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domingo, 1 de noviembre de 2026

Las protestas estudiantiles se intensifican en toda Europa ante el creciente descontento de los jóvenes

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/student-protests-across-europe-escalate-youth-discontent-grows?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=editorial-weekly&spMailingID=33743410&spUserID=MTAyMjQ5OTc4OTA5MAS2&spJobID=3051157002&spReportId=MzA1MTE1NzAwMgS2 




Las protestas estudiantiles se intensifican en toda Europa ante el creciente descontento de los jóvenes

En algunos países, los estudiantes y el personal universitario encabezan las movilizaciones, mientras que en otros se han sumado a movimientos sociales mucho más amplios.

Publicado: 27 de octubre de 2026
Última actualización: 27 de octubre de 2026
Autora: Seher Asaf

Las protestas estudiantiles en toda Europa no muestran señales de disminuir, y se prevén nuevas huelgas y manifestaciones en las próximas semanas, a medida que aumenta el descontento por diversas cuestiones, entre ellas las elevadas tasas de matrícula, el costo de vida y la incertidumbre sobre el futuro de los jóvenes.

Los estudiantes universitarios encabezan los movimientos de protesta en Albania y Austria, mientras que en otros países se han convertido en una fuerza predominante dentro de movilizaciones a gran escala que han reunido a estudiantes de educación secundaria, sindicatos, trabajadores y otros sectores de la sociedad.

Los planes de nuevas protestas se producen después de un fin de semana de disturbios en todo el continente. En Albania, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las multitudes tras los violentos enfrentamientos con manifestantes registrados el 24 de octubre en Tirana, la capital del país.

A mediados de octubre, los estudiantes universitarios se sumaron a las protestas antigubernamentales más amplias que comenzaron en mayo, en rechazo a un proyecto inmobiliario de lujo en la costa respaldado por Ivanka Trump, hija del presidente estadounidense Donald Trump, y Jared Kushner, su yerno.

Los estudiantes han dado un nuevo impulso al movimiento y se han convertido en una de las principales fuerzas de las movilizaciones. Exigen una reducción de las tasas de matrícula, una mayor inversión en educación, el fin de la presunta corrupción en los servicios públicos y mejores oportunidades laborales.

También reclaman la dimisión del primer ministro Edi Rama, quien se ha negado reiteradamente a ceder ante las demandas. Los profesores universitarios de este país del sureste de Europa han anunciado un boicot a las actividades docentes en apoyo a los estudiantes.

Por su parte, en Francia, más de 1.000 personas fueron detenidas el 24 de octubre, mientras cientos de miles de manifestantes salían a las calles.

Las autoridades lograron evitar que se repitieran los disturbios y saqueos ocurridos durante el fin de semana anterior, que constituyeron algunos de los episodios de desorden público más graves registrados en el país en los últimos años.

El movimiento surge en un momento decisivo para Francia, de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

Las protestas comenzaron en septiembre, impulsadas por estudiantes de educación secundaria que denunciaban las deficientes condiciones de sus escuelas, antes de extenderse a los campus universitarios.

Los estudiantes universitarios se han sumado a las movilizaciones para expresar su preocupación por la falta de financiación de la educación superior, el costo de vida y lo que consideran un sistema de admisión «opaco», conocido como Parcoursup.

Se han programado nuevas manifestaciones para el 31 de octubre y una huelga nacional para el 5 de noviembre, a pesar de que el Ministerio de Educación anunció planes para eliminar Parcoursup, ampliar el número de plazas en las universidades y vincular las becas universitarias a la inflación.

En Austria también se han celebrado protestas, en su mayoría pacíficas. Decenas de miles de estudiantes y trabajadores universitarios participaron la semana pasada en una manifestación contra los recortes propuestos a la financiación de las universidades.

Bajo el lema «¡Salvemos las universidades: alerta roja!», la Unión de Estudiantes de Austria afirmó que las presiones presupuestarias habían provocado una reducción de la oferta de cursos y de los servicios de apoyo a los estudiantes en las universidades del país.

El movimiento surgió después de que el Gobierno propusiera un presupuesto universitario de 16.000 millones de euros (13.400 millones de libras esterlinas) para el período 2028-2030, una cantidad que, según las universidades, resulta insuficiente en 2.000 millones de euros.

El Gobierno tiene como fecha límite el 31 de octubre para definir la financiación.

En España, los estudiantes y el personal de las seis universidades públicas de Madrid han convocado una huelga de dos días, el 4 y 5 de noviembre, así como una manifestación frente al Ministerio de Educación el 28 de octubre.

Han acusado al Gobierno regional de no proporcionar financiación suficiente para la enseñanza y la investigación.

Durante las últimas semanas, España ha sido escenario de grandes protestas, en ocasiones violentas, por el elevado costo de la vivienda y su escasez, desencadenadas por el desalojo de una mujer de edad avanzada de su vivienda en Madrid, en septiembre.

Estas protestas han sido organizadas principalmente por sindicatos de inquilinos y colectivos en defensa del derecho a la vivienda.

Aunque la mayoría de los estudiantes universitarios en España viven con sus padres o familiares, algunos se han sumado al movimiento más amplio para expresar su preocupación por el costo de estudiar fuera del hogar familiar, según informaciones de medios locales.

De manera similar, en Italia, los estudiantes universitarios se han incorporado a protestas más amplias contra el aumento del costo de vida, los recortes a los servicios públicos y los bajos salarios, formando parte de grandes manifestaciones en las que también participan estudiantes de educación secundaria, sindicatos y trabajadores.

A principios de este mes, los estudiantes instalaron tiendas de campaña frente al Parlamento, en Roma, para llamar la atención sobre el aumento de los alquileres y la escasez de alojamientos asequibles.

La campaña, organizada por la unión nacional de estudiantes Unione degli Universitari, exige una mayor inversión pública en las universidades y en la vivienda estudiantil.

Contacto de la autora: seher.asaf@timeshighereducation.com


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Student protests across Europe escalate as youth discontent grows

In some countries, students and university staff are leading the charge, while elsewhere they have joined much larger movements 


Published on October 27, 2026

Last updated October 27, 2026

Seher Asaf

Twitter: @sehra852

Student protests across Europe show little sign of slowing, with more strikes and demonstrations planned in the weeks ahead as anger grows over a range of issues including high tuition fees, cost of living and anxiety about young people’s futures.

University students are leading protest movements in Albania and Austria, while in other countries they have become a dominant force in large-scale movements that have drawn together secondary school pupils, trade unions, workers and other sections of society. 

Plans for more protests follow a weekend of unrest across the continent. In Albania, police used tear gas and water cannons to disperse crowds following violent clashes with protesters in the capital Tirana on 24 October.

In mid-October, university students joined the broader anti-government protests in the country, which began in May, against a luxury coastal development backed by US president Donald Trump’s daughter Ivanka Trump and son-in-law Jared Kushner.

Students have given it new momentum, becoming a leading force in the unrest. They are calling for lower tuition fees, more investment in education, an end to alleged corruption in public services and better job opportunities. They are also demanding the resignation of prime ​minister Edi Rama, who has repeatedly refused to back down. University lecturers in the southeastern European country have announced a teaching boycott in support of the students.

Over in France, more than 1,000 people were arrested on 24 October as hundreds of thousands of people took to the streets. Officials were able to prevent a repeat of the rioting and looting that took place during the previous weekend, which was one of the worst scenes of disorder the country has seen in recent years. 

The movement comes at a pivotal time for France, ahead of presidential elections next year. It was started by secondary school pupils in September over poor conditions at schools before spreading to campuses. University students have joined the protests to express concerns over a lack of funding for higher education, the cost of living and what they see as an “opaque” admissions system known as Parcoursup.  

More demonstrations are planned for 31 October and a nationwide strike on 5 November despite the education ministry announcing plans to scrap Parcoursup, create more places at universities and link university scholarships to inflation. 

Mostly peaceful protests have also taken place in Austria. Tens of thousands of students and staff took part in a demonstration last week against proposed cuts to university funding. 

Marching under the slogan “Save Universities – Red Alert!”, the Austrian Student Union said funding pressures had led to fewer courses and less support for students at the country’s universities. 

The movement developed after the government proposed a €16 billion (£13.4 billion) budget for universities for 2028-30, which universities say falls short by €2 billion. The government has a 31 October deadline to finalise the funding. 

In Spain, students and staff at Madrid’s six public universities have called for a two-day strike on 4 and 5 November and a protest outside the education ministry on 28 October. They have accused the regional government of failing to provide enough funding for teaching and research.

Over the past few weeks, Spain has seen large and sometimes violent protests over the cost and shortage of housing, triggered by the removal of an elderly woman from her home in Madrid in September. These protests have mainly been organised by tenants’ unions and housing campaigners. Although most university students in Spain live at home with parents or family, some have joined the larger movement to express concerns over the cost of studying away from home, according to local media reports.

Similarly in Italy, university students have joined wider protests over the rising cost of living, cuts to public services and low wages, forming part of the larger demonstrations that also include secondary school pupils, trade unions and workers. 

Earlier this month, students set up tents outside the parliament in Rome to bring attention to rising rents and a shortage of affordable accommodation. The campaign, organised by national student union Unione degli Universitari, is calling for more public investment in universities and student housing.

seher.asaf@timeshighereducation.com 

miércoles, 29 de julio de 2026

INDIA vive un momento ‘cucaracha’

Publicado en The New York Times https://messaging-custom-newsletters.nytimes.com/dynamic/render?campaign_id=42&emc=edit_bn_20260728&instance_id=179431&isViewInBrowser=true&nl=el-times&productCode=BN&regi_id=223549912&segment_id=223800&sendId=223800&uri=nyt://newsletter/af99e29e-0f82-5400-a7e1-2ab25c23120e&user_id=deb50f61d145a2d39e3c5231ea1ab080 


India vive un momento ‘cucaracha’ 


Por Alicia P.Q. Wittmeyer


Buenos días a todo el mundo. En el último mes, decenas de miles de jóvenes salieron a las calles de toda India a protestar. Y por un momento no estuvo claro a dónde se dirigían las manifestaciones. La policía había reprimido con fuerza; los manifestantes se mantenían firmes en su campaña contra los fracasos del sistema educativo del país y sus propias y escasas perspectivas laborales. Parecía que las cosas podrían ponerse aún más feas en la democracia más grande del mundo.

Luego, durante el fin de semana, el gobierno dio su brazo a torcer. El ministro de Educación de Narendra Modi renunció, en cumplimiento de una exigencia clave de los manifestantes. Las protestas se han cancelado, por ahora.

Pero eso no significa que los problemas del gobierno con los jóvenes de India hayan terminado. Hoy, Anupreeta Das, corresponsal en el sur de Asia que ha estado cubriendo las protestas, escribe sobre el desafío que tiene India para mejorar la vida de su vasta población de menores de 30 años. Si no lo logra, el país corre el riesgo de despilfarrar su potencial, con consecuencias duraderas.


Simpatizantes del Cockroach Janta Party (CJP) en Nueva Delhi el viernes Saumya Khandelwal para The New York Times

El problema de los jóvenes en India

Por Anupreeta Das

Narendra Modi casi nunca cede ante nadie. Pero dio su brazo a torcer ante los jóvenes de India.

El fin de semana, Modi capituló ante las exigencias de los manifestantes, que pedían que su ministro de Educación renunciara. Fue una medida inesperada por parte de un líder de mano dura al que no le agradan las disidencias; que lo haya hecho es un indicio de que Modi sabe que los jóvenes de India tienen un peso considerable. Puede que no sean capaces de mejorar sus propias vidas en este momento —después de todo, por eso están protestando—, pero al menos pueden hacerle la vida más difícil a Modi.

Se supone que la enorme población joven de India es uno de sus activos más importantes, pues cuenta con el potencial de rendir un gran “dividendo demográfico”, como lo llaman los expertos, si Modi juega bien sus cartas. La alta proporción de trabajadores en relación con los jubilados podría ayudar a impulsar la productividad del país hasta bien entrado el periodo en el que se espera que países como China empiecen a tambalearse bajo el peso de sus poblaciones envejecidas.

Pero en su trayectoria actual, India bien podría terminar despilfarrando sus ventajas demográficas. Los críticos dicen que el sistema educativo del país está mal administrado, las tasas de desempleo juvenil son altas y la burocracia está anquilosada. Las disparidades de género persisten en las escuelas y los lugares de trabajo, y la inestabilidad que resulta de una gran fuerza laboral informal obstaculiza el crecimiento.

Ese es un problema para Modi y un problema para el futuro de India. Porque como han demostrado las recientes protestas, si India no descubre cómo crear más empleos para sus jóvenes, la demografía que se suponía que iba a rendir dividendos podría terminar alimentando la inestabilidad.



El primer ministro Narendra Modi en Nueva Delhi la semana pasada Sajjad Hussain/Agence France-Presse — Getty Images


¿Las protestas de la generación Z en India?

Para muchos observadores, las protestas en India trajeron a la mente los levantamientos de la generación Z que se desarrollaron en múltiples países en todo el mundo, incluso en el vecindario regional de India, donde las revueltas estudiantiles de Bangladés y Nepal derrocaron gobiernos.

Un desenlace de ese tipo siempre había sido improbable en un país tan diverso y vasto como India, cuyos 28 estados tienen cada uno sus propios problemas, lo que hace que un movimiento verdaderamente unido sea difícil de lograr.

Aun así, las protestas del último mes ocurrieron a nivel nacional. Y el desafío que enfrenta el gobierno indio es el mismo que enfrentaron Bangladés y Nepal. Necesita construir una economía capaz de crear empleos a un ritmo parecido al ritmo con que las personas ingresan a la fuerza laboral.

Las protestas lideradas por estudiantes fueron una respuesta, de manera más directa, a dos eventos: un comentario despectivo en mayo por parte del principal juez de India, que comparó a los jóvenes desempleados de India con “cucarachas”, y la cancelación de un examen de ingreso a la facultad de medicina sumamente competitivo después de que se descubrió que las preguntas del examen se habían filtrado.

Esos catalizadores fueron insultos que se sumaron a agravios de larga data. El enojo por la cancelación del examen reflejó preocupaciones más amplias sobre la intensa presión dentro del sistema de educación superior de India, donde millones compiten por cupos a menudo asignados a unos pocos cientos de miles. (En mayo, 2,2 millones de estudiantes se presentaron al examen de la facultad de medicina que fue cancelado, en una competencia por aproximadamente 140.000 lugares disponibles).

Y el enojo por el comentario de las “cucarachas” se desarrolló en un entorno donde la competencia por los empleos es feroz. En 2022, 10 millones de personas se postularon para 35.000 empleos ferroviarios, según la empresa estatal Indian Railways. Un estudio muy citado de 2026 realizado por la Universidad Azim Premji descubrió que casi el 40 por ciento de los graduados de entre 15 y 25 años estaban desempleados. Un estudiante que se enteró del comentario del juez fundó el partido con nombre satírico Cockroach Janta Party (Partido Pueblo Cucaracha), el cual encabezó las protestas de este mes.


                               Manifestantes en Nueva Delhi el jueves Saumya Khandelwal para The New York Times


Juventud, poder y la ‘India desarrollada’

La edad promedio en India es de 29 años, y más del 40 por ciento de los indios —unos 600 millones— tienen menos de 25 años. La gran mayoría de la población tiene entre 15 y 64 años, es decir, está en sus años más productivos.

Estas cifras brindan una oportunidad para el crecimiento y desarrollo económicos, pero no rendirán dividendos a menos que se implementen las políticas adecuadas para darles a los jóvenes de India una oportunidad justa de convertirse en trabajadores capacitados, educados y productivos.

El propio Modi ha dicho a menudo que los jóvenes de India son la fuente del poder del país. Cuando presenta a los votantes su visión de Vikshit Bharat, o “India desarrollada”, habla de la dinámica poblacional favorable de India. A Modi le gusta decir que los jóvenes indios impulsarán la transformación del país hacia una potencia mundial económicamente próspera y bien gobernada para 2047, el centenario de la independencia de India.

Por eso fue inusual ver protestas de esta magnitud por parte de una generación que ha sido educada con la creencia de que ha llegado el momento de India y que Modi es el hombre que la conducirá hacia el futuro. Muchas personas con las que hablé durante las manifestaciones dijeron sentirse decepcionadas por el primer ministro, que sus promesas aún no se habían cumplido, pero debido a su enfoque de mano dura frente a las críticas, pocos habían estado dispuestos a enfrentarlo… hasta ahora.

Modi actuó rápidamente al designar a un multimillonario zar de la tecnología, Nandan Nilekani, para liderar la reforma del sistema educativo, una señal para los jóvenes de que su primer ministro los está escuchando. Pero esa es solo una pequeña parte de la rendición de cuentas que exigen. A medida que concluían las protestas, escuché dos líneas de pensamiento. Los optimistas sentían que habían sentado una base sólida para lograr un cambio duradero. Los pesimistas sentían que, a medida que los estudiantes volvieran a sus vidas cotidianas, la gobernanza continuaría como antes. Si eso ocurriera, dijeron, estaban preparados para actuar de nuevo.


jueves, 23 de julio de 2026

MÉXICO: UNAM y el fraude con la IA en el examen de ingreso

Publicado en La Jornada
https://www.jornada.com.mx/2026/07/23/opinion/013a1pol




UNAM: nombrar el fraude y enfrentarlo

Imanol Ordorika

Se apresuraron. Sin la preparación técnica necesaria, sin el blindaje normativo indispensable y corriendo riesgos previsibles desde el diseño mismo, la UNAM aplicó por primera vez de manera completamente en línea el examen de ingreso a licenciatura para casi 160 mil aspirantes. El resultado, ocho semanas después, es una crisis de credibilidad que la propia institución hasta ahora no ha reconocido y que no se atreve a llamar por su nombre.

Los datos son inequívocos. Especialistas en análisis estadístico, entre ellos Eduardo Backhoff, ex consejero presidente del INEE, documentaron que la distribución de aciertos de 2026 se aparta por completo de la curva normal registrada en 2025: puntajes perfectos y casi perfectos, muy pocos en años anteriores, se multiplicaron de forma inexplicable. Otros análisis difundidos en redes sociales, comparando resultados por carrera entre ambos años, apuntan en la misma dirección. La propia UNAM reconoció, desde principios de julio, haber detectado, durante la aplicación de este examen, suplantación de identidad, apoyo externo para resolverlo y la operación de empresas que vendían servicios fraudulentos a las familias, al grado de presentar una denuncia penal el 3 de julio. Sin embargo, el comunicado difundido el 21 de julio por la Rectoría –anunciando apenas un informe y una comisión técnica– es, en el mejor de los casos, insuficiente; en el peor, un intento de ocultar la magnitud del problema y de evadir la responsabilidad y el desprestigio de las autoridades.

Ese comunicado no reconoce explícitamente ni la existencia del problema ni la gravedad de la situación: habla de “revisar” y de “atender factores que pudieron intervenir en el desempeño”, un lenguaje aséptico para algo que la propia autoridad ya calificó de posible delito. No ofrece una solución inmediata, ni plazos verificables para el informe o para el trabajo de la comisión: “a la brevedad” no es una fecha, es una promesa sin consecuencias. No asume responsabilidad institucional alguna pese a que fallas de diseño o de vigilancia parecen evidentes. Y, lo más grave, implica que la asignación de lugares para el próximo semestre se basará en los resultados de un proceso que la propia UNAM no puede garantizar como confiable.

Frente a esto, la Universidad no puede eludir tres exigencias simultáneas, igualmente irrenunciables: no se puede aceptar que ingresen quienes hicieron trampa y ocupen de manera ilegítima los lugares de otros aspirantes; no es justo que aspirantes honestos queden fuera porque otros hicieron trampa; y no es posible resolver el problema simplemente ampliando el número de admitidos, tanto porque no borra el fraude como porque, por el tamaño del grupo afectado, resulta logísticamente inmanejable.

No faltan precedentes, tanto de fraudes como de soluciones que otras instituciones han dado. En 2020, ante la evidencia de que los aspirantes compartían preguntas y respuestas por WhatsApp durante su examen en línea, la Universidad Autónoma de Baja California canceló toda la prueba y obligó a repetirla de manera presencial. En India, un primer escándalo de filtración en el examen nacional de admisión a medicina de 2024 llevó a la Corte Suprema a optar por una solución parcial –un nuevo examen sólo para sustentantes con posibles irregularidades–, lo que dejó intacta la desconfianza pública. En 2026, al detectar una filtración similar, el gobierno rectificó: canceló por completo la evaluación y convocó una repetición nacional en la que más de 2 millones de aspirantes volvieron a presentarse. En Argentina, el escándalo de 2025 en el examen único de residencias médicas –con patrones estadísticos tan anómalos como los de la UNAM– llevó a una repetición focalizada de la prueba para los aspirantes con puntajes sospechosos, aunque el carácter parcial de esa medida generó reclamo de quienes debieron examinarse de nuevo. En Perú, la Universidad de San Marcos no canceló su examen virtual de 2020 pese a evidencia de plagio masivo difundido en redes sociales; la inacción alimentó un fraude aún mayor dos años después, que esta vez sí obligó a cancelar todo el proceso de admisión. La lección es consistente: la respuesta tibia no cierra la crisis, la posterga y la agrava.

Nada de esto debería sorprendernos. Hace unas semanas escribí que un examen de opción múltiple, resuelto en tres horas frente a una pantalla, no evalúa vocación ni capacidad intelectual: mide, en el mejor de los casos, una habilidad entrenable que se puede adquirir de manera desigual. Y advertí entonces que, donde un examen estandarizado de alto riesgo concentra semejante poder sobre el futuro de una persona, y donde la oferta de lugares es tan escasa frente a la demanda, es muy factible que florezca un mercado de atajos fraudulentos. El problema no es sólo moral, de aspirantes tramposos; es estructural: se ha construido un embudo tan angosto que incentiva la corrupción del propio mecanismo de selección. Lo ocurrido en julio no contradice esa tesis: la confirma con una precisión que hubiera preferido no tener.

De ahí que la UNAM tenga, ineludiblemente, cuatro tareas por delante. Primero, reconocer públicamente el problema y la gravedad que entraña, sin eufemismos ni medias tintas. Segundo, realizar una auditoría interna y un diagnóstico riguroso que determine el origen real de la anomalía: si se trata de errores técnicos en el conteo de aciertos –hipótesis poco factible dada la magnitud del fenómeno–, de un fraude orquestado desde dentro de la propia institución –que ojalá no sea el caso– o de una acumulación de trampas individuales, quizás alentadas o potenciadas por empresas y “cursos” de preparación que ofrecían atajos ilegítimos –explicable, pero profundamente triste–. Sea cual sea la causa, los números son demasiado grandes para tratarse de casos aislados. Tercero, repetir el examen completo, ahora de manera presencial. Y cuarto, emprender acciones administrativas ejemplares que deslinden responsabilidades y, al mismo tiempo, corrijan lo necesario para evitar que el problema se repita. Actuar así, con transparencia total, con decisiones contundentes y sin proteger a nadie ni ocultar responsabilidades, daría a la UNAM la oportunidad de convertirse en ejemplo de cómo una institución pública enfrenta, con honestidad, una crisis de esta magnitud.

viernes, 24 de abril de 2026

MÉXICO: Cada año 250 mil jóvenes dejan las universidades

Publicado en La Jornada
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/22/politica/cada-ano-250-mil-jovenes-dejan-las-universidades



 


Cada año 250 mil jóvenes dejan las universidades: SEP

22 de abril de 2026

Ciudad de México. En la década reciente, el abandono escolar en la educación superior en México afectó a más de 250 mil jóvenes cada año, cifra que se elevó a más de 330 mil durante la pandemia de covid-19.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el ciclo escolar 2013-2014, 255 mil 965 estudiantes dejaron las aulas universitarias, mientras en el ciclo 2023-2024 fueron 269 mil 919.

En esa década, la cifra de deserción más elevada se reportó en el ciclo escolar 2020-2021, con 332 mil 918 estudiantes que no regresaron a la universidad, es decir, 8.8 por ciento de quienes lograron iniciar su formación superior. Otros 321 mil 239 alumnos lo hicieron en el periodo 2019-2020, y 304 mil 346 en el año lectivo 2021-2022.

El Programa Nacional de Educación Superior 2026-2030 señala en su balance sobre los desafíos del Sistema Nacional de Educación Superior que a fin de frenar esta deserción es fundamental revisar y flexibilizar los planes de estudio para hacerlos “más pertinentes, accesibles y adecuados a la diversidad de contextos del estudiantado”.

En su análisis de los desafíos que subsisten en este nivel educativo, la administración federal reconoce que las barreras van más allá del esfuerzo académico. Están relacionadas, agrega, con factores socioemocionales, económicos, vocacionales y pedagógicos, y con la eficiencia de las instituciones para integrar y acompañar a su estudiantado.

“Superar estos obstáculos requiere fortalecer los sistemas de alerta temprana, el acompañamiento académico personalizado, la flexibilización de las trayectorias académicas, el acceso a apoyos sicosociales, becas y orientación vocacional continua.”

Además, destaca, “se debe impulsar su desarrollo integral mediante actividades culturales, deportivas y de participación estudiantil que promuevan la salud física, el bienestar emocional, el sentido de comunidad y el fortalecimiento de habilidades socioemocionales”.

Matrícula saturada

Otro desafío identificado por la SEP es la alta concentración de inscripciones en un número limitado de programas y áreas del conocimiento. En el ciclo escolar 2024-2025, únicamente 10 carreras de nivel profesional reunieron a 45.7 por ciento de la matrícula nacional, entre ellas derecho, con 383 mil 683 alumnos (7.6 por ciento de estudiantes); administración de empresas, con 275 mil 297 (5.5); ingeniería industrial, con 250 mil 99 (5.0); sicología, con 236 mil 354 (4.7); contabilidad y fiscalización, con 236 mil 91 (4.7); negocios y comercio, con 187 mil 155 (3.7); desarrollo de software, con 186 mil 50 (3.7); enfermería general y obstetricia (3.7); electrónica, automatización y aplicaciones de la mecánica eléctrica (3.6), y medicina general, con 177 mil 763 estudiantes (3.5 por ciento).


El Ranking Leiden publicó su edición 2026, la última basada en Web of Science y la primera "Edición abierta" basada en OpenAlex

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