Publicado en Katina. Librarianship Elevated
Por qué la Fundación Gates abandonó los cargos por procesamiento de artículos (APC) y qué está haciendo en su lugar
En 2024, la Fundación Gates actualizó su Política de Acceso Abierto para redirigir los fondos destinados a los APC hacia el apoyo de modelos más equitativos. Ashley Farley explica las razones detrás de esta decisión y su visión para el futuro.
Por Ashley Farley | 4 de junio de 2026
Cuando se estableció la Política de Acceso Abierto de la Fundación Gates, en 2015, el objetivo era transformar el ecosistema para que el acceso abierto se convirtiera en la norma. En los años siguientes, aunque aumentó la producción en acceso abierto, el ecosistema en su conjunto evolucionó en la dirección equivocada: los costos aumentaron considerablemente y se intensificó la apropiación comercial.
En 2024, cuando la Fundación reflexionó sobre qué aspectos de la política estaban funcionando y cuáles podían mejorarse, teníamos dos opciones: mantener el rumbo con una política que no estaba mejorando el ecosistema en general o dejar de apoyar prácticas insostenibles. Optamos por afrontar directamente los problemas sistémicos de la publicación en acceso abierto, actualizando nuestra política para exigir que las investigaciones financiadas por Gates se compartieran como preprints. Este cambio permitió a la Fundación dejar de destinar recursos a los restrictivos cargos por procesamiento de artículos (APC) y redirigirlos hacia modelos de acceso abierto más equitativos y sostenibles.
En este artículo explicaré por qué hicimos este cambio y describiré hacia dónde planeamos avanzar a partir de ahora.
Las evidentes desigualdades de los APCEl precio de los APC suele estar determinado por el prestigio de la marca de la revista y condicionado por factores como su tasa de rechazo. Un precio más elevado no garantiza que un artículo sea de mayor calidad o más confiable. De hecho, las investigaciones han demostrado que puede ocurrir lo contrario, ya que las revistas de alto impacto pueden presentar una tasa de retractación más elevada (Fang y Casadevall, 2011) (y no espere que le reembolsen el APC de un artículo retractado).
Dado que las tarifas de los APC suelen establecerse de acuerdo con lo que pueden pagar las instituciones del Norte Global, los investigadores de regiones con menos recursos suelen quedar en desventaja económica. Aunque las exenciones deberían proporcionar cierto alivio, no son equitativas para los investigadores ni sostenibles para la mayoría de las revistas. Los requisitos para obtener exenciones o descuentos pueden ser restrictivos o complicados; muchos investigadores tienen dificultades para conseguirlos y la experiencia varía considerablemente de una editorial a otra. Muchas editoriales no pueden satisfacer las necesidades reales de los investigadores.
A medida que este modelo basado en APC continúa imponiendo una barrera económica a la publicación, el sector de la investigación en su conjunto debe afrontar la realidad de que los APC obstaculizan, en lugar de facilitar, la participación en la investigación. Aunque la intención de los APC era eliminar las barreras de acceso, la última década ha demostrado que trabajar dentro de un sistema construido sobre el prestigio, la exclusividad y la desigualdad no permite abordar eficazmente estos problemas (Farley, 2024 y 2025). Los financiadores suelen terminar preguntándose: ¿por qué estamos pagando?
Una nueva investigación de Delta Think pone de manifiesto una tendencia preocupante: los precios de los APC continúan aumentando sin que exista un incremento equivalente de su valor. Durante el último año, los precios de lista de los APC de las revistas completamente de acceso abierto aumentaron 6.8 % (frente al 6.4 % del año anterior), mientras que los APC de las revistas híbridas aumentaron 5 % (frente al 3 %). Aunque hace algunos años observamos incrementos más pronunciados, la trayectoria continúa siendo ascendente (Pollock y Staines, 2026).
Mientras los precios continúan aumentando, las editoriales también se ven sometidas a las presiones operativas derivadas de la IA —gestionar mayores volúmenes de manuscritos enviados y actualizar los procesos editoriales—, lo que dificulta aún más su capacidad para proporcionar mejores servicios a los investigadores.
A pesar de los esfuerzos del movimiento de acceso abierto por liberar el flujo del conocimiento, la apropiación comercial ha provocado un aumento de la desigualdad. Los financiadores y las instituciones académicas han actuado de buena fe para comprender mejor los costos reales y necesarios de la publicación, lo que, en teoría, debería permitir crear estructuras de precios o modelos de negocio equitativos. En la práctica, la mayoría de estos esfuerzos han fracasado. Solo las editoriales más comprometidas con el acceso abierto comparten sus costos o explican cómo fijan los precios de sus APC.
Muchas editoriales se oponen a la transparencia de precios utilizando la legislación antimonopolio como escudo. En un ejemplo reciente, el Journal Comparison Service de cOAlition S —denominado originalmente price transparency project («proyecto de transparencia de precios»), nombre que fue modificado por insistencia de las editoriales— dejó de operar en abril de 2025 debido a la disminución de la participación de las editoriales (cOAlition S, 2025).
No somos ingenuos; sabemos que las grandes editoriales comerciales no van a proporcionar información sobre sus costos. Precisamente porque esa transparencia no se producirá, debemos ser deliberados respecto de cómo gastamos nuestros fondos.
Carga administrativa y costos ocultos de los APCPagar los APC directamente con los presupuestos de las subvenciones resultó oneroso para los beneficiarios de financiamiento y los administradores de la Fundación Gates. Debido a la naturaleza impredecible de los volúmenes y calendarios de publicación, los beneficiarios frecuentemente tenían dificultades para calcular con precisión los costos de los APC, lo que generaba ajustes presupuestarios en las etapas finales y obligaba a los administradores a reabrir las subvenciones para añadir fondos, un proceso ineficiente que consumía mucho tiempo.
Incluir los APC dentro de los presupuestos de cada subvención también dificultaba mantener una visión clara, a nivel de toda la Fundación, del gasto total en APC, lo que limitaba la transparencia y la supervisión.
Para hacer frente a estos problemas, la Fundación Gates creó un fondo centralizado para procesar y dar seguimiento a los APC y eliminó la partida presupuestaria destinada a estos cargos de las subvenciones individuales. Esto eliminó la necesidad de reabrir las subvenciones para añadir recursos, pero introdujo una nueva carga: gestionar las facturas de APC en nombre de los beneficiarios.
Aunque algunas grandes editoriales ofrecían paneles de control que simplificaban las aprobaciones y los pagos, la mayoría no lo hacía. Como resultado, la Fundación, las editoriales y los investigadores tenían que mantener numerosos intercambios para recopilar y verificar la información necesaria para efectuar los pagos, complicando aún más los procedimientos administrativos e incrementando los costos generales.
Es importante señalar que, en promedio, la Fundación pagaba los APC de alrededor del 50 % de los artículos que declaraban financiamiento de Gates. El resto recibía otro tipo de apoyo económico para cubrir los costos de publicación.
Impacto del predominio de los APC en los modelos de publicación en acceso abiertoA medida que los APC se convirtieron en el modelo dominante de publicación en acceso abierto, desplazaron otros enfoques más equitativos y dificultaron que los modelos alternativos pudieran ampliarse. La decisión de la Fundación de dejar de pagar APC inevitablemente ejercerá presión sobre el ecosistema editorial en general, con efectos tanto positivos como desafiantes.
Aunque la intención es construir un sistema de acceso abierto más equitativo, reconocemos que los autores que no dispongan de fuentes alternativas para financiar los APC se enfrentarán, a corto plazo, a decisiones de publicación más difíciles. Sin embargo, nuestros datos muestran que los beneficiarios de nuestras subvenciones continúan encontrando formas de pagar los APC.
Además, la nueva política preserva deliberadamente la libertad de elección de los autores. Los autores no están obligados a elegir revistas que cobren APC. A medida que las distintas fuentes de recursos económicos que fluyen hacia las editoriales comiencen a consolidarse, ese flujo podría reflejar mejor los valores de los financiadores y las instituciones, generando una presión que incentive a las editoriales —especialmente a las grandes editoriales comerciales— a reducir sus precios.
Aunque publicar implica costos reales, cobrar a los investigadores miles de dólares para que su trabajo esté disponible en acceso abierto tiene sus raíces en estructuras coloniales y desiguales.
Hacia modelos de acceso abierto más equitativosLa decisión de la Fundación Gates de modificar su Política de Acceso Abierto forma parte de un movimiento más amplio para aportar mayor transparencia y sostenibilidad de costos a la publicación académica. Alejarse de los APC permite a la Fundación redirigir recursos hacia enfoques más equitativos, incluido el acceso abierto diamante.
Ya hemos comenzado a financiar iniciativas y organizaciones cuyo impacto sobre el ecosistema de investigación será más amplio que el de los artículos de revistas disponibles simplemente sin barreras de pago. Entre los beneficiarios recientes se encuentran comunidades que trabajan para establecer modelos de negocio alternativos de conocimiento abierto, como los Diamond Open Access Summits y la Subscribe to Open Community of Practice.
También estamos financiando el trabajo de Lyrasis, Big Ten Academic Alliance Libraries y California Digital Library para impulsar el acceso abierto diamante en Estados Unidos. En Europa, hemos proporcionado tres años de apoyo al European Diamond Capacity Hub.
Una subvención otorgada a la Public Library of Science (PLOS) permite a los autores financiados por Gates publicar sin pagar APC en cualquier revista de PLOS, al tiempo que amplía el apoyo a autores no financiados por Gates que publican en PLOS Global Public Health y que, de otro modo, necesitarían solicitar una exención.
Esto pone de manifiesto nuestro amplio compromiso de apoyar una transición hacia modelos de negocio más equitativos. PLOS es un socio natural para este tipo de iniciativas, ya que recientemente publicó un informe sobre un importante proyecto destinado a redefinir la publicación académica, que incluye un modelo de negocio «más allá del APC» (beyond the APC).
Nuestro objetivo es financiar un ecosistema que permita participar a todos los investigadores, no solo a quienes ya tienen el privilegio de recibir financiamiento de la Fundación Gates. A lo largo de este año anunciaremos un pequeño número de alianzas adicionales para avanzar en esta visión, con planes de ampliarlas cuidadosamente con el tiempo.
Para que este modelo tenga éxito, el sector debe dejar de reforzar enfoques que han demostrado ser desiguales o insostenibles. Nos alienta observar que otros financiadores, entre ellos Cancer Research UK, la Academia China de Ciencias, los National Institutes of Health (NIH) y UK Research and Innovation (UKRI), están reconsiderando su apoyo a los APC.
Ahora es el momento de que financiadores, instituciones, bibliotecas, editoriales y proveedores de infraestructura trabajen conjuntamente para construir un sistema más equitativo para compartir la investigación. Esto significa ir más allá de cambios aislados en las políticas y coordinar inversiones, incentivos y experimentación en torno a modelos que reduzcan las barreras económicas, aumenten la transparencia y fortalezcan la publicación liderada por la comunidad.
Ninguna organización puede transformar por sí sola el sistema, pero la acción colectiva puede redirigir los recursos hacia modelos de acceso abierto sostenibles, inclusivos y diseñados para servir a la comunidad mundial de investigación.
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Why the Gates Foundation Abandoned Article Processing Charges (and What They’re Doing Instead)
In 2024, the Gates Foundation updated their Open Access Policy to redirect funds from APCs to support more equitable models. Ashley Farley explains their thinking and vision for the future.
By Ashley Farley | 06.04.2026
When the Gates Foundation’s Open Access Policy was established, in 2015, the aim was to shift the ecosystem so that open access became the norm. In the years that followed, while open access output did increase, the overall ecosystem shifted in the wrong direction: costs rose sharply and commercial capture intensified.
In 2024, as the foundation reflected on what about the policy was working and what could be improved, we had two choices: to stay the course with a policy that wasn’t improving the broader ecosystem or to cease support for unsustainable practices. We chose to confront the systemic issues in open access publishing head-on, updating our policy to require Gates-funded research be shared as preprints. This change enabled the foundation to divest from restrictive article processing charges (APCs) and redirect resources toward more equitable and sustainable open access models.
In this article, I’ll explain why we made the change and describe where we plan to go from here.
The Glaring Inequities of APCsAPC pricing is often determined by the prestige of the journal brand and influenced by factors such as its rejection rate. A higher price does not guarantee a higher quality or more trustworthy article. Research has actually shown the inverse can be true, as high impact journals can have a higher retraction rate (Fang & Casadevall , 2011) (and don’t expect a retracted paper’s APC to be refunded).
As APC rates are typically set according to what institutions in the Global North can afford, researchers in less-resourced regions are often left at a financial disadvantage. While waivers are supposed to offer some relief, they are neither equitable for researchers nor sustainable for most journals. Eligibility for waivers or discounts can be limited or complicated; many researchers have trouble obtaining them, with the experience varying widely from publisher to publisher. Many publishers cannot meet researchers’ actual needs.
As this APC model continues to raise a financial barrier to publishing, the research industry at large must reckon with the reality that APCs impede rather than enable participation in research. While the intent of APCs was to break down access barriers, the last decade has shown that working within a system built on prestige, exclusivity, and inequity cannot effectively address these issues (Farley, 2024 and 2025). Funders are often left asking: what are we paying for?
New research from Delta Think highlights a troubling trend: APC prices continue to rise with no corresponding increase in value. Over the past year, fully open access APC list prices increased by 6.8 percent (up from 6.4 percent the previous year), and hybrid APCs rose by 5 percent (up from 3 percent). While we saw larger spikes a few years ago, the trajectory remains upward (Pollock & Staines, 2026).
As prices continue to increase, publishers are strained by the operational impacts of AI—managing higher submission volumes and updating editorial processes—further impeding their ability to deliver stronger services to researchers.
Despite the best efforts of the open access movement to free the flow of knowledge, commercial capture has led to increased inequity. Funders and academic institutions have acted in good faith to better understand the very real and necessary costs of publishing, which in theory should allow for the creation of equitable pricing structures or business models. In practice, most such efforts have failed. Only the most open-access-friendly publishers will share their costs or explain how they price their APCs. Many publishers push back on price transparency using antitrust law as a shield. In one recent example, cOAlition S’s Journal Comparison Service (originally called the “price transparency project”—the name was changed at the insistence of publishers) was sunsetted in April of 2025 due to dwindling participation by publishers (cOAlitionS , 2025).
We are not naïve; we know that major commercial publishers are not going to provide cost information. Precisely because that transparency is not forthcoming, we must be intentional about how we spend our funds.
Administrative Burden and Hidden Costs of APCsPaying for APCs directly from grant budgets proved to be burdensome for Gates Foundation grantees and administrators. Due to the unpredictable nature of publishing volumes and timelines, grantees frequently struggled to estimate APC costs accurately, leading to late-cycle budget adjustments and requiring administers to reopen grants to add funds—an inefficient and time-consuming process. Embedding APCs within individual grant budgets also made it difficult to maintain a clear, foundation‑wide view of total APC spending, limiting transparency and oversight.
To address these challenges, the Gates Foundation created a centralized fund to process and track APCs and removed the APC budget line item from individual grants. This eliminated the need to reopen grants for additional funds, but it introduced a new burden: managing APC invoices on behalf of grantees. While some large publishers offered dashboards that streamlined approval and payments, most did not. As a result, the foundation, publishers, and researchers engaged in extensive back-and-forth to collect and verify the information needed for payment, further complicating administrative procedures and increasing overall costs.
It’s important to note that, on average, the foundation paid APCs for around 50 percent of the articles that cited Gates funding. The rest received other financial support for publishing costs.
Impact of APC Dominance on Open Access Publishing ModelsAs APCs became the dominant model for open access publishing, they crowded out other, more equitable approaches and made it difficult for alternative models to scale. The foundation’s decision to stop paying APCs will inevitably put pressure on the broader publishing ecosystem, with both positive and challenging effects.
While the intention is to build a more equitable open access system, we recognize that authors without access to alternative funding for APCs will face tougher publishing choices in the short term. But our data shows that grantees continue to find ways to pay for APCs. And the new policy intentionally preserves author choice. Authors are not required to choose journals that levy APCs. As the various financial streams that flow to publishers start to consolidate, that flow could better reflect the values of funders and institutions, creating pressure that encourages publishers—especially large commercial ones—to reduce their prices. Although publishing carries real costs, charging researchers thousands of dollars to make their work openly available is rooted in inequitable, colonial structures.
Shifting Toward More Equitable Open Access ModelsThe Gates Foundation’s decision to change its Open Access Policy is part of a broader movement to bring greater transparency and cost-sustainability to scholarly publishing. Stepping away from APCs allows the foundation to redirect resources toward more equitable approaches, including diamond open access.
We have already begun funding work and organizations whose impact on the research ecosystem will be broader than that of unpaywalled journal articles. Recent grantees include communities that are working to establish alternative open knowledge business models, such as the Diamond Open Access Summits and the Subscribe to Open Community of Practice. We are also funding work by Lyrasis, the Big Ten Academic Alliance Libraries, and the California Digital Library to advance diamond open access in the United States.. In Europe, we have provided three years of support to the European Diamond Capacity Hub. A grant awarded to the Public Library of Science (PLOS) allows Gates-funded authors to publish APC-free in any PLOS journal while expanding support to non-Gates authors in PLOS Global Public Health who would otherwise need a waiver. This underscores our broad commitment to supporting a shift to more equitable business models. PLOS is a natural partner in such work as they have recently published a report on a large project to redefine publishing, which includes a “beyond the APC” business model.
Our goal is to fund an ecosystem that allows all researchers—not just those already privileged to be Gates Foundation grantees—to participate. Over the course of this year, we will announce a small number of additional partnerships to advance this vision, with plans to scale thoughtfully over time.
For this model to succeed, the sector must stop reinforcing approaches that have proven inequitable or unsustainable. We are encouraged to see other funders, including Cancer Research UK, Chinese Academy of Sciences, National Institutes of Health, and UKRI, rethinking APC support .
Now is the moment for funders, institutions, libraries, publishers, and infrastructure providers to work together to build a more equitable system for sharing research. That means moving beyond isolated policy changes and coordinating investments, incentives, and experimentation around models that reduce financial barriers, increase transparency, and strengthen community-led publishing. No single organization can shift the system alone, but collective action can redirect resources toward open access approaches that are sustainable, inclusive, and built to serve the global research community.
ReferencescOAlitionS. (2025). cOAlition S to sunset the Journal Comparison Service in April 2025. https://www.coalition-s.org/coalition-s-to-sunset-the-journal-comparison-service-in-april-2025/
Fang, F.C., & Casadevall, A. (2011). Retracted science and the retraction index. Infection and Immununity, 79:10. https://doi.org/10.1128/iai.05661-11
Farley, A. (2024). Community over commercialization: What should the future of open access publishing look like? Medium. https://medium.com/@ashleydfarley/community-over-commercialization-what-should-the-future-of-open-access-publishing-look-like-f4c7a4f79093
Farley, A. (2025). Rethinking equity in open access: The Gates Foundation’s policy refresh. Medium. https://medium.com/@ashleydfarley/rethinking-equity-in-open-access-the-gates-foundations-policy-refresh-b9b763801f1b
Pollock, D., & Staines, H. (2026). News & views: Open access charges – When “on trend” still means higher spend. Delta Think. https://www.deltathink.com/news-views-open-access-charges-when-on-trend-still-means-higher-spend
10.1146/katina-060426-1
Ashley Farley is the senior officer of knowledge and research services at the Gates Foundation. In this capacity she leads the foundation’s Open Access Policy’s implementation and associated initiatives. She completed her masters in library and information sciences through the University of Washington’s Information School. She has a deep passion for open access, believing that freely accessible knowledge has the power to improve and save lives.