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domingo, 12 de abril de 2026

EUROPA crea Euro-Office para independendizarse de Microsoft Office... pero lo hace pirateando software ruso / FRANCIA quiere dejar Microsoft, Google y Amazon




Euro-Office: la suite ofimática por la soberanía digital europea arranca con polémica legal

Por 
31 de marzo de 2026

Una coalición de tecnológicas europeas encabezada por las alemanas IONOS y Nextcloud ha presentado Euro-Office, una nueva suite ofimática de código abierto con la que aspiran a ofrecer una alternativa soberana para el ámbito europeo a soluciones como Microsoft Office o Google Workspace, en un momento de alta intensidad geopolítica.

Euro-Office «proporciona una solución verdaderamente abierta, transparente y soberana para la edición colaborativa de documentos», se presenta a sí mismo el proyecto. Uno de sus pilares es ofrecer una experiencia de uso familiar, con una interfaz intuitiva y una compatibilidad sólida con los formatos de Microsoft, dos aspectos clave para facilitar su adopción en entornos profesionales.

Pero no hablamos de una aplicación que cualquiera podrá instalar en su PC: «Euro-Office no está diseñado para un uso independiente, sino desarrollado para estar basado en la web e integrado en otro producto que maneja documentos, por ejemplo, una solución para compartir archivos, una wiki en línea, una herramienta de gestión de proyectos, etc». De acuerdo a esta descripción, Euro-Office bien podría tratarse de Nextcloud Hub con una suite ofimática como complemento central.

Teniendo a Nextcloud como uno de sus principales impulsores, esta última idea cobra todo el sentido. Con un matiz: Nextcloud ya permite integrar instancias de Collabora Online y ONLYOFFICE. Por otro lado, la FAQ del proyecto afirma que Euro-Office será compatible con otras plataformas, como Proton, XWiki y OpenProject. Englobándolo todo, Euro-Office será una suerte de software de servidor con dependencia en algún servicio previo. ya hay una versión preliminar disponible para pruebas, mientras que el lanzamiento se espera para verano. Está todo en GitHub.

Si el concepto resulta familiar es porque tiene antecedentes claros: Euro-Office es un fork de ONLYOFFICE. Según explican, parte de su código (AGPL) está siendo revisado y depurado para facilitar su compilación y la contribución. La decisión de bifurcar el proyecto responde a la imposibilidad de colaborar con el desarrollo original, debido a la escasa apertura a contribuciones, problemas en las herramientas de desarrollo, falta de transparencia y la presencia de componentes propietarios, especialmente en las aplicaciones móviles, sostienen.

Desde Euro-Office también apuntan al origen de ONLYOFFICE como un factor relevante: señalan que se trata de una empresa rusa —que habría intentado ocultarlo— y que la mayoría de sus desarrolladores residen en Rusia. Advierten de que la situación política actual dificulta la colaboración y la confianza en su desarrollo. Además, subrayan que muchos usuarios y organizaciones demandan software que no esté potencialmente influenciado o controlado por el gobierno ruso.

Conviene matizar que Ascensio System SIA, la empresa detrás de ONLYOFFICE, tiene su sede en Letonia desde hace más de una década, y que el carácter abierto del software no depende de su origen geográfico. Proyectos como Nextcloud u ONLYOFFICE se apoyan en desarrollos globales, surgidos en contextos muy diversos, cuya legitimidad rara vez se cuestiona precisamente por la transparencia inherente al modelo.

En todo caso, la respuesta de ONLYOFFICE no se ha hecho esperar. La compañía sostiene que Euro-Office utiliza tecnología derivada de sus editores incumpliendo los términos de licencia y la legislación internacional sobre propiedad intelectual, centrando su réplica en el plano jurídico. En concreto, recuerda que ONLYOFFICE se distribuye bajo AGPLv3 con condiciones adicionales que, según defiende, obligan a preservar la marca y el logotipo originales, así como la atribución correspondiente, e insisten en que dichas exigencias forman parte inseparable de la licencia.

A partir de ahí, ONLYOFFICE considera «infundado» que una versión derivada pueda relicenciarse bajo una AGPL “pura” al margen de esas condiciones, y advierte de que cualquier exclusión unilateral de las mismas supondría una infracción que extinguiría los derechos de uso. Por ello, exige a Euro-Office el “cumplimiento pleno e inmediato” de todas las obligaciones aplicables antes de entrar a responder a las acusaciones vertidas sobre el proyecto original, al tiempo que reivindica que la colaboración real solo puede darse dentro de un marco legal y de licencia adecuado. 

Mientras se resuelve la cuestión legal, queda en el aire otra de índole técnica más amable e interesante: ¿por qué ONLYOFFICE, y no Collabora Online, léase LibreOffice Online? Sin embargo, la única mención al respecto por parte de Euro-Office es que «buscamos oportunidades de integración y colaboración con la comunidad de LibreOffice y empresas como Collabora».


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https://www.xataka.com/servicios/europa-busca-independizarse-microsoft-office-su-alternativa-esta-aqui-no-polemica

Europa busca independizarse de Microsoft Office. Su alternativa ya está aquí, pero no sin polémica
  • Gigantes del software europeo están preparando Euro-Office, una alternativa a Microsoft Office y Google Docs
  • El anuncio llega con polémica porque han fusilado OnlyOffice
9 Abril 2026
Alejandro Alcolea
Editor - Tech

Desde hace unos meses, y viendo cómo está la situación, en Europa ha despertado un sentimiento de cambio sobre la tecnología que consumimos. Entre usuarios han aparecido movimientos para abandonar el software y hardware de empresas estadounidenses, pero eso es algo que también está impactando en los gobiernos y entre las propias empresas europeas. Y algo que parece menor, pero no lo es en absoluto, es el Equipo A del software europeo que se ha unido para crear Euro-Office, la alternativa a Microsoft Office.

Y no ha empezado con el mejor pie.

Euro-Office. El nombre no podría ser más acertado, pero hay que decir algo: no sale de la nada. Se trata de una iniciativa que nace como un fork directo de OnlyOffice. Los usuarios de Android saben qué es esto de un fork y, básicamente, es tomar otro software… copiarlo. Se hacen los cambios deseados y se lanza de forma independiente. Al ser sobre software libre o de código abierto, no hay problemas para crear una nueva versión.

El software no será algo aislado, sino un paquete que conste de un editor de texto, hoja de cálculo, edición de PDF y una herramienta para hacer presentaciones. La compatibilidad incluye formatos como DOCX, XLSX, PPTX y las versiones de ODF. Vamos, quiere ser una alternativa a Office, pero también a Docs y a cualquier otra suite.

De dónde sale. Quizá lo más interesante del proyecto es que no se trata de una iniciativa de una universidad, de una startup o de un país concreto. El proyecto se hizo público hace unos días y cuenta con nombres tan potentes detrás como IONOS, Nextcloud, Eurostack, XWiki, BTactic, Soverin y OpenProject, entre otros.

De hecho, parece que Proton también está por ahí (que aparte de su propia suite, cuenta con sistemas de almacenamiento en la nube, correo y VPN, siendo una de las alternativas más fuertes a la suite de Google). Y la narrativa común es que es un ‘frente’ europeo para reducir la dependencia de suites estadounidenses en entornos sensibles. Porque sí, cuando un Gobierno, por ejemplo, guarda documentos en la nube de Google o de cualquier otra empresa extranjera, quién dice que no se tiene acceso.

Euro-Office 
Así se ve el editor de texto

Soberanía digital. Como decía al comienzo del artículo, Europa busca la soberanía en diferentes ámbitos. En el tecnológico, quieren convertirse en una potencia en la fabricación de chips (ya tienen parte del camino hecho al contar con ASML, la empresa más puntera a la hora de crear máquinas que permiten fabricar chips avanzados). También quieren dejar de depender de la NASA o de SpaceX para la exploración espacial, por lo que nos hemos metido en esa carrera. Y en la soberanía digital entra independizarse de servicios estadounidenses y rusos.

 Por eso, Euro-Office se plantea desde un comienzo como un servicio integrado en el propio GDPR que no esté sometido a jurisdicciones externas como el CLOUD Act estadounidense y que se integre en la administración pública, en educación, empresas reguladas gubernamentalmente, infraestructura crítica, salud o educación.  

Para todos
. Y como cambiar tanto es complicado, la intención es que la transición sea lo más sencilla para los usuarios. Ahí entra en juego la compatibilidad máxima con los formatos de Microsoft, pero también una interfaz que resulte familiar para no generar fricción. Y, sobre todo, nace con la voluntad de enfocar esa independencia en software. Porque hasta ahora teníamos LibreOffice y OnlyOffice, pero lo que se busca es que se deje de hacer la guerra por su cuenta y que todos los organismos europeos vayan al unísono

La polémica. Aquí puede estar la pregunta, y también la polémica. Si ya había algo, ¿por qué gastar tiempo en desarrollar otra cosa y no usar esa alternativa ya existente como la “oficial”? Pues, según los promotores de Euro-Office, porque la colaboración con OnlyOffice no era viable. Citan las raíces rusas del proyecto (aunque la sede esté en Letonia) y decisiones como la retirada de funciones en la app móvil como algunos de los motivos por los que el fork fue el último, pero necesario, recurso.

Desde OnlyOffice sostienen que Euro-Office viola ciertos términos de su licencia, mencionando robo de propiedad intelectual e infracción de derechos de autor. Y no se ha quedado en un “pues me enfado”, sino en algo más: OnlyOffice ha acusado a Nextcloud de intentar fichar a su personal para llevárselo al proyecto de EuroOffice.

Próximos pasos. El revuelo va más allá porque se ha apuntado que, si es un fork de una app de origen ruso, no saben hasta qué punto Euro-Office puede presentarse como algo “puramente europeo”. Pero, de la manera que sea, es evidente que hay un interés creciente por independizarse de la tecnología que no sea europea y esta suite tiene prevista una versión 1.0 para este verano. La versión preliminar ya está en Github.

Queda lo más complicado: mover el pesadísimo transatlántico que son los organismos públicos de los diferentes países europeos que se quieran sumar a esto. También ver cómo convencen a quienes ya usan suites europeas como las de The Document Foundation -LibreOffice- o la británica Collabora de que vuelvan a cambiar a Euro-Office.


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Francia empieza a decir "au revoir" a Windows: su plan para borrar a Microsoft, Google y Amazon de la Administración

Francia ha empezado a jubilar Windows de su Administración. Es el inicio de su divorcio de Microsoft, Amazon o Google

11 Abril 2026
Eva R. de Luis
Editor Senior

La soberanía digital en Europa ha pasado de ser un concepto teórico a algo cada vez más tangible y deseable respecto a la tecnología que consumimos. Ya no es solo una tendencia que cada vez más personas individuales están intentando, sino que también se ha convertido en objeto de deseo de administraciones y empresas. El camino para independizarse de las big tech de Estados Unidos no es fácil y mientras que hay startups como Mistral que se forra en el proceso, hay un estado que ha decidido dar un valiente paso al frente: Francia.

En un entorno global donde los datos y la infraestructura son armas geopolíticas, el Gobierno francés a través de la Dirección Interministerial de lo Digital (DINUM), ha lanzado una agresiva hoja de ruta para recuperar el control sobre sus sistemas de información reduciendo así la hegemonía de soluciones tecnológicas extracomunitarias. Y ha empezado por Windows.

La decisión. En un seminario interministerial de alto nivel, la DINUM junto a la ANSSI, la Dirección de Compras del Estado y la DGE formalizaron el compromiso más ambicioso de soberanía digital adoptado hasta la fecha por una potencia europea occidental. O lo que es lo mismo: Francia quiere salir del ecosistema tecnológico estadounidense de forma sistemática, planificada y con plazos concretos. No es un experimento, es política de estado. 

La directriz es clara: mapear y reducir la dependencia de proveedores tecnológicos de fuera de la UE. La medida no es un veto sino una transición obligatoria hacia un modelo donde la administración pública debe priorizar soluciones locales o de código abierto, especialmente en servicios críticos y  tratamiento de datos sensibles. Como ha declarado el Ministro de Acción y Cuentas Públicas David Amiel: " Ya no podemos aceptar que nuestros datos, nuestra infraestructura y nuestras decisiones estratégicas dependan de soluciones cuyas reglas, precios, evolución y riesgos no controlamos."

Por qué es importante. Desde un punto de ingeniería de sistemas y ciberseguridad, la medida es vital por cuestiones como protegerse frente a la Cloud Act de Estados Unidos, la ley que permite a sus autoridades acceder a datos almacenados en empresas estadounidenses independientemente de dónde estén los servidores. Por otro lado, garantiza que el estado mantenga sus capacidades técnicas necesarias para operar su propia infraestructura sin depender de "cajas negras" propietarias y curarse en salud en caso de cambio de condiciones u otra problemática ajena. 

Pero esta migración escalonada es mucho más que un cambio de SO: implica desmantelar todo  el ecosistema asociado, certificados y aplicaciones diseñadas para Windows. Supone reconstruir desde la raíz los cimientos digitales del estado para que funcionen con autonomía total y sin piezas extranjeras, sin que la




































Contexto. Nuestro día a día personal, profesional y burocrático vive en un ecosistema gobernado por hyperscalers, esas empresas tecnológicas como Microsoft, Google o Amazon que dominan el almacenamiento y la computación en la nube. Esta mención no es azarosa: ellas solitas se comen más del 60% del pastel de la nube, como recoge Statista. El aumento de las ciberamenazas y el monopolio tecnológico estadounidense en Occidente y su viraje cada vez más invasivo con la privacidad ajena han hecho el resto. 

Francia lleva años madurando la doctrina "Cloud au Centre". Mientras la ANSSI auditaba las dependencias en infraestructuras críticas, su nube soberana se fraguaba como una alternativa real. Además, el marco normativo europeo, con la directiva NIS2 o la ley de ciberresiliencia, ha creado el caldo de cultivo ideal. Con herramientas como Tchap, Visio, FranceTransfert y Socle Numérique  (alternativas a WhatsApp, Teams, WeTransfer o Microsoft 365, respectivamente) Francia ya no solo tiene un plan, sino una base operativa real sobre la que escalar.

Pero esta migración escalonada es mucho más que un cambio de SO: implica desmantelar todo el ecosistema asociado, certificados y aplicaciones diseñadas para Windows. Supone reconstruir desde la raíz los cimientos digitales del estado para que funcionen con autonomía total y sin piezas extranjeras, sin que la ciudadanía note el cambio en la superficie.

Contexto. Nuestro día a día personal, profesional y burocrático vive en un ecosistema gobernado por hyperscalers, esas empresas tecnológicas como Microsoft, Google o Amazon que dominan el almacenamiento y la computación en la nube. Esta mención no es azarosa: ellas solitas se comen más del 60% del pastel de la nube, como recoge Statista. El aumento de las ciberamenazas y el monopolio tecnológico estadounidense en Occidente y su viraje cada vez más invasivo con la privacidad ajena han hecho el resto. 

Francia lleva años madurando la doctrina "Cloud au Centre". Mientras la ANSSI auditaba las dependencias en infraestructuras críticas, su nube soberana se fraguaba como una alternativa real. Además, el marco normativo europeo, con la directiva NIS2 o la ley de ciberresiliencia, ha creado el caldo de cultivo ideal. Con herramientas como Tchap, Visio, FranceTransfert y Socle Numérique  (alternativas a WhatsApp, Teams, WeTransfer o Microsoft 365, respectivamente) Francia ya no solo tiene un plan, sino una base operativa real sobre la que escalar.

El plan hacia la soberanía. Ni es un brindis al sol ni tiene medidas vagas y difusas ni fechas lejanas, sino movimientos concretos, tangibles y que o está implementando ya o tiene previsto concluir antes de fin de año:

  • La DINUM abandona Windows y migra sus puestos de trabajo a Linux. Es el primer organismo central del Estado que lo hace. Ya en marcha.
  • Migración de 80.000 agentes de la Caisse Nationale d'Assurance Maladie (equivalente a la Seguridad Social) a herramientas soberanas: Tchap, Visio y FranceTransfert. Ya en marcha.
  • Migración de la plataforma de datos sanitarios a una solución fiable europea. Programada para finales de 2026. 
  • Deberes para cada ministerio: presentar un plan de reducción de dependencias, donde entran bases de datos, antivirus, IA o herramientas colaborativas. Para este otoño. 
Sí, pero. Francia dispone de un esqueleto de base y un marco legal, además de coaliciones público-privadas para agilizar la transición a través de unos compromisos públicos concretos y medibles. Pero no será fácil. Salir de Windows implica desmontar Active Directory y lo que lleva detrás, algo que cuesta mucho tiempo y dinero. Y migrar 80.000 agentes a nuevas herramientas no es tanto un problema de tecnología sino de implementar una nueva gestión.  

Además, salir a dónde. Muchas soluciones europeas aún no alcanzan la integración, facilidad de uso y capacidad (especialmente en IA) de las big tech estadounidenses, lo que lleva implícito un paso atrás en términos de calidad. Pero aunque fuera posible, salir de una infraestructura propietaria para pasar a una soberana implica una inversión enorme en tiempo, formación de personal y migración de datos. Finalmente, mantener y evolucionar infraestructuras propias requiere de personal especializado y con experiencia en un mercado donde el talento es escaso y caro.  

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Publicado en Xataka



Europa quiere competir con Google o Amazon en servicios en la nube y ya sabe cómo: con siete empresas holandesas juntas

Europa regula bien pero escala mal: Holanda intenta romper ese círculo

Eva R. de Luis
Editor Senior

Tres empresas americanas controlan el 60% del mercado mundial de infraestructura de la nube: Microsoft y su Azure, Google Cloud y Amazon AWS, un sector providencial en el mundo globalizado y permanentemente conectado en el que vivimos. Y muy lucrativo: en 2025 los ingresos superaron los 400.000 millones de dólares, según Synergy Research, esto es nueve veces más que en 2017. 

No existen corporaciones capaces de hacerle sombra a estas tres, así que siete empresas holandesas de servicios cloud han tomado una decisión: unirse para ser una alternativa real a las big tech estadounidenses. El movimiento es más importante de lo que parece: es una respuesta organizada frente a una dependencia tal que ya se considera un riesgo estratégico.

El proyecto: Open Cloud Alliantie.  La respuesta es Open Cloud Alliantie, un conglomerado formado por Centric, KPN, Info Support, Intermax, Nebul, Previder y Uniserver, con una facturación conjunta de 2.500 millones de euros anuales. En su manifiesto explican están creando empleo en los Países Bajos y que tanto las empresas como quienes trabajan en ellas pagan impuestos allí.

Como explica Ludo Baauw, director ejecutivo del Grupo Intermax a NRC, por separado son competitivos y su razón de ser no es fijar precios, sino postularse a contratos públicos: "Preferiría que ganara un competidor de los Países Bajos antes que una gran empresa tecnológica estadounidense". Hubo un detonante para unirse: la posible venta de Solvinity, proveedora de servicios en la nube para el sistema de identidad digital Digid del gobierno de Países Bajos, a la empresa estadounidense Kyndryl. El acuerdo está pendiente de la aprobación del Ministerio de Asuntos Económicos, pero ya ha traído consecuencias. 

Una vulnerabilidad estratégica. La primera consecuencia era poner encima de la mesa una vulnerabilidad del sistema holandés que es extrapolable al conjunto de estados del viejo continente. Según un análisis realizado por NOS, el 67% de los dominios de organismos públicos, hospitales y escuelas holandesas dependen de al menos un servicio cloud americano.

Por qué es importante. El proyecto tiene tres razones de peso para existir:

  • Ser competencia real de las big tech norteamericanas. El director ejecutivo del organismo de la competencia neerlandés (ACM) lo ha dejado claro: "En general, alianzas como esta pueden impulsar las fuerzas del mercado al crear nuevos actores que están en mejor posición para competir con los grandes proveedores estadounidenses".
  • Impulso a la economía nacional. Las empresas son claras en su manifiesto: empleo e impuestos para los Países Bajos. En una frase: "no es un gasto, es una inversión".
  • Soberanía del dato. Que servicios tan críticos del estado como la sanidad, la educación o la identidad digital dependan de empresas ajenas sujetas a legislación extranjera y decisiones corporativas fuera del control europeo.

Contexto. Este movimiento surge dentro del debate europeo sobre soberanía digital y la reducción de dependencia tecnológica de Estados Unidos. La tendencia no es nueva, pero la política de Trump ha acelerado esa conversación. Europa tiene el marco legal en forma de RGPD, la Ley de Mercados Digitales, la Ley de Servicios Digitales o la Chips Act, que conforman un arsenal regulatorio sólido orientado a reducir la dependencia tecnológica exterior. 

El problema es que tener las leyes no equivale a tener la industria. Los proveedores locales europeos son solventes individualmente, pero no tienen la capacidad para absorber proyectos complejos ni para competir con la escala de las tres grandes que dominan el mercado. Ni siquiera GAIA-X, el gran proyecto de nube soberana franco-alemán, ha sido capaz de momento. Europa regula bien pero escala mal y ese es el vacío que la Open Cloud Alliantie va a intentar llenar.

Cómo van a funcionar. El modelo de funcionamiento se va a asentar sobre tres pilares:

  • Estándares técnicos comunes, lo que permitirá mover datos entre proveedores sin fricciones al adoptar las mismas especificaciones técnicas.
  • Colaboración sí, cártel no. Compartirán infraestructura estándar y pueden concurrir juntas a grandes contratos, pero siguen compitiendo entre sí cuando se trata de ganar clientes. 
  • Cláusula de soberanía. Si una de las siete es adquirida por una empresa no europea, las demás absorben automáticamente su rol. El dato permanece siempre en manos holandesas, independientemente de lo que ocurra en el mercado de fusiones y adquisiciones.

Hacia la soberanía tecnológica de la nube. La Open Cloud Alliantie es un experimento relevante sobre el que otros estados miembros y corporaciones pondrán sus ojos en tanto en cuanto es perfectamente replicable.  Empresas de tamaño mediano que de otra forma no podrían competir con las grandes de Estados Unidos, pero que agrupadas bajo estándares comunes y reglas de colaboración claras sí pueden ofrecer una alternativa creíble al sector público. La pregunta es si otros países europeos tomarán nota antes de que la dependencia sea demasiado profunda para revertirse.




lunes, 23 de marzo de 2026

ALEMANIA y la batalla por la soberanía digital

Publicado en GERMAN-FOREIGN-POLICY.com
https://www.german-foreign-policy.com/en/news/detail/10186 




La batalla por la soberanía digital


El debate sobre la «soberanía digital» de Alemania y la UE entre los expertos en política exterior sigue siendo controvertido. Algunos creen que ya no es posible, mientras que otros sostienen que las empresas emergentes alemanas de tecnología militar siguen avanzando


BERLÍN (informe propio) – Las autoridades alemanas responsables de la política exterior están debatiendo la «soberanía digital» de Alemania y la UE como base para una verdadera independencia de Estados Unidos. Según un número especial reciente de la revista «Internationale Politik», publicada por el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), «en la actualidad, el poder estructural en tecnología digital se encuentra claramente fuera de Europa», concretamente en Estados Unidos y China. «Las empresas estadounidenses de Internet son tan poderosas» que «las empresas y administraciones europeas» probablemente «tendrían que cerrar» si el Gobierno estadounidense «decidiera imponer un embargo», según otro artículo. Sin embargo, existe consenso en el debate en cuanto a que los esfuerzos realizados hasta ahora por el Gobierno alemán y la Comisión Europea para escapar de la dependencia tecnológica, en particular de Estados Unidos, han fracasado. Mientras que un autor concluye que Berlín y Bruselas se han «resignado a una posición possoberana», otros creen que la batalla por la soberanía tecnológica sigue librándose, por ejemplo, por parte de jóvenes empresas emergentes de tecnología militar en Alemania.  


La tecnología como campo de batalla


Según un número especial reciente de la revista «Internationale Politik», la tecnología se ha convertido en un campo de batalla clave del nuevo orden geoeconómico. Según Katja Muñoz, experta del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), y Kai Zenner, asistente de Axel Voss, eurodiputado de la CDU, «el poder estructural se encuentra claramente fuera de Europa». «Los proveedores chinos, como Huawei y ZTE», dominan el «5G», mientras que «el sector de la nube está controlado casi en su totalidad por los hiperescaladores estadounidenses». En el sector de los semiconductores, por otro lado, Europa depende casi por completo de «los productores asiáticos, en particular de Taiwán o Corea del Sur». La situación es aún más crítica «en el ámbito de la soberanía de los datos», continúan Muñoz y Zenner. China está en condiciones de controlar «el acceso a su propio espacio digital mediante los Grandes Cortafuegos» y de obtener una nueva «influencia sobre los flujos de datos de los usuarios occidentales» mediante «el uso de plataformas como TikTok». Por otro lado, Estados Unidos domina «el tráfico mundial de datos a través de sus plataformas digitales» y, con la ayuda de la ley CLOUD, puede acceder a «los datos de las empresas tecnológicas estadounidenses», incluso «si operan fuera de Estados Unidos». Europa no tiene mucho con qué contrarrestar esto.  


Extended US Workbench


Hans-Jürgen Jakobs, editor sénior del Handelsblatt y antiguo editor de economía del Süddeutsche Zeitung y Der Spiegel, comparte una opinión similar sobre la situación. Jakobs advierte que «el poder de las empresas estadounidenses de Internet en términos de datos e inteligencia artificial es actualmente tan grande» que «las empresas y las administraciones públicas europeas se verían obligadas a cerrar si, en el curso de un conflicto, el Gobierno estadounidense decidiera imponer un embargo». [2] En relación con la dependencia de Europa del equipamiento militar estadounidense, algunos incluso temen que, en caso de conflicto, EE. UU. podría «inutilizar los sistemas de armas que vende a la UE en caso de incumplimiento». Si la dependencia de Europa de la tecnología extranjera persiste, «tarde o temprano, el continente se convertirá en el taller ampliado de China o de Estados Unidos», repite Jakobs, citando a René Obermann, antiguo director general de Telekom y actual presidente del consejo de administración de Airbus. Mientras tanto, se está convirtiendo en «una condición sine qua non para que Europa sea más independiente», según afirma el experimentado periodista económico. Europa, que corre el riesgo de quedar «pulverizada entre los dos bloques», debe «convertirse en un tercer bloque junto a Estados Unidos y China». Para poder funcionar «de la forma más autosuficiente posible con sus propias estructuras económicas fuertes», necesita «una agenda para el relanzamiento».


El mercado estadounidense «vital para Alemania»


En el debate sobre cómo lograr un «relanzamiento» se defienden diversas posiciones. Muñoz y Zenner abogan por «una gran estrategia global para la era digital». [3] La estrategia digital internacional más reciente de la Comisión Europea se asemeja mucho al proyecto europeo Gaia-X para la interconexión de estructuras digitales,[4] que fue «celebrado políticamente», pero siguió siendo «económicamente irrelevante». Quienes quieran «ser participantes soberanos en el debate» deben «desarrollar sus propias capacidades», por ejemplo, «en el sector de la nube, en semiconductores, en modelos de IA». «Quienes no las tienen» siguen «dependiendo de otros», es decir, son dependientes. Philipp Staab, profesor de la Universidad Humboldt de Berlín, no está de acuerdo y sostiene que la política de la Comisión Europea hasta la fecha —como su negativa a «tomar decisiones políticas agresivas contra los intereses de las empresas digitales no europeas»— es totalmente legítima. «Para Alemania en particular», el mercado de exportación estadounidense ha sido «demasiado importante» como para arriesgarse a una confrontación; «para la industria automovilística alemana», en particular, el acceso privilegiado al mercado estadounidense es «vital». Staab concluye con frialdad: «Los discursos festivos sobre la soberanía digital europea o alemana hace tiempo que suenan huecos»[5].

 

«Ámbito de actuación en la dependencia»


En el número especial actual de la revista Internationale Politik, Staab también sostiene que «la soberanía digital en el sentido de una autonomía significativa para el Estado o incluso para la economía» «ya no es el objetivo que se persigue» en Europa. «Más bien» se está aplicando un «enfoque de reducción del riesgo», por el que «se están reduciendo y distribuyendo más ampliamente las dependencias de proveedores no europeos», pero sin eliminarlas. [6] Desde entonces, Alemania y la UE se han «resignado a una posición possoberana» en la que «la capacidad de actuar de una parte es la vulnerabilidad de la otra, en este caso, los europeos». Sin embargo, esto «no solo socava conceptos como la soberanía digital», sino también «la perspectiva de la autonomía estratégica de Europa», que es «independiente» de potencias tecnológicas como China y Estados Unidos. «En lugar de la soberanía y la capacidad estratégica, la atención se está desplazando hacia cuestiones de navegación táctica en un espacio político cada vez más reducido», escribe Staab: «A medio plazo, ya no se trata de alcanzar la independencia», sino más bien de «mantener la mayor libertad de acción posible en un contexto de dependencia, al tiempo que se refuerzan los propios recursos de acción y resiliencia». 


«Más allá de la opinión pública»


Jacobs, ahora mucho menos pesimista, también advierte de que «si Europa no responde y actúa ahora, dejará de ser relevante»[7]. Sin embargo, añade que «someterse» a otra potencia, como Estados Unidos, «no es una opción» en Europa. Es necesario avanzar, por ejemplo, en la creación de la Unión de Mercados de Capitales, necesaria para «atraer dinero a Europa para importantes inversiones futuras». Sin embargo, en lo que respecta a la IA, «la carrera está más abierta de lo que sugiere la exagerada cobertura mediática de ChatGPT desde Silicon Valley». Jakobs señala a la empresa de IA Mistral, con sede en París, y a las startups alemanas de armamento Helsing y Arx Robotics, que se esfuerzan por evitar el uso de componentes no europeos en su fabricación (según informó german-foreign-policy.com [8]). «Estas formas innovadoras de defensa» son «prueba de la soberanía europea en acción», argumenta Jakobs, y añade que las agresiones de Trump, sobre todo contra los intereses europeos, han provocado desde hace tiempo una resistencia. La batalla por la «soberanía europea» no está en absoluto perdida, aunque actualmente no sea el centro de atención del público: «Están sucediendo muchas cosas fuera del ojo público».


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The battle for digital sovereignty

The debate on Germany's and the EU's “digital sovereignty” among foreign policy experts remains controversial. Some believe it is no longer possible, while others argue that German military technology startups continue forging ahead.  

06 Nov 2025


BERLIN (own report) – The German foreign policy establishment is pursuing the debate on Germany’s and the EU’s “digital sovereignty,” as the basis for genuine independence from the United States. According to a recent special issue of the journal “Internationale Politik,” published by the German Council on Foreign Relations (DGAP), “at present, the structural power in digital technology clearly lies outside Europe,” namely in the USA and China. “US internet companies are so powerful” that “European companies and administrations“ would probably “have to shut down” should the US government “decide to impose an embargo,” according to another article. There, however, is a consensus in the debate that the efforts made so far by the German government and the EU Commission to escape technological dependence, particularly on the United States, have failed. Whereas one author concludes that Berlin and Brussels have now “resigned themselves to a post-sovereign position,” others believe that the battle for tech-sovereignty is still being waged, for example, by young military technology startups in Germany.   

Technology as a Battlefield

According to a recent special issue of the journal “Internationale Politik,” technology has become a key battlefield of the new geo-economic order.”[1] According to Katja Muñoz, an expert at the German Council on Foreign Relations (DGAP) and Kai Zenner, an assistant to Axel  Voss, CDU MEP, “the structural power is clearly situated lies outside of Eui8rope.” “Chinese providers, such as Huawei and ZTE” dominate “5G,” while “the cloud sector is almost entirely controlled by US hyperscalers.” In the sector of semiconductors, on the other hand, Europe is almost completely dependent on “Asian producers, particularly from Taiwan or South Korea.” The situation is even more critical “in the domain of data sovereignty,” Muñoz and Zenner continue. China is in a position to control “access to its own digital space by means of the Great Firewalls” and to obtain new “influence on data streams of Western users” by “using platforms such as TikTok.” On the other hand, the USA dominates “the global data traffic via their digital platforms” and, with the help of CLOUD Act, can gain access to , with the help of CLOUD Act, “data from US tech-companies” – even “if they operate outside the USA.” Europe does not have much to counter this.  

Extended US Workbench

Hans-Jürgen Jakobs, senior editor at the Handelsblatt and former business editor at the Süddeutsche Zeitung and Der Spiegel, shares a similar view of  sees the situation similarly. Jakobs warns that “the power of the US internet firms in terms of data and artificial intelligence is currently so great” that “European companies and authorities administrations would be forced to shut down if, in the course of a conflict, the US government would decide an embargo.”[2] In relationship view ofto Europe’s dependency on US military equipment, some even worry fear that,  in the event of conflict, the US could “render the weapons systems it sells to the EU unusable in the event case of non-compliance.” If Europe’s dependence on foreign technology persists, “sooner or later, the continent will become either the extended workbench of China or of the United States” repeats remarks Jakobs, quoting René Obermann, former CEO of Telekom and the current Chair of the Board of Directors at Airbus. In the meantime, it is becoming “a conditio sine qua non for Europe to become more independent,” according to says the experienced business journalist. Europe, which is at risk of being “pulverized between the two blocks,” must “become a third block alongside the USA and China.” To be able to function “as self-sufficiently as possible with its own strong economic structures,” it needs “an agenda for a relaunch.” 

US Market “Vital for Germany”

Various positions are being advocated in the debate on how to achieve a “relaunch.” Muñoz and Zenner advocate “an overriding grand strategy for the digital age.”[3] The EU Commission's most recent international digital strategy strongly resembles the European Gaia-X project for networking digital structures,[4] which was “politically celebrated” but remained “economically irrelevant.” Those who want to “be sovereign participants in the debate” must “develop their own capacities” – for example, “in the cloud sector, in semiconductors, in AI models.” “Those who do not have them” remain “reliant on others,” i.e., dependent. Philipp Staab, professor at Humboldt University in Berlin, disagrees, arguing that the EU Commission's policy to date – such as its refusal to “take aggressive political decisions against the interests of non-European digital companies” – is entirely legitimate. “For Germany in particular,” the US export market has been “too important” to risk confrontation; “for the German automotive industry,” in particular, privileged access to the US market is “vital.” Staab concludes coolly: “Festive speeches about European or German digital sovereignty have long since sounded hollow.”[5]  

“Scope of Action in Dependency”

in the current special issue of the journal Internationale Politik, Staab also argues that “digital sovereignty in the sense of significant autonomy for the state or even the economy” is “no longer the goal being pursued” in Europe. “Rather,” a “de-risking approach” is being pursued, whereby “dependencies on non-European providers are being reduced and spread more widely,” but not eliminated.[6] Germany and the EU have since “resigned themselves to a post-sovereign position” in which “the ability of one side to act is the vulnerability of the other, in this case, the Europeans.” However, this is “not only undermining concepts such as digital sovereignty,” but also “the prospect of Europe’s strategic autonomy,” which is “independent” of high-tech powers such as China and the USA. “Instead of sovereignty and strategic capability, the focus is shifting to questions of tactical navigation in an increasingly narrow political space,” writes Staab: “In the intermediate term, it is no longer a question of becoming independent,” but rather of “maintaining as much freedom of action as possible within a context of dependency, while at the same time strengthening one's own resources for action and resilience.”  

“Beyond the Public Eye”

A significantly less pessimistic Jacobs also warns that “if Europe does not respond and act now, it will become irrelevant.”[7] However, he adds that “submission” to another power – such as the USA – is “not an option” in Europe. Progress must finally be made, for example in creating the Capital Markets Union, which is necessary to “attract money to Europe for important future investments.” With regard to AI, however, “the race is more open than the hyped up ongoing coverage of ChatGPT from Silicon Valley would suggest.” Jakobs points to the Paris-based AI company Mistral and German armament startups such as Helsing and Arx Robotics, which are striving to avoid using non-European components in their manufacturing (german-foreign-policy.com reported [8]). “Such innovative forms of defense” are “proof of European sovereignty in action,” Jakobs argues, adding that Trump's aggressions, not least against European interests, have long since provoked resistance. The battle for “European sovereignty” is by no means lost, even if it is not currently the focus of public attention: “A lot is happening beyond the public eye.”  

 

[1] Katja Muñoz, Kai Zenner: Europas digitale Zeitenwende. In: Internationale Politik Special Nr. 4/2025. S. 53-57.

[2] Hans-Jürgen Jakobs: Europa, die schöne Unvollendete. In: Internationale Politik Special Nr. 6/2025. S. 6-11.

[3] Katja Muñoz, Kai Zenner: Europas digitale Zeitenwende. In: Internationale Politik Special Nr. 4/2025. S. 53-57.

[4] See also Die europäische Cloud and Risse in Europas „digitaler Souveränität“.

[5], [6] Philipp Staab: Technologischer Imperialismus. In: Internationale Politik Special Nr. 4/2025. S. 28-33.

[7] Hans-Jürgen Jakobs: Europa, die schöne Unvollendete. In: Internationale Politik Special Nr. 6/2025. S. 6-11.

[8] See also „Resilience Factories“ and Die Drohnenkrise“ (II).

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Publicado en german-foreign-policy.com

https://www.german-foreign-policy.com/en/news/detail/10211



La lucha por la soberanía digital (II)


Alemania y Francia lanzan una nueva iniciativa para reducir la dependencia digital de EE. UU.: la cumbre se celebra en medio de las advertencias de los think tanks sobre la instrumentalización de las vulnerabilidades por parte de Washington.


25 de noviembre de 2025


BERLÍN/PARÍS/BRUSELAS (informe propio) – En la «Cumbre sobre la soberanía digital europea» celebrada la semana pasada, varios jefes de Estado y de Gobierno de la UE debatieron medidas para reducir la dependencia digital de Europa respecto a Estados Unidos. La cumbre fue convocada oficialmente por Alemania y Francia. A continuación, se publicó un documento de posición titulado «Declaración sobre la soberanía digital europea». Se considera el intento más completo hasta la fecha en la Unión Europea para formular un entendimiento común de la soberanía digital. Poco antes de la reunión, el influyente grupo de expertos SWP (Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad), con sede en Berlín, había publicado un análisis en el que se destacaba la dependencia de la UE respecto a EE. UU. en materia de ciberseguridad. El autor destaca tres escenarios en los que Estados Unidos podría aprovechar esta dependencia como arma contra Europa. Uno de ellos prevé que Washington imponga concesiones en el ámbito de la política exterior y de defensa. Sin embargo, abordar las cuestiones relacionadas con la débil soberanía digital de Europa no es nada nuevo. El bloque de la UE ya ha tomado iniciativas en este sentido. Muchos consideraron que un proyecto para el control del uso de los datos, denominado Gaia-X, había fracasado, pero actualmente se está reactivando.


¿Hacia la soberanía digital?


El martes, Alemania y Francia anunciaron un nuevo frente unificado en defensa de la independencia tecnológica de Europa en una cumbre de un día organizada conjuntamente sobre la soberanía digital europea. «Queremos hablar con una sola voz europea y trabajar juntos hacia un objetivo común: la soberanía digital europea», declaró el canciller alemán Friedrich Merz en la reunión, a la que también asistió su homólogo francés Emmanuel Macron. [1] Según se informa, las declaraciones de Merz se produjeron pocas horas después de que una avería en una empresa estadounidense de computación en la nube paralizara los servicios en línea tanto en Europa como en Estados Unidos. Refiriéndose al creciente número de averías en los principales proveedores de servicios en la nube de Estados Unidos y a los enormes cuellos de botella en la industria de los chips, Merz señaló: «Dependemos de las tecnologías digitales de China y Estados Unidos». Macron compartió esta opinión y afirmó: «Europa no quiere ser solo un cliente de las grandes empresas tecnológicas ni de las grandes soluciones tecnológicas procedentes de Estados Unidos o China». Además de Merz y Macron, a la cumbre asistieron otros jefes de Estado y de Gobierno europeos, comisarios de la UE, fundadores y directores generales de empresas de TI, investigadores y representantes de organizaciones de la sociedad civil. 


«Un momento Schuman»


Un documento clave publicado en la cumbre fue la «Declaración sobre la soberanía digital europea», redactada por el Gobierno austriaco. Este documento de posición se considera el intento más completo hasta la fecha en la UE para formular un entendimiento común de la soberanía digital. En él se piden medidas para reforzar la posición de Europa como centro tecnológico en el mercado mundial. [2] Uno de los aspectos más destacados de la cumbre fue el anuncio de que Francia y Alemania apoyarían la petición de la UE de que los mayores proveedores de computación en la nube de EE. UU., Amazon Web Services y Microsoft, fueran sometidos a una revisión antimonopolio. [3] Ese mismo día, la Comisión Europea inició investigaciones de mercado sobre tres gigantes estadounidenses de la computación en la nube en virtud de la Ley de Mercados Digitales (DMA).[4] Las expectativas respecto a la cumbre también eran altas en otros aspectos: Axel Voss (CDU), miembro del Parlamento Europeo con experiencia en política digital, la describió como «un momento Schuman». [5] Robert Schuman, ministro de Asuntos Exteriores francés de la posguerra y dos veces primer ministro, es considerado el arquitecto político de la Unión Europea. En 1950, redactó un plan de cooperación transfronteriza en la industria del carbón y el acero y, en una segunda fase, se propuso acercar a los países de Europa occidental.  


Dependencia de EE. UU.


La cumbre tuvo lugar pocos días después de la publicación de un nuevo análisis realizado por un influyente grupo de expertos alemán, el Instituto de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP). En él se destaca el problema de la fuerte dependencia de Europa respecto a EE. UU. en el ámbito de la ciberseguridad. El documento, titulado «La ciberseguridad de Europa depende de EE. UU.», sostiene que Europa depende de Estados Unidos en aspectos que van mucho más allá de los servicios en la nube, las «ofertas de software como servicio» y las actualizaciones de seguridad. El autor señala que empresas estadounidenses como IBM y Microsoft dominan el mercado de las aplicaciones de ciberseguridad, como el software antivirus y los cortafuegos, mientras que corporaciones estadounidenses como Crowdstrike, IBM, Google (Mandiant) y Recorded Future dominan los mercados de inteligencia sobre amenazas cibernéticas (CTI).[6] El documento continúa analizando el papel de las fuerzas armadas estadounidenses en la generación de CTI, de la que se benefician directamente los países europeos. De hecho, el ejército estadounidense ha llevado a cabo operaciones de CTI en los países bálticos y el sudeste de Europa en el pasado, proporcionando valiosa CTI a los países europeos. Además, el Gobierno estadounidense financia una base de datos de vulnerabilidades que simplifica la tarea de proteger de las vulnerabilidades los innumerables productos de software disponibles en la actualidad. Por último, Washington también apoya la seguridad del software de código abierto (OSS).


Apalancamiento


Partiendo de la hipótesis de que la administración Trump explotará sin piedad cualquier debilidad de la UE, el análisis del SWP continúa diciendo que las dependencias mencionadas anteriormente respecto a EE. UU. podrían convertirse en un problema para Europa. El autor esboza tres escenarios. En primer lugar, EE. UU. podría retirar su apoyo financiero a los proyectos de ciberseguridad. En segundo lugar, el Gobierno estadounidense podría cambiar sus prioridades políticas y centrarse aún más en la lucha de poder con China. Esto supondría un alejamiento de Europa, que, según el SWP, se enfrenta a continuas amenazas cibernéticas por parte de Rusia. En tercer lugar, un deterioro fundamental de las relaciones transatlánticas podría dar lugar a que Estados Unidos utilizara las dependencias de Europa como arma para forzar concesiones en otros ámbitos políticos, entre ellos la política exterior y de defensa. El análisis del SWP concluye proponiendo una serie de medidas para aliviar estas dependencias de la UE. Entre ellas se incluyen dar «preferencia a los proveedores europeos de CTI» y conseguir que los responsables políticos de la UE creen un marco jurídico para las actividades de ciberseguridad. El autor destaca la urgencia de tomar medidas para desarrollar la capacidad en el ámbito de las bases de datos de vulnerabilidades. 


Es más fácil decirlo que hacerlo.


La constatación de que la UE depende de los Estados Unidos no es nada nuevo, como tampoco lo son sus esfuerzos por alcanzar la soberanía digital. La UE ya ha puesto en marcha varias iniciativas para ampliar sus capacidades cibernéticas. Un ejemplo destacado es «Gaia-X». El consorcio se fundó en 2019 con el objetivo de reforzar la soberanía digital y la competitividad global de la UE mediante la creación de una «infraestructura de nube descentralizada» que promueva la interoperabilidad y la fiabilidad de los miembros del ecosistema digital en Europa. [7] El consorcio reunió efectivamente a diversas empresas, gobiernos e institutos de investigación de toda Europa. Sin embargo, desde el principio surgieron dudas sobre su utilidad, ya que muchos socios preferían confiar en los servidores en la nube establecidos, principalmente con sede en Estados Unidos. Empresas de renombre han abandonado el consorcio, entre ellas el miembro fundador francés Scaleway, el tercer proveedor de nube más grande de Europa, que se retiró en noviembre de 2021. [8] El siguiente actor importante en abandonar el consorcio fue Nextcloud, un proveedor de software de comunicación y colaboración con sede en Stuttgart, que anunció su salida a principios de este año. Sin embargo, el proyecto recibió un impulso en julio de este año cuando los Proveedores de Servicios de Infraestructura en la Nube en Europa (CISPE), una asociación de proveedores de nube europeos, se comprometieron a adaptar alrededor de tres mil servicios europeos a los requisitos de la nube Gaia-X para noviembre de este año. [9]


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The struggle for digital sovereignty (II)


Germany and France launch new initiative to reduce digital dependence on US: summit held amidst think-tank warnings of Washington weaponising vulnerabilities.

25 Nov 2025

BERLIN/PARIS/BRUSSELS (own report) – At a ‘Summit on European Digital Sovereignty’ last week, several EU heads of state and government discussed measures to reduce Europe’s digital dependence on the United States. The summit was officially convened by Germany and France. A position paper entitled “Declaration for European Digital Sovereignty” was then issued. It is considered the most comprehensive attempt to date in the European Union to formulate a common understanding of digital sovereignty. Shortly before, the meeting, the influential Berlin-based SWP think-tank (German Institute for International and Security Affairs) had published an analysis highlighting the EU’s dependence on the US in cyber security. The author highlights three scenarios in which the US could leverage this dependence as a weapon against Europe. One scenario envisages Washington forcing concessions in the field of foreign and defence policy. However, addressing issues of Europe’s weak digital sovereignty is not new. The EU bloc has already taken initiatives in this direction. One project for use control over data, called Gaia-X, was considered by many to have failed, but is currently being revived. 

On the path to digital sovereignty?

On Tuesday, Germany and France signalled a new unified front fighting for Europe’s technological independence at a jointly organised one-day Summit on European Digital Sovereignty. “We want to speak with one European voice and work together towards one goal: European digital sovereignty,” said German Chancellor Friedrich Merz at the meeting, also attended by his French counterpart Emmanuel Macron.[1] Merz’s remarks reportedly came just hours after an outage at an American cloud computing company had paralysed online services in Europe as well as the US. Referencing the increasing number of outages at major US cloud providers and the massive bottlenecks in the chip industry, Merz went on to note, “We are dependent on digital technologies from China and the US.” Macron shared this view, stating, “Europe does not want to be just a customer either of the big tech corporations or of the big tech solutions coming from the US or China.” Alongside Merz and Macron, the summit was attended by other European heads of state and government, EU commissioners, founders and CEOs of IT companies, researchers and representatives of civil society organisations.  

‘A Schuman moment’

A key document released at the summit was a ‘Declaration for European Digital Sovereignty’, drawn up by the Austrian government. This position paper is considered the most comprehensive attempt to date in the EU to formulate a common understanding of digital sovereignty. It calls for steps to strengthen Europe’s position as a technology hub in the global market.[2] One of the highlights of the summit was the announcement that France and Germany would support an EU call for the largest US cloud computing providers, Amazon Web Services and Microsoft, to be subject to an antitrust review.[3] On the very same day, the European Commission launched market investigations into three US cloud computing giants under the terms of the Digital Markets Act (DMA).[4] Expectations for the summit were high in other respects as well: Axel Voss (CDU), a member of the European Parliament with expertise in digital policy, described it as “a Schuman moment”.[5] A post-war French Foreign Minister and two times Prime Minister Robert Schuman is considered the political architect of the European Union. In 1950, he drafted a plan for cross-border cooperation in the coal and steel industry and aimed, in a second step, to bring the countries of Western Europe closer together.  

Dependent on the US

The summit took place just a few days after the publication of a new analysis by an influential German think-tank, the Institute for International and Security Affairs (SWP). It highlights the problem of Europe’s strong dependence on the US in the field of cyber security. The paper, entitled ‘Europe’s cybersecurity depends on the US’, argues that Europe relies on the United States in ways that go far beyond cloud services, “software-as-a-service offerings” and security updates. The author points out that American companies such as IBM and Microsoft dominate the market for cybersecurity applications like antivirus software and firewalls, while American corporations like Crowdstrike, IBM, Google (Mandiant) and Recorded Future dominate the markets for cyber threat intelligence (CTI).[6] The paper goes on to discuss the role of the US armed forces in generating CTI, from which European countries directly benefit. In fact, the US military has conducted CTI operations in the Baltic states and Southeast Europe in the past, providing valuable CTI to European countries. In addition, the US government funds a vulnerability database that simplifies the task of protecting the countless software products available today from vulnerabilities. Finally, Washington also supports the security of open source software (OSS).  

Leverage

On the assumption that the Trump administration will relentlessly exploit any weakness in the EU, the SWP analysis goes on to say that the above-mentioned dependencies on the US could become a problem for Europe. The author sketches out three scenarios. First, the US could withdraw its financial support for cybersecurity projects. Second, the US government could change its political priorities and focus even more strongly on the power struggle with China. This would mean a shift away from Europe, which, according to the SWP, faces ongoing Russian cyber threats. Third, a fundamental deterioration of transatlantic relations could result in the US weaponising Europe’s dependencies to force concessions in other policy areas, not least foreign and defence policy. The SWP analysis concludes by proposing a number of measures to alleviate these EU dependencies. They include giving “preference to European CTI vendors” and getting EU policymakers to create a legal framework for cyber security activities. The author stresses the urgency of taking action to build capacity in the field of vulnerability databases.  

Easier said than done

The realisation that the EU is dependent on the US is nothing new, nor are its efforts to achieve digital sovereignty. The EU has already launched several initiatives to expand its cyber capabilities. One prominent example is ‘Gaia-X’. The consortium was founded in 2019 with the aim of strengthening the EU’s digital sovereignty and global competitiveness by building a “decentralised cloud infrastructure” that promotes the interoperability and trustworthiness of digital ecosystem members in Europe.[7] The consortium did indeed bring together various companies, governments and research institutes from across Europe. However, doubts about its usefulness arose from the outset, as many partners preferred to rely on the established, primarily US-based cloud servers. Well-known companies have left the consortium, including French founding member Scaleway, Europe’s third-largest cloud provider, which withdrew in November 2021.[8] The next major player to leave the consortium was Nextcloud, a Stuttgart-based provider of communication and collaboration software, which announced its departure earlier this year. However, the project did receive a boost in July this year when the Cloud Infrastructure Service Providers in Europe (CISPE), an association of European cloud providers, committed to adapting around three thousand European services to the Gaia-X cloud requirements by November this year.[9]  

 

More on this topic: The battle for digital sovereignty.

 

[1] Mathieu Pollet, Frida Preuß, Océane Herrero: Germany wakes up to US tech dominance. politico.eu 19.11.2025.

[2] Olga Scheer, Dietmar Neuerer: Europa rüstet sich im globalen Technologie-Wettstreit. handelsblatt.com. 18.11.2025

[3] Mathieu Pollet, Frida Preuß, Océane Herrero: Germany wakes up to US tech dominance. politico.eu 19.11.2025.

[4] Press Release: Commission launches market investigations on cloud computing services under the Digital Markets Act. European Commission. 18.11.2025

[5] Götz Hamann: Wenn plötzlich das Microsoft-Konto von unliebsamen Personen streikt. zeit.de. 18.11.2025

[6] Alexandra Paulus: Europas Cybersicherheit hängt an den USA. Stiftung Wissenschaft und Politik 05.11.2025.

[7] Mission & Vision. gaia-x.eu. See: Die europäische Cloud and Risse in Europas „digitaler Souveränität“.

[8] Michael Kroker: Nextcloud-Chef Frank Karlitschek: „Gaia-X ist tot“. wiwo.de 07.02.2025

[9] Stefan Krempl: The dead live longer: EU cloud providers back Gaia-X. heise.de 19.07.2025.




Guerra U.S.A vs. IRÁN amenaza infraestructura digital global: Centros de Datos y cables submarinos bajo la mira

Publicado en  dplnews https://dplnews.com/guerra-ee-uu-iran-amenaza-infraestructura-digital-global-centros-de-datos-y-cables-submarinos-bajo...