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sábado, 3 de octubre de 2026

U.S.A. vs. CHINA: la guerra comercial ha impulsado las patentes chinas basada en su propia ciencia

Publicado en South China Morning Post
https://www.scmp.com/news/china/science/article/3367792/us-sanctions-boost-chinas-science-driven-innovation-over-70-study-finds?share=t4pNdBD4e%2Bt0zbSGPP4WsTGfdL8TgBi2QQtGJsXWvjvpZcuk5h1GUv%2BMFmFRtYPceEkao6%2F6uGLT6fTlWWmvqNwgvyyoQnXvUtiVn1BswNs%3D&utm_campaign=social_share






Las sanciones de EE. UU. impulsan en más de 70% la innovación china basada en la ciencia, según un estudio

Las restricciones tecnológicas estadounidenses han llevado a las empresas chinas a ampliar y profundizar el uso de fuentes de investigación científica mediante citas y trabajos de investigación

Holly Chik
Publicado: 18 de septiembre de 2026

Las empresas chinas sancionadas por Estados Unidos recurren cada vez más a la investigación de acceso público para innovar y aplicar ingeniería inversa a tecnologías extranjeras restringidas, y las citas de literatura científica en sus solicitudes de patentes han aumentado un 72%, según un nuevo estudio.

Aunque Estados Unidos afirmó que amplió su Lista de Entidades (Entity List) para proteger la seguridad nacional y preservar su ventaja tecnológica, un análisis de las solicitudes de patentes chinas durante los 12 años transcurridos hasta 2022 mostró que las restricciones estadounidenses al acceso a la tecnología habían llevado a las empresas chinas a recurrir ampliamente al conocimiento científico disponible públicamente y a realizar una mayor cantidad de investigación propia.

«Nuestro análisis revela que las sanciones comerciales de Estados Unidos, como la Lista de Entidades, han generado consecuencias que los responsables de las políticas estadounidenses quizá no hayan previsto plenamente», escribieron los investigadores en un artículo sobre políticas publicado el viernes en la revista Science, sometida a revisión por pares.

«Aunque obstaculizan las operaciones a corto plazo de las empresas afectadas, las sanciones también pueden catalizar el desarrollo de capacidades internas en estas empresas e impulsar cambios estratégicos, lo que potencialmente conduciría al surgimiento de sistemas tecnológicos separados que compitan con el actual ecosistema mundial de innovación, en lugar de integrarse en él», escribieron.

«Esta adaptación estratégica de las empresas chinas frente a las restricciones externas se desarrolla en el contexto del creciente protagonismo de la ciencia empresarial en China, donde las empresas han venido profundizando su integración con la ciencia, como demuestra el aumento del número de patentes vinculadas con la ciencia y de publicaciones científicas».

«Aunque la lista limita el acceso a tecnologías patentadas de origen estadounidense, las empresas chinas sancionadas no dejan de recurrir a la ciencia producida en Estados Unidos», señalaron los autores. Tras ser sancionadas, las empresas afectadas añadieron cerca de 0.99 patentes que citaban ciencia nacional, 0.27 que citaban ciencia extranjera no estadounidense y 0.2 que citaban ciencia estadounidense.

Para examinar cómo los controles comerciales modifican la estrategia empresarial, investigadores de la Universidad de Shenzhen, la Universidad de Tsinghua y la Universidad de Hong Kong analizaron un conjunto de datos a nivel empresarial de patentes chinas solicitadas tanto en China como internacionalmente entre 2010 y 2022.

Descubrieron que las empresas chinas estaban cada vez más involucradas con la ciencia, tanto como consumidoras —al citar con creciente frecuencia publicaciones científicas en sus patentes— como en calidad de productoras, al generar un volumen cada vez mayor de publicaciones académicas.

Wang Yanbo, autor del estudio y director asociado del Centre for Innovation and Entrepreneurship de la HKU Business School, afirmó que las restricciones comerciales estadounidenses estaban acelerando involuntariamente la autosuficiencia tecnológica de China.

«Una vez que quedan excluidas de este sistema mundial de innovación dominado por Estados Unidos, tienen que reinventar la rueda», afirmó Wang.

Además de recurrir a la ingeniería inversa, «detrás de toda tecnología existen determinados principios científicos. ¿Cuál es la mejor manera de investigar esos principios científicos? Leer artículos académicos.

»Por eso estas empresas chinas están extremadamente motivadas para buscar en la literatura científica, incorporar esos conocimientos a la innovación e incluso producir ellas mismas conocimiento científico», señaló.

«Siempre que se haga un esfuerzo suficiente y se tenga algo de suerte, se terminará inventando algo similar, algo que pueda utilizarse como sustituto de la tecnología estadounidense.

»En esencia, lo que Estados Unidos ha estado haciendo es obligar a China a independizarse y desarrollar un sistema tecnológico separado».

Los resultados mostraron que, entre las empresas afectadas, su inclusión en la Lista de Entidades de Estados Unidos provocó, en promedio, un aumento del 72% en las patentes vinculadas con la ciencia que citaban literatura académica.

Mientras que las patentes chinas vinculadas con la ciencia se multiplicaron por 13.4, frente a un incremento de 1.3 veces entre sus homólogas estadounidenses, las empresas chinas siguen rezagadas respecto de las estadounidenses tanto en amplitud como en profundidad científica, según el análisis de las patentes concedidas por la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (United States Patent and Trademark Office, USPTO).



En 2022, el 37% de las patentes de empresas estadounidenses citaba literatura científica, frente al 22% de las patentes de empresas chinas. Además, entre las patentes vinculadas con la ciencia, las empresas estadounidenses citaban en promedio 17.5 publicaciones científicas por patente, frente a cinco en el caso de las empresas chinas.

En cuanto a la publicación científica internacional, las empresas estadounidenses que cotizan en bolsa mantuvieron una producción considerablemente mayor, al pasar de un promedio anual de 12 artículos en 2010 a 20 en 2021. En contraste, las empresas chinas que cotizan en bolsa produjeron un promedio de cuatro artículos internacionales en 2021, a pesar de que sus publicaciones internacionales se multiplicaron por 6.5.

Por otra parte, China utilizó su dominio sobre la extracción y el procesamiento de tierras raras como un poderoso punto de estrangulamiento para contrarrestar las restricciones comerciales estadounidenses, afirmó Wang.

«El gobierno estadounidense y algunas empresas de Estados Unidos han estado esforzándose mucho durante los últimos años para identificar cadenas de suministro alternativas y posibles tecnologías sustitutivas, así como para determinar si pueden desarrollar algún tipo de imanes sin materiales de tierras raras», señaló.

«Todos estamos sentados en el mismo barco. Ahora estos dos gigantes están peleándose entre sí y sentimos que el barco comienza a balancearse. No nos sentiríamos cómodos».

Si este desacoplamiento continuara hasta sus últimas consecuencias, advirtió Wang, surgirían dos ecosistemas tecnológicos separados: uno dominado por Estados Unidos y otro por China. «No estoy seguro de que esto sea lo que los responsables de las políticas estadounidenses realmente quieran ver».

«Un cierto nivel de competencia es saludable para la producción y comercialización del conocimiento», afirmó. «Pero, al mismo tiempo, ¿realmente queremos ver una comunidad científica o de innovación mundial fragmentada? Probablemente no, porque eso significaría que el flujo de conocimientos se volvería muy ineficiente.

»Sin embargo, desde el punto en el que nos encontramos hasta llegar a ese extremo existe una enorme distancia», añadió Wang. «China se ha convertido en uno de los principales productores de conocimiento científico del planeta. Eso también significa que trabajar con la comunidad científica china puede aportar muchos beneficios a Estados Unidos».


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China

Science


US sanctions boost China’s science-driven innovation by over 70%, study finds


US tech restrictions have driven Chinese firms to expand and deepen their scientific research sourcing through citations and research


Holly Chik

Published: 18 Sep 2026


US-sanctioned Chinese companies are increasingly turning to open-source research to innovate and reverse-engineer restricted foreign technology, with a 72 per cent surge in scientific literature citations in their patent applications, according to a new study.

While the United States said it expanded its Entity List to safeguard national security and preserve its technological edge, an analysis of Chinese patent filings over the 12 years until 2022 showed that US restrictions on access to technology had driven Chinese firms to widely source publicly available scientific knowledge and conduct more of their own research.

“Our analysis reveals that US trade sanctions, such as the Entity List, have generated consequences that US policymakers may not have fully anticipated,” the researchers wrote in a policy article published in the peer-reviewed journal Science on Friday.

“Though hindering the targeted firms’ short-term operations, sanctions may also catalyse these firms’ development of internal capabilities and drive strategic shifts, potentially leading to the emergence of separate technological systems that compete with, rather than integrate into, the current global innovation ecosystem,” they wrote.

“This strategic adaptation by Chinese firms under external constraints unfolds against the background of rising corporate science in China, where firms have been deepening their integration with science, as evidenced by the rising number of science-linked patents and scientific publications.”

“Although the list limits access to US-origin proprietary technologies, sanctioned Chinese firms do not stop sourcing US-produced science,” the authors said. Following sanctioning, targeted companies added nearly 0.99 patents citing domestic science, 0.27 citing non-US foreign science and 0.2 citing US science.

To examine how trade controls alter corporate strategy, researchers from Shenzhen University, Tsinghua University and the University of Hong Kong analysed a firm-level data set of Chinese patents filed domestically and internationally between 2010 and 2022.

They found that Chinese companies were more engaged with science, both as consumers who increasingly cited scientific publications in their patents and as producers who generated a growing volume of academic publications.

Study author Wang Yanbo, associate director of the Centre for Innovation and Entrepreneurship at HKU Business School, said US trade restrictions were inadvertently accelerating technological self-reliance in China.

“Once they get blocked from this US-dominated global innovation system, they have to reinvent the wheel,” Wang said.

In addition to reverse engineering, “underneath every technology there are certain scientific principles. What is the best way to look into the scientific principle? You read academic papers.

“This is why these Chinese firms are extremely motivated to search the scientific literature, incorporate the knowledge into innovation and even to produce scientific knowledge by themselves,” he said.

“As long as you make a sufficient amount of effort and have some luck, you are going to invent something similar, something that you can use to substitute the US technology.

“Essentially what the US has been doing is forcing China to become independent and develop a separate technological system.”

The findings showed that among targeted firms, placement on the US Entity List induced an average 72 per cent surge in science-linked patents that cited academic literature.

While Chinese firms’ science-linked patents grew 13.4-fold compared to a 1.3-fold increase for US peers, Chinese companies still lag behind American counterparts in both scientific breadth and depth, according to analysis of patents granted by the United States Patent and Trademark Office.




In 2022, 37 per cent of US firms’ patents cited scientific literature, compared to 22 per cent for Chinese firms. Furthermore, among science-linked patents, US companies cited an average of 17.5 scientific publications per patent, compared to five for Chinese firms.

In international scientific publishing, US publicly listed companies maintained substantially higher output, rising from an annual average of 12 papers in 2010 to 20 in 2021. By contrast, Chinese listed firms produced an average of four international papers in 2021, despite a 6.5-fold growth in international publications.

On the other hand, China used its dominance over rare earth mining and processing as a powerful chokepoint to counter US trade restrictions, Wang said.

“The US government and some US firms have been trying really hard over the past several years to identify alternative supply chains and potential substitute technologies, and whether they can develop some kind of magnets without rare earth materials,” he said.

“We are all sitting in the same boat. Now these two big guys are quarrelling with each other and we feel the boat is getting rocked. We would not feel comfortable.”

If this decoupling continued to its extremes, Wang warned, two separate technological ecosystems would emerge – one dominated by the US and one by China. “I am not sure whether this is what the US policymakers really want to see.”

“A certain level of competition is healthy for knowledge production and commercialisation,” he said. “But at the same time, do we really want to see a fragmented global scientific or innovation community? Probably not, because that means knowledge flow will become very inefficient.

“However, from where we are to that extreme, the distance is huge,” Wang added. “China has become one of the leading scientific knowledge producers on this planet. That also means working with China’s scientific community can bring a lot of benefits to the US.”


miércoles, 30 de septiembre de 2026

[RANKING THE] ORIENTE vs OCCIDENTE en punto de inflexión: USA-UK resisten, Europa cae, Asia sube

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/world-university-rankings-2027-results-announced?spMailingID=33630816&spUserID=MTAyMjQ5OTc4OTA5MAS2&spJobID=3031249548&spReportId=MzAzMTI0OTU0OAS2 



World University Rankings 2027: se anuncian los resultados

Las universidades asiáticas retoman su trayectoria ascendente y superan por primera vez a Europa continental, mientras que el prestigio de su reputación protege, por ahora, a Estados Unidos y Reino Unido

Publicado el 30 de septiembre de 2026

Última actualización: 30 de septiembre de 2026

Por Helen Packer

Explora la lista de las mejores universidades del mundo

El monopolio de las universidades occidentales sobre los niveles más altos del mundo académico global parece cada vez más inestable, mientras las instituciones que tradicionalmente han dominado dependen de la fortaleza duradera de su reputación para compensar el debilitamiento de su desempeño en investigación.

Los World University Rankings 2027 de Times Higher Education muestran que las universidades asiáticas han retomado su avance en la clasificación después de una breve pausa el año pasado, lo que sugiere que el orden mundial establecido desde hace mucho tiempo podría encontrarse al borde de un cambio definitivo.

En primer lugar, por undécimo año consecutivo, se encuentra la Universidad de Oxford, aunque superó al Massachusetts Institute of Technology (MIT) por el margen más estrecho posible, mientras las instituciones históricamente dominantes parecen encontrarse, en términos generales, en un punto de inflexión.

Aunque Oxford obtuvo buenos resultados en productividad de la investigación, coautoría internacional y proporción entre doctorados y personal académico, el MIT presentó una mejor proporción entre estudiantes y personal, un mayor impacto de citación y una mejor puntuación en fortaleza de la investigación. En cuanto a las puntuaciones generales, la diferencia entre ambas instituciones es de apenas 0.1 puntos.

World University Rankings 2027: las 10 primeras



Mientras tanto, la principal institución de Asia, la Universidad Tsinghua de China, superó a la ETH Zurich de Suiza para ocupar el 11.º lugar, quedándose apenas fuera de los diez primeros puestos. Esto significa que la universidad asiática mejor clasificada se sitúa ahora por encima de la principal universidad de Europa continental.

Tsinghua había permanecido estancada en el 12.º lugar durante tres años consecutivos, después de haber ascendido rápidamente en la clasificación durante la década anterior.

Aunque su avance se debe principalmente a un aumento del personal académico y de los estudiantes extranjeros, la institución se ha visto frenada por otro indicador internacional: la coautoría global. La situación es similar para la Universidad de Pekín, que se mantuvo en el 13.º lugar de la clasificación.

Con la Universidad Nacional de Singapur (NUS) ascendiendo también dos posiciones, hasta el 15.º lugar, por primera vez hay tres universidades asiáticas entre las 15 primeras.

Reino Unido y Estados Unidos continúan dominando los diez primeros lugares, con las universidades de Princeton y Stanford empatadas en el tercer puesto. La Universidad de Cambridge descendió al quinto lugar, desde el tercer puesto compartido del año pasado, seguida por la Universidad de Harvard, que cayó al sexto desde el quinto lugar compartido.

Mientras tanto, el California Institute of Technology (Caltech) y el Imperial College London conservaron los puestos séptimo y octavo, respectivamente, y la Universidad de Yale ascendió al noveno lugar compartido —desde el décimo— junto con la Universidad de California, Berkeley, que no cambió de posición.

En los países anglófonos, las universidades continúan viéndose respaldadas por sus sólidos resultados en materia de reputación, pero existe una tendencia general de deterioro en otros indicadores, incluidos los correspondientes al pilar de calidad de la investigación.

«La ley de hierro de la educación superior, especialmente en investigación, es que un desempeño sobresaliente solo puede mantenerse con financiación y, sobre todo, con financiación pública», afirmó Simon Marginson, profesor de educación superior de la Universidad de Bristol, quien señaló que la financiación privada «suele venir acompañada de condiciones que obstaculizan un desempeño óptimo».

«Todos los sistemas de educación superior que están ascendiendo están impulsados por incrementos anuales de la financiación gubernamental», añadió.

Reino Unido está sufriendo especialmente las dificultades financieras que afectan a gran parte del sector de la educación superior: todos los indicadores de ingresos —ingresos institucionales, ingresos por investigación e ingresos procedentes de la industria— disminuyeron en relación con el resto del mundo, y tanto la fortaleza como la productividad de la investigación descendieron significativamente.

Ingresos en Reino Unido: cambios de fortuna


Sin embargo, la sólida reputación de las instituciones las mantiene a flote. UCL recuperó un lugar entre las 20 primeras por primera vez desde la edición de 2022, situándose en el 17.º puesto compartido, mientras que la London School of Economics and Political Science (LSE) revirtió cinco años de descenso y regresó a las 50 primeras, en el 47.º lugar.

En total, Reino Unido cuenta con 25 instituciones entre las 200 primeras, una menos que el año pasado. De ellas, 12 mejoraron su posición, tres la mantuvieron y 10 descendieron.

«Los desafíos financieros que afectan a la educación superior británica amenazan la posición mundial de las universidades y perjudicarán al sector si el gobierno no ofrece apoyo», afirmó Ming Chen, profesora de educación superior de la Sheffield Hallam University.

Chen señaló que las universidades «han hecho todo lo que [han podido]» para minimizar las repercusiones de la disminución del número de estudiantes internacionales y de la reducción de la financiación, «incluidos el cierre de cursos, los despidos de personal, la reestructuración organizativa [y] la reducción del alcance de la investigación».

«Han estado sometidas a una enorme presión para funcionar como empresas con el fin de hacer frente al aumento de los costos operativos, pero este modelo empresarial ha fracasado».

Aunque las instituciones estadounidenses consiguieron siete de los diez primeros puestos, el desempeño general del país también disminuyó en la mayoría de los indicadores, incluidos la fortaleza de la investigación, el impacto de citación y el número de estudiantes internacionales.

Entre las universidades estadounidenses situadas entre las 50 primeras, la Universidad de California, San Diego, fue la que más mejoró, al ascender diez posiciones hasta el 37.º lugar, impulsada principalmente por mejoras en reputación y publicaciones por miembro del personal.

En total, Estados Unidos cuenta con 53 instituciones entre las 200 primeras, dos menos que el año pasado. De ellas, el 33 % mejoró su posición, mientras que el 46 % descendió.

En Europa continental, Francia también experimentó retrocesos en la parte superior de la clasificación: sus cuatro universidades mejor posicionadas descendieron aproximadamente diez lugares cada una. El país cuenta ahora con tres instituciones entre las 200 primeras, frente a cinco el año pasado.

En contraste con el panorama de declive relativo observado en gran parte de Occidente, Asia Oriental y la región de la ASEAN registraron mejoras generales, impulsadas principalmente por avances en las puntuaciones de investigación. Esta última también experimentó mejoras significativas en enseñanza.

«Lo que hemos visto durante los últimos 20 años ha sido trasladar personas por todo el mundo, principalmente desde Asia hacia cinco mercados [anglófonos]; ese juego está cambiando», afirmó Hamish Coates, profesor honorario de la Australian National University y profesor titular de Tsinghua.

«Asia ha ascendido; ahora es el escenario más importante para la educación superior en el mundo, y otras partes del planeta también están avanzando».

China ha roto un estancamiento de tres años, durante el cual su número de universidades entre las 200 primeras se había mantenido en 13 desde la edición de 2024. Este año hay 17 universidades chinas entre las 200 primeras, y el 71 % de ellas mejoró su posición. En conjunto, las instituciones chinas mejoraron en la mayoría de los indicadores, pero retrocedieron en fortaleza de la investigación y coautoría internacional.

Sin embargo, Futao Huang, profesor del Research Institute for Higher Education de la Universidad de Hiroshima, advirtió que no debe interpretarse el deterioro en estas áreas como prueba de que la capacidad general de investigación de China se esté debilitando.

«Las universidades chinas continúan siendo muy fuertes en numerosos campos científicos, y la colaboración nacional en investigación se ha ampliado considerablemente», afirmó.

Huang señaló que los patrones de colaboración internacional han cambiado en China, con una disminución del número de artículos científicos escritos conjuntamente con investigadores de Estados Unidos y otros países occidentales avanzados.

«El descenso refleja una combinación de tensiones geopolíticas, preocupaciones en materia de seguridad de la investigación, controles de exportación y una mayor cautela entre investigadores e instituciones de ambas partes», continuó. «Por tanto, resulta más preciso afirmar que las redes internacionales de investigación de China se están reconfigurando que decir que su propia fortaleza investigadora necesariamente está disminuyendo».

El Sudeste Asiático ha continuado su trayectoria ascendente, encabezado por la NUS de Singapur. La Nanyang Technological University, Singapore, también dio un importante salto, desde el puesto 31.º compartido hasta el 28.º lugar. Ambos avances estuvieron impulsados por fuertes aumentos en reputación.

Coates advirtió que, aunque Singapur posee un sistema de educación superior «estable» y «confiable», está limitado por su escala y geografía, lo que significa que el país tendrá que continuar innovando para mantenerse al ritmo de otras regiones.

«Singapur continuará innovando su oferta, pero inevitablemente será cada vez menos competitivo en términos de precio y acceso porque está limitado», afirmó, al tiempo que pronosticó que lugares como Indonesia se convertirán en futuras potencias emergentes, junto con algunas zonas de África.

Al examinar las puntuaciones con mayor detalle, cuando se combinan las puntuaciones generales promedio de Estados Unidos y Reino Unido, estas apenas superan las puntuaciones promedio combinadas de China, Singapur y Hong Kong, lo que pone de manifiesto el estrecho margen existente entre ambas regiones.

Estados Unidos y Reino Unido obtienen resultados significativamente mejores en los indicadores internacionales —personal internacional, coautoría internacional y estudiantes internacionales—, mientras que el trío asiático mantiene una clara ventaja en los indicadores relacionados con la industria, especialmente en ingresos. Al analizar las puntuaciones por pilares, Estados Unidos y Reino Unido mantienen una ligera ventaja en calidad de la investigación, entorno de investigación y enseñanza, pero quedan rezagados en industria.

Indicadores que impulsaron los cambios en las puntuaciones de 2026 a 2027


El mapa de calor muestra cómo se comparan Estados Unidos y Reino Unido con China, Hong Kong y Singapur en los 17 indicadores, y revela de qué manera los cambios interanuales de cada indicador contribuyen a la puntuación general en relación con el resto del mundo. Aunque, por ahora, Estados Unidos y Reino Unido todavía presentan un mejor desempeño general, Asia está experimentando mayores incrementos en sus puntuaciones, razón por la cual está alcanzando a Occidente.

Malasia finalmente ha conseguido entrar en el selecto grupo de las 200 primeras universidades y continúa su trayectoria ascendente, con mejoras especialmente importantes en los indicadores de internacionalización, incluidos los estudiantes y el personal internacionales. Esto refleja el esfuerzo del gobierno por posicionar al país como un centro mundial de educación superior y atraer académicos de toda la región.

Japón, sin embargo, muestra señales de deterioro: la Universidad de Tokio y la Universidad de Kioto descendieron una posición cada una, hasta los puestos 27.º y 62.º compartido, respectivamente, pese a la inversión gubernamental sostenida en iniciativas de excelencia universitaria.

«Es poco probable que financiar a un número limitado de instituciones permita abordar todos los problemas estructurales subyacentes», afirmó Huang, quien destacó el impacto del declive demográfico sobre el sistema de educación superior del país.

El Institute of Science Tokyo, creado en 2024 mediante la fusión de dos instituciones existentes, descendió casi 20 posiciones, aunque permanece entre las 200 primeras.

En todo el mundo, algunos países recurren cada vez más a las fusiones para hacer frente al envejecimiento de la población y a los desafíos financieros, aunque los resultados son dispares en cuanto a la capacidad de estas operaciones para mejorar a corto plazo el desempeño de las universidades en el escenario mundial.

En Australia, la Adelaide University —resultado de la fusión entre la University of Adelaide y la University of South Australia— descendió del puesto 133.º al 141.º compartido. En Reino Unido, City St George’s, University of London, que completó su fusión en 2024, mantuvo una posición similar a la del año pasado, en la franja 326-350.

En Francia se han creado varias de las denominadas megavuniversidades con el objetivo de mejorar su desempeño.

La Université Paris Cité surgió de la unión de dos universidades integrales —Paris Descartes y Paris Diderot—, que antes de la fusión ocupaban, respectivamente, la franja 201-250 y el puesto 194.º compartido. Aunque inicialmente la reestructuración impulsó a Paris Cité hasta las 200 primeras, desde entonces la institución ha retrocedido y ha descendido en la clasificación durante los últimos tres años. Este año cae todavía más y sale de las 200 primeras por primera vez desde que comenzó a aparecer en la clasificación, en la edición de 2020. Actualmente ocupa el 201.º puesto compartido.

De manera similar, el Institut Polytechnique de Paris (IPP), creado mediante la fusión de la École Polytechnique con varias escuelas de ingeniería de élite, ha mantenido en términos generales una posición similar a la que ocupaba anteriormente la École Polytechnique, pero no ha acelerado significativamente su ascenso en la clasificación. El IPP descendió del puesto 68.º compartido del año pasado al 75.º compartido este año.

«Las fusiones necesitan tiempo para consolidarse», afirmó Marginson, quien señaló que el proceso de adaptación «puede tardar al menos una década o más» y que las marcas combinadas «no consiguen un reconocimiento inmediato».

Añadió que todavía era demasiado pronto para juzgar las fusiones francesas, pero esperaba que «a largo plazo resulten productivas y mejoren el desempeño comparativo, especialmente en relación con indicadores que dependen del tamaño, como el volumen total de investigación y el número de citas».

Se ha producido un aumento significativo en el número de instituciones fusionadas y grupos universitarios presentes en los World University Rankings desde 2017, cuando había cuatro instituciones clasificadas. La cifra aumentó hasta 30 en la edición de 2026 y este año se ha elevado a 35.

Australia se apartó en gran medida de la tendencia de deterioro observada en Occidente y permaneció relativamente estable. Conserva 10 universidades entre las 200 primeras, con la Universidad de Melbourne como la mejor posicionada, en el 34.º puesto compartido, tres lugares por encima del año pasado.

Aunque la puntuación general de Australia disminuyó ligeramente como consecuencia de retrocesos en productividad de la investigación, proporción entre doctorados y personal académico, proporción entre estudiantes y personal, y fortaleza de la investigación, se registraron mejoras en los ingresos por investigación e institucionales, así como en reputación e impacto de citación.

En América Latina, la institución mejor clasificada es la Universidad de São Paulo, en Brasil, situada en el 141.º puesto compartido, lo que marca el regreso del país a las 200 primeras después de que São Paulo descendiera a la franja 201-250 el año pasado. Dentro de la región, Brasil cuenta con el mayor número de universidades clasificadas, con 58 en total, seguido de Chile, con 33, y Colombia, con 24.

La Universidad de Ciudad del Cabo es la universidad mejor clasificada del África subsahariana y asciende del puesto 164.º compartido del año pasado al 147.º compartido. En toda la región, el número de instituciones clasificadas aumentó de 55 el año pasado a 69 este año. Nigeria cuenta con el mayor número de universidades clasificadas, con 29 en total.

La universidad mejor clasificada del mundo árabe es una institución que aparece por primera vez en la clasificación: la Hamad Bin Khalifa University, de Qatar, que se situó en el 126.º puesto compartido. La KFUPM (King Fahd University of Petroleum and Minerals), de Arabia Saudita, obtuvo la siguiente mejor posición de la región, en el 176.º puesto compartido, frente al 184.º compartido del año pasado.

En total, 2,297 universidades de 118 países y territorios aparecen en la clasificación de este año, frente a 2,191 el año pasado. Albania y Malawi están representados por primera vez: la Universidad de Tirana se sitúa en la franja 2,001+, mientras que la Kamuzu University of Health Sciences consiguió un lugar en la franja 1,201-1,400.

helen.packer@timeshighereducation.com

Consulta los resultados completos de los World University Rankings 2027

https://www.timeshighereducation.com/world-university-rankings/latest/world-ranking


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World University Rankings 2027: results announced

Asian universities’ resumed upward trajectory takes them past mainland Europe for the first time, as reputational lustre protects US and UK for now

Published on September 30, 2026

Last updated September 30, 2026

Helen Packer

Twitter: @Helen_Packer


Explore the list of the world’s top universities 


Western universities’ monopoly on the highest echelons of global academia looks increasingly shaky, with traditional powerhouse institutions relying on the enduring strength of their reputations to offset weakening research performance.

The Times Higher Education World University Rankings 2027 show Asian campuses resuming their march up the table after a brief pause last year, suggesting that the longstanding world order could be on the brink of definitive change.

n first place for a record 11th consecutive year is the University of Oxford, but it was ahead of the Massachusetts Institute of Technology (MIT) by the slimmest of margins, with historic incumbents apparently at a tipping point across the board. 

Although Oxford performed well on research productivity, international co-authorship and doctorate-staff ratio, MIT displayed a better student-staff ratio, higher citation impact and better research strength score. In terms of overall scores, the point difference between the two institutions is just 0.1.


World University Rankings 2027: top 10



Meanwhile Asia’s leading institution, China’s Tsinghua University, overtook Switzerland’s ETH Zurich for 11th place, just missing out on a spot in the top 10. This means the highest-ranked Asian university now outranks the top university in mainland Europe.

Tsinghua had been stalled at 12th place for three years in a row, having swiftly ascended the rankings in the decade prior. 

Although its rise is mostly the result of an increase in foreign academic staff and students, the institution has been held back by another international metric, global co-authorship. The story is similar for Peking University, which held 13th place in the ranking. 

With the National University of Singapore (NUS) also moving up two spots to 15th, there are three Asian universities in the top 15 for the first time.

The UK and US continue to dominate the top 10, with Princeton and Stanford universities joint third. The University of Cambridge fell to fifth from joint third last year, followed by Harvard University, which slipped to sixth from joint fifth.

Meanwhile, California Institute of Technology and Imperial College London retained seventh and eighth positions respectively, and Yale University rose to joint ninth (up from 10th) alongside the non-moving University of California, Berkeley.

Across anglophone countries, universities continue to be bolstered by their strong reputational performance but there is a broad trend of decline across other metrics, including within the research quality pillar. 

“The iron law of higher education, especially in research, is that stellar performance is only sustainable with funding and especially public funding,” said Simon Marginson, professor of higher education at the University of Bristol, noting that private funding “often has strings attached which blocks optimal performance”. 

“The rising higher education systems are all driven by annual increases in government funding,” he continued. 

The UK is particularly suffering from the financial challenges gripping much of the higher education sector, with all income metrics – institutional income, research income and industry income – decreasing relative to the rest of the world and research strength and productivity down significantly. 

 UK income: changing fortunes



However, institutions’ strong reputations are keeping them afloat. UCL reclaimed a spot in the top 20 for the first time since the 2022 edition, in joint 17th position, while the London School of Economics and Political Science reversed its five-year decline and returned to the top 50, in 47th place. 

In total, the UK has 25 institutions in the top 200, one fewer than last year. Among these, 12 improved, three maintained their position and 10 fell.

“Financial challenges across UK higher education threaten the global standing of universities and will damage the sector if the government doesn’t offer support,” said Ming Chen, professor of higher education at Sheffield Hallam University. 

She said universities “have done everything they [can]” to minimise the impact of falling international student numbers and declining funding, “including course closures, staff redundancies, structural restructuring [and] narrowing research scope”.

“They have been under extreme pressure to operate like businesses to cope with rising operational costs, but this business model has failed.”

Although US institutions secured seven spots in the top 10, the country’s overall performance also declined in the majority of metrics, including research strength, citation impact and international students. 

Among the US universities ranked in the top 50, the University of California, San Diego improved most, rising 10 places to 37th, mainly driven by improvements in reputation and publications per staff.

In total, the US has 53 institutions in the top 200, two fewer than last year. Among these, 33 per cent increased their position while 46 per cent fell. 

In continental Europe, France also experienced declines at the top of the table, with its four highest-ranking universities all dropping roughly 10 places each. The country now has three institutions in the top 200, down from five last year.  

In contrast to a picture of relative decline in much of the West, Eastern Asia and the Asean region saw overall improvements, mostly driven by gains in research scores. The latter also saw significant improvements in teaching. 


“What we’ve seen in the last 20 years is flying people around the world, largely from Asia to five [anglophone] markets – that game’s changing,” said Hamish Coates, honorary professor at the Australian National University and tenured professor at Tsinghua. 

“Asia’s come up, it’s now the biggest scene for higher education in the world, and other parts of the world are on the move.”

China has broken a three-year stalemate, in which its number of top 200 universities stalled at 13 since the 2024 edition. This year there are 17 Chinese universities in the top 200, 71 per cent of which improved their positions. As a whole, Chinese institutions improved across most metrics but declined in terms of research strength and international co-authorship. 

However, Futao Huang, a professor in Hiroshima University’s Research Institute for Higher Education, cautioned against interpreting the decline in these areas as evidence that China’s overall research capacity is weakening. 

“Chinese universities remain very strong in many scientific fields, and domestic research collaboration has expanded considerably,” he said. 

Huang said patterns of international collaboration have changed in China, with the number of scientific papers co-authored with researchers in the United States and other advanced Western countries falling. 

“The decline reflects a combination of geopolitical tensions, research security concerns, export controls and greater caution among researchers and institutions on both sides,” he continued. “It is therefore more accurate to say that China’s international research networks are being reconfigured than that its research strength itself is necessarily declining.”

South-east Asia has continued its upwards trend, led by Singapore’s NUS. Nanyang Technological University, Singapore also jumped from joint 31st to 28th place. Both advances were driven by strong increases in reputation.

Coates warned that although Singapore has a “stable” and “trusted” higher education system, it is limited by scale and geography, meaning the country will need to continue innovating to keep up with other regions. 

“Singapore will continue to innovate its product suite, but it will become increasingly uncompetitive in terms of price and access invariably because it’s constrained,” he said, predicting that places like Indonesia would be future rising stars, alongside parts of Africa. 

Looking into the scores in further detail, when the US and UK’s average overall scores are combined, they only just outpace the combined average scores of China, Singapore and Hong Kong, highlighting the narrow margin between the regions. The US and UK perform significantly better on the international metrics – international staff, co-authorship and students – while the Asian trio have a strong lead when it comes to industry metrics, particularly income. When looking at pillar scores, the US and UK have a slight lead on research quality, research environment and teaching, but fall behind on industry. 

Metric drivers of score change from 2026 to 2027




The heatmap illustrates how the US and UK compare with China, Hong Kong and Singapore across all 17 metrics, revealing how year-on-year changes in each metric contribute to the overall score relative to the rest of the world. While for now, the US and UK still produce a better overall performance, Asia is experiencing higher increases in scores, which is why it is catching up with the West.

Malaysia has finally broken into the elite top 200 and continues its upwards trajectory with particularly strong improvements on internationalisation metrics, including international students and staff, reflecting the government’s drive to position the country as a global higher education hub and attract scholars from the wider region. 

Japan, however, shows signs of decline, with the University of Tokyo and Kyoto University both dropping one place, at 27th and joint 62nd respectively, despite ongoing government investment in university excellence initiatives.

“Funding a limited number of institutions is unlikely to address all of the underlying structural problems,” said Huang, noting the impact of demographic decline on the country’s higher education system. 

The Institute of Science Tokyo, which was established in 2024 through a merger of two existing institutions, slid almost 20 places but remains in the top 200.

Around the world, some countries are increasingly turning to mergers in the face of ageing populations and financial challenges, but the picture is mixed on how far these improve universities’ short-term performance on the global stage.

In Australia, Adelaide University – a merger between the University of Adelaide and the University of South Australia – dropped from 133rd place to joint 141st. In the UK, City St George’s, University of London, which completed its merger in 2024, maintained a similar position to last year in the 326-350 band. 

In France, several so-called mega-universities have been created in an attempt to drive performance. 

Université Paris Cité was formed through the union of two comprehensive universities – Paris Descartes and Paris Diderot – ranked pre-merger in the 201-250 band and joint 194th respectively. Although the restructure initially propelled Paris Cité into the top 200, the institution has since declined, slipping down the table for the past three years. This year it drops even further, falling out of the top 200 for the first time since it was first ranked in the 2020 edition. It now sits at joint 201st.

Similarly, Institut Polytechnique de Paris (IPP), formed by a merger of École Polytechnique with several elite engineering schools, has broadly maintained the same position as École Polytechnique once held but has not significantly accelerated up the rankings. IPP fell from joint 68th position last year to joint 75th this year. 

“Mergers take time to bed down,” said Marginson, noting that the process of adjustment “can take a decade or more at least” and combined brands “do not achieve instant recognition”.

He said it was too early to judge the French mergers but expected “in the long term they will prove productive and will lift comparative performance, especially in relation to metrics that are size dependent, such as total research and citation numbers”. 

There has been a significant increase in the number of merged institutions and university groups in the World University Rankings since 2017, when there were four ranked institutions. This rose to 30 in the 2026 edition, and this year the number has risen to 35.

Australia mostly bucked the trend of decline in the West, remaining relatively stable. It retains 10 universities in the top 200, with the University of Melbourne the best performer at joint 34th, up three places from last year. 

Although Australia’s overall score declined slightly as a result of falls in research productivity, doctorate-staff ratio, student-staff ratio and research strength, there were improvements in research and institutional income, along with reputation and citation impact.

In Latin America, the highest-ranked institution is Brazil’s University of São Paulo, at joint 141st, marking the country’s return to the top 200 after São Paulo dropped to band 201-250 last year. Within the region, Brazil has the most universities ranked, with 58 in total, followed by Chile with 33 and Colombia with 24. 

The University of Cape Town is the highest-ranked university in sub-Saharan Africa, climbing to joint 147th position from joint 164th last year. Across the region, the number of ranked institutions increased from 55 last year to 69 this year. Nigeria has the most universities ranked, with 29 in total. 

The top university in the Arab world is a new entrant, Qatar’s Hamad Bin Khalifa University. It came in at joint 126th place. Saudi Arabia’s KFUPM (King Fahd University of Petroleum and Minerals) secured the next highest ranking for the region at joint 176th, up from joint 184th place last year.  

Overall, 2,297 universities from 118 countries and territories appeared in this year’s rankings, up from 2,191 last year. Albania and Malawi are represented for the first time, with the University of Tirana placing in the 2,001+ band and Kamuzu University of Health Sciences securing a place in band 1,201-1,400.

helen.packer@timeshighereducation.com


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U.S.A. vs. CHINA: la guerra comercial ha impulsado las patentes chinas basada en su propia ciencia

Publicado en South China Morning Post https://www.scmp.com/news/china/science/article/3367792/us-sanctions-boost-chinas-science-driven-innov...