martes, 6 de enero de 2026

[ Libro ] The Slow Professor: Desafiando la cultura de la rapidez en la academia


The Slow Professor: Desafiando la cultura de la rapidez en la academia
Maggie Berg & Barbara K. Seeber
La ciencia necesita tiempo
La creatividad es producto del tiempo perdido
La lectura de Slow Professor invita, con afán conclusivo, a la reflexión personal y constituye una llamada a la acción. El profesor universitario, en general, y el de Humanidades, en particular, tendrá que tomar posición al respecto, ya sea por acción, ya sea por omisión, pero, decididamente, tendrá que pronunciarse. Y a la hora de pronunciarse son dos los polos contenidos en el catálogo de posibilidades que se nos ofrecen: o bien seguir siendo un Fast Professor que se deja arrastrar por la corriente de la “pasión por publicar” o, de otra manera, plantearse una reforma, en clave contracorriente, en sintonía con este otro modelo desafiante —ideal— del Slow Professor.

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The Slow Professor: Desafiando la cultura de la rapidez en la academia. Reseña de: Maggie Berg y Barbara K. Seeber, The Slow Professor. Desafiando la cultura de la rapidez en la academia. Acompañado de Slow Humanities. Un manifiesto, presentación y traducción de Beltrán Jiménez Villar, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2022

The Slow Professor: Challenging the Culture of Speed in the Academy. Review of: Maggie Berg y Barbara K. Seeber, The Slow Professor. Desafiando la cultura de la rapidez en la academia. Acompañado de Slow Humanities. Un manifiesto, presentación y traducción de Beltrán Jiménez Villar, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2022

El Servicio de Publicaciones de la Universidad de Granada ha dado a conocer entre el público en español, con especial mención al profesorado universitario, un libro provisto de un expresivo título, The Slow Professor, y de desafiante subtítulo, Desafiando la cultura de la rapidez en la academia. Este concluye con un Manifiesto, Slow Humanities, que constituye una verdadera llamada a la acción. La obra original data de 2016 y fue escrita a cuatro manos por dos profesoras afincadas en Canadá: Maggie Berg, profesora en Queen’s University hasta su jubilación en 2021, cuyo objeto de investigación ha sido la literatura victoriana, la teoría literaria, género y sexualidad, y pedagogía; y Barbara K. Seeber, profesora en Brock University, cuyas áreas de trabajo son la literatura del siglo XVIII, Jane Austen y los estudios sobre animales.

El libro está escrito desde el flanco de las Humanidades y dispara contra una concepción del profesorado universitario que merece una respuesta que invoca como grito de guerra, valdría decir, un ideal representado por la figura a contracorriente del Slow Professor. Tras la presentación por parte del traductor, bien documentada y en la que se subrayan los efectos perversos de la «pasión por publicar» tan presente, obsesivamente presente, en la vida académica, el lector se encuentra con un prefacio y una introducción; a los que siguen los cuatro capítulos centrales que desembocan en una conclusión a la que se añaden no pocos agradecimientos y una copiosa lista de referencias. El libro termina, como señalé, con un texto complementario titulado Slow Humanities. Un manifiesto, redactado por Óscar Barroso, Inmaculada Hoyos, Javier de la Higuera y Luis Sáez, todos ellos profesores de Filosofía de la Universidad de Granada, debiendo añadir que dicho manifiesto, como muestra inequívoca de eso que antes se ha llamado una llamada a la acción, puede firmarse en http://www.peticion.es/slow_humanities_un_manifiesto (pp. 163-173).

A caballo entre el compromiso —engagé— y la denuncia, The Slow Professor disecciona en cuatro capítulos el sinsentido que aqueja a buena parte del profesorado universitario. La mayoría, corresponde señalar, toma distancia respecto del profesor contracorriente —Slow Professor— y se afana en tomar posiciones a favor de la corriente, adoptando la actitud propia del contramodelo que vendría representado por una suerte de Fast Professor. Ni que decir tiene que lo radiografiado por las profesoras Berg y Seeber desde la Canadá inglesa es susceptible de ser trasladado, mutatis mutandis, al contexto académico español; y, por razones obvias, no se puede, ni se debe, dejar de tener in mente al profesor universitario adscrito a ese cajón de sastre (no desastre, que quede claro) que son las Humanidades.

El modelo de Slow Professor se puede ver configurado a partir de una síntesis de cada uno de los cuatro capítulos y la conclusión resultante del libro recensionado.

El capítulo 1, “Gestión del tiempo y falta de tiempo”, despliega una crítica contra la cultura de la velocidad que cabalga a lomos de dos demonios como son la presión temporal y el estrés personal. La obra de Carl Honoré (2004) constituye una referencia obligada. Ciertamente, se trata de justificar los beneficios de extender los principios de la Slow Food a otras áreas de la vida como es, en el caso que nos ocupa, la académica. Pero hay otras referencias más entre las que cabría destacar la carta abierta del Decano Harry Lewis (2004) a los estudiantes de Harvard como un guiño al “menos es más” de la filosofía del decrecimiento y, entre otras, también con títulos señaladamente elocuentes, las obras de Harry Lewis y Philip Hills (1999); las novelas de campus de David Lodge (19751984 y 1988) y otras más (Wankat, 2002; Hall, 2002; Hallowell, 2007; y Crenshaw, 2008). Alinearse con la reclamación de la denominada Slow Science Academy se ve ampliamente corroborada, en fin, con la apelación específica a seis referencias bibliográficas más cuyos títulos no dejan de lado la elocuencia aludida con anterioridad (Jönsson, 2001; Rettig, 2011; Chatfield, 2012; Thomas, 2012; Colllini, 2012 y Posen, 2013).

El capítulo 2, “Pedagogía y placer”, presta acogida a una especie de redescubrimiento de las dimensiones afectivas y emocionales de la enseñanza y del aprendizaje sobre las que pivotan, en esencia, las propuestas del ideal de Slow Professor, sin desoír, dicho sea de paso, las ventajas de pensar en grupo. Entre la bibliografía citada es de resaltar aquella que se ocupa de subrayar la conexión entre las clases presenciales y los afectos, como en la obra de diez expertos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que reconocen que “las funciones afectivas y cognitivas están íntimamente integradas entre sí” (Picard et al., 2004, p. 74), o en algunas otras (Barsade, 2002; y Brennan, 2002). La reivindicación del disfrute de la docencia encuentra apoyos (Hanson, 2013) que dan pie a conformar una nutrida pauta de funcionamiento que se desarrolla en una secuencia que comprende cuatro momentos: 1) la entrada en clase (que implica un momento de nerviosismo, otro de pausa y otro de respiración); 2) el apoyo a la clase (en la que se intercambian risas y se escucha); 3) el momento de preparación para la clase (con la consiguiente moderación del ritmo, producción del relato y sus consiguientes interrupciones) y 4) el momento de la calificación. Se propone, en definitiva, rehuir una universidad lastrada en una época de ruinas (Readings, 1996) así como la que se abre paso en los tiempos de Google (Brabazon, 2007).

El capítulo 3, “Investigación y comprensión”, aborda los efectos de la corporativización en los estudios académicos. El énfasis en lo cuantificable y lo comercializable hace que unas áreas de investigación se antepongan a otras (el caballo perdedor viene representado, por lo general, a nadie sorprenderá, por las Humanidades). La tríada eficacia-eficiencia-efectividad, puestos a resumir, deja al pie de los caballos a las ciencias humanas. Se propone, en consecuencia, un contradiscurso de la academia que bascule en torno a dos puntales, como son la comprensión y el compromiso ético, dado que “el objetivo del trabajo en las humanidades en particular se describe mejor como ‘comprensión’ que como ‘conocimiento’” (p. 99). Como obras de referencia se pueden citar, entre otras: Palmer (1998); Pocklington y Tupper (2002); y Coleman y Kamboureli (2011). Destacan, en otro orden de cosas, textos más conocidos, como una sátira-novela de campus (Smiley, 1995), o el ensayo (Nussbaum, 2010). Son nueve las recomendaciones con que concluye el capítulo que pasan a relacionarse: “1. Simplemente espera; 2. ¡Hola sombra!; 3. Más no es necesariamente mejor; 4. A veces más es mejor; 5. Pasea por la biblioteca; 6. Simplemente léelo; 7. Más Moo, por favor; 8. Sigue tu corazón y 9. Y como muchos dicen, mantén la calma y sigue escribiendo” (pp. 111-119).

El capítulo 4, “Compañerismo y comunidad”, se enfrenta a la pérdida del compañerismo en la universidad corporativa. Las relaciones entre profesores no son las que eran al pasar de ser compañeros a convertirse en competidores: de compañeros, compañeros de viaje con quienes se comparte, como desvela la raíz etimológica, el pan, a competidores en la lucha por el ascenso que se llama estabilización y/o promoción. Lo que se sugiere es retomar la camaradería a través de una reactivación de la dimensión afectiva que se traduzca en un entorno de apoyo, confianza y soporte mutuo. Empezando por Shovholt y Trotter-Mathison (2011), el texto recala en un famoso libro (Turckle, 2011), y, pasando por alguna otra obra (Robinson, 2013), se llega hasta el trabajo de Martela (2014). El autocuidado y el bienestar, cuando no la felicidad, se sitúan en las antípodas del temido síndrome burnout (“síndrome del trabajador quemado”). Son cinco los temas de reflexión con que culmina el capítulo; a saber: “si quieres que un evento sea alegre, no lo hagas obligatorio; si no nos quejamos, empezaremos a lloriquear; arriésgate sinceramente; preguntarnos por lo que echamos de menos y no abandonar la esperanza” (pp. 138-139).

La conclusión apunta hacia la interacción entre “colaboración y pensamiento común” como forma de mutuo enriquecimiento que transita entre la autoría y la coautoría, combinando, a su vez, política y placer. Si con Brown (2010) se desarrolla la resiliencia ante la vergüenza, no podía dejar de aparecer el bestseller de Kahneman (2013) para terminar de afirmar, por un lado, que “la colaboración consiste en pensar en común (p. 146)” y, por otro, que las amenazas como “la distracción y la fragmentación caracterizan la vida académica contemporánea” (p. 147).

La lectura de Slow Professor desencadenará, no es aventurado predecirlo, dos diferentes clases de reacciones entre los profesores universitarios a quienes se dirige. La primera tiene que ver con la necesaria reflexión personal que, por el momento, al menos, reside en el fuero interno. La segunda, en cambio, va más alla porque a dicha reflexión le sigue una llamada a la acción que, obviamente, se desenvuelve en el fuero externo, es decir, en el plano de la interacción, y cuyo punto de partida bien puede consistir en decidirse a firmar —o no firmar— el manifiesto sobre Slow Humanities que se recoge al final del texto.

La actualidad, si no pertinencia, del ensayo glosado está fuera de toda duda en nuestro contexto académico. Así, es reciente el informe gestado en el seno de la Asociación Española de Ética y Filosofía Política, Sociedad Académica de Filosofía, Red Española de Filosofía (Delgado López-Cózar, Feenstra y Pallarés-Domínguez, 2020); que se ve complementado con la “Guía de buenas prácticas en la publicación científica” del mismo Delgado López-Cózar (2020), Catedrático de Documentación de la Universidad de Granada. Al año siguiente y, en la misma línea, fue publicada una carta (Delgado López-Cózar, Ràfols y Abadal, 2021) propugnando un cambio radical en la evaluación de la investigación en España y la implementación de una conocida Declaración sobre la evaluación de la investigación (VV.AA., 2013), en la que se aboga por la eliminación del uso de métricas basadas en revistas para la financiación de proyectos o concursos, así como de las recomendaciones de un manifiesto posterior (Hicks et al., 2015) que acoge diez principios sobre indicadores bibliométricos. También en 2021 se puso en circulación otra carta, esta vez dirigida al Ministro de Universidades, Joan Subirats, firmada por un conjunto de profesores españoles (Díez Gutiérrez et al., 2021) en la que, “en defensa de una evaluación universitaria al servicio del bien común y de una ciencia abierta, gratuita y social”, se sostenía que “otra ANECA es posible” y, más concretamente, se incluían siete “propuestas concretas para avanzar” haciendo notar que, en este caso, al menos, “si se quiere, se puede.”

La paradoja acompaña a Slow Professor, lo mismo que un libro hermanado, el de Nuccio Ordine (2013), en el que se reproducía un ensayo que incidía, igualmente, en «la utilidad de lo inútil» (Flexner, 1939). La paradoja que situaba hace más de ochenta años, y sigue situando, a las Humanidades —de la dignitas hominis— en el quicio de “la utilidad de los conocimientos inútiles” está abocada a verse resuelta más pronto que tarde.

La lectura de Slow Professor invita, con afán conclusivo, a la reflexión personal y constituye una llamada a la acción. El profesor universitario, en general, y el de Humanidades, en particular, tendrá que tomar posición al respecto, ya sea por acción, ya sea por omisión, pero, decididamente, tendrá que pronunciarse. Y a la hora de pronunciarse son dos los polos contenidos en el catálogo de posibilidades que se nos ofrecen: o bien seguir siendo un Fast Professor que se deja arrastrar por la corriente de la “pasión por publicar” o, de otra manera, plantearse una reforma, en clave contracorriente, en sintonía con este otro modelo desafiante —ideal— del Slow Professor.

BIBLIOGRAFÍA 

Barsade, Sigal G. (2002). The Ripple Effect: Emotional Contagion and Its Influence on Group Behaviour. Administrative Science Quarterly, (47), 644-675. https://doi.org/10.2307/3094912

Brabazon, Tara (2007). The Universtiy of Google: Education in the (Post) Information Age. Ashgate Pub. Aldershot, Hampshire.

Brennan, Teresa (2004). The Transmission of Affect. Cornell University Press: Ithaca.

Brown, Brené (2010). The Gifts of Imperfection: Let Go of Who You Think You’re Supposed to Be and Embrace Who You Are (2010). Hazelden.

Coleman, Daniel y Kamboureli, Smaro (2011). Retooling the Humanities: The Culture of Research in Canadian Universities. University of Alberta Press.

Collini, Stefan (2012). What Are Universities For? Penguin.

Crenshaw, Dave (2008). The Myth of Multitasking: How «Doing It All» Gets Nothing Done. Jossey-Bass.

Chatfield, Tom (2012). How to Thrive in the Digital Age (The School of Life). MacMillan.

Delgado López-Cózar, Emilio, Feenstra, Ramón A. y Pallarés-Domínguez, Daniel (2020). Investigación en Ética y Filosofía en España. Hábitos, prácticas y percepciones sobre comunicación, evaluación y ética de la publicación científicahttps://digibug.ugr.es/handle/10481/66701

10 

Delgado López-Cózar, Emilio, Ràfols, Ismael y Abadal, Ernest (2021). Letter: A call for a radical change in research evaluation in Spain. Profesional de la Información30(3), e300309. https://doi.org/10.3145/epi.2021.may.09

11 

Delgado López-Cózar, Emilio (2020). Guía de buenas prácticas en la publicación científica. Dilemata. Revista Internacional de Éticas Aplicadas, (33), 295-310.

12 

Díez Gutiérrez, Enrique Javier (23 de diciembre de 2021). Carta abierta al ministro Subirats. Otra ANECA es posible. elDiario.eshttps://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-abierta-ministro-subirats-aneca-posible_129_8597148.html

13 

Flexner, Abraham (1939). The Usefulness of Uselss Knowledge. Harper’s. Magazine, octubre, 544-552.

14 

Hall, Donald E. (2002). The Academic Self: An Owner’s Manual (2002). Ohio State University Press.

15 

Hallowell, Edward M. (2007). CrazyBusy: Overstretched, Overbooked, and About to Snap! Strategies for Handling Your Fast-Paced Life. Ballantine Books.

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Hanson, Rick (2013). Hardwiring Happiness: The New Brain Science of Contenment, Calm, and Confidence. Harmony.

17 

Hicks, Diana, Wouters, Paul, Waltman, Ludo, De Rijcke, Sarah y Rafols, Ismael,et al. (2015). El manifiesto de Leiden sobre indicadores de investigación/The Leiden Manifesto for research metricsNature, (520), 429-431. http://www.leidenmanifesto.org/uploads/4/1/6/0/41603901/manifiesto_cast.pdf

18 

Honoré, Carl (2004). Elogio de la lentitud: un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad. RBA.

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Jönsson, Bodil (2001). Unwinding the Clock: Ten Thougths on Our Relationship to Time. Houghton Mifflin Harcourt.

20 

Kahneman, Daniel (2013). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux (FSG).

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Lewis, Harry y Hills, Philip (1999). Time Management for Academics. Peter Francis Publishers: Dereham.

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Lewis, Harry R. (2004). Slow Down: Getting More out of Harvard by Doing Lesshttps://lewis.seas.harvard.edu/files/harrylewis/files/slowdown2004_0.pdf

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Lodge, David (1975). Changing Places: A Tale of Two CampusesMartin Secker & Warburg.

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Lodge, David (1984). Small World: An Academic Romance. Martin Secker & Warburg.

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Lodge, David (1988). Nice Work: A Novel. Martin Secker & Warburg.

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Martela, Frank (2014). Sharing Well-Being in a Work Community: Exploring Well-Being Generating Relational Systems. Emotions and the Organizational Fabric, 10 Oct, 79-110.

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Nussbaum, Martha C. (2010). Not For Profit: Why Democracy Needs the Humanities. Princeton University Press.

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Ordine, Nuccio (2013). La utilidad de lo inútil. Manifiesto (2013). Acantilado.

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Palmer, Parker J. (1998). The Courage to Teach: Exploring the Inner Landscape of a Teacher’s Life. Wiley.

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Picard, Rosalind W. (2004). Affective Learning: A Manifestohttps://www.media.mit.edu/publications/bttj/Paper26Pages253-269.pdf

31 

Pocklington, Thomas C. y Tupper, Allan (2002). No Place to Learn: Why Universities Aren’t Working. The University of British Columbia (UBC) Press.

32 

Posen, David (2013). Is Work Killing You? A Doctor’s Prescription for Treating Workplace Stress. House of Anansi Press Incorporated.

33 

Readings, Bill (1996). The University In Ruins. Harvard University Press.

34 

Rettig, Hillary (2011). The Seven Secrets of the Prolific: The Definitive Guide to Overcoming Procrastination, Perfectionism, and Writer´s Block. Hillary Rettig DBA Infinite Art.

35 

Robinson, Susan (2013). The Peak Performing Professor: A Practical Guide to Productivity and Happiness. Jossey-Bass.

36 

Shovholt, Thomas M. y Trotter-Mathison, Michelle (2011). The resilient practioner: Burnout prevention and self-care strategies for counselors, therapists, teachers, and health professionals (2011). Taylor and Francis.

37 

Smiley, Jane (1995) Moo. Flamingo.

38 

Thomas, Maura Nevel (2012). Personal Productivity Secrets: Do What You Never Thought Possible with Your Time and Attention… and Regain Control of Your Life. John Wiley & Sons: Inc.

39 

Turckle, Sherry (2011). Alone Together: Why We Expect More From Technology and Less From Each Other. Basic Books.

40 

VV.AA. (2013). Declaración de San Francisco de evaluación de la investigación/San Francisco Declaration on Research Assesment (DORA)https://sfdora.org/wp-content/uploads/2020/12/DORA_Spanish.pdf

41 

Wankat, Phillip C. (2002). The Effective, Efficient Professor: Teaching, Scholarship, and Service. Allyn & Bacon.

lunes, 5 de enero de 2026

ESPAÑA: profesores cuestionan la concesión del doctorado 'honoris causa' a la reina Sofía

Publicado en eldiario.es
https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/profesores-ulpgc-cuestionan-concesion-doctorado-honoris-causa-reina-sofia_1_12886936.html







Profesores de la Universidad de Las Palmas cuestionan la concesión del doctorado 'honoris causa' a la reina Sofía

  • El escrito, titulado “¿Qué significa honrar a alguien en nombre de la universidad?”, sostiene que la función pública desempeñada por la reina Sofía ha estado vinculada principalmente a tareas “ceremoniales, filantrópicas y protocolarias”, sin relación directa con “el desarrollo del saber ni la promoción de la cultura científica”

    Gara Santana

    Las Palmas de Gran Canaria — 
    5 de enero de 2026 
    Actualizado el 05/01/2026


  • Un grupo de docentes de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha hecho público un manifiesto en el que expresan su desacuerdo con la propuesta de conceder el título de doctora honoris causa a la reina Sofía. En el texto, al que ha tenido acceso este periódico, los firmantes consideran que este reconocimiento “no es un gesto protocolario ni ornamental”, sino una declaración de mérito intelectual, ético y social que, a su juicio, no se corresponde con la trayectoria de la que fuera reina.

  • El escrito, titulado “¿Qué significa honrar a alguien en nombre de la universidad?”, sostiene que la función pública desempeñada por la reina Sofía ha estado vinculada principalmente a tareas “ceremoniales, filantrópicas y protocolarias”, sin relación directa con “el desarrollo del saber ni la promoción de la cultura científica”. Por ello, los autores se preguntan qué aportación concreta ha realizado la reina “al conocimiento, la investigación o el pensamiento crítico” que justifique el máximo reconocimiento académico.

  • Los firmantes advierten de que otorgar el honoris causa a una figura “cuyo capital simbólico proviene del linaje y no del saber” podría enviar un mensaje equivocado a la comunidad universitaria, al equiparar “el prestigio académico con el prestigio social”. Defienden, en cambio, que este tipo de distinciones deben servir para visibilizar a personas que investigan, crean conocimiento o contribuyen a la transformación social desde la reflexión crítica.
  • “El honoris causa no debe ser una herramienta de cortesía institucional, sino un reconocimiento al mérito intelectual”, subrayan. Por ello, aseguran que su postura “no es un gesto contra nadie, sino a favor de la universidad y de aquello que la justifica”.

    El manifiesto está firmado por una quincena de docentes y personal universitario, entre ellos José Antonio Younis Hernández, Juan Manuel Santana Pérez, Ana Ruth Vidal Luengo, Germán Santana Pérez, Carmen Estévez González, Daniel Castillo Hidalgo, Sergio Hernández Suárez y otros miembros del profesorado de la ULPGC.


RSL 1.0: el nuevo estándar que permite a los editores controlar el uso de su contenido por la IA

Publicado en Universo abierto
https://universoabierto.org/2025/12/11/rsl-1-0-el-nuevo-estandar-que-permite-a-los-editores-controlar-el-uso-de-su-contenido-por-la-ia/ 






RSL 1.0: el nuevo estándar que permite a los editores controlar el uso de su contenido por la IA

Roth, Emma. “RSL 1.0 Has Arrived, Allowing Publishers to Ask AI Companies to Pay to Scrape Content.” The Verge, 10 de diciembre de 2025 https://rslstandard.org/

Really Simple Licensing 1.0 (RSL 1.0) es un nuevo estándar de licencias abierto que se ha lanzado oficialmente para la era de la inteligencia artificial. Su objetivo principal es permitir que los editores de contenido web establezcan reglas claras sobre cómo y si las empresas de IA pueden utilizar su material, incluyendo posibles mecanismos de compensación económica.

Este estándar fue desarrollado por el RSL Collective con el respaldo de grandes nombres del sector como Yahoo, Ziff Davis y O’Reilly Media, y amplia el tradicional archivo robots.txt añadiendo un conjunto más detallado de permisos que las máquinas pueden leer y aplicar. Gracias a él, los editores pueden, por ejemplo, bloquear el uso de su contenido en funciones de búsqueda potenciadas por IA (como el “AI Mode” de Google) sin dejar de aparecer en los resultados de búsqueda tradicionales.

RSL 1.0 ha sido respaldado por más de 1 500 medios y plataformas, incluidas Reddit, Quora, WikiHow, Stack Overflow y The Guardian, y también cuenta con el apoyo de proveedores de infraestructura web como Cloudflare, Akamai y Fastly, lo que facilita la aplicación práctica de estas reglas frente a rastreadores o bots que no cumplan con las condiciones establecidas.

Además, la especificación incluye un modelo de “contribución” desarrollado junto con Creative Commons, pensado para permitir que organizaciones sin ánimo de lucro y otros creadores exijan aportaciones a los sistemas de IA que se beneficien de su trabajo, sin cerrar el acceso a contenidos útiles o de libre uso.

Este lanzamiento llega en un contexto en el que compañías como Google están siendo investigadas por el uso de contenido de editores en funciones de IA sin ofrecer opciones claras de exclusión o compensación, y RSL 1.0 pretende aportar transparencia y un marco legal para resolver estas tensiones en la relación entre creadores de contenido y proveedores de IA.

domingo, 4 de enero de 2026

Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectiva

Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectiva







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Farji-Brener, Alejandro Gustavo, y Víctor Arroyo-Rodríguez. 2025. Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectiva. 1.ª ed. electrónica en PDF. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). ISBN 978-607-587-923-9.

Texto completo

El manual constituye una obra de referencia destinada a cubrir una carencia estructural en la formación universitaria y de posgrado: la ausencia de una enseñanza sistemática sobre cómo escribir textos científicos publicables. Los autores parten de la constatación de que, aunque la publicación científica es un eje central de la carrera académica —tanto como mecanismo de difusión del conocimiento como indicador de productividad profesional—, la mayoría de los investigadores aprende a escribir “sobre la marcha”, bajo presión y mediante un proceso de ensayo y error que suele resultar frustrante. Frente a este panorama, el manual se propone como un “instructivo de navegación” que acompaña al lector desde las etapas previas a la escritura hasta el envío del manuscrito y la gestión del rechazo editorial, combinando reflexión conceptual, orientación práctica y una notable voluntad pedagógica.

Uno de los aportes centrales del libro es la distinción entre redacción eficiente y redacción efectiva. La eficiencia se entiende como la capacidad de escribir de manera organizada, económica en tiempo y energía, reduciendo el desgaste emocional que suele acompañar al proceso de escritura científica. La efectividad, en cambio, se refiere a la capacidad del texto para cumplir su objetivo principal: predisponer favorablemente a editores y revisores, atraer lectores y aumentar el impacto del trabajo en términos de lectura y citación. Desde esta doble perspectiva, los autores insisten en que escribir bien no es un talento innato reservado a unos pocos, sino una habilidad que puede aprenderse y perfeccionarse mediante estrategias concretas y práctica constante. Aunque el manual tiene un sesgo hacia las ciencias biológicas y, en particular, la ecología, sus principios son presentados como ampliamente transferibles a otras disciplinas científicas.

El manual subraya que publicar artículos científicos cumple una función esencial en el avance del conocimiento, ya que permite comunicar resultados, contrastar hipótesis, evitar la duplicación de esfuerzos y estimular nuevas líneas de investigación. Al mismo tiempo, reconoce abiertamente las dimensiones más “egoístas” de la publicación, vinculadas al progreso profesional, la obtención de financiación y el reconocimiento académico. Los autores reivindican, además, el carácter creativo de la escritura científica y la legítima satisfacción asociada a la producción intelectual, estableciendo un paralelismo con otras formas de creación cultural. Un mensaje clave atraviesa esta sección inicial: nadie está obligado a leer un artículo científico, por lo que es responsabilidad del autor hacer que su trabajo resulte relevante, claro y atractivo.




REINO UNIDO: Huelga de bibliotecarios en la British Library por precariedad laboral, ciberataque y fallos de gestión

Publicado en Universo Abierto
https://universoabierto.org/2025/12/22/148432/




Huelga de bibliotecarios en la British Library: precariedad laboral, ciberataque y fallos de gestión en la biblioteca nacional del Reino Unido

Cockerell, Claudia. 2025. Scandals, Grossly Underpaid Staff and a Devastating Cyber Attack: Inside the Nightmare at the British Library. The Standard, December 2025. https://www.standard.co.uk/news/london/british-library-staff-strike-cyber-attack-b1263045.html

El personal de la British Library protagonizó una huelga en diciembre de 2025 en protesta por bajos salarios, malas condiciones laborales y la continua crisis tras un devastador ciberataque ocurrido hace dos años, que dejó fuera de servicio muchos sistemas digitales y catálogos en línea. Los trabajadores, representados por el sindicato Public and Commercial Services Union (PCS), exigían mejores sueldos y condiciones, señalando que muchos empleados dependen de trabajos secundarios o de asistencia social debido a la insuficiencia de sus ingresos.

La British Library, la biblioteca nacional del Reino Unido y una de las mayores del mundo, ha sido escenario de una profunda crisis interna que combina huelgas prolongadas del personal, impactos persistentes de un ciberataque devastador de 2023 y tensiones sobre la gestión institucional y la financiación pública. La biblioteca, con más de 170 millones de ítems en su colección física —desde manuscritos históricos hasta obras impresas modernas— ha visto cómo estos problemas han afectado tanto a empleados como a usuarios académicos y al público en general.

La huelga, que llevó al cierre de las salas de lectura principales y a una significativa interrupción de los servicios, fue enmarcada por el profundo descontento con la gestión de la biblioteca. El ciberataque de octubre de 2023, perpetrado por el grupo de ransomware Rhysida, no solo dañó la infraestructura digital, sino que también filtró datos personales de empleados y usuarios en la dark web, lo que aumentó la carga de trabajo y la frustración del personal.

Un sondeo entre los trabajadores sindicalizados reveló que el 71% considera insuficiente su salario para cubrir sus necesidades básicas, obligando a muchos a recurrir a bancos de alimentos o a empleos secundarios. La frustración se intensificó con una comunicación interna sobre recomendaciones de “regalar experiencias o vales caseros” en Navidad como una manera de ahorrar dinero, percibida por muchos como una burla a la realidad económica del personal. Mientras tanto, los altos cargos ejecutivos ganan salarios significativamente mayores —el anterior director ejecutivo recibió alrededor de 165,000 £ al año, más de cinco veces el salario promedio del personal base— y algunos incluso percibieron bonificaciones después del ciberataque, lo que ha alimentado aún más el descontento.

La crisis actual no puede entenderse sin abordar el ciberataque que sufrió la biblioteca el 28 de octubre de 2023. Un grupo de ransomware conocido como Rhysida infiltró los sistemas de la institución mediante un servidor de acceso remoto que carecía de medidas de seguridad modernas como la autenticación multifactor, aprovechando vulnerabilidades y sistemas heredados.

Además, el artículo describe tensiones internas y críticas hacia la dirección de la biblioteca, incluyendo la renuncia del anterior director ejecutivo tras una breve gestión y la percepción de que los altos salarios de la alta dirección contrastan con la situación económica de los empleados de base. El malestar se agrava por la lentitud de la recuperación digital y la percepción de falta de apoyo institucional y gubernamental para abordar tanto las secuelas del ciberataque como las demandas laborales.


viernes, 2 de enero de 2026

Tarde empezó a escribirse la historia de la ciencia en México

Publicado en Boletín UNAM-DGCS-889   
Ciudad Universitaria - 4 de diciembre de 2025   
https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2025_889.html



Tarde empezó a escribirse la historia de la ciencia en México: Parsifal Islas Morales

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Objetos que quizá “no parecen espectaculares, podrían guardar narrativas que realmente lo son”, apuntó
 Debe reconocerse que la historia de la ciencia en México comenzó a escribirse tarde, “muy por detrás de la historia civil, militar y social. “Pero ya desenterrada, revelará una enorme riqueza”, expresó el coordinador general de la Cátedra UNESCO-UNAM, Parsifal Islas Morales.



En México, abundó, existe un legado científico cultural patente a través de elementos que son testigos de esa herencia y que por su trascendencia se convierten en objetos patrimoniales.

Por ejemplo, dijo, un laboratorio será un monumento siempre y cuando en él haya ocurrido algo trascendente para el desarrollo de la ciencia; un objeto científico constituye un símbolo y, al final, tenemos un sincretismo que podríamos llamarlo científico y cultural.

Al participar en el Seminario Permanente Entornos, objetos y flujos en las ciudades, organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, el también profesor de la Facultad de Ciencias (FC) resaltó:

Objetos que quizá “no parecen espectaculares, podrían guardar narrativas que realmente lo son”. Ejemplo de ello es el pequeño inmueble que ocupó el Laboratorio Syntex, en Tacuba, donde a principios del siglo XX el químico Luis Ernesto Miramontes sintetizó el esteroide precursor de la píldora anticonceptiva, “un descubrimiento que se hizo aquí en la Ciudad de México y que a veces olvidamos, pero tampoco tenemos a ese inmueble como un suceso tan importante”.

Destacó que esos artículos que aluden a la historia de la ciencia se constituyen en elementos vivenciales, como el caso de una fotografía de la escultura de Prometeo -ubicada en la FC un bien cultural de la institución- y una niña que la observa, lo que muestra la cotidianidad de los monumentos científicos, elementos en constante diálogo y vivencia con las personas que habitan la metrópoli.

A decir del experto, a partir del patrimonio científico es patente que la ciencia no es neutral, por ello es conveniente, desde ese conjunto de bienes materiales e inmateriales, criticar esa visión de su aparente neutralidad y abrir el diálogo a la ciencia con otras dimensiones de la cultura, como el arte, la política y la historia.

La ciencia se transforma en un fenómeno social que también puede constituir un motor o insumo en la construcción de la identidad de las sociedades, aunque esta también se va creando a merced de los intereses históricos de distintos lugares, consideró el universitario.

Parsifal Islas rememoró que durante la creación de la UNESCO, Jaime Torres Bodet señaló que la ciencia es parte fundamental de la cultura, especialmente en los países subdesarrollados, porque en su relación con la sociedad surge la crítica de hacia dónde se orienta la propia ciencia y su uso, y cómo se decide el beneficio que dará a la humanidad.

Desde hace cuatro años se fundó la Cátedra UNESCO-UNAM sobre Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia. Iniciamos esta reflexión que busca conceptualizar, identificar y difundir qué conforma al patrimonio científico en nuestro país. En particular aquellos objetos que, en las circunstancias de la Ciudad de México donde hemos comenzado con este ejercicio, pudiera motivar una memoria viva de la ciencia en nuestro contexto cultural.

Mencionó algunos ejemplos que en la Cátedra se han estudiado, por ejemplo, el edificio que fue sede del Instituto Médico Nacional, lugar donde se institucionalizó la ciencia en nuestro país y cuyos ornamentos arquitectónicos del interior de la infraestructura son relieves de células en plena división celular.

Otro es el Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, en la Plaza de las Tres Culturas –actual Archivo Histórico de la Cancillería–, primera institución científica en la urbe a principios del Virreinato, dedicada a instruir a los descendientes de la nobleza indígena en artes liberales.

Ese fue el sitio donde en pocos años se desarrollaron dos de los mayores productos científicos de América: el primer mapa de la Ciudad de México (mapa Uppsala) y el Códice de la Cruz-Badiano, primer libro que sistematiza el conocimiento sobre la herbolaria y las plantas útiles de nuestra nación.

Como parte de este ejercicio fue posible la inclusión de la categoría de patrimonio científico en la Ley de Patrimonio Natural, Cultural y Biocultural de la Ciudad de México.

Revistas y citas imaginarias resultado de alucinaciones de la IAGen

Publicado en blog  Universo abierto https://universoabierto.org/2026/01/09/el-impacto-de-la-ia-en-la-comunicacion-academica-informes-sobre-l...