Publicado en Nature
https://www.nature.com/articles/d41586-026-02818-5
Cientos de revistas académicas «gratuitas» han comenzado a cobrar tarifasUn estudio que hace un seguimiento de las revistas de acceso abierto diamante ha detectado un aumento en el número de títulos que están migrando hacia otros modelos de publicación, especialmente durante los últimos años.
Por Dalmeet Singh Chawla
Cientos de revistas académicas que comenzaron siendo gratuitas tanto para publicar como para leer han terminado adoptando un modelo basado en el cobro de tarifas, según un estudio que examinó la evolución de títulos que utilizaban el modelo de acceso abierto (AA) diamante.
El análisis, publicado como preprint a principios de este año, identificó 440 títulos que inicialmente utilizaban el modelo de acceso abierto diamante —en el que los costos de publicación son cubiertos por fuentes como instituciones, organizaciones sin fines de lucro y bibliotecas, en lugar de por los lectores y los autores—, pero que cambiaron a otros modelos de publicación entre 2009 y 2026.
De los 440 títulos, 369 pasaron al acceso abierto dorado, en el que los autores pagan un cargo por procesamiento de artículos (APC); 52 adoptaron el acceso abierto híbrido, en el que las revistas basadas en suscripciones hacen que determinados artículos sean de lectura gratuita a cambio de una tarifa adicional; y 19 quedaron completamente detrás de un muro de pago.
Los APC que las revistas comenzaron a aplicar oscilaron entre 8 y 5,300 dólares estadounidenses y dependían principalmente del tipo de editorial: lo que los autores denominan «editoriales profesionales» normalmente comenzaron cobrando APC más elevados, mientras que las organizaciones de investigación y las editoriales de sociedades académicas comenzaron, en su mayoría, cobrando cantidades menores.
Durante los últimos años, las revistas se han alejado cada vez más del acceso abierto diamante, reveló el análisis.
Los autores, encabezados por Lisa Matthias, especialista en ciencias de la información de la Universidad Humboldt de Berlín, encontraron al menos una «fractura diamante» —el término que utilizaron para describir a las revistas que abandonaron el acceso abierto diamante— cada año desde 2009.
«Pero parece que se están acelerando, ya que la mayoría se produjo a partir de 2020 y 2025 registró el mayor número anual del conjunto de datos», señalan los investigadores.
Entonces, ¿por qué algunas revistas están abandonando un modelo que ha sido popular tanto entre los autores como entre los lectores?
Seguimiento de las «fracturas diamante»El modelo de acceso abierto diamante ha sido utilizado por revistas académicas durante décadas, pero su popularidad despegó a finales de la década de 2010, en parte debido a la frustración provocada por los elevados APC de diversas revistas, que estaban excluyendo por razones económicas a algunos investigadores, especialmente a aquellos de regiones de menores ingresos. Un análisis de 2021 estimó que, en aquel momento, podía haber hasta 29,000 revistas activas de acceso abierto diamante en todo el mundo.
No existe una única fuente que registre todas las revistas de acceso abierto diamante a escala mundial, por lo que Matthias y sus colegas recurrieron a varios conjuntos de datos para identificar las revistas que habían cambiado de modelo.
Esto significa que el estudio no proporciona una lista exhaustiva de todas las revistas de acceso abierto diamante que abandonaron el modelo durante el periodo estudiado, ni pudo calcular la proporción de revistas que permanecieron en el modelo de acceso abierto diamante. Tampoco examinó las razones por las que cada revista en particular abandonó el modelo.
Sin embargo, los resultados proporcionan información que podría ayudar a explicar el aumento de las fracturas diamante durante ese periodo.
Por ejemplo, entre las revistas que cambiaron de modelo, el 88% permaneció con la misma editorial, lo que significa que la tendencia no puede explicarse simplemente porque las revistas fueran vendidas o adquiridas por otras editoriales, afirma Matthias.
Añade que las revistas que abandonaron el modelo diamante eran «desproporcionadamente títulos más antiguos, consolidados y de mayor tamaño, y no revistas jóvenes con dificultades», lo que sugiere que las decisiones no estuvieron necesariamente motivadas por presiones financieras. El estudio encontró que más de la mitad de las revistas de su conjunto de datos (57%) se «fracturaron» después de al menos nueve años de funcionamiento.
«No parece una historia de supervivencia», afirma Matthias. «Parece que estas revistas y su reputación habían adquirido suficiente valor comercial como para que resultara rentable convertirlas a un modelo diferente».
El estudio también encontró que, aunque las editoriales comerciales representaron la mayoría (78%) de las fracturas diamante, las revistas del conjunto de datos en su conjunto no incrementaron notablemente su producción después de cambiar de modelo, «como cabría esperar si existiera una motivación puramente lucrativa», escriben los autores.
Saray Córdoba, especialista en ciencias de la información jubilada de la Universidad de Costa Rica, en San José, sospecha que algunas revistas podrían haber abandonado el modelo «no porque el acceso abierto diamante sea financieramente insostenible», sino porque consideran que los modelos más comerciales «les aportarán mayor prestigio».
Un futuro inciertoAl examinar las diferencias regionales entre las revistas que abandonaron el acceso abierto diamante, los autores del estudio observaron una «escasez relativa» en América Latina, a pesar del predominio del acceso abierto diamante en la región.
«Para mí, eso sugiere que el modelo diamante puede funcionar y que puede protegerse», afirma Matthias.
Los autores señalan que el apoyo al acceso abierto diamante proporcionado por instituciones de América Latina —por ejemplo, mediante las plataformas de publicación en acceso abierto Redalyc y SciELO, así como por las universidades locales— podría ser suficiente para «evitar las fracturas» de las revistas existentes. Sin embargo, añaden que no está claro si estas organizaciones podrán apoyar en el futuro a una nueva generación de revistas de acceso abierto diamante.
Según Córdoba, las publicaciones de acceso abierto diamante constituyen una «fuente de orgullo» para los investigadores y el público de América Latina, lo que también podría explicar la baja tasa de fracturas diamante en la región.
Yves Gingras, historiador y sociólogo de la ciencia de la Universidad de Montreal, en Quebec, Canadá, sospecha que las revistas latinoamericanas presentan una baja tasa de fracturas diamante porque, por lo general, son publicaciones relativamente pequeñas que resultan más fáciles de financiar para los gobiernos, las universidades y otras instituciones.
Sin embargo, siguen siendo vulnerables a cambios repentinos en la financiación, al igual que las revistas de otras regiones, añade.
«¿Cómo pueden estar seguras de que seguirán recibiendo el dinero necesario para sostener sus revistas durante periodos de dificultades económicas?», pregunta.
Prepararse para el futuroNick Shockey, director ejecutivo asociado de la Scholarly Publishing and Academic Resources Coalition (SPARC), una organización sin fines de lucro con sede en Washington D. C. que promueve la investigación abierta, discrepa de la idea de que las revistas que utilizan el modelo de acceso abierto diamante estén intrínsecamente en riesgo. Señala que el hecho de que no cobren a los lectores ni a los autores no significa que carezcan de estrategias sólidas de sostenibilidad.
Shockey espera que el modelo de acceso abierto diamante continúe porque está «directamente alineado con los mejores intereses de los investigadores y las instituciones de investigación».
Matthias y sus coautores señalan que las fracturas diamante no representan fracasos de revistas individuales, sino que reflejan los desafíos que afrontan las revistas en un ecosistema editorial que «recompensa la comercialización y proporciona alternativas estructurales insuficientes».
Comprender estos desafíos constituye el primer paso para abordarlos, concluyen.
doi: https://doi.org/10.1038/d41586-026-02818-5
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NATURE INDEX
22 September 2026
Hundreds of ‘free’ academic journals have started charging feesA study tracking diamond open-access journals has found an increase in titles switching to other publishing models — especially over the past few years.
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Hundreds of academic journals that launched as free to publish in and free to read have ended up switching to a fee-charging model, according to a study that examined the fate of titles using the diamond open-access (OA) model.
The analysis, published as a preprint earlier this year1, identified 440 titles that initially used the diamond OA model — in which publication costs are covered by sources such as institutions, non-profit organizations and libraries, rather than readers and authors — but changed to other publishing models between 2009 and 2026.
Of the 440 titles, 369 switched to gold OA, under which authors pay an article-processing charge (APC); 52 changed to hybrid OA, for which subscription-based titles make individual articles free to read for an extra fee; and 19 went entirely behind a paywall.
The APCs that the journals began implementing ranged from US$8 to $5,300 and were mostly dependent on the type of publisher: what the authors refer to as ‘professional publishers’ typically started charging higher APCs, whereas research organizations and society publishers mostly started charging lower amounts.
Over the past few years, journals have increasingly moved away from diamond OA, the analysis revealed.
The authors, led by Lisa Matthias, an information scientist at the Humboldt University of Berlin, found at least one ‘diamond fracture’ — the term they used to describe journals that moved away from diamond OA — every year since 2009. “But they do seem to be accelerating, with the majority occurring from 2020 onwards and 2025 marking the highest annual count in the data set,” the researchers report.
So, why are some journals moving away from a model that has been popular with both authors and readers?
Tracking diamond fracturesThe diamond OA model has been used by academic journals for decades, but its popularity took off in the late 2010s, stemming partly from frustration that the high APCs of various journals were pricing out some researchers, especially those in lower-income regions. A 2021 analysis estimated that, at the time, there were as many as 29,000 active diamond OA journals worldwide2.
There is no single source that records all diamond OA journals globally, so Matthias and her colleagues drew on several data sets to identify journals that had switched models.
This means that the study does not provide an exhaustive list of all the diamond OA journals that moved away from the model over the study period, nor could it calculate the proportion of journals that stuck with the diamond OA model. It also didn’t examine the reasons why individual journals moved away from the model.
But the findings do provide insights that could help to explain the increase in diamond fractures over the period.
For example, of the flipped journals, 88% stayed with the same publisher, which means that the trend can’t be explained by the journals simply being sold or acquired by other publishers, says Matthias.
She adds that the journals that moved away from the diamond model were “disproportionately older, more established and larger titles, and not struggling young ones”, which suggests that the decisions weren’t necessarily driven by financial pressures. More than half of journals in their data set (57%) ‘fractured’ after at least nine years of operation, the study found.
“It doesn’t look like a survival story,” says Matthias. “It seems like these journals and their reputation had become commercially worth converting to a different model.”
The study also found that although commercial publishers accounted for the majority (78%) of the diamond fractures, the journals in the data set as a whole did not markedly increase their output after changing model, “as might be expected from a pure profit motive”, the authors write.
Saray Córdoba, a retired information scientist at the University of Costa Rica in San José, suspects that some journals might have shifted away from the model “not because diamond open access is financially unsustainable”, but because they think that the more commercial models “will bring them more prestige”.
Uncertain fateWhen looking at regional differences in the journals that moved away from diamond OA, the study authors noted a “relative scarcity” in Latin America — despite the dominance of diamond OA in the region. “To me, that hints that the diamond model can work and it can be protected,” says Matthias.
The authors note that support for diamond OA from institutions in Latin America, such as through the OA publishing platforms Redalyc and SciELO, as well as from local universities, could be enough to “stave off fractures” for existing journals. But they add that it’s unclear whether these organizations can support a fresh crop of diamond OA journals in the future.
According to Córdoba, diamond OA titles are a “source of pride” for Latin America’s researchers and public, which could also explain the low rate of diamond fractures in the region.
Yves Gingras, a historian and sociologist of science at the University of Montreal in Quebec, Canada, suspects that Latin American journals have a low rate of diamond fractures because they are generally relatively small titles that are easier for governments, universities and other institutions to fund.
However, they are still vulnerable to sudden changes in funding, just like journals in other regions, he adds. “How are they sure they will keep receiving the money to sustain their journal in periods of economic problems?” he asks.
Future-proofingNick Shockey, associate executive director of the Scholarly Publishing and Academic Resources Coalition, a non-profit organization in Washington DC that advocates for open research, disagrees that journals with a diamond OA model are inherently at risk. He says that just because they aren’t charging readers or authors, it doesn’t mean they don’t have robust sustainability strategies.
Shockey hopes that the diamond OA model continues, because it is in “direct alignment of researchers and research institutions’ best interests”.
Matthias and her co-authors note that diamond fractures are not failures of individual journals, but reflect the challenges that journals face in a publishing ecosystem that “rewards commercialization and provides insufficient structural alternatives”.
Understanding these challenges is the first step towards addressing them, they conclude.
doi: https://doi.org/10.1038/d41586-026-02818-5
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ReferencesMatthias, L., Alperin, J. P. & Laakso, M. Preprint at arXiv https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.31302 (2026).
Bosman, J., Frantsvåg, J. E., Kramer, B., Langlais, P. & Proudman, V. Preprint at Zenodo https://doi.org/10.5281/zenodo.4558703 (2021).