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lunes, 24 de agosto de 2026

Por qué la Fundación Gates abandonó los cargos por procesamiento de artículos (APC) y qué está haciendo en su lugar

Publicado en Katina. Librarianship Elevated

https://katinamagazine.org/content/article/open-knowledge/2026/why-the-gates-foundation-abandoned-apcs






Por qué la Fundación Gates abandonó los cargos por procesamiento de artículos (APC) y qué está haciendo en su lugar

En 2024, la Fundación Gates actualizó su Política de Acceso Abierto para redirigir los fondos destinados a los APC hacia el apoyo de modelos más equitativos. Ashley Farley explica las razones detrás de esta decisión y su visión para el futuro.

Por Ashley Farley | 4 de junio de 2026

Cuando se estableció la Política de Acceso Abierto de la Fundación Gates, en 2015, el objetivo era transformar el ecosistema para que el acceso abierto se convirtiera en la norma. En los años siguientes, aunque aumentó la producción en acceso abierto, el ecosistema en su conjunto evolucionó en la dirección equivocada: los costos aumentaron considerablemente y se intensificó la apropiación comercial.

En 2024, cuando la Fundación reflexionó sobre qué aspectos de la política estaban funcionando y cuáles podían mejorarse, teníamos dos opciones: mantener el rumbo con una política que no estaba mejorando el ecosistema en general o dejar de apoyar prácticas insostenibles. Optamos por afrontar directamente los problemas sistémicos de la publicación en acceso abierto, actualizando nuestra política para exigir que las investigaciones financiadas por Gates se compartieran como preprints. Este cambio permitió a la Fundación dejar de destinar recursos a los restrictivos cargos por procesamiento de artículos (APC) y redirigirlos hacia modelos de acceso abierto más equitativos y sostenibles.

En este artículo explicaré por qué hicimos este cambio y describiré hacia dónde planeamos avanzar a partir de ahora.

Las evidentes desigualdades de los APC

El precio de los APC suele estar determinado por el prestigio de la marca de la revista y condicionado por factores como su tasa de rechazo. Un precio más elevado no garantiza que un artículo sea de mayor calidad o más confiable. De hecho, las investigaciones han demostrado que puede ocurrir lo contrario, ya que las revistas de alto impacto pueden presentar una tasa de retractación más elevada (Fang y Casadevall, 2011) (y no espere que le reembolsen el APC de un artículo retractado).

Dado que las tarifas de los APC suelen establecerse de acuerdo con lo que pueden pagar las instituciones del Norte Global, los investigadores de regiones con menos recursos suelen quedar en desventaja económica. Aunque las exenciones deberían proporcionar cierto alivio, no son equitativas para los investigadores ni sostenibles para la mayoría de las revistas. Los requisitos para obtener exenciones o descuentos pueden ser restrictivos o complicados; muchos investigadores tienen dificultades para conseguirlos y la experiencia varía considerablemente de una editorial a otra. Muchas editoriales no pueden satisfacer las necesidades reales de los investigadores.

A medida que este modelo basado en APC continúa imponiendo una barrera económica a la publicación, el sector de la investigación en su conjunto debe afrontar la realidad de que los APC obstaculizan, en lugar de facilitar, la participación en la investigación. Aunque la intención de los APC era eliminar las barreras de acceso, la última década ha demostrado que trabajar dentro de un sistema construido sobre el prestigio, la exclusividad y la desigualdad no permite abordar eficazmente estos problemas (Farley, 2024 y 2025). Los financiadores suelen terminar preguntándose: ¿por qué estamos pagando?

Una nueva investigación de Delta Think pone de manifiesto una tendencia preocupante: los precios de los APC continúan aumentando sin que exista un incremento equivalente de su valor. Durante el último año, los precios de lista de los APC de las revistas completamente de acceso abierto aumentaron 6.8 % (frente al 6.4 % del año anterior), mientras que los APC de las revistas híbridas aumentaron 5 % (frente al 3 %). Aunque hace algunos años observamos incrementos más pronunciados, la trayectoria continúa siendo ascendente (Pollock y Staines, 2026).

Mientras los precios continúan aumentando, las editoriales también se ven sometidas a las presiones operativas derivadas de la IA —gestionar mayores volúmenes de manuscritos enviados y actualizar los procesos editoriales—, lo que dificulta aún más su capacidad para proporcionar mejores servicios a los investigadores.

A pesar de los esfuerzos del movimiento de acceso abierto por liberar el flujo del conocimiento, la apropiación comercial ha provocado un aumento de la desigualdad. Los financiadores y las instituciones académicas han actuado de buena fe para comprender mejor los costos reales y necesarios de la publicación, lo que, en teoría, debería permitir crear estructuras de precios o modelos de negocio equitativos. En la práctica, la mayoría de estos esfuerzos han fracasado. Solo las editoriales más comprometidas con el acceso abierto comparten sus costos o explican cómo fijan los precios de sus APC.

Muchas editoriales se oponen a la transparencia de precios utilizando la legislación antimonopolio como escudo. En un ejemplo reciente, el Journal Comparison Service de cOAlition S —denominado originalmente price transparency project («proyecto de transparencia de precios»), nombre que fue modificado por insistencia de las editoriales— dejó de operar en abril de 2025 debido a la disminución de la participación de las editoriales (cOAlition S, 2025).

No somos ingenuos; sabemos que las grandes editoriales comerciales no van a proporcionar información sobre sus costos. Precisamente porque esa transparencia no se producirá, debemos ser deliberados respecto de cómo gastamos nuestros fondos.

Carga administrativa y costos ocultos de los APC

Pagar los APC directamente con los presupuestos de las subvenciones resultó oneroso para los beneficiarios de financiamiento y los administradores de la Fundación Gates. Debido a la naturaleza impredecible de los volúmenes y calendarios de publicación, los beneficiarios frecuentemente tenían dificultades para calcular con precisión los costos de los APC, lo que generaba ajustes presupuestarios en las etapas finales y obligaba a los administradores a reabrir las subvenciones para añadir fondos, un proceso ineficiente que consumía mucho tiempo.

Incluir los APC dentro de los presupuestos de cada subvención también dificultaba mantener una visión clara, a nivel de toda la Fundación, del gasto total en APC, lo que limitaba la transparencia y la supervisión.

Para hacer frente a estos problemas, la Fundación Gates creó un fondo centralizado para procesar y dar seguimiento a los APC y eliminó la partida presupuestaria destinada a estos cargos de las subvenciones individuales. Esto eliminó la necesidad de reabrir las subvenciones para añadir recursos, pero introdujo una nueva carga: gestionar las facturas de APC en nombre de los beneficiarios.

Aunque algunas grandes editoriales ofrecían paneles de control que simplificaban las aprobaciones y los pagos, la mayoría no lo hacía. Como resultado, la Fundación, las editoriales y los investigadores tenían que mantener numerosos intercambios para recopilar y verificar la información necesaria para efectuar los pagos, complicando aún más los procedimientos administrativos e incrementando los costos generales.

Es importante señalar que, en promedio, la Fundación pagaba los APC de alrededor del 50 % de los artículos que declaraban financiamiento de Gates. El resto recibía otro tipo de apoyo económico para cubrir los costos de publicación.

Impacto del predominio de los APC en los modelos de publicación en acceso abierto

A medida que los APC se convirtieron en el modelo dominante de publicación en acceso abierto, desplazaron otros enfoques más equitativos y dificultaron que los modelos alternativos pudieran ampliarse. La decisión de la Fundación de dejar de pagar APC inevitablemente ejercerá presión sobre el ecosistema editorial en general, con efectos tanto positivos como desafiantes.

Aunque la intención es construir un sistema de acceso abierto más equitativo, reconocemos que los autores que no dispongan de fuentes alternativas para financiar los APC se enfrentarán, a corto plazo, a decisiones de publicación más difíciles. Sin embargo, nuestros datos muestran que los beneficiarios de nuestras subvenciones continúan encontrando formas de pagar los APC.

Además, la nueva política preserva deliberadamente la libertad de elección de los autores. Los autores no están obligados a elegir revistas que cobren APC. A medida que las distintas fuentes de recursos económicos que fluyen hacia las editoriales comiencen a consolidarse, ese flujo podría reflejar mejor los valores de los financiadores y las instituciones, generando una presión que incentive a las editoriales —especialmente a las grandes editoriales comerciales— a reducir sus precios.

Aunque publicar implica costos reales, cobrar a los investigadores miles de dólares para que su trabajo esté disponible en acceso abierto tiene sus raíces en estructuras coloniales y desiguales.

Hacia modelos de acceso abierto más equitativos

La decisión de la Fundación Gates de modificar su Política de Acceso Abierto forma parte de un movimiento más amplio para aportar mayor transparencia y sostenibilidad de costos a la publicación académica. Alejarse de los APC permite a la Fundación redirigir recursos hacia enfoques más equitativos, incluido el acceso abierto diamante.

Ya hemos comenzado a financiar iniciativas y organizaciones cuyo impacto sobre el ecosistema de investigación será más amplio que el de los artículos de revistas disponibles simplemente sin barreras de pago. Entre los beneficiarios recientes se encuentran comunidades que trabajan para establecer modelos de negocio alternativos de conocimiento abierto, como los Diamond Open Access Summits y la Subscribe to Open Community of Practice.

También estamos financiando el trabajo de Lyrasis, Big Ten Academic Alliance Libraries y California Digital Library para impulsar el acceso abierto diamante en Estados Unidos. En Europa, hemos proporcionado tres años de apoyo al European Diamond Capacity Hub.

Una subvención otorgada a la Public Library of Science (PLOS) permite a los autores financiados por Gates publicar sin pagar APC en cualquier revista de PLOS, al tiempo que amplía el apoyo a autores no financiados por Gates que publican en PLOS Global Public Health y que, de otro modo, necesitarían solicitar una exención.

Esto pone de manifiesto nuestro amplio compromiso de apoyar una transición hacia modelos de negocio más equitativos. PLOS es un socio natural para este tipo de iniciativas, ya que recientemente publicó un informe sobre un importante proyecto destinado a redefinir la publicación académica, que incluye un modelo de negocio «más allá del APC» (beyond the APC).

Nuestro objetivo es financiar un ecosistema que permita participar a todos los investigadores, no solo a quienes ya tienen el privilegio de recibir financiamiento de la Fundación Gates. A lo largo de este año anunciaremos un pequeño número de alianzas adicionales para avanzar en esta visión, con planes de ampliarlas cuidadosamente con el tiempo.

Para que este modelo tenga éxito, el sector debe dejar de reforzar enfoques que han demostrado ser desiguales o insostenibles. Nos alienta observar que otros financiadores, entre ellos Cancer Research UK, la Academia China de Ciencias, los National Institutes of Health (NIH) y UK Research and Innovation (UKRI), están reconsiderando su apoyo a los APC.

Ahora es el momento de que financiadores, instituciones, bibliotecas, editoriales y proveedores de infraestructura trabajen conjuntamente para construir un sistema más equitativo para compartir la investigación. Esto significa ir más allá de cambios aislados en las políticas y coordinar inversiones, incentivos y experimentación en torno a modelos que reduzcan las barreras económicas, aumenten la transparencia y fortalezcan la publicación liderada por la comunidad.

Ninguna organización puede transformar por sí sola el sistema, pero la acción colectiva puede redirigir los recursos hacia modelos de acceso abierto sostenibles, inclusivos y diseñados para servir a la comunidad mundial de investigación.


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Why the Gates Foundation Abandoned Article Processing Charges (and What They’re Doing Instead)

In 2024, the Gates Foundation updated their Open Access Policy to redirect funds from APCs to support more equitable models. Ashley Farley explains their thinking and vision for the future.

By Ashley Farley | 06.04.2026


When the Gates Foundation’s Open Access Policy was established, in 2015, the aim was to shift the ecosystem so that open access became the norm. In the years that followed, while open access output did increase, the overall ecosystem shifted in the wrong direction: costs rose sharply and commercial capture intensified.

In 2024, as the foundation reflected on what about the policy was working and what could be improved, we had two choices: to stay the course with a policy that wasn’t improving the broader ecosystem or to cease support for unsustainable practices. We chose to confront the systemic issues in open access publishing head-on, updating our policy to require Gates-funded research be shared as preprints. This change enabled the foundation to divest from restrictive article processing charges (APCs) and redirect resources toward more equitable and sustainable open access models.

In this article, I’ll explain why we made the change and describe where we plan to go from here.

The Glaring Inequities of APCs

APC pricing is often determined by the prestige of the journal brand and influenced by factors such as its rejection rate. A higher price does not guarantee a higher quality or more trustworthy article. Research has actually shown the inverse can be true, as high impact journals can have a higher retraction rate (Fang & Casadevall , 2011) (and don’t expect a retracted paper’s APC to be refunded).

As APC rates are typically set according to what institutions in the Global North can afford, researchers in less-resourced regions are often left at a financial disadvantage. While waivers are supposed to offer some relief, they are neither equitable for researchers nor sustainable for most journals. Eligibility for waivers or discounts can be limited or complicated; many researchers have trouble obtaining them, with the experience varying widely from publisher to publisher. Many publishers cannot meet researchers’ actual needs.

As this APC model continues to raise a financial barrier to publishing, the research industry at large must reckon with the reality that APCs impede rather than enable participation in research. While the intent of APCs was to break down access barriers, the last decade has shown that working within a system built on prestige, exclusivity, and inequity cannot effectively address these issues (Farley, 2024 and 2025). Funders are often left asking: what are we paying for?

New research from Delta Think highlights a troubling trend: APC prices continue to rise with no corresponding increase in value. Over the past year, fully open access APC list prices increased by 6.8 percent (up from 6.4 percent the previous year), and hybrid APCs rose by 5 percent (up from 3 percent). While we saw larger spikes a few years ago, the trajectory remains upward (Pollock & Staines, 2026).

As prices continue to increase, publishers are strained by the operational impacts of AI—managing higher submission volumes and updating editorial processes—further impeding their ability to deliver stronger services to researchers.

Despite the best efforts of the open access movement to free the flow of knowledge, commercial capture has led to increased inequity. Funders and academic institutions have acted in good faith to better understand the very real and necessary costs of publishing, which in theory should allow for the creation of equitable pricing structures or business models. In practice, most such efforts have failed. Only the most open-access-friendly publishers will share their costs or explain how they price their APCs. Many publishers push back on price transparency using antitrust law as a shield. In one recent example, cOAlition S’s Journal Comparison Service (originally called the “price transparency project”—the name was changed at the insistence of publishers) was sunsetted in April of 2025 due to dwindling participation by publishers (cOAlitionS , 2025).

We are not naïve; we know that major commercial publishers are not going to provide cost information. Precisely because that transparency is not forthcoming, we must be intentional about how we spend our funds.

Administrative Burden and Hidden Costs of APCs

Paying for APCs directly from grant budgets proved to be burdensome for Gates Foundation grantees and administrators. Due to the unpredictable nature of publishing volumes and timelines, grantees frequently struggled to estimate APC costs accurately, leading to late-cycle budget adjustments and requiring administers to reopen grants to add funds—an inefficient and time-consuming process. Embedding APCs within individual grant budgets also made it difficult to maintain a clear, foundation‑wide view of total APC spending, limiting transparency and oversight.

To address these challenges, the Gates Foundation created a centralized fund to process and track APCs and removed the APC budget line item from individual grants. This eliminated the need to reopen grants for additional funds, but it introduced a new burden: managing APC invoices on behalf of grantees. While some large publishers offered dashboards that streamlined approval and payments, most did not. As a result, the foundation, publishers, and researchers engaged in extensive back-and-forth to collect and verify the information needed for payment, further complicating administrative procedures and increasing overall costs.

It’s important to note that, on average, the foundation paid APCs for around 50 percent of the articles that cited Gates funding. The rest received other financial support for publishing costs.

Impact of APC Dominance on Open Access Publishing Models

As APCs became the dominant model for open access publishing, they crowded out other, more equitable approaches and made it difficult for alternative models to scale. The foundation’s decision to stop paying APCs will inevitably put pressure on the broader publishing ecosystem, with both positive and challenging effects.

While the intention is to build a more equitable open access system, we recognize that authors without access to alternative funding for APCs will face tougher publishing choices in the short term. But our data shows that grantees continue to find ways to pay for APCs. And the new policy intentionally preserves author choice. Authors are not required to choose journals that levy APCs. As the various financial streams that flow to publishers start to consolidate, that flow could better reflect the values of funders and institutions, creating pressure that encourages publishers—especially large commercial ones—to reduce their prices. Although publishing carries real costs, charging researchers thousands of dollars to make their work openly available is rooted in inequitable, colonial structures.

Shifting Toward More Equitable Open Access Models

The Gates Foundation’s decision to change its Open Access Policy is part of a broader movement to bring greater transparency and cost-sustainability to scholarly publishing. Stepping away from APCs allows the foundation to redirect resources toward more equitable approaches, including diamond open access.

We have already begun funding work and organizations whose impact on the research ecosystem will be broader than that of unpaywalled journal articles. Recent grantees include communities that are working to establish alternative open knowledge business models, such as the Diamond Open Access Summits and the Subscribe to Open Community of Practice. We are also funding work by Lyrasis, the Big Ten Academic Alliance Libraries, and the California Digital Library to advance diamond open access in the United States.. In Europe, we have provided three years of support to the European Diamond Capacity Hub. A grant awarded to the Public Library of Science (PLOS) allows Gates-funded authors to publish APC-free in any PLOS journal while expanding support to non-Gates authors in PLOS Global Public Health who would otherwise need a waiver. This underscores our broad commitment to supporting a shift to more equitable business models. PLOS is a natural partner in such work as they have recently published a report on a large project to redefine publishing, which includes a “beyond the APC” business model.

Our goal is to fund an ecosystem that allows all researchers—not just those already privileged to be Gates Foundation grantees—to participate. Over the course of this year, we will announce a small number of additional partnerships to advance this vision, with plans to scale thoughtfully over time.

For this model to succeed, the sector must stop reinforcing approaches that have proven inequitable or unsustainable. We are encouraged to see other funders, including Cancer Research UK, Chinese Academy of Sciences, National Institutes of Health, and UKRI, rethinking APC support .

Now is the moment for funders, institutions, libraries, publishers, and infrastructure providers to work together to build a more equitable system for sharing research. That means moving beyond isolated policy changes and coordinating investments, incentives, and experimentation around models that reduce financial barriers, increase transparency, and strengthen community-led publishing. No single organization can shift the system alone, but collective action can redirect resources toward open access approaches that are sustainable, inclusive, and built to serve the global research community.

References

cOAlitionS. (2025). cOAlition S to sunset the Journal Comparison Service in April 2025. https://www.coalition-s.org/coalition-s-to-sunset-the-journal-comparison-service-in-april-2025/

Fang, F.C., & Casadevall, A. (2011). Retracted science and the retraction index. Infection and Immununity, 79:10. https://doi.org/10.1128/iai.05661-11

Farley, A. (2024). Community over commercialization: What should the future of open access publishing look like? Medium. https://medium.com/@ashleydfarley/community-over-commercialization-what-should-the-future-of-open-access-publishing-look-like-f4c7a4f79093

Farley, A. (2025). Rethinking equity in open access: The Gates Foundation’s policy refresh. Medium. https://medium.com/@ashleydfarley/rethinking-equity-in-open-access-the-gates-foundations-policy-refresh-b9b763801f1b

Pollock, D., & Staines, H. (2026). News & views: Open access charges – When “on trend” still means higher spend. Delta Think. https://www.deltathink.com/news-views-open-access-charges-when-on-trend-still-means-higher-spend

10.1146/katina-060426-1

Ashley Farley is the senior officer of knowledge and research services at the Gates Foundation. In this capacity she leads the foundation’s Open Access Policy’s implementation and associated initiatives. She completed her masters in library and information sciences through the University of Washington’s Information School. She has a deep passion for open access, believing that freely accessible knowledge has the power to improve and save lives. 

lunes, 13 de abril de 2026

Acelerar el progreso científico con preprints [ revista Nature Computational Science ]

Publicado en Nature
https://www.nature.com/articles/s43588-024-00641-4



Acelerar el progreso científico con preprints

Nature Computational Science

Reconocemos la importancia de la publicación de preprints para comunicar los resultados de la investigación y animamos a nuestros autores a utilizar este servicio.

Desde su lanzamiento, Nature Computational Science ha implementado múltiples políticas y flujos de trabajo con el objetivo de fomentar la transparencia y la apertura de la investigación. Por ejemplo, nuestros autores deben cumplir unas directrices específicas relativas a la comunicación y la reproducibilidad de los resultados publicados, incluida la disponibilidad de los datos y códigos pertinentes. La revista también lleva a cabo revisiones por pares de los códigos(1), exige la citación de los datos y códigos(2) y ofrece la opción de una revisión por pares transparente(3), en la que los comentarios de los revisores, las réplicas de los autores y las cartas con las decisiones editoriales se recopilan y publican junto con el manuscrito si los autores optan por este servicio. Además, también animamos a nuestros autores a depositar y compartir un preprint de la versión original enviada de su manuscrito antes o durante la revisión por pares, lo que representa otra oportunidad para aumentar la apertura en todo el proceso de investigación.

Los preprints no son nada nuevo. De hecho, tienen una larga trayectoria en las ciencias físicas: arXiv, el popular repositorio de acceso abierto de preprints, se lanzó en 1991 principalmente como un archivo de física y luego se expandió a otras áreas como las matemáticas, la astronomía, la informática, la biología cuantitativa y la estadística. Desde entonces, muchas otras áreas han adoptado el depósito de preprints, entre ellas, las ciencias biológicas y médicas, la química y las ciencias sociales, y los investigadores disponen de un gran número de archivos, algunos de los cuales se utilizan más que otros. Crossref, una organización sin ánimo de lucro que registra identificadores de objetos digitales (DOI) para objetos de investigación, informó hace seis años(4) que el volumen de preprints creció aproximadamente un 30 % entre 2016 y 2018, en comparación con un crecimiento de los artículos del 2-3 % durante el mismo periodo.

Pero, ¿por qué han aumentado en popularidad las preprints? ¿Por qué los investigadores compartirían preprints de sus manuscritos?

La revisión por pares puede ser un proceso largo. Aunque los editores hacen todo lo posible por proporcionar a los autores una decisión oportuna sobre sus artículos, pueden surgir algunos problemas que retrasen la publicación final de un artículo. Los preprints ayudan a minimizar los retrasos en la comunicación de los resultados de la investigación, evitando el período de espera al permitir a los autores compartir y difundir públicamente sus artículos tan pronto como estén listos para hacerlo. De este modo, los autores pueden reivindicar sus hallazgos y establecer la prioridad del trabajo que han realizado. Además, las preimpresiones son de acceso abierto y, dependiendo del servidor, tienen DOI asociados, lo que significa que otros investigadores pueden encontrarlas y citarlas fácilmente. Los preprints también pueden complementar la revisión por pares tradicional, ya que los pares pueden descubrir el trabajo y ponerse en contacto con los autores para sugerirles mejoras. Research(5) ha demostrado que los preprints pueden mejorar la visibilidad y las citas tempranas, y los principales financiadores, entre los que se encuentran los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., el Wellcome Trust y la Fundación Simons, por nombrar algunos, han expresado su apoyo al intercambio de preprints en los últimos años. Muchas universidades también han fomentado la inclusión de publicaciones en servidores de preprints como parte de las solicitudes de contratación y permanencia/promoción del profesorado.  

Huelga decir que, dado que los preprints pueden publicarse sin revisión por pares, no deben presentarse como información contrastada y, por lo tanto, hay que actuar con cautela al utilizar los resultados descritos. Dado que los preprints no solo están disponibles para los científicos, sino también para el público en general, existe la preocupación de que datos potencialmente poco fiables puedan pasar a formar parte del discurso público a través de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales, lo que de hecho ocurrió(6) durante la pandemia de COVID-19. Servidores como bioRxiv y medRxiv, por ejemplo, incluyen una advertencia de que los preprints no han sido revisados por pares y que no deben utilizarse como guía para la práctica clínica. La revisión por pares sigue siendo importante, y los preprints no pretenden sustituir a las revistas científicas: al fin y al cabo, las revistas no solo sirven para gestionar el proceso de revisión por pares, sino también para establecer y mantener unos estándares elevados y unas políticas estrictas para la presentación y publicación de alta calidad de los resultados de las investigaciones. Sin embargo, esto no significa que los preprints no puedan utilizarse de forma responsable para la difusión de la investigación.

En Nature Computational Science, junto con otras revistas de Nature Portfolio, reconocemos la importancia de la publicación de preprints en el proceso de debate científico abierto y fomentamos activamente la publicación de preprints para artículos de investigación primaria, tal y como se describe en nuestra política. La publicación de un preprint no compromete la novedad del estudio correspondiente y, por lo tanto, no pone en peligro la consideración del estudio en nuestra revista. Además, la versión que se envió originalmente a la revista puede publicarse como preprint en cualquier momento durante el proceso de revisión por pares. Nuestros autores pueden elegir cualquier servidor de preprints que deseen; alternativamente, en el momento de la presentación, pueden optar por utilizar In Review, un servicio gratuito de depósito de preprints integrado en la revista de Research Square. En el momento de la publicación, Nature Computational Science ofrece a los autores la opción de añadir un enlace desde el artículo publicado a su preprint correspondiente, lo que garantiza que los enlaces sean visibles para todos los lectores.  

Creemos que los preprints constituyen un excelente medio para la rápida difusión de hallazgos relevantes. Siempre que la comunidad científica y los medios de comunicación comprendan que el material puede no haber sido sometido a revisión por pares, las ventajas superan con creces las limitaciones.


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Editorial
Published: 29 May 2024

Accelerating scientific progress with preprints

Nature Computational Science

We recognize the importance of preprint posting in communicating research findings and encourage our authors to make use of this service.
Since its launch, Nature Computational Science has implemented multiple policies and workflows with the goal of fostering research transparency and openness. For instance, our authors must adhere to specific guidelines regarding the reporting and reproducibility of published results, including the availability of relevant data and code. The journal also carries out code peer review1, mandates data and code citation2, and offers the option of transparent peer review3, in which reviewers’ comments, authors’ rebuttal and editorial decision letters are compiled and published alongside the manuscript if the authors opt in to this service. In addition, we also encourage our authors to deposit and share a preprint of the original submitted version of their manuscript prior to or during peer review, which represents another opportunity for increasing openness throughout the research process.  

Preprints are certainly not new. As a matter of fact, they have had a long history in the physical sciences: arXiv, the popular open-access repository of preprints, launched back in 1991 primarily as a physics archive and then expanded to other areas such as mathematics, astronomy, computer science, quantitative biology, and statistics. Since then, many other areas have embraced the deposition of preprints — including, but not limited to, biological and medical sciences, chemistry, and social sciences — and a large number of archives have become available to researchers, with some repositories more widely used than others. Crossref — a non-profit organization that registers digital object identifiers (DOIs) for research objects — reported six years ago4 that the volume of preprints grew approximately 30% in 2016–2018, compared to an article growth of 2–3% for the same period.  

But why have preprints increased in popularity? Why would researchers share preprints of their manuscripts?

Peer review can be a long process. Even though editors do their best to provide authors with a timely decision on their papers, there may be some issues along the way that delay the eventual publication of a paper. Preprints help minimize delays in communicating the research findings, circumventing the waiting period by allowing authors to publicly share and disseminate their articles as soon as they are ready to do so. As such, authors can lay claim to their findings and establish priority for the work that they have done. In addition, preprints are open access and, depending on the server, have associated DOIs, meaning that they are easy for other researchers to find and cite. Preprints can also supplement traditional peer review, as peers can discover the work and contact the authors with suggestions for improvements. Research5 has shown that preprints can improve early visibility and citations, and major funders, including the US National Institutes of Health, the Wellcome Trust, and the Simons Foundation, to name a few, have voiced their support for preprint sharing in recent years. Many universities have also encouraged listing publications on preprint servers as part of applications for faculty hiring and tenure/promotion.  

It goes without saying that, because preprints can be posted without peer review, they should not be reported as established information and therefore caution must be taken when making use of the described results. Because preprints are not available only to scientists, but to the general public as well, there is a concern that potentially unreliable data can become part of the public discourse through traditional and social media — which actually happened6 during the COVID-19 pandemic. Servers such as bioRxiv and medRxiv, for instance, include a warning that preprints have not been peer-reviewed and that they should not be used to guide clinical practice. Peer review is still important, and preprints are not intended to replace scientific journals: after all, journals serve not only to manage the peer-review process but also to establish and uphold high standards and stringent policies for high-quality reporting and publishing of research findings. This does not mean, however, that preprints cannot be used responsibly for dissemination of research.  

We at Nature Computational Science, together with other Nature Portfolio journals, recognize the important role of preprint posting in the process of open scientific discourse and actively encourage the posting of preprints for primary research papers, as described in our policy. Having posted a preprint does not compromise the novelty of the corresponding study, and therefore, does not jeopardize consideration of the study at our journal. In addition, the version that was originally submitted to the journal can be posted as a preprint at any time during the peer review process. Our authors can choose any preprint server of their liking; alternatively, at the time of submission, they can opt in to use In Review, a free journal-integrated preprint deposition service from Research Square. At the time of publication, Nature Computational Science offers authors the option to add a link from the published paper to its corresponding preprint, thus ensuring that the links are visible to all readers.  

We believe that preprints provide a great vehicle for rapid dissemination of relevant findings. Provided that the scientific community and the media understand that the material might not have been vetted by peer review, the benefits largely outweigh the limitations.

References
Nat. Comput. Sci. 2, 277 (2022).
Nat. Comput. Sci. 1, 89 (2021).
Nat. Comput. Sci. 1, 165 (2021).
Lin, J. Preprints growth rate ten times higher than journal articles. Crossref (31 May 2018); https://www.crossref.org/blog/preprints-growth-rate-ten-times-higher-than-journal-articles/
Conroy, G. Preprints boost article citations and mentions. Nature Index (9 July 2019); https://www.nature.com/nature-index/news/preprints-boost-article-citations-and-mentions
Forster, V. No, the coronavirus was not genetically engineered to put pieces of HIV in it. Forbes (2 February 2020); https://www.forbes.com/sites/victoriaforster/2020/02/02/no-coronavirus-was-not-bioengineered-to-put-pieces-of-hiv-in-it/?sh=413daf2956cb

años 80's: Sin el financiamiento de la CIA tal vez Apple no hubiera despegado

Publicado en Reforma https://www.reforma.com/sin-financiamiento-de-cia-tal-vez-apple-no-hubiera-despegado/ar3261908   Sin el financiamiento ...