miércoles, 14 de octubre de 2026

GRAN BRETAÑA: aumentan cancelaciones de TURNITIN - IA, privacidad de datos y costo entre las causas

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/more-universities-end-turnitin-contracts-concerns-mount




Más universidades ponen fin a sus contratos con Turnitin ante el aumento de las preocupaciones

Las universidades de Newcastle y Westminster se suman a Southampton en la decisión de no renovar sus contratos con el sistema de detección de plagio, en medio de interrogantes sobre cómo se está adaptando a la era de la inteligencia artificial este servicio que llegó a utilizarse de manera prácticamente universal.

Publicado el 9 de octubre de 2026

Última actualización: 9 de octubre de 2026

Por Georgia Luckhurst

Varias universidades más del Reino Unido están considerando si deben continuar pagando por Turnitin, después de que otras dos instituciones anunciaran que no renovarán sus contratos con el gigante de la tecnología educativa.

La Universidad de Newcastle dejará de utilizar los servicios de Turnitin al finalizar el año académico 2026-2027, según decidió el comité de educación de la institución.

La Universidad de Westminster anunció que también dejará de utilizar el producto cuando finalice su contrato actual, en julio de 2027, «tras un proceso de consulta y la aprobación del consejo ejecutivo de la universidad».

Estas decisiones se producen después de que la Universidad de Southampton anunciara a principios de este año que pondría fin a su relación con la empresa cuando venciera su contrato vigente.

Al igual que Southampton, Newcastle, que está iniciando una «retirada gradual del servicio», mencionó preocupaciones relacionadas con el acuerdo de licencia de usuario final de Turnitin (End-User Licence Agreement, EULA), particularmente respecto del «posible uso de los datos del personal y de los estudiantes con fines relacionados con la inteligencia artificial a partir del próximo año».

Sin embargo, los expertos señalaron que las razones de estas decisiones son más diversas y plantearon interrogantes sobre si las herramientas de la empresa —especialmente su sistema de detección de plagio, que en otro tiempo tuvo una presencia prácticamente universal— siguen justificando su costo en una época caracterizada por las nuevas tecnologías y las restricciones financieras.

Westminster no mencionó preocupaciones relacionadas con los datos en su declaración. En cambio, señaló que utilizar múltiples sistemas para la entrega de trabajos académicos resultaba confuso para los estudiantes.

La universidad añadió que el principal producto de Turnitin para detectar plagio ofrecía un valor cada vez menor, dado que era «en gran medida ineficaz frente al riesgo más importante que actualmente enfrenta la integridad académica»: el uso de inteligencia artificial generativa por parte de los estudiantes para elaborar sus trabajos.

Según la universidad, los detectores de IA que ofrece la empresa son «probabilísticos, en lugar de concluyentes, y conllevan un riesgo reconocido de falsos positivos».

Turnitin ha insistido categóricamente en que los trabajos de los estudiantes no se utilizan actualmente para entrenar ningún tipo de modelo de lenguaje de gran tamaño (large language model, LLM).

«Turnitin no entrena ningún modelo de IA generativa ni ningún LLM. Lo que sí entrenamos es un modelo clasificador que identifica textos probablemente escritos por IA y que no genera contenido alguno, con el fin de predecir qué textos proceden de la IA y cuáles han sido escritos auténticamente por seres humanos», declaró un portavoz.

Sin embargo, las universidades siguen preocupadas por los cambios propuestos al acuerdo de licencia de usuario final de Turnitin, que introducirían nuevas condiciones relativas al procesamiento de los trabajos entregados por los estudiantes mediante herramientas de IA.

La aplicación de estos cambios estaba prevista inicialmente para el 7 de julio, pero provocó una fuerte reacción de rechazo en el sector.

Varias instituciones expresaron sus preocupaciones a UCISA, una organización de miembros integrada por universidades e instituciones de educación superior que las apoya en la utilización de sistemas de información y tecnología.

Desde entonces, Turnitin ha pospuesto los cambios hasta septiembre del próximo año y ha aceptado trabajar con un grupo de representación de UCISA sobre Turnitin para abordar las inquietudes.

No obstante, las instituciones siguen sin tener certeza sobre si deben continuar con sus suscripciones.

La Universidad de Aberdeen está «revisando» su utilización de Turnitin, mientras que la Universidad de Aberystwyth, cuyo contrato con la empresa se extiende hasta julio del próximo año, ha informado a sus estudiantes que, si no se sienten cómodos utilizando el servicio, pueden recurrir al entorno virtual de aprendizaje Blackboard para entregar sus trabajos y utilizar las herramientas de evaluación.

La Universidad de Cambridge ha confirmado que «no aceptará ningún cambio en el acuerdo de licencia de usuario final que afecte a la privacidad de los datos o a la propiedad intelectual», aunque por el momento continúa ofreciendo los servicios de Turnitin a su personal y a sus estudiantes.

Sin embargo, algunos consideran que las instituciones están utilizando estas preocupaciones para justificar la cancelación de sus contratos, cuando la verdadera motivación es ahorrar dinero.

Thomas Lancaster, profesor principal de docencia del Imperial College de Londres, señaló que muchas universidades contrataron Turnitin «principalmente para utilizar su función de comprobación de originalidad y detectar plagio, pero Turnitin ofrece ahora muchas funcionalidades adicionales que las universidades no siempre consideran necesarias o por las que no desean pagar».

«Creo que los debates sobre la IA son importantes, pero, en última instancia, las cuestiones financieras son un factor determinante más profundo en este caso», afirmó.

Cuando se le preguntó si el costo de la suscripción había influido en su decisión, un portavoz de Newcastle respondió:

«Como parte de nuestro proceso habitual de contratación, revisamos periódicamente el mercado y comparamos proveedores para asegurarnos de obtener el servicio más adecuado para nuestras necesidades.

»Seguimos evaluando opciones alternativas para garantizar que se mantengan estándares sólidos de integridad académica durante toda la transición y posteriormente».

Los precios de Turnitin no se publican abiertamente y varían según el tipo de institución que contrata sus servicios, el número de usuarios y las funcionalidades específicas requeridas.

No obstante, para ofrecer una idea de los costos, la información publicada por Southampton muestra que la universidad pagó 87.621 libras esterlinas por Turnitin entre el 1 de septiembre de 2024 y el 30 de septiembre de 2025. La universidad cuenta con más de 17.000 estudiantes de licenciatura y 8.000 de posgrado.

En respuesta a una solicitud de acceso a la información (Freedom of Information, FOI) presentada el año pasado, la Universidad de East Anglia, una institución ligeramente más pequeña, con más de 12.000 estudiantes de licenciatura y 5.000 de posgrado, informó que había gastado 50.892 libras esterlinas en los servicios de Turnitin entre el 1 de abril de 2024 y el 31 de marzo de 2025.

Christopher Lewis, decano asociado de educación de la Bucks New University, declaró a Times Higher Education que, aunque todavía no se estaba produciendo «un éxodo masivo [...], parece muy probable que cada vez más universidades comiencen a plantearse esa conversación sobre su relación a largo plazo con plataformas como Turnitin».

Lewis, quien también es evaluador principal de la Oficina para Estudiantes (Office for Students, OfS), señaló que, a medida que la IA generativa se desarrolla —aumentando el riesgo de que los estudiantes dependan de esta tecnología para elaborar sus trabajos universitarios—, muchas instituciones están reconsiderando, de cualquier manera, los «aspectos fundamentales del diseño de las evaluaciones», lo que pone en duda la necesidad de contar con detectores de plagio.

Pero las instituciones también disponen actualmente de sistemas internos mucho más desarrollados, señaló Lewis.

«Cualquier entorno virtual de aprendizaje que se precie puede gestionar fácilmente y de manera nativa la entrega de trabajos, la calificación y la retroalimentación, lo que permite a las universidades desvincular esas funciones e incorporar herramientas alternativas de comprobación de originalidad que consideren más adecuadas», observó.

En última instancia, sugirió que «los equipos directivos deben reflexionar sobre si la comodidad que ofrece Turnitin sigue compensando los crecientes problemas contractuales, financieros y de privacidad de los datos».

Phil Newton, profesor de neurociencias de la Universidad de Swansea, afirmó que el auge de la IA había reducido la necesidad del principal servicio de Turnitin para comprobar el plagio, mientras que su detector de IA había demostrado ser menos útil para las universidades.

«Creo que las universidades del Reino Unido utilizan principalmente la función de detección de originalidad de Turnitin, y no la función destinada a detectar textos escritos por IA», señaló.

«La mayoría de los estudiantes universitarios están utilizando IA en sus evaluaciones, y la mayoría sigue siendo evaluada mediante ensayos elaborados fuera del aula y otros trabajos escritos, tareas que la IA realiza muy bien. La función de “originalidad” de Turnitin no detecta los textos generados por IA y, por tanto, resulta en gran medida redundante».

Newton no consideraba que el costo de una licencia de Turnitin representara una carga financiera significativa «en el contexto del presupuesto general de una universidad», pero coincidió en que «la mayoría de las universidades del Reino Unido atraviesan una situación financiera difícil y, por tanto, cualquier ahorro es bienvenido».

georgia.luckhurst@timeshighereducation.com


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More universities end Turnitin contracts as concerns mount

Newcastle and Westminster join Southampton in decision not to renew deal with plagiarism checker amid questions over how once-ubiquitous service is adapting to AI age


Published on October 9, 2026

Last updated October 9, 2026

Georgia Luckhurst


Several more UK universities are considering whether to continue paying for Turnitin after another two institutions announced they will not be renewing their deals with the edtech giant.

Newcastle University will no longer use Turnitin services beyond the end of the 2026-27 academic year, the institution’s education committee has decided.

The University of Westminster said it is also retiring the product at the end of its current contract in July 2027 “following consultation and approval by the university executive board”.

It follows the University of Southampton which earlier this year said it will end its association with the company when its current deal lapses.

Like Southampton, Newcastle, which is beginning a “phased withdrawal of the service”, cited concerns about Turnitin’s end-user licence agreement (EULA), regarding the “potential use of colleague and student data for AI purposes from next year”.

But experts said the reasons for the withdrawals are more manifold, with questions over whether the company’s tools – particularly its once-ubiquitous plagiarism detection checker – continue to justify their price tag in an age of new technologies and constrained finances.

Westminster did not mention data concerns in its statement, instead saying that operating multiple systems for coursework submission was confusing for students. Turnitin’s core plagiarism checker product offered diminishing value, the university added, given it was “largely ineffective against the most significant current integrity risk” of students using generative artificial intelligence to produce work. The AI detectors offered by the company were “probabilistic rather than conclusive and carry a recognised risk of false positives”, the university said.

Turnitin has been adamant that student work is not currently being used to train any form of large language model (LLM).

“Turnitin does not train a generative AI model, or LLM. We do train a classifier model, which identifies likely AI-written text and does not produce any content, to predict what is AI versus authentically human,” a spokesperson said.

But universities remain concerned about proposed changes to Turnitin’s EULA, which would introduce new terms regarding the processing of student submissions using AI tools.

The planned implementation had been set for 7 July but was met with sector outcry. Several institutions expressed concerns to UCISA, a membership organisation for universities and colleges which supports their use of informational and technology systems.

Since then, Turnitin has postponed the changes to September next year and agreed to work with a UCISA Turnitin representation group to address the anxieties.

But institutions remain uncertain about whether or not to proceed with subscriptions. Aberdeen is “reviewing” its use of Turnitin, while Aberystwyth University, which is contracted with the company until July next year, has told students if they are uncomfortable about the service they can use virtual learning environment Blackboard for submission and marking tools.

The University of Cambridge has confirmed it will “not accept any changes to the EULA that impact on data privacy or intellectual property”, although it continues to offer Turnitin’s services in the immediate term to staff and students.

But some believe institutions are using the concerns to justify walking away from deals, when saving money is the real motivator.

Thomas Lancaster, principal teaching fellow at Imperial College London, said many universities subscribed to Turnitin “primarily to use its originality checking mode to detect plagiarism, but Turnitin now offers a lot of extra capabilities which universities don’t always feel they need or want to pay for”.

“I think the AI discussions are important, but ultimately the finances are just a deeper driver here,” he said. 

Asked whether the cost of subscription had played a role in its decision, a spokesperson for Newcastle said: “As part of our regular procurement process, we routinely review the market and compare providers to ensure we are securing the most appropriate service for our needs.

“We continue to evaluate alternative options to ensure that robust academic integrity standards are maintained throughout the transition and beyond.”

Turnitin’s prices are not published publicly and vary depending on the type of institution contracting its services, the number of users they have, and the specific features required.

As an idea, however, of costs, information released by Southampton shows the university paid £87,621 for Turnitin between 1 September 2024 and 30 September 2025. The university has more than 17,000 undergraduate and 8,000 postgraduate students.

In response to a freedom of information request (FOI) sent last year, the University of East Anglia, a slightly smaller institution, of more than 12,000 undergraduate students and 5,000 postgraduate students, spent £50,892 on Turnitin’s services between 1 April 2024 and 31 March 2025.

Associate dean for education at Bucks New University, Christopher Lewis, told Times Higher Education that although there wasn’t “a full-blown exodus just yet...it seems very likely more and more universities will start to have that conversation about their long-term relationship with platforms like Turnitin”.

Lewis, a lead assessor for the Office for Students (OfS), said that as generative AI becomes more developed – increasing the risk of students relying on the technology for producing university assignments – many institutions are considering the “nuts and bolts of assessment design” anyway, calling into question whether plagiarism detectors are needed.

But institutions also had far more mature internal systems in place too, Lewis said. “Any virtual learning environment worth its salt can easily handle submission, grading, and feedback natively, allowing universities to uncouple those features and plug in alternative originality tools they feel are most appropriate,” Lewis noted.

Ultimately, he suggested, “leadership teams must reflect on whether the convenience Turnitin offers still outweighs growing contractual, financial, and data privacy headaches”.

Phil Newton, a professor of neuroscience at the University of Swansea, said the rise of AI had reduced the need for Turnitin’s core plagiarism checking service, with its AI detector proving less useful for universities.

“I believe UK universities mostly use only the originality detection function of Turnitin, not the function to detect text written by AI,” he said. “Most university students are using AI in their assessments, and most students are still assessed using take-home essays and other written coursework, which AI is very good at. The ‘originality’ function of Turnitin does not detect AI-generated text, and so it is largely redundant.”

Newton did not believe the cost of a Turnitin licence was a notable financial burden in “the grand scheme of a university budget” but agreed “most UK universities are in a tough spot financially and so any savings are welcome”.

georgia.luckhurst@timeshighereducation.com

martes, 13 de octubre de 2026

MÉXICO: Preprints, datos y revisión abierta. Evolución del núcleo inicial del SciELObservatorio, 2023–2025

 


Preprints, datos y revisión abierta: evolución del núcleo inicial del SciELObservatorio, 2023–2025

 
 

Las primeras mediciones del SciELObservatorio México se concentraron en tres componentes de la Ciencia Abierta con implicaciones directas para los procesos editoriales: la aceptación de preprints, las políticas sobre datos de investigación y la apertura de la identidad de las personas evaluadoras. Su seguimiento entre 2023 y 2025 permite observar cómo estas prácticas comenzaron a incorporarse formalmente en las revistas de SciELO México y, al mismo tiempo, muestra que sus trayectorias han sido diferentes.


En términos generales, las políticas sobre datos muestran el crecimiento más sostenido durante los tres levantamientos. La aceptación de preprints registra un incremento principalmente en 2025, mientras que la apertura de identidades durante la evaluación por pares continúa siendo excepcional. Más que una expansión conjunta de las tres prácticas, los resultados muestran una incorporación diferenciada de componentes específicos de apertura.

 

Tres prácticas, diferentes dimensiones de apertura

La selección inicial de estos indicadores respondió a su relación con las líneas prioritarias de acción de SciELO y con distintas etapas del proceso de comunicación científica. Aunque suelen agruparse bajo la Ciencia Abierta, cada práctica interviene sobre un aspecto diferente de la producción, evaluación y circulación del conocimiento.

Los preprints permiten poner a disposición pública un manuscrito antes de que concluya el proceso formal de evaluación y publicación. Para identificar esta política, el Monitor exigió que la revista declarara expresamente que aceptaba manuscritos previamente depositados en servidores de preprints o que dicho depósito no impedía su presentación. La simple ausencia de una prohibición no fue considerada evidencia suficiente.

En el caso de los datos de investigación, se registraron las revistas que recomendaban o exigían depositar, compartir o proporcionar acceso a los datos relacionados con la investigación publicada. La medición distinguió entre recomendación y obligatoriedad, pero ambas modalidades conforman un mismo indicador: una revista podía presentar como máximo una política sobre datos.

El tercer componente corresponde a la apertura de la identidad de las personas evaluadoras. Se consideró presente cuando la revista permitía que la identidad de quienes participaron directamente en la evaluación fuera conocida por los autores o publicada junto con el artículo o el dictamen. Esto incluye distintas posibilidades de apertura, pero excluye la revisión simple ciego, ya que en ésta la identidad de la persona evaluadora permanece oculta.

Estas definiciones son relevantes porque el Monitor no identifica prácticas a partir de supuestos sobre el funcionamiento de una revista: requiere una evidencia pública que permita reconocer que la posibilidad ha sido incorporada a sus políticas editoriales.

 

Los datos de investigación muestran el crecimiento más sostenido

En 2023, siete de las 161 revistas examinadas presentaban alguna política sobre datos de investigación: seis recomendaban su depósito y una lo establecía como obligatorio. Esto representaba 4,3% del universo analizado.

Para 2024, la cifra aumentó a 16 revistas: trece recomendaban el depósito y tres lo exigían. La proporción alcanzó 6,3% de las 256 publicaciones consideradas ese año.

En 2025, se identificaron políticas sobre datos en 18 de las 263 revistas: quince recomendaban el depósito y tres lo establecían como obligatorio. El indicador llegó así a 6,8% de la colección.

La comparación muestra un crecimiento moderado pero sostenido: de siete revistas con alguna política en 2023 a dieciocho en 2025. También permite observar que la expansión se produjo principalmente mediante políticas que recomiendan compartir los datos y no mediante su obligatoriedad.

Este matiz resulta relevante para los equipos editoriales. Formalizar una política de datos no consiste solamente en declarar que los materiales deberían estar disponibles. Puede implicar decisiones sobre qué información debe compartirse, dónde depositarla, cómo documentarla y bajo qué condiciones puede restringirse el acceso cuando existen datos personales, información sensible, derechos de terceros u otras limitaciones. La investigación aborda posteriormente estas exigencias al distinguir entre la existencia de una política y las capacidades necesarias para implementarla.

 

La aceptación de preprints aumenta en 2025

La trayectoria de los preprints fue menos regular. En 2023, cinco revistas declaraban aceptar manuscritos previamente difundidos en servidores de preprints, equivalentes al 3,1% del universo. En 2024 se identificaron tres revistas, que representaban 1,2%. Para 2025, la cifra ascendió a diez revistas, equivalentes al 3,8% de la colección.

El crecimiento registrado en el último corte no permite hablar todavía de una práctica ampliamente incorporada: más del 96% de las revistas examinadas no presentaba una política explícita de aceptación conforme a la definición utilizada por el Monitor.

Su incorporación también supone resolver cuestiones editoriales específicas. Una revista que acepta preprints necesita precisar cómo los considera respecto de sus políticas de originalidad, cómo deben citarse las versiones previamente depositadas y cómo se relacionará el manuscrito difundido inicialmente con la versión posteriormente evaluada y publicada. La práctica introduce así la gestión de distintas versiones de un mismo trabajo dentro del proceso de comunicación científica.

El resultado de 2025 muestra, por tanto, una mayor presencia observable respecto de los dos cortes anteriores, pero todavía dentro de un segmento reducido de la colección.

 

La apertura de identidades permanece como una práctica excepcional

La trayectoria más limitada corresponde a la apertura de la identidad de las personas evaluadoras. En 2023 se identificó una revista, equivalente al 0,6% del universo. En 2024 fueron tres, correspondientes al 1,2%. En 2025 volvió a identificarse una revista, equivalente al 0,4%.

La evolución no muestra una expansión sostenida y mantiene este componente como el menos extendido del núcleo inicial.

La baja presencia también debe interpretarse considerando las particularidades de esta práctica. Abrir la evaluación no constituye una modalidad única: puede involucrar la identidad de autores y evaluadores, la publicación de dictámenes o diferentes combinaciones de transparencia. El SciELObservatorio utiliza una definición deliberadamente específica y registra solamente la existencia de políticas que permiten abrir la identidad de quienes evalúan.

Además, la investigación advierte que una mayor apertura no puede considerarse automáticamente una mejora del proceso de evaluación. Las modalidades abiertas requieren definir mecanismos de consentimiento y considerar posibles efectos relacionados con jerarquías académicas, diferencias de estatus y riesgos de represalia. Su escasa formalización puede relacionarse con una combinación de decisiones editoriales, convenciones disciplinares y consideraciones sobre las consecuencias de revelar identidades.

Un crecimiento que no ocurre al mismo ritmo

En conjunto, los tres indicadores muestran que la incorporación de prácticas abiertas no sigue una trayectoria uniforme. Entre 2023 y 2025, las políticas sobre datos pasaron de 4,3% a 6,8%; la aceptación de preprints, de 3,1% a 3,8%, después de una disminución en 2024; y la apertura de identidades, de 0,6% a 0,4%, con una presencia igualmente reducida durante todo el periodo.



La comparación requiere además una precaución metodológica. El universo del SciELObservatorio pasó de 161 revistas vigentes en 2023 a 256 revistas vigentes y no vigentes en 2024 y 263 en 2025. Los porcentajes representan, por ello, tres cortes censales sucesivos de una colección cuya composición y criterio de inclusión cambiaron, no un panel formado exactamente por las mismas revistas, aunque los años de 2024 y 2025 pueden ser considerados como muy similares dada su composición de incluir revistas tanto vigentes como no vigentes en función al criterio de la colección.

Aun con esta delimitación, el seguimiento permite reconocer un patrón: durante el periodo estudiado, las políticas sobre datos adquirieron una presencia progresivamente mayor y los preprints mostraron un crecimiento en el último corte, mientras que la apertura de identidades permaneció prácticamente excepcional. La evolución del núcleo inicial del SciELObservatorio muestra así una de las características que atraviesa los resultados de la tercera edición: la Ciencia Abierta se está formalizando mediante componentes específicos y a ritmos diferentes, antes que como un conjunto de prácticas adoptadas simultáneamente por las revistas.




 

Consulta:

“SciELObservatorio México III: trayectoria histórica, formalización de políticas y financiamiento editorial de las revistas científicas mexicanas hacia la Ciencia Abierta (2023–2025)”, publicado en agosto de 2026.

Disponible con el DOI 10.1590/SciELOPreprints.17621


Los datos de réplica pueden consultarse en SciELO Data mediante el DOI 10.48331/SCIELODATA.8NPSIL.



GRAN BRETAÑA: aumentan cancelaciones de TURNITIN - IA, privacidad de datos y costo entre las causas

Publicado en THE Times Higher Education https://www.timeshighereducation.com/news/more-universities-end-turnitin-contracts-concerns-mount M...