miércoles, 18 de marzo de 2026

Acuerdos Transformativos y la integridad ética en las autorías

Publicado en Nature
https://www.nature.com/articles/d41586-026-00776-6





Los riesgos éticos de que los acuerdos de acceso abierto se utilicen para ejercer influencia sobre la autoría


Por Giovanni Spitale, Federico Germani y Nikola Biller-Andorno


Los acuerdos transformativos —contratos entre instituciones y editoriales que contribuyen a financiar los sistemas de acceso abierto (AA)— se presentan a menudo como herramientas para promover la equidad en la publicación científica. Sin embargo, pueden suponer un riesgo para la integridad: el acceso a la publicación podría utilizarse como moneda de cambio en el ámbito académico.


Por ejemplo, los investigadores de instituciones con abundantes recursos que forman parte de acuerdos transformativos podrían ofrecerse a pagar los gastos de tramitación de un artículo de colegas con menos financiación a cambio de figurar como autores correspondientes.


Hasta ahora, los estudios sobre los acuerdos transformativos se han centrado a menudo en su sostenibilidad económica y su implementación. Y los análisis éticos han puesto de relieve cómo los modelos de acceso abierto pueden reproducir relaciones globales y asimétricas entre instituciones. Ahora, hay que prestar atención a cómo se entrecruzan estas dinámicas en la práctica.


Los acuerdos transformativos deben considerarse instrumentos políticos con repercusiones éticas para el acceso al conocimiento. Para salvaguardar los objetivos del acceso abierto, es necesario establecer marcos que desvinculen explícitamente el acceso a la publicación del reconocimiento académico, como las publicaciones. En última instancia, estas decisiones se refieren a la ética de la autoría. No obstante, deben evaluarse los efectos de los acuerdos de acceso abierto sobre la autoría, a fin de garantizar que no afecten negativamente a las evaluaciones de la investigación ni a las dinámicas de poder en el sistema de investigación mundial.


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  • CORRESPONDENCE

  • 10 March 2026

The ethical risks of open-access agreements being used for authorship leverage

By

Transformative agreements — contracts between institutions and publishers that help to fund open-access (OA) systems — are widely presented as tools to advance equity in scientific publishing. But they can introduce an integrity risk: access to publishing could be used as academic leverage.

For example, researchers at well-resourced institutions that are part of transformative agreements could offer to pay the processing charge for an article by colleagues with less funding in exchange for being a corresponding author.

So far, studies of transformative agreements have often focused on their economic sustainability and implementation. And ethical analyses have highlighted how OA models can reproduce global and asymmetric relationships between institutions. Now, attention must be paid to how these dynamics intersect in practice.

Transformative agreements should be treated as policy instruments with ethical consequences for access to knowledge. To safeguard the aims of OA, frameworks should be put in place that explicitly decouple access to publishing from academic credit, such as publications. Ultimately, these decisions pertain to authorship ethics. But the effects of OA agreements on authorship should be evaluated, to ensure that they don’t negatively affect research assessments and power dynamics across the global research system.

Nature 651, 550 (2026)

doi: https://doi.org/10.1038/d41586-026-00776-6


martes, 17 de marzo de 2026

CHINA doctora con inventos, no con artículos científicos

Publicado en La Razón
https://www.larazon.es/tecnologia/china-cambia-reglas-educacion-menos-estudios-cientificos-mas-inventos_2026020869889b3a9243cc133c3b0c8e.html?utm_source=newsshowcase&utm_medium=discover&utm_campaign=CCwqMwgwKioIACIQyDBEBnpr3Eiq38U696XRlSoUCAoiEMgwRAZ6a9xIqt_FOvel0ZUwz6X4BDCMx6YF&utm_content=bullets#goog_rewarded





China cambia las reglas de la educación: menos estudios científicos, más inventos

Mientras la mayoría mide la excelencia académica por artículos publicados, el gigante asiático ha decidido otorgar doctorados por construir puentes, diseñar tecnologías y resolver problemas reales.

Juan Scaliter
08.02.2026 

En un mundo en el que la ciencia y la tecnología son motores críticos del desarrollo económico y social, China está cambiando la manera en que forma a sus doctorandos. Recientemente, el país ha introducido lo que se ha denominado como PhDs prácticos: doctorados que se otorgan no por una tesis tradicional publicada como artículo académico, sino por logros tecnológicos y productos concretos que resuelven problemas reales del sector industrial y de ingeniería.

Tradicionalmente, el doctorado, en la mayoría de los sistemas educativos del mundo, ha sido sinónimo de investigación original y de producción de artículos científicos en revistas especializadas. Sin embargo, el nuevo enfoque chino pone énfasis en la creación de soluciones y desarrollos tecnológicos directamente aplicables, tales como prototipos, técnicas industriales o sistemas empleados en grandes proyectos de infraestructura.

Por ejemplo, uno de los primeros graduados con este nuevo tipo de doctorado fue un ingeniero civil, Zheng Hehui, cuya “tesis” se basó en bloques modulares, tipo Lego, que se utilizaron en la construcción de un puente colgante sobre el río Yangtsé. Gracias a ello, obtuvo su doctorado son necesidad de una tesis escrita tradicional.

“(El enfoque) puede guiar a los estudiantes a resolver problemas reales que nuestra sociedad necesita, especialmente en industrias estratégicas con cuellos de botella tecnológicos", según explica en una entrevista, Sun Yutao, experto en políticas de innovación en China.

Este cambio forma parte de reformas educativas impulsadas desde 2010 por el gobierno chino, con leyes aprobadas en 2024 que permiten a las universidades evaluar y otrogar grados doctorales basados en logros prácticos más que académicos convencionales. Eso sí, por ahora solo está disponible en carreras vinculadas a la ingeniería.

Este nuevo enfoque no surge en el vacío. China ha intensificado su inversión en ciencia y tecnología durante décadas, con un crecimiento sostenido del ecosistema de innovación nacional. Por ejemplo, el índice de innovación del país (una medida que combina entorno, inversión, producción y eficacia de la innovación) pasó de 100 en 2015 a 174,2 en 2024, con aumentos notables en la producción de patentes y en la educación en ciencia y tecnología.

Del mismo modo, China ha escalado posiciones en indicadores globales de innovación, llegando al top 10 del Índice Global de Innovación, desplazando a economías hasta ahora más dominantes como Alemania.

Este avance se ha acompañado de una proliferación de talentos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Datos recientes muestran que China ha producido más doctorados en campos STEM que los Estados Unidos: en el año 2000, China otorgó 7.500 doctorados, mientras que Estados Unidos más que duplicaba las cifras: 17.800. Ahora la tendencia se ha revertido y China alcanzó los 51.000 doctorados, mientras que EEUU apenas llegó a 34.000 doctorados.

Además, el país tiene una enorme base de graduados en general: alrededor de 5,8 millones de titulados, con más del 40 % optando por carreras STEM, lo que alimenta una vasta fuerza de trabajo cualificada para investigación y desarrollo. Aunque China no participa oficialmente en el informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) como país entero, regiones educativas como Macao, Beijing y Shanghai han demostrado resultados muy superiores a la media de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias, con puntuaciones que compiten incluso con los países mejor posicionados.

Los cambios en el modelo de formación doctoral en China pueden empujar a otros países a replantearse qué significa realmente “investigación de alto impacto”. Desde lo académico, ¿se debe seguir valorando principalmente artículos técnicos publicados o se debe premiar también resultados importantes para la industria y la sociedad?

Si a esto le sumamos la “industria de la publicación”, donde se cobra miles de euros por publicar un estudio, que no todos ellos son fiables y que hasta se paga por poner el nombre en el estudio, como si se hubiera participado del mismo, esta nueva vertiente china, puede resolver de un plumazo el conflicto. Y, en el camino, impulsar la innovación.


Aumentaron 33% los envíos de manuscritos para publicación en revistas científicas (datos ScholarOne) ¿Eso es bueno?

Publicado en The Scholarly Kitchen https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/05/13/guest-post-is-growth-always-good-news-2026-article-submis...