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jueves, 23 de julio de 2026

MÉXICO: UNAM y el fraude con la IA en el examen de ingreso

Publicado en La Jornada
https://www.jornada.com.mx/2026/07/23/opinion/013a1pol




UNAM: nombrar el fraude y enfrentarlo

Imanol Ordorika

Se apresuraron. Sin la preparación técnica necesaria, sin el blindaje normativo indispensable y corriendo riesgos previsibles desde el diseño mismo, la UNAM aplicó por primera vez de manera completamente en línea el examen de ingreso a licenciatura para casi 160 mil aspirantes. El resultado, ocho semanas después, es una crisis de credibilidad que la propia institución hasta ahora no ha reconocido y que no se atreve a llamar por su nombre.

Los datos son inequívocos. Especialistas en análisis estadístico, entre ellos Eduardo Backhoff, ex consejero presidente del INEE, documentaron que la distribución de aciertos de 2026 se aparta por completo de la curva normal registrada en 2025: puntajes perfectos y casi perfectos, muy pocos en años anteriores, se multiplicaron de forma inexplicable. Otros análisis difundidos en redes sociales, comparando resultados por carrera entre ambos años, apuntan en la misma dirección. La propia UNAM reconoció, desde principios de julio, haber detectado, durante la aplicación de este examen, suplantación de identidad, apoyo externo para resolverlo y la operación de empresas que vendían servicios fraudulentos a las familias, al grado de presentar una denuncia penal el 3 de julio. Sin embargo, el comunicado difundido el 21 de julio por la Rectoría –anunciando apenas un informe y una comisión técnica– es, en el mejor de los casos, insuficiente; en el peor, un intento de ocultar la magnitud del problema y de evadir la responsabilidad y el desprestigio de las autoridades.

Ese comunicado no reconoce explícitamente ni la existencia del problema ni la gravedad de la situación: habla de “revisar” y de “atender factores que pudieron intervenir en el desempeño”, un lenguaje aséptico para algo que la propia autoridad ya calificó de posible delito. No ofrece una solución inmediata, ni plazos verificables para el informe o para el trabajo de la comisión: “a la brevedad” no es una fecha, es una promesa sin consecuencias. No asume responsabilidad institucional alguna pese a que fallas de diseño o de vigilancia parecen evidentes. Y, lo más grave, implica que la asignación de lugares para el próximo semestre se basará en los resultados de un proceso que la propia UNAM no puede garantizar como confiable.

Frente a esto, la Universidad no puede eludir tres exigencias simultáneas, igualmente irrenunciables: no se puede aceptar que ingresen quienes hicieron trampa y ocupen de manera ilegítima los lugares de otros aspirantes; no es justo que aspirantes honestos queden fuera porque otros hicieron trampa; y no es posible resolver el problema simplemente ampliando el número de admitidos, tanto porque no borra el fraude como porque, por el tamaño del grupo afectado, resulta logísticamente inmanejable.

No faltan precedentes, tanto de fraudes como de soluciones que otras instituciones han dado. En 2020, ante la evidencia de que los aspirantes compartían preguntas y respuestas por WhatsApp durante su examen en línea, la Universidad Autónoma de Baja California canceló toda la prueba y obligó a repetirla de manera presencial. En India, un primer escándalo de filtración en el examen nacional de admisión a medicina de 2024 llevó a la Corte Suprema a optar por una solución parcial –un nuevo examen sólo para sustentantes con posibles irregularidades–, lo que dejó intacta la desconfianza pública. En 2026, al detectar una filtración similar, el gobierno rectificó: canceló por completo la evaluación y convocó una repetición nacional en la que más de 2 millones de aspirantes volvieron a presentarse. En Argentina, el escándalo de 2025 en el examen único de residencias médicas –con patrones estadísticos tan anómalos como los de la UNAM– llevó a una repetición focalizada de la prueba para los aspirantes con puntajes sospechosos, aunque el carácter parcial de esa medida generó reclamo de quienes debieron examinarse de nuevo. En Perú, la Universidad de San Marcos no canceló su examen virtual de 2020 pese a evidencia de plagio masivo difundido en redes sociales; la inacción alimentó un fraude aún mayor dos años después, que esta vez sí obligó a cancelar todo el proceso de admisión. La lección es consistente: la respuesta tibia no cierra la crisis, la posterga y la agrava.

Nada de esto debería sorprendernos. Hace unas semanas escribí que un examen de opción múltiple, resuelto en tres horas frente a una pantalla, no evalúa vocación ni capacidad intelectual: mide, en el mejor de los casos, una habilidad entrenable que se puede adquirir de manera desigual. Y advertí entonces que, donde un examen estandarizado de alto riesgo concentra semejante poder sobre el futuro de una persona, y donde la oferta de lugares es tan escasa frente a la demanda, es muy factible que florezca un mercado de atajos fraudulentos. El problema no es sólo moral, de aspirantes tramposos; es estructural: se ha construido un embudo tan angosto que incentiva la corrupción del propio mecanismo de selección. Lo ocurrido en julio no contradice esa tesis: la confirma con una precisión que hubiera preferido no tener.

De ahí que la UNAM tenga, ineludiblemente, cuatro tareas por delante. Primero, reconocer públicamente el problema y la gravedad que entraña, sin eufemismos ni medias tintas. Segundo, realizar una auditoría interna y un diagnóstico riguroso que determine el origen real de la anomalía: si se trata de errores técnicos en el conteo de aciertos –hipótesis poco factible dada la magnitud del fenómeno–, de un fraude orquestado desde dentro de la propia institución –que ojalá no sea el caso– o de una acumulación de trampas individuales, quizás alentadas o potenciadas por empresas y “cursos” de preparación que ofrecían atajos ilegítimos –explicable, pero profundamente triste–. Sea cual sea la causa, los números son demasiado grandes para tratarse de casos aislados. Tercero, repetir el examen completo, ahora de manera presencial. Y cuarto, emprender acciones administrativas ejemplares que deslinden responsabilidades y, al mismo tiempo, corrijan lo necesario para evitar que el problema se repita. Actuar así, con transparencia total, con decisiones contundentes y sin proteger a nadie ni ocultar responsabilidades, daría a la UNAM la oportunidad de convertirse en ejemplo de cómo una institución pública enfrenta, con honestidad, una crisis de esta magnitud.

viernes, 24 de abril de 2026

MÉXICO: Cada año 250 mil jóvenes dejan las universidades

Publicado en La Jornada
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/22/politica/cada-ano-250-mil-jovenes-dejan-las-universidades



 


Cada año 250 mil jóvenes dejan las universidades: SEP

22 de abril de 2026

Ciudad de México. En la década reciente, el abandono escolar en la educación superior en México afectó a más de 250 mil jóvenes cada año, cifra que se elevó a más de 330 mil durante la pandemia de covid-19.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el ciclo escolar 2013-2014, 255 mil 965 estudiantes dejaron las aulas universitarias, mientras en el ciclo 2023-2024 fueron 269 mil 919.

En esa década, la cifra de deserción más elevada se reportó en el ciclo escolar 2020-2021, con 332 mil 918 estudiantes que no regresaron a la universidad, es decir, 8.8 por ciento de quienes lograron iniciar su formación superior. Otros 321 mil 239 alumnos lo hicieron en el periodo 2019-2020, y 304 mil 346 en el año lectivo 2021-2022.

El Programa Nacional de Educación Superior 2026-2030 señala en su balance sobre los desafíos del Sistema Nacional de Educación Superior que a fin de frenar esta deserción es fundamental revisar y flexibilizar los planes de estudio para hacerlos “más pertinentes, accesibles y adecuados a la diversidad de contextos del estudiantado”.

En su análisis de los desafíos que subsisten en este nivel educativo, la administración federal reconoce que las barreras van más allá del esfuerzo académico. Están relacionadas, agrega, con factores socioemocionales, económicos, vocacionales y pedagógicos, y con la eficiencia de las instituciones para integrar y acompañar a su estudiantado.

“Superar estos obstáculos requiere fortalecer los sistemas de alerta temprana, el acompañamiento académico personalizado, la flexibilización de las trayectorias académicas, el acceso a apoyos sicosociales, becas y orientación vocacional continua.”

Además, destaca, “se debe impulsar su desarrollo integral mediante actividades culturales, deportivas y de participación estudiantil que promuevan la salud física, el bienestar emocional, el sentido de comunidad y el fortalecimiento de habilidades socioemocionales”.

Matrícula saturada

Otro desafío identificado por la SEP es la alta concentración de inscripciones en un número limitado de programas y áreas del conocimiento. En el ciclo escolar 2024-2025, únicamente 10 carreras de nivel profesional reunieron a 45.7 por ciento de la matrícula nacional, entre ellas derecho, con 383 mil 683 alumnos (7.6 por ciento de estudiantes); administración de empresas, con 275 mil 297 (5.5); ingeniería industrial, con 250 mil 99 (5.0); sicología, con 236 mil 354 (4.7); contabilidad y fiscalización, con 236 mil 91 (4.7); negocios y comercio, con 187 mil 155 (3.7); desarrollo de software, con 186 mil 50 (3.7); enfermería general y obstetricia (3.7); electrónica, automatización y aplicaciones de la mecánica eléctrica (3.6), y medicina general, con 177 mil 763 estudiantes (3.5 por ciento).


jueves, 19 de febrero de 2026

REINO UNIDO: la «maldición» de la trampa de la deuda por préstamos estudiantiles «desmoraliza a la nación»

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/curse-student-debt-trap-demoralising-nation?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=editorial-weekly&spMailingID=32540312&spUserID=MTMxNDI2NDE5NzI2MwS2&spJobID=2871913671&spReportId=Mjg3MTkxMzY3MQS2





La «maldición» de la trampa de la deuda por préstamos estudiantiles «desmoraliza a la nación»


La mayoría de los estudiantes ingleses con bajo rendimiento no devolverán los préstamos, argumenta el activista, quien afirma que es necesario hacer más para educar a la gente sobre el sistema.


Publicado el 29 de enero de 2026.


Los altos niveles de deuda estudiantil en Inglaterra son una «maldición» que está «desmoralizando a la nación», según un activista, a medida que aumenta la presión para que el Gobierno tome medidas sobre el pago de intereses.


La mayoría de los estudiantes con préstamos del «Plan 2» están atrapados en una «trampa de deuda estudiantil» en la que «no tienen posibilidad de saldarla», lo que deja a los contribuyentes y al Gobierno con la factura, según Paul Wiltshire, que ha publicado un nuevo informe en el que afirma que el coste no merece la pena para muchos graduados.


En las últimas semanas, políticos y activistas han pedido reformas en los préstamos estudiantiles, que fueron solicitados por quienes comenzaron sus estudios entre 2012 y 2023 —después de que las tasas de matrícula se triplicaran hasta alcanzar las 9,000 libras esterlinas— y que se devuelven en proporción a su salario durante 30 años.


La ira se ha visto agravada por la decisión del Gobierno laborista de congelar el umbral de reembolso en los presupuestos del otoño pasado, una medida calificada como «impuesto encubierto». El experto financiero Martin Lewis advirtió esta semana que la naturaleza «sin ganancia, sin honorarios» del sistema de préstamos, en el que quienes ganan más pagan más, se estaba «disminuyendo rápidamente».


Wiltshire cree que la cuestión está cobrando impulso y que «estallará este año».


En su artículo, «Préstamos para estudiantes: cómo convertir el desánimo en esperanza», sostiene que los resultados de los exámenes A-level pueden ser un indicador de los ingresos futuros, y que los estudiantes que obtuvieron resultados más bajos en los exámenes A-level o BTEC probablemente «no obtendrán ningún aumento en comparación con si no se hubieran graduado».


Modela los ingresos de alguien que obtuvo cuatro A en los exámenes A-level basándose en los datos de Longitudinal Education Outcomes (LEO). Si ganaran 36,900 libras esterlinas un año después de graduarse, aumentando a 50,700 libras esterlinas cinco años después y continuando luego con una trayectoria media, tardarían 27 años en pagar un préstamo «Plan 2» —casi todo el plazo— y sus reembolsos alcanzarían las 87,000 libras esterlinas en términos reales, «mucho más» que el préstamo original. 


Los graduados que hayan obtenido tres A en el A-level pagarán una media de 78,300 libras, según las previsiones de Wiltshire. Aunque esta cantidad también es considerablemente superior al préstamo original, no les permitiría saldar la deuda completa en el plazo de amortización de 30 años. Según él, con este sistema, es poco probable que quienes hayan obtenido calificaciones inferiores a estas puedan devolver el préstamo, por lo que los contribuyentes tendrán que pagar el resto.


«Todos los demás están atrapados en la trampa de la deuda de los préstamos estudiantiles, con salarios que no alcanzan ni de lejos para pagar el préstamo y sin posibilidad de evitar el pago del 9 % de impuestos durante 30 años, a menos que tengan acceso a fondos para realizar pagos voluntarios superiores al importe adeudado», afirma el informe.   


Los graduados con préstamos «Plan 5», introducidos para los estudiantes en 2023 con un plazo de amortización más largo de 40 años, un umbral de amortización más bajo pero un interés más bajo, son más propensos a pagar sus préstamos, pero los estudiantes que obtuvieron tres C o menos en el nivel A siguen siendo poco propensos a devolverlos.


«No tiene sentido participar en algo que solo te va a endeudar y que no va a ayudar a tu carrera», declaró Wiltshire a Times Higher Education.


Afirmó que la deuda se convierte en una «maldición» para los estudiantes y está creando un sistema que «desmoraliza a la nación y genera un enorme lastre fiscal».


Wiltshire sostiene que debería haber un requisito mínimo de acceso de alrededor de tres B para poder optar a la financiación para estudiantes, o «alrededor del 15-25 % de la población». 


«Cualquier nivel académico previo inferior inclina la balanza de probabilidades asociadas con la compra de un título (dado el coste total de 90,000 libras esterlinas) y los probables malos resultados que se derivan de ello, en la dirección de que es mucho más probable que cause un perjuicio a las finanzas de los jóvenes adultos que un beneficio».


Además, sostiene que se deberían introducir límites al número de estudiantes para restringir la admisión en la universidad a alrededor del 20 % de los jóvenes, y afirma que los puestos de trabajo para titulados universitarios deberían «prohibirse», calificándolos de «discriminación» contra los jóvenes de 18 años sin título universitario.


Wiltshire afirma que el Gobierno debería fomentar una mentalidad de «devolución» permitiendo a las personas cambiar del plan de pago «Plan 2» al «Plan 5» para garantizar un tipo de interés más bajo, eliminando algunos de los desincentivos para realizar pagos voluntarios en exceso al hacerlos reembolsables y ofreciendo incentivos fiscales a las personas que realicen pagos en exceso, ampliando potencialmente esta medida a los empleadores que puedan pagar en nombre de sus empleados. 



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‘Curse’ of student loan debt trap ‘demoralising the nation’


Most low-performing English students will not repay loans, argues campaigner, who says more needs to be done to educate people about system


Published on January 29, 2026  


Juliette Rowsell


Twitter: @JulietteRowsel


High levels of student debt in England is a “curse” that is “demoralising the nation”, according to a campaigner as pressure grows for the government to act on interest payments.

The majority of students on “Plan 2” loans are stuck in “a student debt trap” where they have “no chance of paying it off”, leaving taxpayers and the government to pick up the bill, said Paul Wiltshire, who has published a new report alleging the cost is not worth it for many graduates.

Politicians and campaigners have in recent weeks called for reforms to the student loans, which were taken out by those who started courses between 2012 and 2023 – after tuition fees were tripled to £9,000 – and pay them back as a proportion of their salary for 30 years.  

Anger has been exacerbated by the Labour government‘s decision to freeze repayment threshold in last autumn‘s budget, a move labelled a “stealth tax”. Financial expert Martin Lewis warned this week that the “no win, no fee” nature of the loans system, in which those who earn more pay more, was being “rapidly diminished”.

Wiltshire believes that the issue is gaining momentum and is going to “explode this year”.  

In his paper, Student Loans: How to turn despondency into hope, he argues that A-level results can be an indicator of future earnings, with students who achieved lower A-level results or BTECs unlikely to “get any uplift at all compared to if they hadn’t been graduates”.

He models earnings of someone who achieved four As at A level based on Longitudinal Education Outcomes (LEO) data. Should they earn £36,900 one year after graduation, rising to £50,700 five years later and then continuing on an average trajectory after that, they would take 27 years to pay off a “Plan 2” loan – almost the whole term – with their repayments reaching £87,000 in real terms, “far higher” than the original loan.  

Graduates who achieved three As at A level will pay on average £78,300, Wiltshire predicts. While this is also significantly higher than the original loan, this would not see them pay off the full debt in the 30-year repayment period. Under this system, anyone with grades lower than this is unlikely to pay back the loan, leaving taxpayers to pay the rest, he argues.

“All others are stuck firmly in the student loan debt trap with salary profiles nowhere near enough to pay off the loan, and no way of avoiding paying nine per cent tax for 30 years unless they have access to funds to make voluntary over-payments”, the report says.   

Graduates with “Plan 5” loans, introduced for students in 2023 with a longer repayment term of 40 years, a lower repayment threshold but lower interest, are more likely to pay off their loans, but still students who obtained three Cs and below at A level are unlikely to pay it back.

“There’s no point in participating in something that’s only going to get you into debt, and it’s not going to help your career,” Wiltshire told Times Higher Education. 

He said that the debt becomes a “curse” to students and is creating a system which is “demoralising the nation and creating enormous fiscal drag”.

Wiltshire argues that there should be a minimum entry requirement of around three Bs to qualify for student finance, or “at around 15-25 per cent of the population”. 

“Any lower level of prior academic attainment tips the balance of probabilities associated with buying a degree (given the overall cost of £90,000), and the likely ensuing poor outcomes, in the direction of being much more likely to cause harm to young adults’ finances than good.” 

He further argues that student number caps should be introduced to limit university intake to around 20 per cent of young people, and he said graduate jobs should be “banned”, calling them “discrimination” against 18-year-olds without a degree.

Wiltshire says that the government should encourage a “pay it back” mentality by allowing people to switch from “Plan 2” to “Plan 5” repayment plans to secure a lower interest rate, removing some of the disincentive to making voluntary overpayments by making them refundable and providing tax incentives to individuals who make overpayments, potentially extending this to employers who might pay on behalf of employees. 

juliette.rowsell@timeshighereducation.com


RANKINGS: la UBA, única universidad latinoamericana en la lista de las 100 mejores universidades del mundo (Ranking QS)

Publicado por Latinometrics https://www.latinometrics.com/articles/what-are-latin-americas-top-universities Argentina quizá no logró volver ...