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sábado, 3 de octubre de 2026

U.S.A. vs. CHINA: la guerra comercial ha impulsado las patentes chinas basada en su propia ciencia

Publicado en South China Morning Post
https://www.scmp.com/news/china/science/article/3367792/us-sanctions-boost-chinas-science-driven-innovation-over-70-study-finds?share=t4pNdBD4e%2Bt0zbSGPP4WsTGfdL8TgBi2QQtGJsXWvjvpZcuk5h1GUv%2BMFmFRtYPceEkao6%2F6uGLT6fTlWWmvqNwgvyyoQnXvUtiVn1BswNs%3D&utm_campaign=social_share






Las sanciones de EE. UU. impulsan en más de 70% la innovación china basada en la ciencia, según un estudio

Las restricciones tecnológicas estadounidenses han llevado a las empresas chinas a ampliar y profundizar el uso de fuentes de investigación científica mediante citas y trabajos de investigación

Holly Chik
Publicado: 18 de septiembre de 2026

Las empresas chinas sancionadas por Estados Unidos recurren cada vez más a la investigación de acceso público para innovar y aplicar ingeniería inversa a tecnologías extranjeras restringidas, y las citas de literatura científica en sus solicitudes de patentes han aumentado un 72%, según un nuevo estudio.

Aunque Estados Unidos afirmó que amplió su Lista de Entidades (Entity List) para proteger la seguridad nacional y preservar su ventaja tecnológica, un análisis de las solicitudes de patentes chinas durante los 12 años transcurridos hasta 2022 mostró que las restricciones estadounidenses al acceso a la tecnología habían llevado a las empresas chinas a recurrir ampliamente al conocimiento científico disponible públicamente y a realizar una mayor cantidad de investigación propia.

«Nuestro análisis revela que las sanciones comerciales de Estados Unidos, como la Lista de Entidades, han generado consecuencias que los responsables de las políticas estadounidenses quizá no hayan previsto plenamente», escribieron los investigadores en un artículo sobre políticas publicado el viernes en la revista Science, sometida a revisión por pares.

«Aunque obstaculizan las operaciones a corto plazo de las empresas afectadas, las sanciones también pueden catalizar el desarrollo de capacidades internas en estas empresas e impulsar cambios estratégicos, lo que potencialmente conduciría al surgimiento de sistemas tecnológicos separados que compitan con el actual ecosistema mundial de innovación, en lugar de integrarse en él», escribieron.

«Esta adaptación estratégica de las empresas chinas frente a las restricciones externas se desarrolla en el contexto del creciente protagonismo de la ciencia empresarial en China, donde las empresas han venido profundizando su integración con la ciencia, como demuestra el aumento del número de patentes vinculadas con la ciencia y de publicaciones científicas».

«Aunque la lista limita el acceso a tecnologías patentadas de origen estadounidense, las empresas chinas sancionadas no dejan de recurrir a la ciencia producida en Estados Unidos», señalaron los autores. Tras ser sancionadas, las empresas afectadas añadieron cerca de 0.99 patentes que citaban ciencia nacional, 0.27 que citaban ciencia extranjera no estadounidense y 0.2 que citaban ciencia estadounidense.

Para examinar cómo los controles comerciales modifican la estrategia empresarial, investigadores de la Universidad de Shenzhen, la Universidad de Tsinghua y la Universidad de Hong Kong analizaron un conjunto de datos a nivel empresarial de patentes chinas solicitadas tanto en China como internacionalmente entre 2010 y 2022.

Descubrieron que las empresas chinas estaban cada vez más involucradas con la ciencia, tanto como consumidoras —al citar con creciente frecuencia publicaciones científicas en sus patentes— como en calidad de productoras, al generar un volumen cada vez mayor de publicaciones académicas.

Wang Yanbo, autor del estudio y director asociado del Centre for Innovation and Entrepreneurship de la HKU Business School, afirmó que las restricciones comerciales estadounidenses estaban acelerando involuntariamente la autosuficiencia tecnológica de China.

«Una vez que quedan excluidas de este sistema mundial de innovación dominado por Estados Unidos, tienen que reinventar la rueda», afirmó Wang.

Además de recurrir a la ingeniería inversa, «detrás de toda tecnología existen determinados principios científicos. ¿Cuál es la mejor manera de investigar esos principios científicos? Leer artículos académicos.

»Por eso estas empresas chinas están extremadamente motivadas para buscar en la literatura científica, incorporar esos conocimientos a la innovación e incluso producir ellas mismas conocimiento científico», señaló.

«Siempre que se haga un esfuerzo suficiente y se tenga algo de suerte, se terminará inventando algo similar, algo que pueda utilizarse como sustituto de la tecnología estadounidense.

»En esencia, lo que Estados Unidos ha estado haciendo es obligar a China a independizarse y desarrollar un sistema tecnológico separado».

Los resultados mostraron que, entre las empresas afectadas, su inclusión en la Lista de Entidades de Estados Unidos provocó, en promedio, un aumento del 72% en las patentes vinculadas con la ciencia que citaban literatura académica.

Mientras que las patentes chinas vinculadas con la ciencia se multiplicaron por 13.4, frente a un incremento de 1.3 veces entre sus homólogas estadounidenses, las empresas chinas siguen rezagadas respecto de las estadounidenses tanto en amplitud como en profundidad científica, según el análisis de las patentes concedidas por la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (United States Patent and Trademark Office, USPTO).



En 2022, el 37% de las patentes de empresas estadounidenses citaba literatura científica, frente al 22% de las patentes de empresas chinas. Además, entre las patentes vinculadas con la ciencia, las empresas estadounidenses citaban en promedio 17.5 publicaciones científicas por patente, frente a cinco en el caso de las empresas chinas.

En cuanto a la publicación científica internacional, las empresas estadounidenses que cotizan en bolsa mantuvieron una producción considerablemente mayor, al pasar de un promedio anual de 12 artículos en 2010 a 20 en 2021. En contraste, las empresas chinas que cotizan en bolsa produjeron un promedio de cuatro artículos internacionales en 2021, a pesar de que sus publicaciones internacionales se multiplicaron por 6.5.

Por otra parte, China utilizó su dominio sobre la extracción y el procesamiento de tierras raras como un poderoso punto de estrangulamiento para contrarrestar las restricciones comerciales estadounidenses, afirmó Wang.

«El gobierno estadounidense y algunas empresas de Estados Unidos han estado esforzándose mucho durante los últimos años para identificar cadenas de suministro alternativas y posibles tecnologías sustitutivas, así como para determinar si pueden desarrollar algún tipo de imanes sin materiales de tierras raras», señaló.

«Todos estamos sentados en el mismo barco. Ahora estos dos gigantes están peleándose entre sí y sentimos que el barco comienza a balancearse. No nos sentiríamos cómodos».

Si este desacoplamiento continuara hasta sus últimas consecuencias, advirtió Wang, surgirían dos ecosistemas tecnológicos separados: uno dominado por Estados Unidos y otro por China. «No estoy seguro de que esto sea lo que los responsables de las políticas estadounidenses realmente quieran ver».

«Un cierto nivel de competencia es saludable para la producción y comercialización del conocimiento», afirmó. «Pero, al mismo tiempo, ¿realmente queremos ver una comunidad científica o de innovación mundial fragmentada? Probablemente no, porque eso significaría que el flujo de conocimientos se volvería muy ineficiente.

»Sin embargo, desde el punto en el que nos encontramos hasta llegar a ese extremo existe una enorme distancia», añadió Wang. «China se ha convertido en uno de los principales productores de conocimiento científico del planeta. Eso también significa que trabajar con la comunidad científica china puede aportar muchos beneficios a Estados Unidos».


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China

Science


US sanctions boost China’s science-driven innovation by over 70%, study finds


US tech restrictions have driven Chinese firms to expand and deepen their scientific research sourcing through citations and research


Holly Chik

Published: 18 Sep 2026


US-sanctioned Chinese companies are increasingly turning to open-source research to innovate and reverse-engineer restricted foreign technology, with a 72 per cent surge in scientific literature citations in their patent applications, according to a new study.

While the United States said it expanded its Entity List to safeguard national security and preserve its technological edge, an analysis of Chinese patent filings over the 12 years until 2022 showed that US restrictions on access to technology had driven Chinese firms to widely source publicly available scientific knowledge and conduct more of their own research.

“Our analysis reveals that US trade sanctions, such as the Entity List, have generated consequences that US policymakers may not have fully anticipated,” the researchers wrote in a policy article published in the peer-reviewed journal Science on Friday.

“Though hindering the targeted firms’ short-term operations, sanctions may also catalyse these firms’ development of internal capabilities and drive strategic shifts, potentially leading to the emergence of separate technological systems that compete with, rather than integrate into, the current global innovation ecosystem,” they wrote.

“This strategic adaptation by Chinese firms under external constraints unfolds against the background of rising corporate science in China, where firms have been deepening their integration with science, as evidenced by the rising number of science-linked patents and scientific publications.”

“Although the list limits access to US-origin proprietary technologies, sanctioned Chinese firms do not stop sourcing US-produced science,” the authors said. Following sanctioning, targeted companies added nearly 0.99 patents citing domestic science, 0.27 citing non-US foreign science and 0.2 citing US science.

To examine how trade controls alter corporate strategy, researchers from Shenzhen University, Tsinghua University and the University of Hong Kong analysed a firm-level data set of Chinese patents filed domestically and internationally between 2010 and 2022.

They found that Chinese companies were more engaged with science, both as consumers who increasingly cited scientific publications in their patents and as producers who generated a growing volume of academic publications.

Study author Wang Yanbo, associate director of the Centre for Innovation and Entrepreneurship at HKU Business School, said US trade restrictions were inadvertently accelerating technological self-reliance in China.

“Once they get blocked from this US-dominated global innovation system, they have to reinvent the wheel,” Wang said.

In addition to reverse engineering, “underneath every technology there are certain scientific principles. What is the best way to look into the scientific principle? You read academic papers.

“This is why these Chinese firms are extremely motivated to search the scientific literature, incorporate the knowledge into innovation and even to produce scientific knowledge by themselves,” he said.

“As long as you make a sufficient amount of effort and have some luck, you are going to invent something similar, something that you can use to substitute the US technology.

“Essentially what the US has been doing is forcing China to become independent and develop a separate technological system.”

The findings showed that among targeted firms, placement on the US Entity List induced an average 72 per cent surge in science-linked patents that cited academic literature.

While Chinese firms’ science-linked patents grew 13.4-fold compared to a 1.3-fold increase for US peers, Chinese companies still lag behind American counterparts in both scientific breadth and depth, according to analysis of patents granted by the United States Patent and Trademark Office.




In 2022, 37 per cent of US firms’ patents cited scientific literature, compared to 22 per cent for Chinese firms. Furthermore, among science-linked patents, US companies cited an average of 17.5 scientific publications per patent, compared to five for Chinese firms.

In international scientific publishing, US publicly listed companies maintained substantially higher output, rising from an annual average of 12 papers in 2010 to 20 in 2021. By contrast, Chinese listed firms produced an average of four international papers in 2021, despite a 6.5-fold growth in international publications.

On the other hand, China used its dominance over rare earth mining and processing as a powerful chokepoint to counter US trade restrictions, Wang said.

“The US government and some US firms have been trying really hard over the past several years to identify alternative supply chains and potential substitute technologies, and whether they can develop some kind of magnets without rare earth materials,” he said.

“We are all sitting in the same boat. Now these two big guys are quarrelling with each other and we feel the boat is getting rocked. We would not feel comfortable.”

If this decoupling continued to its extremes, Wang warned, two separate technological ecosystems would emerge – one dominated by the US and one by China. “I am not sure whether this is what the US policymakers really want to see.”

“A certain level of competition is healthy for knowledge production and commercialisation,” he said. “But at the same time, do we really want to see a fragmented global scientific or innovation community? Probably not, because that means knowledge flow will become very inefficient.

“However, from where we are to that extreme, the distance is huge,” Wang added. “China has become one of the leading scientific knowledge producers on this planet. That also means working with China’s scientific community can bring a lot of benefits to the US.”


martes, 9 de diciembre de 2025

El histórico ascenso de China a la cima de la escala científica

Publicado en The Quincy Institute
https://quincyinst.org/research/chinas-historic-rise-to-the-top-of-the-scientific-ladder/#


DESCARGAR INFORME COMPLETO: https://quincyinst.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/23143041/QI-POLICY-NOTE-NO.-16-%E2%80%94-WAGNER.pdf 


El histórico ascenso de China a la cima de la escala científica


Caroline S. Wagner


Publicado el 24 de octubre de 2025


Resumen

Durante décadas, los científicos y responsables políticos occidentales descartaron el auge de la investigación en China por considerar que primaba la cantidad sobre la calidad. Esos días han terminado. En 2024, China logró lo que parecía imposible hace solo unos años: superar a Estados Unidos en el número de publicaciones que aparecen en las revistas científicas más prestigiosas del mundo. A medida que China se afianza como líder mundial en innovación científica, las implicaciones para la política estadounidense son profundas. Estados Unidos ya no puede esperar impedir este desarrollo mediante una política aislacionista de corte de la colaboración científica con China. Por el contrario, el potencial de innovación a largo plazo de Estados Unidos dependerá de la renovación de nuestras propias capacidades científicas y de mantenernos en contacto con la vanguardia científica mundial. 


Caída de otra barrera

El Nature Index, que realiza un seguimiento de las publicaciones en 145 de las revistas de ciencias naturales más prestigiosas del mundo, entre las que se incluyen Nature, Science, Cell y Physical Review Letters, muestra el liderazgo de China en 2024 con 37,273 artículos, frente a los 31,930 de Estados Unidos. Esto representa una impresionante ventaja del 17 % para China en lo que durante mucho tiempo se ha considerado el estándar de excelencia científica, y sigue a trabajos anteriores en Web of Science y otras bases de datos que muestran que China ha superado a Estados Unidos. 


No se trata solo de otro dato más. El Índice Nature representa la última frontera, la última métrica importante en la que Estados Unidos mantenía una clara superioridad científica. A diferencia de los recuentos de publicaciones más amplios, que pueden inflar las revistas de menor nivel, estas 145 revistas emplean un riguroso proceso de revisión por pares a nivel internacional y tienen tasas de rechazo que a menudo superan el 90 %. Publicar en Nature o Science demuestra un auténtico avance científico, no sólo productividad.


¿Cómo hemos llegado a esta situación?


La toma de control por parte de China se produjo con una rapidez notable. En 2020, Estados Unidos aún superaba a China en un 53 % en publicaciones del Nature Index (29,172 frente a 19,097). Sin embargo, la tasa de crecimiento de China, del 18 % anual, superó con creces la de Estados Unidos, del 2,3 %. En 2023, la diferencia se redujo a sólo un 7 %. En 2024, China tomó una ventaja decisiva, en parte gracias a los repatriados que ahora publican en China.


Para comprender la magnitud de este cambio, consulté varias bases de datos que registran la producción académica: Web of Science, Scopus, OpenAlex y Nature Index. Los resultados se muestran en la figura 1 a continuación. China produce ahora casi el doble de investigación científica que Estados Unidos y tiene una ventaja del 17 % en publicaciones de élite.




Una tendencia que se ha ido gestando durante décadas.


Llevo años siguiendo la trayectoria de China. En trabajos anteriores en los que documentábamos los patrones cambiantes de la investigación mundial, mis colegas y yo identificamos la dinámica cambiante que remodelaría el panorama internacional de la investigación. En 2024, cuando publiqué un análisis exhaustivo de la posición de China en el sistema mundial, la magnitud del crecimiento de la investigación china era innegable, pero persistían las dudas sobre su calidad.


El argumento de los escépticos de que primaba la cantidad sobre la calidad tenía cierto mérito a principios de la década de 2000. Sin embargo, mi investigación sobre el 1 % de los artículos más citados del mundo reveló que la cuota de China en estas publicaciones de élite crecía de forma constante. Cuando se completó el análisis, China ya había alcanzado una paridad aproximada con Estados Unidos en este indicador de calidad crucial: artículos citados con la frecuencia suficiente como para situarse en el 1 % más citado a nivel mundial, lo que indica las fronteras de la investigación. 


Los resultados del Índice Nature confirman ahora lo que sugerían los datos de los artículos más citados: China no solo está produciendo más investigación, sino que está produciendo investigación de calidad. No se trata de publicaciones que rellenan currículos en revistas oscuras, ni de fábricas de artículos, ni de resultados de plagio. Se trata de artículos revolucionarios en Nature, Science y Cell que dan forma a campos enteros.


China superó por primera vez a Estados Unidos en volumen total de publicaciones entre 2018 y 2020, según la base de datos consultada. Los analistas (incluida la Fundación Nacional para la Ciencia) argumentaron que esto reflejaba la cantidad, no la calidad. Señalaron los patrones de citas, que mostraban que el 57 % de las citas a artículos chinos procedían de dentro de China, en comparación con el 37 % de los artículos estadounidenses, lo que sugería un menor impacto internacional y un patrón de «acumulación de citas». 


Pero los datos cuentan una historia diferente. Las revistas del Nature Index son intrínsecamente internacionales. Expertos mundiales revisan los artículos, que deben cumplir con estándares universales de novedad y rigor. El éxito de China en este ámbito demuestra su liderazgo científico, no solo un aumento en la producción o citas cruzadas amistosas.


Dónde domina China y dónde sigue liderando Estados Unidos  


El desglose por campos revela un panorama desigual. China supera a Estados Unidos en producción en química (2,5 veces más que Estados Unidos), ciencias físicas (1,7 veces más que Estados Unidos) y ciencias de la tierra y medioambientales (1,2 veces más que Estados Unidos). Estados Unidos supera a China en producción en ciencias biológicas y de la salud. 


Este patrón refleja decisiones estratégicas. China, de forma deliberada, ha invertido mucho en campos considerados cruciales para la competitividad económica y la soberanía tecnológica: ciencia de los materiales, computación cuántica, energías renovables y fabricación avanzada. Estados Unidos mantiene su ventaja en investigación biomédica, donde décadas de financiación de los Institutos Nacionales de Salud y colaboraciones con la industria farmacéutica han creado profundas ventajas institucionales. Sin embargo, los recientes recortes en la financiación científica en Estados Unidos ponen en peligro incluso esta ventaja. 


La paradoja de la cooperación


Curiosamente, a medida que la producción científica de China se ha disparado, sus índices de colaboración internacional han disminuido. En trabajos anteriores sobre el seguimiento de las redes de investigación mundiales, mis colegas y yo documentamos cómo el auge de China coincidió inicialmente con un aumento de la coautoría internacional. Los investigadores chinos colaboraron ampliamente con científicos estadounidenses, europeos y japoneses. La siguiente figura ilustra el rápido aumento de la producción científica de China junto con el auge y la caída de la cooperación internacional.





En parte debido a la política y en parte debido a la geopolítica, la investigación china se está orientando cada vez más hacia el ámbito nacional. Esto plantea preguntas fundamentales: ¿Se está fragmentando la ciencia mundial en bloques rivales? ¿La reducción de la colaboración ralentizará el progreso científico para todos?


Qué significa esto


Las implicaciones van mucho más allá de las clasificaciones académicas y abarcan los fundamentos mismos de la innovación y la seguridad nacional.


La narrativa que obligó a los investigadores estadounidenses a alejarse de la cooperación con China —que Estados Unidos necesitaba proteger su ventaja científica— parece cada vez más cuestionable. Si China ya lidera o iguala a Estados Unidos en la mayoría de los indicadores, las políticas basadas en restricciones pueden acelerar, en lugar de prevenir, el declive de Estados Unidos. 


Los mejores investigadores siguen la mejor ciencia. El aumento de las publicaciones de China en revistas de élite indica un creciente atractivo para el talento internacional. Las universidades estadounidenses se han beneficiado durante mucho tiempo de ser consideradas líderes; sin embargo, esa suposición ya no es válida, y el aumento del precio del visado H-1B reducirá aún más el atractivo de Estados Unidos.


Los artículos de Nature de hoy se convierten en las patentes y los productos de mañana. El dominio de China en química, física y ciencia de los materiales la posiciona para liderar la computación cuántica, las baterías avanzadas y los semiconductores de próxima generación. China ya es el mayor solicitante de patentes del mundo.


El liderazgo científico ha sustentado la primacía económica y militar estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial. Esa era está llegando a su fin, ya que el ascenso de China en materia de investigación se traducirá en una mayor influencia geopolítica.


¿Puede Estados Unidos responder?

Estados Unidos se enfrenta a decisiones difíciles:


  • Opción uno: Aceptar la multipolaridad en la ciencia como la nueva normalidad y centrarse en áreas en las que sigue siendo fuerte: investigación biomédica, inteligencia artificial y teoría fundamental.

  • Opción dos: Intentar reconstruir el liderazgo en investigación integral mediante un aumento drástico de la inversión federal en investigación y desarrollo.

  • Opción tres: Trabajar en estrecha colaboración con los líderes mundiales, independientemente de dónde se encuentren, incluso en China.



Lo que no funcionará es el enfoque actual: reducir gradualmente los presupuestos de investigación y añadir restricciones de seguridad que desalientan la colaboración internacional. China aumentó su producción en el Índice Nature en un 95 % entre 2020 y 2024, mientras que la de Estados Unidos solo creció un 9,5 %. No se trata de una competencia, sino de una derrota aplastante.


La incómoda verdad es que el auge de la investigación en China refleja un auténtico logro científico. Las universidades chinas han contratado personal de forma agresiva, han construido instalaciones de primera categoría y han creado sistemas de financiación competitivos. Los investigadores chinos están publicando trabajos revolucionarios en computación cuántica, terapias CRISPR y energías renovables que merecen ser publicados en Nature y Science, independientemente de la nacionalidad de los autores.


El camino a seguir


En lugar de considerar el éxito de China como una amenaza que hay que contener, Estados Unidos podría reconocerlo como una evolución de la red mundial de investigación. La ciencia avanza más rápidamente cuando los competidores fuertes se empujan mutuamente y cooperan entre sí. El lanzamiento del Sputnik por parte de la Unión Soviética catalizó la NASA y décadas de liderazgo científico estadounidense. Quizás el logro del Índice Nature de China catalice de manera similar la renovación estadounidense.


Pero eso requiere una evaluación honesta. Los datos de cuatro bases de datos independientes —Web of Science, Scopus, OpenAlex y Nature Index— cuentan la misma historia con una coherencia notable. China ha alcanzado la paridad o la superioridad en prácticamente todas las medidas de producción y calidad de la investigación. Los resultados del Nature Index de 2024 eliminan cualquier duda restante.


La cuestión ya no es si China puede competir al más alto nivel científico, sino si Estados Unidos puede responder confiando en sus puntos fuertes. 


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Policy Note # 16

China’s Historic Rise to the Top of the Scientific Ladder 

Caroline S. Wagner

Posted on October 24, 2025


Overview

For decades, Western scientists and policymakers dismissed China’s research boom as a matter of quantity over quality. Those days are over. In 2024, China achieved what seemed impossible just a few years ago, overtaking the United States in the number of publications appearing in the world’s most prestigious scientific journals. As China takes a firm place as the world leader in scientific innovation, the implications for U.S. policy are profound. The United States can no longer hope to prevent this development through an isolationist policy of cutting off scientific collaboration with China. Instead, long-term U.S. innovation potential will depend on renewing our own scientific capacities and remaining in touch with the global scientific frontier.  

A further barrier falls

The Nature Index, which tracks publications in 145 of the world’s most elite natural science journals — including Nature, Science, Cell, and Physical Review Letters — shows China’s lead in 2024 with 37,273 articles compared to America’s 31,930. This represents a stunning 17 percent advantage for China in what has long been considered the gold standard of scientific excellence and follows earlier work in the Web of Science and other databases showing China overtaking the United States.  

This isn’t just another data point. The Nature Index represents the final frontier — the last major metric where the United States maintained clear scientific superiority. Unlike broader publication counts that lower-tier journals can inflate, these 145 journals employ rigorous international peer review and have rejection rates often exceeding 90 percent. Getting published in Nature or Science demonstrates a genuine scientific breakthrough, not just productivity.

How did we get here?  

China’s takeover happened with remarkable speed. As recently as 2020, the United States led China by 53 percent in Nature Index publications (29,172 to 19,097). But China’s growth rate of 18 percent per year vastly outpaced America’s 2.3 percent annual growth. By 2023, the gap narrowed to just 7 percent. In 2024, China pulled decisively ahead — partly due to returnees who are now publishing in China.

To understand the magnitude of this shift, I looked across multiple databases that track scholarly output: Web of Science, Scopus, OpenAlex, and Nature Index. The results appear in Figure 1 below. China now produces nearly twice as much total scientific research output as the U.S., and has a 17 percent advantage in elite publications. 




A trend decades in the making

I have been tracking China’s trajectory for years. In earlier work documenting changing patterns in global research, my colleagues and I identified the shifting dynamics that would reshape the international research landscape. By 2024, when I published a comprehensive analysis of China’s position in the global system, the scale of China’s research growth was undeniable — but questions about quality persisted.

The skeptics’ quantity-not-quality argument had some merit in the early 2000s. But my research on the world’s top 1 percent of most highly cited papers showed China’s share of these elite publications growing steadily. By the time that analysis was completed, China had already achieved rough parity with the United States in this crucial quality metric — papers cited frequently enough to rank in the top 1 percent globally, indicating the frontiers of research. 

The Nature Index results now confirm what the highly cited paper data suggested: China isn’t just producing more research, it’s producing quality research. These aren’t publications padding CVs in obscure journals, or from paper mills, or the results of plagiarism. These are breakthrough papers in Nature, Science, and Cell that shape entire fields.

China first overtook the United States in total publication volume around 2018 to 2020, depending on the database consulted. Analysts (including the National Science Foundation) argued this reflected quantity, not quality. They pointed to citation patterns showing 57 percent of citations to Chinese papers came from within China, compared to 37 percent for American papers — suggesting less international impact and a pattern of “citation stacking.”  

But the data tells a different story. The Nature Index journals are inherently international. Global experts review papers, which must meet universal standards of novelty and rigor. China’s success here demonstrates scientific leadership, not just increased output or chummy cross-citation.

Where China dominates and where America still leads  

The field-by-field breakdown reveals a hilly landscape. China is leading the United States in outputs in chemistry (2.5 times more than the United States), physical sciences (1.7 times more than the United States), and earth and environmental sciences (1.2 times more than the United States). The United States leads China in biological and health sciences outputs. 

This pattern reflects strategic choices. China, by design, has invested heavily in fields seen as crucial for economic competitiveness and technological sovereignty — materials science, quantum computing, renewable energy, and advanced manufacturing. The United States maintains advantages in biomedical research, where decades of National Institutes of Health funding and pharmaceutical industry partnerships create deep institutional advantages. However, recent U.S. cuts to science funding put even this advantage into jeopardy.  

The cooperation paradox

Curiously, as China’s research output has soared, its international collaboration rates have declined. In earlier work tracking global research networks, my colleagues and I documented how China’s rise initially coincided with increased international co-authorship. Chinese researchers partnered extensively with American, European, and Japanese scientists. The figure below illustrates the rapid increase in China’s output alongside the rise and fall of international cooperation. 



In part due to policy, and in part due to geopolitics, Chinese research is becoming more domestically oriented. This raises critical questions: Is world science fragmenting into competing blocs? Will reduced collaboration slow scientific progress for everyone?

What this means

The implications extend far beyond academic rankings to include the very foundations of innovation and national security.

The narrative that compelled U.S. researchers to back away from cooperation with China — that America needed to protect its scientific edge — looks increasingly questionable. If China already leads or matches the United States across most metrics, restriction-based policies may accelerate rather than prevent U.S. decline. 

The best researchers follow the best science. China’s rise in elite journal publications signals growing attractiveness to international talent. American universities have long benefited from being presumed leaders; however, that assumption no longer holds, and the increase in the price of an H–1B visa will further reduce the attraction of the United States.

Today’s Nature papers become tomorrow’s patents and products. China’s dominance in chemistry, physics, and materials science positions it to lead in quantum computing, advanced batteries, and next-generation semiconductors. China is already the largest filer of patents in the world.

Scientific leadership has underpinned American economic and military primacy since World War II. That era is ending, as China’s research ascendancy will translate into broader geopolitical influence.  

Can America Respond?

The United States faces stark choices: 

  • Option one: Accept multipolarity in science as the new normal and focus on areas of continued strength — biomedical research, artificial intelligence, and fundamental theory. 

  • Option two: Attempt to rebuild comprehensive research leadership through dramatically increased federal research and development investment. 

  • Option three: Work closely with world leaders wherever they are located, even in China.  

What won’t work is the current approach — incrementally reducing research budgets while adding security restrictions that discourage international collaboration. China grew its Nature Index output by 95 percent from 2020 to 2024, while America’s rose just 9.5 percent. That’s not a competition — it’s a rout.

The uncomfortable truth is that China’s research rise reflects genuine scientific achievement. Chinese universities have hired aggressively, built world-class facilities, and created competitive funding systems. Chinese researchers are publishing breakthrough work in quantum computing, CRISPR therapeutics, and renewable energy that merit publication in Nature and Science regardless of the authors’ nationality.

The path forward  

Rather than viewing China’s success as a threat requiring containment, the United States might recognize it as an evolution of the global research network. Science advances fastest when strong competitors push each other as well as cooperate. The Soviet Union’s Sputnik launch catalyzed NASA and decades of American scientific leadership. Perhaps China’s Nature Index achievement will similarly catalyze American renewal.

But that requires honest assessment. The data across four independent databases — Web of Science, Scopus, OpenAlex, and Nature Index — tell the same story with remarkable consistency. China has reached parity or superiority across virtually all measures of research output and quality. The 2024 Nature Index results remove any remaining doubt.

The question is no longer whether China can compete at the highest levels of science, but whether the United States can respond by relying on its strengths.

U.S.A. vs. CHINA: la guerra comercial ha impulsado las patentes chinas basada en su propia ciencia

Publicado en South China Morning Post https://www.scmp.com/news/china/science/article/3367792/us-sanctions-boost-chinas-science-driven-innov...