual sería demasiado costoso y generaría una enorme huella de carbono», afirmó.

Personas sospechosas en Nuuk

Al explicar la interrupción de nuevos vínculos con Estados Unidos, la directora del Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia, Josephine Nymand, comparó la decisión con situaciones anteriores en las que el instituto tuvo que romper vínculos con China y Rusia; en el caso de esta última, debido a la invasión a gran escala de Ucrania iniciada por Rusia en 2022.

Aunque la situación actual es menos grave, la comparación refleja la seriedad con la que Nuuk percibe las amenazas estadounidenses.

«Desde la perspectiva de Groenlandia, Estados Unidos quizá no parezca tan diferente de Rusia en este momento: una potencia vecina mucho mayor que amenaza con invadir», declaró a Science|Business Lin Alexandra Mortensgaard, investigadora de política internacional en el Ártico del Instituto Danés de Estudios Internacionales.

«Desde una perspectiva europea, no se trata de una situación comparable, porque estamos vinculados con Estados Unidos en todos los frentes posibles y no queremos destruir más de lo que sea absolutamente necesario. Pero, desde la perspectiva de Groenlandia, bien puede existir la necesidad de enviar una señal clara a Estados Unidos», añadió.

Las sospechas se han visto alimentadas por casos de personas vinculadas a Trump que han estado en Groenlandia tratando de persuadir a ciudadanos groenlandeses para que apoyen una toma de control por parte de Estados Unidos. El más destacado entre ellos es Tom Dans, antiguo inversionista de capital de riesgo y productor de nueces pecanas, quien fue designado por Trump como presidente de la United States Arctic Research Commission. Algunos observadores temen que ahora esté utilizando la investigación para promover una toma de control estadounidense.

«Groenlandia es una sociedad pequeña con una población reducida, de modo que cuando estadounidenses con afiliaciones poco claras deambulan por el territorio intentando entablar relaciones amistosas con la gente, y no se sabe qué pretenden, eso genera desconfianza. Probablemente esto influyó en que las instituciones de investigación adoptaran medidas tan drásticas», señaló Mortensgaard.

Y aunque la población de Groenlandia es pequeña, de apenas 57,000 habitantes, para Mortensgaard constituye un microcosmos de la situación geopolítica en su conjunto: las potencias mundiales luchan por sus propios intereses en detrimento del interés común.

La investigación en el Ártico ya se vio perjudicada cuando las colaboraciones con Rusia se interrumpieron en 2022, señaló, por lo que una ruptura con Estados Unidos supondría un duro golpe para la ciencia del clima.

«El sistema climático del Ártico no respeta fronteras ni divisiones geopolíticas. Cuando la colaboración a través de esas líneas se vuelve repentinamente imposible, se convierte en un enorme problema para la producción de conocimiento», afirmó.

¿Alternativas europeas?

El Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia se financia parcialmente mediante subvenciones para investigación procedentes de fuentes externas como la NSF. Para sustituir el financiamiento estadounidense, el instituto tendrá que buscar fuentes alternativas de ingresos, y Nymand señaló que está mirando hacia Europa para encontrarlas. Además de Dinamarca, de la que Groenlandia forma parte oficialmente, destacó también el creciente interés por establecer colaboraciones de investigación procedente del Reino Unido, Francia y Suiza.

Kleist, de la Universidad de Groenlandia, declaró a Science|Business que todavía era demasiado pronto para determinar si la interrupción de nuevos vínculos con Estados Unidos conduciría a un aumento de las colaboraciones con Europa. Mientras tanto, Mortensgaard consideró que las tensiones en la investigación del Ártico podrían abrir espacio para establecer asociaciones europeas más estrechas o fortalecer los vínculos con Canadá.

«Hablé con investigadores canadienses que mantenían relaciones de larga duración con colegas estadounidenses y que colaboraban con la Marina de Estados Unidos, pero que comenzaron a preocuparse por la posibilidad de que sus datos sobre el hielo marino pudieran utilizarse si Trump decidía repentinamente llevar a cabo sus amenazas de invadir», señaló.

«Al igual que Canadá, creo que Groenlandia está considerando establecer vínculos más estrechos con Europa, y pienso que las capitales europeas estarán abiertas a ello», concluyó.


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Greenland research institutions halt new US collaborations citing mistrust

27 Aug 2026 


Cuts to NSF climate change research could also see US research presence in Greenland reduced

By Ole Ellekrog


Although US President Donald Trump still harbours ambitions to take over Greenland, for US researchers his actions seem to have had the opposite effect. Over the summer, Greenland’s two largest research institutions, the Greenland Institute of Natural Resources and the University of Greenland, both announced policies of not starting new research projects with US researchers.

Both institutions cite a mistrust of the US as a motivation for the decision. At the University of Greenland, the change of policy has already led to the rejection of specific proposals for new collaborations, rector Mari Kleist told Science|Business. 

“The reason is the changed political situation between the US and Kalaallit Nunaat [Greenland], and the uncertainty that the American interest in Kalaallit Nunaat has created,” she said.

For the Greenland Institute of Natural Resources, a partially state-funded environmental research institution, the decision was also prompted by a lack of trust in US intentions. In a July interview with local broadcaster KNR, director Josephine Nymand cited concerns about data ownership, US “influence operatives” and social media monitoring of researchers entering the US.

The Greenland Institute of Natural Resources has long collaborated with the US National Science Foundation (NSF). The policy change will not affect these existing partnerships but will apply to collaborations with new, “unknown” partners, Nymand said. At the University of Greenland, the policy is the same.

The changes come amid proposals of severe cuts to the NSF, which would likely also see the US research presence in Greenland reduced. In spite of this, when asked about the Greenlandic policy change, the NSF remained optimistic of its continued presence in Greenland.

“We are grateful to our partners in Greenland for their collaboration in advancing scientific knowledge and training the next generation of researchers. NSF remains committed to the long-term collaborations with Greenland that enable scientific research near communities and on Greenland’s ice sheet,” an NSF spokesperson told Science|Business.

Fewer US researchers in Greenland

Most research published on Greenland is on natural science topics such as the cryosphere, ice dynamics, permafrost and climate change. In recent years, US researchers have been the most prolific publishers on Greenland.

The US research presence in Greenland goes far beyond the capital of Nuuk, where the two research institutions are located. It includes the Pituffik Space Base in northwest Greenland, various projects in settlements and research stations along the coast, as well as research stations on the Greenland ice sheet itself.

The largest of these sites, Summit Station, is located at the highest point of the Greenland ice sheet, about 3,200 metres above sea level, and since the 1980s it has been used for drilling cores out of the ice sheet. These ice cores provide valuable information on the global climate going back at least 100,000 years. 

About 30 kilometres from Summit Station, the Danish-led Greenland Ice-core Project (Grip), funded by the European Research Council, is also drilling ice cores. Although they initially competed, the relationship between the two research teams has “long been amiable,” Jørgen Peder Steffensen, a Danish researcher who has been part of Grip for more than 40 years, told Science|Business.

However, since Trump took office in early 2025, Steffensen has noticed a reduction in US research in the country. “Several of our American partners did not make it into the field this year. Their field seasons were cancelled because they lacked the budget,” he said.

He ascribed part of the reduction in US researchers to a renovation of Summit Station. “A very large share of NSF funding has gone into renewing the station. Money has been taken from research and allocated to rebuilding it,” he said.

A report published in August by Arctic Hub confirms Steffensen's observations of fewer US researchers. It shows that US research publications on Greenland took a dip towards the end of the period spanning 2015 to 2024. In 2024, before Trump took office, the number of publications had fallen from an average of about 250 articles a year, to just 164, second behind Canada at 169.

Data from the NSF logistics provider Battelle also shows a reduction in US research presence in Greenland in recent years. In 2023, Battelle counted 48 projects across 78 locations, but in 2025 that number had fallen to 40 projects across 38 locations.  

And while relations with US personnel in Greenland have remained strong, some tensions have arisen since Trump took office. “On a personal level, there is nothing. But it’s hanging in the air. It hangs unspoken,” Steffensen said.

Cutting ties with US researchers entirely would come at a higher cost for the ice core researchers than the Nuuk-based institutions. To get cargo to and from their bases, both Grip and Summit Station rely on unique, ski-equipped Hercules LC-130 aircraft operated by the New York Air National Guard. Without these, maintaining a research base on the Greenland ice sheet would not be viable on current budgets, Steffensen said. 

“[If the Hercules planes were not available], we would have to think outside of the box. We would have to use smaller planes, and we would have to build a base closer to the coast. But staying in our current location would be too expensive and it would create a huge carbon footprint,” he said.

Suspicious people in Nuuk

In her explanation of the severed US ties, Greenland Institute of Natural Resources director Josephine Nymand compared the decision to past situations when the institute had to cut ties with China and Russia, the latter due to Russia’s full-scale invasion of Ukraine in 2022. 

And although the current situation is less severe, the comparison reflects the seriousness with which Nuuk sees the US threats. “From Greenland’s perspective, the US may not look so different from Russia right now: a much larger neighbouring power threatening to invade,” Lin Alexandra Mortensgaard, a researcher of international politics in the Arctic at the Danish Institute for International Studies, told Science|Business.  

“From a European perspective, it is not a comparable situation, because we are entangled with the US on all possible fronts and do not want to destroy more than is absolutely necessary. But from Greenland’s side, there may well be a need to send a clear signal to the US,” she went on.  

Suspicions have been fuelled by instances of Trump-affiliated people in Greenland trying to persuade Greenlandic citizens to support a US takeover. The most prolific among them is Tom Dans, a former venture capitalist and pecan farmer who was appointed by Trump as the chair of the United States Arctic Research Commission. Observers fear that he is now using research to achieve a US takeover.

“Greenland is a small society with a small population, so when Americans with unclear affiliations wander around, trying to be good friends with people, and you don't know what they want, that creates mistrust. This probably played into the research institutions taking these drastic steps,” Mortensgaard said.

And although Greenland’s population is small at just 57,000, for Mortensgaard, it serves as a microcosm for the geopolitical situation as a whole: global powers fighting for their interests to the detriment of the common interest. 

Arctic research already suffered when collaborations with Russia broke down in 2022, she said, so a split with the US would be a serious hit to climate science.

“The Arctic climate system does not respect borders or geopolitical divides. When collaboration across those lines suddenly becomes impossible, it is a huge problem for knowledge production,” she said. 

European alternatives?

The Greenland Institute of Natural Resources is funded partly by research grants from external sources like the NSF. To replace the US funding, the institute will have to look for alternative revenue sources, and Nymand said that she is looking to Europe for those. Aside from Denmark, of which Greenland is formally a part, she also noted increased interest in research collaborations from the UK, France and Switzerland. 

Kleist of the University of Greenland told Science|Business that it was too early to say if the severed US ties would lead to more collaborations with Europe. Meanwhile, Mortensgaard believed that the tensions in Arctic research could well leave room for closer European partnerships, or stronger links with Canada. 

“I spoke to Canadian researchers who had long-standing relationships with American colleagues and who collaborated with the US Navy, but who had gotten worried that their data on sea ice could be used if Trump suddenly decided to follow through on his threats of invading,” she said. 

“Like Canada, I think Greenland is considering creating closer ties to Europe and I think European capitals will be open to this,” she said.

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artículo publicado en:  scielo.br/j/aabc/a/Gt9GH39WH4BtwjHD3PsVrzG/?format=pdf&lang=en&ilang=pt_BR Anais da Academia Brasileira de C...