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sábado, 3 de octubre de 2026

U.S.A. vs. CHINA: la guerra comercial ha impulsado las patentes chinas basada en su propia ciencia

Publicado en South China Morning Post
https://www.scmp.com/news/china/science/article/3367792/us-sanctions-boost-chinas-science-driven-innovation-over-70-study-finds?share=t4pNdBD4e%2Bt0zbSGPP4WsTGfdL8TgBi2QQtGJsXWvjvpZcuk5h1GUv%2BMFmFRtYPceEkao6%2F6uGLT6fTlWWmvqNwgvyyoQnXvUtiVn1BswNs%3D&utm_campaign=social_share






Las sanciones de EE. UU. impulsan en más de 70% la innovación china basada en la ciencia, según un estudio

Las restricciones tecnológicas estadounidenses han llevado a las empresas chinas a ampliar y profundizar el uso de fuentes de investigación científica mediante citas y trabajos de investigación

Holly Chik
Publicado: 18 de septiembre de 2026

Las empresas chinas sancionadas por Estados Unidos recurren cada vez más a la investigación de acceso público para innovar y aplicar ingeniería inversa a tecnologías extranjeras restringidas, y las citas de literatura científica en sus solicitudes de patentes han aumentado un 72%, según un nuevo estudio.

Aunque Estados Unidos afirmó que amplió su Lista de Entidades (Entity List) para proteger la seguridad nacional y preservar su ventaja tecnológica, un análisis de las solicitudes de patentes chinas durante los 12 años transcurridos hasta 2022 mostró que las restricciones estadounidenses al acceso a la tecnología habían llevado a las empresas chinas a recurrir ampliamente al conocimiento científico disponible públicamente y a realizar una mayor cantidad de investigación propia.

«Nuestro análisis revela que las sanciones comerciales de Estados Unidos, como la Lista de Entidades, han generado consecuencias que los responsables de las políticas estadounidenses quizá no hayan previsto plenamente», escribieron los investigadores en un artículo sobre políticas publicado el viernes en la revista Science, sometida a revisión por pares.

«Aunque obstaculizan las operaciones a corto plazo de las empresas afectadas, las sanciones también pueden catalizar el desarrollo de capacidades internas en estas empresas e impulsar cambios estratégicos, lo que potencialmente conduciría al surgimiento de sistemas tecnológicos separados que compitan con el actual ecosistema mundial de innovación, en lugar de integrarse en él», escribieron.

«Esta adaptación estratégica de las empresas chinas frente a las restricciones externas se desarrolla en el contexto del creciente protagonismo de la ciencia empresarial en China, donde las empresas han venido profundizando su integración con la ciencia, como demuestra el aumento del número de patentes vinculadas con la ciencia y de publicaciones científicas».

«Aunque la lista limita el acceso a tecnologías patentadas de origen estadounidense, las empresas chinas sancionadas no dejan de recurrir a la ciencia producida en Estados Unidos», señalaron los autores. Tras ser sancionadas, las empresas afectadas añadieron cerca de 0.99 patentes que citaban ciencia nacional, 0.27 que citaban ciencia extranjera no estadounidense y 0.2 que citaban ciencia estadounidense.

Para examinar cómo los controles comerciales modifican la estrategia empresarial, investigadores de la Universidad de Shenzhen, la Universidad de Tsinghua y la Universidad de Hong Kong analizaron un conjunto de datos a nivel empresarial de patentes chinas solicitadas tanto en China como internacionalmente entre 2010 y 2022.

Descubrieron que las empresas chinas estaban cada vez más involucradas con la ciencia, tanto como consumidoras —al citar con creciente frecuencia publicaciones científicas en sus patentes— como en calidad de productoras, al generar un volumen cada vez mayor de publicaciones académicas.

Wang Yanbo, autor del estudio y director asociado del Centre for Innovation and Entrepreneurship de la HKU Business School, afirmó que las restricciones comerciales estadounidenses estaban acelerando involuntariamente la autosuficiencia tecnológica de China.

«Una vez que quedan excluidas de este sistema mundial de innovación dominado por Estados Unidos, tienen que reinventar la rueda», afirmó Wang.

Además de recurrir a la ingeniería inversa, «detrás de toda tecnología existen determinados principios científicos. ¿Cuál es la mejor manera de investigar esos principios científicos? Leer artículos académicos.

»Por eso estas empresas chinas están extremadamente motivadas para buscar en la literatura científica, incorporar esos conocimientos a la innovación e incluso producir ellas mismas conocimiento científico», señaló.

«Siempre que se haga un esfuerzo suficiente y se tenga algo de suerte, se terminará inventando algo similar, algo que pueda utilizarse como sustituto de la tecnología estadounidense.

»En esencia, lo que Estados Unidos ha estado haciendo es obligar a China a independizarse y desarrollar un sistema tecnológico separado».

Los resultados mostraron que, entre las empresas afectadas, su inclusión en la Lista de Entidades de Estados Unidos provocó, en promedio, un aumento del 72% en las patentes vinculadas con la ciencia que citaban literatura académica.

Mientras que las patentes chinas vinculadas con la ciencia se multiplicaron por 13.4, frente a un incremento de 1.3 veces entre sus homólogas estadounidenses, las empresas chinas siguen rezagadas respecto de las estadounidenses tanto en amplitud como en profundidad científica, según el análisis de las patentes concedidas por la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (United States Patent and Trademark Office, USPTO).



En 2022, el 37% de las patentes de empresas estadounidenses citaba literatura científica, frente al 22% de las patentes de empresas chinas. Además, entre las patentes vinculadas con la ciencia, las empresas estadounidenses citaban en promedio 17.5 publicaciones científicas por patente, frente a cinco en el caso de las empresas chinas.

En cuanto a la publicación científica internacional, las empresas estadounidenses que cotizan en bolsa mantuvieron una producción considerablemente mayor, al pasar de un promedio anual de 12 artículos en 2010 a 20 en 2021. En contraste, las empresas chinas que cotizan en bolsa produjeron un promedio de cuatro artículos internacionales en 2021, a pesar de que sus publicaciones internacionales se multiplicaron por 6.5.

Por otra parte, China utilizó su dominio sobre la extracción y el procesamiento de tierras raras como un poderoso punto de estrangulamiento para contrarrestar las restricciones comerciales estadounidenses, afirmó Wang.

«El gobierno estadounidense y algunas empresas de Estados Unidos han estado esforzándose mucho durante los últimos años para identificar cadenas de suministro alternativas y posibles tecnologías sustitutivas, así como para determinar si pueden desarrollar algún tipo de imanes sin materiales de tierras raras», señaló.

«Todos estamos sentados en el mismo barco. Ahora estos dos gigantes están peleándose entre sí y sentimos que el barco comienza a balancearse. No nos sentiríamos cómodos».

Si este desacoplamiento continuara hasta sus últimas consecuencias, advirtió Wang, surgirían dos ecosistemas tecnológicos separados: uno dominado por Estados Unidos y otro por China. «No estoy seguro de que esto sea lo que los responsables de las políticas estadounidenses realmente quieran ver».

«Un cierto nivel de competencia es saludable para la producción y comercialización del conocimiento», afirmó. «Pero, al mismo tiempo, ¿realmente queremos ver una comunidad científica o de innovación mundial fragmentada? Probablemente no, porque eso significaría que el flujo de conocimientos se volvería muy ineficiente.

»Sin embargo, desde el punto en el que nos encontramos hasta llegar a ese extremo existe una enorme distancia», añadió Wang. «China se ha convertido en uno de los principales productores de conocimiento científico del planeta. Eso también significa que trabajar con la comunidad científica china puede aportar muchos beneficios a Estados Unidos».


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China

Science


US sanctions boost China’s science-driven innovation by over 70%, study finds


US tech restrictions have driven Chinese firms to expand and deepen their scientific research sourcing through citations and research


Holly Chik

Published: 18 Sep 2026


US-sanctioned Chinese companies are increasingly turning to open-source research to innovate and reverse-engineer restricted foreign technology, with a 72 per cent surge in scientific literature citations in their patent applications, according to a new study.

While the United States said it expanded its Entity List to safeguard national security and preserve its technological edge, an analysis of Chinese patent filings over the 12 years until 2022 showed that US restrictions on access to technology had driven Chinese firms to widely source publicly available scientific knowledge and conduct more of their own research.

“Our analysis reveals that US trade sanctions, such as the Entity List, have generated consequences that US policymakers may not have fully anticipated,” the researchers wrote in a policy article published in the peer-reviewed journal Science on Friday.

“Though hindering the targeted firms’ short-term operations, sanctions may also catalyse these firms’ development of internal capabilities and drive strategic shifts, potentially leading to the emergence of separate technological systems that compete with, rather than integrate into, the current global innovation ecosystem,” they wrote.

“This strategic adaptation by Chinese firms under external constraints unfolds against the background of rising corporate science in China, where firms have been deepening their integration with science, as evidenced by the rising number of science-linked patents and scientific publications.”

“Although the list limits access to US-origin proprietary technologies, sanctioned Chinese firms do not stop sourcing US-produced science,” the authors said. Following sanctioning, targeted companies added nearly 0.99 patents citing domestic science, 0.27 citing non-US foreign science and 0.2 citing US science.

To examine how trade controls alter corporate strategy, researchers from Shenzhen University, Tsinghua University and the University of Hong Kong analysed a firm-level data set of Chinese patents filed domestically and internationally between 2010 and 2022.

They found that Chinese companies were more engaged with science, both as consumers who increasingly cited scientific publications in their patents and as producers who generated a growing volume of academic publications.

Study author Wang Yanbo, associate director of the Centre for Innovation and Entrepreneurship at HKU Business School, said US trade restrictions were inadvertently accelerating technological self-reliance in China.

“Once they get blocked from this US-dominated global innovation system, they have to reinvent the wheel,” Wang said.

In addition to reverse engineering, “underneath every technology there are certain scientific principles. What is the best way to look into the scientific principle? You read academic papers.

“This is why these Chinese firms are extremely motivated to search the scientific literature, incorporate the knowledge into innovation and even to produce scientific knowledge by themselves,” he said.

“As long as you make a sufficient amount of effort and have some luck, you are going to invent something similar, something that you can use to substitute the US technology.

“Essentially what the US has been doing is forcing China to become independent and develop a separate technological system.”

The findings showed that among targeted firms, placement on the US Entity List induced an average 72 per cent surge in science-linked patents that cited academic literature.

While Chinese firms’ science-linked patents grew 13.4-fold compared to a 1.3-fold increase for US peers, Chinese companies still lag behind American counterparts in both scientific breadth and depth, according to analysis of patents granted by the United States Patent and Trademark Office.




In 2022, 37 per cent of US firms’ patents cited scientific literature, compared to 22 per cent for Chinese firms. Furthermore, among science-linked patents, US companies cited an average of 17.5 scientific publications per patent, compared to five for Chinese firms.

In international scientific publishing, US publicly listed companies maintained substantially higher output, rising from an annual average of 12 papers in 2010 to 20 in 2021. By contrast, Chinese listed firms produced an average of four international papers in 2021, despite a 6.5-fold growth in international publications.

On the other hand, China used its dominance over rare earth mining and processing as a powerful chokepoint to counter US trade restrictions, Wang said.

“The US government and some US firms have been trying really hard over the past several years to identify alternative supply chains and potential substitute technologies, and whether they can develop some kind of magnets without rare earth materials,” he said.

“We are all sitting in the same boat. Now these two big guys are quarrelling with each other and we feel the boat is getting rocked. We would not feel comfortable.”

If this decoupling continued to its extremes, Wang warned, two separate technological ecosystems would emerge – one dominated by the US and one by China. “I am not sure whether this is what the US policymakers really want to see.”

“A certain level of competition is healthy for knowledge production and commercialisation,” he said. “But at the same time, do we really want to see a fragmented global scientific or innovation community? Probably not, because that means knowledge flow will become very inefficient.

“However, from where we are to that extreme, the distance is huge,” Wang added. “China has become one of the leading scientific knowledge producers on this planet. That also means working with China’s scientific community can bring a lot of benefits to the US.”


jueves, 7 de mayo de 2026

¿Puede la ciencia ser abierta y segura al mismo tiempo? Las naciones se enfrentan al endurecimiento de la seguridad en la investigación a medida que crece el dominio de CHINA

Publicado en The Conversation
https://theconversation.com/can-science-be-both-open-and-secure-nations-grapple-with-tightening-research-security-as-chinas-dominance-grows-244112





¿Puede la ciencia ser abierta y segura al mismo tiempo? Las naciones se enfrentan al endurecimiento de la seguridad en la investigación a medida que crece el dominio de China


Caroline Wagner, The Conversation | Fecha de publicación: 17 de enero de 2025


En medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China, ambos países firmaron el mes pasado un acuerdo bilateral en materia de ciencia y tecnología. El evento se presentó como una «renovación» de un pacto de 45 años de antigüedad para fomentar la cooperación, pero eso puede ser engañoso.


El acuerdo revisado reduce drásticamente el alcance del acuerdo original, limita los temas que se pueden estudiar conjuntamente, cierra las oportunidades de colaboración e introduce un nuevo mecanismo de resolución de disputas.


Este cambio está en consonancia con la creciente preocupación mundial por la seguridad de la investigación. A los gobiernos les preocupa que sus rivales internacionales obtengan ventajas militares o comerciales o secretos de seguridad a través de colaboraciones científicas transfronterizas.


La Unión Europea, Canadá, Japón y Estados Unidos han presentado nuevas medidas radicales con pocos meses de diferencia para proteger la investigación sensible de la interferencia extranjera. Pero hay un inconveniente: un exceso de seguridad podría estrangular la colaboración internacional que impulsa el progreso científico.  


Como analista político y profesor de asuntos públicos, investigo la colaboración internacional en ciencia y tecnología y sus implicaciones para la política pública y exterior. He seguido de cerca la relación cada vez más estrecha entre Estados Unidos y China en materia de ciencia y tecnología. La relación ha evolucionado desde la transferencia de conocimientos hasta una colaboración y competencia genuinas.  


Ahora, a medida que las disposiciones de seguridad cambian esta relación anteriormente abierta, surge una pregunta crucial: ¿pueden las naciones reforzar la seguridad de la investigación sin socavar la apertura que hace que la ciencia funcione?


El ascenso de China cambia el panorama mundial


El auge de China en el ámbito de las publicaciones científicas marca un cambio radical en la investigación mundial. En 1980, los autores chinos produjeron menos del 2 % de los artículos de investigación incluidos en Web of Science, una base de datos curada de producción académica. Según mis cálculos, en 2023 representaban el 25 % de los artículos de Web of Science, superando a Estados Unidos y poniendo fin a su reinado de 75 años en la cima, que había comenzado en 1948 cuando superó al Reino Unido


En 1980, China no tenía ninguna invención patentada. En 2022, las empresas chinas lideraban las patentes estadounidenses concedidas a empresas extranjeras, con 40 000 patentes, frente a las menos de 2,000 de las empresas británicas. En muchos campos avanzados de la ciencia y la tecnología, China se encuentra a la vanguardia mundial, si no a la cabeza. 


Desde 2013, China es el principal colaborador científico de Estados Unidos. Miles de estudiantes y académicos chinos han llevado a cabo investigaciones conjuntas con sus homólogos estadounidenses.


La mayoría de los responsables políticos estadounidenses que defendieron la firma del acuerdo bilateral de 1979 pensaban que la ciencia liberalizaría China. En cambio, China ha utilizado la tecnología para reforzar los controles autocráticos y construir un ejército fuerte con miras a alcanzar el poder regional y la influencia global. 


El liderazgo en ciencia y tecnología gana guerras y construye economías exitosas. La creciente fortaleza de China, respaldada por un gobierno controlado por el Estado, está cambiando el poder mundial. A diferencia de las sociedades abiertas, donde la investigación es pública y compartida, China a menudo mantiene en secreto el trabajo de sus investigadores, al tiempo que se apropia de la tecnología occidental mediante piratería informática, transferencias forzadas de tecnología y espionaje industrial. Estas prácticas son la razón por la que muchos gobiernos están implementando ahora estrictas medidas de seguridad.


Las naciones responden 

 

El FBI afirma que China ha robado tecnologías sensibles y datos de investigación para reforzar sus capacidades defensivas. La Iniciativa China del Gobierno de Trump tenía como objetivo erradicar a los ladrones y espías. El Gobierno de Biden no ha relajado la presión. La Ley de Chips y Ciencia de 2022 exige a la Fundación Nacional para la Ciencia que cree SECURE, un centro destinado a ayudar a las universidades y las pequeñas empresas a que la comunidad investigadora tome decisiones informadas en materia de seguridad. Estoy colaborando con SECURE para evaluar la eficacia de su misión.


Otros países también están en alerta. La Unión Europea está aconsejando a los Estados miembros que refuercen las medidas de seguridad. Japón se ha unido a Estados Unidos en la presentación de nuevas medidas de gran alcance para proteger la investigación sensible de la interferencia y la explotación extranjeras. Los países europeos hablan cada vez más de la soberanía tecnológica como forma de protegerse de la explotación por parte de China. Del mismo modo, los países asiáticos desconfían de las intenciones de China cuando esta busca cooperar. 


Australia ha sido especialmente clara sobre la amenaza que supone el auge de China, pero otros países también han lanzado advertencias. Los Países Bajos han publicado una política para garantizar la seguridad en la colaboración internacional. Suecia dio la voz de alarma después de que un estudio revelara cómo los espías habían aprovechado sus universidades.


Canadá ha creado el Centro de Seguridad en la Investigación para la seguridad pública y, al igual que Estados Unidos, ha establecido asesores regionales para proporcionar apoyo directo a las universidades y los investigadores. Canadá exige ahora una evaluación obligatoria de los riesgos para las asociaciones de investigación que impliquen tecnologías sensibles. Se están aplicando enfoques similares en Australia y el Reino Unido. 


Las disposiciones alemanas de 2023 establecen unidades de cumplimiento y comités de ética para supervisar la investigación relacionada con la seguridad. Se encargan de asesorar a los investigadores, mediar en disputas y evaluar las implicaciones éticas y de seguridad de los proyectos de investigación. Los comités hacen hincapié en la aplicación de salvaguardias, el control del acceso a datos sensibles y la evaluación del posible uso indebido.


La política japonesa de 2021 exige a los investigadores que revelen y actualicen periódicamente la información relativa a sus afiliaciones, fuentes de financiación —tanto nacionales como internacionales— y posibles conflictos de intereses. Un sistema interministerial de gestión de la I+D está organizando seminarios y sesiones informativas para educar a los investigadores y las instituciones sobre los riesgos emergentes y las mejores prácticas para mantener la seguridad de la investigación.  


La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos mantiene una base de datos actualizada con más de 206 declaraciones sobre políticas de seguridad en materia de investigación emitidas desde 2022.


Disminución de la apertura


El énfasis en la seguridad puede estrangular la colaboración internacional que impulsa el progreso científico. Hasta un 25 % de todos los artículos científicos estadounidenses son fruto de la colaboración internacional. Las pruebas demuestran que la participación internacional y la apertura producen investigaciones de mayor impacto. Los científicos más destacados trabajan más allá de las fronteras nacionales. 


Y lo que es aún más importante, la ciencia depende de la libre circulación de ideas y talento más allá de las fronteras. Tras la Guerra Fría, el avance científico se aceleró a medida que se abrían las fronteras. Si bien la producción científica nacional se ha mantenido estancada en los últimos años, las colaboraciones internacionales han experimentado un crecimiento significativo, lo que pone de manifiesto el carácter cada vez más global de la ciencia.


El reto para las instituciones de investigación será implementar estos nuevos requisitos sin crear un clima de sospecha o aislamiento. El repliegue hacia las fronteras nacionales podría ralentizar el progreso. La apertura científica conlleva un cierto grado de riesgo, pero es posible que estemos llegando al final de una era de colaboración global en la ciencia.  


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Can Science Be Both Open and Secure? Nations Grapple With Tightening Research Security as China’s Dominance Grows


Caroline Wagner, The Conversation | Publish DateJanuary 17, 2025


Amid heightened tensions between the United States and China, the two countries last month signed a bilateral science and technology agreement. The event was billed as a “renewal” of a 45-year-old pact to encourage cooperation, but that may be misleading.

The revised agreement drastically narrows the scope of the original agreement, limits the topics allowed to be jointly studied, closes opportunities for collaboration and inserts a new dispute resolution mechanism.

This shift is in line with growing global concern about research security. Governments are worried about international rivals gaining military or trade advantages or security secrets via cross-border scientific collaborations.

The European Union, Canada, Japan, and the United States unveiled sweeping new measures within months of each other to protect sensitive research from foreign interference. But there’s a catch: Too much security could strangle the international collaboration that drives scientific progress. 

As a policy analyst and public affairs professor, I research international collaboration in science and technology and its implications for public and foreign policy. I have tracked the increasingly close relationship in science and technology between the U.S. and China. The relationship evolved from one of knowledge transfer to genuine collaboration and competition.

Now, as security provisions change this formerly open relationship, a crucial question emerges: Can nations tighten research security without undermining the very openness that makes science work?

China’s Ascent Changes the Global Landscape

China’s rise in scientific publishing marks a dramatic shift in global research. In 1980, Chinese authors produced less than 2% of research articles included in the Web of Science, a curated database of scholarly output. By my count, they claimed 25% of Web of Science articles by 2023, overtaking the United States and ending its 75-year reign at the top, which had begun in 1948 when it surpassed the United Kingdom.

In 1980, China had no patented inventions. By 2022, Chinese companies led in U.S. patents issued to foreign companies, receiving 40,000 patents compared with fewer than 2,000 for U.K. companies. In the many advanced fields of science and technology, China is at the world frontier, if not in the lead. 

Since 2013, China has been the top collaborator in science with the United States. Thousands of Chinese students and scholars have conducted joint research with U.S. counterparts.

Most American policymakers who championed the signing of the 1979 bilateral agreement thought science would liberalize China. Instead, China has used technology to shore up autocratic controls and to build a strong military with an eye toward regional power and global influence.   

Leadership in science and technology wins wars and builds successful economies. China’s growing strength, backed by a state-controlled government, is shifting global power. Unlike open societies where research is public and shared, China often keeps its researchers’ work secret while also taking Western technology through hacking, forced technology transfers and industrial espionage. These practices are why many governments are now implementing strict security measures.

Nations Respond   

The FBI claims China has stolen sensitive technologies and research data to build up its defense capabilities. The China Initiative under the Trump administration sought to root out thieves and spies. The Biden administration did not let up the pressure. The 2022 Chips and Science Act requires the National Science Foundation to establish SECURE – a center to aid universities and small businesses in helping the research community make security-informed decisions. I am working with SECURE to evaluate the effectiveness of its mission.

Other nations are on alert too. The European Union is advising member states to boost security measures. Japan joined the United States in unveiling sweeping new measures to protect sensitive research from foreign interference and exploitation. European nations increasingly talk about technological sovereignty as a way to protect against exploitation by China. Similarly, Asian nations are wary of China’s intentions when it seeks to cooperate.  

Australia has been especially vocal about the threat posed by China’s rise, but others, too, have issued warnings. The Netherlands issued a policy for secure international collaboration. Sweden raised the alarm after a study showed how spies had exploited its universities.

Canada has created the Research Security Centre for public safety and, like the U.S., has established regionally dispersed advisers to provide direct support to universities and researchers. Canada now requires mandatory risk assessment for research partnerships involving sensitive technologies. Similar approaches are underway in Australia and the U.K.  

Germany’s 2023 provisions establish compliance units and ethics committees to oversee security-relevant research. They are tasked with advising researchers, mediating disputes, and evaluating the ethical and security implications of research projects. The committees emphasize implementing safeguards, controlling access to sensitive data, and assessing potential misuse.

Japan’s 2021 policy requires researchers to disclose and regularly update information regarding their affiliations, funding sources – both domestic and international – and potential conflicts of interest. A cross-ministerial R&D management system is unrolling seminars and briefings to educate researchers and institutions on emerging risks and best practices for maintaining research security.    

The Organisation for Economic Co-operation and Development keeps a running database with more than 206 research security policy statements issued since 2022.

Openness Waning

Emphasis on security can strangle the international collaboration that drives scientific progress. As much as 25% of all U.S. scientific articles result from international collaboration. Evidence shows that international engagement and openness produce higher-impact research. The most elite scientists work across national borders.   

Even more critically, science depends on the free flow of ideas and talent across borders. After the Cold War, scientific advancement accelerated as borders opened. While national research output remained flat in recent years, international collaborations showed significant growth, revealing science’s increasingly global nature.

The challenge for research institutions will be implementing these new requirements without creating a climate of suspicion or isolation. Retrenchment to national borders could slow progress. Some degree of risk is inherent in scientific openness, but we may be coming to the end of a global, collaborative era in science.  

This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license.


Caroline Wagner, The Conversation

Caroline Wagner is a professor of public affairs at The Ohio State University. She receives funding from SECURE, a research security service funded by the National Science Foundation. SECURE is administered by the University of Washington. The Ohio State University provides funding as a founding partner of The Conversation US.

U.S.A. vs. CHINA: la guerra comercial ha impulsado las patentes chinas basada en su propia ciencia

Publicado en South China Morning Post https://www.scmp.com/news/china/science/article/3367792/us-sanctions-boost-chinas-science-driven-innov...