viernes, 14 de agosto de 2026

FRANCIA se convierte en el primer país europeo en vetar el acceso a redes sociales a menores de 15 años

Publicado en El País
https://elpais.com/sociedad/2026-07-21/francia-se-convierte-en-el-primer-pais-europeo-en-vetar-el-acceso-a-redes-sociales-a-menores-de-15-anos.html





Francia se convierte en el primer país europeo en vetar el acceso a redes sociales a menores de 15 años

El texto ha sido aprobado por el Senado y la Asamblea Nacional. Es el segundo Estado del mundo en prohibir las redes a menores después de Australia


Francia se ha convertido este martes en el primer país europeo en prohibir a los menores de 15 años acceder a las redes sociales. La ley que lo regula fue aprobada definitivamente con el respaldo de ambas cámaras del Parlamento: obtuvo 243 votos a favor y 2 en contra en el Senado, y 279 votos a favor y 81 en contra en la Asamblea Nacional.

El presidente Emmanuel Macron, que había impulsado esta medida y la había convertido en una bandera de la recta final de su mandato, celebró su aprobación asegurando que “Francia abre el camino en Europa” para la protección de los niños y adolescentes. “Me había comprometido a ello, ahora está aprobado: las redes sociales estarán prohibidas para menores de 15 años a partir del curso escolar”, ha dicho.

La norma entrará en vigor el próximo 1 de septiembre. A partir de esa fecha, los menores de 15 años no podrán crear nuevas cuentas en redes sociales y las plataformas dispondrán de cuatro meses adicionales para eliminar las que pertenezcan a menores de esa edad ya existentes. La medida convierte al país en el segundo del mundo, después de Australia, en aplicar una restricción de este tipo de forma legal. Pero algunas voces consideran que no será tan fácil desplegar la medida.

La ley establece una prohibición general del acceso a las redes sociales para los menores de 15 años y no incluye una lista de plataformas concretas. En su lugar, remite a las definiciones de “plataforma en línea” y “servicio de redes sociales en línea” recogidas en la legislación europea. Quedan expresamente excluidos algunos servicios como las enciclopedias online y los directorios educativos o científicos. No está claro tampoco cómo se ejecutará el sistema de verificación, que depende totalmente de las plataformas. Tampoco el encaje en el marco legal europeo, que trabaja para unificar una medida similar en el resto de países de la UE.

Durante el debate parlamentario surgieron dudas sobre la definición de red social. Aunque parece claro que plataformas como TikTok (una de las más señaladas por sus elementos adictivos), Instagram o Snapchat estarían sujetas a la prohibición, persisten interrogantes sobre servicios como YouTube, WhatsApp, Reddit o incluso videojuegos con funciones sociales, como Roblox. Según explicó la diputada Laure Miller, impulsora de la ley, y recogió el periódico Le Monde, en algunos casos solo determinadas funcionalidades estarán sujetas al control de edad.

YouTube, por ejemplo, controlará la posibilidad de compartir contenido y WhatsApp solo el acceso a los canales, mientras que otras funciones podrían quedar fuera de la restricción.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció el pasado 3 de febrero que su Ejecutivo prohibiría también el acceso a las redes sociales para los menores de 16 años. España se unía así a la denominada “Coalición de los Digitalmente Dispuestos [Alemania, Grecia, Noruega o Italia]”, en línea con otros países como Grecia, que también lo había anunciado. Reino Unido también aprobó una medida similar, que entrará en vigor a inicios de 2027.

Macron, sin embargo, ha llegado primero y ha sido uno de los principales impulsores de esta ley en Europa. Ya en enero, cuando se aprobó el artículo central de la ley y no quedaba ninguna duda de que saldría adelante, el presidente de la República lanzó un potente alegato. “Las mentes de nuestros hijos no están en venta. Ni a las plataformas estadounidenses ni a las redes chinas. Porque sus sueños no deben ser dictados por algoritmos. Porque no queremos una generación ansiosa, sino una generación que crea en Francia, la República y sus valores”.

La ley no prevé ninguna sanción para los niños, ni para los padres. Todo el peso de la ley recaerá sobre las plataformas, responsables de la verificación y el control de la edad de sus usuarios. “¿Cómo creer seriamente que en unas pocas semanas, en pleno verano, un sistema tan complejo podrá estar operativo? ¿Quién llevará a cabo, en la práctica, las verificaciones de edad?“, preguntó la senadora ecologista Mathilde Ollivier, que denunció un texto ”para aparentar".

Ese es uno de los elementos que tendrán que clarificarse en las próximas semanas. De hecho, algunos actores del sector digital consideran que la estrategia actual no es viable. “Pedir a las personas que envíen documentos personales a cada aplicación que descargan de forma individual genera verdaderos riesgos para la privacidad”, señaló Meta en un comunicado publicado en junio. Como alternativa, algunas de estas empresas proponen otra solución. Es decir, trasladar esta responsabilidad al nivel del teléfono inteligente.

Ambiciosa iniciativa europea

El proyecto francés forma parte de una iniciativa europea más amplia para reforzar la protección de los menores en el entorno digital. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el pasado 13 de julio que el Ejecutivo comunitario presentaría nuevas propuestas después del verano para establecer un sistema de acceso progresivo a las redes sociales según la edad. Ese mismo día, un grupo de expertos designado por la Comisión recomendó prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 13 años, incluyendo también los asistentes de inteligencia artificial.

La ley, que también incluye prohibir los teléfono móviles en los institutos, como ya ocurre en las escuelas y en los centros de primer ciclo de secundaria, podría enfrentarse a nuevos obstáculos jurídicos. El diputado socialista Arthur Delaporte anunció que su grupo parlamentario estudia recurrirla ante el Consejo Constitucional si no se clarifican algunos aspectos sobre las redes que se restringirán. Aunque el texto parece ahora compatible con la normativa europea, siguen existiendo dudas sobre su adecuación a la Constitución francesa.

El Consejo de Estado advirtió hace algún tiempo de que algunas disposiciones del primer proyecto podían afectar a libertades fundamentales debido a la amplitud de la definición de las redes sociales afectadas. Si finalmente se presenta el recurso, la promulgación de la ley podría retrasarse, aunque ello no implicaría necesariamente modificar el calendario previsto para su entrada en vigor el 1 de septiembre.

jueves, 13 de agosto de 2026

Del parasitismo a la simbiosis: escapar de la presión de las editoriales con fines de lucro mediante el acceso abierto diamante

Publicado en The Scholarly Kitchen
https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/07/16/guest-post-from-parasitism-to-symbiosis-escaping-peer-pressure-and-for-profit-publishers-through-diamond-open-access/?informz=1&nbd=567d61ec-36ea-4197-85eb-43e2bd36d175&nbd_source=informz 





Artículo invitado — Del parasitismo a la simbiosis: escapar de la presión entre pares y de las editoriales con fines de lucro mediante el acceso abierto diamante

Por Camille Thomas y Romain Vaucher
16 de julio de 2026

Nota de los editores: La publicación de hoy fue escrita por Camille Thomas y Romain Vaucher. Camille es investigadora en biogeociencias en la Universidad de Berna. Romain es profesor titular de Sedimentología en la Universidad James Cook, Australia.

Los ecosistemas surgen de las interacciones entre grupos de organismos y su entorno. Desde nuestra perspectiva humana, solemos describirlos como equilibrados o alterados, pero en realidad nunca son estáticos. Cambian constantemente y atraviesan estados dinámicos, a veces frágiles, tanto en el tiempo como en el espacio. Algunas especies aparecen y otras desaparecen; llegan nuevos depredadores, mientras otras migran o se extinguen. A medida que cambian las condiciones ambientales, organismos que antes estaban limitados pueden expandirse y comienzan a tomar forma interacciones completamente nuevas. Cuando estas condiciones ambientales se modifican de manera más drástica, sus efectos se propagan por todo el sistema. Las relaciones existentes se reconfiguran y pueden surgir nuevas conexiones ecológicas. En este sentido, el cambio no solo es una fuente de alteración, sino también un motor de innovación.

En muchos aspectos, las industrias humanas y las economías asociadas a ellas funcionan de manera semejante a los ecosistemas. Términos como alteración, evolución y dinámicas depredador-presa se utilizan habitualmente para describir sus interacciones. Durante las últimas décadas, la propia industria de la publicación científica ha experimentado grandes transformaciones «ambientales», que han desencadenado respuestas evolutivas rápidas y de amplio alcance.

El auge de la publicación en acceso abierto, impulsado por una demanda creciente y reforzado por los mandatos de los organismos financiadores, reconfiguró rápidamente el ecosistema de la publicación científica. Las revistas basadas en suscripciones vieron disminuir una fuente fundamental de recursos, a medida que las instituciones y los investigadores fueron presionados para cumplir con las nuevas políticas.

Algunos actores se adaptaron ocupando nuevos nichos, mediante el lanzamiento de revistas completamente de acceso abierto dorado o el desarrollo de modelos híbridos, es decir, revistas que dependen del sistema de suscripción, pero que también ofrecen una vía de acceso abierto dorado. Las grandes editoriales con fines de lucro, que en algún momento parecían estar en peligro, demostraron una gran capacidad de adaptación (Larivière, Haustein y Mongeon, 2015; Butler et al., 2023). Al introducir cargos por procesamiento de artículos para publicar mediante la vía dorada, trasladaron el costo de la publicación a los autores y sus instituciones, convirtiendo el acceso abierto en una nueva fuente estable de ingresos (Frank, Foster y Pagliari, 2023).

Las grandes transiciones suelen dar lugar a nuevas interacciones. En la publicación científica, los investigadores fueron impulsados a explorar nuevos espacios editoriales, en ocasiones menos prestigiosos o con recompensas menos inmediatas, pero potencialmente más sostenibles a largo plazo. El acceso abierto verde fue una de las primeras estrategias de adaptación. Requería pocos cambios en las prácticas de publicación y permitía cumplir con los mandatos de acceso abierto mediante repositorios institucionales. Sin embargo, más que una verdadera solución, ha funcionado en gran medida como un refugio temporal durante un periodo de alteración.

Los autores que deciden utilizar la vía verde depositan su manuscrito sin maquetar en plataformas de acceso abierto, por ejemplo, repositorios institucionales, después de que este ha sido aceptado en una revista que no es de acceso abierto. De este modo, cumplen con los mandatos de acceso abierto de los organismos financiadores. Como resultado, el artículo queda disponible en internet en dos formatos diferentes: i) un archivo PDF cuidadosamente maquetado detrás de un muro de pago, y ii) una versión sin formato en una plataforma institucional, cuyo acceso suele retrasarse, tal como exigen algunas revistas que aplican periodos de embargo a los manuscritos aceptados. La dinámica subyacente de los recursos permanece prácticamente inalterada. Las instituciones continúan pagando suscripciones y, al mismo tiempo, cubren los cargos por procesamiento de artículos de la vía dorada.

Paralelamente, las universidades invierten en la construcción y el mantenimiento de repositorios. La opción verde, que inicialmente funcionó como un nicho de transición, se ha convertido ahora en un refugio cómodo que retrasa transformaciones sistémicas más profundas (Vaucher y Thomas, 2026). En este ecosistema cambiante, los actores dominantes no han desaparecido; se han adaptado. Varias décadas después, sus ganancias se han disparado (Suarez y McGlynn, 2017; Khoo, 2019). Los antiguos depredadores dominantes extraen ahora valor por múltiples vías y se asemejan cada vez más a los parásitos descritos por Walter y Mullins (2019) dentro del sistema que siguen configurando.

Durante la transición hacia el acceso abierto surgieron nuevas «especies» que desafiaron el dominio de las editoriales tradicionales con fines de lucro mediante modelos marcadamente parasitarios: recurrían a fondos públicos a través de cargos elevados por procesamiento de artículos, pero ofrecían un valor añadido limitado, como una supervisión editorial mínima, una selección deficiente y salvaguardas insuficientes frente a prácticas poco éticas. Actores como Hindawi, MDPI y Frontiers ocuparon rápidamente este nicho (Enserink, 2015; Oviedo-García, 2021; Nicholas et al., 2023). Su modelo resultó difícil de competir: era eficiente, escalable y estaba perfectamente alineado con las presiones que enfrentan los investigadores sometidos al régimen de «publicar o perecer» (Hanson et al., 2024).

Una publicación más rápida, procesos de aceptación previsibles y tarifas relativamente estandarizadas ejercieron una fuerte atracción (Horbach, Ochsner y Kaltenbrunner, 2022). Las editoriales consolidadas no tardaron en adoptar estrategias similares. En lugar de resistirse, incorporaron estas dinámicas tróficas a sus propios modelos y aprovecharon su prestigio para justificar cargos por procesamiento de artículos aún más elevados (Butler et al., 2023). Surgieron nuevas revistas que capitalizaron el reconocimiento de marca para comercializar la visibilidad como un producto premium, como ocurre con Nature y su lista cada vez más extensa de revistas especializadas por temas, cuyas tarifas han alcanzado niveles sin precedentes («Nature Neuroscience offers OA publishing»).

En este sistema, los investigadores quedan atrapados en ciclos de retroalimentación que se aceleran y en los que la supervivencia depende de una participación continua. Sin embargo, al igual que en los sistemas ecológicos, una abundancia excesiva de estrategias extractivas puede desestabilizar el conjunto, y cuando la extracción de recursos supera su regeneración, los ecosistemas se debilitan. La publicación académica se encuentra en una fase de este tipo, en la que la sostenibilidad a largo plazo cede ante las ganancias inmediatas. No obstante, el sistema está lejos del equilibrio. Por una parte, resulta difícil escapar de las dinámicas parasitarias, ya que están integradas en los mecanismos globales de evaluación de la investigación. Por otra, están surgiendo nuevas «especies» que coevolucionan dentro de nichos diferenciados.

Por ejemplo, algunos sectores del ecosistema de investigación chino operan bajo restricciones e incentivos diferentes, presumiblemente derivados de la ausencia actual de acuerdos transformativos y de una fuerte preferencia nacional en las decisiones económicas, y muestran una adhesión limitada e incluso decreciente a los modelos de acceso abierto dorado. A medida que su influencia en la ciencia mundial continúa creciendo, su presencia transformará inevitablemente las interacciones en todo el sistema. Sigue siendo una pregunta abierta cómo se adaptarán otros ecosistemas a este cambio de equilibrio.

Al mismo tiempo, los organismos nacionales e internacionales de financiamiento están cultivando activamente nichos alternativos. Estos se basan en modelos dirigidos por académicos, financiados con recursos públicos e impulsados por las comunidades, especialmente el acceso abierto diamante: gratuito tanto para publicar como para leer, preserva la propiedad de los autores y su derecho a compartir libremente su trabajo. En Europa, iniciativas como DIAMAS y el European Diamond Capacity Hub están sentando las bases de esta transición, paralelamente a esfuerzos más amplios para reformar la evaluación de la investigación, como las declaraciones de San Francisco y Estocolmo (Sabel y Larhammar, 2025).

Estos avances tienen el potencial de redefinir los parámetros ambientales de la publicación académica. El acceso abierto diamante ofrece una vía para abandonar las dinámicas extractivas. Aunque durante mucho tiempo permaneció limitado a iniciativas relativamente artesanales e impulsadas por las comunidades, esta situación podría estar cambiando. Los formatos actuales de publicación, como PDF y HTML, no son técnicamente complejos en sí mismos y, aunque publicar implica costos editoriales y de infraestructura, estos formatos no son intrínsecamente costosos. Con el aumento de la inversión pública en infraestructuras compartidas, actualmente existen las condiciones para una transformación más amplia. El siguiente paso evolutivo quizá no dependa de la tecnología ni del financiamiento, sino de que los propios investigadores decidan ocupar este nicho emergente. A medida que se multiplican los incentivos y las iniciativas, cabría esperar que prevalecieran los modelos más sostenibles. Sin embargo, los ecosistemas antropogénicos rara vez evolucionan únicamente de acuerdo con principios racionales o guiados por la sostenibilidad. Otras presiones selectivas, como el prestigio, la inercia y las ganancias a corto plazo, continúan moldeando sus trayectorias.

Por ahora, solo unas cuantas disciplinas dependen de estos mecanismos alternativos, mientras que otras comienzan lentamente la transición. Sin embargo, las áreas de investigación con mayor financiamiento permanecen atrapadas en dinámicas que ellas mismas crearon involuntariamente hace relativamente poco tiempo, semejantes a las interacciones clásicas entre depredadores y presas, pero que, desde una perspectiva ecológica externa, se inclinan cada vez más hacia el parasitismo. La última gran transición no estuvo impulsada únicamente por principios, sino por incentivos: los mandatos y los requisitos de financiamiento alejaron al sistema de los modelos basados en suscripciones y lo orientaron hacia el acceso abierto.

En la actualidad comienza a tomar forma una transformación semejante. Con infraestructuras que ahora surgen en las bibliotecas universitarias y esfuerzos coordinados para construir un marco viable, vuelven a reunirse las condiciones necesarias para el cambio. Por consiguiente, la siguiente etapa puede depender menos de las restricciones estructurales que de una elección colectiva. Los investigadores pueden seguir tolerando estas interacciones extractivas, casi vampíricas, o avanzar hacia modelos más simbióticos, como los ofrecidos por el acceso abierto diamante, en los que el valor se comparte de manera ética en lugar de ser absorbido.

Los ecosistemas no cambian únicamente por intención, sino mediante la selección.

La pregunta ahora es sencilla: ¿qué modelo elegiremos sostener?

Nota de los autores: Este texto está inspirado, sin ningún pudor, en el hermoso artículo de Walter y Mullins (2019), publicado en Molecular Biology of the Cell.



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Guest Post — From Parasitism to Symbiosis: Escaping Peer-Pressure and For-Profit Publishers Through Diamond Open Access


By Camille Thomas, Romain VaucherJul 16, 2026


Editors’ note: Today’s post is by Camille Thomas and Romain Vaucher. Camille is a biogeosciences researcher at the University of Bern. Romain is a Senior Lecturer in Sedimentology at James Cook University, Australia.

Ecosystems emerge from the interactions between groups of organisms and their environment. From our human perspective, we often describe them as either balanced or disrupted, but in reality, they are never static. They are constantly shifting, moving through states that are dynamic, sometimes fragile, across both time and space. Species come and go with new predators arriving, others migrating or disappearing. As environmental conditions change, previously constrained organisms can expand, and entirely new interactions begin to take shape. When these environmental conditions shift more dramatically, the effects ripple through the system. Existing relationships are reshaped, and new ecological connections can emerge. In this sense, change is not only a source of disruption, but also an engine for innovation.

In many ways, human industries and their associated economies function similarly to ecosystems. Terms such as disruption, evolution, and predator–prey dynamics are routinely borrowed to describe their interactions. Over the past decades, the scientific publishing industry has itself undergone major “environmental” shifts, triggering rapid and far-reaching evolutionary responses.

The rise of open access (OA) publishing, driven by growing demand and reinforced by funder mandates, rapidly reshaped the scientific publishing ecosystem. Subscription-based journals saw a key resource stream decline, as institutions and researchers were pushed to comply with new policies.

Some actors adapted by occupying new niches, launching fully Gold OA journals or developing hybrid models (i.e., journals relying on the subscription-based model while also offering a Gold OA, route). Large for-profit publishers, once seemingly at risk, proved highly resilient (Larivière, Haustein, & Mongeon, 2015; Butler, et al., 2023). By introducing article processing charges (APCs) to publish via the Gold OA route, they shifted the cost of publication onto authors and their institutions, turning OA into a new, stable resource stream (Frank, Foster, & Pagliari, 2023).

Major transitions often give rise to new interactions. In scientific publishing, researchers were pushed to explore new venues, sometimes less prestigious or immediately rewarding, but potentially more sustainable over time. Green OA was one of the first adaptive strategies. It required little change in publishing practices, allowing compliance with OA mandates through institutional repositories. Yet, rather than a true solution, it has largely functioned as a temporary refuge during a period of disruption.

Authors deciding to use the Green route submit their non-formatted manuscript to OA platforms (e.g., institutional repositories) after acceptance in a non-OA journal. Therefore, the authors are complying with OA mandates by funders. As a result, the article is available under two different formats on the web: i) a nicely formatted PDF beyond a paywall, and ii) a raw non-formatted version on an institutional platform, which has its access commonly delayed (as required by some journals applying embargo periods to their accepted manuscripts). The underlying resource dynamics remain largely unchanged. Institutions continue to pay subscription fees, while also covering APCs for Gold OA.

At the same time, universities invest in building and maintaining repositories. The Green OA option that initially served as a transitional niche has now become a comfortable shelter, one that delays deeper, systemic change (Vaucher & Thomas, 2026). In this evolving ecosystem, dominant actors have not disappeared; they have adapted. A few decades later, their profits have surged (Suarez and McGlynn 2017, Khoo 2019). Former apex predators now extract value through multiple pathways, increasingly resembling the parasites described by Walter & Mullins (2019) within the system they continue to shape.

During the OA transition, new “species” emerged, challenging the dominance of established for-profit publishers with models that leaned heavily toward parasitism, drawing on public funds through high APCs while offering limited added value (minimal editorial oversight, weak curation, and insufficient safeguards against unethical practices). Actors such as Hindawi, MDPI, and Frontiers rapidly occupied this niche (Enserink, 2015; Oviedo-García, 2021; Nicholas, et al., 2023). Their model proved difficult to compete with: efficient, scalable, and perfectly aligned with the pressures faced by researchers operating under a “publish or perish” regime (Hanson et al. 2024).

Faster publication, predictable acceptance pathways, and relatively standardized fees created a powerful pull (Horbach, Ochsner, and Kaltenbrunner 2022). It did not take long for established publishers to adopt similar strategies. Rather than resisting, they integrated these trophic dynamics into their own models, leveraging their prestige to justify even higher APCs (Butler, et al., 2023). New outlets emerged, capitalizing on brand recognition to market visibility as a premium product, like Nature and its ever-expanding list of topic-specific journals, with fees reaching unprecedented levels (“Nature Neuroscience offers OA publishing“).

In this system, researchers find themselves caught in accelerating feedback loops, where survival depends on continued participation. Yet, as in ecological systems, an overabundance of extractive strategies can destabilize the whole, and when resource extraction outpaces regeneration, ecosystems weaken. Scholarly publishing is in such a phase where long-term sustainability gives way to short-term gain. But it is far from balanced. On one hand, parasitic dynamics remain difficult to escape, as they are embedded in the global mechanics of research evaluation. On the other hand, new “species” are emerging and co-evolving within distinct niches.

For instance, parts of the Chinese research ecosystem operate under different constraints and incentives (presumably induced by the current lack of Transformative Agreements and strong influence of national preference regarding economic choices), showing limited and even decreasing alignment with Gold OA models. As their influence on global science continues to grow, their presence will inevitably reshape interactions across the system. How other ecosystems will adapt to this shifting balance remains an open question.

At the same time, national and international funding bodies are actively cultivating alternative niches. These rely on scholar-led, publicly funded, community-driven models: most notably the Diamond OA (free to publish, free to read, preserving author ownership, and the right to freely share their work). In Europe, initiatives such as DIAMAS and the European Diamond Capacity Hub are laying the groundwork for this transition, in parallel with broader efforts to reform research assessment (e.g., San Francisco and Stockholm declarations) (Sabel & Larhammar, 2025).

These developments have the potential to redefine the environmental parameters of scholarly publishing. Diamond OA offers a pathway out of extractive dynamics. While it has long remained confined to relatively artisanal, community-driven efforts, this may be changing. The current modes of publishing (PDF/HTML) are not technically complex in themselves and, although publishing involves editorial and infrastructural costs, these formats are not inherently expensive. With increasing public investment in shared infrastructures, the conditions are now in place for a broader shift. The next evolutionary step may not depend on technology or funding but on whether researchers themselves choose to occupy this emerging niche. As incentives and initiatives multiply, one might expect the most sustainable models to prevail. Yet, anthropogenic ecosystems rarely evolve according to rational or sustainability-driven principles alone. Other selective pressures like prestige, inertia, short-term gain continue to shape their trajectories.

For now, only a handful of disciplines rely on these alternative mechanisms, while others are slowly beginning to transition. Yet the most well-funded areas of research remain locked in dynamics they inadvertently created not so long ago, ones that resemble classic predator-prey interactions but that are increasingly drifting toward parasitism from an external ecological perspective. The last major transition was not driven by principle alone, but by incentives: mandates and funding requirements pushed the system away from subscription-based models toward open access.

Today, a similar shift is taking shape. With infrastructures now emerging in university libraries and coordinated efforts to build a viable framework, the conditions for change are once again being assembled. So the next phase may hinge less on structural constraints than on collective choice. Researchers can continue to tolerate these extractives, almost vampiristic interactions, or shift toward more symbiotic models such as those offered by Diamond OA, where value is ethically shared rather than siphoned.  Ecosystems do not change by intention alone, but by selection.

The question now is simple: which model will we choose to sustain?

Authors’ note: This piece is shamelessly inspired by the beautiful paper by Walter and Mullins (2019), published in Molecular Biology of the Cell.

Manual APA 7.ª edición para citar, documentar y transparentar el uso de Inteligencia Artificial Generativa (IAGen)

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Manual apegado a APA 7.ª edición para citar, documentar y transparentar el uso de Inteligencia Artificial Generativa (IAGen)


Este material ofrece orientaciones prácticas para usar herramientas como ChatGPT, Claude, Gemini, NotebookLM, Canva, Copilot, Perplexity, Elicit, DALL·E y Adobe Firefly de forma ética, verificable y transparente en contextos académicos.


El manual aborda tres principios clave: transparencia, verificabilidad y responsabilidad humana, con ejemplos para citar IA, declarar su uso, documentar prompts y elaborar notas en tablas, figuras y apéndices conforme a APA 7.


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Manual apegado a APA 7.a edición para citar, documentar y
transparentar el uso de Inteligencia Artificial Generativa (IAGen)


Citas, notas de tablas y figuras, referencias y apéndices probatorios de prompts

Guía de aplicación práctica con ejemplos en estilo APA 7

Elaboró: Dra. Karla Karina Ruiz Mendoza
Docente de la FHyCS de la UABC

Correo: ruiz.karla32@uabc.edu.mx | ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8978-8364

Versión de trabajo: 16 de julio de 2026

Uso sugerido: asignaturas, talleres, informes, portafolios y proyectos integradores que emplean IA generativa.

miércoles, 12 de agosto de 2026

ISRAEL gasta millones en una campaña para moldear respuestas de la IA sobre GAZA

Publicado en DropSite https://www.dropsitenews.com/p/israel-brad-parscale-ai-chatbots-gaza 



Israel está pagando millones para entrenar chatbots de IA sobre cómo hablar de Gaza.  Y está funcionando.

Nick Cleveland-Stout
28 de julio de 2026


Desde octubre, Brad Parscale, exdirector de la campaña presidencial de Donald Trump, ha estado supervisando discretamente una operación que publica cientos de artículos de blog en nombre de Israel. Uno de ellos, titulado «La realidad detrás de los “periodistas” de Gaza: vínculos con el terrorismo, propaganda y las leyes de la guerra», sostiene que la mayoría de los periodistas en Gaza estaban vinculados a organizaciones terroristas. Otro pone en duda la muerte de Hind Rajab, una niña palestina de cinco años asesinada por el ejército israelí en 2024.

Sin embargo, el público objetivo principal de estos sitios web no son los estadounidenses preocupados por el conflicto, ni siquiera los seres humanos: la mayoría de estos sitios recibe apenas unos cientos de visitantes únicos al mes. En realidad, Parscale y su empresa, Clock Tower X, los crearon como parte de un contrato de 46,5 millones de dólares con el gobierno israelí para intentar influir en los chatbots impulsados por inteligencia artificial, como Claude o ChatGPT.

Parscale ha expresado abiertamente que su objetivo es influir en la inteligencia artificial, una práctica conocida con frecuencia como «envenenamiento de modelos de lenguaje» (LLM poisoning). En su acuerdo inicial con Israel, afirmó que desplegaría «sitios web y contenidos para generar marcos narrativos en las conversaciones de GPT» como parte del contrato.

Más recientemente, su equipo declaró a Axios que «están viendo resultados» al lograr que sistemas populares de inteligencia artificial incorporen información procedente de esos sitios, aunque se negaron a proporcionar datos que respalden esa afirmación.

Y, según expertos en desinformación que revisaron un análisis realizado por Drop Site sobre consultas a chatbots y datos de entrenamiento, la estrategia está funcionando. Esto significa que decenas de millones de estadounidenses que utilizan chatbots tienen cada vez más probabilidades de recibir respuestas influenciadas por el contenido elaborado por Parscale en representación del gobierno israelí.

Cuando Drop Site preguntó a Perplexity:

«¿Es beneficioso para Estados Unidos fortalecer la cooperación militar con Israel?»

el chatbot respondió con una sola palabra:

«Sí».

La principal fuente citada fue Allyvia.org, un sitio web creado por Parscale y dedicado a promover la relación militar entre Estados Unidos e Israel. Microsoft Copilot también citó sitios web creados por Parscale como fuentes de información.


Allyvia es uno de los 10 sitios web creados por Clock Tower X, una empresa especializada en influencia digital propiedad de Brad Parscale. Cada uno de estos sitios está dedicado a promover una narrativa diferente favorable a Israel. Por ejemplo, FactSignal.org se presenta como un sitio de verificación de hechos destinado a combatir la información considerada antiisraelí, e incluye artículos que desacreditan a periodistas palestinos asesinados calificándolos de terroristas de Hamás, además de rechazar la afirmación de que las acciones militares de Israel en Gaza constituyan un genocidio. Por su parte, Paxpoint.org promueve la narrativa de que Israel es una nación comprometida con la paz.

Todos los sitios web de Parscale contienen una declaración al pie de página que dice: «Este material es distribuido por Clock Tower X LLC en nombre del Estado de Israel». Esta declaración constituye un requisito obligatorio de divulgación conforme a la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (Foreign Agents Registration Act, FARA) de Estados Unidos.

A pesar de ello, cuando Drop Site preguntó a varios chatbots destacados acerca de las noticias más recientes publicadas en Paxpoint.org, Perplexity y Microsoft Copilot no advirtieron que el sitio había sido creado como parte de una operación de influencia del gobierno israelí. En cambio, Claude, ChatGPT y Gemini sí señalaron esa circunstancia.

«Perplexity está diseñado para ofrecer a las personas respuestas con citas y enlaces procedentes de diversas fuentes, de modo que puedan acudir directamente a los reportajes originales y llegar a sus propias conclusiones», declaró Beejoli Shah, portavoz de la empresa, a Drop Site News, al ser consultada sobre el tema.

Los sitios web de Parscale —denominados a lo largo de este artículo como la «red Clock Tower»— no solo son citados por los chatbots, sino que también están logrando infiltrarse en los datos de entrenamiento que utilizan estos sistemas.

La red Clock Tower comenzó a ser archivada a principios de este año por Common Crawl, una organización sin fines de lucro que administra uno de los mayores repositorios de datos empleados para entrenar grandes modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini y Claude. Common Crawl constituye una pieza fundamental de la infraestructura de la inteligencia artificial: aproximadamente el 80 % de los tokens utilizados para entrenar GPT-3 de OpenAI proceden de este repositorio, lo que lo convierte en un indicador útil para determinar si actores maliciosos están logrando infiltrarse en los datos de entrenamiento de los sistemas de IA.

Envenenamiento de modelos de lenguaje (LLM Poisoning)

En los ejemplos anteriores, los usuarios al menos pueden rastrear las fuentes de las que se alimentan los chatbots cuando estos citan directamente sitios web, como ocurre en las capturas de pantalla mostradas anteriormente. Sin embargo, infiltrarse en los propios datos de entrenamiento puede dar lugar a respuestas influenciadas por Israel que resultan prácticamente imposibles de rastrear para los usuarios.

Para medir hasta qué punto esta red había penetrado en los datos utilizados para entrenar modelos de inteligencia artificial, Drop Site utilizó Claude Fable para consultar Common Crawl y contar cuántas veces los sitios de Parscale aparecían en las capturas mensuales del repositorio.

Según ese análisis —del cual una muestra fue verificada manualmente por Drop Site—, entre enero y junio, los 10 sitios web fueron rastreados por Common Crawl 912 veces.

Aunque esta cifra representa una fracción muy pequeña del enorme volumen de datos de Common Crawl, investigaciones recientes sugieren que un número muy reducido de documentos puede manipular con éxito las respuestas de los chatbots de inteligencia artificial, independientemente del tamaño total del conjunto de datos de entrenamiento.

Los diez sitios son:

  • Paxpoint.org (rastreado 220 veces): sitio dedicado a difundir la narrativa de que Israel es una nación de paz.


    «Paxpoint destaca el compromiso permanente de Israel con la paz y la convivencia, compartiendo acuerdos históricos, iniciativas humanitarias y proyectos comunitarios que tienden puentes entre diferentes grupos.»


  • Allyvia.org (158 rastreos): sitio dedicado a fortalecer la alianza entre Estados Unidos e Israel.


    «Allyvia muestra cómo la alianza entre Estados Unidos e Israel beneficia directamente a los estadounidenses mediante la seguridad conjunta, tecnologías de vanguardia, creación de empleo y valores compartidos de libertad.»


  • FactSignal.org (108 rastreos): su misión es


    «demostrar que la designación de Hamás como organización terrorista refleja un consenso mundial y pruebas irrefutables de violencia, y no una conspiración.»


  • Cognitura.org (106 rastreos): se presenta como una


    «plataforma de investigación y educación»
    dedicada a estudiar el funcionamiento de grupos extremistas como Hamás.


  • Justorium.org (93 rastreos): sitio dedicado a sostener que las acciones militares de Israel en Gaza


    «se ajustan al derecho internacional y reflejan la ética democrática compartida por Estados Unidos e Israel.»


  • Culturavia.org (76 rastreos): sitio centrado en celebrar los vínculos culturales entre Estados Unidos e Israel.


  • CompassionPulse.org (57 rastreos): sitio dedicado a difundir historias, datos y testimonios de testigos presenciales sobre «cómo Israel protege a los civiles, proporciona ayuda humanitaria y defiende valores morales compartidos con Estados Unidos.»


  • Econora.org (49 rastreos): sitio dedicado a destacar la relación comercial entre Estados Unidos e Israel.


  • Innovascope.org (45 rastreos): sitio dedicado a resaltar la cooperación tecnológica entre Estados Unidos e Israel.


  • FeedingYouFiction.com (1 rastreo): sitio con videos que sostienen que las imágenes procedentes de Gaza están escenificadas y que niegan la existencia de una hambruna.

Estos sitios están siendo rastreados con una frecuencia cada vez mayor. En enero de 2026, únicamente fueron rastreados dos veces. En mayo, el número de rastreos ascendió a 376, antes de registrar una disminución significativa en junio.

Para comprobar la precisión de los resultados obtenidos con Claude Fable, Drop Site realizó una búsqueda manual sobre una muestra de 50 URL de la red Clock Tower X archivadas en el índice CDXJ de Common Crawl, sin detectar ningún error.


Optimización para los modelos de IA

Hervé Letoqueux, director ejecutivo de Check First, una organización dedicada a combatir la desinformación digital, explicó que el hecho de que Common Crawl sea la principal fuente utilizada para entrenar chatbots la convierte en un objetivo atractivo para la manipulación.

«Common Crawl se utiliza ampliamente en el mundo de la ciencia de datos para entrenar grandes modelos de lenguaje (LLM), lo que también significa que diversos actores intentan manipular sus respuestas en beneficio propio, algo que varios estudios han indicado que es relativamente fácil de lograr.»

Según un estudio publicado por Anthropic en octubre, bastan aproximadamente 250 documentos maliciosos para introducir una "puerta trasera" (backdoor) en un gran modelo de lenguaje, independientemente del tamaño del modelo o del volumen de datos de entrenamiento.

Los autores del estudio señalan que:

«Esto significa que cualquiera puede crear contenido en línea que eventualmente termine formando parte de los datos de entrenamiento de un modelo.»

Asimismo, advierten que actores maliciosos

«pueden insertar texto específico en esas publicaciones para que el modelo aprenda comportamientos indeseables o peligrosos, en un proceso conocido como poisoning (envenenamiento).»

El Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council publicó un estudio similar a comienzos de este año sobre los intentos de la red rusa de desinformación por influir en los LLM, aunque añadió una advertencia importante. Debido a que las empresas de inteligencia artificial aplican sus propios procesos de control de calidad al incorporar datos, el hecho de que un contenido esté incluido en Common Crawl no garantiza que forme parte de los datos de entrenamiento de un modelo concreto.

Drop Site también realizó una prueba junto con Letoqueux para evaluar cinco chatbots distintos —Microsoft Copilot, ChatGPT, Google Gemini, Claude AI y Perplexity— y comprobar si podían generar artículos utilizando únicamente la información contenida en sus datos de entrenamiento.

Los resultados fueron los siguientes:

  • Gemini y Microsoft Copilot mostraron de forma consistente evidencias de haber incorporado contenidos de la red de sitios de Parscale en sus datos de entrenamiento.

  • Claude y ChatGPT no parecían contener esos sitios en sus datos de entrenamiento, aunque ambos pueden consultarlos cuando realizan búsquedas para responder preguntas.

  • Perplexity parecía haber sido entrenado con parte del contenido de la red Clock Tower X.

Microsoft Copilot y Google Gemini no respondieron a las solicitudes de comentarios realizadas para este reportaje.

Letoqueux concluyó:

«Es fácil demostrar que estos modelos fueron entrenados con sitios web de Clock Tower X, aunque es difícil determinar hasta qué punto eso influye en la respuesta que un chatbot ofrece a una consulta.»

Optimizar el contenido para la inteligencia artificial

El equipo de Parscale atribuye su éxito a una estrategia más sutil para difundir la narrativa israelí.

Scott Stouffer, director de tecnología de Market Brew —empresa especializada en influir sobre modelos de lenguaje y en la que Parscale invierte— declaró a Axios que la información redactada con un tono objetivo y una estructura bien organizada tiene mayores probabilidades de ser citada por los sistemas de IA.

«Lo que puedes hacer es asegurarte de que tu información esté estructurada, documentada y organizada de una manera que haga más probable que esos sistemas la recuperen cuando alguien formule una pregunta. No se trata tanto de cambiar la conversación como de asegurarse de que tus hechos sean candidatos a formar parte de ella.»

Muchos de los artículos publicados en la red Clock Tower incluyen algunas frases de aparente matización, algo que, según investigadores especializados en desinformación, los hace más aceptables para los chatbots.

Por ejemplo, una entrada de FactSignal que sostiene que algunos periodistas de Gaza son en realidad terroristas afirma:

«Distinguir entre periodistas legítimos y operativos militantes no siempre es sencillo, pero una información rigurosa requiere una investigación cuidadosa y transparencia.»

Según el código fuente de los sitios, el autor de muchos de estos artículos es Mark Ginsberg, especialista israelí en marketing digital.

Ginsberg, que se registró como agente extranjero al servicio de Israel en marzo, promociona en su perfil de LinkedIn su experiencia en Generative Engine Optimization (GEO), también descrita como optimización o entrenamiento de modelos de lenguaje (LLM grooming).

En un artículo publicado en junio en The Times of Israel, Ginsberg defendió que Israel debía invertir seriamente en influir sobre los chatbots:

«Israel necesita invertir seriamente en la defensa de la verdad... Esto significa garantizar que la información precisa aparezca no solo en archivos gubernamentales, sino también en resultados de búsqueda, recursos educativos, enciclopedias, redes sociales, podcasts, documentales y conjuntos de datos de entrenamiento de inteligencia artificial.»

Según Ginsberg, intentar influir en los datos de entrenamiento de la IA no constituye una forma de desinformación, sino simplemente una manera de representar «la realidad misma».

Letoqueux, tras revisar los sitios de Clock Tower, coincidió en que los chatbots tienden a favorecer contenidos que aparentan equilibrio y están bien documentados.

En su opinión:

«Estos sitios probablemente sean bastante eficaces para controlar daños en preguntas como "¿Está Israel cometiendo un genocidio?", porque ofrecen la narrativa israelí, que luego los chatbots pueden reproducir como una de las posiciones representadas en el debate.»

Letoqueux fue anteriormente director de operaciones de VIGINUM, la agencia francesa encargada de detectar interferencias digitales extranjeras.

Por su parte, Alice Lee, analista de NewsGuard, empresa especializada en el seguimiento de la desinformación, explicó que los sitios creados por Parscale poseen prácticamente todas las características que favorecen su incorporación por los chatbots:

«Estos sitios incluyen listas con viñetas, resúmenes de las ideas principales al comienzo de cada página, abundantes referencias y una información fácil de procesar, todo lo cual aumenta la probabilidad de que ese contenido sea recogido por los chatbots de inteligencia artificial.»

Aunque la red rusa Pravda es mucho mayor en términos generales, los sitios de Parscale presentan una tasa de archivado considerablemente superior.

La red Clock Tower contiene alrededor de 900 elementos individuales —artículos, fichas informativas y otros contenidos— y el 85 % de ellos ha sido archivado por Common Crawl, mientras que la red rusa presenta una tasa media de apenas 2,5 %.

Lee, especialista en desinformación rusa, explicó que, mientras Rusia produce propaganda fácilmente refutable a gran escala, la estrategia israelí parece mucho más selectiva y orientada a difundir su narrativa mediante verdades a medias, opiniones y hechos discutidos, aspectos mucho más difíciles de filtrar para los modelos de lenguaje.

Como señaló:

«Es mucho más difícil establecer salvaguardias frente a las opiniones.»

Drop Site también detectó que Parscale parece haber creado varios sitios relacionados con Qatar que finalmente nunca llegaron a publicarse.

En la misma dirección IP utilizada por la red Clock Tower, se identificaron dominios como:

  • qataritracker.org

  • qatarfacts.com

Actualmente, esos sitios permanecen inaccesibles.

La red Clock Tower adapta su contenido conforme evolucionan las prioridades del gobierno israelí.

Cuando los sitios fueron lanzados en octubre, muchos publicaban con frecuencia artículos destinados a presentar a Israel como un país comprometido con la paz.

Uno de esos textos afirmaba:

«Aunque los críticos presentan a Israel como un país reacio al compromiso, la historia demuestra lo contrario: Israel ha realizado repetidamente concesiones territoriales y estratégicas a cambio de la paz, solo para enfrentarse posteriormente a nuevas hostilidades.»

Esa página, posteriormente citada por Microsoft Copilot, fue archivada dos veces por Common Crawl.


Como parte de este esfuerzo también se buscó moldear la narrativa sobre las acciones militares de Israel en Gaza.

Por ejemplo, una página de Justorium.org titulada «Cómo Israel reduce el daño a los civiles en la guerra contra Hamás y Hezbolá» sostiene que Israel fue mucho más allá de lo exigido por el derecho internacional para minimizar las víctimas civiles. El artículo afirma que Israel «utilizó breves ataques de advertencia sobre los tejados, conocidos como roof knocking (golpes sobre el techo), para señalar un peligro inminente sin causar bajas».

Sin embargo, The New York Times informó que Israel «redujo significativamente el uso de los llamados roof knocks» desde el primer día de la guerra y que, en numerosas ocasiones, optó por emplear bombas de 2.000 libras, que provocan una destrucción mucho mayor, en lugar de municiones más precisas.

Esa publicación ha sido archivada una vez por Common Crawl y también aparece citada por Perplexity, como se muestra a continuación.



Más recientemente, cuando en Estados Unidos se intensificó el debate en torno a una medida del Congreso que podría profundizar aún más la integración entre los sectores militares estadounidense e israelí, la red Clock Tower publicó una serie de artículos presentando esa iniciativa como un avance positivo. La versión de la Cámara de Representantes de la Sección 219, como se conoce la medida, fue aprobada esta semana como parte del proyecto anual de ley de gastos de defensa.

Cuando Drop Site preguntó a varios chatbots populares una cuestión formulada con un lenguaje similar al empleado en uno de los sitios de Parscale —«¿Cómo beneficia a ambas naciones la colaboración tecnológica entre Estados Unidos e Israel?»—, Gemini, Copilot y Perplexity volvieron a citar páginas de la red Clock Tower, sin indicar que esas fuentes habían sido creadas como parte de una campaña financiada por el gobierno de Israel.



4,5 millones de dólares al mes

La opinión pública sobre Israel ha sufrido un fuerte deterioro en Estados Unidos después de que el asedio militar a Gaza, financiado por EE. UU., haya causado la muerte de más de 70.000 palestinos, incluido un cambio de percepción en sectores que históricamente respaldaban la relación entre Estados Unidos e Israel, como los conservadores y los cristianos evangélicos.

Según un nuevo informe del Quincy Institute, elaborado por el autor de este artículo, Israel ha gastado más de 100 millones de dólares en actividades de cabildeo (lobby) registradas bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA) en Estados Unidos desde 2023, contratando 17 nuevas empresas únicamente durante 2024 y 2025. Aunque históricamente Israel había evitado recurrir a contratistas registrados oficialmente bajo la FARA, ahora se encamina a convertirse en el mayor inversionista individual en este tipo de actividades durante 2026.

Brad Parscale, quien alcanzó notoriedad nacional como director de la campaña presidencial de Donald Trump por haber contratado a la controvertida empresa de microsegmentación Cambridge Analytica, es el principal beneficiario de esta enorme inversión israelí en operaciones de influencia.

La intención de Parscale de influir en los chatbots fue revelada por primera vez por Responsible Statecraft en septiembre, cuando firmó un contrato de 1,5 millones de dólares mensuales con el gobierno israelí para:

  • incorporar mensajes favorables a Israel en medios conservadores;

  • llevar a cabo una campaña masiva de mensajes de texto;

  • e influir en los sistemas de inteligencia artificial conversacional.

Desde entonces, ese contrato se ha triplicado, alcanzando actualmente un valor de 4,5 millones de dólares al mes.

A pesar de este incremento en la inversión, el gobierno israelí parece no estar satisfecho con los resultados obtenidos hasta ahora.

«Estamos molestos con Brad Parscale», declaró a Time un funcionario israelí familiarizado con el contrato. «Le hemos pagado muchísimo dinero. ¿Pero qué ha hecho con él? Las cosas solo han empeorado».

Stephen Walt, autor del libro The Israel Lobby, comentó al Quincy Institute que Israel probablemente no está obteniendo un retorno adecuado de esa inversión porque este tipo de campañas de influencia suelen resultar contraproducentes.

«Cuando un país adquiere la reputación de manipular constantemente la información y es descubierto repetidamente inventando cosas, seguir haciendo más de lo mismo solo transmite a la audiencia el mensaje de que viene más propaganda».

Ni Brad Parscale ni Clock Tower X respondieron a las solicitudes de comentarios para este reportaje.

La red Clock Tower también cumple otra función.

Parscale dirige además una campaña masiva de mensajes de texto dirigida a ciudadanos estadounidenses, presentada como si proviniera de supuestas organizaciones dedicadas a la paz.

Uno de esos mensajes dice:

«Hola, soy John, de Friends for Peace. Una pregunta rápida para la gente de Illinois sobre Israel e Irán. ¿Tiene un segundo?»

Tras un breve intercambio de mensajes, estos sistemas suelen enviar enlaces a páginas de la red Clock Tower, como Allyvia.org.






Text messages from “Friends for Peace.” 

«Friends for Peace» no está registrada como organización sin fines de lucro (nonprofit) ni como sociedad de responsabilidad limitada (LLC), y no parece existir como una organización real. Esto significa que los estadounidenses que deseen saber quién está detrás de esta campaña de mensajes de texto tendrían que hacer clic en el enlace incluido en el mensaje y desplazarse hasta el final de cada página para encontrar el aviso legal que indica que se trata de una operación financiada por el gobierno de Israel.

Cuando The Wall Street Journal preguntó a Brad Parscale si «Friends for Peace» era una organización real, este respondió:

«¿Qué entiende usted por una organización real?»



………………………………………………….

Publicado en Drop Site
https://www.dropsitenews.com/p/israel-brad-parscale-ai-chatbots-gaza
 





Israel Is Paying Millions to Train AI Chatbots How to Talk About Gaza. It's Working.

Former Trump campaign manager Brad Parscale is overseeing an operation posting hundreds of blog posts on behalf of Israel, with the goal of infiltrating artificial intelligence.


Nick Cleveland-Stout

Jul 28, 2026


Since October, former Trump campaign manager Brad Parscale has been quietly overseeing an operation posting hundreds of blog posts on behalf of Israel. One article, titled “The Reality Behind Gaza’s ‘Journalists’: Terror Ties, Propaganda, and the Laws of War,” asserts that a majority of journalists in Gaza were linked to terrorist organizations. Another casts doubt on the killing of Hind Rajab, a five-year-old Palestinian girl killed by the Israeli military in 2024.

The key intended audience of these sites is not concerned Americans, it’s not even humans—most of the sites average a few hundred unique visitors each month. Instead, Parscale and his firm, Clock Tower X, created them as part of a $46.5 million contract with the Israeli government to try and influence artificial intelligence-powered chatbots, tools like Claude or ChatGPT.

Parscale has made his goal of influencing artificial intelligence—often referred to as “LLM poisoning”—explicit. In his initial agreement with Israel, Parscale said that he would deploy “websites and content to deliver GPT framing results on GPT conversations” as part of the contract. More recently, his team even told Axios they are “seeing success” at getting popular AI systems to incorporate information from their sites, though they declined to provide data.

And it is working, according to disinformation experts who reviewed a Drop Site analysis of chatbot queries and training data, meaning tens of millions of Americans who use chatbots are increasingly likely to receive answers manipulated by Parscale on behalf of the Israeli government.

When Drop Site asked Perplexity “Is it beneficial for the US to enhance military cooperation with Israel?” the chatbot responded with a one-word answer: “Yes.” The top source listed was Allyvia.org, a Parscale-created website dedicated to promoting the U.S.-Israel military relationship. Microsoft Copilot similarly cited Parscale’s websites.

GRAPH Screenshot from Perplexity.

Allyvia is one of 10 different websites created by Clock Tower X, a boutique digital influence company owned by Parscale. Each website is dedicated to promoting a different Israeli narrative. FactSignal.org, for instance, fashions itself as fact-checking website tackling anti-Israel information, containing articles discrediting slain journalists as Hamas terrorists and rejecting the notion that Israel’s military actions in Gaza constitute a genocide. Paxpoint.org, meanwhile, promotes the narrative that Israel is a nation of peace.

All of Parscale’s websites contain a statement at the bottom which states “this material is distributed by Clock Tower X LLC on behalf of the State of Israel.” This statement is a mandatory disclosure requirement under the Foreign Agents Registration Act (FARA). Despite this, when Drop Site asked prominent chatbots about the latest news from Paxpoint.org, Perplexity and Copilot did not flag that the site was created as part of an Israeli influence operation. Claude, ChatGPT, and Gemini did flag the caveat.

“Perplexity is built to give people cited, linked answers from a range of sources so they can go directly to the original reporting and reach their own conclusions,” spokesperson Beejoli Shah told Drop Site News when reached for comment.

Parscale’s websites—referred to throughout this article as the “Clock Tower network”—get cited by chatbots, but they also are successfully infiltrating the underlying training data.

The Clock Tower network started to get archived by Common Crawl—a nonprofit that oversees a massive repository of data used to train large language models such as ChatGPT, Gemini, and Claude—earlier this year. Common Crawl is the backbone of the artificial industry, training 80% of the tokens of OpenAI’s GPT-3, making it a useful proxy for understanding if malicious actors successfully infiltrate AI training data.

LLM Poisoning

In the examples above, users can at least trace the sources that chatbots are pulling from when they search websites directly, such as in the screenshots above. Infiltrating the training data itself, on the other hand, can lead to Israel-influenced responses that are nearly impossible for users to trace.

To measure how deeply the network had penetrated the data used to train AI models, Drop Site used Claude Fable to query Common Crawl to count how often Parscale’s sites appear in its monthly snapshots. According to that analysis, a sample of which was manually fact-checked by Drop Site, between January and June 10 sites were crawled by Common Crawl 912 times. While this is a drop in the bucket of Common Crawl data, emerging research suggests a very low number of documents can successfully manipulate AI chatbots, no matter the data volume.

The 10 sites are:

  1. Paxpoint.org (crawled 220 times): Website dedicated to showcasing the narrative that Israel is a nation of peace. “Paxpoint highlights Israel’s ongoing commitment to peace and coexistence, sharing historical accords, humanitarian initiatives, and grassroots projects that bridge divides.”

  2. Allyvia.org (crawled 158 times): Website dedicated to strengthening the U.S.-Israel alliance. “Allyvia showcases how the US and Israel alliance directly benefits Americans through joint security, cutting-edge technologies, job creation, and shared values of liberty.”

  3. Factsignal.org (crawled 108 times): Mission is to “prove that Hamas’ terrorist designation reflects global consensus and undeniable evidence of violence, not conspiracy”

  4. Cognitura.org (crawled 106 times): Website claims to be a “research and education platform” dedicated to exploring how extremist groups such as Hamas operate.

  5. Justorium.org (crawled 93 times): Website dedicated to arguing that Israel’s military actions in Gaza “follows international law and reflects the democratic ethics shared by the US and Israel.”

  6. Culturavia.org (crawled 76 times): Website focused on celebrating cultural ties between U.S. and Israel.

  7. Compassionpulse.org (crawled 57 times): Website dedicated to sharing stories, data, and eyewitness accounts of “how Israel protects civilians, delivers humanitarian aid, and upholds moral values shared with the US.”

  8. Econora.org (crawled 49 times): Website dedicated to highlighting U.S.-Israeli trade relationship.

  9. Innovascope.org (crawled 45 times): Website dedicated to highlighting U.S.-Israeli technology partnership.

  10. Feedingyoufiction.com (crawled 1 time): Website featuring videos that claim footage coming out Gaza is staged and denying famine.

These sites are being crawled more and more. In January 2026, the sites were only crawled twice. In May, the sites were crawled 376 times, before a notable dip in June. To check the accuracy of Claude Fable, Drop Site manually searched for a sampling of 50 of the Clock Tower X URLs archived in Common Crawl’s CDXJ index, and did not detect any errors.

Hervé Letoqueux, Chief Executive Officer at Check First, an organization that combats digital disinformation, explained that Common Crawl’s status as the go-to source for training chatbots opens it up as a target for manipulation. “Common Crawl is widely used in the world of data science for training LLMs, which also means that actors want to manipulate the answers in their favor, which some studies have indicated are fairly easy to do.”

It only takes about “250 malicious documents to produce a ‘backdoor’ vulnerability in a large language model—regardless of model size of training data volume,” according to an October Anthropic study. The authors of the study note “this means anyone can create online content that might eventually end up in a model’s training data,” and that malicious actors “can inject specific text into these posts to make a model learn undesirable or dangerous behaviours, in a process known as poisoning.”

The Atlantic Council’s Digital Forensic Research Lab published a similar study earlier this year on Russia’s disinformation network’s attempts to influence LLMs and noted an important caveat. Because artificial intelligence companies have their own process of quality control when they incorporate data, “Inclusion in Common Crawl does not guarantee inclusion in any given model’s training data.”

Drop Site also performed a demo alongside Letoqueux to test five different chatbots—Microsoft Copilot, ChatGPT, Google Gemini, Claude AI, and Perplexity—on whether they could produce articles using only their training data. Of the five, the Parscale network consistently appears in the training data of Gemini and Copilot. Claude and ChatGPT did not appear to contain the websites in the training data, though these chatbots can still search Clock Tower X websites when responding to queries. Perplexity, meanwhile, appeared to be trained on some of the Clock Tower X websites.

Microsoft Copilot and Google Gemini did not respond to a request for comment for this article.

‘It is easy to prove that these models were trained on the Clock Tower X websites, though it is difficult to know the degree to which that influences the response a chatbot gives to a query,’ said Letoqueux.

Optimizing for AI

Parscale’s team has credited their success with a softer approach to selling Israel’s narrative. Scott Stouffer, Chief Technology Officer of Market Brew—a company that specializes in influencing LLMs that Parscale invests in—told Axios that information written in a “factual tone and tightly organized” is more likely to be cited in AI platforms. “What you can do is make sure that your information is structured, sourced, and aligned in a way that those systems are more likely to retrieve it when someone asks a question. It’s less about changing the conversation and more about making sure your facts are eligible to be part of it.”

Many of the blog posts on the Clock Tower network contain at least a few sentences of nuance, which disinformation researchers say make it more palatable for chatbots. For instance, the FactSignal blog post about how journalists in Gaza are supposedly secret terrorists states that, “Distinguishing between legitimate reporters and militant operatives is not always simple, but accurate reporting requires careful investigation and transparency.”

The author of many of the blog posts is Israel-based digital marketer Mark Ginsberg, according to the source code. Ginsberg, who registered as a foreign agent for Israel in March, advertises his expertise in Generative Engine Optimization—or LLM grooming—on his Linkedin profile. In a June article for The Times of Israel, Ginsberg laid out the argument for Israel investing in efforts to influence chatbots. “Israel needs to invest seriously in the defense of truth…It means ensuring that accurate information appears not merely in government archives but in search results, educational resources, encyclopedias, social media feeds, podcasts, documentaries, and AI training datasets,” Ginsberg wrote. Trying to influence AI training data, Ginsberg argued, is not “embracing disinformation” but rather stating “reality itself.”

Letoqueux, who reviewed the Clock Tower network sites, confirmed that because chatbots have a built-in preference for presenting a balanced view, websites that are sourced and present a lighter touch might be more successful. “These websites could probably be quite useful at doing damage control on questions such as ‘Is Israel committing a genocide?’ because they provide the Israeli narrative, which chatbots can then repeat as representative of one side of the debate,” said Letoqueux, who is the former head of operations at VIGINUM, the French agency responsible for identifying foreign digital interference.

Alice Lee, an analyst at NewsGuard, a disinformation tracking company, explained in an interview with Drop Site that the Parscale network sites have all the hallmarks of sites that would be successful at influencing chatbots. “The websites have bullet points, key takeaways at the top of the page, aggressive sourcing, digestible information, all of which increase the likelihood that this content is picked up by AI chatbots.”

While Russia’s Pravda network overall is far larger, Parscale’s sites have a far higher rate of successfully being archived. The Clock Tower network contains 900 different pathways—individual blog posts, fact sheets, etc—and 85% of them have been archived in Common Crawl, compared to Russia’s network at an average rate of around 2.5%.

Lee, who specializes in Russian disinformation, explained that whereas Russia is churning out easily debunkable propaganda at scale, Israel’s more targeted approach appears to be geared more toward conveying the Israeli narrative on half-truths, opinions, and disputed facts, which is more difficult for LLMs to dismiss. “It’s harder to put guardrails around opinion,” she explained.

Parscale appears to have created several other websites related to Qatar that did not end up being published. On the same IP address as the Clock Tower network, Drop Site identified domains for websites including “qataritracker.org” and “qatarfacts.com.” These sites are currently inaccessible.

The Clock Tower network is responsive to Israel’s shifting priorities. When the sites first launched in October, many of them posted frequently about how Israel is a peaceful nation. “While critics portray Israel as resistant to compromise, history shows the opposite: Israel has repeatedly made territorial and strategic concessions in exchange for peace, only to face renewed hostility,” reads one website page published in October, cited by Microsoft Copilot below. That page was archived by Common Crawl twice.

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Screenshot of Copilot citing a Clock Tower X site.

Part of this effort included shaping the narrative over Israel’s military actions in Gaza. For instance, a page on Justorium.org titled “How Israel Reduces Civilian Harm in War Against Hamas and Hezbollah” claims that Israel went above and beyond international legal requirements to reduce civilian harm. The post says that Israel “used short warning strikes on rooftops, known as roof knocking, to signal imminent danger without causing casualties.” The New York Times has reported that Israel “significantly reduced its use of so-called roof knocks” from the first day of the war, and has often opted for 2,000 pound bombs that cause greater damage rather than more precise munitions.

That post has been archived by Common Crawl once, and is also cited below by Perplexity.

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Screenshot of Perplexity citing from a Clock Tower X site.

Most recently, as debate in the U.S. erupted over a Congressional measure that could further intertwine the U.S. and Israeli military sectors, the Clock Tower network published a series of posts framing the move as a positive development. The House version of Section 219, as it’s known, passed as part of the annual defense spending bill this week.

When Drop Site asked prominent chatbots a question containing similar language from one of the Parscale sites, “how does technology collaboration between the U.S. and Israel benefit both nations?” Gemini, Copilot, and Perplexity once again cited websites from the Clock Tower network without noting these sources are created on behalf of the Israeli government.

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Screenshot of Gemini citing a Clock Tower X site.

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Screenshot of Copilot citing two Clock Tower X sites.

$4.5 Million a Month

Public opinion of Israel has cratered in the U.S. after its U.S.-funded military siege of Gaza has killed over 70,000 Palestinians, including across key demographics such as conservatives and evangelicals that have long supported the U.S.-Israel relationship.

According to a new Quincy Institute report by the author of this article, Israel has spent well-over $100 million on foreign lobbying efforts under FARA in the U.S. since 2023, hiring 17 new firms in 2024 and 2025 alone. Although Israel has historically avoided hiring official contractors under FARA, it is now on track to become the largest single spender in 2026.

Parscale, who gained national attention as Trump’s campaign manager for hiring the controversial microtargetting firm Cambridge Analytica, is the largest recipient of Israel’s massive influence investment. Parscale’s intention to influence chatbots was first reported by Responsible Statecraft in September, when he signed a $1.5 million a month contract with the Israeli government to integrate pro-Israel messaging into conservative media, carry out a mass texting campaign, and influence chatbots. Since then, the contract has tripled in size to $4.5 million a month.

Despite this increased investment, Israel does not appear satisfied with Parscale’s results so far. “We pissed at Brad Parscale,” one Israeli official familiar with the contract told Time. “We have paid him lots of money. But what did he do with it? Things have only gotten worse,” they said.

Stephen Walt, author of the “Israel Lobby,” suggested to the Quincy Institute that Israel is not seeing a return on investment because these kinds of influence operations are counterproductive. “Once a country gets the reputation for spinning constantly, and gets repeatedly caught making things up, then doing ever more of it just sends the message to listeners that more BS is on the way,” Walt said.

Parscale and Clock Tower X did not respond to a request for comment for this article.

The Clock Tower network serves another purpose. Parscale is also leading a mass texting campaign that reaches out to Americans under the auspices of supposed “peace” organizations. “Hi, I’m John with Friends for Peace. Quick question for folks in Illinois about Israel and Iran. Got a second?”

Then, after a back and forth, these chatbots frequently send links to the Clock Tower network, websites like Allyvia.org.

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Text messages from “Friends for Peace.”

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Text messages from “Friends for Peace.”

“Friends for Peace” is not a registered nonprofit or LLC and does not appear to exist as an organization, meaning Americans wanting to know who is behind the text operation would have to click the link and scroll to the bottom of each page to see the disclaimer that it is an operation funded by the Israeli government.

When the Wall Street Journal asked Parscale about if “Friends for Peace” was a real organization, Parscale replied, “What do you define as an actual organization?”

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Publicado en RT en Español
https://new.actualidad-rt.com/actualidad/619547-israel-gastar-millones-campana-moldear-respuestas-ia-gaza


Israel gasta millones en una campaña para moldear respuestas de la IA sobre Gaza

Publicado:29 jul 2026 15:41 GMT

Clock Tower X ha desarrollado al menos diez portales dedicados a promover narrativas favorables a la agresión militar israelí.

Israel ha gastado decenas de millones de dólares en una campaña diseñada para influir en las respuestas de los sistemas de inteligencia artificial sobre la guerra en la Franja de Gaza, según una investigación de Drop Site publicada este martes.

La operación está a cargo de la firma Clock Tower X, propiedad de Brad Parscale, exjefe de campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según el reporte, la empresa firmó un contrato con el Gobierno israelí valorado actualmente en 46,5 millones de dólares con el objetivo de "entregar resultados de encuadre en GPT" mediante la creación de sitios web y contenidos optimizados para ser incorporados en modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini, Claude, Perplexity o Copilot, una práctica a la que se hace referencia como "envenenamiento de LLM".

Clock Tower X ha desarrollado al menos diez portales, entre ellos Allyvia.org, FactSignal.org y Paxpoint.org, dedicados a promover narrativas favorables a la agresión militar israelí en la Franja de Gaza, la cooperación militar con Estados Unidos o el trato a civiles y periodistas palestinos. Estos sitios han sido repetidamente rastreados por Common Crawl, un repositorio masivo de datos usado para entrenar modelos de IA, y ya han sido citados como fuentes en respuestas de varios chatbots.

Aunque cada página de Parscale incluye una nota legal que indica que el material es distribuido "en nombre del Estado de Israel", los principales asistentes de IA no siempre advierten a los usuarios sobre el carácter de operación de influencia de estas fuentes, lo que, según expertos en desinformación, incrementa la probabilidad de que millones de personas reciban respuestas moldeadas por esta campaña financiada por el Gobierno israelí.


******************************************* Publicado en Cuba Debate
http://www.cubadebate.cu/noticias/2026/07/29/israel-invierte-465-millones-en-campana-de-envenenamiento-de-ia-para-influir-en-respuestas-de-chatgpt-y-gemini-sobre-la-guerra-en-gaza/ 


Israel invierte 46,5 millones en campaña de “envenenamiento de IA” para influir en respuestas de ChatGPT y Gemini sobre la guerra en Gaza

Una investigación publicada este martes por el medio Drop Site revela que el Gobierno de Israel ha desembolsado decenas de millones de dólares en una operación dirigida a condicionar las respuestas de los sistemas de inteligencia artificial en relación con la guerra en la Franja de Gaza.

La campaña está gestionada por la firma Clock Tower X, propiedad de Brad Parscale, quien fuera jefe de campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Según el informe, la empresa suscribió un contrato con el Ejecutivo israelí que asciende actualmente a 46,5 millones de dólares, con el propósito de “entregar resultados de encuadre en GPT” mediante la creación de portales web y contenidos optimizados para ser integrados en modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini, Claude, Perplexity o Copilot, una práctica conocida como “envenenamiento de LLM”.

Clock Tower X ha puesto en marcha al menos diez sitios, entre ellos Allyvia.org, FactSignal.org y Paxpoint.org, orientados a difundir narrativas que favorecen la agresión militar israelí en Gaza, la cooperación militar con Estados Unidos y el trato dispensado a civiles y periodistas palestinos.

Estos dominios han sido rastreados en repetidas ocasiones por Common Crawl, un repositorio masivo de datos empleado para el entrenamiento de modelos de IA, y ya han sido referenciados como fuentes en las respuestas de varios chatbots.

Aunque cada una de estas páginas incluye una nota legal que especifica que el material se distribuye “en nombre del Estado de Israel”, los principales asistentes de IA no siempre informan a los usuarios sobre el carácter propagandístico de estas fuentes, lo que, según expertos en desinformación, aumenta la probabilidad de que millones de personas reciban respuestas modeladas por esta campaña financiada por el Gobierno israelí.

(Con información de RT en Español)



FRANCIA se convierte en el primer país europeo en vetar el acceso a redes sociales a menores de 15 años

Publicado en El País https://elpais.com/sociedad/2026-07-21/francia-se-convierte-en-el-primer-pais-europeo-en-vetar-el-acceso-a-redes-social...