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jueves, 1 de octubre de 2026

Colusión de intereses entre autores y editores de revistas del área de Negocios

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/elite-capture-top-journals-prompts-gatekeeping-concerns 




La «captura de élite» de las principales revistas genera preocupación por el «control de acceso»

Cuando las camarillas dominan, la actividad académica «corre el riesgo de alejarse de una revisión por pares basada en la excelencia y orientarse hacia la defensa de los intereses de grupos privilegiados», advierte un estudio

Publicado el 2 de septiembre de 2026
Última actualización: 2 de septiembre de 2026

Jack Grove
Twitter: @jgro_the

Una pequeña camarilla de académicos está aceptando recíprocamente sus artículos para su publicación en prestigiosas revistas del ámbito de los negocios, infringiendo normas claras destinadas a mitigar los conflictos de interés (COI, por sus siglas en inglés), según afirma un estudio sobre cómo la «gestión recíproca» de los manuscritos enviados a las revistas ha llevado a que un reducido grupo de académicos adquiera un «control desproporcionado» sobre las oportunidades de publicación y de desarrollo profesional.

De los 1,585 artículos publicados entre 2010 y 2024 por dos revistas incluidas en la lista Financial Times (FT) 50, casi la mitad (788) fueron escritos o coescritos por tan solo 54 autores altamente prolíficos, aunque estos académicos representaban únicamente el 2.4 % de los 2,207 autores participantes, según explica un artículo publicado en Journal of Business Ethics.

En el caso de estos autores altamente prolíficos, al menos una cuarta parte de su producción presentaba vínculos con algún editor que razonablemente podrían considerarse un conflicto de interés, como la denominada «aceptación recíproca», señala el estudio. Esto ocurre cuando dos académicos aceptan mutuamente sus respectivos artículos a lo largo del tiempo, una práctica que podría interpretarse como un «intercambio tácito de favores editoriales».

Esta «cohorte de élite» de autores prolíficos era «sorprendentemente homogénea»: el 90 % había obtenido el doctorado en universidades norteamericanas, mientras que solo el 5 % eran mujeres, añade el estudio.

Tras examinar la totalidad del conjunto de datos correspondiente a 14 años mediante un «criterio conservador del observador razonable», el artículo concluye que el 50 % de los 946 vínculos entre autores y editores presentaba «al menos un conflicto de interés definitivo, mientras que otro 11.6 % posiblemente presentaba algún conflicto».

Sin embargo, el alcance de las prácticas nepotistas podría ser incluso mayor de lo que el análisis permite cuantificar, señala el artículo. Por ejemplo, la «reciprocidad futura», en la que un editor acepta el artículo de un autor y posteriormente recibe un trato recíproco, resulta más difícil de demostrar de manera concluyente, aunque los autores identificaron 43 casos en los que probablemente se produjo esta situación.

Dado que la contratación o la promoción académica en las escuelas de negocios depende en gran medida de la publicación en revistas FT50, debería examinarse con mayor detenimiento la función de «control de acceso» (gatekeeping) ejercida por un grupo relativamente reducido de académicos —que actúan como editores de revistas o coautores—, explicó Raffaele Ciriello, profesor titular de la University of Sydney Business School, quien realizó el estudio junto con Vitali Mindel, del Rollins College of Business de la University of Tennessee at Chattanooga.

Las mismas cuestiones podrían plantearse también en otras disciplinas en las que publicar en revistas de élite resulta fundamental para el progreso profesional, añadió.

«La publicación académica se ha convertido en una industria multimillonaria financiada por los contribuyentes, en la que los editores de revistas de élite toman decisiones que determinan las carreras profesionales y configuran campos enteros del conocimiento bajo una supervisión inusualmente débil», declaró Ciriello a Times Higher Education, y añadió: «Nuestro nuevo artículo en Journal of Business Ethics demuestra por qué esto ya no es suficiente».

«El problema más profundo es la captura de élite: un grupo pequeño y densamente interconectado ha acumulado un control desproporcionado sobre oportunidades de publicación de enorme valor y sobre el dinero, las carreras profesionales, el estatus y la autoridad que se derivan de ellas», continuó.

«Cuando los mismos guardianes evalúan mutuamente sus trabajos, la actividad académica corre el riesgo de alejarse de un servicio meritocrático a la sociedad y orientarse hacia los intereses de quienes pertenecen a esos círculos privilegiados».

Sin embargo, este problema es especialmente grave en las revistas del ámbito de los negocios, particularmente en las pertenecientes al grupo FT50, en las que se indica explícitamente a los académicos que deben publicar. En algunas instituciones, las publicaciones en revistas FT50 «conllevan bonificaciones de cinco cifras... que en algunos casos alcanzan hasta el 22 % del salario base anual», añade el artículo, señalando que «la evidencia anecdótica sugiere que esta práctica no es excepcional».

No obstante, el estudio encontró evidencia de una «prevalencia mucho menor de conflictos de interés fuera del FT50», lo que «sugiere que estos patrones proliferan allí donde los incentivos son más fuertes y la supervisión más débil», afirmó Ciriello.

«Por lo tanto, las universidades contribuyen a generar las condiciones para la captura de élite al vincular recompensas y autoridad desproporcionadas con la publicación en las revistas FT50, al tiempo que exigen escasa rendición de cuentas a las propias revistas», señaló.

Los autores están ampliando ahora su análisis a 16 revistas FT50, «a pesar de que existe un interés institucional prácticamente nulo por financiar esta investigación que requiere una gran cantidad de trabajo», explicó Ciriello. «Los patrones que están surgiendo son congruentes con nuestros hallazgos publicados», afirmó.

Al preguntársele cómo podrían los editores de revistas y las instituciones abordar los problemas identificados, Ciriello señaló que se requiere una mayor transparencia tanto en las decisiones editoriales como en los incentivos institucionales, y que los editores deberían apartarse con mayor rapidez de los procesos de decisión cuando surgieran conflictos de interés.

«Una reforma significativa requiere moderar los incentivos asociados al prestigio, hacer obligatoria la recusación en casos de conflicto de interés, divulgar públicamente quiénes son los responsables de las decisiones editoriales y exigir como condición para que una revista conserve su estatus de élite que pueda verificarse la ausencia de conflictos de interés», afirmó Ciriello, y añadió:

«Una autoridad excepcional exige una rendición de cuentas excepcional».


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‘Elite capture’ of top journals prompts ‘gatekeeping’ concerns

Scholarship ‘risks drifting away from excellence-based peer review and towards serving insider interests’ when cliques dominate, warns study

Published on September 2, 2026

Last updated September 2, 2026

Jack Grove

Twitter: @jgro_the

A small clique of academics are accepting each other’s papers for publication in top business journals in violation of clear rules to mitigate conflicts of interest (COI), claims a study on how “reciprocal handling” of journal submissions has led to a handful of scholars gaining “disproportionate control” over publication and career opportunities.

Of the 1,585 articles published by two Financial Times (FT) 50 journals published between 2010 and 2024, nearly half (788) were written or co-written by just 54 prolific authors, although these scholars made up only 2.4 per cent of overall 2,207 contributors, explains a paper published in Journal of Business Ethics.

For these highly prolific authors, at least a quarter of their output involved links with an editor that might reasonably be viewed as a COI, such as “reciprocal acceptance”, it says. This is when two academics accept each other’s papers over time, a practice that might be seen as a “tacit exchange of editorial favour”.

This “elite cohort” of prolific authors was “remarkably homogeneous”, with 90 per cent holding PhDs from North American universities, while only 5 per cent were women, the study adds.

Auditing the entire 14-year dataset using a “conservative reasonable-observer standard”, the paper concludes 50 per cent of 946 author–editor ties had “at least one definitive COI, with a further 11.6 per cent possibly conflicted”.

The extent of nepotistic practices may, however, be worse than the analysis can quantify, says the paper. For instance, “future reciprocity”, in which an editor accepts an author’s paper and later receives reciprocal treatment, is more difficult to conclusively prove, although the authors found 43 cases where this was likely to have occurred.

With academic hiring or promotion in business schools highly dependent on publication in FT50 journals, the “gatekeeping” role held by a relatively small group of scholars (acting as journal editors or co-authors) should come under closer scrutiny, explained Raffaele Ciriello, senior lecturer at the University of Sydney Business School, who co-authored the study with Vitali Mindel, who is based at Rollins College of Business at the University of Tennessee at Chattanooga.

The same questions could also be applied to other disciplines where publication in elite journals is crucial for career advancement, he added.

“Academic publishing has become a multibillion-dollar, taxpayer-funded industry in which elite journal editors make career- and field-shaping decisions under unusually weak oversight,” Ciriello told Times Higher Education, adding: “Our new Journal of Business Ethics paper shows why this is no longer enough.”

“The deeper problem is elite capture: a small, densely connected group has accumulated disproportionate control over highly valuable publication opportunities and the money, careers, status and authority that follow from them,” he continued.

“When the same gatekeepers evaluate one another’s work, scholarship risks drifting away from meritocratic service to society and towards insider interests.”

That problem, however, is particularly acute for business journals, particularly those in the FT50 group where academics are explicitly told to publish. At some institutions, FT50 publications “carry five-figure bonuses…in some cases reaching up to 22 per cent of annual base salary”, the paper adds, noting that “anecdotal evidence suggests this practice is not exceptional”.

However, the study found evidence for a “much lower COI prevalence outside the FT50”, which “suggests that these patterns proliferate where incentives are strongest and oversight weakest”, said Ciriello.

“Universities therefore co-produce the conditions for elite capture by attaching disproportionate rewards and authority to FT50 publication while demanding little accountability from the journals themselves,” he said.

The authors are now extending their analysis to 16 FT50 journals “despite near-zero institutional appetite to fund this labour-intensive research”, said Ciriello. “Emerging patterns are consistent with our published findings,” he said.

Asked how journal editors and institutions might address the problems identified, Ciriello said more transparency over editorial decisions and institutional incentives was required, while editors should be quicker to remove themselves when COIs arose.

“Meaningful reform requires tempered prestige incentives, enforced COI recusal, public disclosure of editorial decision-makers, and auditable COI absence as a condition of elite journal status,” said Ciriello, adding: “Exceptional authority requires exceptional accountability.”

jack.grove@timeshighereducation.com


martes, 29 de septiembre de 2026

SciELObservatorio México III: nuevas evidencias sobre Ciencia Abierta en las revistas mexicanas

 


SciELObservatorio México III: nuevas evidencias sobre Ciencia Abierta en las revistas mexicanas

 

SciELObservatorio México presenta su tercera edición, una investigación que examina cómo las revistas de la colección SciELO México han incorporado públicamente políticas y características editoriales vinculadas con la Ciencia Abierta entre 2023 y 2025. El estudio amplía las mediciones realizadas en las ediciones anteriores y las sitúa dentro de la trayectoria institucional de la Ciencia Abierta en México y de las condiciones de financiamiento de la publicación científica.


El preprint, titulado “SciELObservatorio México III: trayectoria histórica, formalización de políticas y financiamiento editorial de las revistas científicas mexicanas hacia la Ciencia Abierta (2023–2025)”, ha sido publicado en agosto de 2026.






Tres años de observación de las políticas editoriales


El SciELObservatorio México analiza la formalización pública observable de prácticas vinculadas con la Ciencia Abierta. Esto significa que identifica políticas, instrucciones y características que las revistas hacen explícitas y que pueden comprobarse documentalmente en sus sitios oficiales y, para determinados indicadores, mediante fuentes externas.


La tercera edición integra tres levantamientos sucesivos: 161 revistas en 2023, 256 en 2024 y 263 en 2025. Debido a que la composición de la colección y los criterios de inclusión cambiaron durante este periodo, los resultados representan cortes censales sucesivos y no el seguimiento de un conjunto idéntico de revistas. Esta distinción permite observar cambios en la configuración general de la colección sin atribuir automáticamente las diferencias a transformaciones realizadas por las mismas publicaciones.


La batería utilizada en 2025 comprende siete indicadores: aceptación de preprints, políticas sobre datos de investigación, apertura de la identidad de las personas evaluadoras, declaración de contribuciones autorales, licenciamiento abierto permisivo, publicación continua e inclusión vigente en el Directory of Open Access Journals (DOAJ). Los tres primeros integran el núcleo inicial del Monitor, mientras que los cuatro restantes permiten ampliar la observación hacia otras dimensiones de la apertura y de la organización editorial.

Una incorporación creciente, pero todavía fragmentada


El panorama de 2025 muestra que las prácticas estudiadas han alcanzado una parte considerable de la colección, aunque su incorporación continúa siendo desigual. De las 263 revistas examinadas, 184, equivalentes al 70,0%, presentaron al menos uno de los siete indicadores. Sin embargo, la proporción disminuye conforme aumenta el número de componentes presentes: 81 revistas —30,8%— reunieron dos o más y 28 —10,6%— alcanzaron tres o más. Ninguna revista reunió seis o los siete indicadores.







Estos resultados no describen una transición uniforme hacia un único modelo de Ciencia Abierta. Los distintos componentes presentan niveles de incorporación muy diferentes. En 2025, la inclusión en DOAJ fue la condición más extendida, con 59,7% de las revistas, seguida por la publicación continua, con 26,2%, y las declaraciones de contribuciones autorales mediante CRediT o esquemas equivalentes, con 13,3%. Las políticas sobre datos alcanzaron 6,8%; el licenciamiento abierto permisivo, 6,5%; la aceptación de preprints, 3,8%; y la apertura de la identidad de las personas evaluadoras, 0,4%.


La distribución muestra que las revistas no incorporan necesariamente estas prácticas de manera conjunta. Cada una supone decisiones editoriales y, en algunos casos, requerimientos específicos de infraestructura, conocimientos especializados, recursos, regulación y organización del trabajo. Por ello, el número de indicadores presentes se utiliza en la investigación para describir su amplitud y coexistencia, pero no constituye una escala de calidad, madurez institucional o grado de apertura de las revistas.

 

La sostenibilidad también forma parte del análisis

Esta tercera edición incorpora además una dimensión que no forma parte de la batería principal, pero que se considera de interés para su documentación: las cuotas de publicación. El propósito fue observar su presencia como uno de los mecanismos mediante los cuales algunas revistas afrontan los costos asociados con la edición y publicación.


La mayoría de las revistas estudiadas —227 de 263, equivalentes al 86,3%— declaró no realizar cobros. En 23 revistas —8,7%— se identificó al menos un pago asociado con alguna etapa del proceso editorial o de publicación, mientras que en 13 —4,9%— la información disponible no permitió determinar con claridad la existencia de una cuota.


Los casos identificados muestran una considerable diversidad de montos, modalidades y justificaciones. Además, el cobro no estuvo restringido a un único tipo de institución: de las 23 revistas, doce pertenecían a instituciones públicas de educación superior o investigación y ocho eran editadas por asociaciones, academias o sociedades científicas. Esta composición permite examinar las cuotas no sólo en relación con los modelos comerciales de publicación, sino también como parte del problema más amplio de la sostenibilidad económica de las revistas científicas de acceso abierto.







Datos abiertos para consultar y reutilizar los resultados


Además del preprint, los datos utilizados para la investigación fueron depositados en SciELO Data como Datos de réplica: SciELObservatorio México III: trayectoria histórica, formalización de políticas y financiamiento editorial de las revistas científicas mexicanas hacia la Ciencia Abierta (2023–2025). El conjunto permite consultar los registros que sustentan el análisis y reconocer las políticas y características identificadas para las revistas estudiadas.


La publicación conjunta del manuscrito y sus datos permite, además, distinguir entre los resultados agregados presentados en la investigación y la evidencia utilizada para construirlos. El preprint se encuentra disponible con el DOI 10.1590/SciELOPreprints.17621, mientras que los datos de réplica pueden consultarse en SciELO Data mediante el DOI 10.48331/SCIELODATA.8NPSIL.


Los resultados de esta tercera edición serán abordados en próximas entregas de SciELO INFORMA, dedicadas a la trayectoria mexicana de la Ciencia Abierta, la evolución de las políticas sobre preprints, datos y evaluación abierta, los nuevos indicadores incorporados al Monitor, las condiciones de sostenibilidad editorial y las diferencias entre la formalización de una política y las capacidades necesarias para llevarla a la práctica.










lunes, 28 de septiembre de 2026

Dejan el diamante por el oro: revistas que abandonaron el acceso abierto "diamante" y ahora cobran por publicar

Publicado en Nature
https://www.nature.com/articles/d41586-026-02818-5 




Cientos de revistas académicas «gratuitas» han comenzado a cobrar tarifas

Un estudio que hace un seguimiento de las revistas de acceso abierto diamante ha detectado un aumento en el número de títulos que están migrando hacia otros modelos de publicación, especialmente durante los últimos años.

Por Dalmeet Singh Chawla

Cientos de revistas académicas que comenzaron siendo gratuitas tanto para publicar como para leer han terminado adoptando un modelo basado en el cobro de tarifas, según un estudio que examinó la evolución de títulos que utilizaban el modelo de acceso abierto (AA) diamante.

El análisis, publicado como preprint a principios de este año, identificó 440 títulos que inicialmente utilizaban el modelo de acceso abierto diamante —en el que los costos de publicación son cubiertos por fuentes como instituciones, organizaciones sin fines de lucro y bibliotecas, en lugar de por los lectores y los autores—, pero que cambiaron a otros modelos de publicación entre 2009 y 2026.

De los 440 títulos, 369 pasaron al acceso abierto dorado, en el que los autores pagan un cargo por procesamiento de artículos (APC); 52 adoptaron el acceso abierto híbrido, en el que las revistas basadas en suscripciones hacen que determinados artículos sean de lectura gratuita a cambio de una tarifa adicional; y 19 quedaron completamente detrás de un muro de pago.

Los APC que las revistas comenzaron a aplicar oscilaron entre 8 y 5,300 dólares estadounidenses y dependían principalmente del tipo de editorial: lo que los autores denominan «editoriales profesionales» normalmente comenzaron cobrando APC más elevados, mientras que las organizaciones de investigación y las editoriales de sociedades académicas comenzaron, en su mayoría, cobrando cantidades menores.

Durante los últimos años, las revistas se han alejado cada vez más del acceso abierto diamante, reveló el análisis.

Los autores, encabezados por Lisa Matthias, especialista en ciencias de la información de la Universidad Humboldt de Berlín, encontraron al menos una «fractura diamante» —el término que utilizaron para describir a las revistas que abandonaron el acceso abierto diamante— cada año desde 2009.

«Pero parece que se están acelerando, ya que la mayoría se produjo a partir de 2020 y 2025 registró el mayor número anual del conjunto de datos», señalan los investigadores.

Entonces, ¿por qué algunas revistas están abandonando un modelo que ha sido popular tanto entre los autores como entre los lectores?

Seguimiento de las «fracturas diamante»

El modelo de acceso abierto diamante ha sido utilizado por revistas académicas durante décadas, pero su popularidad despegó a finales de la década de 2010, en parte debido a la frustración provocada por los elevados APC de diversas revistas, que estaban excluyendo por razones económicas a algunos investigadores, especialmente a aquellos de regiones de menores ingresos. Un análisis de 2021 estimó que, en aquel momento, podía haber hasta 29,000 revistas activas de acceso abierto diamante en todo el mundo.

No existe una única fuente que registre todas las revistas de acceso abierto diamante a escala mundial, por lo que Matthias y sus colegas recurrieron a varios conjuntos de datos para identificar las revistas que habían cambiado de modelo.

Esto significa que el estudio no proporciona una lista exhaustiva de todas las revistas de acceso abierto diamante que abandonaron el modelo durante el periodo estudiado, ni pudo calcular la proporción de revistas que permanecieron en el modelo de acceso abierto diamante. Tampoco examinó las razones por las que cada revista en particular abandonó el modelo.

Sin embargo, los resultados proporcionan información que podría ayudar a explicar el aumento de las fracturas diamante durante ese periodo.

Por ejemplo, entre las revistas que cambiaron de modelo, el 88% permaneció con la misma editorial, lo que significa que la tendencia no puede explicarse simplemente porque las revistas fueran vendidas o adquiridas por otras editoriales, afirma Matthias.

Añade que las revistas que abandonaron el modelo diamante eran «desproporcionadamente títulos más antiguos, consolidados y de mayor tamaño, y no revistas jóvenes con dificultades», lo que sugiere que las decisiones no estuvieron necesariamente motivadas por presiones financieras. El estudio encontró que más de la mitad de las revistas de su conjunto de datos (57%) se «fracturaron» después de al menos nueve años de funcionamiento.

«No parece una historia de supervivencia», afirma Matthias. «Parece que estas revistas y su reputación habían adquirido suficiente valor comercial como para que resultara rentable convertirlas a un modelo diferente».

El estudio también encontró que, aunque las editoriales comerciales representaron la mayoría (78%) de las fracturas diamante, las revistas del conjunto de datos en su conjunto no incrementaron notablemente su producción después de cambiar de modelo, «como cabría esperar si existiera una motivación puramente lucrativa», escriben los autores.

Saray Córdoba, especialista en ciencias de la información jubilada de la Universidad de Costa Rica, en San José, sospecha que algunas revistas podrían haber abandonado el modelo «no porque el acceso abierto diamante sea financieramente insostenible», sino porque consideran que los modelos más comerciales «les aportarán mayor prestigio».

Un futuro incierto

Al examinar las diferencias regionales entre las revistas que abandonaron el acceso abierto diamante, los autores del estudio observaron una «escasez relativa» en América Latina, a pesar del predominio del acceso abierto diamante en la región.

«Para mí, eso sugiere que el modelo diamante puede funcionar y que puede protegerse», afirma Matthias.

Los autores señalan que el apoyo al acceso abierto diamante proporcionado por instituciones de América Latina —por ejemplo, mediante las plataformas de publicación en acceso abierto Redalyc y SciELO, así como por las universidades locales— podría ser suficiente para «evitar las fracturas» de las revistas existentes. Sin embargo, añaden que no está claro si estas organizaciones podrán apoyar en el futuro a una nueva generación de revistas de acceso abierto diamante.

Según Córdoba, las publicaciones de acceso abierto diamante constituyen una «fuente de orgullo» para los investigadores y el público de América Latina, lo que también podría explicar la baja tasa de fracturas diamante en la región.

Yves Gingras, historiador y sociólogo de la ciencia de la Universidad de Montreal, en Quebec, Canadá, sospecha que las revistas latinoamericanas presentan una baja tasa de fracturas diamante porque, por lo general, son publicaciones relativamente pequeñas que resultan más fáciles de financiar para los gobiernos, las universidades y otras instituciones.

Sin embargo, siguen siendo vulnerables a cambios repentinos en la financiación, al igual que las revistas de otras regiones, añade.

«¿Cómo pueden estar seguras de que seguirán recibiendo el dinero necesario para sostener sus revistas durante periodos de dificultades económicas?», pregunta.

Prepararse para el futuro

Nick Shockey, director ejecutivo asociado de la Scholarly Publishing and Academic Resources Coalition (SPARC), una organización sin fines de lucro con sede en Washington D. C. que promueve la investigación abierta, discrepa de la idea de que las revistas que utilizan el modelo de acceso abierto diamante estén intrínsecamente en riesgo. Señala que el hecho de que no cobren a los lectores ni a los autores no significa que carezcan de estrategias sólidas de sostenibilidad.

Shockey espera que el modelo de acceso abierto diamante continúe porque está «directamente alineado con los mejores intereses de los investigadores y las instituciones de investigación».

Matthias y sus coautores señalan que las fracturas diamante no representan fracasos de revistas individuales, sino que reflejan los desafíos que afrontan las revistas en un ecosistema editorial que «recompensa la comercialización y proporciona alternativas estructurales insuficientes».

Comprender estos desafíos constituye el primer paso para abordarlos, concluyen.

doi: https://doi.org/10.1038/d41586-026-02818-5

El contenido de noticias y suplementos de Nature Index es editorialmente independiente de su editorial, Springer Nature. Para obtener más información sobre Nature Index, consulte su página principal.



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  • NATURE INDEX

  • 22 September 2026

Hundreds of ‘free’ academic journals have started charging fees

A study tracking diamond open-access journals has found an increase in titles switching to other publishing models — especially over the past few years.

By


Hundreds of academic journals that launched as free to publish in and free to read have ended up switching to a fee-charging model, according to a study that examined the fate of titles using the diamond open-access (OA) model.

The analysis, published as a preprint earlier this year1, identified 440 titles that initially used the diamond OA model — in which publication costs are covered by sources such as institutions, non-profit organizations and libraries, rather than readers and authors — but changed to other publishing models between 2009 and 2026.

Of the 440 titles, 369 switched to gold OA, under which authors pay an article-processing charge (APC); 52 changed to hybrid OA, for which subscription-based titles make individual articles free to read for an extra fee; and 19 went entirely behind a paywall.

The APCs that the journals began implementing ranged from US$8 to $5,300 and were mostly dependent on the type of publisher: what the authors refer to as ‘professional publishers’ typically started charging higher APCs, whereas research organizations and society publishers mostly started charging lower amounts.

Over the past few years, journals have increasingly moved away from diamond OA, the analysis revealed.

The authors, led by Lisa Matthias, an information scientist at the Humboldt University of Berlin, found at least one ‘diamond fracture’ — the term they used to describe journals that moved away from diamond OA — every year since 2009. “But they do seem to be accelerating, with the majority occurring from 2020 onwards and 2025 marking the highest annual count in the data set,” the researchers report.

So, why are some journals moving away from a model that has been popular with both authors and readers?

Tracking diamond fractures

The diamond OA model has been used by academic journals for decades, but its popularity took off in the late 2010s, stemming partly from frustration that the high APCs of various journals were pricing out some researchers, especially those in lower-income regions. A 2021 analysis estimated that, at the time, there were as many as 29,000 active diamond OA journals worldwide2.

There is no single source that records all diamond OA journals globally, so Matthias and her colleagues drew on several data sets to identify journals that had switched models.

This means that the study does not provide an exhaustive list of all the diamond OA journals that moved away from the model over the study period, nor could it calculate the proportion of journals that stuck with the diamond OA model. It also didn’t examine the reasons why individual journals moved away from the model.

But the findings do provide insights that could help to explain the increase in diamond fractures over the period.

For example, of the flipped journals, 88% stayed with the same publisher, which means that the trend can’t be explained by the journals simply being sold or acquired by other publishers, says Matthias.

She adds that the journals that moved away from the diamond model were “disproportionately older, more established and larger titles, and not struggling young ones”, which suggests that the decisions weren’t necessarily driven by financial pressures. More than half of journals in their data set (57%) ‘fractured’ after at least nine years of operation, the study found.

“It doesn’t look like a survival story,” says Matthias. “It seems like these journals and their reputation had become commercially worth converting to a different model.”

The study also found that although commercial publishers accounted for the majority (78%) of the diamond fractures, the journals in the data set as a whole did not markedly increase their output after changing model, “as might be expected from a pure profit motive”, the authors write.

Saray Córdoba, a retired information scientist at the University of Costa Rica in San José, suspects that some journals might have shifted away from the model “not because diamond open access is financially unsustainable”, but because they think that the more commercial models “will bring them more prestige”.

Uncertain fate

When looking at regional differences in the journals that moved away from diamond OA, the study authors noted a “relative scarcity” in Latin America — despite the dominance of diamond OA in the region. “To me, that hints that the diamond model can work and it can be protected,” says Matthias.

The authors note that support for diamond OA from institutions in Latin America, such as through the OA publishing platforms Redalyc and SciELO, as well as from local universities, could be enough to “stave off fractures” for existing journals. But they add that it’s unclear whether these organizations can support a fresh crop of diamond OA journals in the future.

According to Córdoba, diamond OA titles are a “source of pride” for Latin America’s researchers and public, which could also explain the low rate of diamond fractures in the region.

Yves Gingras, a historian and sociologist of science at the University of Montreal in Quebec, Canada, suspects that Latin American journals have a low rate of diamond fractures because they are generally relatively small titles that are easier for governments, universities and other institutions to fund.

However, they are still vulnerable to sudden changes in funding, just like journals in other regions, he adds. “How are they sure they will keep receiving the money to sustain their journal in periods of economic problems?” he asks.

Future-proofing

Nick Shockey, associate executive director of the Scholarly Publishing and Academic Resources Coalition, a non-profit organization in Washington DC that advocates for open research, disagrees that journals with a diamond OA model are inherently at risk. He says that just because they aren’t charging readers or authors, it doesn’t mean they don’t have robust sustainability strategies.

Shockey hopes that the diamond OA model continues, because it is in “direct alignment of researchers and research institutions’ best interests”.

Matthias and her co-authors note that diamond fractures are not failures of individual journals, but reflect the challenges that journals face in a publishing ecosystem that “rewards commercialization and provides insufficient structural alternatives”.

Understanding these challenges is the first step towards addressing them, they conclude.

doi: https://doi.org/10.1038/d41586-026-02818-5

Nature Index’s news and supplement content is editorially independent of its publisher, Springer Nature. For more information about Nature Index, see the homepage.

References
  • Matthias, L., Alperin, J. P. & Laakso, M. Preprint at arXiv https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.31302 (2026).

  • Bosman, J., Frantsvåg, J. E., Kramer, B., Langlais, P. & Proudman, V. Preprint at Zenodo https://doi.org/10.5281/zenodo.4558703 (2021).

U.S.A. vs MÉXICO: Alabama obliga a los empleados estatales a decir «Golfo de América». Las universidades no están exentas

Publicado en Inside Higher Ed https://www.insidehighered.com/news/government/state-policy/2026/10/07/alabamas-new-gulf-america-mandate-impac...