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viernes, 30 de octubre de 2026

Aumentan las “víctimas” de los detectores de IA en la literatura mundial

Publicado en La Jornada
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/27/cultura/aumentan-las-victimas-de-los-detectores-de-ia-en-la-literatura-mundial





Aumentan las “víctimas” de los detectores de IA en la literatura mundial

27 de octubre de 2026 

El escritor peruano David Silva Rojas, autor de Donde al agua trabaja, premio de Novela Corta Almadía-Arrufat, no es la primera “víctima” de Pangram, herramienta de software diseñada para detectar si un texto fue creado por humanos o por inteligencia artificial (IA).

A principios de este año, se acusó a la estadunidense Mia Ballard de haber usado IA para escribir Shy Girl, novela de horror autopublicada en febrero de 2025. El consorcio editorial francés Hachette había comprado los derechos para lanzar el libro en Reino Unido en noviembre de aquel año, con la idea de dar a conocer la obra en Estados Unidos un par de meses después.

Pero todo se vino abajo, y aunque la autora lo negó en un principio, el director ejecutivo de Pangram Labs, Max Spero, reiteró en su cuenta de X que el libro había sido generado en 78.3 por ciento por IA (https://x.com/max_spero_/status/2014791270137249995).

Ballard admitió luego que ella personalmente no había usado IA en la escritura de su novela, pero que un editor independiente “había introducido cambios generados por IA” en su texto. También declaró a medios de su país que emprendería acciones legales contra el editor.

En septiembre, la revista Wired relató que luego del caso de Ballard, siguieron “una avalancha de acusaciones similares. Por ejemplo, The New York Times fue criticado por publicar en su columna Modern Love una entrega que Pangram calificó con 100 por ciento de probabilidad de haber sido generada por IA. Después aparecieron más casos: un ganador del Premio Commonwealth de Relato Corto obtuvo también 100 por ciento; la novela Daggermouth (un fenómeno viral de BookTok que aborda un romance distópico oscuro, escrito por HM Wolfe), 60 por ciento, y el thriller Call Me, I’ll Hide the Body (del nigeriano Jerry Adedayo Falade), vendido por 2.4 millones de dólares, 97 por ciento”.

También se usó Pangram para “descubrir” que la novela C’était ça ou mourir (Era eso o morir), del escritor canadiense-haitiano Thélyson Orélien, ganador con esa obra del Premio de Novela FNAC 2026, tenía entre 95 y 100 por ciento de probabilidad de haber sido escrita con IA. La Academia Goncourt retiró la novela de su selección oficial, en tanto que el autor ha negado rotundamente la acusación.

La obra de Silva Rojas es la primera en español que fue “detectada” por Pangram, a iniciativa de un diario español.

Pangram realiza predicciones estadísticas y en su página de Internet explica: “ajustamos deliberadamente a Pangram para que esté más inclinado a producir falsos negativos que falsos positivos; hemos tomado esta decisión porque, aunque un falso negativo ocasional puede ser molesto, un falso positivo puede causar un daño real”.

También explican que la poesía es uno de los géneros literarios con mayor riesgo de generar falsos positivos al igual que “textos altamente estructurados”, porque comparten de forma natural las mismas propiedades matemáticas que los detectores buscan para identificar a una IA.

Pangram se creó en 2023, tras la masificación de herramientas como ChatGPT. Spero se asoció con su ex compañero de dormitorio de la Universidad de Stanford, Bradley Emi, para fundar una startup que desarrollara una herramienta diferente de los métodos tradicionales de detección de IA en textos, los cuales intentan adivinar qué palabra viene después.

Pangram principalmente identifica “huellas digitales” de modelos como el mencionado ChatGPT, Claude o DeepSeek. Mientras esta herramienta está ganando terreno en el ámbito editorial y corporativo, GPTZero es el líder indiscutible en el sector educativo, y Originality.ia en el ámbito de la mercadotecnia y los editores web.

También existe Copyleaks, que “combina la detección de IA con un sistema de prevención de plagio militarizado, muy utilizado por grandes corporaciones y universidades que necesitan cumplimiento legal de derechos de autor”, y Turnitin, el “gigante histórico de la integridad académica”, que no es un software que un usuario particular pueda comprar con una tarjeta de crédito, ya que sólo se vende mediante contratos institucionales a universidades y colegios.

La versión 4 de Pangram fue lanzada a finales de julio con la mejora de que ahora analiza un texto en una pasada y divide los resultados detalladamente entre contenido Humano, Asistido por IA o Generado por IA. La empresa también introdujo en fase de pruebas su nuevo detector de imágenes generadas por IA: Pangram Images.



miércoles, 14 de octubre de 2026

GRAN BRETAÑA: aumentan cancelaciones de TURNITIN - IA, privacidad de datos y costo entre las causas

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/more-universities-end-turnitin-contracts-concerns-mount




Más universidades ponen fin a sus contratos con Turnitin ante el aumento de las preocupaciones

Las universidades de Newcastle y Westminster se suman a Southampton en la decisión de no renovar sus contratos con el sistema de detección de plagio, en medio de interrogantes sobre cómo se está adaptando a la era de la inteligencia artificial este servicio que llegó a utilizarse de manera prácticamente universal.

Publicado el 9 de octubre de 2026

Última actualización: 9 de octubre de 2026

Por Georgia Luckhurst

Varias universidades más del Reino Unido están considerando si deben continuar pagando por Turnitin, después de que otras dos instituciones anunciaran que no renovarán sus contratos con el gigante de la tecnología educativa.

La Universidad de Newcastle dejará de utilizar los servicios de Turnitin al finalizar el año académico 2026-2027, según decidió el comité de educación de la institución.

La Universidad de Westminster anunció que también dejará de utilizar el producto cuando finalice su contrato actual, en julio de 2027, «tras un proceso de consulta y la aprobación del consejo ejecutivo de la universidad».

Estas decisiones se producen después de que la Universidad de Southampton anunciara a principios de este año que pondría fin a su relación con la empresa cuando venciera su contrato vigente.

Al igual que Southampton, Newcastle, que está iniciando una «retirada gradual del servicio», mencionó preocupaciones relacionadas con el acuerdo de licencia de usuario final de Turnitin (End-User Licence Agreement, EULA), particularmente respecto del «posible uso de los datos del personal y de los estudiantes con fines relacionados con la inteligencia artificial a partir del próximo año».

Sin embargo, los expertos señalaron que las razones de estas decisiones son más diversas y plantearon interrogantes sobre si las herramientas de la empresa —especialmente su sistema de detección de plagio, que en otro tiempo tuvo una presencia prácticamente universal— siguen justificando su costo en una época caracterizada por las nuevas tecnologías y las restricciones financieras.

Westminster no mencionó preocupaciones relacionadas con los datos en su declaración. En cambio, señaló que utilizar múltiples sistemas para la entrega de trabajos académicos resultaba confuso para los estudiantes.

La universidad añadió que el principal producto de Turnitin para detectar plagio ofrecía un valor cada vez menor, dado que era «en gran medida ineficaz frente al riesgo más importante que actualmente enfrenta la integridad académica»: el uso de inteligencia artificial generativa por parte de los estudiantes para elaborar sus trabajos.

Según la universidad, los detectores de IA que ofrece la empresa son «probabilísticos, en lugar de concluyentes, y conllevan un riesgo reconocido de falsos positivos».

Turnitin ha insistido categóricamente en que los trabajos de los estudiantes no se utilizan actualmente para entrenar ningún tipo de modelo de lenguaje de gran tamaño (large language model, LLM).

«Turnitin no entrena ningún modelo de IA generativa ni ningún LLM. Lo que sí entrenamos es un modelo clasificador que identifica textos probablemente escritos por IA y que no genera contenido alguno, con el fin de predecir qué textos proceden de la IA y cuáles han sido escritos auténticamente por seres humanos», declaró un portavoz.

Sin embargo, las universidades siguen preocupadas por los cambios propuestos al acuerdo de licencia de usuario final de Turnitin, que introducirían nuevas condiciones relativas al procesamiento de los trabajos entregados por los estudiantes mediante herramientas de IA.

La aplicación de estos cambios estaba prevista inicialmente para el 7 de julio, pero provocó una fuerte reacción de rechazo en el sector.

Varias instituciones expresaron sus preocupaciones a UCISA, una organización de miembros integrada por universidades e instituciones de educación superior que las apoya en la utilización de sistemas de información y tecnología.

Desde entonces, Turnitin ha pospuesto los cambios hasta septiembre del próximo año y ha aceptado trabajar con un grupo de representación de UCISA sobre Turnitin para abordar las inquietudes.

No obstante, las instituciones siguen sin tener certeza sobre si deben continuar con sus suscripciones.

La Universidad de Aberdeen está «revisando» su utilización de Turnitin, mientras que la Universidad de Aberystwyth, cuyo contrato con la empresa se extiende hasta julio del próximo año, ha informado a sus estudiantes que, si no se sienten cómodos utilizando el servicio, pueden recurrir al entorno virtual de aprendizaje Blackboard para entregar sus trabajos y utilizar las herramientas de evaluación.

La Universidad de Cambridge ha confirmado que «no aceptará ningún cambio en el acuerdo de licencia de usuario final que afecte a la privacidad de los datos o a la propiedad intelectual», aunque por el momento continúa ofreciendo los servicios de Turnitin a su personal y a sus estudiantes.

Sin embargo, algunos consideran que las instituciones están utilizando estas preocupaciones para justificar la cancelación de sus contratos, cuando la verdadera motivación es ahorrar dinero.

Thomas Lancaster, profesor principal de docencia del Imperial College de Londres, señaló que muchas universidades contrataron Turnitin «principalmente para utilizar su función de comprobación de originalidad y detectar plagio, pero Turnitin ofrece ahora muchas funcionalidades adicionales que las universidades no siempre consideran necesarias o por las que no desean pagar».

«Creo que los debates sobre la IA son importantes, pero, en última instancia, las cuestiones financieras son un factor determinante más profundo en este caso», afirmó.

Cuando se le preguntó si el costo de la suscripción había influido en su decisión, un portavoz de Newcastle respondió:

«Como parte de nuestro proceso habitual de contratación, revisamos periódicamente el mercado y comparamos proveedores para asegurarnos de obtener el servicio más adecuado para nuestras necesidades.

»Seguimos evaluando opciones alternativas para garantizar que se mantengan estándares sólidos de integridad académica durante toda la transición y posteriormente».

Los precios de Turnitin no se publican abiertamente y varían según el tipo de institución que contrata sus servicios, el número de usuarios y las funcionalidades específicas requeridas.

No obstante, para ofrecer una idea de los costos, la información publicada por Southampton muestra que la universidad pagó 87.621 libras esterlinas por Turnitin entre el 1 de septiembre de 2024 y el 30 de septiembre de 2025. La universidad cuenta con más de 17.000 estudiantes de licenciatura y 8.000 de posgrado.

En respuesta a una solicitud de acceso a la información (Freedom of Information, FOI) presentada el año pasado, la Universidad de East Anglia, una institución ligeramente más pequeña, con más de 12.000 estudiantes de licenciatura y 5.000 de posgrado, informó que había gastado 50.892 libras esterlinas en los servicios de Turnitin entre el 1 de abril de 2024 y el 31 de marzo de 2025.

Christopher Lewis, decano asociado de educación de la Bucks New University, declaró a Times Higher Education que, aunque todavía no se estaba produciendo «un éxodo masivo [...], parece muy probable que cada vez más universidades comiencen a plantearse esa conversación sobre su relación a largo plazo con plataformas como Turnitin».

Lewis, quien también es evaluador principal de la Oficina para Estudiantes (Office for Students, OfS), señaló que, a medida que la IA generativa se desarrolla —aumentando el riesgo de que los estudiantes dependan de esta tecnología para elaborar sus trabajos universitarios—, muchas instituciones están reconsiderando, de cualquier manera, los «aspectos fundamentales del diseño de las evaluaciones», lo que pone en duda la necesidad de contar con detectores de plagio.

Pero las instituciones también disponen actualmente de sistemas internos mucho más desarrollados, señaló Lewis.

«Cualquier entorno virtual de aprendizaje que se precie puede gestionar fácilmente y de manera nativa la entrega de trabajos, la calificación y la retroalimentación, lo que permite a las universidades desvincular esas funciones e incorporar herramientas alternativas de comprobación de originalidad que consideren más adecuadas», observó.

En última instancia, sugirió que «los equipos directivos deben reflexionar sobre si la comodidad que ofrece Turnitin sigue compensando los crecientes problemas contractuales, financieros y de privacidad de los datos».

Phil Newton, profesor de neurociencias de la Universidad de Swansea, afirmó que el auge de la IA había reducido la necesidad del principal servicio de Turnitin para comprobar el plagio, mientras que su detector de IA había demostrado ser menos útil para las universidades.

«Creo que las universidades del Reino Unido utilizan principalmente la función de detección de originalidad de Turnitin, y no la función destinada a detectar textos escritos por IA», señaló.

«La mayoría de los estudiantes universitarios están utilizando IA en sus evaluaciones, y la mayoría sigue siendo evaluada mediante ensayos elaborados fuera del aula y otros trabajos escritos, tareas que la IA realiza muy bien. La función de “originalidad” de Turnitin no detecta los textos generados por IA y, por tanto, resulta en gran medida redundante».

Newton no consideraba que el costo de una licencia de Turnitin representara una carga financiera significativa «en el contexto del presupuesto general de una universidad», pero coincidió en que «la mayoría de las universidades del Reino Unido atraviesan una situación financiera difícil y, por tanto, cualquier ahorro es bienvenido».

georgia.luckhurst@timeshighereducation.com


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More universities end Turnitin contracts as concerns mount

Newcastle and Westminster join Southampton in decision not to renew deal with plagiarism checker amid questions over how once-ubiquitous service is adapting to AI age


Published on October 9, 2026

Last updated October 9, 2026

Georgia Luckhurst


Several more UK universities are considering whether to continue paying for Turnitin after another two institutions announced they will not be renewing their deals with the edtech giant.

Newcastle University will no longer use Turnitin services beyond the end of the 2026-27 academic year, the institution’s education committee has decided.

The University of Westminster said it is also retiring the product at the end of its current contract in July 2027 “following consultation and approval by the university executive board”.

It follows the University of Southampton which earlier this year said it will end its association with the company when its current deal lapses.

Like Southampton, Newcastle, which is beginning a “phased withdrawal of the service”, cited concerns about Turnitin’s end-user licence agreement (EULA), regarding the “potential use of colleague and student data for AI purposes from next year”.

But experts said the reasons for the withdrawals are more manifold, with questions over whether the company’s tools – particularly its once-ubiquitous plagiarism detection checker – continue to justify their price tag in an age of new technologies and constrained finances.

Westminster did not mention data concerns in its statement, instead saying that operating multiple systems for coursework submission was confusing for students. Turnitin’s core plagiarism checker product offered diminishing value, the university added, given it was “largely ineffective against the most significant current integrity risk” of students using generative artificial intelligence to produce work. The AI detectors offered by the company were “probabilistic rather than conclusive and carry a recognised risk of false positives”, the university said.

Turnitin has been adamant that student work is not currently being used to train any form of large language model (LLM).

“Turnitin does not train a generative AI model, or LLM. We do train a classifier model, which identifies likely AI-written text and does not produce any content, to predict what is AI versus authentically human,” a spokesperson said.

But universities remain concerned about proposed changes to Turnitin’s EULA, which would introduce new terms regarding the processing of student submissions using AI tools.

The planned implementation had been set for 7 July but was met with sector outcry. Several institutions expressed concerns to UCISA, a membership organisation for universities and colleges which supports their use of informational and technology systems.

Since then, Turnitin has postponed the changes to September next year and agreed to work with a UCISA Turnitin representation group to address the anxieties.

But institutions remain uncertain about whether or not to proceed with subscriptions. Aberdeen is “reviewing” its use of Turnitin, while Aberystwyth University, which is contracted with the company until July next year, has told students if they are uncomfortable about the service they can use virtual learning environment Blackboard for submission and marking tools.

The University of Cambridge has confirmed it will “not accept any changes to the EULA that impact on data privacy or intellectual property”, although it continues to offer Turnitin’s services in the immediate term to staff and students.

But some believe institutions are using the concerns to justify walking away from deals, when saving money is the real motivator.

Thomas Lancaster, principal teaching fellow at Imperial College London, said many universities subscribed to Turnitin “primarily to use its originality checking mode to detect plagiarism, but Turnitin now offers a lot of extra capabilities which universities don’t always feel they need or want to pay for”.

“I think the AI discussions are important, but ultimately the finances are just a deeper driver here,” he said. 

Asked whether the cost of subscription had played a role in its decision, a spokesperson for Newcastle said: “As part of our regular procurement process, we routinely review the market and compare providers to ensure we are securing the most appropriate service for our needs.

“We continue to evaluate alternative options to ensure that robust academic integrity standards are maintained throughout the transition and beyond.”

Turnitin’s prices are not published publicly and vary depending on the type of institution contracting its services, the number of users they have, and the specific features required.

As an idea, however, of costs, information released by Southampton shows the university paid £87,621 for Turnitin between 1 September 2024 and 30 September 2025. The university has more than 17,000 undergraduate and 8,000 postgraduate students.

In response to a freedom of information request (FOI) sent last year, the University of East Anglia, a slightly smaller institution, of more than 12,000 undergraduate students and 5,000 postgraduate students, spent £50,892 on Turnitin’s services between 1 April 2024 and 31 March 2025.

Associate dean for education at Bucks New University, Christopher Lewis, told Times Higher Education that although there wasn’t “a full-blown exodus just yet...it seems very likely more and more universities will start to have that conversation about their long-term relationship with platforms like Turnitin”.

Lewis, a lead assessor for the Office for Students (OfS), said that as generative AI becomes more developed – increasing the risk of students relying on the technology for producing university assignments – many institutions are considering the “nuts and bolts of assessment design” anyway, calling into question whether plagiarism detectors are needed.

But institutions also had far more mature internal systems in place too, Lewis said. “Any virtual learning environment worth its salt can easily handle submission, grading, and feedback natively, allowing universities to uncouple those features and plug in alternative originality tools they feel are most appropriate,” Lewis noted.

Ultimately, he suggested, “leadership teams must reflect on whether the convenience Turnitin offers still outweighs growing contractual, financial, and data privacy headaches”.

Phil Newton, a professor of neuroscience at the University of Swansea, said the rise of AI had reduced the need for Turnitin’s core plagiarism checking service, with its AI detector proving less useful for universities.

“I believe UK universities mostly use only the originality detection function of Turnitin, not the function to detect text written by AI,” he said. “Most university students are using AI in their assessments, and most students are still assessed using take-home essays and other written coursework, which AI is very good at. The ‘originality’ function of Turnitin does not detect AI-generated text, and so it is largely redundant.”

Newton did not believe the cost of a Turnitin licence was a notable financial burden in “the grand scheme of a university budget” but agreed “most UK universities are in a tough spot financially and so any savings are welcome”.

georgia.luckhurst@timeshighereducation.com

jueves, 12 de enero de 2023

PLAGIO: Turnitin va a la caza de ChatGPT

Publicado en Business Insider México
https://businessinsider.mx/turnitin-will-detect-chatgpt-answers-openai-product-teachers-ai-speech-2023-1/?r=US&IR=T


Turnitin es el software de referencia para detectar a los estudiantes que hacen trampas. Ahora se centra en un posible juego del gato y el ratón con el nuevo chatbot ChatGPT de OpenAI.

Los ejecutivos de Turnitin, la empresa que lucha contra las trampas, han descubierto cómo saber si un estudiante utiliza ChatGPT para sus tareas.

Turnitin dijo que fueron capaces de detectar la escritura AI porque es "extremadamente promedio".

Esto se produce cuando el Departamento de Educación de Nueva York prohibió ChatGPT, diciendo que no construye habilidades de pensamiento crítico.

Desde su lanzamiento a finales de noviembre, ChatGPT parecía un billete de oro para los estudiantes que buscaban librarse de las tareas para llevar a casa.

El chatbot de inteligencia artificial, desarrollado por OpenAI, puede generar rápidamente respuestas que suenan a humanas para los deberes, como "escribe una redacción de 200 palabras sobre la Revolución Americana al estilo de un estudiante de secundaria", por ejemplo, y cada vez es más difícil de detectar.

Sin embargo, los directivos del fabricante de software antitrampas Turnitin dicen haber descifrado el código.

La empresa, que trabaja con miles de universidades y centros de enseñanza secundaria para ayudar a los profesores a detectar el plagio, ha anunciado que este año tiene previsto poner en marcha un servicio capaz de determinar con precisión si un alumno ha hecho su trabajo por ChatGPT.

"Estos modelos están entrenados en la suma del conocimiento humano, por lo que escriben de forma extremadamente media. Son máquinas locas que eligen la palabra más probable en el lugar más probable. Los humanos somos idiosincrásicos... en realidad ninguna persona es exactamente promedio", dijo el vicepresidente de inteligencia artificial de Turnitin, Eric Wang.

Según Turnitin, muchos profesores han expresado su preocupación por la posibilidad de que el robot se esté utilizando para ayudar a redactar los trabajos de los estudiantes. Un profesor universitario declaró recientemente al New York Post que sintió "terror abyecto" al darse cuenta de que un estudiante lo había utilizado para escribir una redacción.

"Estamos escuchando de los educadores que quieren diferentes herramientas a su disposición, ya sea detección directa u otras funciones para validar", dijo la directora de producto de Turnitin, Annie Chechitelli, sobre ChatGPT.

La semana pasada, el Departamento de Educación de Nueva York se convirtió en el primer distrito escolar en prohibir el uso del chatbot en sus redes y dispositivos.

"Aunque la herramienta puede proporcionar respuestas rápidas y sencillas a las preguntas, no fomenta el pensamiento crítico y las habilidades para resolver problemas, que son esenciales para el éxito académico y de toda la vida", dijo un portavoz del departamento.  

El reto de ChatGPT


Incluso Turnitin dijo que no sería capaz de detectar ChatGPT con una precisión del 100%.

"Estoy seguro de que nuestra primera versión beta no será perfecta, pero será suficiente para que podamos empezar a recibir señales y aprender de los instructores cómo ajustarlo", dijo Chechitelli.

Zhou Yu, profesor adjunto de informática en la Universidad de Columbia, dijo que para que el detector de IA de Turnitin tenga éxito, tendría que actualizarse y cambiarse constantemente para seguir el ritmo de aprendizaje del robot de IA. La palabra estadísticamente más probable que la IA genere hoy podría ser diferente a la del año que viene a medida que el producto de OpenAI mejore.

No obstante, Yu afirma que ChatGPT no le preocupa tanto como a otras personas del mundo educativo. Por el contrario, cree que puede hacer avanzar la educación cuando se utiliza adecuadamente como herramienta: actualmente está estudiando su eficacia en la enseñanza de nuevos idiomas.

"No creo que debamos tenerle miedo. Es la tendencia natural del progreso, aunque, por supuesto, habrá accidentes", dijo.

Sin embargo, los ejecutivos de Turnitin dijeron que les preocupaba que el producto de OpenAI pudiera revolucionar la educación por completo.

"Ayudar a los educadores a entender cómo esta tecnología va a cambiar la enseñanza, el aprendizaje, la escritura, la creación de conocimiento y el concepto de originalidad es realmente difícil. Las normas van a tener que cambiar", afirma Wang.

Lea el artículo original en  Business Insider


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INTERNATIONAL11/01/2023

Turnitin is the go-to software to catch students cheating. Now it’s focused on a potential cat-and-mouse game with OpenAI’s new ChatGPT chatbot.

  • Execs at anti-cheating company Turnitin said they've figured out how to tell if a student is using ChatGPT for assignments. 
  • Turnitin said they were able to detect AI writing because it's "extremely average." 
  • This comes as the NYC Department of Education banned ChatGPT, saying it does not build critical thinking skills. 

Since its launch in late November, ChatGPT seemed like a golden ticket for students looking to get out of take-home assignments. 

The AI chatbot, developed by OpenAI, can quickly generate human-sounding answers to homework prompts, like "write a 200-word essay about the American Revolution in the style of a high school student," for example  – and it's getting increasingly difficult to detect. 

However, executives at anti-cheating software maker Turnitin say they've cracked the code.

The company, which works with thousands of universities and high schools to help teachers identify plagiarism, said it plans to roll out a service this year that can accurately tell whether ChatGPT has done a student's assignment for them. 

"These models are trained at the sum of human knowledge, so they write extremely average. They are mad-lib machines that pick the most probable word in the most probable place. Humans are idiosyncratic… no person is actually exactly average," Turnitin's vice president of artificial intelligence, Eric Wang, said. 

Many teachers have expressed concern that the bot is likely being used to help write students' assignments, according to Turnitin. One college professor recently told the New York Post he felt "abject terror" upon realizing a student had used it to write an essay. 

"We're hearing from educators that they want different tools at their disposal, whether straight detection or other features to validate," Turnitin's chief product officer, Annie Chechitelli, said about ChatGPT. 

Last week, the New York City Department of Education became the first school district to ban the use of the chatbot on its networks and devices. 

"While the tool may be able to provide quick and easy answers to questions, it does not build critical-thinking and problem-solving skills, which are essential for academic and lifelong success," a department spokesperson said.  

The ChatGPT challenge 

Even Turnitin said it wouldn't be able to detect ChatGPT with 100% accuracy. 

"I'm sure our first beta release will not be perfect, but it will be enough that we can start getting signal and learning from the instructors how to tweak it," Chechitelli said. 

Zhou Yu, an assistant professor of computer science and Columbia University, said that for Turnitin's AI detector to be successful, it would have to constantly be updated and changed to keep pace with the rate the AI bot is learning. The most statistically likely word that AI generates today might be different than next year as OpenAI's product improves. 

Nevertheless, Yu said she isn't as concerned about ChatGPT as others in the education world. Instead, she believes it can advance education when appropriately used as a tool: she is currently studying its effectiveness in teaching new languages.

"I don't think we should be afraid of it. It's the natural trend of progress, though, of course, there will be accidents," she said. 

However, executives at Turnitin said they were concerned that OpenAI's product could revolutionize education altogether. 

"Helping educators really grapple with how this technology is going to have to shift teaching, learning, writing, knowledge creation, and the concept of originality – that is really hard. Norms are going to have to shift," Wang said.

Read the original article on Business Insider

Aumentan las “víctimas” de los detectores de IA en la literatura mundial

Publicado en La Jornada https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/27/cultura/aumentan-las-victimas-de-los-detectores-de-ia-en-la-literatur...