Mostrando entradas con la etiqueta Jóvenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jóvenes. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de agosto de 2026

FRANCIA se convierte en el primer país europeo en vetar el acceso a redes sociales a menores de 15 años

Publicado en El País
https://elpais.com/sociedad/2026-07-21/francia-se-convierte-en-el-primer-pais-europeo-en-vetar-el-acceso-a-redes-sociales-a-menores-de-15-anos.html





Francia se convierte en el primer país europeo en vetar el acceso a redes sociales a menores de 15 años

El texto ha sido aprobado por el Senado y la Asamblea Nacional. Es el segundo Estado del mundo en prohibir las redes a menores después de Australia


Francia se ha convertido este martes en el primer país europeo en prohibir a los menores de 15 años acceder a las redes sociales. La ley que lo regula fue aprobada definitivamente con el respaldo de ambas cámaras del Parlamento: obtuvo 243 votos a favor y 2 en contra en el Senado, y 279 votos a favor y 81 en contra en la Asamblea Nacional.

El presidente Emmanuel Macron, que había impulsado esta medida y la había convertido en una bandera de la recta final de su mandato, celebró su aprobación asegurando que “Francia abre el camino en Europa” para la protección de los niños y adolescentes. “Me había comprometido a ello, ahora está aprobado: las redes sociales estarán prohibidas para menores de 15 años a partir del curso escolar”, ha dicho.

La norma entrará en vigor el próximo 1 de septiembre. A partir de esa fecha, los menores de 15 años no podrán crear nuevas cuentas en redes sociales y las plataformas dispondrán de cuatro meses adicionales para eliminar las que pertenezcan a menores de esa edad ya existentes. La medida convierte al país en el segundo del mundo, después de Australia, en aplicar una restricción de este tipo de forma legal. Pero algunas voces consideran que no será tan fácil desplegar la medida.

La ley establece una prohibición general del acceso a las redes sociales para los menores de 15 años y no incluye una lista de plataformas concretas. En su lugar, remite a las definiciones de “plataforma en línea” y “servicio de redes sociales en línea” recogidas en la legislación europea. Quedan expresamente excluidos algunos servicios como las enciclopedias online y los directorios educativos o científicos. No está claro tampoco cómo se ejecutará el sistema de verificación, que depende totalmente de las plataformas. Tampoco el encaje en el marco legal europeo, que trabaja para unificar una medida similar en el resto de países de la UE.

Durante el debate parlamentario surgieron dudas sobre la definición de red social. Aunque parece claro que plataformas como TikTok (una de las más señaladas por sus elementos adictivos), Instagram o Snapchat estarían sujetas a la prohibición, persisten interrogantes sobre servicios como YouTube, WhatsApp, Reddit o incluso videojuegos con funciones sociales, como Roblox. Según explicó la diputada Laure Miller, impulsora de la ley, y recogió el periódico Le Monde, en algunos casos solo determinadas funcionalidades estarán sujetas al control de edad.

YouTube, por ejemplo, controlará la posibilidad de compartir contenido y WhatsApp solo el acceso a los canales, mientras que otras funciones podrían quedar fuera de la restricción.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció el pasado 3 de febrero que su Ejecutivo prohibiría también el acceso a las redes sociales para los menores de 16 años. España se unía así a la denominada “Coalición de los Digitalmente Dispuestos [Alemania, Grecia, Noruega o Italia]”, en línea con otros países como Grecia, que también lo había anunciado. Reino Unido también aprobó una medida similar, que entrará en vigor a inicios de 2027.

Macron, sin embargo, ha llegado primero y ha sido uno de los principales impulsores de esta ley en Europa. Ya en enero, cuando se aprobó el artículo central de la ley y no quedaba ninguna duda de que saldría adelante, el presidente de la República lanzó un potente alegato. “Las mentes de nuestros hijos no están en venta. Ni a las plataformas estadounidenses ni a las redes chinas. Porque sus sueños no deben ser dictados por algoritmos. Porque no queremos una generación ansiosa, sino una generación que crea en Francia, la República y sus valores”.

La ley no prevé ninguna sanción para los niños, ni para los padres. Todo el peso de la ley recaerá sobre las plataformas, responsables de la verificación y el control de la edad de sus usuarios. “¿Cómo creer seriamente que en unas pocas semanas, en pleno verano, un sistema tan complejo podrá estar operativo? ¿Quién llevará a cabo, en la práctica, las verificaciones de edad?“, preguntó la senadora ecologista Mathilde Ollivier, que denunció un texto ”para aparentar".

Ese es uno de los elementos que tendrán que clarificarse en las próximas semanas. De hecho, algunos actores del sector digital consideran que la estrategia actual no es viable. “Pedir a las personas que envíen documentos personales a cada aplicación que descargan de forma individual genera verdaderos riesgos para la privacidad”, señaló Meta en un comunicado publicado en junio. Como alternativa, algunas de estas empresas proponen otra solución. Es decir, trasladar esta responsabilidad al nivel del teléfono inteligente.

Ambiciosa iniciativa europea

El proyecto francés forma parte de una iniciativa europea más amplia para reforzar la protección de los menores en el entorno digital. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el pasado 13 de julio que el Ejecutivo comunitario presentaría nuevas propuestas después del verano para establecer un sistema de acceso progresivo a las redes sociales según la edad. Ese mismo día, un grupo de expertos designado por la Comisión recomendó prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 13 años, incluyendo también los asistentes de inteligencia artificial.

La ley, que también incluye prohibir los teléfono móviles en los institutos, como ya ocurre en las escuelas y en los centros de primer ciclo de secundaria, podría enfrentarse a nuevos obstáculos jurídicos. El diputado socialista Arthur Delaporte anunció que su grupo parlamentario estudia recurrirla ante el Consejo Constitucional si no se clarifican algunos aspectos sobre las redes que se restringirán. Aunque el texto parece ahora compatible con la normativa europea, siguen existiendo dudas sobre su adecuación a la Constitución francesa.

El Consejo de Estado advirtió hace algún tiempo de que algunas disposiciones del primer proyecto podían afectar a libertades fundamentales debido a la amplitud de la definición de las redes sociales afectadas. Si finalmente se presenta el recurso, la promulgación de la ley podría retrasarse, aunque ello no implicaría necesariamente modificar el calendario previsto para su entrada en vigor el 1 de septiembre.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

REINO UNIDO: La confianza en las universidades «en mínimos históricos» debido a la escasez de puestos de trabajo para titulados

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/faith-universities-new-low-graduate-jobs-dry 



La confianza en las universidades «en mínimos históricos» debido a la escasez de puestos de trabajo para titulados


Las difíciles condiciones económicas pueden haber provocado un aumento en el número de matriculaciones este año, pero los expertos temen que se produzcan daños a largo plazo después de que las instituciones hayan vinculado su futuro a la agenda de empleabilidad.


Publicado el 14 de octubre de 2025


Juliette Rowsell

Twitter: @JulietteRowsell


El «difícil» mercado laboral para los graduados en el Reino Unido podría erosionar aún más la confianza en el sector de la educación superior, ya que los «malos tiempos» no parecen tener visos de terminar.


Los estudiantes que han terminado sus estudios este año se enfrentan a algunas de las condiciones económicas más precarias de los últimos tiempos, lo que se ha traducido en una recesión del mercado laboral.  


Una investigación realizada por la plataforma de contratación Indeed ha revelado que los puestos de trabajo para titulados universitarios se encuentran en su nivel más bajo desde al menos 2018, incluso teniendo en cuenta la pandemia, que dificultó a las empresas la incorporación de nuevos empleados. Las cifras han descendido un 12 % con respecto al año anterior.


El mercado laboral para los titulados universitarios se ha visto afectado por las consecuencias del Brexit, la pandemia y las recientes subidas de las cotizaciones a la seguridad social, según Dan Hawes, cofundador de Graduate Recruitment Bureau, así como por la «economía muy lenta» y la «casi recesión» a la que se enfrenta el Reino Unido.


Aunque Hawes afirma que ha habido períodos difíciles anteriormente, «normalmente hay un ciclo en el que hay épocas buenas y malas, pero este período malo se ha prolongado más allá de lo habitual»


Los políticos del Partido Reformista y del Partido Conservador están utilizando cada vez más la falta de oportunidades para los graduados como argumento para atacar la educación superior. La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, declaró la semana pasada en la conferencia del partido que miles de jóvenes salen de la universidad con «préstamos agobiantes y sin perspectivas reales», al tiempo que anunciaba planes para reducir en 100,000 el número de estudiantes que acceden a la educación superior cada año.


Steven Jones, profesor de educación superior en la Universidad de Mánchester, afirmó que las dificultades llegan en un momento ya de por sí «complicado» para el sector. 


«Las universidades están redoblando sus estrategias de «empleabilidad», pero realmente no importa cuán «empleables» hagamos a nuestros graduados si no hay suficientes puestos de trabajo para ellos», afirmó.


Aunque las universidades están tratando de responder a los cambios en el mercado laboral para los graduados, «les resulta difícil colaborar entre sí, pero también con los proveedores de formación profesional y programas de aprendizaje, cuando su principal objetivo en un mercado competitivo tiene que ser su propia supervivencia», añadió Jones.  


Las universidades a menudo se han beneficiado a corto plazo de la atonía del mercado laboral, ya que esto lleva a más personas a considerar la educación superior para aumentar sus posibilidades de conseguir un empleo. Muchas universidades pudieron aumentar el número de matriculados durante este ciclo de admisión tras recibir un número récord de solicitudes.


Sin embargo, Jones afirmó que «lo preocupante es que los jóvenes ingresan en la universidad no porque hayan encontrado la carrera adecuada y tengan ganas de aprender, sino porque no hay una alternativa viable».


«A largo plazo, eso socava la confianza de la sociedad en la educación superior», afirmó Jones.  


Paul Ashwin, profesor de educación superior en la Universidad de Lancaster, afirmó que los problemas cuestionaban «la conveniencia de establecer un vínculo directo entre la educación superior y el mercado laboral», cuando «la educación superior no controla el mercado laboral».


Los sucesivos gobiernos se han mostrado muy interesados en promover esta retórica, pero él afirmó que las condiciones laborales «ponen de relieve el peligro real de que las universidades se sumen a este discurso de la empleabilidad, como si la educación superior lo hiciera de forma directa, cuando en realidad lo hace de forma indirecta a través de los conocimientos a los que acceden los estudiantes».  


Steven Jones, profesor de educación superior en la Universidad de Manchester, afirmó que las dificultades llegan en un momento ya de por sí «complicado» para el sector.


«Las universidades están redoblando sus estrategias de «empleabilidad», pero realmente no importa cuán «empleables» hagamos a nuestros graduados si no hay suficientes puestos de trabajo para ellos», afirmó.  


Es necesario reposicionar el papel de las universidades en este debate, argumentó Ashwin. «Lo que hacen las universidades es ofrecer a los estudiantes y graduados formas de relacionarse con el mundo que les permiten utilizar los conocimientos que han estudiado para relacionarse con el mundo de una manera nueva. Eso les hace más empleables, pero lo importante es esa forma de relacionarse con el mundo». 


Afirmó que actualmente existe una «desilusión generalizada con la educación superior» tanto entre la derecha como entre la izquierda, y que la confianza en las universidades es «la más baja que he visto» en toda su carrera.


Los estudiantes están «bastante preocupados» por la situación, según Hawes, de la Graduate Recruitment Bureau, y el mercado laboral para los graduados ha cambiado el papel de las empresas de selección de personal. «En cierto modo, nos hemos convertido casi en un servicio de asesoramiento», afirmó, ampliando los servicios para incluir la orientación a los graduados que se enfrentan a dificultades para encontrar trabajo.   


Y las dificultades del mercado laboral van más allá de los puestos de trabajo para titulados, según Hawes, ya que las prácticas y los puestos de trabajo en prácticas se están volviendo «casi tan competitivos» y cada vez más importantes para los empleadores a la hora de contratar.


«No basta con obtener un título... Los estudiantes comienzan su carrera profesional de muchas maneras en el momento en que ponen un pie en la universidad».


Sin embargo, hay algunos aspectos positivos, según Hawes. Él cree que se ha exagerado el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral actual. En los próximos años, la IA podría utilizarse para automatizar tareas administrativas, pero esto podría «aumentar los puestos de trabajo para titulados, ya que se valora más a las personas con cerebro para ponerla en práctica».


«Los empleadores siempre querrán titulados en determinados tipos de disciplinas», afirmó.  


///////////////////////////////////////////////////////////////////////////


Faith in universities ‘at new low’ as graduate jobs dry up

Challenging economic conditions may have led to bump in student recruitment numbers this year but experts fear long-term damage after institutions pegged futures to employability agenda

Published on October 14, 2025

Juliette Rowsell

Twitter: @JulietteRowsell

A “challenging” graduate labour market in the UK could further erode trust in the higher education sector, with the “bad times” showing little sign of ending.

Students who finished courses this year are facing some of the most precarious economic conditions in recent times, which has translated into a downturn in the employment market.  

Research by hiring platform Indeed has found that graduate jobs are at their lowest since at least 2018 – even including the pandemic, which made it harder for employers to assimilate new joiners. Figures are down 12 per cent year-on-year.

The graduate employment market has been dashed by the aftermath of Brexit, the pandemic, and recent hikes to national insurance contributions, said Dan Hawes, co-founder of the Graduate Recruitment Bureau, as well as the “very sluggish economy” and “almost recession” the UK is facing.

While Hawes said there have been difficult periods before, “normally there’s a cycle where you have good times and bad times, but this bad period has gone on beyond the usual length of time”.  

Politicians from Reform and the Conservatives are increasingly using a lack of graduate opportunities to take aim at higher education. Conservative Party leader Kemi Badenoch last week told the party’s conference that thousands of young people leave university with “crippling loans and no real prospects”, as she announced plans to cut the number of students going into higher education by 100,000 per year.

Steven Jones, professor of higher education at the University of Manchester, said that the difficulties come at an already “challenging” time for the sector.  

"Universities are doubling down on their ‘employability’ strategies, but it doesn’t really matter how ‘employable’ we make our graduates if there aren't enough jobs for them to go into,” he said.

While universities are trying to respond to the changing graduate labour market, “it’s difficult for them to work collaboratively – with one another, but also with providers of FE and apprenticeship routes – when their main focus in a competitive market has to be on their own survival”, Jones added.   

Universities have often benefited in the short term from sluggish labour markets, because it leads more people to consider higher education to boost their chances of getting a job. Many universities were able to grow intakes during this recruitment cycle after record numbers applied. 

But Jones said the “worry is that young people are entering university not because they’ve found the right course and are hungry to learn, but because there isn’t a viable alternative”.

“In the long run, that chips away at society’s confidence in higher education,” Jones said.  

Paul Ashwin, professor of higher education at Lancaster University, said the problems questioned “the wisdom of positioning a direct link between higher education and the labour market,” when “higher education doesn’t control the labour market”.

Successive governments have been keen to promote this rhetoric, but he said the labour conditions “highlight the real danger of the universities signing up to this employability language, as if higher education does that directly, when it does it indirectly through the knowledge students access”. 

Steven Jones, professor of higher education at the University of Manchester, said that the difficulties come at an already “challenging” time for the sector.

"Universities are doubling down on their ‘employability’ strategies, but it doesn’t really matter how ‘employable’ we make our graduates if there aren't enough jobs for them to go into,” he said. 

While universities are trying to respond to the changing graduate labour market, “it’s difficult for them to work collaboratively – with one another, but also with providers of FE and apprenticeship routes – when their main focus in a competitive market has to be on their own survival”, Jones added.

Universities have often benefited in the short term from sluggish labour markets, because it leads more people to consider higher education to boost their chances of getting a job. Many universities were able to grow intakes during this recruitment cycle after record numbers applied. 

But Jones said the “worry is that young people are entering university not because they’ve found the right course and are hungry to learn, but because there isn’t a viable alternative”.

“In the long run, that chips away at society’s confidence in higher education,” Jones said.

Paul Ashwin, professor of higher education at Lancaster University, said the problems questioned “the wisdom of positioning a direct link between higher education and the labour market,” when “higher education doesn’t control the labour market”.

Successive governments have been keen to promote this rhetoric, but he said the labour conditions “highlight the real danger of the universities signing up to this employability language, as if higher education does that directly, when it does it indirectly through the knowledge students access”.

There needs to be a repositioning of the role of universities in this debate, Ashwin argued. “What universities do is they offer students and graduates ways of engaging with the world that allow them to make use of the knowledge they’ve studied, to engage with the world in a new way. That does make them more employable, but it’s more about that way of engaging the world that’s important.” 

He said there is a “general disillusionment with higher education” currently from both those on the right and left, and said faith in universities is “the lowest I’ve seen” in his career.

Students are “quite anxious” about the situation, the Graduate Recruitment Bureau’s Hawes said and the graduate labour market has changed the role of the recruitment firm. “We’ve almost become a counselling service in some ways,” he said, expanding services to include graduate mentoring for those facing challenges in securing a job.   

And the job market difficulties extend beyond graduate jobs, Hawes said, with internships and work experience placements becoming “almost as competitive” and increasingly important to employers when hiring.

“Just doing your degree is not enough…Students are starting their career in many ways the minute they set foot at university.”

However, there are some positives emerging, Hawes said. He believed that the impact of artificial intelligence on the current job market has been overblown. AI in the coming years may be used to automate admin tasks, but this could “actually augment graduate jobs, because it puts a premium on an actual human with a brain to put it into practice”.

“Employers will always want graduates in certain types of disciplines,” he said.  

juliette.rowsell@timeshighereducation.com


El silencio de las universidades ante el impacto climático de la IA

Publicado en THE Times Higher Education https://www.timeshighereducation.com/depth/universities-ai-embrace-undermining-their-net-zero-target...