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martes, 30 de diciembre de 2025

Fraude en megarrevista vuelve a exponer el carácter depredador del actual sistema de publicación, evaluación y control comercial de las revistas científicas

Publicado en El País
https://elpais.com/ciencia/2025-11-28/la-caida-de-una-megarrevista-cientifica-expone-el-pelotazo-de-las-editoriales-en-la-ciencia.html



La caída de una megarrevista científica expone el pelotazo de las editoriales en la ciencia

Una de las cabeceras que más estudios publican en el mundo, expulsada del sistema por irregularidades. Su editorial, Elsevier, supera los 1,300 millones de euros de beneficios al año

Manuel Ansede

Madrid - 27 NOV 2025



Con la humanidad atemorizada por la mortífera segunda ola del coronavirus, en otoño de 2020, una revista científica publicó un estudio con la solución: los amuletos de jade de la medicina tradicional china podrían prevenir la covid. La propuesta era delirante, pero el editor jefe del semanario, el químico español Damià Barceló, defendió sus filtros de calidad. Aquella revista, Science of the Total Environmentuna de las 15 que más estudios publican en el mundo—, acaba de ser expulsada del grupo de cabeceras respetables por una de las principales empresas evaluadoras, tras descubrirse decenas de artículos irregulares. El escándalo expone el pelotazo de las editoriales científicas, que en los últimos años acumulan miles de millones de euros en beneficios procedentes de dinero público destinado a la ciencia.

Damià Barceló, nacido en Lleida hace 71 años, asumió la jefatura de la revista en 2012. En apenas dos años duplicó el número de estudios publicados. En una década lo multiplicó por 10, rozando los 10,000 trabajos anuales. A medida que aumentaba el número, bajaba la calidad, porque existía un incentivo perverso para aceptar trabajos mediocres: para publicar una investigación con acceso abierto en la revista, un científico tiene que pagar 3.600 euros más impuestos. Emilio Delgado, catedrático de Documentación de la Universidad de Granada, lo resume así: “Es claramente una revista de puertas abiertas, atrapalotodo. Es lo que yo llamo una megarrevista, esto es, un meganegocio”. La cabecera pertenece al gigante editorial holandés Elsevier, que domina el mundo de la publicación de la ciencia, con un 17% de la cuota de mercado mundial. Sus 3,000 revistas publicaron 720,000 estudios el año pasado. El empresario sueco Erik Engstrom, presidente ejecutivo de RELX (la multinacional propietaria de Elsevier), ganó más de 15 millones de euros en 2024 entre su salario y otras remuneraciones. 

Delgado y su colega Alberto Martín han analizado el extraño comportamiento de la megarrevista a petición de EL PAÍS. De todos los estudios publicados en Science of the Total Environment, el 40% son de autores chinos y el 8% están firmados por españoles, unos porcentajes que duplican lo habitual en su área temática. La tercera institución que más trabajos publica en esta revista, tras dos organizaciones de China, es el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor organismo de ciencia de España, al que perteneció el propio Barceló hasta su jubilación el año pasado. “Con estos patrones podría pensarse en una posibilidad de fraude en la publicación, pero esto es una especulación”, opina Delgado.



El sistema científico funciona de un modo controvertido. El dinero y los ascensos de los investigadores dependen en buena medida del número de estudios que publiquen en revistas validadas por un par de empresas privadas. Una de estas compañías, la multinacional londinense Clarivate, expulsó el 18 de noviembre a Science of the Total Environment de su base de datos. “La revista ha sido eliminada porque ya no cumple nuestros criterios de calidad”, explica una portavoz, que rechaza ofrecer más detalles.

La calidad de las revistas científicas, en teoría, está garantizada porque otros expertos anónimos aceptan gratuitamente revisar los borradores para decidir si se publican o no. En Science of the Total Environment, este sistema estaba presuntamente corrompido. La propia editorial Elsevier ha retractado medio centenar de estudios publicados por el biólogo brasileño Guilherme Malafaia, tras constatar que sus trabajos recibían revisiones ficticias firmadas por científicos reales sin su consentimiento, como ocurrió con un artículo sobre el coronavirus en los peces y con otro sobre la toxicidad de un herbicida en las tortugas. Malafaia y Barceló son coautores en diversos estudios sobre la contaminación por microplásticos, pero esas investigaciones compartidas no han sido retractadas por el momento.

Las cuatro principales editoriales científicas —Elsevier, Springer Nature, Wiley y Taylor & Francis— ingresaron más de 6,000 millones de euros en 2024, con márgenes de beneficio inimaginables en casi cualquier otra industria, superiores al 30%, según un nuevo análisis encabezado por el antropólogo británico Dan Brockington, de la Universidad Autónoma de Barcelona. Este pelotazo colectivo se explica por ese sistema “publica o muere”, que premia incluso a los científicos inverosímilmente prolíficos que firman un estudio cada dos días, pero también por un cambio de modelo de negocio. Antes, los lectores pagaban suscripciones para leer revistas de calidad. Ahora, con la promoción del acceso abierto a la ciencia, son los propios autores los que tienen que pagar para que sus investigaciones se publiquen y los demás puedan leerlas gratis. Ese incentivo perverso —por el que tanto los científicos como las revistas ganan más cuanto más publiquen, sin importar la calidad— ha creado una burbuja de millones de estudios insustanciales.


Elsevier es la editorial que más estudios publica y la que más gana, con un 38% de margen de beneficio (1,333 millones de euros en 2024), según el análisis de Brockington y sus colegas. Los autores hacen un llamamiento a “desmantelar el sistema” que hace que miles de millones de euros de dinero público se dediquen a publicar estudios vacuos en beneficio exclusivo de empresas privadas. Según sus cálculos, Elsevier, Springer Nature, Wiley y Taylor & Francis han acumulado más de 12,000 millones de euros de ganancias en los últimos seis años. Entre los coautores del análisis figura el ingeniero español Pablo Gómez Barreiro, de los Reales Jardines Botánicos de Kew, en el sur de Inglaterra.

Una portavoz de Elsevier defiende su actuación. “Mantenemos los más altos estándares de rigor y ética en nuestras publicaciones para proteger la calidad y la integridad de la investigación”, afirma. La editorial realizó una primera indagación que culminó en decenas de retractaciones en Science of the Total Environment, oficialmente por la trampa de la falsa revisión de los artículos. “Ahora estamos llevando a cabo una investigación más amplia, centrada en los conflictos de interés, además de revisar los artículos señalados por otros posibles indicios de mala conducta”, añade la portavoz. La editorial pretende “rehabilitar completamente” la revista.

Damià Barceló es un científico hiperprolífico, de esos que llegan a publicar un nuevo estudio cada cinco días o incluso menos. Ha firmado unos 1,800 trabajos en su vida, más de 200 de ellos en Science of the Total Environment, su propia revista. Su nombre aparece en numerosas ocasiones como editor de sus propios estudios, como uno sobre fármacos en aguas residuales de México y otro sobre la contaminación química en los ríos Ebro y Guadalquivir.

La portavoz de Elsevier detalla que Barceló “renunció a su cargo” de editor jefe en marzo de 2025. “Este cambio formó parte de una iniciativa más amplia para fortalecer la gobernanza de la revista y abordar las inquietudes planteadas”, sostiene la portavoz. Para Elsevier, los “problemas sistémicos” que provocaron la expulsión de Science of the Total Environment “no pueden atribuirse a una sola persona”. Este periódico ha solicitado la valoración del propio Barceló, tanto a través de su WhatsApp personal como en el correo de su actual puesto de profesor honorífico de la Universidad de Almería, sin recibir respuesta.


El químico Damià Barceló recibió de manos del rey saudí, Salmán bin Abdulaziz, un premio dotado con 120,000 euros, en 2013. ICRA


La hiperproducción de Barceló le ayudó a entrar en la Lista de Científicos Muy Citados, un listado realizado por la multinacional Clarivate que incluye a unos 7,000 investigadores de todo el mundo. Cuantos más científicos muy citados tenga una universidad, más arriba aparecerá en el influyente ranking de Shanghái, que designa a las teóricamente mejores instituciones académicas del mundo. Una investigación de EL PAÍS reveló en 2023 que Arabia Saudí ofrecía sobornos de hasta 70,000 euros al año para que los muy citados mintieran en la base de datos de Clarivate y declarasen falsamente que trabajaban en una universidad árabe, con el fin de auparlas con trampas en el ranking.

Damià Barceló figuraba desde 2016 como profesor de la universidad saudí Rey Saúd en primer lugar, pese a que su dedicación principal era ser director del Instituto Catalán de Investigación del Agua, en Girona. Barceló aseguró entonces a este periódico que no había cobrado 70,000 euros anuales. En 2013, el químico español recibió de manos del rey saudí, Salmán bin Abdulaziz, un premio dotado con 120,000 euros por sus investigaciones sobre los contaminantes en el agua.

Las universidades españolas, como las de otros países, se han convertido en “macrogranjas de gallinas ponedoras de estudios”, en palabras de Emilio Delgado y Alberto Martín, los expertos en bibliometría de la Universidad de Granada. Profesores con el currículum totalmente hinchado han llegado a catedráticos o incluso a rectores. Impulsada por diferentes manifiestos internacionales, la entidad española que decide si un profesor universitario puede ascender o si merece aumentos salariales, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), ha cambiado sus criterios para dejar de evaluar a los científicos al peso. El presidente del Comité Español de Ética de la Investigación, el médico Jordi Camí, ha hecho un llamamiento a ir más lejos. “Hay que limpiar este lodazal”, proclamó en una conferencia en Barcelona el 6 de noviembre. A su juicio, “hay que seguir introduciendo medidas para desincentivar, casi penalizar, el publicar por publicar”.


miércoles, 20 de diciembre de 2023

2023: récord en artículos retractados

Publicado en Nature
https://www.nature.com/articles/d41586-023-03974-8#Echobox=1702404105 



Más de 10.000 artículos de investigación fueron retractados en 2023, un nuevo récord


El número de artículos retractados aumentó considerablemente este año. Los expertos en integridad afirman que esto es sólo la punta del iceberg.


Por Richard Van Noorden


El número de retractaciones de artículos de investigación en 2023 ha superado las 10.000, batiendo récords anuales, en un momento en que los editores se esfuerzan por acabar con una serie de artículos falsos y fraudes en la revisión por pares. Según un análisis de Nature, entre los grandes países productores de artículos de investigación, Arabia Saudí, Pakistán, Rusia y China presentan las tasas de retractación más elevadas de las dos últimas décadas.


La mayor parte de las retractaciones de 2023 correspondieron a revistas propiedad de Hindawi, filial londinense de la editorial Wiley (véase "Un año récord de retractaciones"). En lo que va de año, las revistas de Hindawi han retirado más de 8.000 artículos, citando factores como "la preocupación de que el proceso de revisión por pares se haya visto comprometido" y "la manipulación sistemática del proceso de publicación y revisión por pares", tras investigaciones impulsadas por editores internos y por detectives de la integridad de la investigación que plantearon dudas sobre textos incoherentes y referencias irrelevantes en miles de artículos.





La mayoría de las retractaciones de Hindawi son de números especiales: colecciones de artículos que a menudo supervisan editores invitados y que se han hecho famosas por ser explotadas por estafadores para publicar rápidamente artículos de baja calidad o falsos.


El 6 de diciembre, Wiley anunció en una llamada de resultados que dejaría de utilizar la marca Hindawi por completo, tras haber cerrado previamente cuatro títulos de Hindawi y, a finales de 2022, haber interrumpido temporalmente la publicación de números especiales. Wiley reagrupará los títulos existentes en su propia marca. Matthew Kissner, director ejecutivo interino de Wiley, ha declarado que, como consecuencia de estos problemas, la editorial espera perder entre 35 y 40 millones de dólares en ingresos este año fiscal.


Las "frases trucadas" delatan la fabricación de artículos de investigación


Un portavoz de Wiley declaró que la editorial preveía nuevas retractaciones -no precisó cuántas-, pero que la empresa considera que "los números especiales siguen desempeñando un valioso papel al servicio de la comunidad investigadora". El portavoz añadió que Wiley ha puesto en marcha procesos más rigurosos para confirmar la identidad de los editores invitados y supervisar los manuscritos, ha eliminado de sus sistemas a "cientos" de malos actores, algunos de los cuales habían desempeñado funciones de editor invitado, y ha ampliado su equipo de integridad de la investigación. También está "buscando medios legales" para compartir datos sobre los malos agentes con otros editores y proveedores de herramientas y bases de datos.


Según Guillaume Cabanac, informático de la Universidad de Toulouse (Francia) que rastrea los problemas de los artículos, entre ellos las "frases trucadas" -extrañas opciones de redacción utilizadas para eludir los detectores de plagio- y los indicios de uso no declarado de inteligencia artificial. "Estos artículos problemáticos se citan", afirma.




Las retractaciones aumentan a un ritmo superior al de los artículos científicos (véase "Aumento de las tasas de retractación"), y el diluvio de este año significa que el número total de retractaciones publicadas hasta la fecha ha superado las 50.000. Aunque los análisis han demostrado anteriormente que la mayoría de las retractaciones se deben a mala conducta, no siempre es así: algunas son protagonizadas por autores que descubren errores honestos en su trabajo.


La mayor base de datos del mundo para hacer un seguimiento de las retractaciones, cotejada por la organización Retraction Watch, aún no incluye todos los artículos retirados en 2023. Para analizar las tendencias, Nature combinó las aproximadamente 45.000 retractaciones detalladas en ese conjunto de datos -que en septiembre fue adquirido para su distribución pública por Crossref, una organización sin ánimo de lucro que indexa datos editoriales- con otras 5.000 retractaciones de Hindawi y otras editoriales, con ayuda de la base de datos Dimensions.


Tasas crecientes


El análisis de Nature sugiere que la tasa de retractación -la proporción de artículos publicados en un año determinado que acaban siendo retractados- se ha triplicado con creces en la última década. En 2022, superó el 0,2%.


Entre los países que han publicado más de 100.000 artículos en las últimas dos décadas, el análisis de Nature sugiere que Arabia Saudí tiene la tasa de retractación más alta, de 30 por cada 10.000 artículos, excluyendo las retractaciones basadas en ponencias de conferencias. (Este análisis cuenta un artículo para un país si al menos un coautor tiene una afiliación en ese país). Si se incluyen las ponencias de conferencias, las retiradas del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) de Nueva York sitúan a China a la cabeza, con una tasa de retractaciones superior a 30 por cada 10.000 artículos.






El análisis muestra que alrededor de una cuarta parte del número total de retractaciones corresponde a artículos de conferencias, y la mayor parte de ellos son retiradas por el IEEE, que ha retirado más de 10.000 artículos de este tipo en las dos últimas décadas. El IEEE fue la editorial con el mayor número de retractaciones. No registra cuándo retira artículos, pero la mayoría de los retirados se publicaron entre 2010 y 2011.


Medidas preventivas


Monika Stickel, directora de comunicaciones corporativas del IEEE, afirma que el instituto cree que sus medidas y esfuerzos preventivos identifican casi todos los artículos enviados que no cumplen las normas de la organización.


La IA intensifica la lucha contra las "fábricas de artículos" que producen investigaciones falsas


Sin embargo, Cabanac y Kendra Albert, abogada especializada en tecnología de la Facultad de Derecho de Harvard, en Cambridge (Massachusetts), han detectado problemas, como frases rebuscadas, fraude en las citas y plagio, en cientos de artículos del IEEE publicados en los últimos años, según informó Retraction Watch a principios de este año. Stickel afirma que el IEEE ha evaluado esos artículos y ha encontrado menos de 60 que no se ajustaban a sus normas de publicación, de los que 39 han sido retractados hasta la fecha.


Las cerca de 50.000 retractaciones registradas hasta ahora en todo el mundo son sólo la punta del iceberg de trabajos que deberían ser retirados, afirman los detectives de la integridad. Se calcula que el número de artículos producidos por "fábricas de artículos" (empresas que venden trabajos y autorías falsas a los científicos) asciende a cientos de miles, aparte de los trabajos auténticos que pueden tener defectos científicos. "Los productos de las fábricas de artículos son un problema aunque nadie los lea, porque se acumulan con otros en artículos de revisión y se blanquean en la literatura general", afirma David Bimler, un detective de la integridad de la investigación afincado en Nueva Zelanda también conocido por el seudónimo de Smut Clyde.



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  • 12 December 2023

More than 10,000 research papers were retracted in 2023 — a new record

The number of articles being retracted rose sharply this year. Integrity experts say that this is only the tip of the iceberg.

The number of retractions issued for research articles in 2023 has passed 10,000 — smashing annual records — as publishers struggle to clean up a slew of sham papers and peer-review fraud. Among large research-producing nations, Saudi Arabia, Pakistan, Russia and China have the highest retraction rates over the past two decades, a Nature analysis has found.

The bulk of 2023’s retractions were from journals owned by Hindawi, a London-based subsidiary of the publisher Wiley (see ‘A bumper year for retractions’). So far this year, Hindawi journals have pulled more than 8,000 articles, citing factors such as “concerns that the peer review process has been compromised” and “systematic manipulation of the publication and peer-review process”, after investigations prompted by internal editors and by research-integrity sleuths who raised questions about incoherent text and irrelevant references in thousands of papers.

A BUMPER YEAR FOR RETRACTIONS. Chart shows retraction notices in 2023 have passed 10,000.

Most of the Hindawi retractions are from special issues: collections of articles that are often overseen by guest editors and that have become notorious for being exploited by scammers to rapidly publish low-quality or sham papers.


On 6 December, Wiley announced on an earnings call that it would stop using the Hindawi brand name altogether, having previously shuttered four Hindawi titles and, towards the end of 2022, temporarily paused special-issue publication. Wiley will fold existing titles back into its own brand. As a result of the problems, Wiley’s interim chief executive Matthew Kissner said, the publisher expects to lose out on $35–40 million in revenue this fiscal year.  

‘Tortured phrases’ give away fabricated research papers

A Wiley spokesperson said that the publisher anticipated further retractions — they did not say how many — but that the company takes the view that “special issues continue to play a valuable role in serving the research community”. The spokesperson added that Wiley had put in place more rigorous processes to confirm the identity of guest editors and oversee manuscripts, removed ‘hundreds’ of bad actors — some of whom had held guest editor roles — from its systems, and scaled up its research-integrity team. It is also “pursuing legal means” to share data about the bad actors with other publishers and providers of tools and databases.

Hindawi’s retracted papers might have been mostly sham articles, but they were still collectively cited more than 35,000 times, says Guillaume Cabanac, a computer scientist at the University of Toulouse in France who tracks problems in papers, including ‘tortured phrases’ — strange wording choices used in efforts to evade plagiarism detectors — and signs of undisclosed use of artificial intelligence. “These problematic papers get cited,” he says. 

RISING RETRACTION RATES. Graphic shows the ratio of retracted papers to articles published has risen to above 0.2%

Retractions are rising at a rate that outstrips the growth of scientific papers (see ‘Rising retraction rates’), and this year’s deluge means that the total number of retractions issued so far has passed 50,000. Although analyses have previously shown that the majority of retractions are due to misconduct, this is not always the case: some are led by authors who discover honest errors in their work.


The world’s largest database to track retractions, collated by the media organization Retraction Watch, does not yet include all of 2023’s withdrawn papers. To analyse trends, Nature combined the roughly 45,000 retractions detailed in that data set — which in September was acquired for public distribution by Crossref, a nonprofit organization that indexes publishing data — with another 5,000 retractions from Hindawi and other publishers, with the aid of the Dimensions database. 

Rising rates

Nature’s analysis suggests that the retraction rate — the proportion of papers published in any given year that go on to be retracted — has more than trebled in the past decade. In 2022, it exceeded 0.2%.

Among countries that have published more than 100,000 articles in the past two decades, Nature’s analysis suggests that Saudi Arabia has the highest retraction rate, of 30 per 10,000 articles, excluding retractions based on conference papers. (This analysis counts an article for a country if at least one co-author has an affiliation in that country.) If conference papers are included, withdrawals from the Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) in New York City put China in the lead, with a retraction rate above 30 per 10,000 articles. 

COUNTRIES WITH HIGHEST RETRACTION RATES. Chart shows the top 8 countries with the highest retraction rates over the past two decades.

The analysis shows that around one-quarter of the total number of retractions are conference papers — and the bulk of those comprise withdrawals by the IEEE, which has pulled more than 10,000 such papers in the past two decades. The IEEE was the publisher with the highest number of retractions. It does not record when it retracts papers, but most of those removed were published between 2010 and 2011.

Preventive measures

Monika Stickel, director of corporate communications at the IEEE, says that the institute thinks its preventive measures and efforts identify almost all submitted papers that do not meet the organization’s standards. 


AI intensifies fight against ‘paper mills’ that churn out fake research

However, Cabanac and Kendra Albert, a technology lawyer at Harvard Law School in Cambridge, Massachusetts, have found issues, including tortured phrases, citation fraud and plagiarism, in hundreds of IEEE papers published in the past few years, Retraction Watch reported earlier this year. Stickel says that the IEEE has evaluated those papers and found fewer than 60 that didn’t conform to its publication standards, with 39 retracted so far.

The 50,000 or so retractions recorded around the world thus far are only the tip of the iceberg of work that should be retracted, integrity sleuths say. The number of articles produced by ‘paper mills’ — businesses that sell bogus work and authorships to scientists — is estimated to be in the hundreds of thousands alone, quite apart from genuine papers that may be scientifically flawed. “Paper-mill products are a problem even if no-one reads them, because they get aggregated with others into review articles and laundered into the mainstream literature,” says David Bimler, a New Zealand-based research-integrity sleuth also known by the pseudonym Smut Clyde.

doi: https://doi.org/10.1038/d41586-023-03974-8

MÉXICO: Sheinbaum responde a la Anuies / UNAM: desafíos "inéditos" por reducción de presupuesto

Publicado en La Jornada https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/01/19/politica/sheinbaum-responde-a-la-anuies-no-hay-reduccion-de-presupues...