martes, 17 de febrero de 2026

Inteligencia Artificial soberana, el nuevo territorio que deben explorar las naciones

Publicado en dplnews
https://dplnews.com/inteligencia-artificial-soberana-el-nuevo-territorio-que-deben-explorar-las-naciones/





Inteligencia Artificial soberana, el nuevo territorio que deben explorar las naciones
Alejandro González  Feb 9, 2026


La Inteligencia Artificial (IA) es un arma de dos filos: tiene la capacidad de ayudar a naciones en su desarrollo, pero también puede ser la tecnología que comprometa economías y la seguridad nacional cuando su infraestructura no es soberana y depende de otras naciones.

La dependencia tecnológica está generando una ola de inversión en infraestructuras de IA soberanas. De acuerdo con Gartner, para el año 2027, un 35% de los países se verán limitados a utilizar plataformas de IA específicas de su región, que emplean datos contextuales propios.

Este fenómeno, impulsado por presiones geopolíticas, requisitos regulatorios y preocupaciones de seguridad, marca un cambio significativo en la forma en que los gobiernos abordan el desarrollo tecnológico.

El concepto de soberanía digital ha llevado a los estados a aumentar su inversión en plataformas de IA nacionales, buscando alternativas al modelo que describen como “estadounidense cerrado”.

Sin embargo, tener soberanía tecnológica y específicamente soberanía en la Inteligencia Artificial requiere un ingrediente principal: grandes inversiones, por lo que los países menos favorecidos tendrán un menor control sobre dicha soberanía.

“Los países con objetivos de soberanía digital están incrementando la inversión en plataformas de IA nacionales, buscando alternativas al modelo estadounidense cerrado, incluyendo potencia informática, Centros de Datos, infraestructura y modelos alineados con las leyes, la cultura y la región locales”, afirmó Gaurav Gupta , vicepresidente analista de Gartner.

Gupta también señala que la confianza y la adaptación cultural se han vuelto criterios esenciales, pues los gobiernos priorizan aquellas plataformas de IA que se alinean con sus valores locales, marcos regulatorios y expectativas de sus ciudadanos, incluso por encima de aquellas que poseen los conjuntos de datos de entrenamiento más amplios.

Un valor adicional de este enfoque soberano reside en el poder contextual de los modelos localizados. Expertos afirman que los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM) regionales están demostrando ser superiores a sus contrapartes globales en aplicaciones sensibles y críticas como la educación, el cumplimiento legal y los servicios públicos. Esto es particularmente cierto en idiomas distintos del inglés, donde la necesidad de una profunda adaptación cultural y lingüística es imperativa para garantizar la precisión y la utilidad.

Y si nos preguntamos de cuánto dinero estamos hablando para poder sostener esta infraestructura tecnológica que permita la soberanía de la Inteligencia Artificial, Gartner proyecta que aquellas naciones que quieran tener esta independencia tecnológica desde su infraestructura deberán destinar al menos el 1% de su Producto Interno Bruto (PIB) a esta inversión para el año 2029.

Lo anterior se debe, en parte, a la preocupación de los clientes no occidentales por una excesiva influencia cultural, lo que está generando una reducción en la colaboración internacional y, consecuentemente, duplicando los esfuerzos de desarrollo en cada nación.

La soberanía de la IA, definida como la capacidad de una nación u organización para controlar de manera independiente el desarrollo, implementación y uso de la IA dentro de sus límites geográficos, se acelera por múltiples factores. De acuerdo con Gartner, algunos factores son la presión regulatoria, la geopolítica, la localización en la Nube, las misiones nacionales de IA, y los riesgos corporativos y de seguridad nacional. El temor a rezagarse en la carrera tecnológica global también es un poderoso motor de innovación y autosuficiencia.

“Los Centros de Datos y la infraestructura de las fábricas de IA constituyen la columna vertebral del conjunto de IA que permite la soberanía de la IA.

“Como resultado, los Centros de Datos y la infraestructura de las fábricas de IA experimentarán un crecimiento explosivo y una inversión considerable en el futuro, lo que impulsará a algunas empresas que controlan el conjunto de IA a alcanzar valoraciones de dos dígitos, de billones de dólares”, agrega Gupta. 

En América Latina hay varios ejemplos de naciones que ya enfocan esfuerzos en políticas públicas que impulsen la soberanía digital y de la IA.

En Brasil, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva impulsa una medida que combina incentivos fiscales para el desarrollo de Centros de Datos, con obligaciones como destinar el 2% de las inversiones a investigación y desarrollo tecnológico, ello con el objetivo de tener mayor independencia tecnológica. También trabaja en políticas públicas para el desarrollo de cables submarinos.

Chile es otro país que trabaja en la soberanía tecnológica, incluso pensada como un tema regional con un modelo de lenguaje.

Se trata de Latam-GPT, que tiene el objetivo de ser abierto para que el desarrollo del modelo sea conjunto entre países de la región.

“Es importante que en la región podamos desarrollar capacidades para tener independencia y tomar decisiones sobre cómo esta tecnología impacta a la sociedad. Hasta el momento, no tenemos un modelo de lenguaje regional, y esta tarea no la puede asumir sólo un grupo ni un solo país: es un desafío que requiere el esfuerzo de toda la región”, es lo que dice la iniciativa en su sitio Web.

Además, la iniciativa chilena detalla que la base de datos de LatamGPT incluye más de 2.64 millones de documentos de 21 países de América Latina y El Caribe.

La propuesta chilena de crear una soberanía tecnológica regional no es un caso único, pues Europa trabaja en conjunto en ese mismo sentido.

A finales del 2025, Alemania y Francia organizaron la Cumbre de Soberanía Digital Europea, en donde ministros de los países de la Unión Europea intercambiaron puntos de vista y proyectos para definir una estrategia común para asegurar la soberanía digital de Europa.

Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública de España, ha señalado en diversas oportunidades la necesidad de que Europa como región invierta más para desarrollar su propia tecnología y fortalecer su soberanía digital.

Si Europa se prepara como región, Estados Unidos y China por separado hacen lo propio, México y el resto de países latinoamericanos deberían considerar hacer lo mismo y tomar la propuesta chilena o alguna otra para poder sortear la nueva realidad geopolítica.

lunes, 16 de febrero de 2026

REINO UNIDO: dificultades para basarse en nuevos indicadores y métricas no tradicionales

Publicado en THE Times Higher Education
https://www.timeshighereducation.com/news/inconsistency-fears-after-ref-retreat-environment-metrics




Temor a la «inconsistencia» tras el retroceso del REF en materia de métricas medioambientales


Según los expertos, se necesita una orientación clara sobre cómo se calificarán las presentaciones basadas en narrativas para evitar acusaciones de que los juicios son excesivamente subjetivos.  


Publicado el 5 de enero de 2026.


Jack Grove.

Twitter: @jgro_the


El uso limitado de métricas en la sección medioambiental renovada del Marco de Excelencia Investigadora (REF) del Reino Unido ha suscitado inquietudes sobre cómo se evaluará de manera coherente.


Se teme que la sección recientemente renombrada como «estrategia, personas y entorno de investigación» (SPRE) sufra las mismas críticas que su predecesora, «personas, cultura y entorno» (PCE), que algunos consideraban poco sólida, dado que las instituciones eran calificadas en función de extensas presentaciones narrativas


Se esperaba que un programa piloto que examinara posibles «indicadores» en áreas como la formación del personal, el acceso abierto y la diversidad pudiera generar métricas que permitieran una evaluación simplificada y objetiva.


Sin embargo, un informe sobre el programa piloto publicado el mes pasado reveló que la recopilación de datos resultó difícil para los participantes. Algunos datos, como los recopilados para el Marco de Intercambio de Conocimientos exclusivo de Inglaterra, no estaban disponibles para todas las instituciones, mientras que la recopilación de datos para otras métricas habría supuesto una «carga significativa» para las instituciones y sería «imposible de recopilar de forma retrospectiva», según se constató.


Además, la población relevante para muchos de los indicadores de investigación era «poco clara» y «podría no ser adecuada para todas las disciplinas», lo que significa que «no se podían aplicar de manera uniforme en todo el ejercicio».


El informe, que recomendaba un «marco mucho más estricto para un ejercicio REF a gran escala», solo proponía un puñado de métricas para la sección PCE sobre las que existía un «acuerdo razonable» entre los miembros del panel que evaluaron las propuestas del programa piloto. Entre ellas se incluyen: datos longitudinales sobre el personal investigador basados en el sexo, el origen étnico y la discapacidad; diferencias salariales para cada una de estas características protegidas; cifras de investigadores noveles recién contratados, personal de apoyo técnico y personal con contratos de duración determinada.  


El informe añade que también se podrían incluir datos sobre el número de veces que se accede a los conjuntos de datos compartidos o la proporción de resultados de investigación publicados en acceso abierto.


Si se vuelve a pedir a los paneles del REF que examinen declaraciones narrativas respaldadas solo por unos pocos datos, habrá que reflexionar más sobre cómo evitar la acusación de que las evaluaciones puedan considerarse «demasiado subjetivas», afirma Simon Green, vicerrector (investigación e intercambio de conocimientos) de la Universidad de Salford y miembro del panel para el proyecto piloto destinado a examinar los indicadores a nivel institucional.


«La coherencia en la evaluación es fundamental. Con algo tan amplio como el SPRE, es normal que los miembros del panel den diferente importancia a los distintos elementos dentro de cada sección», afirmó, añadiendo que los paneles tendrán que desarrollar métodos de trabajo para mitigar esto.


Green señaló que, aunque los organizadores del REF han aclarado que el contexto, en contraposición al rendimiento absoluto, será importante en la evaluación de las declaraciones a nivel institucional, «sería útil que esto se extendiera a las declaraciones a nivel de unidad, para evitar el riesgo de una evaluación inconsistente».


Afirmó que, en su opinión, existía «un reconocimiento cada vez mayor de que evaluar el SPRE requiere conocimientos especializados», lo cual «difiere de evaluar los resultados y el impacto».


Esto podría significar que los miembros del panel necesitan una formación específica, sugirió, o que los organizadores deben plantearse «si los mismos miembros del panel deben evaluar los tres elementos». 


John Womersley, antiguo presidente ejecutivo del Consejo de Instalaciones Científicas y Tecnológicas, afirmó que el abandono del uso generalizado de métricas en la PCE podría reflejar la constatación de que este enfoque favorecería la «jerarquía arraigada» de las universidades intensivas en investigación. Según el informe piloto, las universidades más grandes tenían muchas más probabilidades de obtener una calificación de 4* en cuanto al entorno de investigación, según los datos recopilados.


«Las narrativas parecen más igualitarias», afirmó Womersley, y añadió que «los cínicos podrían señalar que quienes promueven lo que podría denominarse una agenda de «justicia social» siempre han tratado de alejar las evaluaciones de las métricas puras, como el recuento de publicaciones en revistas de gran impacto, etc.».


Una de las recomendaciones más importantes de los paneles piloto es que las declaraciones medioambientales deben contener una «autorreflexión» y centrarse en la «mejora continua» para que se consideren 4*.


Para Green, este elemento es crucial. «Un aspecto en el que la claridad será especialmente importante es que las declaraciones SPRE, tanto a nivel institucional como de unidad, deben basarse en una autoevaluación honesta, y no limitarse a presentar una imagen muy pulida y selectiva de la propuesta en cuestión».


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‘Inconsistency’ fears after REF retreat on environment metrics

Clear guidance needed on how narrative-based submissions will be graded to avoid accusations that judgements are overly subjective, say experts  

Published on January 5, 2026

Last updated January 5, 2026

Jack Grove

Twitter: @jgro_the


Limited use of metrics in the UK’s Research Excellence Framework (REF)’s revamped environment section has raised concerns about how it will be consistently evaluated.

There are fears the newly renamed “strategy, people and research environment” (SPRE) section will suffer from the same criticisms of its predecessor, “people, culture and environment” (PCE), which some felt lacked robustness, given institutions were graded on lengthy narrative-based submissions

It was hoped a pilot examining potential “indicators” covering areas such as staff training, open access and diversity might produce metrics to allow a streamlined and objective assessment.

But a report on the pilot published last month found data collection proved difficult for those participating. Some data – such as that collected for the England-only Knowledge Exchange Framework – was not available for all institutions, while collecting data for other metrics would have imposed a “significant burden” on institutions and would be “impossible to collect retrospectively”, it found. 

In addition, the relevant population for many of the research indicators was “unclear” and “might not be appropriate for all disciplines”, meaning they could “not be applied evenly across the entire exercise”.

Recommending a “much tighter framework for a full-scale REF exercise”, the report put forward only a handful of metrics for the PCE section on which there was “reasonable agreement” among panellists who assessed the pilot’s submissions. These include: longitudinal data on research staff based on sex, ethnicity and disability; pay gaps for each of these protected characteristics; numbers for newly employed early career researchers, technical support staff and staff on fixed term contracts.  

Data on how many times shared datasets are accessed or the share of research outputs published open access could also be included, adds the report.

If REF panels will again be asked to examine narrative statements supported by only a handful of data points, more thought will need to be given to how to avoid the charge that assessments might be seen “overly subjective”, said Simon Green, pro vice-chancellor (research and knowledge exchange) at the University of Salford, a panel member for the pilot’s effort to examine institutional level indicators.  

“Consistency of evaluation is key. With something as broad as SPRE, it is normal that panel members will place different emphasis on the different elements within each section,” he said, adding that panels will need to develop working methods to mitigate this.

Green said that while REF organisers had clarified that context, as opposed to absolute performance, will matter in the assessment of institution-level statements, “it would be helpful to see this extended to unit-level statements, to avoid the risk of inconsistent assessment”.  

He said he felt there was “a growing recognition that assessing SPRE requires specialist understanding” that was “different to evaluating outputs and impact”.

This might mean that specific training is needed for panel members, he suggested, or organisers may need to question “whether the same panel members should be assessing all three elements”. 

John Womersley, former executive chair of the Science and Technology Facilities Council, said the shift away from the greater use of metrics in PCE could have reflected the realisation that this approach would favour the “entrenched hierarchy” of research-intensive universities. According to the pilot report, larger universities were far more likely to be judged 4* for research environment based on the data collected.

“Narratives feel more egalitarian”, said Womersley, adding that “the cynic might note that those pushing what one might call a ‘social justice’ agenda have always tried to steer assessments away from pure metrics, like counting publications in high-impact journals and so on”.  

One of the strongest recommendations of the pilot’s panels is that environment statements should contain “self-reflection” and a focus on “continuous improvement” if they are to be deemed 4*.

For Green, this element is crucial. “One aspect on which clarity will be particularly important is that SPRE statements, both at institutional and unit levels, should be based on honest self-assessment, and not just present a highly-polished and selective picture of the submission in question.”

jack.grove@timeshighereducation.com

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jueves, 12 de febrero de 2026

REINO UNIDO: las universidades se empiezan a "desvincular silenciosamente" de ELSEVIER

Publicado en THE Times Higher Education https://www.timeshighereducation.com/news/silent-decoupling-under-way-elsevier-talks-near-crunch-point  





Se produce una «desvinculación silenciosa» mientras las negociaciones con Elsevier llegan a un punto crítico


York y Swansea son las últimas en rechazar la oferta de la editorial, y esta última también se retira del acuerdo con Springer Nature


Publicado el 6 de febrero de 2026


Según predicen los expertos, es probable que muchas más universidades del Reino Unido «se retiren discretamente» de los acuerdos negociados a nivel nacional con Elsevier y otras editoriales, ya que las instituciones se ven obligadas a tomar una decisión tras la expiración de los acuerdos anteriores.


La Universidad de York y la Universidad de Swansea se han convertido en la séptima y octava universidad en confirmar que no firmarán un acuerdo de tres años con la editorial académica más grande del mundo, sumándose así a las universidades de Sheffield, Lancaster, Surrey, Kent, Essex y Sussex, que han renunciado al acceso directo a las 2,800 revistas de la editorial.


Sus decisiones se producen tras el fin del periodo de gracia de un mes concedido a las universidades británicas, tras la expiración a finales de diciembre de los acuerdos anteriores con las «cinco grandes» editoriales: Elsevier, Taylor & Francis, Springer Nature, Wiley y Sage. Las instituciones deben decidir en breve si aceptan los acuerdos para 2026-28 negociados por Jisc en nombre del sector británico tras nueve meses de conversaciones.


York fue una de las tres universidades británicas, junto con Sheffield y Surrey, que no renovó su acuerdo con Elsevier a principios de 2025. Se esperaba que no aceptara la oferta revisada. 


Swansea confirmó que también se retiraba del acuerdo con Springer Nature, afirmando que «hemos llegado a la conclusión de que, en la actualidad, no es sostenible para la universidad».


«Seguimos comprometidos con participar activamente en los debates sectoriales sobre modelos de publicación sostenibles que maximicen el acceso a nuestra investigación y garanticen que nuestros estudiantes y académicos puedan seguir accediendo a los recursos que necesitan para el aprendizaje, la enseñanza y la investigación», afirmó un portavoz de Swansea.  


Muchas universidades del Reino Unido han confirmado que aceptarán el acuerdo con Elsevier, entre ellas las universidades de Cambridge, Oxford y Edimburgo, y la editorial insiste en que «la tasa de adhesión a este acuerdo sigue siendo alta, ya que la gran mayoría de las instituciones han decidido participar».


Se cree que otras «nueve o diez» universidades están inmersas en conversaciones en las que participan investigadores, directivos universitarios y servicios bibliotecarios para decidir si aceptarán las diversas ofertas de las editoriales, según ha declarado a Times Higher Education un bibliotecario con conocimiento de las conversaciones de Jisc.  


«Las universidades que ya se han pronunciado cuentan con el apoyo de la comunidad académica para abandonar Elsevier, pero hay otros centros que no han alcanzado este consenso», explicaron sobre los debates internos en las universidades.


«Las universidades con una intensa actividad docente también están sopesando sus opciones; no publican mucho, pero tienen que pagar [por ello] en virtud de los acuerdos de «lectura y publicación». Algunas de ellas sienten que están subvencionando a las universidades intensivas en investigación que publican mucho más», explicaron.


David Prosser, director ejecutivo de Research Libraries UK, dijo que esperaba que más universidades del Reino Unido rechazaran el acuerdo con Elsevier, así como los de otras editoriales, pero que la mayoría lo haría discretamente en los próximos meses y años.  


«Hay más instituciones que se están alejando de lo que se ha hecho público», afirmó.


«Se trata más bien de una desconexión silenciosa que de plantar una bandera en el suelo para que todos la vean», explicó Prosser, afirmando que el número de instituciones que abandonan los acuerdos con Elsevier podría «alcanzar fácilmente las dos cifras, ya sea ahora o dentro de un año más o menos».


«Algunas instituciones podrían permanecer uno o dos años en el acuerdo con Elsevier y luego abandonarlo, ya que siempre se puede salir de estos acuerdos si es necesario desde el punto de vista financiero», afirmó.  


«Se supone que la razón para abandonar es solo financiera, pero a menudo se trata de las finanzas, además de la insatisfacción con el modelo de publicación actual», afirmó, señalando que algunos académicos y personal bibliotecario están «hartos de la lentitud de la transición hacia un acceso abierto sostenible y están aprovechando la oportunidad para pasar a un modelo diferente».


«La situación financiera permite a las bibliotecas rescindir los acuerdos antes de lo que podrían haberlo hecho», afirmó Prosser.


En un comunicado, Elsevier añadió: «El hecho de que un pequeño número de instituciones haya decidido no adherirse al marco de Jisc refleja consideraciones financieras locales y estamos trabajando con estas instituciones de forma individual, al margen del marco de Jisc, para comprender sus necesidades y evaluar las opciones adecuadas».


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Silent decoupling’ under way as Elsevier talks near crunch point

York and Swansea latest to decline publisher’s offer, with latter also walking away from Springer Nature deal

Published on February 6, 2026

Last updated February 6, 2026

Jack Grove

Twitter: @jgro_the


Many more UK universities are likely to “quietly opt out” of the nationally negotiated deals with Elsevier and other publishers, experts predict, with institutions being forced to make up their minds after previous agreements expired.

The University of York and Swansea University have became the seventh and eighth universities to confirm they will not take up a three-year deal with the world’s biggest academic publisher, joining the universities of Sheffield, Lancaster, Surrey, Kent, Essex and Sussex in walking away from direct access to the imprint’s 2,800 journals.  

Their decisions follow the end of a month’s grace period for UK universities, following the expiration of the previous deals with the “Big Five” publishers – Elsevier, Taylor & Francis, Springer Nature, Wiley and Sage – at the end of December. Institutions must shortly decide whether to accept the deals for 2026-28 negotiated by Jisc on behalf of the UK sector following nine months of talks.

York was one of three UK universities, alongside Sheffield and Surrey, not to renew its deal with Elsevier at the start of 2025. It was widely expected not to accept the revised offer.  

Swansea confirmed it was also opting out of the Springer Nature deal, saying “we have concluded that currently it is not sustainable for the university”.

“We remain committed to participating actively in sector‑wide discussions on sustainable publishing models that maximise access to our research and ensure our students and academics can continue to access the resources they need for learning, teaching, and research,” a Swansea spokesperson said.   

Many UK universities have confirmed they will take up the Elsevier deal – including the universities of Cambridge, Oxford and Edinburgh – with the publisher insisting “the opt-in rate for this agreement remains high with the vast majority of institutions choosing to take part”.

Another “nine or 10” universities are believed to be locked in talks involving researchers, university executives and library services about whether they will take up various publisher offers, a librarian with knowledge of the Jisc talks told Times Higher Education.   

“Those universities which have already declared have the support of the academic community to walk away from Elsevier but there are other places without this consensus,” they explained on these internal discussions within universities.

“Teaching-intensive universities are also weighing up their options; they don’t publish that much but have to pay [for this] under ‘read and publish’ deals. Some of them feel like they’re subsidising the research-intensive universities that publish much more,” they explained.

David Prosser, executive director at Research Libraries UK, said he expected more UK universities to decline the Elsevier deal, as well as those from other publishers, but most of these would do so quietly over the next few months and years.

“There are more institutions stepping away than have been public about it,” he said.

“It’s more of a silent decoupling rather than planting a flag in the ground for everyone to see,” explained Prosser, stating the number exiting Elsevier deals could be “well into double figures, either now or in a year or so”.

“Some institutions might stay a year or two in the Elsevier deal and then leave, as you can always move out of these deals if it’s financially necessary,” he said.  

“It’s assumed that it’s just a financial reason for walking away but often it’s the finances, plus dissatisfaction with the current publishing model,” he said, noting that some academics and library staff are “fed up with the slow pace of transition towards sustainable open access and are taking the opportunity to move to a different model”.

“The financial situation allows libraries to step off deals earlier than they could have done,” said Prosser.

In a statement, Elsevier added: “Where a small number of institutions have decided not to opt into the Jisc framework this reflects local financial considerations and we are working with these institutions individually, outside of the Jisc framework, to understand their needs and assess appropriate options.” 

jack.grove@timeshighereducation.com


FRANCIA cambia Google por Qwant para no compartir datos con el gobierno de Estados Unidos

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