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jueves, 27 de agosto de 2026

Bill Gates: la IA es más peligrosa de lo que las grandes tecnológicas admiten

Publicado en La Nación
https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/para-bill-gates-la-ia-es-mas-peligrosa-de-lo-que-las-grandes-tecnologicas-admiten-nid26082026/





Para Bill Gates, la IA es más
peligrosa de lo que las
grandes tecnológicas admiten
En una entrevista con el New York Times, el cofundador
de Microsoft advirtió que es una amenaza para los empleos y
la vida humana


  • 26 de agosto de 2026


The New York TimesKaren Weise

Bill Gates, el multimillonario cofundador de Microsoft, está advirtiendo enérgicamente que la inteligencia artificial representa una grave amenaza para los empleos y la vida humana, y que abordar urgentemente estos riesgos debería ser “la máxima prioridad del mundo”.

En una entrevista de una hora con The New York Times la semana pasada, Gates afirmó que la industria tecnológica está restando importancia a esas amenazas a sabiendas porque hay demasiado dinero en juego.

“En privado, las personas que entienden lo buena que es esta tecnología y lo mucho que está mejorando, están muy preocupadas”, señaló. Sin embargo, según Gates, pocos ejecutivos tecnológicos están dispuestos a admitirlo públicamente. “Ahora se dicen entre ellos: “Oye, amigo, no digas eso. Es malo para nosotros y para los próximos billones de dólares que estamos intentando recaudar”“.

El miércoles, Gates publicó un ensayo de casi 6000 palabras en su sitio web personal en el que expuso sus preocupaciones sobre la IA y propuso soluciones, como nuevos impuestos y prohibiciones. Afirmó que se sintió motivado a hablar ahora porque las mejoras recientes en la IA han superado con creces sus expectativas y porque la industria ha ignorado hitos tecnológicos que en su momento dijo que requerirían mayor cautela, como que la IA escape del control de sus creadores o cree recetas para armas biológicas.

“Simplemente van a toda marcha y esperan que lo bueno supere a lo malo”, afirmó.

Gates, de 70 años, es la última figura de una serie de luminarias tecnológicas en denunciar los riesgos de la IA, mientras la industria invierte billones de dólares en nuevos centros de datos y las jóvenes empresas de IA se acercan a algunas de las mayores salidas a bolsa de la historia.

Una figura empañada

Gates adopta esta postura al tiempo que emerge de un prolongado periodo de escándalo. A principios de este año, la divulgación de los correos electrónicos del depredador sexual Jeffrey Epstein volvió a centrar la atención en las interacciones que Gates mantuvo con él.

Gates tuvo que retirarse de una conferencia sobre IA en febrero y testificó durante seis horas en junio ante un comité de la Cámara de Representantes. Las revelaciones sobre su infidelidad, combinadas con su divorcio en 2021, también han dañado seriamente su reputación. Reconoció que todos fueron “errores” de su propia autoría.

Ahora parece más dispuesto a volver al centro de la escena tras responder a cada una de las preguntas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes. “Creo que la gente entiende lo que hice, lo que no hice y que aprendo cuando cometo errores”, declaró en la entrevista.

Gates concedió que también podría ser un mensajero imperfecto simplemente debido a su vasta riqueza y a su pasado como agresivo director ejecutivo de Microsoft. En un caso federal histórico, en 2000 se determinó que Microsoft había abusado repetidamente de su monopolio bajo su gestión. (Gates dejó la junta directiva de la empresa en 2020).

Aunque Gates evitó criticar directamente a Microsoft u otras empresas por su nombre, sostuvo que se encuentra en una posición única para trabajar en el tema de la IA. Es un tecnólogo e informador interno de la industria que ya no se mueve por los incentivos de lucro de dirigir una empresa, y ha pasado décadas abordando la desigualdad a través de su fundación filantrópica.

“La ironía de que el ‘amante de la innovación está asustado, dice que no estamos preparados y que estamos cruzando límites’ tal vez sea aún más conmovedora”, comentó.

Tres avances tecnológicos que lo asombraron

Gates afirmó que los avances tecnológicos lo han dejado verdaderamente asombrado en tres ocasiones: en 1980, cuando vio por primera vez una interfaz gráfica de usuario, lo que dio origen a la computadora personal moderna; en 2022, cuando los líderes de OpenAI fueron a su casa a mostrarle lo que pronto se convertiría en ChatGPT; y este año, cuando examinó de cerca los avances logrados por Claude Code, la herramienta de IA de Anthropic.

La programación, según Gates, es el tema que mejor domina, y las capacidades de Claude lo impactaron. “La idea de que ahora estas cosas son, en un sentido significativo, mejores que yo, es como: ¿pero qué demonios?“, expresó.

Los avances tecnológicos del pasado crearon más empleos de los que eliminaron, indicó Gates. Sin embargo, le resulta increíble que los defensores de la industria afirmen que lo mismo sucederá esta vez.

La era de la IA es “total, absoluta y completamente diferente”, afirmó. Reconoció que esta opinión impopular (en los círculos tecnológicos) era “una afirmación categórica, y me estoy jugando todo lo que sé —todo— al decir: ¿Me estás tomando el pelo?”

Aseguró que la pérdida masiva de empleos, si no se aborda, es inevitable porque la IA se extenderá por toda la economía y dejará muy poco margen para que un sector absorba a los desplazados de otro. Las mayores empresas tecnológicas del mundo, incluida Microsoft, compiten por ayudar a sus clientes corporativos a adoptar la IA, lo que podría reemplazar a muchos trabajadores.

Gates señaló que las empresas solo responden a los incentivos del mercado, pero que esos incentivos pueden entrar en conflicto con lo que es mejor para la sociedad.

Un impuesto al token

Propuso un nuevo impuesto al uso de la IA, conocido como “impuesto por token”, para encarecer la sustitución de personas y proporcionar fondos para ayudar a quienes pierdan su trabajo. Un token es una unidad básica de cálculo en IA. La idea de gravarlo ha cobrado cierto impulso, incluso en Wall Street, como una forma de aumentar el costo de utilizar máquinas en lugar de mano de obra humana.

Según Gates, se debería prohibir la sustitución por IA en algunos puestos de trabajo —una noción que denominó “Reservado para Humanos”— porque el rol es profundamente personal, como el de un cuidador, o porque es poco probable que las personas en esos puestos encuentren un nuevo empleo.

Asimismo, abogó por nuevos acuerdos internacionales que establezcan criterios claros para supervisar y restringir riesgos extremos como el bioterrorismo. Afirmó que bastaría con que unas pocas personas tuvieran acceso a una IA avanzada para desarrollar nuevos patógenos.

Declaró que debatiría gustosamente con cualquiera que se oponga a las revisiones obligatorias de cualquier sistema de IA que pueda ser utilizado como arma para crear nuevas moléculas y desencadenar una pandemia. Gates añadió que se sentía perplejo ante la clase de medidas voluntarias que la Casa Blanca y los líderes de la industria están desarrollando.

“¿Autorregulación para la herramienta más peligrosa jamás inventada?“, dijo con incredulidad. “¡No, gracias!“.

Gates afirmó sentirse en “estado de shock” por la falta de urgencia respecto a estos temas. Muchas de sus preocupaciones coinciden con las planteadas por el cofundador de Anthropic, Dario Amodei, pero las advertencias de Amodei lo han enfrentado con el Pentágono, la Casa Blanca y buena parte de la industria tecnológica.

“Hay gente atacando a la persona que es más abierta sobre los inconvenientes”, dijo Gates.

Junto con los temas de salud global, Gates se comprometió a incluir su preocupación por la IA en cada conversación que mantenga con los líderes mundiales. “Solo tengo dos temas sobre los que voy a decir: “Por favor, piensen más en esto, por favor, denle más importancia a esto”“, afirmó.

Gates reconoció que se encuentra en una posición extraña: se puede decir que ha hecho tanto como cualquiera en el mundo por evangelizar y dar forma a la industria informática moderna. Sin embargo, ahora advierte que la tecnología que esta crea presenta riesgos globales.

“No me gusta dar malas noticias a la gente, y no me gusta decir que la innovación puede tener un saldo neto negativo”, concluyó. “Pero ahí estamos”.





miércoles, 29 de julio de 2026

INDIA vive un momento ‘cucaracha’

Publicado en The New York Times https://messaging-custom-newsletters.nytimes.com/dynamic/render?campaign_id=42&emc=edit_bn_20260728&instance_id=179431&isViewInBrowser=true&nl=el-times&productCode=BN&regi_id=223549912&segment_id=223800&sendId=223800&uri=nyt://newsletter/af99e29e-0f82-5400-a7e1-2ab25c23120e&user_id=deb50f61d145a2d39e3c5231ea1ab080 


India vive un momento ‘cucaracha’ 


Por Alicia P.Q. Wittmeyer


Buenos días a todo el mundo. En el último mes, decenas de miles de jóvenes salieron a las calles de toda India a protestar. Y por un momento no estuvo claro a dónde se dirigían las manifestaciones. La policía había reprimido con fuerza; los manifestantes se mantenían firmes en su campaña contra los fracasos del sistema educativo del país y sus propias y escasas perspectivas laborales. Parecía que las cosas podrían ponerse aún más feas en la democracia más grande del mundo.

Luego, durante el fin de semana, el gobierno dio su brazo a torcer. El ministro de Educación de Narendra Modi renunció, en cumplimiento de una exigencia clave de los manifestantes. Las protestas se han cancelado, por ahora.

Pero eso no significa que los problemas del gobierno con los jóvenes de India hayan terminado. Hoy, Anupreeta Das, corresponsal en el sur de Asia que ha estado cubriendo las protestas, escribe sobre el desafío que tiene India para mejorar la vida de su vasta población de menores de 30 años. Si no lo logra, el país corre el riesgo de despilfarrar su potencial, con consecuencias duraderas.


Simpatizantes del Cockroach Janta Party (CJP) en Nueva Delhi el viernes Saumya Khandelwal para The New York Times

El problema de los jóvenes en India

Por Anupreeta Das

Narendra Modi casi nunca cede ante nadie. Pero dio su brazo a torcer ante los jóvenes de India.

El fin de semana, Modi capituló ante las exigencias de los manifestantes, que pedían que su ministro de Educación renunciara. Fue una medida inesperada por parte de un líder de mano dura al que no le agradan las disidencias; que lo haya hecho es un indicio de que Modi sabe que los jóvenes de India tienen un peso considerable. Puede que no sean capaces de mejorar sus propias vidas en este momento —después de todo, por eso están protestando—, pero al menos pueden hacerle la vida más difícil a Modi.

Se supone que la enorme población joven de India es uno de sus activos más importantes, pues cuenta con el potencial de rendir un gran “dividendo demográfico”, como lo llaman los expertos, si Modi juega bien sus cartas. La alta proporción de trabajadores en relación con los jubilados podría ayudar a impulsar la productividad del país hasta bien entrado el periodo en el que se espera que países como China empiecen a tambalearse bajo el peso de sus poblaciones envejecidas.

Pero en su trayectoria actual, India bien podría terminar despilfarrando sus ventajas demográficas. Los críticos dicen que el sistema educativo del país está mal administrado, las tasas de desempleo juvenil son altas y la burocracia está anquilosada. Las disparidades de género persisten en las escuelas y los lugares de trabajo, y la inestabilidad que resulta de una gran fuerza laboral informal obstaculiza el crecimiento.

Ese es un problema para Modi y un problema para el futuro de India. Porque como han demostrado las recientes protestas, si India no descubre cómo crear más empleos para sus jóvenes, la demografía que se suponía que iba a rendir dividendos podría terminar alimentando la inestabilidad.



El primer ministro Narendra Modi en Nueva Delhi la semana pasada Sajjad Hussain/Agence France-Presse — Getty Images


¿Las protestas de la generación Z en India?

Para muchos observadores, las protestas en India trajeron a la mente los levantamientos de la generación Z que se desarrollaron en múltiples países en todo el mundo, incluso en el vecindario regional de India, donde las revueltas estudiantiles de Bangladés y Nepal derrocaron gobiernos.

Un desenlace de ese tipo siempre había sido improbable en un país tan diverso y vasto como India, cuyos 28 estados tienen cada uno sus propios problemas, lo que hace que un movimiento verdaderamente unido sea difícil de lograr.

Aun así, las protestas del último mes ocurrieron a nivel nacional. Y el desafío que enfrenta el gobierno indio es el mismo que enfrentaron Bangladés y Nepal. Necesita construir una economía capaz de crear empleos a un ritmo parecido al ritmo con que las personas ingresan a la fuerza laboral.

Las protestas lideradas por estudiantes fueron una respuesta, de manera más directa, a dos eventos: un comentario despectivo en mayo por parte del principal juez de India, que comparó a los jóvenes desempleados de India con “cucarachas”, y la cancelación de un examen de ingreso a la facultad de medicina sumamente competitivo después de que se descubrió que las preguntas del examen se habían filtrado.

Esos catalizadores fueron insultos que se sumaron a agravios de larga data. El enojo por la cancelación del examen reflejó preocupaciones más amplias sobre la intensa presión dentro del sistema de educación superior de India, donde millones compiten por cupos a menudo asignados a unos pocos cientos de miles. (En mayo, 2,2 millones de estudiantes se presentaron al examen de la facultad de medicina que fue cancelado, en una competencia por aproximadamente 140.000 lugares disponibles).

Y el enojo por el comentario de las “cucarachas” se desarrolló en un entorno donde la competencia por los empleos es feroz. En 2022, 10 millones de personas se postularon para 35.000 empleos ferroviarios, según la empresa estatal Indian Railways. Un estudio muy citado de 2026 realizado por la Universidad Azim Premji descubrió que casi el 40 por ciento de los graduados de entre 15 y 25 años estaban desempleados. Un estudiante que se enteró del comentario del juez fundó el partido con nombre satírico Cockroach Janta Party (Partido Pueblo Cucaracha), el cual encabezó las protestas de este mes.


                               Manifestantes en Nueva Delhi el jueves Saumya Khandelwal para The New York Times


Juventud, poder y la ‘India desarrollada’

La edad promedio en India es de 29 años, y más del 40 por ciento de los indios —unos 600 millones— tienen menos de 25 años. La gran mayoría de la población tiene entre 15 y 64 años, es decir, está en sus años más productivos.

Estas cifras brindan una oportunidad para el crecimiento y desarrollo económicos, pero no rendirán dividendos a menos que se implementen las políticas adecuadas para darles a los jóvenes de India una oportunidad justa de convertirse en trabajadores capacitados, educados y productivos.

El propio Modi ha dicho a menudo que los jóvenes de India son la fuente del poder del país. Cuando presenta a los votantes su visión de Vikshit Bharat, o “India desarrollada”, habla de la dinámica poblacional favorable de India. A Modi le gusta decir que los jóvenes indios impulsarán la transformación del país hacia una potencia mundial económicamente próspera y bien gobernada para 2047, el centenario de la independencia de India.

Por eso fue inusual ver protestas de esta magnitud por parte de una generación que ha sido educada con la creencia de que ha llegado el momento de India y que Modi es el hombre que la conducirá hacia el futuro. Muchas personas con las que hablé durante las manifestaciones dijeron sentirse decepcionadas por el primer ministro, que sus promesas aún no se habían cumplido, pero debido a su enfoque de mano dura frente a las críticas, pocos habían estado dispuestos a enfrentarlo… hasta ahora.

Modi actuó rápidamente al designar a un multimillonario zar de la tecnología, Nandan Nilekani, para liderar la reforma del sistema educativo, una señal para los jóvenes de que su primer ministro los está escuchando. Pero esa es solo una pequeña parte de la rendición de cuentas que exigen. A medida que concluían las protestas, escuché dos líneas de pensamiento. Los optimistas sentían que habían sentado una base sólida para lograr un cambio duradero. Los pesimistas sentían que, a medida que los estudiantes volvieran a sus vidas cotidianas, la gobernanza continuaría como antes. Si eso ocurriera, dijeron, estaban preparados para actuar de nuevo.


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