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martes, 17 de marzo de 2026

CHINA doctora con inventos, no con artículos científicos

Publicado en La Razón
https://www.larazon.es/tecnologia/china-cambia-reglas-educacion-menos-estudios-cientificos-mas-inventos_2026020869889b3a9243cc133c3b0c8e.html?utm_source=newsshowcase&utm_medium=discover&utm_campaign=CCwqMwgwKioIACIQyDBEBnpr3Eiq38U696XRlSoUCAoiEMgwRAZ6a9xIqt_FOvel0ZUwz6X4BDCMx6YF&utm_content=bullets#goog_rewarded





China cambia las reglas de la educación: menos estudios científicos, más inventos

Mientras la mayoría mide la excelencia académica por artículos publicados, el gigante asiático ha decidido otorgar doctorados por construir puentes, diseñar tecnologías y resolver problemas reales.

Juan Scaliter
08.02.2026 

En un mundo en el que la ciencia y la tecnología son motores críticos del desarrollo económico y social, China está cambiando la manera en que forma a sus doctorandos. Recientemente, el país ha introducido lo que se ha denominado como PhDs prácticos: doctorados que se otorgan no por una tesis tradicional publicada como artículo académico, sino por logros tecnológicos y productos concretos que resuelven problemas reales del sector industrial y de ingeniería.

Tradicionalmente, el doctorado, en la mayoría de los sistemas educativos del mundo, ha sido sinónimo de investigación original y de producción de artículos científicos en revistas especializadas. Sin embargo, el nuevo enfoque chino pone énfasis en la creación de soluciones y desarrollos tecnológicos directamente aplicables, tales como prototipos, técnicas industriales o sistemas empleados en grandes proyectos de infraestructura.

Por ejemplo, uno de los primeros graduados con este nuevo tipo de doctorado fue un ingeniero civil, Zheng Hehui, cuya “tesis” se basó en bloques modulares, tipo Lego, que se utilizaron en la construcción de un puente colgante sobre el río Yangtsé. Gracias a ello, obtuvo su doctorado son necesidad de una tesis escrita tradicional.

“(El enfoque) puede guiar a los estudiantes a resolver problemas reales que nuestra sociedad necesita, especialmente en industrias estratégicas con cuellos de botella tecnológicos", según explica en una entrevista, Sun Yutao, experto en políticas de innovación en China.

Este cambio forma parte de reformas educativas impulsadas desde 2010 por el gobierno chino, con leyes aprobadas en 2024 que permiten a las universidades evaluar y otrogar grados doctorales basados en logros prácticos más que académicos convencionales. Eso sí, por ahora solo está disponible en carreras vinculadas a la ingeniería.

Este nuevo enfoque no surge en el vacío. China ha intensificado su inversión en ciencia y tecnología durante décadas, con un crecimiento sostenido del ecosistema de innovación nacional. Por ejemplo, el índice de innovación del país (una medida que combina entorno, inversión, producción y eficacia de la innovación) pasó de 100 en 2015 a 174,2 en 2024, con aumentos notables en la producción de patentes y en la educación en ciencia y tecnología.

Del mismo modo, China ha escalado posiciones en indicadores globales de innovación, llegando al top 10 del Índice Global de Innovación, desplazando a economías hasta ahora más dominantes como Alemania.

Este avance se ha acompañado de una proliferación de talentos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Datos recientes muestran que China ha producido más doctorados en campos STEM que los Estados Unidos: en el año 2000, China otorgó 7.500 doctorados, mientras que Estados Unidos más que duplicaba las cifras: 17.800. Ahora la tendencia se ha revertido y China alcanzó los 51.000 doctorados, mientras que EEUU apenas llegó a 34.000 doctorados.

Además, el país tiene una enorme base de graduados en general: alrededor de 5,8 millones de titulados, con más del 40 % optando por carreras STEM, lo que alimenta una vasta fuerza de trabajo cualificada para investigación y desarrollo. Aunque China no participa oficialmente en el informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) como país entero, regiones educativas como Macao, Beijing y Shanghai han demostrado resultados muy superiores a la media de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias, con puntuaciones que compiten incluso con los países mejor posicionados.

Los cambios en el modelo de formación doctoral en China pueden empujar a otros países a replantearse qué significa realmente “investigación de alto impacto”. Desde lo académico, ¿se debe seguir valorando principalmente artículos técnicos publicados o se debe premiar también resultados importantes para la industria y la sociedad?

Si a esto le sumamos la “industria de la publicación”, donde se cobra miles de euros por publicar un estudio, que no todos ellos son fiables y que hasta se paga por poner el nombre en el estudio, como si se hubiera participado del mismo, esta nueva vertiente china, puede resolver de un plumazo el conflicto. Y, en el camino, impulsar la innovación.


domingo, 4 de enero de 2026

Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectiva

Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectiva







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Farji-Brener, Alejandro Gustavo, y Víctor Arroyo-Rodríguez. 2025. Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectiva. 1.ª ed. electrónica en PDF. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). ISBN 978-607-587-923-9.

Texto completo

El manual constituye una obra de referencia destinada a cubrir una carencia estructural en la formación universitaria y de posgrado: la ausencia de una enseñanza sistemática sobre cómo escribir textos científicos publicables. Los autores parten de la constatación de que, aunque la publicación científica es un eje central de la carrera académica —tanto como mecanismo de difusión del conocimiento como indicador de productividad profesional—, la mayoría de los investigadores aprende a escribir “sobre la marcha”, bajo presión y mediante un proceso de ensayo y error que suele resultar frustrante. Frente a este panorama, el manual se propone como un “instructivo de navegación” que acompaña al lector desde las etapas previas a la escritura hasta el envío del manuscrito y la gestión del rechazo editorial, combinando reflexión conceptual, orientación práctica y una notable voluntad pedagógica.

Uno de los aportes centrales del libro es la distinción entre redacción eficiente y redacción efectiva. La eficiencia se entiende como la capacidad de escribir de manera organizada, económica en tiempo y energía, reduciendo el desgaste emocional que suele acompañar al proceso de escritura científica. La efectividad, en cambio, se refiere a la capacidad del texto para cumplir su objetivo principal: predisponer favorablemente a editores y revisores, atraer lectores y aumentar el impacto del trabajo en términos de lectura y citación. Desde esta doble perspectiva, los autores insisten en que escribir bien no es un talento innato reservado a unos pocos, sino una habilidad que puede aprenderse y perfeccionarse mediante estrategias concretas y práctica constante. Aunque el manual tiene un sesgo hacia las ciencias biológicas y, en particular, la ecología, sus principios son presentados como ampliamente transferibles a otras disciplinas científicas.

El manual subraya que publicar artículos científicos cumple una función esencial en el avance del conocimiento, ya que permite comunicar resultados, contrastar hipótesis, evitar la duplicación de esfuerzos y estimular nuevas líneas de investigación. Al mismo tiempo, reconoce abiertamente las dimensiones más “egoístas” de la publicación, vinculadas al progreso profesional, la obtención de financiación y el reconocimiento académico. Los autores reivindican, además, el carácter creativo de la escritura científica y la legítima satisfacción asociada a la producción intelectual, estableciendo un paralelismo con otras formas de creación cultural. Un mensaje clave atraviesa esta sección inicial: nadie está obligado a leer un artículo científico, por lo que es responsabilidad del autor hacer que su trabajo resulte relevante, claro y atractivo.




martes, 23 de diciembre de 2025

El futuro del artículo académico en tiempos de la IA generativa: escenarios posibles

Distribuido en [IWETEL] [ThinkEPI] El futuro del artículo académico en tiempos de la IA generativa: escenarios posibles / Alexandre López Borrull

<IWETEL@listserv.rediris.es>





El futuro del artículo académico en tiempos de la IA generativa: escenarios posibles



Alexandre López-Borrull

https://www.directorioexit.info/ficha157

https://orcid.org/0000-0003-1609-2088 

Universitat Oberta de Catalunya

alopezbo@uoc.edu



Introducción


Cuando en 1979 The Buggles cantaron Video killed the radio star, lanzaban una metáfora poderosa sobre como una tecnología emergente —la televisión musical— podía transformar e incluso desplazar un formato cultural consolidado como era la radio. Ese eslogan, convertido después en icono cuando MTV emitió el videoclip como primer contenido de su historia, podría ejemplificar bien los dilemas que hoy afronta la comunidad académica: ¿puede la inteligencia artificial generativa redefinir el artículo académico (y por extensión las revistas académicas) tal como lo hemos conocido hasta ahora? ¿Continuará teniendo sentido publicar en un formato pensado para el siglo XX en un ecosistema saturado de textos acelerados por la tecnología, o bien estamos ante la posibilidad de una transformación más radical?


Como es sabido, el artículo académico tiene su origen en el siglo XVII. En esa época, las primeras sociedades científicas europeas, como la Royal Society de Londres y la Académie des Sciences de París, empezaron a publicar actas y memorias para difundir descubrimientos. Ejemplos emblemáticos son Philosophical Transactions (1665) y el Journal des Sçavans (también 1665) (Borrego, 2017). Con estas publicaciones se consolidó un modelo de comunicación basado en la escritura estructurada, la atribución de autoría y una forma incipiente de revisión por pares.


Desde entonces, el artículo académico se convirtió en un formato clave para fijar conocimiento, establecer precedentes y dar credibilidad a la ciencia. Su evolución ha estado marcada por cambios tecnológicos, desde la imprenta hasta el PDF como estándard (a la espera de la consolidación del XML), y también por las transformaciones institucionales del sistema de investigación. La llegada de Internet y la difusión masiva del formato digital parecieron, en un primer momento, una amenaza a su continuidad. Sin embargo, ni la inercia histórica ni la voluntad activa de la comunidad investigadora permitieron su desaparición. El artículo siguió vigente porque seguía cumpliendo tres funciones clave: difundir resultados, certificar descubrimientos y servir como base de evaluación académica. Por eso, su papel esencial, es decir, validar y compartir conocimiento, se ha mantenido durante más de tres siglos.


Este artículo propone explorar tres escenarios posibles sobre el futuro del artículo académico en un contexto marcado por la expansión de la IA generativa: (1) continuidad acelerada, (2) redefinición del formato, y (3) disrupción radical. El objetivo no es predecir el futuro, sino delimitar marcos de análisis que ayuden a la comunidad a tomar decisiones estratégicas o entender los futuros cambios.


Escenario 1. La era de la sobreproducción: continuidad acelerada


El primer escenario plantea que, en realidad, la IA generativa no cambiará la esencia del sistema, sino que  multiplicará la velocidad y los volúmenes. En este contexto, el artículo académico mantendría su papel central como unidad básica de comunicación, pero su producción se vería acelerada exponencialmente.


Varios autores ya han advertido que ChatGPT y otros modelos generativos pueden dar lugar a una “inflación” de manuscritos. Barros, Prasad y Śliwa alertaban ya en 2023 que editores y revisores ya se encuentran ante un incremento notable de textos incoherentes, poco relevantes o fuera del alcance de las revistas, muchos de los cuales son sospechosamente generados o asistidos por IA generativa. Este aumento, dicen, no solo sobrecarga el sistema de revisión, sino que amenaza de desvirtuar la función filtradora que tradicionalmente han tenido las revistas académicas. La sobreproducción asistida por IA generativa no solo amenaza la calidad, sino también el valor simbólico de la publicación como señal de mérito y validación.


De hecho, los datos empiezan a apuntar hacia una burbuja académica. Según estimaciones recientes, más del 1 % de los artículos publicados el 2023 fueron parcialmente asistidos por IA, con picos más elevados en disciplinas como la informática y las ciencias sociales computacionales (Gray, 2024). Si esta tendencia continúa, el volumen de artículos podría crecer más rápidamente que la capacidad del sistema de asegurar la calidad. Pero, recordemos que el problema no es solo cuantitativo. La IA generativa también puede introducir, como es sabido, errores cualitativos: citas inexistentes, argumentos circulares, carencia de coherencia metodológica. La consecuencia puede ser, pues, una erosión de la confianza en la literatura científica.


Este escenario equivaldría a vivir en un tipo de continuidad acelerada: el formato artículo sobrevive, pero su valor intrínseco se diluye ante la masificación. Igual que la televisión no eliminó la radio, sino que la arrinconó a un segundo plano, la IA generativa podría “desplazar” el artículo académico a un contexto donde ya no sea sinónimo de rigor, sino solo de output productivo. Este escenario implica, entiendo, la pérdida del valor de la publicación en sí, como elemento de calidad filtrada por el ecosistema académico. Un escenario de cantidad sobre calidad. En un extremo, también de ruido documental, donde la visibilidad no la dé el soundness (la solvencia o robustez) del contenido, sino la capacidad de aflorar en medio de tanto contenido mainstream con poco valor añadido. En este sentido, emergería un SEO académico centrado en los criterios de selección de la IA generativa en su generación única de respuestas.


2. Redefinición del formato: hacia artículos más transparentes y multimodales


El segundo escenario es menos catastrofista y apuesta por la capacidad adaptativa del sistema académico. Aquí la IA generativa no solo acelera procesos, sino que ofrece herramientas para replantear el formato de publicación.


Ya hay debates abiertos sobre como los artículos podrían incorporar secciones generadas o asistidas por  IA de manera transparente. Algunas revistas exigen a los autores declarar el uso de la IA, y prohíben explícitamente atribuirle autoría (Moorhouse et al., 2025). Esta transparencia podría convertirse en un estándar, similar a lo que ocurrió con los requisitos de ética en investigación con humanos o animales hace unas décadas. Además, la IA generativa puede favorecer la multimodalidad: artículos que no solo incluyan texto, sino también códigos ejecutables, datos interactivos, visualizaciones dinámicas o incluso resúmenes audiovisuales, como ya se está experimentando en algunas revistas.


El proceso de revisión también podría experimentar una redefinición. Ya hay universidades que usan la IA generativa para hacer una primera revisión de calidad formal, detectando plagio o incoherencias antes de pasar el texto a expertos humanos. Esto podría aligerar la carga de los revisores y reducir el tiempo de publicación. Ahora bien, el riesgo es que la revisión dependa en exceso de algoritmos y se pierda la dimensión cualitativa y contextual que solo pueden aportar personas con experiencia y conocimiento. En este sentido, la apuesta por el open peer review sería una forma de dar confianza al propio sistema.


Este escenario, pues, no elimina el artículo, pero lo transforma. Quizás dentro de unos años hablar de “artículos” será menos esmerado que hablar de “paquetes de conocimiento”: conjuntos integrados de texto, datos, código y contexto, en un formato abierto y adaptativo. Un equivalente académico al que en el mundo del periodismo han sido los reportajes multimedia.


3. Disrupción radical: ¿hay vida (o actividad humana) más allá del artículo?

El tercer escenario es el más especulativo, pero también el más disruptivo: y si la IA generativa no solo no acelera ni redefine, sino que sustituye el artículo como unidad básica de comunicación científica? En este contexto, podría el artículo acabar siendo un “exceso burocrático”, mientras que el conocimiento circule directamente en repositorios dinámicos, redes neuronales o informes automatizados? Es decir, plantear quiénes son los nuevos receptores de los artículos, ¿el colectivo investigador que cada vez tiene menos tiempo de leer o bien las tecnologías que regurgitan constantemente contenidos? Como diría Marx (Groucho), traed madera, traed madera, en la lógica de la necesidad de crear contenidos para la propia alimentación de la IA generativa.


Este escenario podría implicar también el ocaso del artículo académico tal como lo conocemos. Quizás la publicación científica del futuro no consistirá en escribir y leer papeles, sino en interactuar con entornos de conocimiento dinámicos donde las conclusiones se actualizan en tiempo real. Sería, por analogía, como pasar de consumir canciones en vinilo a interactuar con un flujo continuo de música generada y personalizada por algoritmos. Un entorno donde los datasets o incluso los data papers tengan más valor que el propio artículo por el hecho que éste haya pasado a ser un vehículo lento y obsoleto de difusión del conocimiento.


De la misma forma que según mi punto de vista el sistema de evaluación de la actividad científica blindó y encorsetó el ecosistema de revistas (factor de impacto mediante), la evolución de los nuevos CV narrativos más dependientes del relato de valor que de las publicaciones que las sustentan puede llevar a que el artículo evolucione a una nueva forma de exponer y compartir conocimiento. Si el receptor principal del conocimiento pasa a ser una tecnología mediadora, y no directamente las personas, deberemos repensar el papel de la introducción, el marco teórico y la metodología como elementos de calidad y valor. Y podría pasar que mientras esperamos la transición de los artículos científicos a Open Research Europe como plataforma pública y revisada de difusión del conocimiento lo que pierda sentido sea el artículo.


Conclusiones: reinventar la función, no solo el formato

Quizás la pregunta de fondo no es si la IA generativa cambiará el artículo académico, sino el sentido que tiene todavía el artículo en un entorno digital y automatizado. Si el artículo nació en el siglo XVII para fijar y compartir conocimiento en imprenta, quizás hoy hay que pensar en nuevos apoyos que cumplan funciones equivalentes: garantizar autoría, establecer precedentes, facilitar la evaluación por pares y preservar la memoria científica.


También es cierto que con el ejemplo del inicio la radio no desapareció, sino que se transformó y encontró nuevos nichos (pódcast, radio digital). Quizás el artículo tampoco morirá, sino que se transformará en un formato más flexible, transparente y a lo mejor multimodal. O quizás, en escenarios más radicales, dejará de ser el centro de gravedad de la comunicación científica. Evidentemente, como ocurrió con la llegada de Internet, las políticas científicas y de evaluación pueden marcar el camino, pero el primer escenario sin tomar cartas en el asunto puede llevar a la insostenibilidad.


En cualquier caso, lo que también está en juego no es solo un formato editorial, sino la confianza en el conocimiento, y más en un entorno donde la polarización geopolítica ha llevado el conocimiento científico a un lugar de conflicto y lucha. Si la IA generativa puede acelerar, redefinir o sustituir el artículo, la comunidad académica tendrá que decidir colectivamente qué valores quiere preservar: rigor, trazabilidad, equidad y responsabilidad. Solo así evitaremos que el futuro de la publicación académica sea dictado por los algoritmos y no por la ciencia.


Referencias

Barros, Amon; Prasad, Ajnesh y Śliwa, Martyna. (2023). “Generative artificial intelligence and academia: Implication for research, teaching and service”. Management Learning, v. 54, n. 5, pp. 597-604. https://doi.org/10.1177/13505076231201445  


Borrego, Ángel (2017). “La revista científica: un breve recorrido histórico”. En: Abadal, Ernest (coord.). Revistas científicas: situación actual y retos de futuro / ISBN 978-84-9168-038-3, pp. 19-34. https://www.edicions.ub.edu/ficha.aspx?cod=08719


Gray, Andrew (2024). “ChatGPT "contamination": estimating the prevalence of LLMs in the scholarly literature”. https://doi.org/10.48550/arXiv.2403.16887


Lund, Brady D.; Lamba, Manika; Oh, Sang Hoo. (2025). “The Impact of AI on Academic Research and Publishing”. En: Friese, H., Nolden, M., Schreiter, M. (eds) Handbuch Soziale Praktiken und Digitale Alltagswelten. Springer Reference Sozialwissenschaften. Springer VS, Wiesbaden. https://doi.org/10.1007/978-3-658-08460-8_85-1




Natalia Arroyo, directora

Isabel Olea, coordinadora


Anuario ThinkEPI 2025

thinkepi@gmail.com

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UNESCO lanza consulta mundial sobre la implementación de la ciencia abierta

Publicado por  UNESCO https://www.unesco.org/en/articles/launch-global-consultation-equitable-scholarly-communication-implementation-open-sc...