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martes, 23 de diciembre de 2025

El futuro del artículo académico en tiempos de la IA generativa: escenarios posibles

Distribuido en [IWETEL] [ThinkEPI] El futuro del artículo académico en tiempos de la IA generativa: escenarios posibles / Alexandre López Borrull

<IWETEL@listserv.rediris.es>





El futuro del artículo académico en tiempos de la IA generativa: escenarios posibles



Alexandre López-Borrull

https://www.directorioexit.info/ficha157

https://orcid.org/0000-0003-1609-2088 

Universitat Oberta de Catalunya

alopezbo@uoc.edu



Introducción


Cuando en 1979 The Buggles cantaron Video killed the radio star, lanzaban una metáfora poderosa sobre como una tecnología emergente —la televisión musical— podía transformar e incluso desplazar un formato cultural consolidado como era la radio. Ese eslogan, convertido después en icono cuando MTV emitió el videoclip como primer contenido de su historia, podría ejemplificar bien los dilemas que hoy afronta la comunidad académica: ¿puede la inteligencia artificial generativa redefinir el artículo académico (y por extensión las revistas académicas) tal como lo hemos conocido hasta ahora? ¿Continuará teniendo sentido publicar en un formato pensado para el siglo XX en un ecosistema saturado de textos acelerados por la tecnología, o bien estamos ante la posibilidad de una transformación más radical?


Como es sabido, el artículo académico tiene su origen en el siglo XVII. En esa época, las primeras sociedades científicas europeas, como la Royal Society de Londres y la Académie des Sciences de París, empezaron a publicar actas y memorias para difundir descubrimientos. Ejemplos emblemáticos son Philosophical Transactions (1665) y el Journal des Sçavans (también 1665) (Borrego, 2017). Con estas publicaciones se consolidó un modelo de comunicación basado en la escritura estructurada, la atribución de autoría y una forma incipiente de revisión por pares.


Desde entonces, el artículo académico se convirtió en un formato clave para fijar conocimiento, establecer precedentes y dar credibilidad a la ciencia. Su evolución ha estado marcada por cambios tecnológicos, desde la imprenta hasta el PDF como estándard (a la espera de la consolidación del XML), y también por las transformaciones institucionales del sistema de investigación. La llegada de Internet y la difusión masiva del formato digital parecieron, en un primer momento, una amenaza a su continuidad. Sin embargo, ni la inercia histórica ni la voluntad activa de la comunidad investigadora permitieron su desaparición. El artículo siguió vigente porque seguía cumpliendo tres funciones clave: difundir resultados, certificar descubrimientos y servir como base de evaluación académica. Por eso, su papel esencial, es decir, validar y compartir conocimiento, se ha mantenido durante más de tres siglos.


Este artículo propone explorar tres escenarios posibles sobre el futuro del artículo académico en un contexto marcado por la expansión de la IA generativa: (1) continuidad acelerada, (2) redefinición del formato, y (3) disrupción radical. El objetivo no es predecir el futuro, sino delimitar marcos de análisis que ayuden a la comunidad a tomar decisiones estratégicas o entender los futuros cambios.


Escenario 1. La era de la sobreproducción: continuidad acelerada


El primer escenario plantea que, en realidad, la IA generativa no cambiará la esencia del sistema, sino que  multiplicará la velocidad y los volúmenes. En este contexto, el artículo académico mantendría su papel central como unidad básica de comunicación, pero su producción se vería acelerada exponencialmente.


Varios autores ya han advertido que ChatGPT y otros modelos generativos pueden dar lugar a una “inflación” de manuscritos. Barros, Prasad y Śliwa alertaban ya en 2023 que editores y revisores ya se encuentran ante un incremento notable de textos incoherentes, poco relevantes o fuera del alcance de las revistas, muchos de los cuales son sospechosamente generados o asistidos por IA generativa. Este aumento, dicen, no solo sobrecarga el sistema de revisión, sino que amenaza de desvirtuar la función filtradora que tradicionalmente han tenido las revistas académicas. La sobreproducción asistida por IA generativa no solo amenaza la calidad, sino también el valor simbólico de la publicación como señal de mérito y validación.


De hecho, los datos empiezan a apuntar hacia una burbuja académica. Según estimaciones recientes, más del 1 % de los artículos publicados el 2023 fueron parcialmente asistidos por IA, con picos más elevados en disciplinas como la informática y las ciencias sociales computacionales (Gray, 2024). Si esta tendencia continúa, el volumen de artículos podría crecer más rápidamente que la capacidad del sistema de asegurar la calidad. Pero, recordemos que el problema no es solo cuantitativo. La IA generativa también puede introducir, como es sabido, errores cualitativos: citas inexistentes, argumentos circulares, carencia de coherencia metodológica. La consecuencia puede ser, pues, una erosión de la confianza en la literatura científica.


Este escenario equivaldría a vivir en un tipo de continuidad acelerada: el formato artículo sobrevive, pero su valor intrínseco se diluye ante la masificación. Igual que la televisión no eliminó la radio, sino que la arrinconó a un segundo plano, la IA generativa podría “desplazar” el artículo académico a un contexto donde ya no sea sinónimo de rigor, sino solo de output productivo. Este escenario implica, entiendo, la pérdida del valor de la publicación en sí, como elemento de calidad filtrada por el ecosistema académico. Un escenario de cantidad sobre calidad. En un extremo, también de ruido documental, donde la visibilidad no la dé el soundness (la solvencia o robustez) del contenido, sino la capacidad de aflorar en medio de tanto contenido mainstream con poco valor añadido. En este sentido, emergería un SEO académico centrado en los criterios de selección de la IA generativa en su generación única de respuestas.


2. Redefinición del formato: hacia artículos más transparentes y multimodales


El segundo escenario es menos catastrofista y apuesta por la capacidad adaptativa del sistema académico. Aquí la IA generativa no solo acelera procesos, sino que ofrece herramientas para replantear el formato de publicación.


Ya hay debates abiertos sobre como los artículos podrían incorporar secciones generadas o asistidas por  IA de manera transparente. Algunas revistas exigen a los autores declarar el uso de la IA, y prohíben explícitamente atribuirle autoría (Moorhouse et al., 2025). Esta transparencia podría convertirse en un estándar, similar a lo que ocurrió con los requisitos de ética en investigación con humanos o animales hace unas décadas. Además, la IA generativa puede favorecer la multimodalidad: artículos que no solo incluyan texto, sino también códigos ejecutables, datos interactivos, visualizaciones dinámicas o incluso resúmenes audiovisuales, como ya se está experimentando en algunas revistas.


El proceso de revisión también podría experimentar una redefinición. Ya hay universidades que usan la IA generativa para hacer una primera revisión de calidad formal, detectando plagio o incoherencias antes de pasar el texto a expertos humanos. Esto podría aligerar la carga de los revisores y reducir el tiempo de publicación. Ahora bien, el riesgo es que la revisión dependa en exceso de algoritmos y se pierda la dimensión cualitativa y contextual que solo pueden aportar personas con experiencia y conocimiento. En este sentido, la apuesta por el open peer review sería una forma de dar confianza al propio sistema.


Este escenario, pues, no elimina el artículo, pero lo transforma. Quizás dentro de unos años hablar de “artículos” será menos esmerado que hablar de “paquetes de conocimiento”: conjuntos integrados de texto, datos, código y contexto, en un formato abierto y adaptativo. Un equivalente académico al que en el mundo del periodismo han sido los reportajes multimedia.


3. Disrupción radical: ¿hay vida (o actividad humana) más allá del artículo?

El tercer escenario es el más especulativo, pero también el más disruptivo: y si la IA generativa no solo no acelera ni redefine, sino que sustituye el artículo como unidad básica de comunicación científica? En este contexto, podría el artículo acabar siendo un “exceso burocrático”, mientras que el conocimiento circule directamente en repositorios dinámicos, redes neuronales o informes automatizados? Es decir, plantear quiénes son los nuevos receptores de los artículos, ¿el colectivo investigador que cada vez tiene menos tiempo de leer o bien las tecnologías que regurgitan constantemente contenidos? Como diría Marx (Groucho), traed madera, traed madera, en la lógica de la necesidad de crear contenidos para la propia alimentación de la IA generativa.


Este escenario podría implicar también el ocaso del artículo académico tal como lo conocemos. Quizás la publicación científica del futuro no consistirá en escribir y leer papeles, sino en interactuar con entornos de conocimiento dinámicos donde las conclusiones se actualizan en tiempo real. Sería, por analogía, como pasar de consumir canciones en vinilo a interactuar con un flujo continuo de música generada y personalizada por algoritmos. Un entorno donde los datasets o incluso los data papers tengan más valor que el propio artículo por el hecho que éste haya pasado a ser un vehículo lento y obsoleto de difusión del conocimiento.


De la misma forma que según mi punto de vista el sistema de evaluación de la actividad científica blindó y encorsetó el ecosistema de revistas (factor de impacto mediante), la evolución de los nuevos CV narrativos más dependientes del relato de valor que de las publicaciones que las sustentan puede llevar a que el artículo evolucione a una nueva forma de exponer y compartir conocimiento. Si el receptor principal del conocimiento pasa a ser una tecnología mediadora, y no directamente las personas, deberemos repensar el papel de la introducción, el marco teórico y la metodología como elementos de calidad y valor. Y podría pasar que mientras esperamos la transición de los artículos científicos a Open Research Europe como plataforma pública y revisada de difusión del conocimiento lo que pierda sentido sea el artículo.


Conclusiones: reinventar la función, no solo el formato

Quizás la pregunta de fondo no es si la IA generativa cambiará el artículo académico, sino el sentido que tiene todavía el artículo en un entorno digital y automatizado. Si el artículo nació en el siglo XVII para fijar y compartir conocimiento en imprenta, quizás hoy hay que pensar en nuevos apoyos que cumplan funciones equivalentes: garantizar autoría, establecer precedentes, facilitar la evaluación por pares y preservar la memoria científica.


También es cierto que con el ejemplo del inicio la radio no desapareció, sino que se transformó y encontró nuevos nichos (pódcast, radio digital). Quizás el artículo tampoco morirá, sino que se transformará en un formato más flexible, transparente y a lo mejor multimodal. O quizás, en escenarios más radicales, dejará de ser el centro de gravedad de la comunicación científica. Evidentemente, como ocurrió con la llegada de Internet, las políticas científicas y de evaluación pueden marcar el camino, pero el primer escenario sin tomar cartas en el asunto puede llevar a la insostenibilidad.


En cualquier caso, lo que también está en juego no es solo un formato editorial, sino la confianza en el conocimiento, y más en un entorno donde la polarización geopolítica ha llevado el conocimiento científico a un lugar de conflicto y lucha. Si la IA generativa puede acelerar, redefinir o sustituir el artículo, la comunidad académica tendrá que decidir colectivamente qué valores quiere preservar: rigor, trazabilidad, equidad y responsabilidad. Solo así evitaremos que el futuro de la publicación académica sea dictado por los algoritmos y no por la ciencia.


Referencias

Barros, Amon; Prasad, Ajnesh y Śliwa, Martyna. (2023). “Generative artificial intelligence and academia: Implication for research, teaching and service”. Management Learning, v. 54, n. 5, pp. 597-604. https://doi.org/10.1177/13505076231201445  


Borrego, Ángel (2017). “La revista científica: un breve recorrido histórico”. En: Abadal, Ernest (coord.). Revistas científicas: situación actual y retos de futuro / ISBN 978-84-9168-038-3, pp. 19-34. https://www.edicions.ub.edu/ficha.aspx?cod=08719


Gray, Andrew (2024). “ChatGPT "contamination": estimating the prevalence of LLMs in the scholarly literature”. https://doi.org/10.48550/arXiv.2403.16887


Lund, Brady D.; Lamba, Manika; Oh, Sang Hoo. (2025). “The Impact of AI on Academic Research and Publishing”. En: Friese, H., Nolden, M., Schreiter, M. (eds) Handbuch Soziale Praktiken und Digitale Alltagswelten. Springer Reference Sozialwissenschaften. Springer VS, Wiesbaden. https://doi.org/10.1007/978-3-658-08460-8_85-1




Natalia Arroyo, directora

Isabel Olea, coordinadora


Anuario ThinkEPI 2025

thinkepi@gmail.com

https://thinkepi.scimagoepi.com

jueves, 24 de abril de 2025

Sistema CRediT: Claridad y Transparencia en Autoría Parte 1

 










Sistema CRediT: Claridad y Transparencia en Autoría
Parte 1

El sistema CRediT (Contributor Roles Taxonomy) se ha convertido en una herramienta esencial para las revistas académicas comprometidas con la transparencia y equidad en la autoría científica. A continuación, te compartimos información relevante para entender qué es, sus características y los beneficios que ofrece.

 ¿Qué es el sistema CRediT? Es una taxonomía estandarizada que permite especificar de manera clara las contribuciones individuales de cada autor en un trabajo de investigación. Fue formalizado en 2014 y adoptado como estándar internacional ANSI/NISO.

 Principales características de CRediT:  


  • Define 14 tipos específicos de contribuciones (por ejemplo: conceptualización, metodología, análisis formal, redacción, revisión, supervisión, entre otras).
  • Permite describir con claridad quién hizo qué en un artículo científico.
  • Facilita el reconocimiento equitativo y preciso del trabajo académico.





Propósito del sistema CRediT: Su objetivo principal es promover la transparencia y responsabilidad en la autoría, evitando conflictos y facilitando procesos claros de evaluación académica.

 Beneficios del uso de CRediT:  


  • Mejora la transparencia en la asignación de créditos.
  • Previene conflictos de autoría.
  • Favorece la evaluación justa y precisa del desempeño académico.
  • Facilita el trabajo colaborativo multidisciplinario e internacional.

Consejos para editores que desean implementar CRediT: 


  • Incorporar explícitamente la taxonomía CRediT en las instrucciones para autores.
  • Solicitar a los autores que definan sus contribuciones al momento del envío del manuscrito.
  • Verificar que las contribuciones estén claramente especificadas y reflejadas en el artículo final.
  • Promover capacitación sobre la importancia y uso correcto del sistema.

Existen otros estándares para declarar contribuciones autorales que también se pueden considerar como buena práctica.

Ejemplos de implementación en revistas SciELO México:


En sus políticas la revista Veterinaria México OA:










En los documentos se refleja así





Otros ejemplos:



El uso del sistema CRediT es considerado un indicador positivo de adopción de prácticas de Ciencia Abierta. Más información sobre su implementación en revistas académicas mexicanas está disponible en el "Monitor de prácticas de la ciencia abierta mexicana": SciELObservatorio México

¡Anímate a incorporar esta buena práctica editorial y fortalece la transparencia de tu revista! 

viernes, 11 de abril de 2025

Resúmenes (Abstracts) : inconsistencia entre lo reportado en los resúmenes de los artículos y el texto

Publicado en Xataka
https://www.xataka.com/investigacion/clickbait-ciencia-esta-resumenes-como-abstracts-se-han-convertido-fuente-error-articulos-cientificos



Unos investigadores han analizado qué dicen los resúmenes de los papers científicos. Hay bastante "clickbait"

Diversos estudios han hallado inconsistencias entre lo reportado en los resúmenes de los artículos y el texto


30 Marzo 2025
pablo-martinez

Pablo Martínez-Juarez

 

Los artículos académicos, los papers revisados por pares publicados en revistas científicas, son uno de los pilares de la ciencia hoy en día.
Estos artículos suelen tener una estructura más o menos definida,
con introducción, resultados, conclusiones y discusión, además de un apartado dedicado a la metodología empleada.


Un elemento que nunca (o prácticamente nunca) falta en este tipo de artículos es el 
abstract.

Abstract es el término con el que se conoce a una suerte de resumen
del contenido del artículo. Es una pieza clave que tiene el objetivo
 de servir de guía bibliográfica a quienes están buscando un estudio,
por lo que este breve texto debe responder adecuadamente a la
pregunta ¿de qué va este artículo?

Pero más allá de esta función básica, el abstract a menudo cumple
la función de resumen del artículo, incluyendo información sobre
métodos, resultados y conclusiones del experimento o estudio realizado.

Muchos de los artículos científicos son de acceso limitado, 
protegidos por un paywall, el precio de un solo artículo puede
ser de varias decenas de euros, pero los resúmenes están disponibles
en abierto.

Los artículos científicos, incluyendo este breve texto introductorio,
son sometidos a varias revisiones editoriales y científicas, por lo
que cabría esperar que los abstracts sean fieles representaciones
de lo que el artículo y el estudio realizado. El problema es que,
a veces, no lo son tanto.

A finales de los 90, un grupo de investigadores analizó la existencia
de discrepancias entre los resúmenes de los artículos y su contenido.
El equipo analizó más de 260 artículos (44 piezas por seis revistas científicas de relieve) publicados en 1996 y 1997.

Estudiaron dos formas en las que estos resúmenes podrían resultar
incorrectos, bien por inconsistencias con el cuerpo del artículo,
bien por la omisión de información relevante.

Los resultados mostraban variación en los resultados según la
revista (hallaron que entre el 18% y el 68% de los artículos
presentaban problemas). Concluían, en su propio abstract,
que los datos inconsistentes o ausentes en estos resúmenes
eran “comunes, aún en las revistas médicas de gran circulación”. 
El estudio fue publicado en 1999 la revista JAMA,
una de las publicaciones analizadas en el mismo.

Han pasado 25 años desde la publicación del estudio de la
revista JAMA y casi 30 desde la publicación de algunos de
los artículos analizados. La ciencia ha cambiado mucho
en esos 25 años. Sin embargo algunos estudios posteriores 
indican que este problema persiste.

En 2016, un grupo de investigadores realizó una compilación 
y análisis de los estudios realizados en este campo.
Esta revisión de la literatura, publicada en la revista 
BMC Medical Research Methodology, halló que el
“nivel de inconsistencia” mediano que hallaban estos estudios
estaba en el 39%, aunque la variabilidad era alta: oscilaba
entre un 4% y un 78%.

Puesto que no todos los errores son igualmente severos,
esta revisión se fijó en los estudios que discriminaban
las inconsistencias graves de las más leves.

Observaron que la mediana en este caso era algo más baja,
pero aún considerable, del 19%.

Estudios posteriores, como 
uno publicado este año en la revista
The 
American Journal of Surgery continúan mostrando
la existencia de esta tendencia en la literatura científica.

¿Qué es lo que ocurre entonces? ¿Están falseando sus datos
los científicos? ¿O simplemente estamos siendo testigos
de una importante acumulación de errores? Sabemos que
los resúmenes de los artículos son 
determinantes a la
hora de recibir citas
 de otros artículos académicos y
que 
esta métrica es clave para la evaluación del trabajo
científico para los autores. Pero la publicación misma
de un artículo puede depender a veces de que sus resultados
sean novedosos.

Es por eso que existe un incentivo a poner énfasis en algunos
resultados y matizarlos más tarde. Un resultado no significativo
puede hacer que los editores de la revista o los futuros lectores
pierdan interés por el artículo, independientemente de la calidad real
del estudio. El llamado 
sesgo de publicación 
(que alude a que los estudios con resultados diferentes a cero están
sobrerrepresentados en la literatura científica) es también fruto
de este interés por lo novedoso.

Clickbait académico

Los títulos de los artículos también han sido objeto de escrutinio
en los últimos años. Consciente o inconscientemente,
un titular llamativo puede resultar determinante a la hora de que nos interesemos más o menos por un estudio.

En 2016, 
un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology 
se hacía eco de este fenómeno. El análisis observó cómo la
forma en la que se enunciaban los titulares afectaba
al alcance que alcanzaba el estudio.

Gwilym Lockwood, autor del estudio,
analizó 
más de 2.000 artículos académicos
y observó que los títulos que enunciaban algo en un marco positivo
tenían mejores métricas que la media. Por otra parte también halló
que los trabajos que recurrían a juegos de palabra mostraban un
peor desempeño. Los títulos que contenían preguntas, por su parte,
no se desviaban de la media de forma significativa.

El problema de los abstracts es uno de tantos a las que se
deben enfrentar las editoriales científicas.


Unas editoriales presionadas por escándalos de diversos tipos,
desde los “molinos de artículos científicos
hasta los problemas con las tasas cobradas por la publicación
o el acceso a sus contenidos.

La inteligencia artificial es uno de estos problemas, pero
quizás también una potencial solución. En los últimos meses,
y tras algún que otro escándalo, las editoriales científicas 
han ido integrando las herramientas de inteligencia artificial
en la publicación científica, más allá de la labor que hayan
podido desarrollar estas herramientas en el desarrollo mismo de la investigación.


La inteligencia artificial tiene la capacidad, entre otras cosas,
de generar resúmenes más “objetivos” o de detectar y
corregir posibles errores y discrepancias entre textos y resúmenes.

En Xataka | Así es como la mala ciencia se infiltra en el debate científico internacional: no son solo los grandes escándalos, más de 50.000 artículos cuestionables se incorporan cada año

Tarde empezó a escribirse la historia de la ciencia en México

Publicado en  Boletín UNAM-DGCS-889    Ciudad Universitaria - 4 de diciembre de 2025     https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2025_889...