Mostrando entradas con la etiqueta Bielorrusia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bielorrusia. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de septiembre de 2026

UCRANIA reclama a SPRINGER-NATURE por continuar publicando revistas de RUSIA

Publicado en Retraction Watch
https://www.kyivpost.com/post/78893 






A pesar de su ruptura pública con Rusia, Springer continúa publicando revistas científicas rusas

En resumen: La propaganda más evidente puede influir en las masas, pero existe una variante más sutil dirigida a la comunidad académica a través de las publicaciones científicas. La editorial académica Springer Nature continúa difundiendo contenidos que incluyen narrativas cuestionables procedentes de instituciones rusas. El resultado es una operación de influencia sutil conocida como "transferencia de credibilidad" (credibility transfer).

Por David Kirichenko | 27 de junio de 2026

Cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala contra Ucrania en 2022, Springer Nature se unió a muchas instituciones occidentales al condenar la guerra. El gigante de la publicación académica anunció que suspendería las nuevas ventas en Rusia y Bielorrusia y expresó su apoyo a los investigadores ucranianos.

Sin embargo, más de cuatro años después, Springer continúa distribuyendo aproximadamente 200 revistas científicas rusas mediante una alianza con Pleiades Publishing, una empresa especializada en traducir y distribuir publicaciones académicas rusas a audiencias internacionales.

Springer Nature es una de las editoriales académicas más influyentes del mundo, con miles de revistas y libros publicados cada año, entre ellos la prestigiosa revista científica Nature.

Esta relación ha sido objeto de un creciente escrutinio. Un informe reciente elaborado por los académicos ucranianos Oleksii Plastun y Valeriia Kotelnykova sostiene que algunas de las revistas distribuidas mediante esta alianza están vinculadas a instituciones rusas sancionadas, reproducen narrativas del Kremlin e identifican territorios ucranianos ocupados como parte de Rusia.

Entre los ejemplos citados figura un artículo publicado en el Herald of the Russian Academy of Sciences, que, según los autores del informe, repetía narrativas habituales del Kremlin sobre Ucrania, incluidas afirmaciones acerca del nacionalismo ucraniano, la supuesta discriminación contra los rusoparlantes y la influencia de Occidente.

Springer rechaza la insinuación de que este acuerdo entre en conflicto con los regímenes de sanciones.

"Nos tomamos muy en serio el cumplimiento de las sanciones y no prestaremos servicios a ninguna organización ni haremos negocios con personas incluidas en listas de sanciones", respondió por correo electrónico Steven Inchcoombe, presidente del área de Investigación de Springer Nature.

Añadió:

"Al mismo tiempo, creemos que los investigadores de todo el mundo deben tener acceso a las ideas generadas globalmente. Con ese fin, seguimos las directrices independientes del Committee on Publication Ethics (COPE), de manera que los autores ubicados en territorios sujetos a sanciones, salvo cuando exista una prohibición expresa, puedan ofrecer sus trabajos a la comunidad científica internacional."

Los críticos sostienen que algunas de las revistas distribuidas mediante la alianza Springer-Pleiades están vinculadas con organizaciones sancionadas por gobiernos occidentales o afiliadas a instituciones estatales rusas.

La continuidad de ese acceso parece haber sido un objetivo deliberado de Pleiades. En una entrevista publicada en el sitio web de la Academia Rusa de Ciencias poco después del inicio de la invasión a gran escala, el director de Pleiades, Aleksandr Shustorovich, afirmó que las publicaciones científicas de la empresa se habían preservado porque representaban "precisamente el entorno científico ruso". Agregó que los investigadores rusos mantenían "el mismo acceso a los lectores occidentales que antes" y atribuyó a Springer Nature y a otras grandes editoriales el mérito de respaldar ese enfoque.

Douglas Davis, neurorradiólogo e investigador en salud global que ha trabajado ampliamente en iniciativas relacionadas con Ucrania, afirmó que los incentivos comerciales pueden explicar por qué estas alianzas académicas persisten pese a las tensiones geopolíticas.

"A muchas personas les sorprende que grandes editoriales continúen colaborando con actores controvertidos o publiquen material procedente de Estados autoritarios", señaló Davis. "Pero, desde mi perspectiva, estas organizaciones están impulsadas principalmente por incentivos comerciales. Su lealtad está dirigida a los ingresos económicos, no necesariamente a un conjunto determinado de principios políticos o éticos."

Plastun sostiene que el problema trasciende la simple publicación académica.

"Las publicaciones científicas son posiblemente más peligrosas porque llevan el sello de la objetividad", afirmó. "Al mantener estas revistas, el Kremlin logra infiltrarse en bases de datos internacionales como Scopus y Web of Science, garantizando que las narrativas financiadas por el Estado ruso queden archivadas como si fueran conocimiento científico, y no como simples emisiones de medios estatales."

El informe identificó cerca de 400 casos, entre 2022 y 2025, en los que territorios ucranianos ocupados —entre ellos Sebastopol, Simferópol y Donetsk— aparecían registrados como parte de Rusia.

"Al permitir que revistas rusas atribuyan universidades y científicos ucranianos ubicados en territorios ocupados como si fueran propios, Springer Nature contribuye al borrado de la identidad académica y de la soberanía ucranianas en el escenario internacional", afirmó Plastun.

Su investigación encontró que las referencias a Sebastopol como ciudad rusa pasaron del 0 % de las publicaciones en 2013 al 100 % en 2025.

Springer ha defendido su tratamiento de las disputas territoriales señalando en su sitio web que mantiene una postura neutral respecto a las reclamaciones de jurisdicción reflejadas en las afiliaciones institucionales y en los mapas publicados.

Igor L. Markov, vicepresidente del consejo directivo de la American Coalition for Ukraine y autor de libros publicados anteriormente por Springer, afirmó que las referencias reiteradas a ciudades ucranianas ocupadas como si fueran rusas pueden modificar gradualmente la percepción internacional.

"Etiquetar ciudades ocupadas como Sebastopol o Simferópol como ciudades rusas en revistas científicas normaliza reclamaciones territoriales que carecen de fundamento jurídico", explicó Markov. "Cuando las personas ven esto una y otra vez, cambian sus supuestos básicos sobre qué cuestiones siguen siendo objeto de disputa y cuáles consideran ya resueltas."

El politólogo Branislav Slantchev sostiene que las campañas de influencia dependen menos de la propaganda abierta que de la llamada "transferencia de credibilidad", es decir, el proceso mediante el cual determinadas narrativas adquieren legitimidad porque son difundidas por instituciones consideradas confiables en lugar de por medios de comunicación estatales.

Los críticos argumentan que las revistas académicas pueden ser especialmente influyentes porque son citadas por investigadores, indexadas por motores de búsqueda y utilizadas cada vez más como material de referencia por sistemas de inteligencia artificial.

Ilona Sologub, editora de VoxUkraine, señaló que muchas instituciones científicas rusas siguen integradas en el ecosistema mundial de investigación a pesar de la guerra.

"Los científicos rusos siguen considerando las publicaciones en revistas científicas occidentales como un indicador clave de desempeño utilizado para evaluar tanto a los investigadores como a las instituciones", afirmó.

Consultado sobre si la editorial estaba revisando la alianza, Inchcoombe respondió que Springer evalúa periódicamente su cartera de revistas.

"Como es habitual en nuestra industria, revisamos regularmente nuestro portafolio de revistas, tanto aquellas de nuestra propiedad como las que distribuimos en nombre de terceros. De conformidad con el Código de Buenas Prácticas para la Transferencia de Revistas de NISO, cualquier cambio previsto para 2027 será comunicado más adelante este año."

El Código de Transferencia de NISO es un marco de buenas prácticas desarrollado conjuntamente por editoriales y bibliotecas para orientar los procesos de transferencia de propiedad y distribución de revistas científicas.

Este calendario resulta significativo. De acuerdo con el folleto informativo para la oferta pública inicial (IPO) de Springer Nature de 2024, el actual acuerdo de distribución con Pleiades tiene vigencia hasta diciembre de 2026. La decisión de Springer sobre si renovará o no ese acuerdo después de 2026 determinará, en última instancia, si los críticos consideran que la alianza fue simplemente un legado temporal del pasado o una decisión deliberada.


David Kirichenko es periodista independiente especializado en Europa del Este. Puede encontrarse en la red social X bajo el usuario @DVKirichenko.


……………………………………………………………

Despite Public Break With Russia, Springer Continues Publishing Russian Journals

In brief: Blatant propaganda may work on the masses, but a more subtle variant aimed at the intelligentsia occurs through scholarly publications. The academic publisher Springer Nature continues to convey questionable talking points from Russian institutions. The result is a subtle influence operation known as “credibility transfer.”

by David Kirichenko | June 27, 2026


When Russia launched its full-scale invasion of Ukraine in 2022, Springer Nature joined many Western institutions in condemning the war. The academic publishing giant announced it would halt new sales in Russia and Belarus and expressed support for Ukrainian researchers.

Yet more than four years later, Springer continues to distribute roughly 200 Russian scientific journals through a partnership with Pleiades Publishing, a company that specializes in translating and distributing Russian academic publications to international audiences.

Springer Nature is one of the world’s most influential academic publishers, producing thousands of journals and books annually, including the flagship scientific journal Nature.

That relationship has come under growing scrutiny. A recent report by Ukrainian scholars Oleksii Plastun and Valeriia Kotelnykova argues that some journals distributed through the partnership are linked to sanctioned Russian institutions, repeat Kremlin narratives, and identify occupied Ukrainian territories as part of Russia. 

Among the examples cited is an article published in the Herald of the Russian Academy of Sciences that, according to the report’s authors, repeated familiar Kremlin narratives about Ukraine, including claims about Ukrainian nationalism, discrimination against Russian speakers, and Western influence.

Springer disputes the implication that the arrangement conflicts with sanctions.

“We take sanctions compliance extremely seriously and will not supply services to an organization or do business with people who are on a sanctions list,” Steven Inchcoombe, President of Research at Springer Nature, responded in a written email.

“At the same time, we believe that researchers around the world should have access to global ideas. To this end, we follow the independent COPE guidelines so that authors in sanctioned territories, unless prohibited, are able to offer their work to the wider community.”

Critics argue that some journals distributed through the Springer-Pleiades partnership are linked to organizations that have been sanctioned by Western governments or are affiliated with Russian state institutions.

The continuation of that access appears to have been a deliberate objective of Pleiades. In an interview published on the Russian Academy of Sciences website shortly after Russia’s full-scale invasion, Pleiades chief Aleksandr Shustorovich said the company’s scientific publications had been preserved with the understanding that they represented “precisely the Russian scientific environment.” He added that Russian researchers retained “the same access to Western readers as before” and credited Springer Nature and other major publishers for supporting that approach.

Douglas Davis, a neuroradiologist and global health researcher who has worked extensively on Ukraine-related initiatives, said commercial incentives may help explain why academic partnerships often persist despite geopolitical tensions.

“People are surprised when major publishers continue to work with controversial actors or publish material from authoritarian states,” Davis said. “But from my perspective, these organizations are driven primarily by commercial incentives. Their loyalty is to revenue, not necessarily to any particular set of political or ethical principles.”

Plastun argues the issue is not simply about academic publishing.

“Academic publishing is arguably more dangerous because it carries the seal of objectivity,” he said. “By maintaining these journals, the Kremlin successfully infiltrates global databases like Scopus and Web of Science, ensuring that Russian state-funded narratives are archived as scientific fact rather than state media broadcasts.”

The report identified nearly 400 cases between 2022 and 2025 in which occupied Ukrainian territories, including Sevastopol, Simferopol and Donetsk, were listed as part of Russia.

“By allowing Russian journals to claim Ukrainian universities and scientists in occupied territories as their own, Springer Nature aids in the erasure of Ukrainian academic identity and sovereignty on the global stage,” Plastun said.

His research found that references to Sevastopol as a Russian city rose from 0% of publications in 2013 to 100% by 2025.

Springer has defended its handling of territorial disputes by stating on its website that it remains neutral regarding jurisdictional claims reflected in published affiliations and maps.

Igor L. Markov, vice chair of the board of directors of the American Coalition for Ukraine and an author whose books have previously been published by Springer, said repeated references to occupied Ukrainian cities as Russian can gradually shape international perceptions.

“Labeling occupied cities like Sevastopol or Simferopol as Russian in academic journals normalizes territorial claims that have no legal basis,” Markov said. “When people see this over and over, it shifts baseline assumptions about what is contested and what is settled.”

Political scientist Branislav Slantchev argues that influence campaigns often rely less on overt propaganda than on “credibility transfer” – the process by which narratives gain legitimacy when they are transmitted through trusted institutions rather than state media. Critics argue that academic journals can be particularly influential because they are cited by researchers, indexed by search engines and increasingly used as reference material by AI systems.

Ilona Sologub, editor of VoxUkraine, said many Russian scientific institutions remain integrated into the global research ecosystem despite the war. “Russian scientists still have publications in Western research journals as a key performance metric used to evaluate researchers and institutions,” she said.

Asked whether the publisher was reviewing the partnership, Inchcoombe said Springer regularly evaluates its journal portfolio.

“As is customary in our business, we regularly review our journal portfolio – both those that we own and those we distribute on behalf of third parties,” he said. “In accordance with the NISO Transfer Code of Practice, any changes for 2027 will be communicated later this year.”

The NISO Transfer Code of Practice is an industry framework developed by publishers and librarians to guide journal ownership and distribution transfers.

That timeline is significant. According to Springer Nature’s 2024 IPO prospectus, the company’s current distribution agreement with Pleiades runs through December 2026. Whether Springer renews the agreement after 2026 may ultimately determine whether critics view the partnership as a temporary legacy arrangement or a deliberate choice.

David Kirichenko

David Kirichenko is a freelance journalist covering Eastern Europe. He can be found on the social media platform X @DVKirichenko.


lunes, 4 de noviembre de 2024

ALEMANIA: Academia en formato guerra mundial

Publicado en German-Foreign-Policy.com
https://www.german-foreign-policy.com/en/news/detail/9598 


  • El primer paso fue limitar toda cooperación académica con Rusia. Luego vinieron las medidas para restringir la cooperación científica con China, incluido el trabajo de científicos chinos en Alemania. Mientras el Gobierno alemán persigue su "Zeitenwende", Stark-Watzinger (ministra de educación) declara que este "punto de inflexión" de línea dura implica la "armonización" de la esfera académica "con nuestros intereses de política de seguridad".

  • El Ministerio de Educación alemán de Stark-Watzinger lleva mucho tiempo a la ofensiva contra la cooperación académica y de investigación con China. Ya en junio de 2022, el ministro hizo un llamamiento para "trazar límites claros... en áreas sensibles" de cooperación. Esto se aplicaba "en general allí donde pudiéramos estar ayudando a China a obtener una ventaja en la competencia entre diferentes sistemas"

  • El siguiente paso que dio el ministerio de Stark-Watzinger fue intervenir en el conflicto en torno a las protestas contra la matanza de Gaza

  • El intento de obligar a las universidades a plegarse a la línea política del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán se ha topado inicialmente con una resistencia generalizada. 


Academia en formato guerra mundial


Continúan las protestas contra los intentos del Ministerio de Educación alemán de disciplinar a los académicos políticamente insumisos. Desde hace dos años aumenta la presión sobre las universidades para que sigan la línea de la política exterior.


24 Jun 2024


BERLÍN (información propia) - Continúan las protestas contra los esfuerzos del Ministerio Federal de Educación por disciplinar al personal universitario que considera políticamente indeseable. Altos funcionarios a las órdenes de la ministra de Educación, Bettina Stark-Watzinger (FDP), intentaron que las universidades berlinesas cancelaran la financiación disponible para determinados académicos. El motivo: firmaron una carta abierta en la que se oponían al desalojo violento de un campamento de protesta de Gaza en la FU de Berlín. Los firmantes insistían en la libertad de reunión y opinión garantizada por la Constitución. El ataque del Ministerio a los profesores berlineses ha desencadenado ahora una solidaridad generalizada, junto con llamamientos a la dimisión de Bettina Stark-Watzinger. Desde el principio de su mandato, Stark-Watzinger ha intentado de forma cada vez más agresiva alinear el panorama universitario alemán con la política del Ministerio Federal de Asuntos Exteriores. El primer paso fue limitar toda cooperación académica con Rusia. Luego vinieron las medidas para restringir la cooperación científica con China, incluido el trabajo de científicos chinos en Alemania. Mientras el Gobierno alemán persigue su "Zeitenwende", Stark-Watzinger declara que este "punto de inflexión" de línea dura implica la "armonización" de la esfera académica "con nuestros intereses de política de seguridad".


"Aislar al gobierno ruso"


La ministra federal de Educación, Bettina Stark-Watzinger, tomó la primera medida drástica para remodelar el panorama académico alemán inmediatamente después del ataque ruso a Ucrania. "Anunció el 25 de febrero de 2022 que se pondría fin de inmediato a la cooperación que existía desde hacía tiempo en el ámbito de la ciencia y la investigación, así como en el de la formación profesional. No importaba, insistió, que la cooperación en investigación con Rusia hubiera estado ayudando a "resolver retos globales como el cambio climático"[1] El objetivo, explicó un portavoz del ministerio, era "aislar al gobierno ruso en la medida de lo posible". La nueva "Zeitenwende" alemana se aplicaría también a las relaciones con Bielorrusia[2]. La postura oficial del Ministerio de Educación es ahora que cualquier "diálogo sobre política de investigación" permanece "suspendido". "Los proyectos de investigación en colaboración... respetando los marcos legales... se han terminado" o "continuarán sin la participación de los socios rusos o bielorrusos"[3]. Esta medida, añadió, había sido "respaldada por las organizaciones científicas y de investigación de Alemania y por la Conferencia Permanente de Ministros de Educación y Asuntos Culturales de los Estados federados".  


Consideraciones geoestratégicas


El ministerio de Stark-Watzinger justifica formalmente las medidas con la afirmación de que "un país que libra una guerra de agresión... no puede ser un socio para Berlín"[4] Esto difícilmente puede ser cierto: ni se interrumpió la cooperación científica y de investigación con Estados Unidos tras su ataque a Irak en 2003, ni el Ministerio Federal de Educación consideró que la violación del derecho internacional tuviera consecuencias cuando la OTAN emprendió una guerra de agresión contra Yugoslavia en 1999 con participación alemana. Aparte de la cuestión de la hipocresía, Alemania está bastante aislada internacionalmente al imponer un boicot científico y de investigación a Rusia. El apoyo se limita a los gobiernos occidentales, mientras que los Estados BRICS, incluidos Brasil, India y Sudáfrica, mantienen su cooperación académica y científica con Moscú[5], al igual que Estados de Oriente Medio como Arabia Saudí[6] y numerosos países africanos[7]. La decisión de poner fin a toda cooperación con Moscú no se basa en ningún imperativo, sino que obedece únicamente a una calculada estrategia geoestratégica. 


¿Impedir que China tenga ventaja?


El Ministerio de Educación alemán de Stark-Watzinger lleva mucho tiempo a la ofensiva contra la cooperación académica y de investigación con China. Ya en junio de 2022, el ministro hizo un llamamiento para "trazar límites claros... en áreas sensibles" de cooperación. Esto se aplicaba "en general allí donde pudiéramos estar ayudando a China a obtener una ventaja en la competencia entre diferentes sistemas"[8] El Ministerio Federal de Educación seguirá en el futuro "asesorando a universidades e instituciones de investigación" sobre la cuestión de "lo que es aceptable y lo que no lo es". Cuando se le preguntó en una entrevista sobre "los campos... en los que nuestros investigadores no deberían o no podrían cooperar", Stark-Watzinger respondió: "Si yo fuera rector de una universidad, no soportaría un Instituto Confucio". Los Institutos Confucio son institutos culturales oficiales de la República Popular, equivalentes a los Institutos Goethe de Alemania en el extranjero. En agosto de 2023, el ministro redobló la apuesta, exigiendo en un artículo de opinión para el Frankfurter Allgemeine Zeitung que "la investigación alemana debe protegerse de China"[9]. 

La "Zeitenwende" llega a las universidades

Stark-Watzinger ha racionalizado esta postura afirmando que "la Zeitenwende exige un enfoque más estratégico", que en la práctica "haga compatible el preciado bien de la libertad académica con nuestros intereses de política de seguridad"[10]. Para lograrlo, "primero hay que hacer más por la seguridad de nuestra investigación". En particular, habría que frenar "la salida no deseada de conocimientos y tecnología hacia otros países". "Especialmente con respecto a China", era necesario, según el ministro, hacer "una evaluación aún más crítica de los riesgos y beneficios de la cooperación". Esto también se aplica a las actividades de los científicos chinos en las universidades alemanas. Las intervenciones eran sobre todo necesarias "en el caso de investigaciones relevantes para la seguridad y riesgos identificables de doble uso". "Si es necesario, desarrollaremos nuevos instrumentos en nuestro diálogo con la comunidad académica", escribió Stark-Watzinger. Por último, ha cuestionado la tradicional aversión a la investigación militar en muchas universidades alemanas, afirmando que "también debe reconsiderarse la estricta separación entre investigación civil y militar". Esto se aplica sobre todo a las "Zivilklauseln": las cláusulas civiles, que existen hoy en unas setenta universidades, se comprometen con la investigación pacífica. 

Derechos democráticos fundamentales

El siguiente paso que dio el ministerio de Stark-Watzinger fue intervenir en el conflicto en torno a las protestas contra la matanza de Gaza. El desencadenante fue una carta abierta de profesores de universidades berlinesas que se oponían al desalojo policial de un campamento de protesta en la Universidad Libre de Berlín. La política propalestina del campamento iba en contra de la política berlinesa en Oriente Medio, decididamente proisraelí. La orden de desalojo fue claramente una decisión política influida por la política del gobierno. "La libertad de reunión y la libertad de expresión", afirmaba la carta abierta de académicos y administradores, "son derechos democráticos fundamentales que deben protegerse, especialmente en las universidades"[11], "independientemente de que se esté de acuerdo o no con las reivindicaciones concretas del campamento de protesta". La carta abierta ha sido firmada ya por casi cuatrocientos académicos berlineses y más de mil miembros del personal de otras universidades. Stark-Watzinger arremetió desde el principio contra los firmantes: "Estamos consternados por esta declaración de los profesores de las universidades berlinesas", declaró en el diario Bild, propiedad de Springer[12]. 

Primeras protestas

Como se ha revelado recientemente, los altos funcionarios del Ministerio Federal de Educación no sólo exigieron que la carta abierta fuera objeto de un "examen jurídico interno sobre su posible relevancia penal", sino que empezaron a buscar la manera de imponer "consecuencias en virtud de la normativa sobre financiación". La idea, en otras palabras, es privar a los firmantes de la carta de los recursos necesarios para su trabajo. La insinuación de que cualquiera que pida libertad de reunión y libertad de opinión para los opositores a la guerra de Israel en Gaza está actuando ilegalmente en virtud de la Ley Fundamental representa un giro autoritario que ahora ha llevado a pedir la dimisión de Stark-Watzinger. Se la acusa de injerencia injustificada en la libertad académica. En otra carta abierta, firmada ya por más de tres mil académicos, se afirma que "retirar la financiación ad personam sobre la base de declaraciones políticas" constituye en sí mismo una violación de la Ley Fundamental[14] Esta evolución demuestra que el intento de obligar a las universidades a plegarse a la línea política del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán se ha topado inicialmente con una resistencia generalizada.  

Peticiones de dimisión

Se ha sabido que se pidió al personal del Ministerio que elaborara listas de personas que podrían ser sancionadas económicamente. La semana pasada, Stark-Watzinger culpó a su Secretaria de Estado, Sabine Döring, de iniciar planes para imponer "consecuencias en virtud de la normativa de financiación" y la destituyó. Sin embargo, las protestas contra su conducta en el cargo continúan y las peticiones de dimisión son cada vez más fuertes.


***************************************************

Academia in world war format

Protests continue against attempts by Germany’s education ministry to discipline politically non-compliant academics. For two years pressure has grown on universities to toe the line on foreign policy.

24 Jun 2024

BERLIN (own report) - Protests are ongoing against the Federal Ministry of Education’s efforts to discipline university staff it considers politically undesirable. Senior civil servants under Education Minister Bettina Stark-Watzinger (FDP) attempted to have Berlin universities cancel the funding available for specified academics. The reason: they signed an open letter objecting to the violent eviction of a Gaza protest camp at the FU Berlin. The signatories were insisting on the constitutionally guaranteed freedom of assembly and opinion. The ministry’s attack on Berlin lecturers has now triggered widespread solidarity, along with calls for Bettina Stark-Watzinger to resign. From the very beginning of her time in office, Stark-Watzinger has sought ever more aggressively to align the German university landscape to the politics of the Federal Foreign Office. The first step was to cap all academic cooperation with Russia. Then came measures to restrict scientific cooperation with China, including the work of Chinese scientists in Germany. As the German government pursues its “Zeitenwende”, Stark-Watzinger declares this hawkish “turning point” to entail the “harmonisation” of the academic sphere “with our security policy interests”.   

“Isolate the Russian government”

Federal Education Minister Bettina Stark-Watzinger took the first drastic measure to reshape the German academic landscape immediately after the Russian attack on Ukraine. “The previous long-standing cooperation in science and research as well as in vocational training” would, she announced on 25 February 2022, be terminated straightaway. It mattered not, she insisted, that research cooperation with Russia had been helping to “solve global challenges such as climate change”.[1] The aim, a ministry spokesperson explained, was to “isolate the Russian government as far as possible”. Germany’s new “Zeitenwende” would also apply to relations with Belarus.[2] The official position of the education ministry is now that any “dialogue on research policy” remains “suspended”. “Collaborative research projects have ... while respecting legal frameworks ... now been terminated” or would "be continued without the participation of the Russian or Belarusian partners”.[3] This move had, she added, been “endorsed by Germany’s science and research organisations and by the Standing Conference of the Ministers of Education and Cultural Affairs of the Länder”. 

Geostrategic considerations

Stark-Watzinger’s ministry formally justifies the measures with the assertion that “a country that wages a war of aggression ... cannot be a partner for Berlin”.[4] This can hardly be true: neither was science and research cooperation with the United States discontinued after its attack on Iraq in 2003, nor did the Federal Ministry of Education consider any consequences from the violation of international law when NATO prosecuted a war of aggression against Yugoslavia in 1999 with German participation. Apart from the question of hypocrisy, Germany is quite isolated internationally in imposing a science and research boycott on Russia. Support is limited to Western governments while the BRICS states, including Brazil, India and South Africa, are continuing their academic and scientific cooperation with Moscow,[5] as are Middle Eastern states such as Saudi Arabia [6] and numerous African countries.[7] The decision to cease all cooperation with Moscow is not based on any imperative but flows solely from a calculated geostrategic strategy. 

Preventing China from having an advantage?

Germany’s education ministry under Stark-Watzinger has long been on the offensive against academic and research cooperation with China. As early as June 2022, the minister called for “drawing clear boundaries ... in sensitive areas” of cooperation. This applied “in general wherever we might be helping China to gain an advantage in the competition between different systems.”[8] The Federal Ministry of Education will in future continue to “advise universities and research institutions” on the question of “what is acceptable and what is not”. When asked in an interview about “the fields ... in which our researchers should not or may not cooperate”, Stark-Watzinger replied, “If I were a university president, I would not put up with a Confucius Institute.” The Confucius Institutes are official cultural institutes of the People’s Republic, equivalent to Germany’s Goethe Institutes abroad. In August 2023, the minister doubled down, demanding in an opinion piece for the Frankfurter Allgemeine Zeitung that German “research must be protected from China”.[9]

“Zeitenwende” comes to the universities

Stark-Watzinger has rationalised this position by stating that “the Zeitenwende demands a more strategic approach”, which in practice “makes the precious good of academic freedom compatible with our security policy interests”.[10] To achieve this, “more must first be done for the security of our research.” In particular, “the unwanted outflow of expertise and technology to other countries” would have to be stemmed. “Especially with regard to China,” it was, claimed the minister, necessary to make “an even more critical assessment of the risks and benefits of cooperation”. This also applied to the activities of Chinese scientists at German universities. Interventions were above all needed “in the case of security-relevant research and identifiable dual-use risks”. “If necessary, we will develop new instruments in our dialogue with the academic community,” wrote Stark-Watzinger. Finally, she has questioned the traditional aversion to military research at many German universities, saying, “the strict separation between civil and military research must also be reconsidered.” This applied above all to the “Zivilklauseln”: the civil clauses, which exists in some seventy universities today, commits to peaceful research.  

Fundamental democratic rights

The next step taken by Stark-Watzinger’s ministry was to intervene in the conflict surrounding protests against the slaughter in Gaza. It was triggered by an open letter from lecturers at Berlin universities which opposed the police eviction of a protest camp at the Free University of Berlin. The pro-Palestinian politics of the camp ran counter to Berlin’s determinedly pro-Israel Middle East policy. The order to evict was clearly a political decision influenced by government policy. “Freedom of assembly and freedom of expression,” affirmed the open letter from academics and administrators, “are fundamental democratic rights that must be protected, especially at universities.”[11] This applies “regardless of whether you agree with the specific demands of the protest camp.” The open letter has now been signed by almost four hundred Berlin academics and more than a thousand staff from other universities. Stark-Watzinger went on the attack against the signatories from the outset: “We are appalled by this statement from lecturers at Berlin universities,” she was quoted as saying in the Springer-owned Bild daily.[12] 

First protests

As has recently been revealed, the top civil servants at the Federal Ministry of Education not only demanded that the open letter be subject to an internal “legal examination into possible criminal relevance”, but also began looking for ways to impose “consequences under the regulations on funding”. The idea, in other words, is to deprive the letter’s signatories of the resources needed for their work. And ministry officials even doubted whether “the university lecturers are acting constitutionally within the scope of the Basic Law”.[13] The insinuation that anyone who calls for freedom of assembly and freedom of opinion for opponents of Israel’s Gaza war is acting unlawfully under the Basic Law represents an authoritarian turn that has now led to demands for Stark-Watzinger’s resignation. She is accused of unwarranted interference in academic freedom. A further open letter, now signed by over three thousand academics, states that “withdrawing funding ad personam on the basis of political statements” is itself a violation of the Basic Law.[14] This development shows that the attempt to force universities to toe the political line of the German Foreign Office has initially met with widespread resistance. 

Calls for resignation

It has emerged that ministry staff were asked to compile lists of individuals who could be financially sanctioned. Last week, Stark-Watzinger blamed her State Secretary, Sabine Döring, for initiating plans to impose “consequences under funding regulations” and sacked her. However, the protests against her conduct in office continue and calls for her resignation are getting louder.

 

[1] Klare Konsequenzen für den russischen Angriff. stark-watzinger.de 25.02.2022.

[2] BMBF friert Kooperation mit Russland und Belarus ein. bmbf.de 30.03.2022.

[3], [4] Russische Föderation und Belarus. bmbf.de.

[5] Kudzai Mashininga: Agreement boosts academic mobility across BRICS borders. universityworldnews.com 31.08.2023.

[6] Russia, Saudi Arabia agree to develop cooperation across various fields. tass.com 07.12.2023.

[7] Wagdy Sawahel: Africa-Russia HE cooperation plan reflects geopolitical tussles. universityworldnews.com 10.08.2023.

[8] Barbara Gillmann: „Man darf nicht naiv sein“ – Forschungsministerin rät Hochschulen zu radikalem Schritt gegen China. handelsblatt.com 16.06.2024.

[9], [10] Bettina Stark-Watzinger: Unsere Forschung vor China schützen. Frankfurter Allgemeine Zeitung 21.08.2024.

[11] Statement von Lehrenden an Berliner Universitäten. Berlin, Mai 2024.

[12] Heike Schmoll: Ein versuchter Befreiungsschlag. Frankfurter Allgemeine Zeitung 18.06.2024.

[13] John Goetz, Manuel Biallas: Als Reaktion auf Kritik: Bildungsministerium wollte Fördermittel streichen. daserste.ndr.de 11.06.2024.

[14] Heike Schmoll: Ein versuchter Befreiungsschlag. Frankfurter Allgemeine Zeitung 18.06.2024.

U.S.A. vs. CHINA: la guerra comercial ha impulsado las patentes chinas basada en su propia ciencia

Publicado en South China Morning Post https://www.scmp.com/news/china/science/article/3367792/us-sanctions-boost-chinas-science-driven-innov...