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viernes, 25 de septiembre de 2026

UCRANIA reclama a SPRINGER-NATURE por continuar publicando revistas de RUSIA

Publicado en Retraction Watch
https://www.kyivpost.com/post/78893 






A pesar de su ruptura pública con Rusia, Springer continúa publicando revistas científicas rusas

En resumen: La propaganda más evidente puede influir en las masas, pero existe una variante más sutil dirigida a la comunidad académica a través de las publicaciones científicas. La editorial académica Springer Nature continúa difundiendo contenidos que incluyen narrativas cuestionables procedentes de instituciones rusas. El resultado es una operación de influencia sutil conocida como "transferencia de credibilidad" (credibility transfer).

Por David Kirichenko | 27 de junio de 2026

Cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala contra Ucrania en 2022, Springer Nature se unió a muchas instituciones occidentales al condenar la guerra. El gigante de la publicación académica anunció que suspendería las nuevas ventas en Rusia y Bielorrusia y expresó su apoyo a los investigadores ucranianos.

Sin embargo, más de cuatro años después, Springer continúa distribuyendo aproximadamente 200 revistas científicas rusas mediante una alianza con Pleiades Publishing, una empresa especializada en traducir y distribuir publicaciones académicas rusas a audiencias internacionales.

Springer Nature es una de las editoriales académicas más influyentes del mundo, con miles de revistas y libros publicados cada año, entre ellos la prestigiosa revista científica Nature.

Esta relación ha sido objeto de un creciente escrutinio. Un informe reciente elaborado por los académicos ucranianos Oleksii Plastun y Valeriia Kotelnykova sostiene que algunas de las revistas distribuidas mediante esta alianza están vinculadas a instituciones rusas sancionadas, reproducen narrativas del Kremlin e identifican territorios ucranianos ocupados como parte de Rusia.

Entre los ejemplos citados figura un artículo publicado en el Herald of the Russian Academy of Sciences, que, según los autores del informe, repetía narrativas habituales del Kremlin sobre Ucrania, incluidas afirmaciones acerca del nacionalismo ucraniano, la supuesta discriminación contra los rusoparlantes y la influencia de Occidente.

Springer rechaza la insinuación de que este acuerdo entre en conflicto con los regímenes de sanciones.

"Nos tomamos muy en serio el cumplimiento de las sanciones y no prestaremos servicios a ninguna organización ni haremos negocios con personas incluidas en listas de sanciones", respondió por correo electrónico Steven Inchcoombe, presidente del área de Investigación de Springer Nature.

Añadió:

"Al mismo tiempo, creemos que los investigadores de todo el mundo deben tener acceso a las ideas generadas globalmente. Con ese fin, seguimos las directrices independientes del Committee on Publication Ethics (COPE), de manera que los autores ubicados en territorios sujetos a sanciones, salvo cuando exista una prohibición expresa, puedan ofrecer sus trabajos a la comunidad científica internacional."

Los críticos sostienen que algunas de las revistas distribuidas mediante la alianza Springer-Pleiades están vinculadas con organizaciones sancionadas por gobiernos occidentales o afiliadas a instituciones estatales rusas.

La continuidad de ese acceso parece haber sido un objetivo deliberado de Pleiades. En una entrevista publicada en el sitio web de la Academia Rusa de Ciencias poco después del inicio de la invasión a gran escala, el director de Pleiades, Aleksandr Shustorovich, afirmó que las publicaciones científicas de la empresa se habían preservado porque representaban "precisamente el entorno científico ruso". Agregó que los investigadores rusos mantenían "el mismo acceso a los lectores occidentales que antes" y atribuyó a Springer Nature y a otras grandes editoriales el mérito de respaldar ese enfoque.

Douglas Davis, neurorradiólogo e investigador en salud global que ha trabajado ampliamente en iniciativas relacionadas con Ucrania, afirmó que los incentivos comerciales pueden explicar por qué estas alianzas académicas persisten pese a las tensiones geopolíticas.

"A muchas personas les sorprende que grandes editoriales continúen colaborando con actores controvertidos o publiquen material procedente de Estados autoritarios", señaló Davis. "Pero, desde mi perspectiva, estas organizaciones están impulsadas principalmente por incentivos comerciales. Su lealtad está dirigida a los ingresos económicos, no necesariamente a un conjunto determinado de principios políticos o éticos."

Plastun sostiene que el problema trasciende la simple publicación académica.

"Las publicaciones científicas son posiblemente más peligrosas porque llevan el sello de la objetividad", afirmó. "Al mantener estas revistas, el Kremlin logra infiltrarse en bases de datos internacionales como Scopus y Web of Science, garantizando que las narrativas financiadas por el Estado ruso queden archivadas como si fueran conocimiento científico, y no como simples emisiones de medios estatales."

El informe identificó cerca de 400 casos, entre 2022 y 2025, en los que territorios ucranianos ocupados —entre ellos Sebastopol, Simferópol y Donetsk— aparecían registrados como parte de Rusia.

"Al permitir que revistas rusas atribuyan universidades y científicos ucranianos ubicados en territorios ocupados como si fueran propios, Springer Nature contribuye al borrado de la identidad académica y de la soberanía ucranianas en el escenario internacional", afirmó Plastun.

Su investigación encontró que las referencias a Sebastopol como ciudad rusa pasaron del 0 % de las publicaciones en 2013 al 100 % en 2025.

Springer ha defendido su tratamiento de las disputas territoriales señalando en su sitio web que mantiene una postura neutral respecto a las reclamaciones de jurisdicción reflejadas en las afiliaciones institucionales y en los mapas publicados.

Igor L. Markov, vicepresidente del consejo directivo de la American Coalition for Ukraine y autor de libros publicados anteriormente por Springer, afirmó que las referencias reiteradas a ciudades ucranianas ocupadas como si fueran rusas pueden modificar gradualmente la percepción internacional.

"Etiquetar ciudades ocupadas como Sebastopol o Simferópol como ciudades rusas en revistas científicas normaliza reclamaciones territoriales que carecen de fundamento jurídico", explicó Markov. "Cuando las personas ven esto una y otra vez, cambian sus supuestos básicos sobre qué cuestiones siguen siendo objeto de disputa y cuáles consideran ya resueltas."

El politólogo Branislav Slantchev sostiene que las campañas de influencia dependen menos de la propaganda abierta que de la llamada "transferencia de credibilidad", es decir, el proceso mediante el cual determinadas narrativas adquieren legitimidad porque son difundidas por instituciones consideradas confiables en lugar de por medios de comunicación estatales.

Los críticos argumentan que las revistas académicas pueden ser especialmente influyentes porque son citadas por investigadores, indexadas por motores de búsqueda y utilizadas cada vez más como material de referencia por sistemas de inteligencia artificial.

Ilona Sologub, editora de VoxUkraine, señaló que muchas instituciones científicas rusas siguen integradas en el ecosistema mundial de investigación a pesar de la guerra.

"Los científicos rusos siguen considerando las publicaciones en revistas científicas occidentales como un indicador clave de desempeño utilizado para evaluar tanto a los investigadores como a las instituciones", afirmó.

Consultado sobre si la editorial estaba revisando la alianza, Inchcoombe respondió que Springer evalúa periódicamente su cartera de revistas.

"Como es habitual en nuestra industria, revisamos regularmente nuestro portafolio de revistas, tanto aquellas de nuestra propiedad como las que distribuimos en nombre de terceros. De conformidad con el Código de Buenas Prácticas para la Transferencia de Revistas de NISO, cualquier cambio previsto para 2027 será comunicado más adelante este año."

El Código de Transferencia de NISO es un marco de buenas prácticas desarrollado conjuntamente por editoriales y bibliotecas para orientar los procesos de transferencia de propiedad y distribución de revistas científicas.

Este calendario resulta significativo. De acuerdo con el folleto informativo para la oferta pública inicial (IPO) de Springer Nature de 2024, el actual acuerdo de distribución con Pleiades tiene vigencia hasta diciembre de 2026. La decisión de Springer sobre si renovará o no ese acuerdo después de 2026 determinará, en última instancia, si los críticos consideran que la alianza fue simplemente un legado temporal del pasado o una decisión deliberada.


David Kirichenko es periodista independiente especializado en Europa del Este. Puede encontrarse en la red social X bajo el usuario @DVKirichenko.


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Despite Public Break With Russia, Springer Continues Publishing Russian Journals

In brief: Blatant propaganda may work on the masses, but a more subtle variant aimed at the intelligentsia occurs through scholarly publications. The academic publisher Springer Nature continues to convey questionable talking points from Russian institutions. The result is a subtle influence operation known as “credibility transfer.”

by David Kirichenko | June 27, 2026


When Russia launched its full-scale invasion of Ukraine in 2022, Springer Nature joined many Western institutions in condemning the war. The academic publishing giant announced it would halt new sales in Russia and Belarus and expressed support for Ukrainian researchers.

Yet more than four years later, Springer continues to distribute roughly 200 Russian scientific journals through a partnership with Pleiades Publishing, a company that specializes in translating and distributing Russian academic publications to international audiences.

Springer Nature is one of the world’s most influential academic publishers, producing thousands of journals and books annually, including the flagship scientific journal Nature.

That relationship has come under growing scrutiny. A recent report by Ukrainian scholars Oleksii Plastun and Valeriia Kotelnykova argues that some journals distributed through the partnership are linked to sanctioned Russian institutions, repeat Kremlin narratives, and identify occupied Ukrainian territories as part of Russia. 

Among the examples cited is an article published in the Herald of the Russian Academy of Sciences that, according to the report’s authors, repeated familiar Kremlin narratives about Ukraine, including claims about Ukrainian nationalism, discrimination against Russian speakers, and Western influence.

Springer disputes the implication that the arrangement conflicts with sanctions.

“We take sanctions compliance extremely seriously and will not supply services to an organization or do business with people who are on a sanctions list,” Steven Inchcoombe, President of Research at Springer Nature, responded in a written email.

“At the same time, we believe that researchers around the world should have access to global ideas. To this end, we follow the independent COPE guidelines so that authors in sanctioned territories, unless prohibited, are able to offer their work to the wider community.”

Critics argue that some journals distributed through the Springer-Pleiades partnership are linked to organizations that have been sanctioned by Western governments or are affiliated with Russian state institutions.

The continuation of that access appears to have been a deliberate objective of Pleiades. In an interview published on the Russian Academy of Sciences website shortly after Russia’s full-scale invasion, Pleiades chief Aleksandr Shustorovich said the company’s scientific publications had been preserved with the understanding that they represented “precisely the Russian scientific environment.” He added that Russian researchers retained “the same access to Western readers as before” and credited Springer Nature and other major publishers for supporting that approach.

Douglas Davis, a neuroradiologist and global health researcher who has worked extensively on Ukraine-related initiatives, said commercial incentives may help explain why academic partnerships often persist despite geopolitical tensions.

“People are surprised when major publishers continue to work with controversial actors or publish material from authoritarian states,” Davis said. “But from my perspective, these organizations are driven primarily by commercial incentives. Their loyalty is to revenue, not necessarily to any particular set of political or ethical principles.”

Plastun argues the issue is not simply about academic publishing.

“Academic publishing is arguably more dangerous because it carries the seal of objectivity,” he said. “By maintaining these journals, the Kremlin successfully infiltrates global databases like Scopus and Web of Science, ensuring that Russian state-funded narratives are archived as scientific fact rather than state media broadcasts.”

The report identified nearly 400 cases between 2022 and 2025 in which occupied Ukrainian territories, including Sevastopol, Simferopol and Donetsk, were listed as part of Russia.

“By allowing Russian journals to claim Ukrainian universities and scientists in occupied territories as their own, Springer Nature aids in the erasure of Ukrainian academic identity and sovereignty on the global stage,” Plastun said.

His research found that references to Sevastopol as a Russian city rose from 0% of publications in 2013 to 100% by 2025.

Springer has defended its handling of territorial disputes by stating on its website that it remains neutral regarding jurisdictional claims reflected in published affiliations and maps.

Igor L. Markov, vice chair of the board of directors of the American Coalition for Ukraine and an author whose books have previously been published by Springer, said repeated references to occupied Ukrainian cities as Russian can gradually shape international perceptions.

“Labeling occupied cities like Sevastopol or Simferopol as Russian in academic journals normalizes territorial claims that have no legal basis,” Markov said. “When people see this over and over, it shifts baseline assumptions about what is contested and what is settled.”

Political scientist Branislav Slantchev argues that influence campaigns often rely less on overt propaganda than on “credibility transfer” – the process by which narratives gain legitimacy when they are transmitted through trusted institutions rather than state media. Critics argue that academic journals can be particularly influential because they are cited by researchers, indexed by search engines and increasingly used as reference material by AI systems.

Ilona Sologub, editor of VoxUkraine, said many Russian scientific institutions remain integrated into the global research ecosystem despite the war. “Russian scientists still have publications in Western research journals as a key performance metric used to evaluate researchers and institutions,” she said.

Asked whether the publisher was reviewing the partnership, Inchcoombe said Springer regularly evaluates its journal portfolio.

“As is customary in our business, we regularly review our journal portfolio – both those that we own and those we distribute on behalf of third parties,” he said. “In accordance with the NISO Transfer Code of Practice, any changes for 2027 will be communicated later this year.”

The NISO Transfer Code of Practice is an industry framework developed by publishers and librarians to guide journal ownership and distribution transfers.

That timeline is significant. According to Springer Nature’s 2024 IPO prospectus, the company’s current distribution agreement with Pleiades runs through December 2026. Whether Springer renews the agreement after 2026 may ultimately determine whether critics view the partnership as a temporary legacy arrangement or a deliberate choice.

David Kirichenko

David Kirichenko is a freelance journalist covering Eastern Europe. He can be found on the social media platform X @DVKirichenko.


domingo, 12 de abril de 2026

EUROPA crea Euro-Office para independendizarse de Microsoft Office... pero lo hace pirateando software ruso / FRANCIA quiere dejar Microsoft, Google y Amazon




Euro-Office: la suite ofimática por la soberanía digital europea arranca con polémica legal

Por 
31 de marzo de 2026

Una coalición de tecnológicas europeas encabezada por las alemanas IONOS y Nextcloud ha presentado Euro-Office, una nueva suite ofimática de código abierto con la que aspiran a ofrecer una alternativa soberana para el ámbito europeo a soluciones como Microsoft Office o Google Workspace, en un momento de alta intensidad geopolítica.

Euro-Office «proporciona una solución verdaderamente abierta, transparente y soberana para la edición colaborativa de documentos», se presenta a sí mismo el proyecto. Uno de sus pilares es ofrecer una experiencia de uso familiar, con una interfaz intuitiva y una compatibilidad sólida con los formatos de Microsoft, dos aspectos clave para facilitar su adopción en entornos profesionales.

Pero no hablamos de una aplicación que cualquiera podrá instalar en su PC: «Euro-Office no está diseñado para un uso independiente, sino desarrollado para estar basado en la web e integrado en otro producto que maneja documentos, por ejemplo, una solución para compartir archivos, una wiki en línea, una herramienta de gestión de proyectos, etc». De acuerdo a esta descripción, Euro-Office bien podría tratarse de Nextcloud Hub con una suite ofimática como complemento central.

Teniendo a Nextcloud como uno de sus principales impulsores, esta última idea cobra todo el sentido. Con un matiz: Nextcloud ya permite integrar instancias de Collabora Online y ONLYOFFICE. Por otro lado, la FAQ del proyecto afirma que Euro-Office será compatible con otras plataformas, como Proton, XWiki y OpenProject. Englobándolo todo, Euro-Office será una suerte de software de servidor con dependencia en algún servicio previo. ya hay una versión preliminar disponible para pruebas, mientras que el lanzamiento se espera para verano. Está todo en GitHub.

Si el concepto resulta familiar es porque tiene antecedentes claros: Euro-Office es un fork de ONLYOFFICE. Según explican, parte de su código (AGPL) está siendo revisado y depurado para facilitar su compilación y la contribución. La decisión de bifurcar el proyecto responde a la imposibilidad de colaborar con el desarrollo original, debido a la escasa apertura a contribuciones, problemas en las herramientas de desarrollo, falta de transparencia y la presencia de componentes propietarios, especialmente en las aplicaciones móviles, sostienen.

Desde Euro-Office también apuntan al origen de ONLYOFFICE como un factor relevante: señalan que se trata de una empresa rusa —que habría intentado ocultarlo— y que la mayoría de sus desarrolladores residen en Rusia. Advierten de que la situación política actual dificulta la colaboración y la confianza en su desarrollo. Además, subrayan que muchos usuarios y organizaciones demandan software que no esté potencialmente influenciado o controlado por el gobierno ruso.

Conviene matizar que Ascensio System SIA, la empresa detrás de ONLYOFFICE, tiene su sede en Letonia desde hace más de una década, y que el carácter abierto del software no depende de su origen geográfico. Proyectos como Nextcloud u ONLYOFFICE se apoyan en desarrollos globales, surgidos en contextos muy diversos, cuya legitimidad rara vez se cuestiona precisamente por la transparencia inherente al modelo.

En todo caso, la respuesta de ONLYOFFICE no se ha hecho esperar. La compañía sostiene que Euro-Office utiliza tecnología derivada de sus editores incumpliendo los términos de licencia y la legislación internacional sobre propiedad intelectual, centrando su réplica en el plano jurídico. En concreto, recuerda que ONLYOFFICE se distribuye bajo AGPLv3 con condiciones adicionales que, según defiende, obligan a preservar la marca y el logotipo originales, así como la atribución correspondiente, e insisten en que dichas exigencias forman parte inseparable de la licencia.

A partir de ahí, ONLYOFFICE considera «infundado» que una versión derivada pueda relicenciarse bajo una AGPL “pura” al margen de esas condiciones, y advierte de que cualquier exclusión unilateral de las mismas supondría una infracción que extinguiría los derechos de uso. Por ello, exige a Euro-Office el “cumplimiento pleno e inmediato” de todas las obligaciones aplicables antes de entrar a responder a las acusaciones vertidas sobre el proyecto original, al tiempo que reivindica que la colaboración real solo puede darse dentro de un marco legal y de licencia adecuado. 

Mientras se resuelve la cuestión legal, queda en el aire otra de índole técnica más amable e interesante: ¿por qué ONLYOFFICE, y no Collabora Online, léase LibreOffice Online? Sin embargo, la única mención al respecto por parte de Euro-Office es que «buscamos oportunidades de integración y colaboración con la comunidad de LibreOffice y empresas como Collabora».


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https://www.xataka.com/servicios/europa-busca-independizarse-microsoft-office-su-alternativa-esta-aqui-no-polemica

Europa busca independizarse de Microsoft Office. Su alternativa ya está aquí, pero no sin polémica
  • Gigantes del software europeo están preparando Euro-Office, una alternativa a Microsoft Office y Google Docs
  • El anuncio llega con polémica porque han fusilado OnlyOffice
9 Abril 2026
Alejandro Alcolea
Editor - Tech

Desde hace unos meses, y viendo cómo está la situación, en Europa ha despertado un sentimiento de cambio sobre la tecnología que consumimos. Entre usuarios han aparecido movimientos para abandonar el software y hardware de empresas estadounidenses, pero eso es algo que también está impactando en los gobiernos y entre las propias empresas europeas. Y algo que parece menor, pero no lo es en absoluto, es el Equipo A del software europeo que se ha unido para crear Euro-Office, la alternativa a Microsoft Office.

Y no ha empezado con el mejor pie.

Euro-Office. El nombre no podría ser más acertado, pero hay que decir algo: no sale de la nada. Se trata de una iniciativa que nace como un fork directo de OnlyOffice. Los usuarios de Android saben qué es esto de un fork y, básicamente, es tomar otro software… copiarlo. Se hacen los cambios deseados y se lanza de forma independiente. Al ser sobre software libre o de código abierto, no hay problemas para crear una nueva versión.

El software no será algo aislado, sino un paquete que conste de un editor de texto, hoja de cálculo, edición de PDF y una herramienta para hacer presentaciones. La compatibilidad incluye formatos como DOCX, XLSX, PPTX y las versiones de ODF. Vamos, quiere ser una alternativa a Office, pero también a Docs y a cualquier otra suite.

De dónde sale. Quizá lo más interesante del proyecto es que no se trata de una iniciativa de una universidad, de una startup o de un país concreto. El proyecto se hizo público hace unos días y cuenta con nombres tan potentes detrás como IONOS, Nextcloud, Eurostack, XWiki, BTactic, Soverin y OpenProject, entre otros.

De hecho, parece que Proton también está por ahí (que aparte de su propia suite, cuenta con sistemas de almacenamiento en la nube, correo y VPN, siendo una de las alternativas más fuertes a la suite de Google). Y la narrativa común es que es un ‘frente’ europeo para reducir la dependencia de suites estadounidenses en entornos sensibles. Porque sí, cuando un Gobierno, por ejemplo, guarda documentos en la nube de Google o de cualquier otra empresa extranjera, quién dice que no se tiene acceso.

Euro-Office 
Así se ve el editor de texto

Soberanía digital. Como decía al comienzo del artículo, Europa busca la soberanía en diferentes ámbitos. En el tecnológico, quieren convertirse en una potencia en la fabricación de chips (ya tienen parte del camino hecho al contar con ASML, la empresa más puntera a la hora de crear máquinas que permiten fabricar chips avanzados). También quieren dejar de depender de la NASA o de SpaceX para la exploración espacial, por lo que nos hemos metido en esa carrera. Y en la soberanía digital entra independizarse de servicios estadounidenses y rusos.

 Por eso, Euro-Office se plantea desde un comienzo como un servicio integrado en el propio GDPR que no esté sometido a jurisdicciones externas como el CLOUD Act estadounidense y que se integre en la administración pública, en educación, empresas reguladas gubernamentalmente, infraestructura crítica, salud o educación.  

Para todos
. Y como cambiar tanto es complicado, la intención es que la transición sea lo más sencilla para los usuarios. Ahí entra en juego la compatibilidad máxima con los formatos de Microsoft, pero también una interfaz que resulte familiar para no generar fricción. Y, sobre todo, nace con la voluntad de enfocar esa independencia en software. Porque hasta ahora teníamos LibreOffice y OnlyOffice, pero lo que se busca es que se deje de hacer la guerra por su cuenta y que todos los organismos europeos vayan al unísono

La polémica. Aquí puede estar la pregunta, y también la polémica. Si ya había algo, ¿por qué gastar tiempo en desarrollar otra cosa y no usar esa alternativa ya existente como la “oficial”? Pues, según los promotores de Euro-Office, porque la colaboración con OnlyOffice no era viable. Citan las raíces rusas del proyecto (aunque la sede esté en Letonia) y decisiones como la retirada de funciones en la app móvil como algunos de los motivos por los que el fork fue el último, pero necesario, recurso.

Desde OnlyOffice sostienen que Euro-Office viola ciertos términos de su licencia, mencionando robo de propiedad intelectual e infracción de derechos de autor. Y no se ha quedado en un “pues me enfado”, sino en algo más: OnlyOffice ha acusado a Nextcloud de intentar fichar a su personal para llevárselo al proyecto de EuroOffice.

Próximos pasos. El revuelo va más allá porque se ha apuntado que, si es un fork de una app de origen ruso, no saben hasta qué punto Euro-Office puede presentarse como algo “puramente europeo”. Pero, de la manera que sea, es evidente que hay un interés creciente por independizarse de la tecnología que no sea europea y esta suite tiene prevista una versión 1.0 para este verano. La versión preliminar ya está en Github.

Queda lo más complicado: mover el pesadísimo transatlántico que son los organismos públicos de los diferentes países europeos que se quieran sumar a esto. También ver cómo convencen a quienes ya usan suites europeas como las de The Document Foundation -LibreOffice- o la británica Collabora de que vuelvan a cambiar a Euro-Office.


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Francia empieza a decir "au revoir" a Windows: su plan para borrar a Microsoft, Google y Amazon de la Administración

Francia ha empezado a jubilar Windows de su Administración. Es el inicio de su divorcio de Microsoft, Amazon o Google

11 Abril 2026
Eva R. de Luis
Editor Senior

La soberanía digital en Europa ha pasado de ser un concepto teórico a algo cada vez más tangible y deseable respecto a la tecnología que consumimos. Ya no es solo una tendencia que cada vez más personas individuales están intentando, sino que también se ha convertido en objeto de deseo de administraciones y empresas. El camino para independizarse de las big tech de Estados Unidos no es fácil y mientras que hay startups como Mistral que se forra en el proceso, hay un estado que ha decidido dar un valiente paso al frente: Francia.

En un entorno global donde los datos y la infraestructura son armas geopolíticas, el Gobierno francés a través de la Dirección Interministerial de lo Digital (DINUM), ha lanzado una agresiva hoja de ruta para recuperar el control sobre sus sistemas de información reduciendo así la hegemonía de soluciones tecnológicas extracomunitarias. Y ha empezado por Windows.

La decisión. En un seminario interministerial de alto nivel, la DINUM junto a la ANSSI, la Dirección de Compras del Estado y la DGE formalizaron el compromiso más ambicioso de soberanía digital adoptado hasta la fecha por una potencia europea occidental. O lo que es lo mismo: Francia quiere salir del ecosistema tecnológico estadounidense de forma sistemática, planificada y con plazos concretos. No es un experimento, es política de estado. 

La directriz es clara: mapear y reducir la dependencia de proveedores tecnológicos de fuera de la UE. La medida no es un veto sino una transición obligatoria hacia un modelo donde la administración pública debe priorizar soluciones locales o de código abierto, especialmente en servicios críticos y  tratamiento de datos sensibles. Como ha declarado el Ministro de Acción y Cuentas Públicas David Amiel: " Ya no podemos aceptar que nuestros datos, nuestra infraestructura y nuestras decisiones estratégicas dependan de soluciones cuyas reglas, precios, evolución y riesgos no controlamos."

Por qué es importante. Desde un punto de ingeniería de sistemas y ciberseguridad, la medida es vital por cuestiones como protegerse frente a la Cloud Act de Estados Unidos, la ley que permite a sus autoridades acceder a datos almacenados en empresas estadounidenses independientemente de dónde estén los servidores. Por otro lado, garantiza que el estado mantenga sus capacidades técnicas necesarias para operar su propia infraestructura sin depender de "cajas negras" propietarias y curarse en salud en caso de cambio de condiciones u otra problemática ajena. 

Pero esta migración escalonada es mucho más que un cambio de SO: implica desmantelar todo  el ecosistema asociado, certificados y aplicaciones diseñadas para Windows. Supone reconstruir desde la raíz los cimientos digitales del estado para que funcionen con autonomía total y sin piezas extranjeras, sin que la




































Contexto. Nuestro día a día personal, profesional y burocrático vive en un ecosistema gobernado por hyperscalers, esas empresas tecnológicas como Microsoft, Google o Amazon que dominan el almacenamiento y la computación en la nube. Esta mención no es azarosa: ellas solitas se comen más del 60% del pastel de la nube, como recoge Statista. El aumento de las ciberamenazas y el monopolio tecnológico estadounidense en Occidente y su viraje cada vez más invasivo con la privacidad ajena han hecho el resto. 

Francia lleva años madurando la doctrina "Cloud au Centre". Mientras la ANSSI auditaba las dependencias en infraestructuras críticas, su nube soberana se fraguaba como una alternativa real. Además, el marco normativo europeo, con la directiva NIS2 o la ley de ciberresiliencia, ha creado el caldo de cultivo ideal. Con herramientas como Tchap, Visio, FranceTransfert y Socle Numérique  (alternativas a WhatsApp, Teams, WeTransfer o Microsoft 365, respectivamente) Francia ya no solo tiene un plan, sino una base operativa real sobre la que escalar.

Pero esta migración escalonada es mucho más que un cambio de SO: implica desmantelar todo el ecosistema asociado, certificados y aplicaciones diseñadas para Windows. Supone reconstruir desde la raíz los cimientos digitales del estado para que funcionen con autonomía total y sin piezas extranjeras, sin que la ciudadanía note el cambio en la superficie.

Contexto. Nuestro día a día personal, profesional y burocrático vive en un ecosistema gobernado por hyperscalers, esas empresas tecnológicas como Microsoft, Google o Amazon que dominan el almacenamiento y la computación en la nube. Esta mención no es azarosa: ellas solitas se comen más del 60% del pastel de la nube, como recoge Statista. El aumento de las ciberamenazas y el monopolio tecnológico estadounidense en Occidente y su viraje cada vez más invasivo con la privacidad ajena han hecho el resto. 

Francia lleva años madurando la doctrina "Cloud au Centre". Mientras la ANSSI auditaba las dependencias en infraestructuras críticas, su nube soberana se fraguaba como una alternativa real. Además, el marco normativo europeo, con la directiva NIS2 o la ley de ciberresiliencia, ha creado el caldo de cultivo ideal. Con herramientas como Tchap, Visio, FranceTransfert y Socle Numérique  (alternativas a WhatsApp, Teams, WeTransfer o Microsoft 365, respectivamente) Francia ya no solo tiene un plan, sino una base operativa real sobre la que escalar.

El plan hacia la soberanía. Ni es un brindis al sol ni tiene medidas vagas y difusas ni fechas lejanas, sino movimientos concretos, tangibles y que o está implementando ya o tiene previsto concluir antes de fin de año:

  • La DINUM abandona Windows y migra sus puestos de trabajo a Linux. Es el primer organismo central del Estado que lo hace. Ya en marcha.
  • Migración de 80.000 agentes de la Caisse Nationale d'Assurance Maladie (equivalente a la Seguridad Social) a herramientas soberanas: Tchap, Visio y FranceTransfert. Ya en marcha.
  • Migración de la plataforma de datos sanitarios a una solución fiable europea. Programada para finales de 2026. 
  • Deberes para cada ministerio: presentar un plan de reducción de dependencias, donde entran bases de datos, antivirus, IA o herramientas colaborativas. Para este otoño. 
Sí, pero. Francia dispone de un esqueleto de base y un marco legal, además de coaliciones público-privadas para agilizar la transición a través de unos compromisos públicos concretos y medibles. Pero no será fácil. Salir de Windows implica desmontar Active Directory y lo que lleva detrás, algo que cuesta mucho tiempo y dinero. Y migrar 80.000 agentes a nuevas herramientas no es tanto un problema de tecnología sino de implementar una nueva gestión.  

Además, salir a dónde. Muchas soluciones europeas aún no alcanzan la integración, facilidad de uso y capacidad (especialmente en IA) de las big tech estadounidenses, lo que lleva implícito un paso atrás en términos de calidad. Pero aunque fuera posible, salir de una infraestructura propietaria para pasar a una soberana implica una inversión enorme en tiempo, formación de personal y migración de datos. Finalmente, mantener y evolucionar infraestructuras propias requiere de personal especializado y con experiencia en un mercado donde el talento es escaso y caro.  

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Publicado en Xataka



Europa quiere competir con Google o Amazon en servicios en la nube y ya sabe cómo: con siete empresas holandesas juntas

Europa regula bien pero escala mal: Holanda intenta romper ese círculo

Eva R. de Luis
Editor Senior

Tres empresas americanas controlan el 60% del mercado mundial de infraestructura de la nube: Microsoft y su Azure, Google Cloud y Amazon AWS, un sector providencial en el mundo globalizado y permanentemente conectado en el que vivimos. Y muy lucrativo: en 2025 los ingresos superaron los 400.000 millones de dólares, según Synergy Research, esto es nueve veces más que en 2017. 

No existen corporaciones capaces de hacerle sombra a estas tres, así que siete empresas holandesas de servicios cloud han tomado una decisión: unirse para ser una alternativa real a las big tech estadounidenses. El movimiento es más importante de lo que parece: es una respuesta organizada frente a una dependencia tal que ya se considera un riesgo estratégico.

El proyecto: Open Cloud Alliantie.  La respuesta es Open Cloud Alliantie, un conglomerado formado por Centric, KPN, Info Support, Intermax, Nebul, Previder y Uniserver, con una facturación conjunta de 2.500 millones de euros anuales. En su manifiesto explican están creando empleo en los Países Bajos y que tanto las empresas como quienes trabajan en ellas pagan impuestos allí.

Como explica Ludo Baauw, director ejecutivo del Grupo Intermax a NRC, por separado son competitivos y su razón de ser no es fijar precios, sino postularse a contratos públicos: "Preferiría que ganara un competidor de los Países Bajos antes que una gran empresa tecnológica estadounidense". Hubo un detonante para unirse: la posible venta de Solvinity, proveedora de servicios en la nube para el sistema de identidad digital Digid del gobierno de Países Bajos, a la empresa estadounidense Kyndryl. El acuerdo está pendiente de la aprobación del Ministerio de Asuntos Económicos, pero ya ha traído consecuencias. 

Una vulnerabilidad estratégica. La primera consecuencia era poner encima de la mesa una vulnerabilidad del sistema holandés que es extrapolable al conjunto de estados del viejo continente. Según un análisis realizado por NOS, el 67% de los dominios de organismos públicos, hospitales y escuelas holandesas dependen de al menos un servicio cloud americano.

Por qué es importante. El proyecto tiene tres razones de peso para existir:

  • Ser competencia real de las big tech norteamericanas. El director ejecutivo del organismo de la competencia neerlandés (ACM) lo ha dejado claro: "En general, alianzas como esta pueden impulsar las fuerzas del mercado al crear nuevos actores que están en mejor posición para competir con los grandes proveedores estadounidenses".
  • Impulso a la economía nacional. Las empresas son claras en su manifiesto: empleo e impuestos para los Países Bajos. En una frase: "no es un gasto, es una inversión".
  • Soberanía del dato. Que servicios tan críticos del estado como la sanidad, la educación o la identidad digital dependan de empresas ajenas sujetas a legislación extranjera y decisiones corporativas fuera del control europeo.

Contexto. Este movimiento surge dentro del debate europeo sobre soberanía digital y la reducción de dependencia tecnológica de Estados Unidos. La tendencia no es nueva, pero la política de Trump ha acelerado esa conversación. Europa tiene el marco legal en forma de RGPD, la Ley de Mercados Digitales, la Ley de Servicios Digitales o la Chips Act, que conforman un arsenal regulatorio sólido orientado a reducir la dependencia tecnológica exterior. 

El problema es que tener las leyes no equivale a tener la industria. Los proveedores locales europeos son solventes individualmente, pero no tienen la capacidad para absorber proyectos complejos ni para competir con la escala de las tres grandes que dominan el mercado. Ni siquiera GAIA-X, el gran proyecto de nube soberana franco-alemán, ha sido capaz de momento. Europa regula bien pero escala mal y ese es el vacío que la Open Cloud Alliantie va a intentar llenar.

Cómo van a funcionar. El modelo de funcionamiento se va a asentar sobre tres pilares:

  • Estándares técnicos comunes, lo que permitirá mover datos entre proveedores sin fricciones al adoptar las mismas especificaciones técnicas.
  • Colaboración sí, cártel no. Compartirán infraestructura estándar y pueden concurrir juntas a grandes contratos, pero siguen compitiendo entre sí cuando se trata de ganar clientes. 
  • Cláusula de soberanía. Si una de las siete es adquirida por una empresa no europea, las demás absorben automáticamente su rol. El dato permanece siempre en manos holandesas, independientemente de lo que ocurra en el mercado de fusiones y adquisiciones.

Hacia la soberanía tecnológica de la nube. La Open Cloud Alliantie es un experimento relevante sobre el que otros estados miembros y corporaciones pondrán sus ojos en tanto en cuanto es perfectamente replicable.  Empresas de tamaño mediano que de otra forma no podrían competir con las grandes de Estados Unidos, pero que agrupadas bajo estándares comunes y reglas de colaboración claras sí pueden ofrecer una alternativa creíble al sector público. La pregunta es si otros países europeos tomarán nota antes de que la dependencia sea demasiado profunda para revertirse.




U.S.A. vs MÉXICO: Alabama obliga a los empleados estatales a decir «Golfo de América». Las universidades no están exentas

Publicado en Inside Higher Ed https://www.insidehighered.com/news/government/state-policy/2026/10/07/alabamas-new-gulf-america-mandate-impac...