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domingo, 12 de abril de 2026

EUROPA crea Euro-Office para independendizarse de Microsoft Office... pero lo hace pirateando software ruso / FRANCIA quiere dejar Microsoft, Google y Amazon




Euro-Office: la suite ofimática por la soberanía digital europea arranca con polémica legal

Por 
31 de marzo de 2026

Una coalición de tecnológicas europeas encabezada por las alemanas IONOS y Nextcloud ha presentado Euro-Office, una nueva suite ofimática de código abierto con la que aspiran a ofrecer una alternativa soberana para el ámbito europeo a soluciones como Microsoft Office o Google Workspace, en un momento de alta intensidad geopolítica.

Euro-Office «proporciona una solución verdaderamente abierta, transparente y soberana para la edición colaborativa de documentos», se presenta a sí mismo el proyecto. Uno de sus pilares es ofrecer una experiencia de uso familiar, con una interfaz intuitiva y una compatibilidad sólida con los formatos de Microsoft, dos aspectos clave para facilitar su adopción en entornos profesionales.

Pero no hablamos de una aplicación que cualquiera podrá instalar en su PC: «Euro-Office no está diseñado para un uso independiente, sino desarrollado para estar basado en la web e integrado en otro producto que maneja documentos, por ejemplo, una solución para compartir archivos, una wiki en línea, una herramienta de gestión de proyectos, etc». De acuerdo a esta descripción, Euro-Office bien podría tratarse de Nextcloud Hub con una suite ofimática como complemento central.

Teniendo a Nextcloud como uno de sus principales impulsores, esta última idea cobra todo el sentido. Con un matiz: Nextcloud ya permite integrar instancias de Collabora Online y ONLYOFFICE. Por otro lado, la FAQ del proyecto afirma que Euro-Office será compatible con otras plataformas, como Proton, XWiki y OpenProject. Englobándolo todo, Euro-Office será una suerte de software de servidor con dependencia en algún servicio previo. ya hay una versión preliminar disponible para pruebas, mientras que el lanzamiento se espera para verano. Está todo en GitHub.

Si el concepto resulta familiar es porque tiene antecedentes claros: Euro-Office es un fork de ONLYOFFICE. Según explican, parte de su código (AGPL) está siendo revisado y depurado para facilitar su compilación y la contribución. La decisión de bifurcar el proyecto responde a la imposibilidad de colaborar con el desarrollo original, debido a la escasa apertura a contribuciones, problemas en las herramientas de desarrollo, falta de transparencia y la presencia de componentes propietarios, especialmente en las aplicaciones móviles, sostienen.

Desde Euro-Office también apuntan al origen de ONLYOFFICE como un factor relevante: señalan que se trata de una empresa rusa —que habría intentado ocultarlo— y que la mayoría de sus desarrolladores residen en Rusia. Advierten de que la situación política actual dificulta la colaboración y la confianza en su desarrollo. Además, subrayan que muchos usuarios y organizaciones demandan software que no esté potencialmente influenciado o controlado por el gobierno ruso.

Conviene matizar que Ascensio System SIA, la empresa detrás de ONLYOFFICE, tiene su sede en Letonia desde hace más de una década, y que el carácter abierto del software no depende de su origen geográfico. Proyectos como Nextcloud u ONLYOFFICE se apoyan en desarrollos globales, surgidos en contextos muy diversos, cuya legitimidad rara vez se cuestiona precisamente por la transparencia inherente al modelo.

En todo caso, la respuesta de ONLYOFFICE no se ha hecho esperar. La compañía sostiene que Euro-Office utiliza tecnología derivada de sus editores incumpliendo los términos de licencia y la legislación internacional sobre propiedad intelectual, centrando su réplica en el plano jurídico. En concreto, recuerda que ONLYOFFICE se distribuye bajo AGPLv3 con condiciones adicionales que, según defiende, obligan a preservar la marca y el logotipo originales, así como la atribución correspondiente, e insisten en que dichas exigencias forman parte inseparable de la licencia.

A partir de ahí, ONLYOFFICE considera «infundado» que una versión derivada pueda relicenciarse bajo una AGPL “pura” al margen de esas condiciones, y advierte de que cualquier exclusión unilateral de las mismas supondría una infracción que extinguiría los derechos de uso. Por ello, exige a Euro-Office el “cumplimiento pleno e inmediato” de todas las obligaciones aplicables antes de entrar a responder a las acusaciones vertidas sobre el proyecto original, al tiempo que reivindica que la colaboración real solo puede darse dentro de un marco legal y de licencia adecuado. 

Mientras se resuelve la cuestión legal, queda en el aire otra de índole técnica más amable e interesante: ¿por qué ONLYOFFICE, y no Collabora Online, léase LibreOffice Online? Sin embargo, la única mención al respecto por parte de Euro-Office es que «buscamos oportunidades de integración y colaboración con la comunidad de LibreOffice y empresas como Collabora».


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https://www.xataka.com/servicios/europa-busca-independizarse-microsoft-office-su-alternativa-esta-aqui-no-polemica

Europa busca independizarse de Microsoft Office. Su alternativa ya está aquí, pero no sin polémica
  • Gigantes del software europeo están preparando Euro-Office, una alternativa a Microsoft Office y Google Docs
  • El anuncio llega con polémica porque han fusilado OnlyOffice
9 Abril 2026
Alejandro Alcolea
Editor - Tech

Desde hace unos meses, y viendo cómo está la situación, en Europa ha despertado un sentimiento de cambio sobre la tecnología que consumimos. Entre usuarios han aparecido movimientos para abandonar el software y hardware de empresas estadounidenses, pero eso es algo que también está impactando en los gobiernos y entre las propias empresas europeas. Y algo que parece menor, pero no lo es en absoluto, es el Equipo A del software europeo que se ha unido para crear Euro-Office, la alternativa a Microsoft Office.

Y no ha empezado con el mejor pie.

Euro-Office. El nombre no podría ser más acertado, pero hay que decir algo: no sale de la nada. Se trata de una iniciativa que nace como un fork directo de OnlyOffice. Los usuarios de Android saben qué es esto de un fork y, básicamente, es tomar otro software… copiarlo. Se hacen los cambios deseados y se lanza de forma independiente. Al ser sobre software libre o de código abierto, no hay problemas para crear una nueva versión.

El software no será algo aislado, sino un paquete que conste de un editor de texto, hoja de cálculo, edición de PDF y una herramienta para hacer presentaciones. La compatibilidad incluye formatos como DOCX, XLSX, PPTX y las versiones de ODF. Vamos, quiere ser una alternativa a Office, pero también a Docs y a cualquier otra suite.

De dónde sale. Quizá lo más interesante del proyecto es que no se trata de una iniciativa de una universidad, de una startup o de un país concreto. El proyecto se hizo público hace unos días y cuenta con nombres tan potentes detrás como IONOS, Nextcloud, Eurostack, XWiki, BTactic, Soverin y OpenProject, entre otros.

De hecho, parece que Proton también está por ahí (que aparte de su propia suite, cuenta con sistemas de almacenamiento en la nube, correo y VPN, siendo una de las alternativas más fuertes a la suite de Google). Y la narrativa común es que es un ‘frente’ europeo para reducir la dependencia de suites estadounidenses en entornos sensibles. Porque sí, cuando un Gobierno, por ejemplo, guarda documentos en la nube de Google o de cualquier otra empresa extranjera, quién dice que no se tiene acceso.

Euro-Office 
Así se ve el editor de texto

Soberanía digital. Como decía al comienzo del artículo, Europa busca la soberanía en diferentes ámbitos. En el tecnológico, quieren convertirse en una potencia en la fabricación de chips (ya tienen parte del camino hecho al contar con ASML, la empresa más puntera a la hora de crear máquinas que permiten fabricar chips avanzados). También quieren dejar de depender de la NASA o de SpaceX para la exploración espacial, por lo que nos hemos metido en esa carrera. Y en la soberanía digital entra independizarse de servicios estadounidenses y rusos.

 Por eso, Euro-Office se plantea desde un comienzo como un servicio integrado en el propio GDPR que no esté sometido a jurisdicciones externas como el CLOUD Act estadounidense y que se integre en la administración pública, en educación, empresas reguladas gubernamentalmente, infraestructura crítica, salud o educación.  

Para todos
. Y como cambiar tanto es complicado, la intención es que la transición sea lo más sencilla para los usuarios. Ahí entra en juego la compatibilidad máxima con los formatos de Microsoft, pero también una interfaz que resulte familiar para no generar fricción. Y, sobre todo, nace con la voluntad de enfocar esa independencia en software. Porque hasta ahora teníamos LibreOffice y OnlyOffice, pero lo que se busca es que se deje de hacer la guerra por su cuenta y que todos los organismos europeos vayan al unísono

La polémica. Aquí puede estar la pregunta, y también la polémica. Si ya había algo, ¿por qué gastar tiempo en desarrollar otra cosa y no usar esa alternativa ya existente como la “oficial”? Pues, según los promotores de Euro-Office, porque la colaboración con OnlyOffice no era viable. Citan las raíces rusas del proyecto (aunque la sede esté en Letonia) y decisiones como la retirada de funciones en la app móvil como algunos de los motivos por los que el fork fue el último, pero necesario, recurso.

Desde OnlyOffice sostienen que Euro-Office viola ciertos términos de su licencia, mencionando robo de propiedad intelectual e infracción de derechos de autor. Y no se ha quedado en un “pues me enfado”, sino en algo más: OnlyOffice ha acusado a Nextcloud de intentar fichar a su personal para llevárselo al proyecto de EuroOffice.

Próximos pasos. El revuelo va más allá porque se ha apuntado que, si es un fork de una app de origen ruso, no saben hasta qué punto Euro-Office puede presentarse como algo “puramente europeo”. Pero, de la manera que sea, es evidente que hay un interés creciente por independizarse de la tecnología que no sea europea y esta suite tiene prevista una versión 1.0 para este verano. La versión preliminar ya está en Github.

Queda lo más complicado: mover el pesadísimo transatlántico que son los organismos públicos de los diferentes países europeos que se quieran sumar a esto. También ver cómo convencen a quienes ya usan suites europeas como las de The Document Foundation -LibreOffice- o la británica Collabora de que vuelvan a cambiar a Euro-Office.


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Francia empieza a decir "au revoir" a Windows: su plan para borrar a Microsoft, Google y Amazon de la Administración

Francia ha empezado a jubilar Windows de su Administración. Es el inicio de su divorcio de Microsoft, Amazon o Google

11 Abril 2026
Eva R. de Luis
Editor Senior

La soberanía digital en Europa ha pasado de ser un concepto teórico a algo cada vez más tangible y deseable respecto a la tecnología que consumimos. Ya no es solo una tendencia que cada vez más personas individuales están intentando, sino que también se ha convertido en objeto de deseo de administraciones y empresas. El camino para independizarse de las big tech de Estados Unidos no es fácil y mientras que hay startups como Mistral que se forra en el proceso, hay un estado que ha decidido dar un valiente paso al frente: Francia.

En un entorno global donde los datos y la infraestructura son armas geopolíticas, el Gobierno francés a través de la Dirección Interministerial de lo Digital (DINUM), ha lanzado una agresiva hoja de ruta para recuperar el control sobre sus sistemas de información reduciendo así la hegemonía de soluciones tecnológicas extracomunitarias. Y ha empezado por Windows.

La decisión. En un seminario interministerial de alto nivel, la DINUM junto a la ANSSI, la Dirección de Compras del Estado y la DGE formalizaron el compromiso más ambicioso de soberanía digital adoptado hasta la fecha por una potencia europea occidental. O lo que es lo mismo: Francia quiere salir del ecosistema tecnológico estadounidense de forma sistemática, planificada y con plazos concretos. No es un experimento, es política de estado. 

La directriz es clara: mapear y reducir la dependencia de proveedores tecnológicos de fuera de la UE. La medida no es un veto sino una transición obligatoria hacia un modelo donde la administración pública debe priorizar soluciones locales o de código abierto, especialmente en servicios críticos y  tratamiento de datos sensibles. Como ha declarado el Ministro de Acción y Cuentas Públicas David Amiel: " Ya no podemos aceptar que nuestros datos, nuestra infraestructura y nuestras decisiones estratégicas dependan de soluciones cuyas reglas, precios, evolución y riesgos no controlamos."

Por qué es importante. Desde un punto de ingeniería de sistemas y ciberseguridad, la medida es vital por cuestiones como protegerse frente a la Cloud Act de Estados Unidos, la ley que permite a sus autoridades acceder a datos almacenados en empresas estadounidenses independientemente de dónde estén los servidores. Por otro lado, garantiza que el estado mantenga sus capacidades técnicas necesarias para operar su propia infraestructura sin depender de "cajas negras" propietarias y curarse en salud en caso de cambio de condiciones u otra problemática ajena. 

Pero esta migración escalonada es mucho más que un cambio de SO: implica desmantelar todo  el ecosistema asociado, certificados y aplicaciones diseñadas para Windows. Supone reconstruir desde la raíz los cimientos digitales del estado para que funcionen con autonomía total y sin piezas extranjeras, sin que la




































Contexto. Nuestro día a día personal, profesional y burocrático vive en un ecosistema gobernado por hyperscalers, esas empresas tecnológicas como Microsoft, Google o Amazon que dominan el almacenamiento y la computación en la nube. Esta mención no es azarosa: ellas solitas se comen más del 60% del pastel de la nube, como recoge Statista. El aumento de las ciberamenazas y el monopolio tecnológico estadounidense en Occidente y su viraje cada vez más invasivo con la privacidad ajena han hecho el resto. 

Francia lleva años madurando la doctrina "Cloud au Centre". Mientras la ANSSI auditaba las dependencias en infraestructuras críticas, su nube soberana se fraguaba como una alternativa real. Además, el marco normativo europeo, con la directiva NIS2 o la ley de ciberresiliencia, ha creado el caldo de cultivo ideal. Con herramientas como Tchap, Visio, FranceTransfert y Socle Numérique  (alternativas a WhatsApp, Teams, WeTransfer o Microsoft 365, respectivamente) Francia ya no solo tiene un plan, sino una base operativa real sobre la que escalar.

Pero esta migración escalonada es mucho más que un cambio de SO: implica desmantelar todo el ecosistema asociado, certificados y aplicaciones diseñadas para Windows. Supone reconstruir desde la raíz los cimientos digitales del estado para que funcionen con autonomía total y sin piezas extranjeras, sin que la ciudadanía note el cambio en la superficie.

Contexto. Nuestro día a día personal, profesional y burocrático vive en un ecosistema gobernado por hyperscalers, esas empresas tecnológicas como Microsoft, Google o Amazon que dominan el almacenamiento y la computación en la nube. Esta mención no es azarosa: ellas solitas se comen más del 60% del pastel de la nube, como recoge Statista. El aumento de las ciberamenazas y el monopolio tecnológico estadounidense en Occidente y su viraje cada vez más invasivo con la privacidad ajena han hecho el resto. 

Francia lleva años madurando la doctrina "Cloud au Centre". Mientras la ANSSI auditaba las dependencias en infraestructuras críticas, su nube soberana se fraguaba como una alternativa real. Además, el marco normativo europeo, con la directiva NIS2 o la ley de ciberresiliencia, ha creado el caldo de cultivo ideal. Con herramientas como Tchap, Visio, FranceTransfert y Socle Numérique  (alternativas a WhatsApp, Teams, WeTransfer o Microsoft 365, respectivamente) Francia ya no solo tiene un plan, sino una base operativa real sobre la que escalar.

El plan hacia la soberanía. Ni es un brindis al sol ni tiene medidas vagas y difusas ni fechas lejanas, sino movimientos concretos, tangibles y que o está implementando ya o tiene previsto concluir antes de fin de año:

  • La DINUM abandona Windows y migra sus puestos de trabajo a Linux. Es el primer organismo central del Estado que lo hace. Ya en marcha.
  • Migración de 80.000 agentes de la Caisse Nationale d'Assurance Maladie (equivalente a la Seguridad Social) a herramientas soberanas: Tchap, Visio y FranceTransfert. Ya en marcha.
  • Migración de la plataforma de datos sanitarios a una solución fiable europea. Programada para finales de 2026. 
  • Deberes para cada ministerio: presentar un plan de reducción de dependencias, donde entran bases de datos, antivirus, IA o herramientas colaborativas. Para este otoño. 
Sí, pero. Francia dispone de un esqueleto de base y un marco legal, además de coaliciones público-privadas para agilizar la transición a través de unos compromisos públicos concretos y medibles. Pero no será fácil. Salir de Windows implica desmontar Active Directory y lo que lleva detrás, algo que cuesta mucho tiempo y dinero. Y migrar 80.000 agentes a nuevas herramientas no es tanto un problema de tecnología sino de implementar una nueva gestión.  

Además, salir a dónde. Muchas soluciones europeas aún no alcanzan la integración, facilidad de uso y capacidad (especialmente en IA) de las big tech estadounidenses, lo que lleva implícito un paso atrás en términos de calidad. Pero aunque fuera posible, salir de una infraestructura propietaria para pasar a una soberana implica una inversión enorme en tiempo, formación de personal y migración de datos. Finalmente, mantener y evolucionar infraestructuras propias requiere de personal especializado y con experiencia en un mercado donde el talento es escaso y caro.  

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Publicado en Xataka



Europa quiere competir con Google o Amazon en servicios en la nube y ya sabe cómo: con siete empresas holandesas juntas

Europa regula bien pero escala mal: Holanda intenta romper ese círculo

Eva R. de Luis
Editor Senior

Tres empresas americanas controlan el 60% del mercado mundial de infraestructura de la nube: Microsoft y su Azure, Google Cloud y Amazon AWS, un sector providencial en el mundo globalizado y permanentemente conectado en el que vivimos. Y muy lucrativo: en 2025 los ingresos superaron los 400.000 millones de dólares, según Synergy Research, esto es nueve veces más que en 2017. 

No existen corporaciones capaces de hacerle sombra a estas tres, así que siete empresas holandesas de servicios cloud han tomado una decisión: unirse para ser una alternativa real a las big tech estadounidenses. El movimiento es más importante de lo que parece: es una respuesta organizada frente a una dependencia tal que ya se considera un riesgo estratégico.

El proyecto: Open Cloud Alliantie.  La respuesta es Open Cloud Alliantie, un conglomerado formado por Centric, KPN, Info Support, Intermax, Nebul, Previder y Uniserver, con una facturación conjunta de 2.500 millones de euros anuales. En su manifiesto explican están creando empleo en los Países Bajos y que tanto las empresas como quienes trabajan en ellas pagan impuestos allí.

Como explica Ludo Baauw, director ejecutivo del Grupo Intermax a NRC, por separado son competitivos y su razón de ser no es fijar precios, sino postularse a contratos públicos: "Preferiría que ganara un competidor de los Países Bajos antes que una gran empresa tecnológica estadounidense". Hubo un detonante para unirse: la posible venta de Solvinity, proveedora de servicios en la nube para el sistema de identidad digital Digid del gobierno de Países Bajos, a la empresa estadounidense Kyndryl. El acuerdo está pendiente de la aprobación del Ministerio de Asuntos Económicos, pero ya ha traído consecuencias. 

Una vulnerabilidad estratégica. La primera consecuencia era poner encima de la mesa una vulnerabilidad del sistema holandés que es extrapolable al conjunto de estados del viejo continente. Según un análisis realizado por NOS, el 67% de los dominios de organismos públicos, hospitales y escuelas holandesas dependen de al menos un servicio cloud americano.

Por qué es importante. El proyecto tiene tres razones de peso para existir:

  • Ser competencia real de las big tech norteamericanas. El director ejecutivo del organismo de la competencia neerlandés (ACM) lo ha dejado claro: "En general, alianzas como esta pueden impulsar las fuerzas del mercado al crear nuevos actores que están en mejor posición para competir con los grandes proveedores estadounidenses".
  • Impulso a la economía nacional. Las empresas son claras en su manifiesto: empleo e impuestos para los Países Bajos. En una frase: "no es un gasto, es una inversión".
  • Soberanía del dato. Que servicios tan críticos del estado como la sanidad, la educación o la identidad digital dependan de empresas ajenas sujetas a legislación extranjera y decisiones corporativas fuera del control europeo.

Contexto. Este movimiento surge dentro del debate europeo sobre soberanía digital y la reducción de dependencia tecnológica de Estados Unidos. La tendencia no es nueva, pero la política de Trump ha acelerado esa conversación. Europa tiene el marco legal en forma de RGPD, la Ley de Mercados Digitales, la Ley de Servicios Digitales o la Chips Act, que conforman un arsenal regulatorio sólido orientado a reducir la dependencia tecnológica exterior. 

El problema es que tener las leyes no equivale a tener la industria. Los proveedores locales europeos son solventes individualmente, pero no tienen la capacidad para absorber proyectos complejos ni para competir con la escala de las tres grandes que dominan el mercado. Ni siquiera GAIA-X, el gran proyecto de nube soberana franco-alemán, ha sido capaz de momento. Europa regula bien pero escala mal y ese es el vacío que la Open Cloud Alliantie va a intentar llenar.

Cómo van a funcionar. El modelo de funcionamiento se va a asentar sobre tres pilares:

  • Estándares técnicos comunes, lo que permitirá mover datos entre proveedores sin fricciones al adoptar las mismas especificaciones técnicas.
  • Colaboración sí, cártel no. Compartirán infraestructura estándar y pueden concurrir juntas a grandes contratos, pero siguen compitiendo entre sí cuando se trata de ganar clientes. 
  • Cláusula de soberanía. Si una de las siete es adquirida por una empresa no europea, las demás absorben automáticamente su rol. El dato permanece siempre en manos holandesas, independientemente de lo que ocurra en el mercado de fusiones y adquisiciones.

Hacia la soberanía tecnológica de la nube. La Open Cloud Alliantie es un experimento relevante sobre el que otros estados miembros y corporaciones pondrán sus ojos en tanto en cuanto es perfectamente replicable.  Empresas de tamaño mediano que de otra forma no podrían competir con las grandes de Estados Unidos, pero que agrupadas bajo estándares comunes y reglas de colaboración claras sí pueden ofrecer una alternativa creíble al sector público. La pregunta es si otros países europeos tomarán nota antes de que la dependencia sea demasiado profunda para revertirse.




miércoles, 18 de febrero de 2026

FRANCIA cambia Google por Qwant para no compartir datos con el gobierno de Estados Unidos

 QWANT : https://www.qwant.com/?l=es


The switch has to do with Google being mandated to send all data they have to the US government under the CLOUD act. Switching to a European alternative ensures data security.

More should join!

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El cambio tiene que ver con la obligación impuesta a Google de enviar todos los datos que tiene al Gobierno de EE. UU. en virtud de la ley CLOUD. El cambio a una alternativa europea garantiza la seguridad de los datos.




¡Deberían sumarse más!

viernes, 15 de agosto de 2025

La militarización de Silicon Valley [ Reportaje del NYT: Destacamento 201 con CEOs de OpenAI, Meta, Palatir y Google ]

Publicado en The New York Times
https://www.nytimes.com/2025/08/04/technology/google-meta-openai-military-war.html 



La militarización de Silicon Valley

En un cambio importante, Google, OpenAI, Meta y los capitalistas de riesgo, muchos de los cuales alguna vez habían renunciado a involucrarse en la guerra, han adoptado el complejo militar industrial.


Por Sheera Frenkel
Reportando desde San Francisco y Washington
Publicado el 4 de agosto de 2025

Actualizado el 5 de agosto de 2025

En una ceremonia realizada en junio en el Joint Base Myer-Henderson Hall en Arlington, Virginia, cuatro ejecutivos actuales y anteriores de Meta, OpenAI y Palantir se alinearon en el escenario para prestar juramento de apoyar y defender a los Estados Unidos. El Ejército de los EE. UU. acababa de crear una unidad de innovación técnica para los ejecutivos, quienes vestían equipo y botas de combate. En el evento, fueron nombrados tenientes coroneles de la nueva unidad, el Destacamento 201, que asesorará al Ejército sobre nuevas tecnologías para un posible combate. “Necesitamos desesperadamente lo que hacen bien”, dijo el secretario del Ejército, Daniel Driscoll, sobre los ejecutivos tecnológicos, quienes ya han recibido entrenamiento básico. “No podemos decir lo agradecidos que estamos de que se arriesguen a venir a intentar desarrollar esto con nosotros”




NYT CEOs en uniforme militar.png
Andrew Bosworth, Meta’s chief technology officer; Bob McGrew, an adviser at Thinking Machines Lab and OpenAI’s former chief research officer; Shyam Sankar, Palantir’s chief technology officer; and Kevin Weil, OpenAI’s chief product officer at a military ceremony in June. Staff Sgt. Leroy Council/United States Army

El ejército no solo está cortejando a las empresas tecnológicas de Silicon Valley. En la era del presidente Trump, las ha reclutado con éxito. En los últimos dos años, los líderes e inversores de Silicon Valley, muchos de los cuales alguna vez renunciaron a involucrarse en armas y guerra, se han lanzado de lleno al complejo militar-industrial. Meta, Google y OpenAI, que antes incluían en sus políticas corporativas cláusulas que prohibían el uso de inteligencia artificial en armas, han eliminado dicha cláusula. OpenAI está creando tecnología antidrones, mientras que Meta fabrica gafas de realidad virtual para entrenar a soldados en combate.

Al mismo tiempo, las empresas emergentes de armas y defensa están despegando. Andreessen Horowitz, una firma de capital de riesgo, anunció en 2023 que invertiría 500 millones de dólares en tecnología de defensa y otras empresas que impulsarían el crecimiento de Estados Unidos. Y Combinator, la incubadora de empresas emergentes conocida por impulsar empresas como Airbnb y DoorDash financió su primera empresa emergente de defensa en agosto de 2024. La inversión de capital de riesgo en empresas relacionadas con la defensa aumentó un 33 % el año pasado, alcanzando los 31 000 millones de dólares, según McKinsey.

Este cambio forma parte de un importante cambio cultural en Silicon Valley. Hace una década, las empresas tecnológicas ostentaban lemas como "conectar el mundo" y "no hacer el mal" y se comprometían a no utilizar su tecnología con fines militares. Colaborar con el gobierno estadounidense era tan impopular que los contratos de software y computación en la nube con el Departamento de Defensa alimentaron las protestas de los empleados del sector tecnológico.

Ahora "la situación ha cambiado", declaró Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta y uno de los nuevos tenientes coroneles del Destacamento 201, en una conferencia tecnológica celebrada en San Francisco en junio. "Hay un patriotismo mucho más fuerte del que creo que la gente cree en Silicon Valley". Está previsto que cumpla algunos días de servicio en la reserva del Ejército cada año.






A 2020 prototype of augmented reality headgear for soldiers from the U.S. Army. Meta recently said it is making virtual reality glasses with Anduril, a defense tech start-up, to train soldiers for battle. Bridgett Siter/Agence France-Presse, via Us Army/Afp Via Getty Images


La militarización de la capital tecnológica del país se ha visto impulsada por un clima político cambiante, la competencia con China por el liderazgo tecnológico y las guerras en Ucrania y Gaza, donde los drones y los sistemas de armas basados en IA se han vuelto cruciales en los combates. Estas guerras impulsaron al Pentágono a modernizar el arsenal estadounidense, una medida que Trump ha apoyado.


En abril, el Sr. Trump emitió una orden ejecutiva que exigía al ejército actualizar el sistema que utiliza para adquirir nueva tecnología. Su proyecto de ley de política nacional asignó una cifra récord de un billón de dólares a defensa en 2026, incluyendo tecnología como drones autónomos. Los ejecutivos de Silicon Valley y los inversores de capital riesgo esperan con interés esta bonanza.


En abril, el Sr. Trump emitió una orden ejecutiva que exigía al ejército actualizar el sistema que utiliza para adquirir nueva tecnología. Su proyecto de ley de política nacional asignó una cifra récord de un billón de dólares a defensa en 2026, incluyendo tecnología como drones autónomos. Los ejecutivos de Silicon Valley y los inversores de capital riesgo esperan con interés esta bonanza.

“Proteger las democracias es importante”, afirmó Raj Shah, socio director de Shield Capital, una firma de capital de riesgo de San Francisco que invierte en tecnología de defensa y seguridad. “Hay autoritarios perversos que no creen en las fronteras”.

Sin embargo, algunos ejecutivos e ingenieros tecnológicos lidian con los posibles perjuicios de este cambio. Una vez que construyan drones autónomos y armas de IA para el ejército, tendrán poco control sobre cómo se implementa la tecnología. Esto ha generado debates sobre si estas armas avanzadas causarán más muertes que las tradicionales, según afirmaron tres ingenieros de Google y Meta.

“Estas empresas de Silicon Valley son hipercompetitivas y, en su afán por entrar en estos sectores de defensa, no hay mucho que pensar”, dijo Margaret O'Mara, historiadora tecnológica de la Universidad de Washington. 


Arraigado en la defensa La militarización de Silicon Valley es en muchos sentidos un regreso a las raíces de la región.


Antes de que la zona se convirtiera en un epicentro tecnológico, era una tierra bucólica de huertos frutales. En la década de 1950, el Departamento de Defensa comenzó a invertir en empresas tecnológicas de la región, con el objetivo de competir con las ventajas tecnológicas de Rusia durante la Guerra Fría. Esto convirtió al gobierno federal en el primer gran patrocinador de Silicon Valley. 


La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa, una división del Departamento de Defensa, posteriormente incubó tecnologías —como internet— que se convirtieron en la base de las empresas más grandes de Silicon Valley. En 1998, los estudiantes de posgrado de Stanford Sergey Brin y Larry Page recibieron financiación de Darpa y otras agencias gubernamentales para crear Google.


Pero a finales de los años 90 y principios de los 2000, las empresas tecnológicas se volcaron hacia la tecnología de consumo, como el comercio electrónico y las redes sociales. Se presentaron como empresas que hacían el bien y democratizaban la tecnología para las masas, atrayendo a una fuerza laboral mayoritariamente liberal que se oponía a colaborar con el sector de defensa.


En 2018, más de 4000 empleados de Google protestaron contra un contrato del Pentágono llamado Proyecto Maven, que habría utilizado la inteligencia artificial de la compañía para analizar las grabaciones de vigilancia de drones. En una carta a los ejecutivos, los empleados afirmaron que Google «no debería estar en el negocio de la guerra».


Google pronto dijo que no renovaría el contrato del Pentágono y se retiró de una carrera por un contrato de computación en la nube de 10 mil millones de dólares llamado JEDI para el Departamento de Defensa.


Ese año, Google publicó los principios rectores para futuros proyectos de IA, prohibiendo el uso de la IA en «armas u otras tecnologías cuyo propósito o implementación principal sea causar o facilitar directamente lesiones a las personas». Otras empresas siguieron su ejemplo con compromisos similares.




In 2018, Google published a guiding principle forbidding A.I. for “weapons or other technologies whose principal purpose or implementation is to cause or directly facilitate injury to people.” Mike Kai Chen for The New York Times


Hubo casos excepcionales. Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, una firma de análisis de datos tecnológicos fundada en 2003, estaba tan entusiasmado con la idea de que Silicon Valley asumiera un papel más importante en defensa que demandó al Ejército en 2016 para obligarlo a considerar la compra del software de Palantir. Palantir alegó que el Ejército no estaba considerando opciones comerciales para sus necesidades.


Palantir ganó la demanda. Otras empresas tecnológicas proporcionaron al Departamento de Defensa software y computación en la nube, entre otros servicios.


En 2015, el secretario de Defensa, Ashton Carter, visitó Silicon Valley para inaugurar la Unidad de Innovación de Defensa, un programa militar emblemático para acelerar la adopción de tecnología avanzada. Sin embargo, las empresas emergentes afirmaron que el proceso burocrático para firmar acuerdos con el Pentágono hacía insostenible el programa.


"No éramos tan ágiles como querían ser las personas con las que queríamos conectarnos", reconoció Carter en una conferencia tecnológica de 2016.


Orgulloso de participar después de que las guerras en Ucrania y Gaza trajeron drones autónomos y software de reconocimiento facial a los campos de batalla, los ingenieros y ejecutivos de Silicon Valley dijeron que se dieron cuenta de que ya no era teórico que la próxima guerra la ganarían los militares con las tecnologías más avanzadas.


El clima político también cambió, y algunos ejecutivos e inversores de capital riesgo apoyaron abiertamente las posturas y candidatos de derecha. La competencia con China por la superioridad tecnológica llevó a muchos expertos en tecnología a inclinarse más por el gobierno estadounidense como aliado.


Palantir se convirtió en un modelo para otras empresas tecnológicas. Con contratos con el gobierno y las fuerzas armadas estadounidenses para software que organiza y analiza datos, el valor de mercado de la compañía se disparó a más de 375 000 millones de dólares este mes, superando la capitalización bursátil combinada de contratistas de defensa tradicionales como Lockheed Martin, Northrop Grumman y General Dynamics.


En una carta a los accionistas en mayo, el Sr. Karp dijo que los críticos alguna vez descartaron el interés de Palantir en "armar a los Estados Unidos de América", pero que "algunos dentro del Valle ahora han dado un giro y han comenzado a seguir nuestro ejemplo".


Palantir no respondió a una solicitud de comentarios. Otras empresas de Silicon Valley también se volcaron en el sector de defensa. En enero de 2024, OpenAI, creador del chatbot ChatGPT, eliminó en su página de políticas la cláusula que prohibía el uso de su tecnología para el "desarrollo de armas" y "militares y bélicos". Ese mismo diciembre, la compañía anunció un acuerdo con Anduril, una startup de tecnología de defensa, para desarrollar sistemas de IA antidrones.


Cuando se le pidió un comentario, una portavoz de OpenAI señaló una conversación de abril entre Sam Altman, director ejecutivo de la compañía, y el general Paul M. Nakasone, miembro de la junta directiva de OpenAI y ex director de la Agencia de Seguridad Nacional. 


“Tenemos que involucrarnos, nos enorgullecemos de hacerlo y realmente queremos hacerlo en áreas de seguridad nacional”, afirmó Altman, y añadió que OpenAI contribuiría al desarrollo de la IA cuando “apoyara a Estados Unidos y a nuestros aliados para defender los valores democráticos en todo el mundo y garantizar nuestra seguridad”.


 (The New York Times demandó a OpenAI y a su socio, Microsoft, por violación de derechos de autor de contenido noticioso. Ambas compañías negaron haber actuado mal). 


El año pasado, Meta modificó sus políticas para permitir el uso de sus tecnologías de IA con fines militares. En mayo, la compañía anunció una alianza con Anduril para desarrollar dispositivos de realidad virtual para el entrenamiento de soldados. En aquel momento, el Sr. Bosworth afirmó que la seguridad nacional de Estados Unidos se beneficia enormemente de que la industria estadounidense haga realidad estas tecnologías. 


En febrero, Google también anunció que retiraba su prohibición autoimpuesta del uso de IA en armas. En una entrada de blog, la compañía afirmó que se estaba desarrollando una competencia global por el liderazgo en IA en un panorama geopolítico cada vez más complejo. Creemos que las democracias deberían liderar el desarrollo de la IA. 


Google y Meta declinaron hacer comentarios. 


Un beneficiario de este cambio es Anduril, fundada en 2017 por Palmer Luckey, emprendedor tecnológico que desarrolló las gafas de realidad virtual Oculus. Anduril, que diseña armas basadas en IA, firmó en marzo un contrato de 642 millones de dólares para tecnología antidrones con el Cuerpo de Marines, y en octubre un contrato de 250 millones de dólares para el desarrollo de tecnología de defensa aérea para el Departamento de Defensa. En junio, Anduril anunció la obtención de 2.500 millones de dólares en nueva financiación, con una valoración de 30.500 millones de dólares. La empresa declinó hacer comentarios



Palmer Luckey, the founder of Anduril, which designs A.I.-backed weapons. The company is working with Meta and other tech giants. Philip Cheung for The New York Times


 La aceptación de la defensa se vio reforzada por el alistamiento de cuatro ejecutivos tecnológicos en la nueva unidad del ejército en junio. Se trataba del Sr. Bosworth de Meta, el director de tecnología de Palantir, Shyam Sankar, el director de producto de OpenAI, Kevin Weil, y Bob McGrew, asesor de Thinking Machines Lab y exdirector de investigación de OpenAI. El ejército había contactado al Sr. Sankar con motivo de la unidad, quien recomendó a los demás ejecutivos, según declaró un portavoz del ejército.


'Un ciclo de exageración' 


Cuando Billy Thalheimer asistió a una sesión en la incubadora de empresas emergentes de Silicon Valley Y Combinator en 2021, se vio a sí mismo como un inadaptado.


Como director ejecutivo de Regent, empresa que construye planeadores marinos eléctricos para fines militares y de otro tipo, afirmó haber observado "un verdadero estigma contra la tecnología de defensa". Otras startups de Y Combinator promocionaban proyectos de criptomonedas, recuerda el Sr. Thalheimer. 


Ahora hay cientos de empresas emergentes centradas en la tecnología de defensa, afirmó. «Está claro que estamos en un ciclo de euforia», añadió. 


Desde 2023, Regent ha recaudado más de 100 millones de dólares de inversores como Mark Cuban y Peter Thiel. En marzo, la empresa firmó un contrato de 15 millones de dólares con el Cuerpo de Marines y está construyendo una fábrica en Rhode Island. 


En Hayward, California, la producción se ha intensificado en la fábrica de Skydio, una empresa de drones autónomos. En junio, la startup firmó un contrato de 74 millones de dólares con el Departamento de Estado para suministrar drones a las fuerzas de seguridad y la lucha contra el narcotráfico a nivel mundial. 


Adam Bry, fundador de Skydio en 2014, afirmó que se ha producido un cambio radical en la rapidez con la que el ejército satisface la necesidad de nuevas tecnologías. Firmar su primer contrato para suministrar drones al ejército le llevó tres años, pero un nuevo contrato este año para continuar suministrándolos tardó menos de un mes. 


"Por primera vez, vemos un verdadero sentido de urgencia", dijo el Sr. Bry. Skydio, que ha recaudado 230 millones de dólares, cuenta con más de 800 empleados. 


La estrecha relación de Silicon Valley con el sector de defensa quedó patente en marzo, cuando cientos de personas se reunieron en Washington para una cumbre organizada por Andreessen Horowitz. La firma de capital de riesgo destacó su programa "American Dynamism", que incluye inversiones en empresas de defensa.


“Invertir en tecnología de defensa es necesario y urgente”, declaró David Ulevitch, socio general de Andreessen Horowitz. “La superioridad tecnológica es un requisito para una democracia sólida”. 


El orador destacado fue el vicepresidente JD Vance, un ex capitalista de riesgo que una vez invirtió en Anduril. 


“No deberíamos temer a las nuevas tecnologías productivas; de hecho, deberíamos intentar dominarlas”, dijo el Sr. Vance. “Eso es, sin duda, lo que esta administración quiere lograr”. 


Sheera Frenkel es una reportera radicada en el Área de la Bahía de San Francisco que cubre las formas en que la tecnología impacta la vida cotidiana con un enfoque en las empresas de redes sociales, incluidas Facebook, Instagram, Twitter, TikTok, YouTube, Telegram y WhatsApp


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The Militarization of Silicon Valley

In a major shift, Google, OpenAI, Meta and venture capitalists — many of whom had once forsworn involvement in war — have embraced the military industrial complex.


By Sheera Frenkel

Reporting from San Francisco and Washington

Published Aug. 4, 2025Updated Aug. 5, 2025

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In a ceremony in June at Joint Base Myer-Henderson Hall in Arlington, Va., four current and former executives from Meta, OpenAI and Palantir lined up onstage to swear an oath to support and defend the United States.

The U.S. Army had just created a technical innovation unit for the executives, who were dressed in combat gear and boots. At the event, they were pronounced lieutenant colonels in the new unit, Detachment 201, which will advise the Army on new technologies for potential combat.

“We desperately need what they are good at,” Secretary of the Army Daniel Driscoll said of the tech executives, who have since undergone basic training. “It’s an understatement how grateful we are that they are taking this risk to come and try to build this out with us.”

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Andrew Bosworth, Meta’s chief technology officer; Bob McGrew, an adviser at Thinking Machines Lab and OpenAI’s former chief research officer; Shyam Sankar, Palantir’s chief technology officer; and Kevin Weil, OpenAI’s chief product officer at a military ceremony in June.Credit...Staff Sgt. Leroy Council/United States Army

The military is not just courting Silicon Valley tech companies. In the age of President Trump, it has successfully recruited them.

Over the past two years, Silicon Valley’s leaders and investors — many of whom had once forsworn involvement in weapons and war — have plunged headfirst into the military industrial complex. Meta, Google and OpenAI, which once had language in their corporate policies banning the use of artificial intelligence in weapons, have removed such wording. OpenAI is creating anti-drone technology, while Meta is making virtual reality glasses to train soldiers for battle.

At the same time, weapons and defense start-ups are taking off. Andreessen Horowitz, a venture capital firm, said in 2023 that it would invest $500 million in defense technology and other companies that would help America “move forward.” Y Combinator, the start-up incubator known for hatching companies like Airbnb and DoorDash, funded its first defense start-up in August 2024. Venture capital investment in defense-related companies surged 33 percent last year to $31 billion, according to McKinsey.

Crisis en la calidad de publicaciones científicas: volumen vs. valor

Publicado en Universo abierto https://universoabierto.org/2025/12/18/crisis-en-la-calidad-de-publicaciones-cientificas-volumen-vs-valor/ Cri...