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lunes, 24 de agosto de 2026

Por qué la Fundación Gates abandonó los cargos por procesamiento de artículos (APC) y qué está haciendo en su lugar

Publicado en Katina. Librarianship Elevated

https://katinamagazine.org/content/article/open-knowledge/2026/why-the-gates-foundation-abandoned-apcs






Por qué la Fundación Gates abandonó los cargos por procesamiento de artículos (APC) y qué está haciendo en su lugar

En 2024, la Fundación Gates actualizó su Política de Acceso Abierto para redirigir los fondos destinados a los APC hacia el apoyo de modelos más equitativos. Ashley Farley explica las razones detrás de esta decisión y su visión para el futuro.

Por Ashley Farley | 4 de junio de 2026

Cuando se estableció la Política de Acceso Abierto de la Fundación Gates, en 2015, el objetivo era transformar el ecosistema para que el acceso abierto se convirtiera en la norma. En los años siguientes, aunque aumentó la producción en acceso abierto, el ecosistema en su conjunto evolucionó en la dirección equivocada: los costos aumentaron considerablemente y se intensificó la apropiación comercial.

En 2024, cuando la Fundación reflexionó sobre qué aspectos de la política estaban funcionando y cuáles podían mejorarse, teníamos dos opciones: mantener el rumbo con una política que no estaba mejorando el ecosistema en general o dejar de apoyar prácticas insostenibles. Optamos por afrontar directamente los problemas sistémicos de la publicación en acceso abierto, actualizando nuestra política para exigir que las investigaciones financiadas por Gates se compartieran como preprints. Este cambio permitió a la Fundación dejar de destinar recursos a los restrictivos cargos por procesamiento de artículos (APC) y redirigirlos hacia modelos de acceso abierto más equitativos y sostenibles.

En este artículo explicaré por qué hicimos este cambio y describiré hacia dónde planeamos avanzar a partir de ahora.

Las evidentes desigualdades de los APC

El precio de los APC suele estar determinado por el prestigio de la marca de la revista y condicionado por factores como su tasa de rechazo. Un precio más elevado no garantiza que un artículo sea de mayor calidad o más confiable. De hecho, las investigaciones han demostrado que puede ocurrir lo contrario, ya que las revistas de alto impacto pueden presentar una tasa de retractación más elevada (Fang y Casadevall, 2011) (y no espere que le reembolsen el APC de un artículo retractado).

Dado que las tarifas de los APC suelen establecerse de acuerdo con lo que pueden pagar las instituciones del Norte Global, los investigadores de regiones con menos recursos suelen quedar en desventaja económica. Aunque las exenciones deberían proporcionar cierto alivio, no son equitativas para los investigadores ni sostenibles para la mayoría de las revistas. Los requisitos para obtener exenciones o descuentos pueden ser restrictivos o complicados; muchos investigadores tienen dificultades para conseguirlos y la experiencia varía considerablemente de una editorial a otra. Muchas editoriales no pueden satisfacer las necesidades reales de los investigadores.

A medida que este modelo basado en APC continúa imponiendo una barrera económica a la publicación, el sector de la investigación en su conjunto debe afrontar la realidad de que los APC obstaculizan, en lugar de facilitar, la participación en la investigación. Aunque la intención de los APC era eliminar las barreras de acceso, la última década ha demostrado que trabajar dentro de un sistema construido sobre el prestigio, la exclusividad y la desigualdad no permite abordar eficazmente estos problemas (Farley, 2024 y 2025). Los financiadores suelen terminar preguntándose: ¿por qué estamos pagando?

Una nueva investigación de Delta Think pone de manifiesto una tendencia preocupante: los precios de los APC continúan aumentando sin que exista un incremento equivalente de su valor. Durante el último año, los precios de lista de los APC de las revistas completamente de acceso abierto aumentaron 6.8 % (frente al 6.4 % del año anterior), mientras que los APC de las revistas híbridas aumentaron 5 % (frente al 3 %). Aunque hace algunos años observamos incrementos más pronunciados, la trayectoria continúa siendo ascendente (Pollock y Staines, 2026).

Mientras los precios continúan aumentando, las editoriales también se ven sometidas a las presiones operativas derivadas de la IA —gestionar mayores volúmenes de manuscritos enviados y actualizar los procesos editoriales—, lo que dificulta aún más su capacidad para proporcionar mejores servicios a los investigadores.

A pesar de los esfuerzos del movimiento de acceso abierto por liberar el flujo del conocimiento, la apropiación comercial ha provocado un aumento de la desigualdad. Los financiadores y las instituciones académicas han actuado de buena fe para comprender mejor los costos reales y necesarios de la publicación, lo que, en teoría, debería permitir crear estructuras de precios o modelos de negocio equitativos. En la práctica, la mayoría de estos esfuerzos han fracasado. Solo las editoriales más comprometidas con el acceso abierto comparten sus costos o explican cómo fijan los precios de sus APC.

Muchas editoriales se oponen a la transparencia de precios utilizando la legislación antimonopolio como escudo. En un ejemplo reciente, el Journal Comparison Service de cOAlition S —denominado originalmente price transparency project («proyecto de transparencia de precios»), nombre que fue modificado por insistencia de las editoriales— dejó de operar en abril de 2025 debido a la disminución de la participación de las editoriales (cOAlition S, 2025).

No somos ingenuos; sabemos que las grandes editoriales comerciales no van a proporcionar información sobre sus costos. Precisamente porque esa transparencia no se producirá, debemos ser deliberados respecto de cómo gastamos nuestros fondos.

Carga administrativa y costos ocultos de los APC

Pagar los APC directamente con los presupuestos de las subvenciones resultó oneroso para los beneficiarios de financiamiento y los administradores de la Fundación Gates. Debido a la naturaleza impredecible de los volúmenes y calendarios de publicación, los beneficiarios frecuentemente tenían dificultades para calcular con precisión los costos de los APC, lo que generaba ajustes presupuestarios en las etapas finales y obligaba a los administradores a reabrir las subvenciones para añadir fondos, un proceso ineficiente que consumía mucho tiempo.

Incluir los APC dentro de los presupuestos de cada subvención también dificultaba mantener una visión clara, a nivel de toda la Fundación, del gasto total en APC, lo que limitaba la transparencia y la supervisión.

Para hacer frente a estos problemas, la Fundación Gates creó un fondo centralizado para procesar y dar seguimiento a los APC y eliminó la partida presupuestaria destinada a estos cargos de las subvenciones individuales. Esto eliminó la necesidad de reabrir las subvenciones para añadir recursos, pero introdujo una nueva carga: gestionar las facturas de APC en nombre de los beneficiarios.

Aunque algunas grandes editoriales ofrecían paneles de control que simplificaban las aprobaciones y los pagos, la mayoría no lo hacía. Como resultado, la Fundación, las editoriales y los investigadores tenían que mantener numerosos intercambios para recopilar y verificar la información necesaria para efectuar los pagos, complicando aún más los procedimientos administrativos e incrementando los costos generales.

Es importante señalar que, en promedio, la Fundación pagaba los APC de alrededor del 50 % de los artículos que declaraban financiamiento de Gates. El resto recibía otro tipo de apoyo económico para cubrir los costos de publicación.

Impacto del predominio de los APC en los modelos de publicación en acceso abierto

A medida que los APC se convirtieron en el modelo dominante de publicación en acceso abierto, desplazaron otros enfoques más equitativos y dificultaron que los modelos alternativos pudieran ampliarse. La decisión de la Fundación de dejar de pagar APC inevitablemente ejercerá presión sobre el ecosistema editorial en general, con efectos tanto positivos como desafiantes.

Aunque la intención es construir un sistema de acceso abierto más equitativo, reconocemos que los autores que no dispongan de fuentes alternativas para financiar los APC se enfrentarán, a corto plazo, a decisiones de publicación más difíciles. Sin embargo, nuestros datos muestran que los beneficiarios de nuestras subvenciones continúan encontrando formas de pagar los APC.

Además, la nueva política preserva deliberadamente la libertad de elección de los autores. Los autores no están obligados a elegir revistas que cobren APC. A medida que las distintas fuentes de recursos económicos que fluyen hacia las editoriales comiencen a consolidarse, ese flujo podría reflejar mejor los valores de los financiadores y las instituciones, generando una presión que incentive a las editoriales —especialmente a las grandes editoriales comerciales— a reducir sus precios.

Aunque publicar implica costos reales, cobrar a los investigadores miles de dólares para que su trabajo esté disponible en acceso abierto tiene sus raíces en estructuras coloniales y desiguales.

Hacia modelos de acceso abierto más equitativos

La decisión de la Fundación Gates de modificar su Política de Acceso Abierto forma parte de un movimiento más amplio para aportar mayor transparencia y sostenibilidad de costos a la publicación académica. Alejarse de los APC permite a la Fundación redirigir recursos hacia enfoques más equitativos, incluido el acceso abierto diamante.

Ya hemos comenzado a financiar iniciativas y organizaciones cuyo impacto sobre el ecosistema de investigación será más amplio que el de los artículos de revistas disponibles simplemente sin barreras de pago. Entre los beneficiarios recientes se encuentran comunidades que trabajan para establecer modelos de negocio alternativos de conocimiento abierto, como los Diamond Open Access Summits y la Subscribe to Open Community of Practice.

También estamos financiando el trabajo de Lyrasis, Big Ten Academic Alliance Libraries y California Digital Library para impulsar el acceso abierto diamante en Estados Unidos. En Europa, hemos proporcionado tres años de apoyo al European Diamond Capacity Hub.

Una subvención otorgada a la Public Library of Science (PLOS) permite a los autores financiados por Gates publicar sin pagar APC en cualquier revista de PLOS, al tiempo que amplía el apoyo a autores no financiados por Gates que publican en PLOS Global Public Health y que, de otro modo, necesitarían solicitar una exención.

Esto pone de manifiesto nuestro amplio compromiso de apoyar una transición hacia modelos de negocio más equitativos. PLOS es un socio natural para este tipo de iniciativas, ya que recientemente publicó un informe sobre un importante proyecto destinado a redefinir la publicación académica, que incluye un modelo de negocio «más allá del APC» (beyond the APC).

Nuestro objetivo es financiar un ecosistema que permita participar a todos los investigadores, no solo a quienes ya tienen el privilegio de recibir financiamiento de la Fundación Gates. A lo largo de este año anunciaremos un pequeño número de alianzas adicionales para avanzar en esta visión, con planes de ampliarlas cuidadosamente con el tiempo.

Para que este modelo tenga éxito, el sector debe dejar de reforzar enfoques que han demostrado ser desiguales o insostenibles. Nos alienta observar que otros financiadores, entre ellos Cancer Research UK, la Academia China de Ciencias, los National Institutes of Health (NIH) y UK Research and Innovation (UKRI), están reconsiderando su apoyo a los APC.

Ahora es el momento de que financiadores, instituciones, bibliotecas, editoriales y proveedores de infraestructura trabajen conjuntamente para construir un sistema más equitativo para compartir la investigación. Esto significa ir más allá de cambios aislados en las políticas y coordinar inversiones, incentivos y experimentación en torno a modelos que reduzcan las barreras económicas, aumenten la transparencia y fortalezcan la publicación liderada por la comunidad.

Ninguna organización puede transformar por sí sola el sistema, pero la acción colectiva puede redirigir los recursos hacia modelos de acceso abierto sostenibles, inclusivos y diseñados para servir a la comunidad mundial de investigación.


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Why the Gates Foundation Abandoned Article Processing Charges (and What They’re Doing Instead)

In 2024, the Gates Foundation updated their Open Access Policy to redirect funds from APCs to support more equitable models. Ashley Farley explains their thinking and vision for the future.

By Ashley Farley | 06.04.2026


When the Gates Foundation’s Open Access Policy was established, in 2015, the aim was to shift the ecosystem so that open access became the norm. In the years that followed, while open access output did increase, the overall ecosystem shifted in the wrong direction: costs rose sharply and commercial capture intensified.

In 2024, as the foundation reflected on what about the policy was working and what could be improved, we had two choices: to stay the course with a policy that wasn’t improving the broader ecosystem or to cease support for unsustainable practices. We chose to confront the systemic issues in open access publishing head-on, updating our policy to require Gates-funded research be shared as preprints. This change enabled the foundation to divest from restrictive article processing charges (APCs) and redirect resources toward more equitable and sustainable open access models.

In this article, I’ll explain why we made the change and describe where we plan to go from here.

The Glaring Inequities of APCs

APC pricing is often determined by the prestige of the journal brand and influenced by factors such as its rejection rate. A higher price does not guarantee a higher quality or more trustworthy article. Research has actually shown the inverse can be true, as high impact journals can have a higher retraction rate (Fang & Casadevall , 2011) (and don’t expect a retracted paper’s APC to be refunded).

As APC rates are typically set according to what institutions in the Global North can afford, researchers in less-resourced regions are often left at a financial disadvantage. While waivers are supposed to offer some relief, they are neither equitable for researchers nor sustainable for most journals. Eligibility for waivers or discounts can be limited or complicated; many researchers have trouble obtaining them, with the experience varying widely from publisher to publisher. Many publishers cannot meet researchers’ actual needs.

As this APC model continues to raise a financial barrier to publishing, the research industry at large must reckon with the reality that APCs impede rather than enable participation in research. While the intent of APCs was to break down access barriers, the last decade has shown that working within a system built on prestige, exclusivity, and inequity cannot effectively address these issues (Farley, 2024 and 2025). Funders are often left asking: what are we paying for?

New research from Delta Think highlights a troubling trend: APC prices continue to rise with no corresponding increase in value. Over the past year, fully open access APC list prices increased by 6.8 percent (up from 6.4 percent the previous year), and hybrid APCs rose by 5 percent (up from 3 percent). While we saw larger spikes a few years ago, the trajectory remains upward (Pollock & Staines, 2026).

As prices continue to increase, publishers are strained by the operational impacts of AI—managing higher submission volumes and updating editorial processes—further impeding their ability to deliver stronger services to researchers.

Despite the best efforts of the open access movement to free the flow of knowledge, commercial capture has led to increased inequity. Funders and academic institutions have acted in good faith to better understand the very real and necessary costs of publishing, which in theory should allow for the creation of equitable pricing structures or business models. In practice, most such efforts have failed. Only the most open-access-friendly publishers will share their costs or explain how they price their APCs. Many publishers push back on price transparency using antitrust law as a shield. In one recent example, cOAlition S’s Journal Comparison Service (originally called the “price transparency project”—the name was changed at the insistence of publishers) was sunsetted in April of 2025 due to dwindling participation by publishers (cOAlitionS , 2025).

We are not naïve; we know that major commercial publishers are not going to provide cost information. Precisely because that transparency is not forthcoming, we must be intentional about how we spend our funds.

Administrative Burden and Hidden Costs of APCs

Paying for APCs directly from grant budgets proved to be burdensome for Gates Foundation grantees and administrators. Due to the unpredictable nature of publishing volumes and timelines, grantees frequently struggled to estimate APC costs accurately, leading to late-cycle budget adjustments and requiring administers to reopen grants to add funds—an inefficient and time-consuming process. Embedding APCs within individual grant budgets also made it difficult to maintain a clear, foundation‑wide view of total APC spending, limiting transparency and oversight.

To address these challenges, the Gates Foundation created a centralized fund to process and track APCs and removed the APC budget line item from individual grants. This eliminated the need to reopen grants for additional funds, but it introduced a new burden: managing APC invoices on behalf of grantees. While some large publishers offered dashboards that streamlined approval and payments, most did not. As a result, the foundation, publishers, and researchers engaged in extensive back-and-forth to collect and verify the information needed for payment, further complicating administrative procedures and increasing overall costs.

It’s important to note that, on average, the foundation paid APCs for around 50 percent of the articles that cited Gates funding. The rest received other financial support for publishing costs.

Impact of APC Dominance on Open Access Publishing Models

As APCs became the dominant model for open access publishing, they crowded out other, more equitable approaches and made it difficult for alternative models to scale. The foundation’s decision to stop paying APCs will inevitably put pressure on the broader publishing ecosystem, with both positive and challenging effects.

While the intention is to build a more equitable open access system, we recognize that authors without access to alternative funding for APCs will face tougher publishing choices in the short term. But our data shows that grantees continue to find ways to pay for APCs. And the new policy intentionally preserves author choice. Authors are not required to choose journals that levy APCs. As the various financial streams that flow to publishers start to consolidate, that flow could better reflect the values of funders and institutions, creating pressure that encourages publishers—especially large commercial ones—to reduce their prices. Although publishing carries real costs, charging researchers thousands of dollars to make their work openly available is rooted in inequitable, colonial structures.

Shifting Toward More Equitable Open Access Models

The Gates Foundation’s decision to change its Open Access Policy is part of a broader movement to bring greater transparency and cost-sustainability to scholarly publishing. Stepping away from APCs allows the foundation to redirect resources toward more equitable approaches, including diamond open access.

We have already begun funding work and organizations whose impact on the research ecosystem will be broader than that of unpaywalled journal articles. Recent grantees include communities that are working to establish alternative open knowledge business models, such as the Diamond Open Access Summits and the Subscribe to Open Community of Practice. We are also funding work by Lyrasis, the Big Ten Academic Alliance Libraries, and the California Digital Library to advance diamond open access in the United States.. In Europe, we have provided three years of support to the European Diamond Capacity Hub. A grant awarded to the Public Library of Science (PLOS) allows Gates-funded authors to publish APC-free in any PLOS journal while expanding support to non-Gates authors in PLOS Global Public Health who would otherwise need a waiver. This underscores our broad commitment to supporting a shift to more equitable business models. PLOS is a natural partner in such work as they have recently published a report on a large project to redefine publishing, which includes a “beyond the APC” business model.

Our goal is to fund an ecosystem that allows all researchers—not just those already privileged to be Gates Foundation grantees—to participate. Over the course of this year, we will announce a small number of additional partnerships to advance this vision, with plans to scale thoughtfully over time.

For this model to succeed, the sector must stop reinforcing approaches that have proven inequitable or unsustainable. We are encouraged to see other funders, including Cancer Research UK, Chinese Academy of Sciences, National Institutes of Health, and UKRI, rethinking APC support .

Now is the moment for funders, institutions, libraries, publishers, and infrastructure providers to work together to build a more equitable system for sharing research. That means moving beyond isolated policy changes and coordinating investments, incentives, and experimentation around models that reduce financial barriers, increase transparency, and strengthen community-led publishing. No single organization can shift the system alone, but collective action can redirect resources toward open access approaches that are sustainable, inclusive, and built to serve the global research community.

References

cOAlitionS. (2025). cOAlition S to sunset the Journal Comparison Service in April 2025. https://www.coalition-s.org/coalition-s-to-sunset-the-journal-comparison-service-in-april-2025/

Fang, F.C., & Casadevall, A. (2011). Retracted science and the retraction index. Infection and Immununity, 79:10. https://doi.org/10.1128/iai.05661-11

Farley, A. (2024). Community over commercialization: What should the future of open access publishing look like? Medium. https://medium.com/@ashleydfarley/community-over-commercialization-what-should-the-future-of-open-access-publishing-look-like-f4c7a4f79093

Farley, A. (2025). Rethinking equity in open access: The Gates Foundation’s policy refresh. Medium. https://medium.com/@ashleydfarley/rethinking-equity-in-open-access-the-gates-foundations-policy-refresh-b9b763801f1b

Pollock, D., & Staines, H. (2026). News & views: Open access charges – When “on trend” still means higher spend. Delta Think. https://www.deltathink.com/news-views-open-access-charges-when-on-trend-still-means-higher-spend

10.1146/katina-060426-1

Ashley Farley is the senior officer of knowledge and research services at the Gates Foundation. In this capacity she leads the foundation’s Open Access Policy’s implementation and associated initiatives. She completed her masters in library and information sciences through the University of Washington’s Information School. She has a deep passion for open access, believing that freely accessible knowledge has the power to improve and save lives. 

jueves, 13 de agosto de 2026

Del parasitismo a la simbiosis: escapar de la presión de las editoriales con fines de lucro mediante el acceso abierto diamante

Publicado en The Scholarly Kitchen
https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/07/16/guest-post-from-parasitism-to-symbiosis-escaping-peer-pressure-and-for-profit-publishers-through-diamond-open-access/?informz=1&nbd=567d61ec-36ea-4197-85eb-43e2bd36d175&nbd_source=informz 





Artículo invitado — Del parasitismo a la simbiosis: escapar de la presión entre pares y de las editoriales con fines de lucro mediante el acceso abierto diamante

Por Camille Thomas y Romain Vaucher
16 de julio de 2026

Nota de los editores: La publicación de hoy fue escrita por Camille Thomas y Romain Vaucher. Camille es investigadora en biogeociencias en la Universidad de Berna. Romain es profesor titular de Sedimentología en la Universidad James Cook, Australia.

Los ecosistemas surgen de las interacciones entre grupos de organismos y su entorno. Desde nuestra perspectiva humana, solemos describirlos como equilibrados o alterados, pero en realidad nunca son estáticos. Cambian constantemente y atraviesan estados dinámicos, a veces frágiles, tanto en el tiempo como en el espacio. Algunas especies aparecen y otras desaparecen; llegan nuevos depredadores, mientras otras migran o se extinguen. A medida que cambian las condiciones ambientales, organismos que antes estaban limitados pueden expandirse y comienzan a tomar forma interacciones completamente nuevas. Cuando estas condiciones ambientales se modifican de manera más drástica, sus efectos se propagan por todo el sistema. Las relaciones existentes se reconfiguran y pueden surgir nuevas conexiones ecológicas. En este sentido, el cambio no solo es una fuente de alteración, sino también un motor de innovación.

En muchos aspectos, las industrias humanas y las economías asociadas a ellas funcionan de manera semejante a los ecosistemas. Términos como alteración, evolución y dinámicas depredador-presa se utilizan habitualmente para describir sus interacciones. Durante las últimas décadas, la propia industria de la publicación científica ha experimentado grandes transformaciones «ambientales», que han desencadenado respuestas evolutivas rápidas y de amplio alcance.

El auge de la publicación en acceso abierto, impulsado por una demanda creciente y reforzado por los mandatos de los organismos financiadores, reconfiguró rápidamente el ecosistema de la publicación científica. Las revistas basadas en suscripciones vieron disminuir una fuente fundamental de recursos, a medida que las instituciones y los investigadores fueron presionados para cumplir con las nuevas políticas.

Algunos actores se adaptaron ocupando nuevos nichos, mediante el lanzamiento de revistas completamente de acceso abierto dorado o el desarrollo de modelos híbridos, es decir, revistas que dependen del sistema de suscripción, pero que también ofrecen una vía de acceso abierto dorado. Las grandes editoriales con fines de lucro, que en algún momento parecían estar en peligro, demostraron una gran capacidad de adaptación (Larivière, Haustein y Mongeon, 2015; Butler et al., 2023). Al introducir cargos por procesamiento de artículos para publicar mediante la vía dorada, trasladaron el costo de la publicación a los autores y sus instituciones, convirtiendo el acceso abierto en una nueva fuente estable de ingresos (Frank, Foster y Pagliari, 2023).

Las grandes transiciones suelen dar lugar a nuevas interacciones. En la publicación científica, los investigadores fueron impulsados a explorar nuevos espacios editoriales, en ocasiones menos prestigiosos o con recompensas menos inmediatas, pero potencialmente más sostenibles a largo plazo. El acceso abierto verde fue una de las primeras estrategias de adaptación. Requería pocos cambios en las prácticas de publicación y permitía cumplir con los mandatos de acceso abierto mediante repositorios institucionales. Sin embargo, más que una verdadera solución, ha funcionado en gran medida como un refugio temporal durante un periodo de alteración.

Los autores que deciden utilizar la vía verde depositan su manuscrito sin maquetar en plataformas de acceso abierto, por ejemplo, repositorios institucionales, después de que este ha sido aceptado en una revista que no es de acceso abierto. De este modo, cumplen con los mandatos de acceso abierto de los organismos financiadores. Como resultado, el artículo queda disponible en internet en dos formatos diferentes: i) un archivo PDF cuidadosamente maquetado detrás de un muro de pago, y ii) una versión sin formato en una plataforma institucional, cuyo acceso suele retrasarse, tal como exigen algunas revistas que aplican periodos de embargo a los manuscritos aceptados. La dinámica subyacente de los recursos permanece prácticamente inalterada. Las instituciones continúan pagando suscripciones y, al mismo tiempo, cubren los cargos por procesamiento de artículos de la vía dorada.

Paralelamente, las universidades invierten en la construcción y el mantenimiento de repositorios. La opción verde, que inicialmente funcionó como un nicho de transición, se ha convertido ahora en un refugio cómodo que retrasa transformaciones sistémicas más profundas (Vaucher y Thomas, 2026). En este ecosistema cambiante, los actores dominantes no han desaparecido; se han adaptado. Varias décadas después, sus ganancias se han disparado (Suarez y McGlynn, 2017; Khoo, 2019). Los antiguos depredadores dominantes extraen ahora valor por múltiples vías y se asemejan cada vez más a los parásitos descritos por Walter y Mullins (2019) dentro del sistema que siguen configurando.

Durante la transición hacia el acceso abierto surgieron nuevas «especies» que desafiaron el dominio de las editoriales tradicionales con fines de lucro mediante modelos marcadamente parasitarios: recurrían a fondos públicos a través de cargos elevados por procesamiento de artículos, pero ofrecían un valor añadido limitado, como una supervisión editorial mínima, una selección deficiente y salvaguardas insuficientes frente a prácticas poco éticas. Actores como Hindawi, MDPI y Frontiers ocuparon rápidamente este nicho (Enserink, 2015; Oviedo-García, 2021; Nicholas et al., 2023). Su modelo resultó difícil de competir: era eficiente, escalable y estaba perfectamente alineado con las presiones que enfrentan los investigadores sometidos al régimen de «publicar o perecer» (Hanson et al., 2024).

Una publicación más rápida, procesos de aceptación previsibles y tarifas relativamente estandarizadas ejercieron una fuerte atracción (Horbach, Ochsner y Kaltenbrunner, 2022). Las editoriales consolidadas no tardaron en adoptar estrategias similares. En lugar de resistirse, incorporaron estas dinámicas tróficas a sus propios modelos y aprovecharon su prestigio para justificar cargos por procesamiento de artículos aún más elevados (Butler et al., 2023). Surgieron nuevas revistas que capitalizaron el reconocimiento de marca para comercializar la visibilidad como un producto premium, como ocurre con Nature y su lista cada vez más extensa de revistas especializadas por temas, cuyas tarifas han alcanzado niveles sin precedentes («Nature Neuroscience offers OA publishing»).

En este sistema, los investigadores quedan atrapados en ciclos de retroalimentación que se aceleran y en los que la supervivencia depende de una participación continua. Sin embargo, al igual que en los sistemas ecológicos, una abundancia excesiva de estrategias extractivas puede desestabilizar el conjunto, y cuando la extracción de recursos supera su regeneración, los ecosistemas se debilitan. La publicación académica se encuentra en una fase de este tipo, en la que la sostenibilidad a largo plazo cede ante las ganancias inmediatas. No obstante, el sistema está lejos del equilibrio. Por una parte, resulta difícil escapar de las dinámicas parasitarias, ya que están integradas en los mecanismos globales de evaluación de la investigación. Por otra, están surgiendo nuevas «especies» que coevolucionan dentro de nichos diferenciados.

Por ejemplo, algunos sectores del ecosistema de investigación chino operan bajo restricciones e incentivos diferentes, presumiblemente derivados de la ausencia actual de acuerdos transformativos y de una fuerte preferencia nacional en las decisiones económicas, y muestran una adhesión limitada e incluso decreciente a los modelos de acceso abierto dorado. A medida que su influencia en la ciencia mundial continúa creciendo, su presencia transformará inevitablemente las interacciones en todo el sistema. Sigue siendo una pregunta abierta cómo se adaptarán otros ecosistemas a este cambio de equilibrio.

Al mismo tiempo, los organismos nacionales e internacionales de financiamiento están cultivando activamente nichos alternativos. Estos se basan en modelos dirigidos por académicos, financiados con recursos públicos e impulsados por las comunidades, especialmente el acceso abierto diamante: gratuito tanto para publicar como para leer, preserva la propiedad de los autores y su derecho a compartir libremente su trabajo. En Europa, iniciativas como DIAMAS y el European Diamond Capacity Hub están sentando las bases de esta transición, paralelamente a esfuerzos más amplios para reformar la evaluación de la investigación, como las declaraciones de San Francisco y Estocolmo (Sabel y Larhammar, 2025).

Estos avances tienen el potencial de redefinir los parámetros ambientales de la publicación académica. El acceso abierto diamante ofrece una vía para abandonar las dinámicas extractivas. Aunque durante mucho tiempo permaneció limitado a iniciativas relativamente artesanales e impulsadas por las comunidades, esta situación podría estar cambiando. Los formatos actuales de publicación, como PDF y HTML, no son técnicamente complejos en sí mismos y, aunque publicar implica costos editoriales y de infraestructura, estos formatos no son intrínsecamente costosos. Con el aumento de la inversión pública en infraestructuras compartidas, actualmente existen las condiciones para una transformación más amplia. El siguiente paso evolutivo quizá no dependa de la tecnología ni del financiamiento, sino de que los propios investigadores decidan ocupar este nicho emergente. A medida que se multiplican los incentivos y las iniciativas, cabría esperar que prevalecieran los modelos más sostenibles. Sin embargo, los ecosistemas antropogénicos rara vez evolucionan únicamente de acuerdo con principios racionales o guiados por la sostenibilidad. Otras presiones selectivas, como el prestigio, la inercia y las ganancias a corto plazo, continúan moldeando sus trayectorias.

Por ahora, solo unas cuantas disciplinas dependen de estos mecanismos alternativos, mientras que otras comienzan lentamente la transición. Sin embargo, las áreas de investigación con mayor financiamiento permanecen atrapadas en dinámicas que ellas mismas crearon involuntariamente hace relativamente poco tiempo, semejantes a las interacciones clásicas entre depredadores y presas, pero que, desde una perspectiva ecológica externa, se inclinan cada vez más hacia el parasitismo. La última gran transición no estuvo impulsada únicamente por principios, sino por incentivos: los mandatos y los requisitos de financiamiento alejaron al sistema de los modelos basados en suscripciones y lo orientaron hacia el acceso abierto.

En la actualidad comienza a tomar forma una transformación semejante. Con infraestructuras que ahora surgen en las bibliotecas universitarias y esfuerzos coordinados para construir un marco viable, vuelven a reunirse las condiciones necesarias para el cambio. Por consiguiente, la siguiente etapa puede depender menos de las restricciones estructurales que de una elección colectiva. Los investigadores pueden seguir tolerando estas interacciones extractivas, casi vampíricas, o avanzar hacia modelos más simbióticos, como los ofrecidos por el acceso abierto diamante, en los que el valor se comparte de manera ética en lugar de ser absorbido.

Los ecosistemas no cambian únicamente por intención, sino mediante la selección.

La pregunta ahora es sencilla: ¿qué modelo elegiremos sostener?

Nota de los autores: Este texto está inspirado, sin ningún pudor, en el hermoso artículo de Walter y Mullins (2019), publicado en Molecular Biology of the Cell.



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Guest Post — From Parasitism to Symbiosis: Escaping Peer-Pressure and For-Profit Publishers Through Diamond Open Access


By Camille Thomas, Romain VaucherJul 16, 2026


Editors’ note: Today’s post is by Camille Thomas and Romain Vaucher. Camille is a biogeosciences researcher at the University of Bern. Romain is a Senior Lecturer in Sedimentology at James Cook University, Australia.

Ecosystems emerge from the interactions between groups of organisms and their environment. From our human perspective, we often describe them as either balanced or disrupted, but in reality, they are never static. They are constantly shifting, moving through states that are dynamic, sometimes fragile, across both time and space. Species come and go with new predators arriving, others migrating or disappearing. As environmental conditions change, previously constrained organisms can expand, and entirely new interactions begin to take shape. When these environmental conditions shift more dramatically, the effects ripple through the system. Existing relationships are reshaped, and new ecological connections can emerge. In this sense, change is not only a source of disruption, but also an engine for innovation.

In many ways, human industries and their associated economies function similarly to ecosystems. Terms such as disruption, evolution, and predator–prey dynamics are routinely borrowed to describe their interactions. Over the past decades, the scientific publishing industry has itself undergone major “environmental” shifts, triggering rapid and far-reaching evolutionary responses.

The rise of open access (OA) publishing, driven by growing demand and reinforced by funder mandates, rapidly reshaped the scientific publishing ecosystem. Subscription-based journals saw a key resource stream decline, as institutions and researchers were pushed to comply with new policies.

Some actors adapted by occupying new niches, launching fully Gold OA journals or developing hybrid models (i.e., journals relying on the subscription-based model while also offering a Gold OA, route). Large for-profit publishers, once seemingly at risk, proved highly resilient (Larivière, Haustein, & Mongeon, 2015; Butler, et al., 2023). By introducing article processing charges (APCs) to publish via the Gold OA route, they shifted the cost of publication onto authors and their institutions, turning OA into a new, stable resource stream (Frank, Foster, & Pagliari, 2023).

Major transitions often give rise to new interactions. In scientific publishing, researchers were pushed to explore new venues, sometimes less prestigious or immediately rewarding, but potentially more sustainable over time. Green OA was one of the first adaptive strategies. It required little change in publishing practices, allowing compliance with OA mandates through institutional repositories. Yet, rather than a true solution, it has largely functioned as a temporary refuge during a period of disruption.

Authors deciding to use the Green route submit their non-formatted manuscript to OA platforms (e.g., institutional repositories) after acceptance in a non-OA journal. Therefore, the authors are complying with OA mandates by funders. As a result, the article is available under two different formats on the web: i) a nicely formatted PDF beyond a paywall, and ii) a raw non-formatted version on an institutional platform, which has its access commonly delayed (as required by some journals applying embargo periods to their accepted manuscripts). The underlying resource dynamics remain largely unchanged. Institutions continue to pay subscription fees, while also covering APCs for Gold OA.

At the same time, universities invest in building and maintaining repositories. The Green OA option that initially served as a transitional niche has now become a comfortable shelter, one that delays deeper, systemic change (Vaucher & Thomas, 2026). In this evolving ecosystem, dominant actors have not disappeared; they have adapted. A few decades later, their profits have surged (Suarez and McGlynn 2017, Khoo 2019). Former apex predators now extract value through multiple pathways, increasingly resembling the parasites described by Walter & Mullins (2019) within the system they continue to shape.

During the OA transition, new “species” emerged, challenging the dominance of established for-profit publishers with models that leaned heavily toward parasitism, drawing on public funds through high APCs while offering limited added value (minimal editorial oversight, weak curation, and insufficient safeguards against unethical practices). Actors such as Hindawi, MDPI, and Frontiers rapidly occupied this niche (Enserink, 2015; Oviedo-García, 2021; Nicholas, et al., 2023). Their model proved difficult to compete with: efficient, scalable, and perfectly aligned with the pressures faced by researchers operating under a “publish or perish” regime (Hanson et al. 2024).

Faster publication, predictable acceptance pathways, and relatively standardized fees created a powerful pull (Horbach, Ochsner, and Kaltenbrunner 2022). It did not take long for established publishers to adopt similar strategies. Rather than resisting, they integrated these trophic dynamics into their own models, leveraging their prestige to justify even higher APCs (Butler, et al., 2023). New outlets emerged, capitalizing on brand recognition to market visibility as a premium product, like Nature and its ever-expanding list of topic-specific journals, with fees reaching unprecedented levels (“Nature Neuroscience offers OA publishing“).

In this system, researchers find themselves caught in accelerating feedback loops, where survival depends on continued participation. Yet, as in ecological systems, an overabundance of extractive strategies can destabilize the whole, and when resource extraction outpaces regeneration, ecosystems weaken. Scholarly publishing is in such a phase where long-term sustainability gives way to short-term gain. But it is far from balanced. On one hand, parasitic dynamics remain difficult to escape, as they are embedded in the global mechanics of research evaluation. On the other hand, new “species” are emerging and co-evolving within distinct niches.

For instance, parts of the Chinese research ecosystem operate under different constraints and incentives (presumably induced by the current lack of Transformative Agreements and strong influence of national preference regarding economic choices), showing limited and even decreasing alignment with Gold OA models. As their influence on global science continues to grow, their presence will inevitably reshape interactions across the system. How other ecosystems will adapt to this shifting balance remains an open question.

At the same time, national and international funding bodies are actively cultivating alternative niches. These rely on scholar-led, publicly funded, community-driven models: most notably the Diamond OA (free to publish, free to read, preserving author ownership, and the right to freely share their work). In Europe, initiatives such as DIAMAS and the European Diamond Capacity Hub are laying the groundwork for this transition, in parallel with broader efforts to reform research assessment (e.g., San Francisco and Stockholm declarations) (Sabel & Larhammar, 2025).

These developments have the potential to redefine the environmental parameters of scholarly publishing. Diamond OA offers a pathway out of extractive dynamics. While it has long remained confined to relatively artisanal, community-driven efforts, this may be changing. The current modes of publishing (PDF/HTML) are not technically complex in themselves and, although publishing involves editorial and infrastructural costs, these formats are not inherently expensive. With increasing public investment in shared infrastructures, the conditions are now in place for a broader shift. The next evolutionary step may not depend on technology or funding but on whether researchers themselves choose to occupy this emerging niche. As incentives and initiatives multiply, one might expect the most sustainable models to prevail. Yet, anthropogenic ecosystems rarely evolve according to rational or sustainability-driven principles alone. Other selective pressures like prestige, inertia, short-term gain continue to shape their trajectories.

For now, only a handful of disciplines rely on these alternative mechanisms, while others are slowly beginning to transition. Yet the most well-funded areas of research remain locked in dynamics they inadvertently created not so long ago, ones that resemble classic predator-prey interactions but that are increasingly drifting toward parasitism from an external ecological perspective. The last major transition was not driven by principle alone, but by incentives: mandates and funding requirements pushed the system away from subscription-based models toward open access.

Today, a similar shift is taking shape. With infrastructures now emerging in university libraries and coordinated efforts to build a viable framework, the conditions for change are once again being assembled. So the next phase may hinge less on structural constraints than on collective choice. Researchers can continue to tolerate these extractives, almost vampiristic interactions, or shift toward more symbiotic models such as those offered by Diamond OA, where value is ethically shared rather than siphoned.  Ecosystems do not change by intention alone, but by selection.

The question now is simple: which model will we choose to sustain?

Authors’ note: This piece is shamelessly inspired by the beautiful paper by Walter and Mullins (2019), published in Molecular Biology of the Cell.

CRediT: modelo para el reconocimiento de autorías. Aportes y retos

Publicado en blog I mpact of Social Sciences (London School of Economics-LSE) https://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2026/08/19/for-...